Capitulo 27

-¿Tiene algún tipo de relación con el país?-.

-Como pone en el currículo estudie la carrera durante cuatro años en la universidad de Nueva York. Además de conocer otras ciudades americanas también-.

-Bien señorita Swan, gracias por su tiempo. La llamaremos para comunicarle nuestra decisión antes de dos días. Que tenga un buen día-.

-Igualmente. Adiós- dije dándole la mano al responsable de recursos humanos y respirando aliviada al finalizar la entrevista. Era mi primera entrevista y esperaba que la ultima. Porque era la única que me daba la posibilidad de conseguir lo que quería haciendo lo que quería, volver a América, volver a Nueva York y quedare allí, a su lado. Irme con Edward.

Estábamos a principios de diciembre. Traduciéndolo a mi idioma casi 6 meses sin ver a Edward. Casi un año y seis meses como prefería contarlo, porque aquellos dos días me supieron a tan poco, aunque fueron tan especiales, que prefiero pensar que soy algo mas fuerte y le añado ese tiempo.

Aquella conversación que tuve con mi madre fue el punto de referencia de todos mis pensamientos. Si había algo por lo que me daba miedo arriesgar, era entre otras cosas la familia, el hecho de que ya estuve demasiado tiempo sin ellos. Pero como ella me dijo ellos siempre van a estar, cerca o lejos, pero Edward, Edward se podía cansar, y no seria su culpa. Porque después de pesar y dar vueltas a todo, me di cuenta de que Edward no había sido el único que había podido hacer las cosas mal, yo tenia mi parte de culpa. Había mantenido una relación de secretos, secretos que se hicieron tan grandes que decidieron nuestro futuro. No podía culparle de dudar en una relación a distancia cuando yo le tenía al lado y prestaba atención a otro tipo de cosas que no eran las acertadas. El no sabía nada de todas estas relexiones, ni el ni nadie. Mis llamadas se reducían a poca cosa, pero estaba cargadas de te quieros y promesas que esperaba cumplir pronto.

Y allí me encontraba yo. 24 de diciembre. Con una despedida temporal de mi familia de nuevo, mucho menos amarga que la primera y una maleta en frente de la casa de los Cullen con una sonrisa inmensa en mi cara. Las voces de todos se escuchaban desde fuera. Desde las advertencias ligeras de Carlisle, hasta las risotadas de Emmet que tanto había echado de menos. Nadie sabia que iba a ir, y nadie sabia que el trabajo era mió. Responsable de información de la embajada española en Estados Unidos, contratada sin ningún tipo de experiencia pero con un gran expediente. Llevaba postrada ante la puerta una media hora, sin atreverme a tocar el timbre. No entendía el porque, sabia que la bienvenida iba a ser buena. Pero un miedo irracional se apodero de mí cuestionando lo que me iba a encontrar tras esa puerta. Ajuste mi bufanda al cuello una vez. El invierno en Nueva York, no era cualquier cosa, y debía de saberlo ya. Me arme de un valor innecesario y llame. Escuche como dentro creía n murmullo y logre distinguir varias voces preguntando que si esperaban una llamada o quien podría ser.

La puerta se abrió y tras ella apareció mi ángel de ojos verdes. La confusión cruzo su cara antes de comprender lo que estaba pasando.

-Creo que lleváis esperando esta visita mas de 6 meses- dije siguiendo la conversación que se mantenía dentro.

-Tu- dijo antes de cogerme de la cintura y darme varias vueltas por los aires. –Bella- dijo sonriendo mientras su ojos dejaban caer lágrimas de felicidad.

-Hola amor- dije limpiándoselas antes de besarle con pasión.

-Edward, ¿Quién es?- se escucho la voz de Alice desde el salón.

-Pasa preciosa- dijo metiéndome mi equipaje dentro de la casa y volviéndome a coger, pero esta vez me llevo andando hasta el salón mientras mis brazos pasaban por su cuello. –Mirad a quien traigo- dijo con un tono lleno de alegría dejándome en el suelo mientras yo me daba la vuelta y miraba aquellas caras que tanto había extrañado.

