Cap 8 "Entonces..."

"Espero que te recuperes"

-Vaya, que bien, todo para nada, todo quedó arruinado- murmuró Sakuno entrando en su casa, feliz en parte al haber salido finalmente de aquel hospital con olor a enfermo y medicina, no era agradable.

-Dos semanas Sakuno, dos semanas- Repitió Sumire caminando detrás de la muchacha y con brazos cruzados.

-Si abuela-

-Nada de desvíos al regresar a casa, nada de club de tennis en la escuela y nada de entrenamientos con Kikumaru, no tocarás una sola raqueta durante ese tiempo.

-Abuela pero los entrenamientos…

-Nada, ya hablé con él ayer y estuvo de acuerdo conmigo-.

Flashback

-…Y no quiero volver a ver a mi nieta postrada en una cama de hospital por exceso de trabajo, ¡descansará dos semanas y es todo!

-E..Esta b-bien entrenadora, yo tampoco la quiero ver así de nuevo- Sonrió con nerviosismo Eiji levantando ambas manos frente a él en gesto defensivo –Pero por favor no la vaya a regañar demasiado, es sólo una ni-

-¡Es lo suficientemente grande como para tomar precauciones y responsabilizarse por sus actos!- Continuó Sumire con ambos brazos apoyados en la cadera y con ojos centellantes.

-Pero entrenadora…

-¡Vete a entrenar!- Sumire abanicó con firmeza la raqueta que traía en manos frente a la cara de Eiji mostrándole el camino hacia las canchas.

Eiji retrocedió al casi ser golpeado con el objeto y tras un suspiro tomó camino a su entrenamiento.

Fin del flashback.

-Fui razonable con él y comprendió la situación- aclaró Sumire.

Sakuno observó a su abuela y soltó otro suspiro. –En ese caso…-

-Ya vete a dormir, es tarde y mañana tienes clases- Dijo la mayor Ryuzaki, escudriñando con la mirada a su nieta y esperando a que se encaminara a su habitación.

La castaña susurró un "Hai" forzado y subió las escaleras.

-¡Amiga! ¡Ya estás bien!- Aulló Tomoka propinándole un abrazo de oso a la avergonzada castaña que acababa de entrar al salón, varias de sus compañeras habían escuchado acerca del asunto y corrieron a abrazarla de igual manera.

-¡Sakuno-chan!-

-Ah…eh…ehmm- Sakuno se sonrojó aún más al ser abrazada por sus demás compañeras –Sólo falté un día-

-Ah pero Sakuno, estuviste en el hospital, debió de ser algo horrible, ¿Cómo te sientes?- Una de sus compañeras preguntó al tiempo en que le daba espacio para respirar a la castaña.

-Bien, estoy bien, no fue tan horrible, no exageren- sonrió Sakuno.

Sus compañeras continuaron su alboroto y serie de preguntas mientras Tomoka hacia lo imposible por quitárselas de encima cuando de pronto se hizo el silencio. Todas voltearon al unísono cuando Ryoma pasó por el pasillo, algunos suspiros se comenzaron a escuchar sin embargo pararon abruptamente cuando el chico giró la cabeza en su dirección.

Se hizo el silencio.

-Ry-Ryoma-kun-

Así como llegó se fue… el chico desapareció en el pasillo y las que rodeaban a Sakuno volvieron a su alboroto.

-Yo todavía no entiendo a ese chico- murmuró una de ellas.

-Si, ¿vieron como quedó todo en silencio?

-Sakuno, ¿Ya no te hablas con él?

-¡Ah basta!, como les gusta el chisme a ustedes…- reprendió Tomoka alejándolas de su amiga.

-En fin… Ay Sakuno qué mal que no estuviste ayer, el maestro de Matemáticas reprendió a Horio porque el muy tonto contestó que…

Sakuno sin embargo ya no las escuchaba y pensaba en el chico que acababa de pasar. Su mirada le había dicho que no se encontraba muy contento. Pero ¿Por qué?

Ryoma-kun era muy difícil de descifrar, definitivamente.

