Malas decisiones

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El ocaso llegó a su fin y el rebote seco pero claro de una pelota de tennis poco a poco fue desapareciendo, la esfera rodó hasta los pies del chico antes de quedar estática.

Una sonrisa genuina adornó las facciones de Kikumaru y junto con el suspiro de cansancio de Sakuno el entrenamiento del día concluyó.

-Mou, este si que fue duro- pronunció entre pausadas respiraciones la joven de cabello castaño. Se llevó una fría mano a la frente y variadas perlas luminosas bajaron lentamente por sus sienes. Una pequeña toalla le fue entregada junto con una mirada de satisfacción por parte del chico de pelo cobrizo.

'Es la primera vez que sudo de esta manera' pensó algo avergonzada, sin embargo el agotamiento no era nada comparado con la satisfacción de saber que estaba a pocos días de lograr su meta.

Eiji Kikumaru se limitó a observar a la chica, la tenue luz del farol que se acababa de encender enmarcó su figura, parte de su rostro fue ensombrecido cuando se llevó cuidadosamente la toalla a la sien derecha y el rostro cansado pero bello de la chica se relajó.

'Si tan sólo fuera unos cuantos años mayor' pensó el chico, se reprendió mentalmente ante tan perverso pensamiento, siendo que si la chica fuera unos cuantos años mayor, él no marcaría un límite en el acercamiento mutuo.

'Oh vamos no soy tan viejo, qué son ¿2 o 3 años acaso? …Si O'chibi tan sólo fuera capaz de pensar más allá de una raqueta y un partido se daría cuenta de lo que tiene enfrente, vaya si yo…'

No fue hasta que la chica volteó su mirada a él que dejó de observar con semejante escudriño su figura, y sus pensamientos fueron cortados como aquél que abruptamente apaga la luz al salir de una habitación.

-Gracias por todo Eiji-sempai- pronunció la chica sujetando su mochila y llevándosela al hombro, su sonrisa de sincera gratitud dejó mudo al chico por unos segundos y con la facilidad propia del joven tenista su gratitud fue respondida con otra sonrisa en regreso.

-Puedes llamarme Eiji simplemente- dijo el chico sin pensar que semejante permiso le daba un mayor acercamiento a la chica.

-Muy bien…Ei..Eiji-kun- tartamudeó la joven ruborizándose un poco, vaya, qué suerte que la noche ya estaba salvaguardando su territorio y la oscuridad no permitía ver con tanta claridad el símbolo de timidez y nerviosismo característico de la chica. –Bi..bien, hasta mañana Eij..-

-No…vamos ¿cómo crees que voy a permitir que te vayas sola a estas horas? No sea que un aprovechado de esos que suelen andar borrachos a estas horas se quiera sobrepasar con una cansada tenista-

Sakuno no encontró las palabras para argumentar y sin mucha oposición permitió que el chico la acompañara a casa.

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-¡JhAhaJha!-

Con asombrosa rapidez Nanjiroh Echizen respondió el saque de Ryoma apuntándose los puntos que le darían la victoria en el encuentro. Sus estridentes carcajeadas sacaron de quicio al menor Echizen y con un resoplido furioso mustió a su padre palabras que expresaban cuán inmaduro éste era al no presentar seriedad en un partido.

-Vamos uno más antes de la cena- incitó su padre colocando confianzudamente su raqueta por encima del hombro.

Ryoma se dio media vuelta y se encaminó a la casa –Me voy a dar un baño-

La sonrisa de Nanjiroh se ensanchó y se tiró de espaladas en el suelo a descansar un poco –Espero que no apliques esa técnica en la vida real chico-

Sus palabras alcanzaron a llegar a oídos de Ryoma y dando un giro un tanto desinteresado arqueó las cejas -¿A qué te refieres?-

-A nada, A nada- canturreó el hombre abanicando de arriba abajo su mano inquiriendo con este gesto que dejara el tema por la paz.

Ryoma cerró los ojos y tragó una bocanada de aire intentando darse paciencia, después con una mirada sarcástica murmuró –Si bueno, después de todo, la mayor parte de las cosas que dices son incoherencias o platicas que a nadie interesan-

-¡Qué dices!- enfurecido el padre de Ryoma se levantó del suelo. Definitivamente el chiquillo sabía como sacarlo de juicio.