-¡Bella!- se escucharon varios pares de voces y de sillas siendo arrastradas. Segundo después era aplastada por varios brazos, mi cara llenada de besos y mis oídos perjudicados por tantos gritos. Una vez saludados uno por uno me acerque hasta Carlisle y Esme que me esperaban sentados pero igual de sonrientes y emocionados que el resto.

-Hola- dije devolviendo el cariñoso abrazo de Esme. Gesto que imite con Carlisle. –Siento haberos alborotado la cena, pero quería dar una sorpresa…-.

-Tonterías querida. Eres siempre bien recibida. Pero no sabíamos…- dijo Esme acariciándome el pelo.

-No lo sabia nadie- dijo Alice saltando en el sitio y tapándose la boca con incredulidad.

-Era una sorpresa. Para todos-.

-Pues eres la mejor sorpresa de estas navidades- dijo Carlisle. –Pero siéntate por favor. Alice, trae otro cubierto. Apenas estábamos por el primer plato- dijo Carlisle cogiendo una silla apartada y poniéndola a su lado, y el que se suponía seria de Edward. Cinco minutos después, ya totalmente acomodada en la mesa, la vida parecía ser perfecta. Era como volver a estar en casa.

-Y bueno Bella, ¿sabes ya donde te vas a quedar en…?-.

-Ella se queda aquí- saltaron Alice y Edward a la vez, este reforzando el agarre de mi mano, una cosa que no dejo de hacer en ningún momento de la comida.

-No es necesario, puedo quedarme…-.

-Puedes quedarte aquí y solo aquí Bella. Lo primero porque tanto Carlisle como yo lo deseamos, y segundo porque me parece que como se me ocurra hacer algo diferente, me quedo sin hijos en casa-.

-Muchas gracias-.

-¿Y cuanto piensas quedarte por aquí?- continúo Carlisle. Aquí venia la bomba de la sorpresa.

-Veréis, he encontrado trabajo y tengo un contrato indefinido. Eso quiere decir que me pueden echar mañana mismo o hasta que me jubile-.

-¿Y para eso…?- empezó a Edward a decir enfadándose sin saber por donde iban los tiros.

-Espera- le dije sonriendo y poniéndole una mano en la boca. –Soy la nueva encargada de información de la embajada española en… Estado Unidos- dije del tirón. –Empiezo después de navidades. Tendré que hacer continuos viajes a España que aprovechare para verles, pero vivir, viviré aquí-.

-¿Cómo?- dijo Edward con un hilo de voz de pura emoción. Los demás apenas podían articular palabra pero sus sonrisas decían el resto.

-Si. Me dejan un piso cerca de Central Park. Es pequeñito, pero a mi me sobra. Incluso si tu te quieres venir- dije cogiendole las manos entre las mías y haciéndole una proposición abierta delante de todos. No era algo común en mí hacer ese tipo e cosas delante de la gente, pero si iba a arriesgar, lo haría a lo grande.

-Como no le digas que si ahora mismo Edward, te juro que mando a China de una patada- dijo Alice sin perder la sonrisa.

-¿Pero como no la voy a decir que si?- dijo levantándose de su silla y arrodillándose delante mía para quedarse a mi altura y abrazarme. –No me cansare en la vida de decirte que te amo-.

-Y yo no me cansare jamás de escucharlo- dije cogiendo la cara con las manos y dándole un pequeño beso en los labios. Era extraño porque en otra situación aquella escena hubiese sido lomas vergonzoso de mi vida. Ahora era únicamente precioso, y me encantaba demostrar el tipo de persona del que estaba enamorada y era correspondida.

-El primer niño que se nos va de casa- dijo Carlisle sonriendo mientras partía un trozo de su filete. Todos giramos nuestras caras al darnos cuenta del momento familiar tan importante que estábamos viviendo.

-No os lo voy a robar, podéis quedaros todos tranquilos- dije continuando la broma.

-Por nosotros como si te lo quieres llevar una temporada. No le vamos a echar de menos- dijo Esme.

-¡Oye, que sigo delante!- dijo haciendo que me levantase para que e sentase encima suya.

-Son 23 años ya Edward, reconoce que es lógico que os queramos perder de vista-.

-Yo también sigo por aquí padres- dijo Alice con su habitual ironía mientras los demás disfrutábamos de la situación familiar.

