Capitulo 10.- Arde De Nuevo La Cicatriz
Al termino de las clases decidieron ir a ver a Malfoy, al llegar al aula de pociones vieron que estaba vacía por lo que lo buscaron por toda la mazmorra sin localizarlo por lo que decidieron subir al gran comedor y preguntar si algún alumno ya había tenido clase con él para que les dijera donde hallarlo.
-Hey chicos los andaba buscando-
La pareja freno su andar y al voltear pudieron ver que era a la persona que desde hace rato estaban buscando-
-Draco, tenemos rato buscándote, fuimos a las mazmorras y nada-
-Lo siento Hermione pero resulta ser que el aula que me asignaron se encuentra en el tercer piso a un costado de la de Estudios Muggles, ¿Para qué me buscaban?-
-Sucede que Ron quiere hablar con Hermione en las tres escobas, y pues después de lo que hizo a la salida del ministerio no quiero dejarla totalmente sola-
-Lo siento primo, mi clase termina a la una los alcanzo allá, es más los veo a la entrada de la casa de los gritos, de allí la encaminamos y nos seguimos derecho y nos ponemos a curiosear en el local de mascotas y animales por si nos necesita, estamos más cerca y podemos perder el tiempo un rato-
-Eso me parece bien rubio-
-Espera si tienes clases ¿Qué haces fuera del aula?-
-Sucede que los deje trabajando en una poción sencilla y les dije que leyeran las cualidades del acónito y de los bezoar-
-entonces ya está decidido primo nos vemos en un rato más, no tardes-
-bye, nos vemos-
Se despidieron de Malfoy y se encaminaron hacia la salida del castillo, caminaron abrazados todo el camino hasta llegar al sauce boxeador.
-¿por aquí?-
-Si Herms, recuerda que esto lleva a la casa de los gritos-
-Si Harry pero Malfoy no conoce este camino-
-Seguro se le ocurre algo para llegar a tiempo-
Con una pequeña piedra que lanzo la castaña el sauce dejo de moverse y se adentraron por el túnel hasta llegar a la casa, pudieron notar que la casa tenía cierto aire viciado, era como si por el breve tiempo que Voldemort estuvo allí la hubiera contaminado, decidieron ponerse a limpiar en lo que esperaban al rubio, después de haber limpiado un poco decidieron ponerle a la casa una protección contra intrusos ya que al limpiar se dieron cuenta de que había varios grafitis y rayones de magos que habían pasado a dejar sus recuerdos e impresiones.
-Es necesario proteger este lugar, Remus así lo habría querido-
-Si Harry y por cierto tardara Malfoy-
-Tranquila castaña que ya llego por quien llorabas-
-Hey primo te tardaste-
-mmm, debe de ser porque cierta pelirroja que está más loca que la bludger que te persiguió en segundo no me dejaba venir-
-¿Qué te dijo o hizo?-
-"No quiero que asomes tu respingada nariz por Hogsmeade, dile a tu amigo de ojos verdes que eso es asunto de mi hermano y Hermione"- Draco imito a la perfección la voz y el tono de Ginny –muchachos ¿tengo la nariz respingada?-
La pareja rio por la pregunta del rubio y se pusieron a bromear con respecto a la nariz de su amigo, pasados un par de minutos se encaminaron al pueblo para que la castaña cumpliera con su "cita", estaban a dos locales del pub de Madam Rosmerta.
-Recuerda castaña, estamos aquí a dos locales, cualquier cosa que necesites estaremos apoyándote-
-Cariño si quiere pasarse de listo o agredirte no tardes en avisar, recuerda al menor indicio-
-¿Cómo me dijiste?-
-Cariño, ¿Por qué?, ¿no puedo?-
-Sí, si puedes, lo que pasa es que nunca me habían dicho algo tan bonito y pues eso me confirma que tome la decisión correcta y que estoy con la persona adecuada- la castaña se lanzo a los brazos de su novio y le dio un largo y profundo beso.
-Puedo sentir la miel en el ambiente, ya déjense-
-Tranquilo primo, deberías de buscarte a alguien que te haga compañía-
-Mmm, naaaa-
La castaña se separo, se acomodo la túnica y entro al pub.
-¿quieres que veamos los animales?-
-no, al único animal que me gustaría vigilar esta allá adentro-
-¿Qué no eran amigos?-
-Eso pensé, pero mira que lanzar una maldición a traición y contra Herms, pues es de pensar-
La puerta se cerró detrás de la joven, con la mirada inspecciono el lugar hasta que ubico una melena pelirroja en la esquina más alejada de la puerta lo cual dificultaría su escape o la ayuda oportuna en caso de ser necesario.
-Ronald Weasley- grito la castaña al tiempo que se sentaba en una mesa cerca de la puerta, el pelirrojo volteo y la joven le hizo señas con la mano –si quieres que hablemos tendrá que ser en este lado, no me gusta esconderme y estar a oscuras- alzo la voz lo suficiente para que el pelirrojo la escuchara.
A pesar del fastidio que eso le ocasionaba el joven se paro y se fue a reunir a la mesa con la antes su novia.
-Yo creí que tu "nuevo amor" y su mascota estarían aquí contigo- el comentario del pecoso iba cargado de resentimiento y mordacidad.
