Capitulo 11

-Y bueno-dije sentándome y dejando las cosas encima de la mesa, -tú dirás Edward-.

-Mirad, yo se… se que no tengo ningún tipo de derecho a pediros nada, de ninguno, pero para mi seria algo muy importante, y estoy seguro de que para Alice también-.

-Edward, dime o dinos que quieres- estaba empezando a cansarme que se fuese por las ramas, bastante duro estar sentada aparentando una tranquilidad que no tenia como para aguantar otras cosas.

-Quiero que vengáis conmi… con mi familia a pasar las navidades. Alice esta mal, no es la misma desde… bueno, desde aquel día. Esta totalmente arrepentida y no sabe ni como decírtelo, o porque tu no la dejas o porque no se atreve. Sabes que mi hermana no es así, malas influencias, eso es en lo que se resume su comportamiento. Tanto el de ella, como el de Emmet, el de Jasper o incluso el mió-.

-¿Esto es una broma verdad?-.

-No, ¿de verdad crees que yo vengo desde mi casa, sin decir nada a nadie en coche para decirte esto y al terminar poner mi mejor sonrisa y decirte que es una broma?-.

-No le veo otra explicación a la situación- dije cogiendo la taza y dando el primer sorbo a la bebida.

-Y tu Emmet, tu tienes que hablar con Rose, aunque solo sea para aclarar las cosas-.

-¿Rose esta en tu casa?-.

-Estamos todos. Solo faltáis vosotros-.

-Yo no voy- dije totalmente convencida de mi decisión.

-¡Joder Bella! No lo hagas por mi, hazlo por Alice, solo por ella-.

-No-.

-Bella- me dijo susurrándome Emmet girándose y dando la espalda a Edward, -me prometiste que hablarías con ellos cuando volviesen-.

-Exacto Emmet, cuando volviesen y estuviese preparada- dije en el mismo tono con el que el me estaba hablando. –Además, imagínate que sale algo mal, ¿eres consciente de que nos íbamos a tener que quedar allí? Porque deja que lo dude pero no creo que nos traigan de vuelta-.

-¿Traernos? No pequeña irías tu sola…-.

-Recuerda que me dijiste que tú también hablarías con Rosalie-.

-No estas jugando limpio-.

-No intentes presionarme-.

-Hagamos una cosa, vamos los dos y entre todos tenemos esa charla, mas que necesaria, ¿vale? Si sale mal por lo menos nos tenemos a nosotros-.

-Echo- dijo estirándome su mano para que la estrechase y así hacer lo acordado, aunque a estas alturas, mi total convencimiento estaba a la altura del suelo. Emmet se giro como si acabase de firmar algo con lo que estuviese totalmente en desacuerdo, molesto, cuando había sido el quien lo había dicho. Cosas de niños.

-Esta bien Edward, vamos los dos. Pero no prometo nada, solo escuchar. Supongo que Emmet… lo mismo- dije mientras Emmet asentía de manera afirmativa con la cabeza.

-¿En serio? ¡Dios!- dijo echándose para atrás en la silla y llevándose las manos al pelo para cogerselo y estirárselo de pura satisfacción. Si en aquello momentos mis sentimientos hacia todo el mundo no estuvieran en ese estado tan caótico, me hubiese parecido un gesto de lo mas sexy. –Gracias, gracias de verdad. La situación es insostenible, de verdad-.

-Yo podría mantenerla, créeme- dije levantándome. -¿Cuándo salimos?-.

-Cuanto antes. Llamare a mis padres mientras hacéis el equipaje-.

-Dos pantalones y dos camisetas no necesitan mucho equipaje. ¿Nos vemos aquí en 5 minutos Emmet?- dije mientras Emmet también se levantaba como si de repente el peso de su cuerpo hubiese aumentado 100 kilos de la nada.

-Si Bella- dijo saliendo arrastrando los pies. Desde luego aquella decisión había sido tomada dios sabe por que. Metí en mi mochila más grande un par de conjuntos y otro algo más decente para la cena de nochebuena, mi portátil, mi mp3 un libro y lo necesario para el aseo y salí ante la sorprendida mirada de Edward.

