Capitulo 13

El tiempo pasaba en casa de los Cullen como si las horas se convirtiesen en minutos. Los días se me hacían tan cortos que a la hora de la cena me faltaban dedos para enumerar todas aquellas cosas que tenia planeado hacer y no me daba tiempo. Y aunque cada fuese una especie de rutina, fácilmente me podría acostumbrar a vivir así el resto de mi vida. De unas mañana tranquilas, pasábamos a unas tardes con algún tipo de actividad que Alice se encargaba de planear, las noches estaba dedicadas a juego o películas, y las noches estaban reservadas para nosotros. Era nuestro momento y era intocable. Edward y yo dormíamos juntos todas las noches, sin que nadie supiese nada. Podíamos hablar hasta altas horas de la mañana, disfrutar en silencio de nuestra mutua compañía, besarnos y acariciarnos como si no hubiese un mañana, y aunque nuestras muestras de afecto parasen en eso, yo tenia claro que pronto estaría mas que preparada para dar el siguiente paso. Pasar tiempo a solas con Edward era descubrir a cada minuto una persona diferente, descubrir poco a poco a un chico que nada tenia que ver con la imagen social que daba. Cariñoso, gracioso, cercano, comprensivo… todas esas cosas que cualquier chica suela con encontrar en su pareja el día de mañana y que yo tenía la suerte de tener a mi lado.

Después de una fiesta de navidad increíble y una celebración de año nuevo para recordar, era día 5 y al día siguiente empezaban nuestras clases y era hora de volver a la realidad que nos tocaba vivir.

-Ha sido un placer conoceros- dije mientras me despedía de Carlisle y de Esme con un beso y un cariñoso abrazo.

-El placer ha sido nuestro pequeña- me respondió Carlisle.

-Aquí tenéis todos vuestra casa. Volved cuando queráis- dijo mientras metía mis cosas en el maletero del coche de Edward. Había llegado a aquella casa con una mochila y me iba de ella con una maleta más alta que yo.

-¿Por qué Emmet no viene con nosotros?- pregunte mientras salíamos de la urbanización en el coche solo el y yo.

-Porque decía que os asientos traseros de mi coche eran muy incómodos. Yo lo he traducido como "quiero ir con Rose"-.

-Será un mal mentiroso, pero a mime ha regalado una hora a solas contigo- dije sonriendo mientras el quitaba la mirada de la carretera un segundo y me regalaba una de esas sonrisas reservadas para mi y me cogia de la mano mientras le daba un beso y las unía en la palanca de cambios.

-¿Qué piensas hacer cuando lleguemos a la universidad?- me pregunto. Era un tema que había estado intentando evitar por todos los medios desde que formalizamos lo nuestro. Si me asustaba lo que pusiesen pensar nuestros amigos, no quería ni imaginarme el momento de que el resto lo supiese.

-No lo se- le conteste sinceramente. –Honestamente me asusta, mas por tu que por mi lo que piense o haga la gente cuando sepa esto- dije recordando el numerito que nos regalo Victoria hace ya casi dos semanas.

-Pensar pueden pensar lo que ellos quieran, hacer, no harán nada, por lo menos no a ti-.

-¿Pero y a ti Edward? no eres un don nadie allí, presidente de la hermandad, co capita del equipo, estudiante modelo… desde este año…-.

-Mía lo de la hermandad me da un poco igual, a los chicos les chocara pero no ira a mas, lo del equipo seguirá como este y lo del estudiante… reconozco que eres una gran distracción, pero confió en que no intercedas en los estudios. Tontita, tú no eres, ni has sido ni serás jamás un problema. Métetelo en la cabeza-.

-Si estas seguro no veo ningún problema la verdad-.

-¿Ninguno?-.

-Podemos decírselo a los chicos nada mas bajarnos el coche. Estoy harta de no poder ni tocarte ni sonreír cada vez que me de la gana- dije riéndome. Era esa risa que solo te sale cuando eres feliz.

-Gracias preciosa. Gracias, gracias, gracias- me decía mientras con su sonrisa me besaba el dorso de la mano repetidas veces. –No te tienes que preocupar por nada, aquí lo que vale es que te quiero, y por asombroso que parezca tu también me quieres a mi. Cuando lleguemos subimos a tu piso y lo decimos, ¿vale?-.

-¿Puedes decirlo tu? Se que me temblaran hasta los dedos de los pies al intentarlo-.

-Como tu prefieras. Por cierto, ¿vendrás a vernos el día del partido? Es una semana antes que el vuestro-.

-Si no trabajo por supuesto que iré-.

-Tu trabajo... ¿Es necesario que lo sigas manteniendo? Yo puedo pagarte cualquier cosa que necesites Bella, no…-.