-Mira si estoy aquí es por que como tú dices, mi nuevo amor me lo recomendó, la verdad es que yo no tenía ninguna intención de venir, y si hubieras ido al castillo como me aseguro Luna pues ten por seguro que ni así hubiera hablado contigo te odio por haberme lanzado esa maldición a mis espaldas-
-Es que estaba celoso, me terminaste para andar con "mi mejor amigo"-
-Antes que nada no termine contigo para andar con él, termine contigo como te dije en la carta y la vez del ministerio, porque no eres capaz de reaccionar en una relación sin los consejos que te dan los libros en vez de por tu propia cuenta-
-¿Qué libros?-
-No te hagas el inocente conmigo Ronald, acaso no hay doce formas "infalibles" de hechizarnos-
-Pero tu ¿Cómo?... ¿Cómo lo sabes?-
-Lo sé y con eso basta-
-Pues déjame decirte que Harry también tiene ese libro porque yo le regale una copia-
-Estas equivocado Ronald, yo tengo viviendo con Harry desde que salí de mi casa y he leído los libros que hay en la biblioteca y nunca vi un libro de los que tu acostumbras leer-
Mientras tanto afuera del pub un rubio volteaba a ver a un pelinegro.
-¿es cierto?-
-¿Qué?-
-lo del libro primo-
-sí pero no lo leí, lo regale de manera inmediata a la biblioteca mágica de Ottery- si supieran que nada más había memorizado los puntos más importantes y los había moldeado a su nueva filosofía de vida.
-esperemos que no insista en el dichoso libro, por cierto que practicas son estas cosas ¿Cómo dices que se llaman?-
-Orejas extensibles y ahora cállate que quiero saber que más pasa- se acomodaron los extremos de las orejas de nueva cuenta en su lugar.
-Mira Hermione yo todavía pienso que podemos rescatar nuestra relación, dame otra oportunidad-
-lo siento Ronald no puedo, como bien ya has de saber Harry es mi novio y decidí darle una oportunidad y ¿sabes qué?, no me ha fallado ni antes como amigo ni hasta el momento como pareja-
-¿Cómo puedes decir eso?, llevan saliendo apenas 1 día a lo mucho y además el no confía en ti- dicho esto con un movimiento de la varita la puerta se abrió y dejo al descubierto a los primos.
-Harry ¿Qué haces allí?-
-Por si las dudas-
-quedamos que cualquier cosa les avisaría, ¿Qué no confías en mi?- la castaña bien o mal quería ver que hacia su novio, para ver si era cierto lo que decía el pelirrojo del libro –no te quedes callado contesta- al parecer era cierto por que no podía responder igual que Ron cuando tuvo complicaciones con ella.
-la verdad estuvo mal el espiarte, yo se que te tengo que dar tu espacio y lugar, no es que no confié en ti o que confié en ti y en él no, no es eso, lo que pasa es que me deje llevar por los celos, ya sabes cómo somos los hombres de celosos no nos gusta admitir que los tenemos pero pues es algo impulsivo y no podemos controlarlos te pido disculpas y te prometo que no volverá a pasar, de ahora en adelante controlare estos estúpidos celos y mi única preocupación será hacerte feliz-
-Oh Harry- la castaña echo a correr para abrazar al ojiverde, había pasado la prueba había sido sincero y le había dicho lo que casi ningún hombre le dice a su pareja "tengo celos"; al tiempo que la joven abrazaba al moreno este le dio un beso profundo y la cargó en vilo, en ese momento varias cosas sucedieron a la vez.
-Me duele la cicatriz de nuevo pero ¿Por qué?, ya está muerto- y se desvaneció momentáneamente en brazos de su amada.
-Relaskio- Ron había desenfundado su varita y había atacado con un odio y rencor renovado.
-Protego Máxima, por la espalda de nuevo Weasley, serías buen motífago- el rubio había generado un escudo entre ellos y el pelirrojo.
-Lupus Mordeo- al mismo tiempo que el pelirrojo había lanzado su maldición otra se dejo escuchar, esta provenía de un encapuchado de túnica plateada.
-Defers- esta vez fue la castaña la que desvío la maldición mientras que sostenía a su novio con un brazo –Fulmino- lanzo su hechizo contra el encapuchado, al tratar de esquivar los relámpagos que caían a su alrededor se le cayó la capucha, la castaña ya se disponía a atacar de nueva cuenta cuando el rubio le detuvo la mano.
-No, espera, ¿Padre?, ¿Qué haces atacándonos?-
Lucius Malfoy parpadeaba como si no supiera donde estaba, miraba a su alrededor con asombro y desconcierto, observaba a su hijo como si se tratara de algo que ve por primera vez y no supiera quién era; Harry estaba en el piso con la cicatriz ardiéndole, de repente fue como recibir una descarga eléctrica por todo el cuerpo y nuevos acontecimientos sucedieron a la vez de nuevo; Peter y Alexa se acercaban corriendo por la calle que subía al castillo, Ron y Lucius se desaparecieron y la cicatriz dejo de dolerle a Harry, mientras que respiraba con dificultad se incorporo.
-¿Qué ha pasado aquí?- Alexa fue la primera en llegar.
-Ese de túnica plateada era mi padre- Draco estaba muy desconcertado, su propio padre los había atacado.
Hermione relato los hechos de manera breve y concisa a la vez que cuidaba a su novio.
-¿Por qué Lucius ataco?-
-no lo sé- Draco seguía en sus pensamientos.
-Una cosa es segura y ya no hay motivo para ocultárselo a Kingsley-
-¿Qué cosa Hermione?- Peter la vio consternada.
-La ci… cica… la cicatriz vol… volvió a arder- el ojiverde tomo aire se incorporo.
Mientras que en el pueblo de Hogsmeade ayudaban a llevar al ojiverde al castillo, lejos de allí en una choza escondida en la espesura de un bosque alguien se relamía de gusto.
-Veo que casi te libras de mi maldición Malfoy, tendré que ponerle más empeño a la hora de atacar a Potter, pero antes tengo que hacerme de más gente, algunos mortífagos que están en Azkaban y alguno que otro que anda escondido por Londres, tu Narcisa ve a Little Hangletton por víveres y no se te ocurra hacer ninguna tontería, Imperio-
