Capitulo 26

Cerré la última de las maletas y la deje al lado de las otras dos. El ultimo días había sido uno de los mejores que había pasado allí, mi familia y mis amigos juntos, descubriendo de nuevo ese pequeño mundo que era aquella ciudad para cada persona. Me senté en la cama observando en que poco espacio cabía cuatro años. Esas tres maletas y mi cerebro era lo que mañana a la misma hora quedaría de mi estancia en Nueva York. Pensé en como seria yo después de irme. Había soñado años y años con venir a estudiar, licenciarme como la mejor, pero, ¿y después? ¿Cuándo hubiese conseguido eso, que pasaría? El sonido del timbre interrumpió mis pensamientos, resople y me dirigí a la puerta.

-¿Qué haces aquí?- dije intentando no mostrar mis sentimientos hacia aquella visita, porque ni yo misma sabia que sentía al verle. –Creí que ayer dejamos todo claro. Pensé que no te volvería a ver-.

-¿Puedo pasar?- pregunto con las manos en los bolsillos levantando su mirada del suelo para fijarse en la mía.

-Pasa- dije echándome a un lado y dejándole pasar. –Te ofrecería algo para comer, pero no tenemos nada. La nevera esta vacía, mañana ya teníamos que dejarlo sin falta-.

-No pasa nada. ¿Cómo te sientes? Debe ser complicado dejarlo todo-.

-Lo es- dije sentándome a su lado. -Pero supongo que tu sentirás lo mismo al dejar tu cuarto en la hermandad-.

-Yo deje mi hogar hace un año Bella, y el dolor no es comparable. Espero-.

-Echare mucho de menos todo. La casa, la gente, el ambiente. La ciudad es general. Me va costar adaptarme al principio, estoy segura, pero lo mismo que me costo adaptarme aquí. La diferencia es que no estaréis vosotros-.

-Ni tu estarás aquí conmigo- dijo cogiendome la mano y sonriendo aunque yo no entendía el porque. –Llevas el anillo-. Baje mi mirada hasta mi mano para comprobar lo que ya sabía. Había intentado quitármelo mil veces, o incluso más, pero en el último momento desistía siempre.

-No he podido- confesé.

-¿Lo intentaste?- dijo con dolor en la voz.

-Muchas veces, mas de las que haya podido contar. Pero no pude. Sentía que quitármelo era eliminar la última esperanza, confirmar definitivamente que habíamos roto, y era tan duro pensar solamente en asumirlo-.

-Pensé que era porque me habías dejado de querer-.

-Eso a día de hoy en impensable. ¿Idiota verdad? No podemos dejar de sufrir ni aunque sepamos que es una causa perdida-.

-No tiene porque ser así-.

-No tiene porque, pero ya lo es. Mira Edward, yo te amo como jamás he querido a nadie a pesar de ser también la persona que mas daño me ha hecho. Pero al igual que tu decidiste tomar una decisión por los dos, esta vez me toca a mi tomarla, por mi. Entiende que esta vez soy yo la que se tiene que ir. A lo mejor dentro de dos meses la nostalgia me supera y vuelvo para instalare aquí. O simplemente te echo tanto de menos que esta vez si que puedo venir a verte y quedarme a tu lado. Hasta que eso pase, tú y yo seguimos siendo nada-.

-Pero yo no quiero ser nada para ti. Quiero ser lo de antes si es que alguna vez lo deje de ser y tu estés mintiendo. Tu para mi ere todo Bella, y jamás he dicho una mentira mas grande que cuando te dije "te he querido", porque en aquel momento yo te amaba mas que en el minuto anterior. He tardado un año en poder reunir el valor suficiente y mirarte a la cara para decirlo. Llámame mentiroso, cobarde o lo que te plazca, pero no dudes ni por un solo segundo que yo te deje de querer o que no te amo, porque no es así. No pienses que no significas nada para mi, porque te repito que eres mi vida entera. Y si me vuelven a decir de dejarte un año, aunque sea para ganar millones solo por respirar, no me volveré a equivocar, porque tu preciosa, no tienes precio-.

