Capítulo 20 : Tragedia y muerte.
Ron subía como alma que lleva el diablo por una angosta escalera, tras sus compañeros Aroa y Skood, que los habían conducido a todos a una antigua y extraña casa sin más explicaciones. Sus padres, Arthur y Molly, corrían tras él casi perdiendo el aliento. El pelirrojo llevaba la oreja extensible que le había dado Harry pegada a su propio oído con una temblorosa mano y, por las muecas que mostraba en su rostro de vez en cuando, la situación en casa de los Blcksoul no debía ser muy esperanzadora; pero nadie le prestaba atención; todos corrían y corrían como si la vida les fuese en ello, y realmente así era: aunque su vida no estaba en peligro, sí lo estaba la de aquellos a quienes más querían.
De pronto, el joven pelirrojo se detuvo en su carrera y quedó paralizado como si un hechizo "Petrificus totalus" hubiera impactado de lleno en su cuerpo. Arthur apunto estuvo de arrollarle pero se detuvo a tiempo de impedirlo, al igual que Molly, y sus dos compañeros se vieron obligados a detenerse y desandar el camino, corriendo a su encuentro.
- ¡Por amor de Dios, hijo! ¿Qué está sucediendo? – le pidió su padre con voz urgente y chillona debido a los nervios.
- Hermione está en algún lugar de la planta superior de la casa, al parecer custodiada por Beatrice – el chico logró articular, mientras su mente trabajaba a marchas forzadas intentando utilizar la información que la oreja extensible acababa de ofrecerle – Algo está pasando. Hace unos segundos que no escucho la voz de Harry. Lo último que he oído viniendo de él ha sido un grito que me ha puesto los pelos como escarpias – miró a su padre, pálido como la cera, y el hombre le devolvió una mirada llena de desaliento.
- ¿Y Ginny? – preguntó su madre a su vez, tomándole del brazo con fuerza.
- Nadie ha nombrado a Ginny todavía – Molly se estremeció, angustiada – Por eso ella está en el mismo lugar donde se halla Harry, esa es la única explicación de que él no se haya interesado aún por ella. Y debe seguir viva. Si no, Harry ya habría acabado con la vida de ese maníaco nada más llegar.
- ¡Debemos continuar, Ron! ¡Ya casi estamos! – le urgió Skood, tomándole por un brazo y tirando de él con todas sus fuerzas para que se moviera. Pero el chico lo retuvo, agarrándose a él con firmeza y encarando su mirada.
- ¿Continuar a dónde, Skood? ¿Dónde demonios estamos? ¿A dónde nos habéis traído Aroa y tú con el traslador? ¡No daré un paso más sin que me expliquéis qué está pasando aquí y por qué hemos venido! – le gritó, fuera de sí.
- ¡Dios! ¡No hay tiempo para eso! – el hombre negó con la cabeza, desesperado.
- Esta casa es la que Blacksoul ha estado utilizando para acceder a la suya sin ser visto – explicó Aroa, dándose cuenta de que ninguna fuerza del universo sería capaz de hacer que Ron se moviese, si antes no recibía una explicación satisfactoria. – Está justo al otro lado de la manzana donde él vive, y da pared con pared con la suya propia. El muy hijo de Satanás ha hecho un boquete encubierto en la buhardilla, que conecta esta casa directamente con la suya.
- ¿En la buhardilla, dices? – Ron la miró, con renovada esperanza – ¡Eso quiere decir que podemos entrar en la casa sin ser descubiertos, atrapar a Beatrice y rescatar a Hermione, y luego hacernos con Blacksoul, que está en la planta baja! ¡No perdamos tiempo, entonces! – empujó a Skood para que reanudara su carrera.
- ¿Y si ellos no están solos? ¿Y si hay alguien mas que los ayude y nos sorprenden cuando entremos? – objetó su madre, impidiéndole que volviese a echar a correr.