El día transcurrió con normalidad hasta que la hora del entrenamiento llegó, Sakuno observó tristemente como el resto de sus compañeras en el equipo femenil de tennis se apresuraban a la cancha con un entusiasmo que le parecía exagerado ahora que ella no podía unírseles, resignada se dirigió hacia las canchas en donde su abuela ya había comenzado el entrenamiento con el equipo varonil, Sumire había dictaminado que las dos se irían juntas después de acabados los entrenamientos y que durante ese tiempo podía ponerse al corriente con sus tareas y trabajos.

Apenas y parecía justa la situación, un pequeño error y ya había perdido gran parte de la confianza de su abuela.

-Un pequeño error…- suspiró al tiempo que soltaba su mochila sobre la banca.

Observó a su abuela gritar órdenes, señalar jugadores, indicar ejercicio tras ejercicio, la diferencia entre como trataba a su equipo durante el entrenamiento y a su nieta ya no era mucha.

Su vista se desvió un momento hacia Kikumaru y este le dirigió una sonrisa como si ya hubiese estado esperando que volteara, no pudo evitar sonrojarse por un momento y sacudiendo la cabeza como si así sacudiera su pena le devolvió el gesto.

Sintió alivio al saber que no se encontraba molesto con ella, su abuela probablemente no había sido muy educada al hablar con él.

-¡Punto para Echizen!- indicó Inui y la atención de Sakuno se volvió a desviar, esta vez a la cancha contigua donde Ryoma había ya anotado un punto más contra Kaido.

El joven genio sin embargo no se veía del todo conforme y empuñando la raqueta con decisión procedió a hacer su servicio anotando después de unos segundo otro punto.

Kaido soltó un gruñido y suspiró mientras Fuji anunciaba la victoria del menor Echizen.

-Mada, mada dane- pronunció Ryoma.

Kaido arqueó una ceja al ver que no se dirigía a él y siguiendo la mirada del prodigio localizó a los lejos a la nieta de la entrenadora cruzando miradas con su adversario; el joven siseó frunciendo el ceño y sacudió la cabeza, aún más molesto al saber que a pesar de que la atención de Echizen estaba fuera de la cancha había sido derrotado de igual manera.

La voz de Tezuka se alzó por sobre los argumentos de los jugadores en sus respectivas canchas-10 vueltas a la cancha y se da por finalizado el entrenamiento de hoy-

Unas cuantas quejas y gestos inconformes se hicieron presentes mas sin embargo desaparecieron con una simple mirada del joven capitán y el gesto de amenaza en la cara de la entrenadora Sumire.

Sakuno ya había logrado terminar gran parte de sus tareas para cuando los jugadores se disponían a salir de la cancha, se apresuró a guardar los cuadernos y se encaminó hacia su abuela, al llegar encontró que su abuela se encontraba todavía desempeñando su papel de entrenadora mientras discutía ciertos aspectos del equipo con Tezuka.

Paciente esperó a las afueras de la cancha esperando la salida de su abuela, agachando la mirada para evitar cualquier contacto con los integrantes del equipo de Seigaku, avergonzada de verse tan débil frente a cada uno de ellos, sabiendo que todos estaban al tanto de lo que había ocurrido, bueno ¿cómo podía siquiera comparárseles? Ninguno de ellos desfallecía durante los entrenamientos de tal manera.

-Ryuzaki-chan…-

Con un pequeño salto levantó la mirada y se encontró a Eiji sonriéndole nuevamente.

-Kikumaru-sempai…ano…-

El rostro de Eiji se ensombreció y su sonrisa desapareció lentamente.

Sakuno lo observó sin decir nada, preguntándose si había hecho algo terriblemente malo en esos dos segundos que le tomó saludarlo.

-¿Dije algo malo?-

-Eh…- Eiji forzó una sonrisa y negó con la cabeza –Es sólo que volviste a llamarme Kikumaru-sempai, creí que habíamos dejado las formalidades atrás…

-Ah lo siento… es que yo…bueno, después de lo que pasó, no me sentiría cómoda, fui muy grosera ese día, perdón no debí presionarte tanto para que me siguieras entrenando- Inclinando la cabeza como gesto de disculpa continuó –Espero que mi abuela no haya sido muy dura contigo, en realidad lamento las molestias.

Eiji la observó por un momento, algo perplejo por la disculpa, después de un rato sonrió – No te preocupes Sakuno-chan, no tienes porque preocuparte, pero si me tenías preocupado…

Sakuno alzó la mirada sonrojándose nuevamente y mostrando un gesto de sorpresa.