-No puedes hacerme esto ahora- dije acariciándole la mejilla.

-Déjame demostrarte una ultima vez esto- dijo levando la otra mano a su corazón. –Déjame demostrarte con actos que eres lo más importante para mí- dijo acercando su cara y dándome un pequeño beso en la comisura de los labios y quedándose ahí, esperando una respuesta por mi parte.

Instintivamente gire mi cara hasta esa zona donde mi piel ardía y bese sus labios con la misma fuerza que el día anterior. El no tardo en ponerle la misma intensidad y cogerme la cara con las manos para profundizar el beso. Una danza donde nuestras lenguas eran las protagonistas, pero ninguna lo hacia peor que la otra. Nuestras manos volvían a recorrer el cuerpo del otro reconociendo esas partes que desde hacia un año no exploraban y echaban tanto de menos. Me quede impresionada de lo bien formado que tenia el cuerpo Edward, o por lo menos mejor que antes. Debió de darse cuando ya demostraba demasiado interés porque una débil risa salio de sus labios pero sin dejar mi boca-.

-Surf. Era lo único que me ayudaba a evadirme y a pensar con claridad allí-.

-Bueno, las caderas que ves ahora son gracias a los kilos de helado. Era lo único que me consolaba en ciertos momentos- dije para poner yo también mi toque irónico.

-Tonterías. Sigues perfecta mi vida-.

En un rápido movimiento paso uno de sus brazos por detrás de mis piernas y el otro por mi espalda, y sin ningún tipo de esfuerzo se puso de pie cogiendome, y sin soltar nuestras bocas llevarnos a la habitación. Me dejo suavemente en la cama y rápidamente el ya estaba encima mío prestándome las atenciones adecuadas. Metí mis manos por debajo de su camiseta. Tenia prisa, apenas me iba en unas horas, y llevaba demasiado tiempo sin el. Tenia ganas de el. Pero una e sus manos tomo las miras y las saco.

-Déjame a mí. Hoy todo es para ti- dijo dándome un pequeño beso en la nariz y continuando con aquello mientras yo me dejaba hacer. Se sentía increíblemente bien así que no me quejaría. Poco a poco nuestras ropas fueron desapareciendo y nuestros cuerpos volvieron a ser una unión perfecta durante toda la noche. No fueron necesarias palabras, ni gemidos escandalosos. Los besos, las caricias y las miradas hacían mas en un minuto que horas de conversaciones. Y para mi aquello fue insuperable, porque consiguió lo que se proponía, demostrarme que aun me seguía queriendo, que no era una mentira ni arrepentimiento, era cierto, me seguía amando y tanto como yo a el.

Estábamos abrazados desnudos en mi cama en silencio, ninguno decía nada pero ambos estábamos despiertos. Nuestras respiraciones acompasadas era lo único que rompía el silencio del piso. A las 9:30 salía mi avión y debía de empezar a prepararme ya.

-Son las 6 ya Bela- dijo Edward agarrándome con mas fuerza por la cintura.

-Lo se-.

-Si quieres llegar a tiempo será mejor que te vayas preparando- dijo para que su voz terminase rompiéndose- levante mi cabeza y vi que tenia la cabeza apoyada e la pared y los ojos cerrados. Me senté en la cama y cogiendo su cara le volví a besar como llevaba haciendo toda la noche. Dándole todo ese amor que sentía por el.

-No estés mal por favor-.

-¿Cómo quieres que este?- dijo sin abrir los ojos aun.

-Quiero que estés bien. Porque esta noche nos hemos demostrado que lo nuestro no esta muerto y eso para mi tiene un valor incalculable. Ya nos hemos separado una vez, así que tenemos demostrado que podemos con todo. Solucionaremos esto. Pronto-.

-Lo que ha pasado esta noche… para mí… no tiene ni idea de lo que ha significado Bella-.

-¿Vendrás al aeropuerto?-.

-No se si podré…-.

-Lo entiendo-.