-¿Ya esta?-.

-Si Edward, voy un par de días a tu casa, no a la semana de la moda-.

-Ya bueno, pero todo te entra en eso-.

-¿Tienes algún problema? ¿Crees que me falta algo que no este a la altura?-.

-¡No Bella joder, no quiero decir eso! Solo me a impresionado, ya esta, disculpa-.

-No, discúlpame a mí. Creo que estoy un poco nerviosa-.

-Todos lo estamos. ¿Crees que yo no estoy de los nervios? Que poco me conoces-.

-Tienes razón, no te conozco en absoluto-.

-Bella yo también quiero arreglar las cosas contigo. Esto lo hago por todos, y me incluyo-.

-Tu y yo no tenemos nada que arreglar, en serio Edward, no hagas esfuerzos innecesarios-.

-¿Puedes escuchar a todos menos lo que yo te tengo que decir verdad?-.

-Jugaste conmigo. ¿Te mereces si quiera un minuto de mi tiempo?-.

-No. Pero soy demasiado egoísta como para dejar las cosas tal y como están-.

-Egoísta si, eso es justo lo que pienso. ¿Y que hay de Victoria?-.

-Ella solo… No es nada para mí-.

-¿Pero sigues con ella? Continúas con ella cuando para ti no significa nada mientras me dices a mi esas cosas. ¡Continuas jugando Edward!- dije poniéndome de pie como si me hubiesen puesto un muelle de repente y automáticamente saltase.

-¡Te estoy diciendo que no es anda!- dijo levantándose el también y acercándose a mi. Me hubiese echado hacia atrás si no tuviese un bonito sofá inoportuno. –Solo dime que podemos volver a empezar y ya esta, solo necesito eso-.

-Siento comunicarte que eso, por ahora, no saldrá de mi boca. Ya esta todo hablado-.

-Bella, por fa…-.

Din don

Apuntar mentalmente agradecer a Emmet su mas que oportuna aparición.

-Te agradecería- dije girándome antes de abrir, -que este tema no salga de aquí, bastante daño tengo yo ya como para que sea el hazmerreír de todo el mundo- no me dio tiempo a mirar su expresión porque me gire inmediatamente para abrir y que apareciese un Emmet con la misma expresión que debía de tener yo en la cara.

-¿Nos vamos?- dijo sin pasar a mi piso.

-Si, espera que arregle todo y coja mi mochila. Id bajando, no tardo- dije girándome y empezando a cerrar las llaves del agua y gas y ordenar un poco todo aquello. Quedarme sola esos 5 minutos me hicieron ver lo que estaba a punto de hacer. ¿Estaría preparada? La respuesta a esa pregunta solo la sabría cuando llegase el momento. Recordé mandarle a Ángela un mail para informarle de la situación. Seria tremendamente egoísta por mi parte dejarla a un lado cuando ella no se separo del mío en ningún momento. Cerré la puerta y guarde las llaves en un lugar seguro de la mochila. Baje las escaleras corriendo, como si lo que me esperase al final de ellas fuese lo que mas esperaba en esta vida, pero era justo lo contrario, no deseaba empezar aquel viaje nunca. No me preocupe de encontrar el coche, entre que había pocos y el volvo plateado no pasaba nunca desapercibido, solo me basto levantar la cabeza para verlo con Edward en el asiento de piloto y Emmet en los de atrás. Me acerque con la intención de subirme en los traseros junto a Emmet, el problema era que no conté con que el ocupaba todo el lugar, asíque el mío seria junto a Edward de copiloto. Aquello empezaba bien, nótese toda mi ironía en esa frase.

-¿Cuánto vamos a tardar?-pregunto Emmet nada más empezar el viaje y mientras yo sacaba mis cascos para escuchar la música.

-No más de 45 minutos. Vivimos en una zona mas o menos a las afueras, pero no excesivamente lejos-. No escuche mas conversación porque me puse la música y me deje llevar a un mundo donde mi estado de ánimo era totalmente tranquilo, relajado, sin ningún sobresalto a corto ni largo plazo y de inmensa felicidad. Como se notaba en aquel momento la diferencia entre sueño y realidad. Una pequeña caricia en mi mano me hizo abrir los ojos y encontrarme con un tierno Edward mirándome la cara. Inmediatamente me incorpore y quite mi mano de la manera mas sutil posible, pero Edward era demasiado listo como para no ver el detalle.