-Y bien… ¿será este el caso?- preguntó el chico un tanto retórico.

-Si tanto te interesa como para pronunciar tus no bien recibidos sarcasmos entonces te diré a que me refiero-

-Procuraré escuchar-

Nanjiroh observó con una rara seriedad a su hijo y pasándole de largo se sentó en la entrada a uno de los pasillos de la casa –Bueno hijo, te dejas llevar por tu enojo muy fácilmente dándole la victoria temporalmente a tu adversario-

Ryoma frunció el ceño –¿Y? De cualquier manera no me doy por vencido-

-Si pero pierdes una batalla- acertó a decir el "monje".

-¿Te las quieres dar de sabio papá?- preguntó con ironía Ryoma, sin dar lugar a una respuesta agregó- Porque si es así, avísame para no permitir que malgastes mi tiempo en charlas de baja calidad-

-Y no aceptas tus errores- prosiguió Nanjiroh –Niégamelo hijo, en el tennis esto no es tan grave, pero en la vida, puedes llegar a dejarte vencer completamente por un descuido como esos-

Ryoma decidió no darle alas a su padre, que aunque sabiendo que no del todo estaba tan chiflado, su orgullo no le permitía quedarse a escuchar más.

Un ronroneo de cierto felino rompió el silencio que repentinamente se había apoderado del pasillo, el gato se restregó cariñosamente contra las piernas de Ryoma y no fue hasta que el chico le levantó que dejó de ronronear y se acomodó en los brazos de su dueño.

-Vamos Karupin- dijo seriamente el chico y dándose media vuelta entró en la casa.

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-Aquí estamos-

Agradecida Sakuno agachó la cabeza haciendo una sutil reverencia, se despidió del chico y entró a la casa en donde su abuela ya la esperaba impaciente.

Caminó con pasos lentos y cansado por el corredor dispuesta a subir por la escalera que la conducirían hasta el baño, donde la tina le ofrecía relajamiento hasta la llegada del día siguiente, empuñó una mano fuertemente en el apoyo de la escalera como si se preparara para escalar una montaña rocosa, vaya que el tennis era cansado y te producía ciertas alucinaciones un tanto exageradas después de practicarlo sin parar.

Un carraspeo se anunció a sus espaldas y el suspiro de derrota abandonó los labios de Sakuno al saber que le esperaba.

-Sakuno Ryuzaki- enunció la señora con energía- No vives en un hotel ¿sabes?-

-Abuela…-comenzó Sakuno cabizbaja sin atreverse a darse la vuelta y encarar el rostro seguramente fruncido de su tutora.

-Pensé que te había enseñado a acatar reglas y que con mayor razón estabas dispuesta a cumplirlas por ser la nieta de una entrenadora que no da pie a comportamientos errantes-

-Abuela yo sólo estaba entrenando, eso no es comportarse…-

-Lo sé- interrumpió Sumire – Pero acordamos una hora de llegada; ahora date la vuelta Sakuno que no pienso hablarle a tu espalda-.

Obedientemente la castaña se dio vuelta y observó con ojos de sumisión a su abuela –Discúlpame-

-Mañana hablaré con Eiji Kikumaru acerca de esto, ese jovencito debería…-

-¡No!- alcanzó a gritar Sakuno –Por favor abuela, él no tuvo la culpa-

-No tienes idea de lo que le puede ocurrir a una muchachita de tu edad al andar a estas horas por la calle, es necesario que el chico este consciente de los riesgos a los que te expone al aplazar la hora del entrenamiento-.

-¡Si lo sabe!- espetó Sakuno- Él me trajo a casa el día de hoy-

Sumire observó la insistencia de su nieta por que dejara a Eiji al margen de la situación y decidiendo que no haría ningún bien causar pleito con su nieta dejó el tema por la paz.

-Está bien, no le diré nada, pero que sea la…-

-última vez- asintió la chica- gracias-. Olvidándose de su cansancio y dispuesta a no discutir más con su abuela la chica subió rápidamente las escaleras y se dispuso a sumergirse en un tina con agua caliente y fragancias relajantes.