-Frena Edward. Claro que es totalmente necesario, y mis cosas las pago yo, olvídate de darme un solo dólar. Ya lo hemos hablado-.

-Ese trabajo me va a quitar horas a tu lado, disculpa que lo odie-.

-Ese trabajo me da el dinero para pagarme mis cosas yo solita, sin ayuda de nadie. Deberías estar agradecido de que pueda apañármelas yo sola-.

-Y estoy orgulloso de ti, te lo juro. Pero pudiendo estar horas juntos sin necesidad de nada de eso…-.

-Dejamos el tema, ¿vale Edward? no pienso dejarlo, punto- y mucho menos desde el día de Navidad, cuando sin previo aviso una cajita apareció debajo del árbol a mi nombre. Una fina pulsera de plata con una B y una E discretamente grabadas en el reverso fue su regalo, a parte de kilos y kilos de ropa por parte de Alice y Rose. Yo, al no saber que terminaría en aquella casa y en esa situación no compre nada y mucho menos lo pude llevar, así que se aprovecharon de la situación todo lo que quisieron y mas.

-Perdóname anda, no eres la única cabezota aquí, ¿sabes?- me dijo en un tono mucho mas suave y acariciándome con su pulgar el dorso de mi mano. Era imposible no olvidar aquello.

-No pasa nada Edward. Aunque quiero que te quede claro que no eres el único que odia no poder estar mas tiempo juntos-.

-Claro que lo se preciosa, acabas de tirar uno de tus miedos para poder compartir todo el tiempo posible juntos. No creas que se me ha olvidado- una sonrisa después todo estaba más que arreglado. Así éramos nosotros, dos personas demasiado cabezotas e impulsivas quizá, pero que sabíamos reconocer nuestros errores y anteponer nuestros sentimientos a nuestra obcecación.

Una hora después, mi maleta y yo detrás de Edward subíamos a mi piso seguidos de nuestros amigos, y tal como ya sabia, temblaban hasta mis orejas en aquel momento.

-Relájate preciosa, no te van a comer- me dijo al oído una vez estábamos todos dentro y los demás se tiraban al sofá como si llegasen de correr la maratón y no de un viaje en coche sentada. Me acerque a ellos y me senté junto a Emmet mientras jugaba con mis dedos.

-¿Bella te encuentras bien?- me pregunto mientras me pasaba la mano por la espalda.

-No- dije sin ni siquiera pensarlo. –O si, o no… Bueno estoy Emmet- dije dejándole con cara de no entender nada, una cosa totalmente lógica.

-Lo que quiere decir Bella- dijo Edward sentándose en el reposabrazos del sofá a mi lado, -es que, ella… eh… yo…-no me lo podía creer, ni a el ni a mi nos salían las palabras, no podíamos articular una frase en condiciones. Aquello se estaba volviendo mas complicado por momentos.

-Sois patéticos- dijo Alice dejando su cabeza en el hombro de Jasper y dejándonos a los dos con caras totalmente desencajadas. –Mira os voy a ayudar, Bella y yo estamos juntos. ¿A que no es tan complicado?-.

-¿Tu… desde cuando lo sabes tu?- pregunte después de que el aire volviese a mis pulmones. La boca de Edward parecía una cueva, estaba totalmente desencajada.

-Yo y todos amiga- dijo mientras ambas mirábamos al resto y estos intentaban esconder malamente la risa. –Soy muy malos mentirosos, los dos. Además, Victoria hizo una salida triunfal de la casa, "maldita zorra muerta de hambre". Nos imaginábamos lo siguiente-.

-¿Por qué no nos habíais dicho nada, de nada?- pregunto Edward todavía sin poder salir de su asombro.

-Lo de Victoria porque esperábamos que nos dijeseis vosotros de que se trataba, y lo de Bella por lo mismo- dijo Rosalie como si fuese lo mas obvio del mundo.

-Pues ya esta. Relájate muchacha- dijo Emmet cogiendome de los hombros y sacudiéndome, -ya esta todo dicho. ¡Felicidades!- chillo alzando los hombros y abrazándome sacándome la primera sonrisa desde hace horas aunque yo solo pudiese corresponder el abrazo sin decir ni media palabra. Vi pase por lo brazos de todos mientras me felicitaban como si en vez de salir desde hace dos semanas con una persona me fuese a casar con ella, pero me daba igual, estaba feliz, y esta aumentaba cuando me daba cuenta de que los demás compartían mi alegría, que a pesar de que cada uno tenia sus problemas, eran felices de que alguno tuviese su pequeño trozo de merecida felicidad.