- ¡Están solos! ¡Maldita sea! ¡Si Blacksoul hubiese tenido cómplices en todas las violaciones y asesinatos que ha cometido, no habríamos tardado tanto en descubrirlo! ¡Ni siquiera sé qué demonios pinta su hermana en todo esto! – Ron negó con todas sus fuerzas - ¡Y de todas formas no podemos esperar más! ¡Ellas están en peligro, y temo que Harry haya sido…! – por un momento se interrumpió, mirándolos con ojos suplicantes, y volvió a agarrar a Skood por una manga - ¡Vamos! ¡Por amor de Merlín! ¡Guiadnos sin deteneros! – el aludido volvió a correr, negando con la cabeza con enfado, pues aquello era lo que él había estado intentando hacer desde que todos habían llegado allí - ¿Pero de quién demonios es esta casa? ¡Blacksoul no posee más que la vieja y destartalada casona de sus padres, que un día se le caerá en la cabeza! ¿Cómo ha podido estar entrando por aquí?
- Ahora lo verás – anunció la chica con voz seria.
Ron no tuvo tiempo de pensar qué fue antes, si las palabras de su compañera o toparse de frente con el cadáver de una anciana mujer, - justo al final de la escalera y abandonado descuidadamente a un lado del pasillo, como un juguete olvidado por un caprichoso niño que ya no se divierte jugando con él - con los ojos abiertos como platos, que lo miraba sin ver desde un rostro casi momificado. Por un momento, Ron se alejó de ella, pegándose a la pared, pues el susto y la sorpresa casi le hacen saltar el corazón del pecho.
- Es la dueña de la casa – aclaró Skood, aunque realmente no habría hecho falta que lo hiciese, pues todos lo habían intuido ya – Sin duda ella fue la primera víctima de Blacksoul. Y no sé de qué se alimentaría esta mujer en vida, - soltó con cinismo - pero su cuerpo, en vez de descomponerse, se está momificando; por eso ningún vecino ha olido nada durante todos los meses que lleva abandonado aquí. No nos ha dado tiempo de investigar su pasado, - añadió - pero Aroa y yo suponemos que se trataba de una de esas viejas solteronas y desagradables a las que nadie echa en falta cuando deja de cruzárselas por la calle; más bien al contrario.
- Descanse en paz – Molly susurró, abrazándose a Arthur, llena de pena.
- ¡Ya investigaremos eso y ya me explicaréis cómo habéis descubierto todo esto! ¡Ahora conducidnos a la casa de Blacksoul echando leches! – les ordenó Ron.
Ambos asintieron y corrieron pasillo adelante, hacia una pequeña puerta que había permanecido abierta hasta el momento.
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En el piso intermedio entre el lugar donde se encontraban Ron y los demás, y la planta baja, donde se estaba desarrollando el drama protagonizado por Blacksoul, Hermione y Beatrice se miraban a los ojos fijamente, casi sin parpadear, alarmadas, después de haber escuchado claramente cómo Harry profería un fuerte alarido de dolor. La castaña, que permanecía sentada a una silla a la cual la habían atado, y amordazada, suplicó una vez más con gestos desesperados que la otra le quitase la mordaza. Por primera vez desde que se había despertado en aquella situación, Hermione pudo comprobar que la otra mujer dudaba si complacerla o no, e intensificó sus súplicas con movimientos nerviosos y desesperados, intentando convencerla. Finalmente, y asustada por el grito que acababa de escuchar, Beatrice accedió con un asentimiento; se acercó a la chica con cautela, varita en mano, y le retiró la mordaza de la boca. La cautiva respiró hondo para poder hablar.
- Por favor, Beatrice – Hermione rogó con voz entrecortada por la urgencia que sentía – Debemos ir a ayudar a Harry. Tu hermano va a matarlo – casi sollozó, mirando a la chica llena de temor.
- Mientes – negó la otra, categórica, aún resistiéndose a creer como cierto aquello que ella misma acababa de escuchar – Yo nunca te he caído bien, y por eso estás intentando engañarme. Mi hermano sabe que Harry es mío. Me juró que sólo va a matar a la desgraciada de Weasley delante de él, para vengarse, y que de paso se le quite su obsesión por ella de una vez y para siempre – le explicó con suficiencia.
- ¡Por Dios, Beatrice! ¿Crees que un hombre que no corre peligro alguno grita del modo en que lo ha hecho Harry? ¡Tu hermano lo está torturando! ¡Por lo que más quieras! – volvió a la carga, loca de desesperación. Al escuchar la voz de Hermione llena de angustia, por un momento buscó la verdad de sus palabras mirándola a los ojos, y lo que vio en ellos hizo que por fin comenzase a afrontar la realidad tal y como era; al hacerlo, un miedo atroz se adueñó de su mirada - ¡Y Harry está lesionado! ¡Por si no te acordabas! ¡Por lo que más ames en este mundo! ¡Por aquello que más te importe! – sollozó, frustrada - ¡Ayúdame a salvar a Harry! ¡Te lo suplico!