-Hijos… ¿Y cuando vas ha hacer la mudanza?-.

-El primer día que pueda- dijo sin dudar mientras me besaba en la mejilla y yo acariciaba la suya. –Pero no me llevare todo, dejare cosas aquí-.

-Claro que si, no quiero que nos dejéis de visitar- dijo Esme mirándonos cariñosamente.

-¿Puedo levantarme y darle un abrazo a Bella, por favor?- dijo Emmet de repente sujetándose al borde de la mesa para no correr hacia mi. Todos nos reírnos de las ocurrencias de niño pequeño que tenia, pero fui yo quien me levante y fui hasta su posición para encontrarnos a medio camino y fundirnos de nuevo en un abrazo de reencuentro. –Mi hermanita ha vuelto- me dijo al oído besándome la parte latera de la cabeza.

-Con mi segunda familia- le dije al oído.

-Jo, yo también quiero, que Edward la va a acaparar y no nos la va a dejar- dijo Alice levantándose y uniéndose al abrazo.

-Hay Bella para todos- dije entre risas.

-No- dijo Edward poniéndose detrás de su madre y abrazándola por el cuello. –No habrá Bella porque me la pienso apropiar, así que aprovecharos hoy todos-.

-Pensamos secuestrarla algún día. Con Emmet de nuestra parte tienes poco que hacer- dijo Ángela.

-Yo puedo con Emmet y los demás a la vez-.

-¿Pero y si yo quiero estar con ellos?-.

-Ohhhhhhhhh- dijo Ben señalándole.

-Yo a eso le llamo golpe de efecto. Esta en nuestra Bella-.

-Mama, tu vas en mi equipo, ¿verdad?-.

-Claro que si bebe-.

-¡Pero no me llames bebes por dios!- dijo llevándose las manos al pelo. –Acabas de desautorizarme de por vida- dijo señalándola y dirigiéndose hasta nosotros. –La maleta ya la cogemos luego. Despídete- dijo mirándome con una mirada divertida. –Buenas noches-. Segundo después ya estaba en su hombro dirección a las escaleras mientras las risas se escuchaban desde el salón y mis gritos desesperados por bajar al suelo se mezclaban con ellos.

-Estas loco- dije cuando puse pis en suelo y el echaba el cerrojo a su cuarto. Entre risas se dio la vuelta y me miro de arriba abajo, como si estuviese fotografiando mentalmente cada espacio de mi.

-Eres de verdad- dijo acariciándome la mejilla suavemente. –Eres mi chica, eres mi Bella. Y estas aquí-.

-¿Y donde mas podía estar eh?- dije acercándome y abrazándole por la cintura siendo e gesto devuelto inmediatamente.

-¿Te haces una idea de lo que te he echado de menos amor?-.

-Lo has pasado mal, y lo se, pero no mejor que yo. Me prometiste que no estarías mal-.

-¿Y como quieres que este? ¿Sabes lo doloroso que es verte a través de una pantalla y querer besarte y no poder? Es una tortura-.

-Bueno, si es así y ano quiero volver a verte triste jamás, ¿me has entendido? En la vida, ni una lagrima, ni una tristeza. Cero. Ahora yo estoy aquí, y s para siempre, para quedarme. Tenia que resolver mis errores al igual que tu en tu momento solucionaste los tuyos. Ha sido el mió y quiero hacerlo axial-.

-Tu no hiciste…- le tape la boca con un dedo negando la cabeza.

-Da igual quien tenga la culpa, no me importa. ¿Sabes una cosa? Durante estos seis meses, mis únicos pensamientos donde salías fueron en lo que fuimos felices juntos. Este ultimo año lo he borrado, porque hemos aprendido de nuestros errores. Y quiero seguir cometiéndolos, pero junto a ti, que si me equivoco tu estés a mi lado y no sea un error donde tu no puedas ayudarme, o ni siquiera seas capaz porque no somos nada-.

-¿Por qué has vuelto?-.

-Porque me he dado cuenta que puedo vivir sin ti, pero no quiero hacerlo. He hablado mucho con mi familia, y me he quedado despierta otras tantas, y todo me llevaba al mismo camino, tu eres mi futuro. Todo en lo que pienso para mi tiene tu imagen grabada, si triunfo, si fracaso, si rió, si lloro, en todas las imágenes tu estas a mi lado, y esta vez era yo quien tenia que venir y hacer realidad eso. Pero ahora te toca a ti dar la última palabra-.