Eiji rió un poco y continuó – Y con respecto a la entrenadora Sumire, bueno digamos que ya la conozco y sé como trata con la gente-.

La castaña comenzó a sonreír de igual manera pero paró al oír un carraspeo a su lado un tanto molesto.

Tanto Eiji como Sakuno voltearon automáticamente a la persona que se paraba junto a ellos y Eiji no pudo evitar soltar una risita nerviosa al ver a su entrenadora con los brazos cruzados y una mirada amenazante.

Sakuno sin embargo a penas y posó la mirada sobre su abuela percatándose más bien de la presencia del joven tenista a su lado.

-Entrenadora…- Comenzó Eiji.

Sumiré arqueó una ceja -¿Cómo trato con la gente según tu Eiji?

Eiji soltó otra risa nerviosa al tiempo que desviaba la mirada sabiendo que en realidad la entrenadora no esperaba una respuesta.

-Ryoma-kun…- finalmente logró pronunciar Sakuno.

Ryoma la observó de manera indiferente mientras sujetaba su raqueta por encima del hombro.

-Espero y mi nieta no esté intentando convencerte de que la entrenes a escondidas, porque creo haber dejado muy en claro el asunto… con ambos- Enfatizó Sumire.

Finalmente Sakuno desvió su atención de Ryoma quien no parecía hacer gesto alguno.

-¡Abuela! Yo…-

-Para nada entrenadora- interrumpió Eiji – Sakuno-chan sólo estaba saludándome es todo, créame en ningún momento pretendió convencerme para seguir entrenando-.

Sumire dirigió la mirada a su nieta, escudriñando en su rostro si era la verdad lo que decía Kikumaru y después de un momento asintió- Está bien, supongo que no tengo porque no creerles-.

-Iré por mis cosas-

Sakuno volteó sorprendida a ver a Ryoma, quien finalmente había hablado, por un momento se le había olvidado que estaba ahí, le dirigió otra mirada a Sakuno, de esas que no reflejaban absolutamente nada y se dio la vuelta.

-Claro, no te tardes- Sonrió Sumire.

-¿Eh?-

Ante la mirada perpleja de Sakuno la sonrisa de Sumire se ensanchó –Ryoma nos acompañará a casa hoy, necesito entregarle unos catálogos que me presto Nanjiroh y lo invité a cenar por las molestias que le estoy causando, no se como pero logré convencerlo-.

-¡ ¿Qué? !-

-Bueno Sakuno actúas como si hubiera invitado a cenar a Satán o algo así, pensé que ustedes dos eran amigos-

-No, digo si lo somos pero..-

-Bueno ya me retiro- interrumpió de pronto Eiji quien se había quedado callado hasta el momento –Nos vemos mañana- Y con un ademán apresurado se alejó.

-Bueno ustedes los adolescentes son muy raros- Suspiró Sumire.

Sakuno observó a Eiji retirarse y desparecer de vista a lo lejos, ensimismada en sus propios pensamientos…

-¿Ya nos vamos?-

La castaña estuvo a punto de emitir un grito y saltó al escuchar la voz de Ryoma detrás de ella.

-¿Bueno pero que te ocurre hoy Sakuno?- cuestionó su abuela al tiempo que Ryoma arqueaba una ceja.

-Na..nada-

Sumire sacudió la cabeza preguntándose si su nieta ya estaba perdiendo la cordura después de todo lo que había pasado -Bueno vámonos entonces…-

Ryoma siguió a la mayor Ryuzaki y después de un suspiro nervioso Sakuno hizo lo mismo.

01000001111001010101010111

Dolce- Ok, ok lo sé... han pasado los siglos y los años y yo no había actualizado, y todo para esto... jeje bueno si soy una irresponsable y se me fue cualquier pizca de imaginación que me quedaba lo admito... ;; ya debería retirarme de este asunto pero me carcome la conciencia jaja y más por alguien que conozco que cómo me molestó para que actualizara jaja, bueno en fin no es gracioso ya que la mayoría me quiere linchar asi que aquí les dejo este cap y me retiro antes de que siga divagando. Y bueno cualquier crítica buena o mala es bien recibida y si es mala se que la merezco así que no hay problema P.