Beatrice caminó por la habitación, adelante y atrás, cerrando y abriendo los puños con fuerza y moviendo los brazos llena de nerviosismo. Miró a Hermione y de nuevo le dio la espalda; volvió a mirarla, indecisa, y por fin se acercó a ella y con su varita anuló el hechizo encadenador que la mantenía atada a la silla. Inmediatamente después dio un paso atrás, previendo que la castaña se le echaría encima para reducirla. Pero en cambio, Hermione puso una mano en su hombro y la miró llena de agradecimiento.
- Gracias – dijo sin más.
Tomó su varita de encima de la pequeña mesa que había a un lado del cuarto, y corrió, más bien voló, en la dirección en que se habían oído los gritos de dolor. Tras un segundo más de indecisión, Beatrice la siguió, dispuesta a luchar por el hombre que creía amar con todas sus fuerzas.
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Tal y como Aroa y Skood habían anunciado, los Sres. Weasley y los tres aurores se adentraron en el desván de lo que desearon con vehemencia fuera la casa Soulblack. Una vez dentro de la habitación, todos quedaron en silencio, a la espera de escuchar algún sonido que confirmase su presunción. Ron localizó rápidamente la puerta del cuarto que daba al resto de la casa, para tomar posiciones tras ella y abrirla sin más dilación, mientras sus padres le seguían con la mirada y los otros dos se colocaban uno a cada lado del auror, más y más nerviosos por momentos. El silencio era sepulcral y la desesperanza medró en sus maltrechas ilusiones.
Súbitamente, el fuerte y desgarrador grito de alguien que semblaba estar sufriendo lo indecible, atravesó sus oídos, haciéndoles estremecer.
- Es la voz de Harry – Ron apenas pudo articular, con el corazón desgarrado. – No perdamos tiempo, o será demasiado tarde.
Acompañando sus palabras con hechos, abrió la puerta de un fuerte tirón y se aprestó a luchar contra quien fuese que hallase del otro lado: pero las escaleras descendentes que tan sólo halló estaban completamente vacías. Sin pensarlo dos veces, descendió por ellas a la carrera, seguido de todos los demás, mientras les advertía en voz baja:
- Seguidme, pero no os peguéis a mí, y haced todo lo que yo os indique.
El resto asintió con decisión, dando señal de que le habían entendido.
Ron corrió sin esperar que nadie se cruzase en su camino, pues estaba convencido de que en aquella condenada casa, no había nadie más que los hermanos Blacksoul, y en es momento, ambos debían estar demasiado "ocupados" como para ponerse a patrullar la casa. Además, si Aroa y Skood habían jugado bien sus cartas, ninguno de ambos sabría que a esas alturas, su secreto había sido descubierto. Era tanta la velocidad que llevaba, que cuando una mujer salió de uno de los cuartos anexos al largo y estrecho pasillo que en aquel momento recorría, y se plantó frente a él a escasos dos metros, el joven pelirrojo tan sólo tuvo tiempo de apuntarla con su varita e intentar anularla sin perder tiempo.
- ¡Desmaius! – gritó con todas sus fuerzas, acompañando un gesto firme de su varita.
Inmediatamente pudo comprobar cómo la mujer caía inerte en sus mismos brazos, y al prestarle atención con más detenimiento, su corazón dio un vuelco: era Hermione quien yacía inerte, presa de su hechizo. Inmediatamente después, otra mujer salió del mismo cuarto que la castaña había abandonado hacía pocos segundos; no le dio tiempo de apuntarla con su varita, pero ya Skood y Aroa lo estaban haciendo por él. La mujer se detuvo al instante y alzó ambos brazos en señal de rendición, mientras Ron acunaba en brazos a su prometida, lamentándose amargamente de lo sucedido.
- Harry me necesita – Beatrice anunció con voz urgente, pero no se atrevió a dar un paso más.