-Que si- dijo juntando nuestras frentes, -que te quiero a mi lado hasta que me muera. Que es lo más increíble que ha hecho por mi nadie jamás, cruzar medio mundo para arriesgarte de esta forma es increíble. Y que encima lo haya hecho la persona a la que mas quiero y admiro en el mundo no tiene nombre. Que vivir contigo va a ser lo más sencillo del mundo, y la experiencia más bonita. Porque voy a poder compartir contigo todo lo que siempre he querido. Y sobre todo porque vamos a ser por fin una pareja normal, sin miedos. Hemos superado demasiadas cosas para estar aquí, y ahora nada nos va a impedir vivir lo nuestro Bella. Porque te amo-.

-Te amo Edward. ¡Te amo!- dije abrazándole por el cuello y saltando para enrollar mis piernas alrededor de su cintura mientras nos daba vueltas. En una donde no controlo la fuerza acabamos cayéndonos en la cama riéndonos a todo pulmón. Nos quedamos tumbados, mirándonos a los ojos y disfrutando del momento, de poder por fin vernos sin una cámara de por medio. Sentí como el sueño me invadía y no pude evitar un bostezo seguido de un risa realmente dulce de Edward.

-Estás agotada- dijo apartándome un mechón de pelo que caía por mi cara.

-Todavía me quedan fuerzas…- no pude terminar la frase porque otro bostezo mayor que el anterior salio de mi boca.

-No tienes fuerzas ni para ponerte el pijama amor. Espera- dijo levantándose y abriendo su armario. –Toma- dijo dándome una camiseta que le debía de quedar grande hasta a el. –Mañana subimos la maleta, mientras puedes utilizar esa-.

-Gracias-dije levantándome y dándole un corto beso en os labio mientras entraba al baño para cambiarme. Tire mi ropa con el resto de ropa sucia de Edward y salí a la habitación, pero el no estaba. Como me encontraba realmente cansada me tumbe en la cama y decidí esperarle ahí. No tardo ni un minuto en aparecer.

-Perdón, ya volví- dijo tumbándose a mi lado en la cama. Me gire hacia el y le abrace por la cintura utilizando su torso de almohada.

-¿Tienes miedo?-.

-¿Miedo de que?-.

-De vivir juntos. De empezar a construir una sola vida los dos-. Era una cuestión que me llevaba rondando por la cabeza desde que había decidido dar el paso, pero que ni aun decidido había logrado dejar de lado.

-¿Tu tienes miedo?-.

-Si, pero quiero hacerlo-.

-Vida, claro que tengo miedo. Es uno de los pasos más importantes que voy a dar en mi vida. Compartir casa no es ninguna tontería. Se que vamos a discutir, y que simplemente nos va a costar adaptarnos a la situación, pero ya lo has dicho tu antes, quiero hacerlo, y quiero hacerlo contigo-.

-Nunca te lo hubiese pedido si no estuviese completamente segura de lo que significas para mí-.

-Y yo jamás hubiese aceptado si la persona que me lo pidiese no fueses tú. ¿Tu sabes lo que es aguantarme a mi? Eso solo lo sabe hacer la gente que me quiere, y se que milagrosamente tu estas entre ellas-.

-Me alegro de haber venido-.

-No te vuelvas a ir nunca, ¿me has oído?-.

-Si no vuelvo a ir te llevo conmigo. Te meto en la maleta por ejemplo- dije riéndome y acomodándome mejor notando que el sueño ya empezaba a apoderarse de mi.

-Eso no hará falta. Pienso perseguiré hasta el fin del mundo si es preciso-.

-Buenas noches Edward. Te amo-.

-Que duermas bien princesa-.

-Por cierto, feliz navidad-.

-Feliz Navidad amor-.