-Ya solo quedáis Emmet y tu- le dije a Rose bajito en el oído cuando me toco. Todos sabíamos el final de la historia, pero el principio, lamentablemente, todavía no estaba escrito, y todos moríamos de ganas de saberlo.

-¿Ves como no era tan complicado?- me dijo abrazándome por la cintura, ya cuando estábamos solos en mi cuarto y yo empezaba a desempacar las cosas.

-¿Perdona?- dije dándome la vuelta con una sonrisa de incredulidad. -¿Me esta diciendo esto el chico que no ha sabido decir una frase entera de manera coherente?-.

-Alice me ha interrumpido-.

-¿Me estas intentando mentir a mi o intentando asumir por tu mismo que no has sido capaz? Es muy sencillo, créeme, no pasa nada, a mi también me ha pasado- dije pasándole los brazos por detrás de su cuello y dándole un corto beso en los labios.

-Gracias por comprenderme- dijo sonriendo de medio lado dando a entender lo evidente.

-No tienes que fingir no estar asustado, no conmigo Edward. Me tienes para lo que quieras, llora, ríe, sonríe, muérete de miedo, lo que quieras, que de tu lado no me aparta absolutamente nada- dije dándole otro beso y girándome para seguir guardando las cosas.

-¿Sabes?- dijo mientras veía como se sentaba en la cama, -antes si tenia miedo, miedo de absolutamente todo lo que pudiese pasar. Incluyendo lo que tú pudieses decir o hacer cuando me declarase. Pero cuando aceptaste, justo en ese momento, me di cuenta de que no podía tener miedo a nada más en el mundo, a nada. He conseguido lo más valioso de este mundo, lo demás, tonterías-.

-¿Por qué no me lo habías dicho antes?-.

-Pues porque no había surgido el tema supongo. Pero ahora ya lo sabes, ¿miedo? Yo no se lo que es eso si estas a mi lado- dijo mientras notaba como un ligero susurro se colaba por mi oído y una mano quitaba el pelo de mi nuca y ligeros besos se posaban en ella. Sonríe como idiota mientras el se dedicaba a besar y hacer cosquillas en aquella parte tan delicada de mi anatomía.

-¿Sabes?- dije dándome la vuelta una vez terminado de colocar todo, -voy a echar de menos dormir contigo por las noches-.

-Eso tiene fácil solución. Vente a mi cuarto-.

-Vente tú aquí-.

-No puedo faltar preciosa. Por una noche no pasa nada, pero todas ya es un problema-.

-Y yo tampoco puedo irme de aquí. Es un regalo poder vivir en este piso, y todavía me quedan cuatro años-.

-Pues ya nos las apañaremos. Si queremos, sabemos que podemos. Bella me tengo que ir ya, yo también tengo que organizar todo. Nos vemos mañana preciosa. Te quiero- me dijo despidiéndose de mi con un beso apasionado pero que no llego mas allá.

-Hasta mañana- dije mientras el cerraba la puerta y se iba por el pasillo. Me metí en la ducha para despejarme un poco. Era la primera vez que estaba completamente sola desde hacia dos semanas, y necesitaba pensar, en todo y en nada. Una vez secado el pelo y cambiada en pijama cogi mi teléfono para llamar a mi familia y prepararme algo ligero y rápido de cenar, ni tenia ganas ni tiempo para algo elaborado, y además, necesitaba descansar mucho no, muchísimo, mañana volvían las clases, los entrenamientos y que el resto del mundo supiese que Edward y yo éramos algo mas que simples conocidos por su hermana. Y además tendría que contárselo a Ángela y Ben, que legaban mañana por la mañana y se incorporaban directamente a las clases. Si fuese alguien que utilizase el maquillaje de manera diaria, mañana me lo podría ahorrar, porque el rojo de mis mejillas iba a parecer que estaba tatuado. Después de trocear unas cuantas piezas de fruta, me senté a llamar a mis padres.

-¿Diga?- contestaron al otro lado de la línea. Aquel era sin duda mi padre.

-Hola papa-.

-¡Hola hija! ¿Cómo estas? ¿Ya estas en tu piso?-.

-Si papa, llegue hace poco más de una hora. ¿Cómo estáis todos por allí?-.

-Pues están todos durmiendo, yo me estaba preparando ya- se me había olvidado completamente la diferencia horaria. Desastre de cabeza.

-Ay papa lo siento, se me paso del todo-.

-No pasa nada. Y dime, ¿Qué tal todo?-.

-Muy bien papa. Los Cullen me ha tratado estupendamente y ya mañana vuelvo a las clases, así que todo va perfecto-.

-Me alegro cariño, nos hace muy feliz que todo te vaya bien-.

-Muchas gracias papa. ¿Qué tal todos por allí?-.