-Ah estos chicos de hoy- sonrió la mayor Ryuzaki apoyando sus manos en sus caderas.

-¡Auch!-Ese fue el grito de Sakuno después de un sonido seco y fuerte.

-¡Sakuno!- pronunció Sumire el tiempo que apoyaba un pie en un escalón y observaba hacia arriba en busca de una respuesta.

-Sólo fue una caída- llegó la dolorosa respuesta de su nieta.

-Espero no te estés esforzando por demás- murmuró para si misma su abuela y frunció el ceño mostrando cierta preocupación.

Sakuno llegó al baño y se desvistió lentamente, su rostro palideció la ver que tenía varios moretones en las pantorrillas y que sus brazos también poseían algunas dolorosas muestras de su arduo entrenamiento, observó con seriedad que las cuencas de sus ojos se estaba ensombreciendo y que a ese paso iba a asustar más a Ryoma de lo que lo impresionaría su técnica.

-Mou- suspiró y torpemente al darse la vuelta para encaminarse hacia la tina se golpeó un costado con el lavamanos -¡Mou!- gimió esta vez de dolor y emitió un sollozo en parte de vergüenza y en parte de miedo al pensar en como acabaría.

Se sumergió en la tina y cerró los ojos recordando lo que Eiji-kun le había mencionado unas semanas antes.

-Creo que ya es suficiente- pronunció un preocupado Eiji.

-No, por favor Kikumaru-sempai- había implorado tercamente ella –Otro juego más, por favor…-

El chico no podía negarse ante la mirada sincera y suplicante de la castaña. Sabía que a la edad de la chica era más que difícil mantener un régimen de entrenamiento aunque no fuera por días seguidos, 3 días a la semana bastaban para agotar a semejante criatura. No podía compararla con Echizen ya que este último había entrenado desde pequeño y poseía condición física, en cambio la joven, apenas comenzaba.

-Ryuzaki-chan… ¿porqué no lo dejamos para la próxima sesión?-.

-No, por favor…-

-No es bueno que entrenes de más- insistió el chico bajando la raqueta a su costado en un gesto que sugería que ya era suficiente.

-Uno más- murmuró la chica

Suspirando y deseando que nada malo ocurriera Eiji lanzó su servicio.

'Eiji-kun es un buen chico' murmuró Sakuno con un suspiro 'Sin embargo no puedo detenerme'

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-¡Sakuno! Hey, oye ¡espera¡Sakuno!-

Corriendo velozmente Tomoka se apresuró hasta la figura cansada y lenta de su compañera.

-Oye¿porque no me respondiste?- preguntó un tanto ofendida la chica y al no recibir respuesta sujetó los hombros de su amiga girándola en seco para observarla directamente a los ojos. Un gritito ahogado escapó los labios de Tomoka y luego enmudeció.

En vez de toparse con dos órbitas alegres y chispeantes de emoción se encontró con un par de pupilas agotadas con surcos ensombrecidos debajo de las mismas. Una sonrisa forzada hizo ver a Sakuno como una imagen espectral sacada de una película de terror.

-¿Pe..pero qué pasó?- preguntó Tomoka

Sakuno parpadeó lentamente como si sus ojos se negaran a abrirse nuevamente cada vez que los cerraba. -¿A qué te refieres Tomoka?

-Por Dios¿Qué en tu casa no hay espejos?-

-Oye- Sakuno frunció el ceño –No seas tan grosera-.

-Lo lamento amiga pero…- Tomoka hurgó dentro de su mochila y sacó un espejito compacto, lo levantó y colocó frente al rostro de Sakuno esperando una reacción de ésta.

Sin embargo la chica sólo entrecerró los ojos con tristeza y asintió- Sé como me veo Tomoka, pero no te preocupes ya pasará.

-¡Pero te ves muy mal!-gritó a los cinco vientos Tomoka

-Shh- Sakuno colocó un dedo índice en sus labios y luego murmuró –Mi abuela no me quería dejar venir hoy a la escuela, en la mañana al verme dijo que debía suspender mi entrenamiento por un tiempo…- giró su cabeza de una lado a otro para asegurarse de que nadie conocido la escuchara. –Logré convencerla de lo contrario, no tengo idea de cómo lo hice, pero te suplico que no digas semejante cosa frente a ella ya que me obligará a retirarme del tennis ¿Comprendes?