Me desperté con los primeros rayos del día y con una felicidad anterior que no experimentaba desde hace meses. Me incorpore tratando de no despertar a la persona que con una sonrisa estaba acostada a mi lado. Según el reloj todavía eran las 7:30 de la mañana, y a pesar de que no era una persona madrugadora no me extrañaría teniendo n cuenta el jet lag que me tocaría pasar. Ya que no escuchaba ningún ruido en la casa decidí bajar y preparar el desayuno para toda la familia, como una forma de agradecimiento y bienvenida. Baje con la camiseta de Edward hasta el salón, y allí abrí un momento mi maleta para coger unos pantalones, ya no seria muy agradable que sus padres me viesen con esas pintas. Como se suponía que tenía poco tiempo, porque el reloj interior de Alice debería de estar por sonar para alertar a toda la casa que era hora de abrir los regalos, decidí hacer algo sencillo. Mientras lo preparaba me entro la vergüenza de haber llegado en esas fechas y no haber llevado ningún regalo, pero pronto pensé que Carlisle y Ese me hubiesen matado si hubiese comprado algo, sabiendo el dineral que me había tenido que dejar en el viaje.

30 minutos después 3 jarras llenas de zumo de zumo de naranja, 4 platos hasta arriba de tortitas con siropes a elegir, y 10 tazas de café con su jarra de leche estaban dispuestas en la barra de la cocina listas para que el resto se levantasen y desayunar. Decida cambiarme antes de que todos se levantaran, pero Alice decidió que era hora de levantarse y ver los resultado de las compras de el resto. Varios pares de pisadas se escuchaban por las escaleras.

-Oye, ¿de donde viene ese olor?- se escucho la voz de Emmet desde donde parecía era la puerta del salón. No pensaban ni desayunar. Solo querían ver los regalos. No habían cambiado en nada. -¡Es comida! A la cocina-. La puerta se abrió dejando ver a todas las cosas soñolientas cambiar a una donde los ojos se les salían viendo los manjares que tenían en la mesa.

-Pensé que tendríais hambre antes de abrir los regalos-.

-¡Bella acógeme en tu casa! Te lo suplico. Levántame todos los días así- dijo abriendo los brazos, pero en vez de dirigirse hacia mi, fue directo a la mesa y empezó a llenarse su vaso de zumo y su palto de tortitas.

-He hecho de sobra, pero es Emmet- dije dentándome a su lado y mirando a los demás que no se movían de la puerta. Fue terminar esas palabras y todos entraron corriendo y empujándose por ser el primero en llegar y no quedarse sin comida. Los único que mantuvieron la compostura fueron Carlisle y Esme.

-Buenos días- dijo Edward llegando a mi lado y besándome la mejilla. –No me gusta que hayas vuelto y no te tanga a mi lado cuando me despierte- me dijo al oído.

-¿No te gusta el desayuno?-.

-Te perdono porque ha sido para esto-.

-Eres un vendido- dije pinchándole en la tripa mientras el se reía y untaba si tortita con litros de sirope.

-Bella esto esta delicioso- dijo Ben con la boca llena.

-Tienes que darme la receta Bella- dijo Esme.

-Claro que si. Muchas gracias-.

El resto del día paso mucho mas relajado que el momento desayuno y de los regalos. Tal y como ellos dijeron su mejor regalo había sido que yo hubiese vuelto, y el mió, ver la felicidad en su cara de nuevo. Era algo que no tenia el mas mínimo valor económico, pero que sentimentalmente llenaba mas que cualquier otra cosa.

Había comenzado mi nueva vida.

Tenia pensado un final parecido a este, pero por aclamacion popular(jaja) el final es como todas queriais: que Bella volviese y diese las explicaciones oportunas, que apostase vamos. Creo que solo le queda un capitulo a la historia, y la verdad me da una pena tremenda, porque ha sido una historia llena de sorpresas, sobre todo por la gente que la ha seguido, que ha sido una barbaridad. Asique espero que os guste el final, y dentro de muy poquito el epilogo y definitivo final.

Empezare otro fic en breves, pero tampoco tengo ideas muy claras, asique si alguien quiere que se escriba una historia sobre algo, dadme la idea y yo la escribo, obviamente dando el nombre de la idea original. Aviso, no me gustan las historias fantasiosas, o mejor dicho, "continuar" con la historia de crepúsculo, asique vampiros y hombres lobos fuera de mis historias xD

Muchas gracias y mil besos