-Pues bien. Los gemelos aprobaron el examen ese que le traía de cabeza y tu madre trabajando. Te extrañamos mucho pequeña-.

-Y yo a vosotros papa. A ver si con el dinero que me paguen en el trabajo puedo pagarme un billete para verano y pasar allí por lo menos un mes-.

-Ya vere… veremos- dijo intentando disimular un bostezo que no consiguió reprimir.

-Papa cuelgo que te mueres de sueño. Mañana llamo, ¿vale? Dale muchos besos a los gemelos y a mama, y otro para ti muy fuerte-.

-Esta bien. Un abrazo cariño- y el famoso pi continuo que suena cuando alguien cuelga llego a mis oídos. Fregué los cacharros que había manchado, y después de poner el despertador me entregue al sueño con un pensamiento en mi cabeza, Edward.

Abrí los ojos preguntándome de donde salía el ruido que había en el piso, si mi despertador todavía no había sonado, y yo debía de estar sola en casa hasta dentro de unas horas. Me levante con la intriga hasta que vi a Ángela sentada en la cocina preparándose un café y regañando en silencio a la cafetera por armar tanto escándalo, una imagen que me hizo plantearme seriamente si seguía durmiendo y este era el sueño mas cómico de mi vida.

-Ángela, dudo que la cafetera te haga caso aunque la amenaces con un viaje por la ventana- dije riéndome y abriendo los brazos para poder recibirla en un abrazo.

-¡Bella!- dijo dejando en paz a la maquina y corriendo en mi dirección para darme ese abrazo. –Te he echado mucho de menos. Siento haberte despertado-.

-Y yo también a ti. Y no pasa nada, me quedaban solo 20 minutos para levantarme. ¿Qué tal las vacaciones?-.

-Genial Bella. Sol, playa y familia. Ha sido genial. ¿Qué tal las tuyas? Me tienes que contar detalladamente eso de que todos volvemos a ser amigos. ¿Un café y empezamos?-.

-Muy cargado por favor- dije sentándome a su lado mientras añadía una cantidad considerable de café.

-Y bueno- dijo poniéndome una taza delante y un pedazo de tarta para acompañar. –Escucho-.

-No hay mucho más que contar. Vino Edward de sorpresa y término convenciéndonos para ir un día- dije remarcando esas dos palabras,- hablar y solucionar las cosas con todos. Una vez hablamos y esas cosas todo se arreglo y nos quedamos allí, menos Emmet que solo falto el día de Navidad porque lo celebro aquí con su madre-.

-Te faltan cosas que contar Bella-.

-¿Perdón? ¿Qué mas quieres que te cuente?-.

-Mira te lo diré porque todo esta en su sitio ya. Desde que me dijiste que todo se había arreglado los correos entre Alice y yo han sido constantes. Y desde el primer día un rumor que se resume en Bella y Edward ha rondado sus mensajes así que quiero que me lo aclares-.

-Esa enana… ¿Qué es exactamente lo que sabes?- pregunte para resumir aquello, era absurdo contar cosas que la otra parte ya sabia.

-Pues que la casa Cullen recibió la visita de Victoria, y después de unos gritos ella salio echa una furia y vosotros de la habitación mucho después. Que sois muy malos mentirosos por lo cual ocultar cosas se os da mal, no lo siguiente-.

-No hace falta decir mucho más. Decidí darnos una oportunidad, creo que merece la pena por lo menos intentarlo-.

-Has tardado una eternidad en darte cuenta amiga. Felicidades- me dijo mientras me abrazaba y yo no podía soltar un suspiro de alivio. –Y por Ben no te preocupes, sabes que no necesita detalles, con que estas bien todo esta bien, no tendrás porque volver a contar la historia-.

-Es todo un detalle por su parte- dijo riéndome.

-Vamos a darnos prisa, no queramos llegar tarde el primer día del año- dijo mientras se terminaba el ultimo trozo de pastel y yo daba un sorbo largo a mi café y me lo terminaba. No era una persona que necesitara demasiado tiempo para arreglarse, y ahora por tener a alguien a mi lado no pensaba cambiar, una camiseta con una camisa encima, mis fieles vaqueros y mis converses serian un buen acompañante hoy. Esto quiere decir que el sofá disfrutaría de mi presencia mientras Ángela terminaba de arreglarse, porque vestida ya venia del avión. Nos encontramos en el camino con nuestros amigos vecinos, y después de saludar a Ben y que me felicitase de manera discreta seguimos hasta la puerta de nuestra facultad. Bendita primera asignatura que me permitía compartir clase con Edward. Cinco minutos después de llegar les vimos llegar de lejos. Parecía que después de las escasas 10 horas que habían pasado desde la última vez que le vi, era aun mas guapo que la ultima vez. Una vez saludados todos le tuve solo para mí.