-No se si podré… pero quiero ser el ultimo que te bese antes de que entres. Quiero que lo último que te lleves de aquí sea un beso mió-.

-Gracias- dije besándole antes de levantarme.

-Bella- me llamo poniéndose los pantalones.

-Dime-.

-Quiero que te quedes con esto- dijo dándome la camiseta que llevaba el día anterior. Era simplemente una camiseta blanca con algún dibujo psicodélico en el centro. La cosa mas simple que te puedas encontrar, pero para mi era el.

-No puedo Edward. ¿Cómo vas a salir de aquí?-.

-Tengo el jersey. Quiero que te la quedes y recuerdes lo que ha pasado esta noche-.

-Es imposible que olvide algo así. Pero gracias- dije acercándome a el y de puntillas besarle de nuevo en los labios. Me la puse y comprobé que aunque me quedaba un poco grande era lo que mas me apetecía llevar de el. –Huele a ti-.

-Huele a nosotros-.

-Quiero que sepas que de ti me llevo algo mas que una camiseta y esta noche, ¿vale? No quiero que te quedes con la idea que el resto para mi no fue nada-.

-Se que no es así- dijo sonriéndome demedio lado, aunque esa sonrisa no fue lo que era. No quise decirle nada porque sabia el motivo, y era el mismo que el mío.

Un cuarto de hora mas tarde las maletas estaban en el maletero de su coche. Antes de salir hacia al aeropuerto para comprar un par de cafés y algo para comer. El silencio volvió a reinar en el coche mientras nuestras manos permanecían unidas. En el aeropuerto debían de esperarme mis padres y mis amigos, ya que habíamos quedado en que nos veríamos allí. Al llegar tal y como predije todos estaban allí. Algunas caras sorprendidas por la presencia que me acompañaban, otras simplemente sabían que aquello pasaría y se dejaban dominar por la tristeza del momentos.

-Hija- dijo mi madre saludándome, -os dejamos un rato para despediros vale. Nos ocupamos de las maletas nosotros mientras. Te esperamos dentro- se despidió de Edward al igual que mi padre y mis hermanos y nos volvimos a quedar solo nosotros. Mis amigos y mi amor.

-Mis padres se disculpan por no poder venir- dijo Alice que estaba abrazada a la cadera de Jasper con un gesto tremendamente triste.

-No pasa nada, ya me despedí de ellos el otro día-.

-Vale-.

-Ven aquí tonta- dije abriendo los brazos para que Alice se colgase de mi cuello y empezase a largar lágrimas al igual que yo. Sabia que de ahí hasta el final no podría parar.

-Cuídate mucho por favor. Y llámanos, mándanos mails-.

-Claro que si Alice. Te quiero mucho-.

-Y yo a ti Bella-.

-Hasta pronto Bella- dijo Jasper dándome un cariñoso abrazo.

-Eso espero Jasper. Cuídate mucho y cuídala mucho-.

-Te lo prometo- dijo besándome la frente y yendo a consolar a Alice.

-Bella- dijo ose llorando también y abrazándome. Sin duda ver llorar a Rose era algo excepcional, así que ver que lloraba por mi era algo que me removía por dentro. –Gracias por dejarme ser tu amiga, ¿vale? Cuídate-.

-Gracias a ti por todo Rose. Te quiero-.

-Ven aquí pequeña- me dijo Ben acercándose y abrazándome. –Ha sido un placer conocer a alguien como tu Bella. Pórtate bien-.

-Gracias Ben-.

-Te voy a echar mucho de menos Bella- me dijo Ángela. –Has sido alguien muy especial para mí. Gracias-.

-Tu si que eres alguien especia. Cuidaos mucho Ángela, y no os olvidéis de mí. Te quiero, te quiero amiga-.

-Te quiero Bella-.

-Eh grandullon no te quiero ver así- dije acercándome a Emmet y abrazándole por la cintura. El me devolvió el gesto mientras notaba como se agitaba y comenzaba a llorar. Bajo su cabeza y aproveche para hablarle al oído. –Emmet, eres sin duda una de las mejores personas que he conocido en mi vida, y quiero darte las gracias por darme la oportunidad de comprobarlo-.