- Me parece perfecto – Skood respondió sin dejarse impresionar. – Pero tú vas a venir con nosotros. Deja los rescates a los profesionales. Además, si Harry está en peligro no es más que por tu culpa – terminó con desdén – dame esa varita, espabilada – le arrebató la varita con un rápido movimiento.
Por un momento, los ojos de la mujer destilaron ofensa y furia, pero no se atrevió a replicar.
- Yo os mostraré el camino – se ofreció, en cambio.
- Perfecto. Pero con mi varita pegada a tus costillas. No lo olvides, preciosa – el hombre la amenazó.
- Oh, Merlín – se escuchó la voz de Ron, con un lamento – Me va a matar por esto – continuó, refiriéndose a las represalias que esperaba por parte de Hermione cuando ella se recuperase del hechizo que él le había lanzado de forma irreflexiva.
- Más vale que ella te mate a que Blacksoul mate a Harry – Aroa afirmó con voz seca.
Ron dirigió a su compañera una mirada de reproche, pero rápidamente levantó a Hermione y la depositó en brazos de su padre, quien lo miró con ojos sorprendidos.
- Hazme el favor, papá, encárgate tú de ella hasta que esto acabe – le pidió seriamente, resuelto, y volvió a encabezar la marcha del grupo hacia la planta baja.
Arthur tardó un segundo en reaccionar, y cuando lo hizo, miró a Molly con mezcla de fastidio y resignación.
- No te extrañes, cariño – respondió ella, apretándole un brazo cariñosamente – Nosotros ya tuvimos nuestro momento. Este es el suyo – la cara de sorpresa que mostró el hombre se acentuó todavía más – Me lo ha enseñado un hombre sabio – concluyó la mujer, a sabiendas de que él entendería el mensaje.
Y así fue, el hombre esbozó una radiante sonrisa y se apresuró a correr en pos de su hijo y sus dos compañeros.
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En la planta más baja de la casa, Blacksoul no perdió tiempo para ofrecer una muestra más de que él, y sólo él, era dueño de todas las vidas que lo rodeaban. Aburrido de jugar siempre al mismo juego, caminó hacia Harry, quien aún yacía en el suelo respirando entrecortadamente, y con la mayor naturalidad del mundo, como si lo que iba a hacer fuese lo más normal, le asestó una brutal patada en el pecho. Inmediatamente, el joven auror exhaló aire de forma abrupta, y sus labios se tiñeron de un líquido rojizo, oscuro y viscoso. Intentó toser, pero el dolor de sus costillas le producía tal agonía que se vio obligado a desistir, y temió que la siguiente bocanada de aire fuese la última que se viese capaz de inhalar.
Exultante de satisfacción, Benjamín le dio la espalda, para mirar de nuevo a la mujer que contemplaba la escena con el más puro terror reflejado en sus ojos color chocolate.
- Vamos, Ginevra Molly Weasley, suplica por su vida; gánatelo y quizá le de una muerte rápida y dolorosa – él ofreció a Ginny, alegremente, mientras cubría los escasos metros que lo habían separado de la desesperada mujer, y le quitaba la mordaza sin miramiento.
- ¿Suplicar? – ella rió, provocadora, algo que dejó a su agresor totalmente descolocado - ¿Suplicar por qué vida, Blacksoul? ¿Por la de Harry, por la mía, o acaso por la tuya? – el hombre clavó los ojos en ella con el más absoluto desconcierto reflejado en su mirada.
- ¿No te has dado cuenta de que Harry está sufriendo todos los ataques que tú me lanzas a mí?
- Por supuesto, y no veas cuánto lo estoy disfrutando – el otro respondió, con inmensa arrogancia.
- ¿Y qué imaginas que está pasando? ¿No se te ha ocurrido pensar que el próximo ataque que me envíes puede rebotar contra ti mismo? – él enarcó una ceja, súbitamente dubitativo, y Ginny supo que había picado el anzuelo de lleno - ¿Sabes cómo se llama el hechizo que Harry ha usado? "Equitatio Doliens" – mintió con el mayor descaro. - ¿No te indica nada ese nombre? Si el dolor es equitativo, tú y yo todavía no hemos sufrido nuestra parte. Así que… lo más seguro… - explicó con voz pausada, ladina – si me lanzas un nuevo Cruciatas, los próximos que sufriremos seremos yo… o tú. ¿Vas a arriesgarte, Blacksoul? ¿Te arriesgarás a que Harry te reduzca cuando ocupes su lugar, hecho un nudo de dolor en el frío suelo?