-Buenos días preciosa- me dijo mientras pasaba su brazo por mis hombros y me daba un beso mientras yo rodeaba su cintura con los míos.

-Hola- le dije sonriendo una vez separados nuestros labios, que no nuestros brazos. Cada cual se fue a su correspondiente clase, asíque Alice, Edward y yo nos sentamos de nuevo juntos, y mientras Alice se dedicaba a retocar su manicura, yo aproveche mi tiempo de manera mas eficaz hasta que llegase el profesor, es decir, disfrutando de la compañía de Edward.

-Estas horas han sido eternas, ¿sabes?- me dijo cogiendome las manos y jugando con mis dedos.

-Podría decir lo mismo. Anoche hable con mi padre-.

-¿Y que tal todo?- me pregunto. Sabía que a Edward le interesaba mucho mi vida en España, mi familia y todo lo relacionado conmigo. Me había confesado que tenía muchísimas ganas de conocerlos, de hacer un viaje conmigo y saber de mí un poco más. Yo le había hablado de mis padres y mis hermanos, los cuales realmente le cayeron bien cuando solo sabia de ellos dos palabras. Me hacia realmente feliz que estuviese interesado en aquel tema.

-Estaban todos dormidos menos mi padre. Lo de siempre, que tal estoy, que están muy felices por esto y que me echan de menos. Yo les comente sobre las vacaciones, que también les extrañaba y que intentaría conseguir el dinero para el billete, pero es tan complicado-.

-Sabes que puedo pagarte el viaje, iríamos los dos juntos y les podría conocer-.

-Y sabes que no quiero tu dinero Edward. Si voy será con mis medios, el tuyo puedes pagártelo tú si quieres-.

-Perdón, perdón, es la mala costumbre. Hasta ahora todo consistía en "quiero" y yo decía "toma"-.

-Estoy intentando ahorrar, pero es mucho dinero, ¿sabes? Quiero verles aunque sea por un mes en verano, pero me parece que tendré que esperar otro año-.

-En caso de que no puedas ir este año y te tengas que quedar aquí, sabes que te vas a venir conmigo, ¿verdad?-.

-Ya lo hemos hablado, una y no mas…-.

-Eres mi novia, olvídate de lo demás. Tú te vienes conmigo y con tu mejor amiga a disfrutar de las vacaciones. Y no te preocupes, iremos a la casa de la playa, en coche. Ni un dólar te tienes que gastar-.

-Pintas todo tan bonito y tan sencillo-.

-Por que lo es Bella. Das demasiadas vueltas a las cosas, y es tan fácil como "no puedo irme a España, me espero, y disfruto con mi pareja y su familia" y añadiría "que ya es como la mía"-.

-Me lo pensare, ¿vale? Queda mucho tiempo todavía de todas formas-.

-Con que tengas esa mentalidad hoy me conformo- dijo mientra me besaba la mano mirándome a los ojos y sonriéndome. Eran esos gestos los que hacían que no pudiese despegar la mirada de su cara.

-Asíque lo que se comentaba por el campus era cierto- había ciertas cosas que me hacían salir de mi burbuja particular, una de ellas, era esa voz. No me hacia falta ni mirarla a la cara para saber quien era, pero yo no estaba a su nivel, asíque por educación la gire aunque la mueca de asco que se instauro en mi cara, juro, que no fue a propósito, es un acto reflejo.

-¿Qué quieres Tanya?- dijo Edward sin soltarme las manos, no sabia el motivo, pero uno posible podía ser que no quería que Tanya me viese temblar como en estos momentos estaca haciendo.

-¿Tu y esta? ¿Es un chiste malo no?-.

-Tanya las cosas claras, si no, puedes irte-.

-No puedes estar con esta cosa Edward. No te merece-.

-¿Ah no? ¿Y quien me merece? Déjame adivinar, tú-.

-Por ejemplo. Por dios Edward lo ropa que llevas vale mas que su vida- dijo riéndose.

-No te consiento que la hables así Tanya. Y te equivocas, aquí si hay alguien que no merece al otro soy yo. Bella, no esta, Bella es la mejor persona que he conocido en 19 años. Y de lo único de lo que me arrepiento es de haber malgastado tiempo contigo cuando podía estar compartiéndolo con ella. Ahora vas y difundes el mensaje- dijo sentándose y mirándola de manera desafiante.

-No es que me lleve especialmente bien con Victoria pero empiezo a penar que tiene razón. El papel de mosquita muerta te esta sirviendo para todo. Te has llevado el premio gordo- no tenia ni idea de cómo las lagrimas todavía no hacían acto de presencia, pero fuese el porque que fuese, le daba infinitas gracias.