-Pero…-

-Hazme ese favor-

Después de unos segundos de duda Tomoka asintió.

-Bien- sonrió Sakuno y dándose media vuelta se encaminó hacia las instalaciones.

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Más tarde

-Me parece que el lo están haciendo muy bien- declaró con serio orgullo Tezuka, observando con una mirada aprobatoria al grupo de jóvenes que yacían en el suelo profiriendo unos que otros insultos contra Sadayaru Inui.

-Oye ¿Qué le agregaste esta vez a tu jugo especial¿Excremento?- acusó Momoshiro mientras hacia muecas de supremo disgusto.

Sadayaru frunció el entrecejo y un destello atravesó sus lentes –No vuelvas a decir semejante cosa, o si no te tocará una porción doble la próxima vez que decidas recibir los saques de tu oponente como una niña de primaria-

-¡Esto no se va a quedar así!-

-Sadayaru a mi me pareció delicioso, tu jugo tiene mi aprobación- comentó Syusuke con su tétrica sonrisa.

-Estas loco zss- siseó Kaoru levantándose del suelo y empuñando ambas manos en los bolsillos de su costado. -¿Ya nos podemos ir? Quiero lavarme la boca-

Tezuka asintió y el chico salió de las canchas.

-¡Agh! que asco, que asco- gimió Eiji –Te maldigo Echizen, porqué tenías que ganarme esta vez-

-Te lo merecías- pronunció Ryoma con cierto desdén.

-Jugaste con malas intenciones yo lo sé- Anunció Eji levantándose –Pero la próxima vez no ganarás te lo aseguro.

-Eso habrá que ver- retó Ryoma.

-Vaya, vaya, tranquilos, parece que se pelean por una chica- rió Momoshiro. 'Y que pedradota acabo de darle a Echizen' pensó.

-¡Cállate!- Pronunciaron al mismo tiempo ambos jugadores.

Eiji y Ryoma se observaron por un momento pero luego su vista se desvió al captar la figura de cierta chica caminando hacia la salida por un lado de las canchas. Ryoma dijo algo bajo su aliento y giró la vista a otro lado, pero Eiji se apresuró a guardar su cosas y salió de la cancha.

-¡Oye!- alcanzó a gritar Ryoma con evidente molestia pero Kikumaru ya había salido del lugar.

-¿Crees que fue tras ella?- preguntó Momoshiro inclinándose un poco para recibir una respuesta como si de un secreto se tratase.

-Hmpf- fue lo único que dejó los labios de Ryoma antes de empuñar su bolsa de entrenamiento y salir de igual manera.

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-¡Ryuzaki-chan!-

Esta vez Sakuno alcanzó a escuchar la voz de Eiji y se detuvo para girar su cabeza –Eiji-kun-

-Oye…- Al acercarse más Eiji se dio cuenta de la mirada perdida de Sakuno y de sus cansadas facciones, no supo que decir.

-¿Eiji-kun?-

'Ya vio mi aspecto¡por Dios que pena!'

-¡Gomene!- chilló la chica y se llevó el maletín hasta la cara cubriendo casi todo su rostro excepto su ojos –Debo irme- musitó por debajo de su mochila e hizo gesto de marcharse.

-¿Porqué ocultas tu rostro?- preguntó Eiji al tiempo que la sujetaba por un brazo, lentamente le incitó a descubrirse la cara.

-Estas cansada, y tus facciones lo demuestran-

-Lo sé- se sonrojó –Lamento que me veas ene este estado-

-No es algo de que avergonzarse pero… creo que deberíamos dejar el entrenamiento por unas semanas, hasta que te repongas.

Los ojos de Sakuno se desorbitaron -¡Mi abuela habló contigo! No le hagas caso por favor, sabía que esto pasaría-

-Espera, espera- El chico agitó sus manos frente a él y luego contestó- La entrenadora Sumire no tiene nada que ver con esto, ella no ha hablado para nada conmigo-.