-Llegamos- se limito a decir mientras bajaba del coche. Salí de este sin ver siquiera donde habíamos estacionado, asíque mi corazón dio un vuelvo al ver semejante lugar. Vi por el rabillo del ojo que Emmet no estaba mucho mejor que yo, cosa que no era de extrañar en absoluto. El significado de "casa" quedaba minúsculo en comparación al edificio que estaba en aquellos momentos delante de mí. Una mansión blanca se imponía delante de nuestros pequeños cuerpos en comparación.

-¿Pasamos?- dijo Edward dirigiéndose a lo que debía de ser la puerta principal. Le seguimos mientras las miradas de Emmet y la mía se conectaban y sabíamos a que nos estábamos enfrentando. ¿Estábamos locos? Supongo, pero es lo que tiene e espíritu navideño, que en ocasiones, te vuelve idiota. Le seguimos como si nuestras piernas fuesen algo parecido a la gelatina. Entramos por la puerta tras el encontrándonos en un lugar no menos espectacular que el exterior. A primera vista la casa parecía que tenia un claro color predominante: el blanco, supuse que para dar sensación de calma, aunque en estos momentos, la mía escaseaba.

-¿Vosotros debéis ser Bella y Emmet, verdad?- gire mi cabeza hacia donde provenía la voz. Una señora bajaba por las escaleras que tenia delante con una elegancia envidiable. Su cabello pelirrojo caía en cascada por su espalda y una sonrisa radiante iluminaba su cara. –Hola hijo- dijo dándole un beso a Edward. si, era su madre. –Bienvenidos. Soy Esme, estáis en vuestra casa- dijo repitiendo el mismo gesto que con Edward con ambos.

-Un placer señora Cullen- dije educadamente.

-Lo mismo digo señora-.

-Primera regla de esta casa: nada de señora, Esme para vosotros, ¿entendido?- dijo sin quitar la sonrisa de la cara. Nosotros solo nos limitamos a sonreír dando a entender que lo habíamos comprendido.

-¿Dónde están?- pregunto Edward quitándose la chaqueta y dejándola junto a las llaves en la entrada.

-Salieron a comprar hace un momento para la cena de mañana. ¿Compartiréis con nosotros el momento verdad?- dijo Esme girándose hacia nuestra posición. ¿Cómo se le decía a una mujer tan adorable que no?

-No creemos…-empezó a decir Emmet hasta que una voz proveniente del mismo lugar de donde antes lo hizo la de Esme la interrumpió.

-¿Ya llegaron los chicos?- un hombre bajo de una manera igualmente elegante por las escaleras dejándome en mi mundo. Cada vez me quedaba mas claro de donde venia la belleza de los hijos, porque los padres parecían mas hermanos que otra cosa. Esta vez, un señor,. Por decirlo de un modo mas o menos serio, rubio y con unos ojos azules intensos que se veían a distancia se acerco con idéntica sonrisa. –Veo que no. Encantado muchachos, Carlisle Cullen- dijo saludándonos dejando por ultimo a su hijo, al que dio un beso y un ligero abrazo.

-Igualmente- dijimos Emmet y yo a la vez. Yo fui un poco más allá, pero me costó la vida y mas continuar minimamente la conversación. –Tienen una casa impresionante se… Esme y Carlisle-.

-Muchas gracias. Aunque todo el merito es de Esme. Ella la eligió y la decoro- dijo pasándole un brazo por los hombros a su mujer y mirándola con autentica devoción.

-Venid, os acompaño a vuestra habitaciones- dijo Edward haciéndonos un gesto con la mano para que le siguiésemos. Cogimos nuestras mochilas y le acompañamos por las mismas escaleras por donde bajaron sus padres. Dos pisos después giro para adentrarse en un pasillo. Aun son ventanas, parecía que era la luz natural la que reinaba allí. Era simplemente encantador.