-No te olvides de nosotros, ¿vale? Y prométenos que nos veremos por algún medio pronto por favor. Te voy a extrañar horrores-.

-Y yo a vosotros. Cuida mucho de Rose. Te quiero mucho Emmet. Eres como ese hermano mayor que no tuve. Cuida de Edward por favor, hazme ese favor-.

-Eso esta hecho Bella. Te quiero mucho enana. Muchísimo- dijo mientras algunos pares de brazos se unían al abrazo.

-No quiero que os separéis, ¿vale? Quiero que el grupo siga unido cuando os vuelva a ver- dije advirtiéndoles a todos con el dedo, lagrimas en los ojos y una sonrisa al comprobar la clase de amigos que tenia a mi lado. Sin duda, los mejores.

-Buen viaje Bella. Llámanos cuando llegues. Y cuídate- dijo Jasper intentando calmar a Alice. –Estamos allí- dijo girándose y mirando a Edward, que apoyado en la pared solo pudo asentir con la cabeza y mientras se rascaba los ojos para cortar las lagrimas.

-No tienes muy buena cara- dijo acercándose y limpiando mis lagrimas con sus dedos.

-Este momento es horroroso- confesé. –Aunque tu tampoco parece que disfrutes mucho con todo esto-.

-Parece que ser que soy muy transparente- dijo haciendo un gesto como mostrando su cara.

-No se como empezar a despedirme de ti Edward-.

-Yo no quiero que te despidas de mí. No podría soportar el saber que me dices adiós-.

-Solo es un hasta pronto Edward. Esto sigue en pie hasta que ambos decidamos lo contrario. Los dos, y yo no estoy por la labor- dije mostrándole el anillo.

-No se si reír, llorar, estar feliz… No se que sentir ahora mismo-.

-Supongo que es algo demasiado confuso para los dos-.

-Ve aquí por favor- dijo abriendo sus brazos y abrazándome con todas sus fuerzas mientras yo hacia lo mismo agarrando con fuerza su jersey como si de esa manera doliese menos el adiós. –No te olvides de mi , por favor-.

-Sabes que eso es imposible. Pero no te olvides tu tampoco, ¿vale?-.

-Prométeme que te vas a cuidar mucho y que nos vamos a ver pronto. Júramelo por lo que mas quieras-.

-Te lo juro, lo juro por ti porque eres lo que mas quiero. Hazme un favor, ¿vale? Cuida de ellos mucho- dije señalando con la cabeza al grupo de personas que esperaba en una esquina a lágrima viva. –No te separes de ellos, me voy a enterar como pase algo-.

-¿Eso es todo lo que quieres de mí?-.

-No, quiero que me esperes Edward- dije aun en sus brazos. –Quiero volver contigo algún día y que todo siga igual. Pero eso no te lo puedo hacer jurar, porque en el corazón no se manda-.

-El mío lo tienes tu. Para siempre. Hasta pronto amor- dijo cogiendome la cara y mirándome a los ojos. La giro lentamente y me dio un profundo beso en la mejilla. A pesar de que era un gesto tierno, aquello no era suficiente.

-Me has acompañado para ser tu quien me diese el ultimo beso. Quiero mi beso para recordar- dije sonriéndole tímidamente. Volvió a coger mi cara entre sus manos para darme ese beso de despedida, ese beso que seria recordado por ser el ultimo.

-Quédate por favor- dijo entre sollozos separándose lentamente.

-No puedo Edward- dije llorando yo también.

-Quédate Bella, por favor, te lo suplico, quédate conmigo-.

-Te amo Edward-.

-Te amo Bella- dijo volviendo a unir nuestros labios. –Te amo- dijo besando mi frente y dándose la vuelta para ir junto a los demás.