-A mi no me hace falta ser otra persona para ganar Tanya. Lamentablemente, tu no puedes decir lo mismo- le dije sin apartar mis ojos de los suyos.

-¿Quién te crees que eres para tratarme así zorra?-.

-¿Y tu a mi para insultarme y humillarme? ¡Nadie! No eres ni anda ni nadie Tanya. Los demás pueden besarte los pies, por tu apellido, la marca de tu ropa o de tu coche. A mi no me causas ningún respeto por eso. El valor de la gente n se mida por su cuenta bancaria, y tu eres el mejor ejemplo de eso. Estas podrida de dinero, pero podrida por dentro- dije sin levantar ni un ápice mi tono de voz, pero dejándole claro ciertas cosas de las cuales debía de estar entera ya de una buena vez.

-¿Sabes quien piensa eso? la gente como tu. Esos donde no tienen donde caerse muerto- dijo sin quitar la sonrisa de su cara.

-Siento comunicarte que mi visión es la misma Tanya, y creo que sabes que yo si tengo donde descansar en paz-.

-Sois los dos igual de patéticos, y vais a terminar mal. Será el destino, o quien sabe, quizá yo quien os lo haga ver-.

-Vamos a ver Tayna, creo que te han dicho unas cuantas veces que te vayas. ¿Necesitas un croquis o quieres que te lo muestre yo?- dijo Alice poniéndose de pie en frente de Tanya con los brazos en jarra sobre su cintura y haciendo que por primera vez Tanya mostrase una expresión que no fuese arrogancia o asco. Sin dirigirnos ni una palabra mas se dio media vuelta dirección a su sitio, donde nada mas sentarse saco el móvil y empezó a teclear como una posesa, lo que se suponía era la noticia del día, probablemente de la semana y quizá del mes: Edward Cullen y la niña esa amiga de su hermana estaban saliendo juntos y además, habían plantado cara a la mismísima Tanya Denaly. La noticia estaba servida, y las papeletas ganadoras tenían un nombre el cual no me gustaba ni un pelo. Lo que se tarda en dar un profundo suspiro el profesor entro en el aula y empezó con la clase. Solo un "olvida lo que acaba de pasar. Yo te quiero" en modo susurro en mi oído y dicho por la única persona capaz de tranquilizarme en ese momento, hizo que volviese a mis cabales y empezase a centrarme en la primera clase del segundo trimestre.

El resto del día Alice Cullen se convirtió en mi sombra. Desde que deje a Edward en mi segunda clase y el incidente con Tanya no se separaba de mi ni para ir al baño. Tal y como imagine todo el campus estaba al tanto de la noticia por las miradas que me echaban, eso, o que llevaba en la frente algún tipo de mensaje que todavía no sabia y que me encargue de descartar en el primer espejo que tuve a mi alcance.

A la hora de la comida me faltaron piernas para ir corriendo al comedor a encontrarme con Edward y mis amigos. Era uno de los pocos lugares donde sabia que las miradas y los comentarios no existían.

-¿Qué tal el día amor?- me pregunto mientras me abrazaba y yo solo podía dejar mi cabeza en su hombro y respirar. Los terapeutas no lo sabían, pero era la mejor forma de relajación de este mundo.

-Alice se ha encargado de que no se me acerque a menos de 5 metros ni los perros-.

-Eh pequeña, ¿es cierto eso de que dicen que os habéis enfrentado los tres a Tanya? Joder, estoy en la clase de al lado, ya me podríais haber llamado- dijo Emmet tirando la mochila al suelo y sentándose a mi lado.

-No ha sido algo gracioso ni divertido Emmet- dije picoteando de mi comida. No me entraba nada en el estomago.

-Habéis dejado a Tanya donde nadie se ha atrevido. Claro que es divertido, si lo ves desde fuera claro-.

-No tienes ni idea de las ganas que tengo yo también de decirle un par de cosas. Pero conmigo será distinto, pienso arrancarle el pelo uno por uno- dijo Rose mientras retorcía la servilleta, como si ese trozo de papel tuviese la culpa de todos sus males.

-Uo Rose, relájate- dijo Jasper con cara de verdadero susto viendo la de Rose.

-Por cierto chicas, ¿Dónde vivís vosotras?- dijo Ángela mientras se sentaba justo en frente mía y me dedicaba una sonrisa de apoyo que me hizo entender perfectamente lo que me quería decir. No lo habíamos hablado pero por mi parte, por futuras situaciones, preferiría que en el piso nos quedásemos solo Ángela y yo. Solas las dos.