-No es necesario que mientas Eiji-kun, lamento que te haya dicho que pararas el entrenamiento, lamentablemente ella no va a decidir si entreno o no, ya veré como le hago- la voz de la chica era temblorosa como si le causar un gran miedo retar a su abuela.

-Pero digo la verdad- argumentó Eiji- la entrenadora Ryuzaki no tiene nada que ver, yo lo digo por tu bien.

-Pues no es necesario, y lo aprecio, pero estoy bien y quiero entrenar, ya falta poco-.

-No es bueno que sigas así- insistió Eiji.

Sakuno observó con ojos vacilantes al chico y volvió a dedicarle una mirada de súplica- Falta muy, muy poco-

-Ryuzaki-chan-

-Nos vemos mañana en el entrenamiento-

-¡Matte!- gritó el chico pero no fue escuchado.

'¿Qué hago?' Se preguntó, la chica confiaba en él para que la ayudara, pero al ayudarla le estaba causando un daño, las horas de entrenamiento cada vez se alargaban más y la chica cada vez se esforzaba más de lo que debía. 'Ahh que lío Eiji' se dijo a si mismo, ahora si que estaba preocupado por la chica.

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-¡Has regresado hijo!- anunció Nanjiroh -¿Qué te parece un partido antes de cenar?-

Ryoma le lanzó a su padre una mirada fría –No quiero, gracias-

-¿Pero que te ha pasado¿una mala nota¿has reprobado alguna materia?-

-¡Nanjiroh!- reprendió la madre de Ryoma desde la cocina -¡Deja a nuestro hijo en paz!-

-No seas tan histérica mujer son sólo preguntas-

Ryoma observó como su siempre calmada y protectora madre se disponía a salir de la cocina para calmar a su padre.

-No es necesario que interfieras madre, gracias-.

-Esta bien Ryoma- sonrió su madre desde la puerta- En un momento más vamos a cenar-

Ryoma asintió respetuosamente y luego se volvió a su padre –Me voy a dar un baño-

-¿Y no responderás mis preguntas?-

-No- contestó en seco el chico –Y el partido queda pospuesto para mañana-

Nanjiroh arqueó una ceja y observó como su hijo daba vuelta en el corredor y se encerraba en el baño –Anda más raro de lo normal- musitó.

-¡Tío!- la voz de su sobrina se escuchó en la sala.

-¿Qué sucede?- respondió sin moverse y con un tono aflojerado.

-¡Has dejado una de tus revistas tiradas y Karupin está comiéndose las hojas!-

-¡Pero qué!- sin terminar su oración Nanjiroh Echizen salió despedido cual rayo hacia la sala.

-Tío se puede enfermar, hay que…-

-¡Maldito Gato!- gritó furioso el monje y se arrodilló frente a uno de sus ejemplares –Mis chicas, mis lindas chi…-

El carraspeo de su mujer se escuchó a sus espaldas.

-Eh… yo sólo… - se sonrojó Nanjiroh

-Tuviste tu merecido- señaló la madre de Ryoma.

-¡KARUPIN!- Se escuchó el grito agonizante de Nanjiroh seguido por sollozos y las risitas de la chica que sostenía al gato.

Ryoma soltó un suspiro al escuchar semejante alboroto, se preguntó porqué su padre no podía ser normal, y sumergió su rostro hasta un poco arriba de la boca, miró con gesto serio las blancas baldosas frente a él y la imagen de Ryuzaki Sakuno apareció enmarcada en su mente, le veía algo cansada, bueno era normal, obviamente no soportaba tanto entrenamiento.

Alzó la barbilla y pronunció su frase célebre –Mada, mada dane-

Definitivamente le faltaba mucho, se preguntaba con cierto coraje porqué había elegido seguir un entrenamiento con el molesto de Kikumaru en vez de con él. ¿Qué no le había tratado de ayudar ya en diferentes ocasiones? Él no se negaba, entonces¿Porqué el cambio?

Hizo un cuenco con las manos y se llevó agua al rostro, despejando las ideas y organizándolas un poco de manera que no lo atormentaran demasiado.

A final de cuentas¿Qué veía ella en Kikumaru?

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Día siguiente

-¡Va!- Eiji hizo su servicio y Sakuno lo respondió con facilidad.

-Oye- espetó Sakuno -¿Porqué me mandas semejante servicio?