Por un momento, el hombre estudió todos los movimientos del rostro de la chica, evaluando si esta le estaba contando la verdad, y ella aguantó su escrutinio, estoica y valiente, siempre mirándolo a los ojos con descaro. Después miró a Harry, quien le sostuvo la mirada, serio y desafiante, entre jadeos de dolor. Finalmente, y sin saber qué pensar, Benjamin tomó una decisión.
- Mientes – dejó caer, mientras su aliento rebotaba en el rostro de Ginny de tan cerca como él la encaró.
- Ah, tú sabrás. ¿En qué empleaste tus clases en Hogwarts? Porque yo aproveché las mías al máximo, eso te lo puedo jurar. Y Harry todavía más.
El joven se separó de ella y comenzó a caminar por el cuarto nerviosamente, intentando decidir qué hacer a continuación. Ginny aprovechó para mirar a Harry, desesperada por comprobar cómo se encontraba, y le hizo una mueca de súplica, pidiéndole que anulase el hechizo que había lanzado sobre ella. Pero el auror negó levemente con la cabeza, mirándola fijamente a los ojos.
- Y aunque me estuvieses diciendo la verdad, tú misma acabas de comprobar que existen otros modos muy… interesantes de lograr lo que deseo – él respondió, ladino, recuperando la confianza en sí mismo que había estado apunto de perder.
Pero Ginny no se rindió, no podía hacerlo. Debía entretener a aquel hombre a toda costa, durante el máximo tiempo posible, para que no volviese a atacar a Harry, pues sabía que un nuevo golpe como el que su marido acababa de recibir, o un nuevo Cruciatus, seguramente pondría fin a su vida.
- Me das pena – Ginny volvió a la carga contra Blacksoul, mientras Harry intentaba incorporarse casi sin fuerzas. Ahora era el turno de él de contemplar a su esposa con rostro suplicante, temeroso de que ella provocara que el hombre se descontrolase e hiciese algo contra ella que el hechizo con que él la había protegido no pudiera desviar hacia sí mismo.
- ¿Quéeeeee? – se asombró el otro, contemplándola como si no la conociera, pero no hizo ademán de atacarla - ¡Tú estás ahí, atada y frustrada hasta las cejas porque no eres capaz de salvar al hombre que quieres, viéndole morir lentamente de la forma más cruel que podías imaginar! ¿Y yo soy quien te doy pena? ¡Sabía que Potter era un mal nacido! ¡Pero que se relacionaba con locas…! – rió nerviosamente, pero no cesó de mirarla, en el fondo temeroso de la respuesta de la chica, pues las palabra que ella pronunciaba no eran, ni de lejos, las que él había esperado, y aquello no dejaba de desconcertarle.
- Sí, me das pena. En el fondo te mueres por ser como él – hizo un ademán con la cabeza hacia Harry, que negó levemente con las pocas fuerzas que le quedaban, advirtiéndola con la mirada de que no le provocase, pero ella fingió no haberse dado cuenta – En el fondo te preguntas qué tiene él que no tengas tú – Blacksoul apretó los puños con fuerza y volvió a apuntarla con la varita, mas Ginny no se dejó impresionar - ¿Por qué te dejó Lilith, Benjamin? ¿Por qué te abandonó? ¡Vamos, es una pregunta bien sencilla! ¡Respóndela! – lo retó, su voz llena de desprecio.
- ¡Maldita zorra! ¡Me dejó por él! ¡Por ese embaucador que le llenó la cabeza de malos pensamientos! – gritó el hombre con todas sus fuerzas, perdiendo los nervios.
- ¿Embaucador? – Ginny rió, mirándolo con burla – Míralo. Yo sólo veo un hombre que está dando lo más preciado que tiene, su vida, por salvar y hacer feliz a la mujer que ama; un hombre que jamás ha pensado en sí mismo, que todo lo que hace, cada dedo que mueve, lo hace por los demás. Por eso le amo, Blacksoul, y daría hasta mi último aliento por él; y jamás, por muchas vidas que viviera y mucha gente que conociera, se me pasaría por la cabeza abandonarlo. En cambio Lilith, con la que se te llena la boda diciendo cuánto te quería y cuánto la querías, te dejó. ¿Qué hiciste tú por ella mientras vivía, Blacksoul? ¿Qué le diste para conservarla a tu lado? – preguntó con voz retadora, clavándole su mirada más ofensiva.