-Pues tenemos un piso alquilado aquí cerca, justo en frente de vuestro trabajo- dijo Alice emocionada señalándome a mí y a Jasper.

-¿Esos alquileres no son carísimos?- pregunte recordando ese enorme cartel que veía todos los días y el cual me asustaba mirar por la cantidad de ceros que tenia. Luego pensé con quien estaba hablando y reaccione. –Claro, perdonad-.

-Estáis todos invitados un día de estos para una cena o una noche de diversión-.

-Me apunto- dijo Ben casi antes de que Alice terminase la frase.

-Claro que te apuntas, tu y todos- dijo Rose sonriendo. -¿Cuándo?-.

-Oye, acaban de empezar las clases. Respirar un par de veces antes de habar de fiestas. Creo que es mejor cuando todo empiece de nuevo otra vez- dije casi con dolor de cabeza ante tantos planes juntos.

-Estoy con Bella- dijo Emmet tragando la comida que tenia en la boca y volviendo a meter mas.

-¡Mierda!- dije mirando mi reloj y terminando mi primer plato, que seria lo único que comería ese día. –Vamos a llegar tarde al entrenamiento- dije mirando a las chicas. –Nos vemos luego. Te quiero- dije levantándome y cogiendo mis cosas mientras le daba un beso corto en los labios a Edward y salía corriendo por el comedor despidiéndome de las cocineras a mi paso siendo seguida por el resto. Cinco minutos antes del comienzo llegamos como si fuese a echar por la boca mis pulmones.

-Chicas- nos dijo el entrenador mientras tocaba su pito para que todas nos acercáramos a la posición. –Bien, espero que las cenas navideñas no os hayan afectado mucho. Empezaremos esta temporada con el campeonato. Recordad que vencimos a la universidad de Seattle en nuestro campo- recordaba ese partido por lo mal que lo pase, odiaba que mucha gente a la vez me mirase, que el foco de atención estuviese puesto en mi, y mi aparición escasa de 25 minutos hizo de mi existencia una pesadilla, -y ahora nos toca a nosotros desplazarnos a Florida, si señoritas, nos vamos a Miami durante 4 días la primer semana de febrero. Más adelante se os darán mas detalles. Ahora 15 minutos de carrera continua, estiramientos y partidillo. Os dejo el primer día con algo suave. Podéis empezar-.

Esa frase de 2nos desplazamos a Miami" hizo que mas de medio campus estuviese mas revolucionado de lo que acostumbra a estar. Yo simplemente me lo tomaba como una nueva ciudad que conocer.

-No Bella, es que no lo entiendes, ¡Miami! Sol, playa, tiendas. ¡Es un paraíso en invierno!- dijo Alice gesticulando de manera exagerada después de un comentario de mi parte diciendo que estaban todos para tirarle piedras a la cabeza a ver si se le arreglaba esa nueva obsesión llamada Miami.

-Alice a mi también me aparece ir, pero queda un mes y la gente se sube por las paredes de emoción-.

-Desisto- dijo sentándose al lado de Jasper. –Edward, inténtalo tu-.

-¿Qué? Alice te presento a la chica con la cabeza mas dura del mundo, ni yo ni 100 como tu la vais a convencer-.

-Pero es que es…-.

-¡Miami!- gritamos todos a la vez terminando la frase que Alice llevaba repitiendo desde hacia 3 horas.

-Buenos señoras y señores, aquí un estudiante responsable se va para hacer sus tareas. Nos vemos mañana vagos- dijo Emmet despidiéndose de todos con la mano. Detrás de el se fueron Jasper, Alice y Rose. Tanto Ben como Edward se quedaron para hacer las tareas con nosotras en nuestras respectivas habitaciones.

-¿Alguna duda?- me pregunto una hora después de empezar a estudiar.

-No, pero necesito un descanso- dije cerrando con la tapa el boli y dejándolo encima del libro mientras cogia mi portátil.

-Me uno a la propuesta-.

-Es incomprensible que estés en primero siendo tan inteligente Edward-.

-¿Tu sabes por que sigo en primero no?-.

-Si, claro que lo se, y por eso te lo digo, eres demasiado inteligente-.

-En aquellos momentos mi cerebro estaba en modo off. Además, llevaba unas cuantas copas de más. No quiero hablar de eso por favor-.

-Esta bien. Yo tampoco en realidad. Esta conectada mi madre- dije cuan vi como una ventanita verde se me abría con mi madre en pantalla saludándome y pidiéndome que yo también activase mi cámara. -¿Te importa que hable con mi madre? Te invito a la conversación aunque no entiendas nada-.