-Emmet, tu dormirás en esta. Bella, tu es esta de aquí- dijo señalando la de al lado. –Espero que os gusten-.

-Si son como el resto de la casa seguro que la opinión no es mala- dije.

-¿Sabes cuanto tardaran?- pregunto Emmet haciendo la pregunta que los dos llevábamos pensando desde que pisamos aquello.

-La tienda esta a 15 minutos en coche, y teniendo en cuenta que el de Alice no esta, no les quedara mucho- dijo despidiéndose con la mano y dirigiéndose a las escaleras de nuevo. Emmet entro a su cuarto sin ni siquiera dirigirme la mirada, aunque no me lo tome como un gesto de desprecio, bastante tenia el con sus problemas. Intente no sorprenderme con la habitación, pero es que aquello era imposible. Estaba segura que solo las dimensiones de esa habitación, eran las mismas que toda mi casa en Madrid. Una cama de matrimonio con sus dos mesitas de noche totalmente equipadas, un escritorio, un tocador y dos puertas, las cuales debían de dar al armario y al baño decoraban el cuarto. Una lámpara de cristal colgaba del techo, y un amplio ventanal con un balcón lo terminaban. Deje mi mochila encima de la cama y abrí la primera puerta que resulto ser el armario, claro, que si aquello lo hubiesen decorado como una habitación mas, seria una mas en la casa, porque las dimensiones daban. Salí de allí antes de marearme y entre a la siguiente puerta, que efectivamente, era el baño. Aunque enorme y moderno, respetaba las cosas clásicas, cosa que agradecí, algo normal en aquel ambiente me facilitaba un poco mas la estancia. Decidí salir de la habitación antes de intentar alquilársela par alo que me quedaba de vida. Un olor me hizo seguirlo y terminar en la cocina, donde Esme con un gracioso delantal daba vueltas a algún plato.

-¿Necesitas ayuda?- pregunte distrayéndole levemente de su tarea. Levanto la vista sorprendida y me dedico una tierna sonrisa.

-No me vendría mal una. En la cocina nunca tuve visita, así que menos ayuda. ¿Podrías preparar la ensalada?-.

-Claro- dije acercándome a la barra y sentándome y trayendo hacia mi lugar todos los ingredientes y materiales necesarios. -¿Alguna manera en especial?-.

-A Carlisle y Edward le gusta la zanahoria rayada muy finita si no te importa-.

-Para nada- dije devolviéndole la sonrisa. –Déjeme decirle que tiene una casa preciosa. Debe de ser una excelente decoradora-.

-Por favor Bella, nada de formalismos, de tu, y muchísimas gracias. Este fue mi primer proyecto, ¿sabes? No esta como en un principio, hemos ido haciendo pequeños retoques pero esta casi igual. Termine la carrera poco antes de casarnos y comprarla-.

-Mis padres también compraron su casa después de casarse. Mis abuelos no les dejaron vivir juntos hasta entonces- dije riéndome ante lo antiguo de la situación mientras Esme me acompañaba con las risas. –Aunque claro, dista mucho de todo esto-.

-¿Te digo un secreto Bella? la felicidad de una casa no se mide por el tamaño-.

-¡Oh! Eso ya lo se. Vivo en un piso pequeñito, pero no puedo ser mas afortunada respecto a mi familia y nuestra felicidad-.

-Si lo sabes, entonces es que eres inteligente-.

-Gracias se… Esme-.

-Sabes Bella, sabia que eras inteligente antes de esta conversación. Se lo que paso-.

-¿Lo… que… paso?-.

-Si, con Alice, con Edward… Déjame felicitarte. Yo en mi época les hubiese perdonado antes, claro, que hubiese terminado valiendo menos cero-.

-Yo no se si hice bien o mal. Solo lo que me salio de dentro. De todas formas supongo que ya me deje pisar anteriormente demasiadas veces. Aquella situación solo hizo que el vaso se derramara-.

-Yo… es complicado para mi porque soy su madre, pero creo que no lo pudiste haber echo mejor, ni tu, ni Ángela ni Ben- vaya, si que conocía bien todo. -¿Por qué has venido?-.