Me puse en la cola para entrar a la parte donde solo los viajeros podían pasar y limpiar un poco mi cara para estar lo mas aceptable delante de mis padres. La cola avanzaba lentamente, pero solamente cuando me tocaba a mi, pude mirar hacia atrás para ver a aquellas siete personas despidiéndose con la mano y llorando, algo que me rompió el corazón. Mire a cada uno, sinsabor con certeza cuando volvería a ver a aquellas personas que se habían encargado de hacerme feliz durante cuatro años y a las que debía tanto. Mire por ultimo la de Edward que tenia los brazos detrás de su cabeza y lloraba mirando en mi dirección, nuestras miradas se cruzaron y supe con certeza que mi corazón se quedaba allí. "Te quiero" le dije moviendo la boca y enviándole un beso. El solo pudo devolverme el cumplido y girarse para abrazar a Alice que estaba igual que el. Entregue mi billete y pase corriendo dentro, donde mi familia me esperaba ya.

Fue un viaje donde mi único pensamiento era en esa gente que dejaba allí. Las películas que ponían, las canciones que escuchaba, las conversaciones que mantenía, todo me recordaba a algún momento de esos cuatro año, y no podía evitar derramar alguna lagrima cada que una imagen me volvía a la memoria.

Una vez aterrice en España, los recuerdos, toda mi vida, me reboto. Este era el lugar a donde pertenecía, y lo había echado tanto de menos. El sol, la gente… Todo. Recorrí con el coche y con mi familia todos los lugares que me sabia aun después de no haberlos visto por cuatro años, y en cada uno un recuerdo afloraba. Era emocionante, pero la sombra de Edward y de los chicos era alargada.

Legue a casa e inspire aquel aroma que iba conmigo allá donde fuese aunque no llegase a ser plenamente consciente de que pertenecía a mí. Llame a los chicos para comunicarles que ya había llegado. Unas cuantas lágrimas después colgué. Me sente en mi cama mirando para una de las paredes de mi cuarto.

-Adelante- dije cuando llamaron a mi puerta.

-Soy yo- dijo mi madre entrando y sentándose a mi lado en la cama. –Mira hija, sabes que no soy una persona de dar rodeos-.

-¿Qué pasa mama?-.

-Yo se que estas feliz de volver a vernos y de haber vuelto a Madrid-.

-Pues claro que si. No tienes ni idea de cómo extrañaba todo esto-.

-Lo se, y no lo dudo. Pero hay cosas que superan echar de menos una habitación o incluso a la familia-.

-Mama, no te entiendo…-.

-No seré yo la que te diga lo que tienes que hacer, ni siquiera lo que es mejor para ti porque si tu no lo sabes, mucho menos yo. Yo solo te digo esto para que a la hora de que tomes una decisión no incluya. Si te tienes que volver a ir de aquí, vete. No te negare que te echaremos de menos, eres nuestra hija y siempre serás nuestra chiquitita, pero el amor puede mas, y algún da tendrás que dejarnos para construir tu vida, y tu padre y yo no podríamos ser mas felices que si decidieses hacerlo con Edward. Si tu corazón te lo pide, si te pide que te quedes a su lado hazlo. Ni tu padre, ni tus hermanos ni yo te lo podríamos reprochar. Ya nos buscaremos la vida para ir a verte cuando podamos, ¿vale? Era solo eso-.

-Gracias mama- dije abrazándola. –Es que estoy un poco sensible- dije cuando me miro extrañada por llorar. –De todas formas lo hacer una vida con Edward lo veo un poco pronto. Tengo 21 años mama-.

-Tu padre y yo nos casamos a los 7 meses de conocernos. No conozco el término pronto. Cuando se esta enamorado, se esta enamorado. E hija, otra cosa no haber visto, pero amor entre vosotros, me han bastando 5 minutos esta mañana desde la otra punta del aeropuerto para verlo-.

-Muchas gracias ma-.

-De nada corazón-.

No era el momento de tomar decisiones. Todo estaba tremendamente reciente y las emociones demasiado a flor de piel. Pero mi madre ya se había encargado de quitarme el primer peso de encima en cuanto a pensamiento. El próximo paso lo tendría que dar yo cando estuviese lista. La pregunta es,¿Cuándo?