-No claro, por favor quiero conocerla. ¿Se lo vas a decir?- me pregunto sin necesidad de seguir la frase, sabia a lo que se refería.

-Ya veremos, ¿vale?- dije dándole un corto beso en los labios mientras daba a aceptar, subía el sonido y me colocaba el micrófono.

-¡Hija!- me salido de manera escandalosa con la mano y como si saltase en la silla. Si no las conociera, jurarían que Alice y ella estaba emparentadas de alguna manera. Edward, todavía fuera de visión se reía de manera simpática.

-Hola mama. Llame ayer pero estabais ya dormidos. ¿Qué tal?-.

-Muy bien hija. Trabajando y cuidando a los gamberros de tus hermanos-.

-No será para tanto- dije riéndome y viendo como Edward miraba casi fascinado la pantalla del ordenador y la mía. –Dales recuerdos cuando les veas. Dales un beso enorme y que les echo mucho de menos-.

-De tu parte corazón. ¿Y tu que tal?- era ahora o nunca.

-Pues muy bien. Estudiando mucho. En un mes nos vamos a Miami para el campeonato de fútbol y están todos revolucionados. Y la gente genial, como siempre-.

-¡Ay que te vas a Miami! Haz fotos, compra cosas y quiero todos los detalles-.

-Mama tu no por favor, relájate. Mira- dije cogiendo de la mano a Edward haciéndole saber lo que venia, -te quiero presentar a alguien que además tiene ganas de conocerte. No sabe español pero yo os traduzco, ¿vale? Mama el es Edward, Edward mi madre Rene-.

-Encantado Rene- dijo Edward saludando con la mano cerca del micro en un casi perfecto español.

-Hola Edward- dijo mi madre intentando pronunciar las palabras bien y con su acento correspondiente. –Madre mía hija, pero que amigos te echas por aquellas tierras-.

-Bueno exactamente Edward no es un amigo, el es… Edward es mi novio mama- dije intentando juntar palabras para que el momento durase lo menos posible. Un chillido sordo me hizo comprender que lo había entendido perfectamente. Mire a Edward diciéndole con la mirada un claro "se lo acabo de decir" mientras el no podía evitar reírse casi a mandíbula abierta.

-¡Mi hija tiene novio! ¡Bellaaaaaaaaaaaaaaa que alegría por dios! Y que novio encima ¡Ahhhhhhhhhhh!- tuve que bajar el volumen para que los vecinos no pensasen que en mi piso se llevaba a cabo torturas chinas o algo.

-Mama por favor baja el volumen. Y por favor, díselo tú a papa. Mañana hablo con todos ya con más calma. Tengo que volver a estudiar-.

-Espera, tradúcele esto a tu novio. Edward, que me alegro mucho que estés con mi hija, que estoy segura de que eres un buen chico y que la trataras como se merece. Espero verte mas a menudo o por ordenador o por aquí, que quedas invitado. Y que te conserves igual de bien hasta entonces-.

-¡Mama! Esta bien. Edward- dije mirándole y traduciéndole lo que mi madre había dicho de la manera mas exacta posible lo que mi madre le había dicho, disculpándola por ciertas cosas que al parecer a el le hacían muchísima gracia.

-Rene, muchas gracias- dijo en español, -y no se preocupe que aquí esta perfectamente- termino en ingles mientras yo se lo volvía a traducir al español.

-Hasta mañana mama- dije tirándole un beso a través de la cámara.

-Hasta mañana hija. Adiós Edward-.

-Me encanta tu madre. ¿De ella estabas tan asustada? ¡Bella, casi hace una fiesta ella sola!- dijo tirado en mi cama frotándose la tripa, la cual debía de tener dolorida de tanto reírse.

-Esta loca- dije sin poder contenerme y riéndome yo también. –Se lo dirá a mi padre y mañana te presento a la familia. ¿Era lo que querías no?-.

-Eso mismo. Yo ya llame a mis padres. Puedes imaginarte a Esme, me cayo la bronca del mes por no presentarte formalmente y haber esperado y bla, bla, bla-.

-Volveremos pronto y le daremos una alegría a tus padres, díselo de mi parte-.

-De tu parte preciosa- dijo cogiendome de la cintura y sentándome en sus piernas me besaba.

-Esto ya es real de verdad Edward. Estamos juntos- dije en voz alta como si fuese la prueba definitiva de que esto no era un sueño.

-Vete acostumbrando mi amor- dijo pegando su nariz a mi mejilla mientras los dos sonreíamos como idiotas dándonos cuenta de algo que llevaba en pie semanas.

Le quería, nos queríamos. Nada importaba. Las personas que me interesaban estaban felices, así que los demás no me debían de importar. Estaba feliz, realmente feliz y solo eso debía importar.