-Si yo lo supiera…- dije soltando una risita que Esme imito. –Esta misma mañana Emmet y yo quedamos n que cuando volviesen ambos hablaríamos lo que tendríamos que hablar. Pero Edward apareció por sorpresa y nos trastoco un poco a ambos, y sin saber ni como, acabamos aquí-.

-¿Estáis nerviosos, verdad?- ante esa pregunta solo puede asentir con la cabeza mientras empezaba a cortar las hojas de lechuga. –Yo no eduque a mis hijos para que trataran a la gente como lo hicieron con vosotros. Puede estar tranquila porque todo saldrá bien. Son buena gene, pero todos cometemos errores cuando nos dejamos influenciar por mala gente-.

-Yo se que sus hijos son buenos, pero en aquel momento…-.

-No querida, no entiendas que quiero excusarlos, hicieron mal, lo se y lo mas importante es que ellos lo saben-.

-Supongo…- en ese momento sentimos ambas como la puerta de la calle se abría y yo la miraba con puro pánico en los ojos y ella solo se limito a sonreírme y frotarme la mano en señal tranquilizadora, algo que necesitaba con verdadera urgencia.

-¡Ya hemos llegado mami…! ¿Bella?- dijo entrando por la puerta de la cocina y frenando de manera seca cuando me vio. Las bolsas no se le cayeron de las manos porque un avispado Jasper, aunque igual de sorprendido que ella, se las quito a tiempo.

-Hola Alice- dije sin levantarme del sitio, aunque no impresionada la tensión me mantenía en una postura donde si mis piernas fallaban el suelo no tenia porque ser mi destino. –Hola Jasper. Hola… Rosalie- aunque apenas tuve nunca contacto con ella, me pareció educado por mi parte saludarla. Ambos me contestaron con un simple gesto con la cabeza.

-Niños dijo Esme limpiándose las manos y saliendo de detrás de la barra, -dejad las bolsas aquí y acompañadme- estaba claro que aquello solo iba dirigido a Jasper y Rosalie, así que nuestra conversación tendría lugar sin lugar a dudas en la cocina. Segundos después Esme cerraba la puerta mientras me guiñaba un ojo y solo nos quedábamos en la estancia nosotras dos.

-¿Tu… Que haces aquí Bella?- dijo sentándose en frente mía.

-¿Prefieres que me vaya?- dije con la intención de levantarme y salir de aquí corriendo, olvidándome completamente que mis cosas estaban arriba y que yo había llegado allí en coche y Emmet también venia incluido.

-¡No! ¿Por favor no!-.

-Esta bien Alice, no pensaba irme. Prometí hablar con… vosotros así que te escucho-.

-¿Qué quieres oír Bella?-.

-No, la pregunta es, ¿Qué tienes que decirte Alice?-.

-Todo y nada. Solo que lo siento, que sabes que no soy así, que odio lo que fui en aquel momento y que quiero a mi mejor amiga de vuelta conmigo de nuevo-.

-¿Por qué lo hicisteis Alice? Es que te juro que no lo entiendo. No me entra e la cabeza-.

-Porque nos olvidamos de pensar en aquel momento. Simplemente lo cogimos para ver los horarios de un sitio, alguien dio con el ratón sin querer a otra cosa, y antes de cerrarlo Victoria se apropio de ello y empezó a verlas. No te puedo dar un motivo por el cual no se lo quitamos y lo cerramos inmediatamente, quizás porque nos gustaban las fotos. Eras un bebe muy guapo- dijo medio sonriendo y haciendo que yo también sonriera-.

-Si, sobre todo cuando no dejaba a mis padres dormir. Lloraba hasta que se despertaban y luego rompía a reír. Pregúntales a mis padres si era guapa o no-.

-¿Hacías eso? Eras buenas hasta cuando ni lo intentabas jaja- ambas empezamos a reírnos hasta que nos dimos cuenta en la situación en la que estábamos. -¿Esto donde nos deja Bella?-.