- ¡Ella me conocía, me comprendía! – su mano temblaba con fuerza al sostener la varita, que aún mantenía casi pegada al cuerpo de Ginny - ¡Sabía que yo debía dedicar todo mi tiempo a defender el buen nombre de mi familia, que mis padres y mi hermana se empeñaban en mancillar al hacerse pasar por algo que nunca serán! ¡Y sabía que aunque casi no pudiésemos estar juntos, la quería! – tuvo que callar, pues su mandíbula inferior se agarrotó por un momento, presa de la tensión que la atenazaba.
- ¿Quererla? – Ginny bufó con desdén - ¿Cómo se puede querer a alguien a quien se tiene abandonado? – Harry susurró un quedo "no", desesperado, intentando hacerla callar, pero de nuevo ella lo ignoró - ¡A la gente que se quiere se la atiende, se la cuida, se la mima! ¡Y se la escucha! ¡Créeme, sé muy bien lo que te digo! – afirmó llena de pena - ¡Maldita sea! ¿Cuándo la escuchaste tú? ¿Cuándo le preguntaste lo que ella quería realmente? ¿Y si era feliz con lo poco que tú le dabas?
- ¡Cállate! – Benjamin rugió con todas sus fuerzas, temblando de arriba abajo por la furia que se alimentaba de su rabia.
- Sólo tú la perdiste, Blacksoul, nadie te la arrebató – la chica aseguró con sencillez – Y sólo ella se precipitó hacia su propio desastre; y lo sabes. Lo que pasa es que tu conciencia te recrimina una y otra vez que no fuiste capaz de estar ahí para intentar impedirlo. Culpas a los demás de su muerte, pero quizá tú eres el mayor culpable. Intentas tapar el delito que cometiste perpetrando males aún mayores, para que tu conciencia cubra, sufriendo por ellos, el único que más te duele: sólo tú la perdiste, sólo tú la abandonaste.
- ¡Cállate! – gritó de nuevo, y un errático "Crucio" salió de sus labios, pero no impactó en su objetivo; apenas era capaz de sostener su varita en la mano, su ánimo estaba destrozado, y su cuerpo comenzaba a pagar las consecuencias.
- ¡No voy a callarme! ¡No cuando mi marido y decenas de inocentes están pagando las consecuencias de tu cobardía!
- ¿Ma-marido? – él le preguntó, estupefacto.
- ¡Ah! ¿No sabías que Harry es mi marido? – preguntó a su vez, con arrogancia - ¡Él jamás amó a Lilith, ni hizo nada para que ella lo creyese así! ¡Él siempre me ha querido a mí! ¡Y quien crea lo contrario es un inseguro de sí mismo, un cobarde y un amargado! ¡Justo lo que eres tú!
- ¡Basta! – el hombre rugió - ¡Estoy harto de tu lengua viperina! ¡De tus argucias de traidora! ¡Potter pagará por lo que hizo! ¡Y tú con él!
Cansado de todo, apuntó con su varita directamente al pecho de Harry, quien le sostuvo la mirada, lleno de paz, preparado para afrontar con valentía los últimos segundos de su existencia. Pero ninguna maldición imperdonable fue pronunciada, pues el hombre sintió una presión punzante justo en mitad de su espalda, y quedó paralizado, lleno de sorpresa y, por un momento, de infinito terror.
- Ni lo intentes – se escuchó la amenzadadora voz de E.J, a quien todos habían olvidado. Ya recuperada del hechizo que la había mantenido paralizada durante la mayoría del tiempo, la chica había aprovechado la distracción de Blacksoul para casi arrastrarse, con el mayor sigilo que fue capaz de mostrar, hacia donde su varita yacía encima de una mesa, tan olvidada como ella misma, recogerla, y colocarse tras el hombre que la había violado y maltratado para apuntarle con ella – Atrévete a dañar de nuevo a Harry y será lo último que hagas.
Al reconocer la voz de quien le estaba amenazando, Blacksoul mudó su miedo por una cínica mueca de diversión.