-¿A qué te refieres?- preguntó inocentemente Eiji.

-Iba con poca intensidad y parece que con nada de estrategia-

-No es eso, yo digo que lo sentiste así porque has mejorado mucho.

Sakuno de pronto sintió coraje –¡No soy tonta! Estás siendo condescendiente conmigo, y no quiero que hagas eso¡no soy débil!-

-Finalmente Eiji se cansó de la situación, no quería verla lastimada y si evitar que se lastimara incluía una breve discusión entonces así sería.

-Es suficiente Ryuzaki-chan, tu cara expresa lo contrario de tus palabras-

-¡Yo me siento bien eso es lo que importa!- declaró Sakuno, incómoda al saber que ahora estaba discutiendo con un superior al cual debía respeto. Sin mencionar que se trataba de Eiji-kun y no quería gritarle.

-Es hora de que e vayas a casa- finalizó Eiji, guardando su raqueta.

Sakuno corrió hasta él y le detuvo por un brazo- Por favor te lo suplico, quiero seguir, un poco más-.

-O'chibi no se alegraría de esto- contestó Eiji.

-Ry…Ryoma lo entenderá cuando me vea jugar tennis-

-Si él supiera cómo estas…-

-¡No le importaría!- chilló Sakuno –Déjame…

Eiji volteó confuso al escuchar que las palabras de la chica se cortaron y sintió que la mano que le sujetaba el brazo de pronto helaba, al darse vuelta vio el rostro de Sakuno palidecer y después de unos segundos la chica cerró los ojos y sus piernas cedieron.

-¡Ryuzaki!- gritó Eiji y alcanzó a sujetarla antes de que cayera.

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-No es posible, pero si yo le dije- murmuró Sumire yendo de un lado a otro a través de la sala de esperas en la sección de emergencias. Su rostro se encontraba pálido y pretendía tragarse la urgencia de llorar, sabiendo que no era grave la situación pero aún así…

-Fue mi culpa- murmuró Eiji, sentándose en una des fría e incómodas sillas que se enfilaban alrededor de una mesita donde dos tazas de café residían.

-No es momento de culparse- exclamó Ryuzaki con su tono enérgico propio de entrenadora.

-He llegado- Con lágrimas surcando sus ojos Tomoka logró frenar en la sala –Le agradezco mucho que me haya avisado-

-Sabemos que eres su amiga y te preocupa- sonrió la abuela de Sakuno –Vamos ¿Porqué no te tranquilizas un poco? ella estará bien- aseguró la señora intentando calamar los sollozos de Tomoka.

Sentó a la chica a su lado y volvió su cara a Eiji –Ya he avisado que mañana no estaré, de seguro en este momento Tezuka les estará informando por teléfono a todos, en verdad necesito permanecer aquí con Sakuno-

-Comprendo- susurró Eiji.

-Le aclaré la situación a Tezuka para que supiera que es una causa de fuerza mayor de cualquier manera es muy comprensivo-

Eiji asintió.

Tomoka paró sus sollozos por un momento y recordó que al recibir la llamada de Sumir Ryuzaki ella había informado de la situación a Ryoma, por alguna razón sintió necesario informar al joven genio. 'Oh Dios, que haré si Ryoma…'

-¡.¿Qué le hiciste?.!-

De pronto apareció Ryoma, jadeante, con el cabello alborotado y una expresión de coraje.

-¡Ryoma!- exclamó Sumire –¿Pero cómo supiste¿qué ha-?-

-Ryoma…- murmuró Tomoka.

-Oye Ryoma…- comenzó Eiji, y de pronto sintió como si el joven genio del tennis estuviera a punto de abalanzarse contra él.

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Dolce S- Y bien lo prometido es deuda, pasé semana tras semana agotada...de tanto pensar xD ya que se me vino el bloqueo de escritor con respecto a esta historia, y hoy me puse a escribir todo 0.0, mis manitas están frías, ahh teclas...gracias a todos los que han dejado reviews, este capi de 11 pag (xD si salieron once, penc q no llegaría ni a 9 y luego como por arte de magia cumplí mi promesa xP) es para todos ustedes, muchas gracias, me motivan mucho ;).