-Supongo… Bueno, soy partidaria de pedir perdón y perdonar. Creo que nos podría pasar a cualquiera. Pero por favor, ni una mas, ¿vale?-.

-Perdón, perdón, perdón, perdón-dijo mientras se lanzaba hacia mi y rodeaba mi cuello con sus finitos brazos y yo rodeaba su cinturita con los míos.

-Deja de disculparte anda, ya esta todo arreglado-.

-¿Y con los demás…?-.

-Ya he hablado con todos. Bueno, con Rosalie no hable nunca, pero bueno, supongo que lo tendrá que arreglar con Emmet primero-.

-Para eso queda mucho Bella-.

-No Alice, Emmet también vino-.

-¿Emmet esta aquí?-.

-Claro-.

-¡Emmet!- grito Alice saliendo de la cocina dirección hacia alguna parte de la casa. Desde luego si Emmet todavía no había echo acto de presencia y nadie sabia que estaba, el secreto acababa de ser desvelado por una mas que inquieta Alice. Seguí preparando la comida, esta vez mucho menos nerviosa y con un peso fuera de mí como de una tonelada de peso.

-¿Todo bien entonces no?- levante la cabeza para ver como una despampanante Rosalie se sentaba donde segundos antes se encontraba Alice.

-Supongo que si-.

-Rosalie Hale- dijo tendiéndome su mano.

-Isabella Swan. Solo Bella- dije devolviéndole el saludo.

-Me alegra poder conocerte por fin. Hasta ahora, solo he escuchado cosas buenas sobre ti. Creo que tu sobre mi no tan buenas-.

-En realidad no te conozco. No me gusta juzgar a la gente sin conocerla aunque la opinión que reciba del resto sea mala-.

-Supongo que es lo que me merezco. Después de todo, he estado demasiado tiempo siendo idiota-.

-No lo se, solo te digo que si Emmet vio algo en ti alguna vez, tan idiota no deberías de ser-.

-No he vuelto a beber desde aquel día. Jodi lo poco bueno que tenia mi vida por culpa del alcohol. No quiero ni volver a olerlo-.

-Acabo de perdonar a un grupo de gente que me fallo siendo lo único bueno que tenia a mi alrededor. Estoy segura que si hablas con Emmet el también lo podrá entender-.

-No se no por donde empezar-.

-Créeme cuando te digo que el no esta mucho mejor que tu. Simplemente se sincera, eso siempre funciona Rosalie-.

-Rose, Rose para los amigos-.

-Claro… Rose- dije sonriéndole.

-Espero por lo menos que podamos serlo. Son un grupo genial de gente, ¿verdad?-.

-Si. He tenido mucha suerte de encontrarme con ellos-.

-Inclúyete cuando hables e buena gente, en serio- dijo dándome un beso en el moflete y saliendo de allí. Salio de allí, supuse que a mantener esa larga conversación que tenia pendiente con Emmet con ganas renovadas. Desde luego si no era ella quien las ponía, no seria Emmet quien lo hiciera. Puse todos los ingredientes en el recipiente, ya solo quedaba aliñarla pero como no sabia como lo hacían allí la deje tal cual. Justo cuando me estaba lavando las manos esa voz volvió a sonar e la misma habitación que yo, y solo podía significar una cosa, otra vez.

-¿Y tu y yo cuando vamos a poder hablar decentemente, por favor?-. Edward era pesado, pero supongo que si todos abrían su corazón, yo debería hacer o mismo, aunque las consecuencias fueran las peores.

Hola!Miles de disculpas por tardar tantisimo, o por lo menos mas de lo normal, en subir capitulo nuevo. Pero tengo una buena razon: mi padre decidio que yo tenia 10 años y mi portatil no se utilizaba hasta el fin de semana. Una razon idiota porque llevo todoa probado y dice que no estudio, asique se ve que debo de ser superdotada porque no toco un libro y saco notazas. Asique eso. Prometo trabajr este finde duro en el proximo capitulo y poder subirlo antes del lunes.

Espero que os guste. Muchas gracias por todos sus comentarios. Sois geniales en serio. Os invito a leer tambien mis otras dos novelas :)

Un besoooo!