- No te atreverás a atacarme – negó él, convencido – Estás loca por mí – continuó, sarcástico – y lo pasamos tan bien juntos…
Sintió cómo la varita de la chica se clavaba en su columna con una fuerza que jamás hubiera esperado en ella.
- Tú lo has dicho, estoy loca. Y ya nada me importa. Prepárate a morir, Blacksoul.
- ¡No, E.J.! ¡Detente! – se inmiscuyó Ron, que acababa de entrar en la estancia a la carrera y ya apuntaba al hombre con su varita. Skood, Aroa y Molly lo hacían también, mientras Arthur se quedaba en un discreto segundo plano, protegiendo a Hermione, y Beatrice aguardaba junto a él, sin saber qué hacer - ¡Lo tenemos acorralado! ¡Y Beatrice está en nuestro poder! ¡Ya no puede causar más daño a nadie! ¡Deja que lo arrestemos! ¡Que tenga un juicio justo y que se pudra en Azkabán!
- De eso, nada, se va a pudrir bajo tierra, de donde jamás debió haber salido – ella escupió las palabras con rabia, asesinando con la mirada al hombre al que en el fondo aún amaba.
- Por lo que más quieras, E.J. – Ron comenzó a caminar hacia ella, mientras le hablaba con voz suplicante, pero la chica giró raudamente y por un momento, lo apuntó con su varita de forma amenazadora, obligándolo a detenerse. Inmediatamente después, volvió a amenazar a Blacksoul con ella – No eches a perder tu vida, ni tu carrera; sabes que Harry te dará la oportunidad que te prometió, y que llegarás a ser una gran auror. No te juegues todo eso por un tipo despreciable, que de ningún modo vale la pena – volvió a suplicar, buscando sus ojos con la mirada. Pero sus palabras no hicieron mella en la chica.
- Nada de eso importa ya. Este desgraciado me ha arruinado la vida, y ya nada volverá a ser como era – negó ella, llena de coraje.
- Sí volverá a ser como era – Aroa se atrevió a intervenir – Si él te ha violado, te buscaremos el mejor psicólogo que te ayude a superarlo. Yo misma te daré todo mi apoyo y…
- ¡No te atrevas a compadecerte de mí! – la más joven gritó, aún más furiosa.
- E.J., te lo suplico… - Harry le rogó también, con un hilo de voz y apenas sin aliento. Había conseguido sentarse con la espalda recostada en la pared, y su respiración era cada vez más tenue y trabajosa, lo que le nublaba la vista. Estaba al borde del desvanecimiento.
- Esto también lo hago por ti – afirmó ella, mirándolo a los ojos con dureza, y sin dar tiempo a nadie de reaccionar, un grito profundo y firme salió de su garganta - ¡Avada Kadabra!
Inmediatamente después, Blacksoul se desplomó al suelo como un peso muerto, mientras Ron corría hacia E.J. como un rayo y conseguía desarmarla aprovechando el momento de tensión. En aquel mismo instante, Harry cerró los ojos y abandonó el mundo de los conscientes.
COMENTARIOS DE LA AUTORA:
A riesgo de ser arrogante, voy a deciros que este capítulo me parece bueno. La verdad es que he quedado muy orgullosa del resultado final, y eso que lo he escrito de cinco en cinco minutos, robando tiempo al trabajo para que la actualización no pasase de este fin de semana. Acabo de terminarlo y no he perdido tiempo en publicarlo, pues en este momento llevo una inmensa angustia en el pecho que necestio compartir con todos vosotros.
Este fic está llegando al final. No sé cuántos capítulos le quedan exactamtente, si dos, o tres... No sé, pero quiero que sepáis que estoy disfrutando al escribirlo de un modo muy especial, muy sencillo, muy intimo..., en parte porque me está dando muchas satisfacciones. Y todos los que lo seguís tenéis gran parte de culpa en eso, jeje.
Así que quiero agradecéroslo de todo corazón, desde lo más profundo del mío.
Mi dedicatoria de hoy va para todos aquellos que habéis añadido esta historia a vuestros favoritos, que sois, por orden alfabético, estos:
águusblack, Achlys, Alexia128, Anastasia Anne Potter, AndreaM21, anju 32, Asuka Potter, Branstone Rose, camelo71, Dama de sombras, fatty73, fiorellaweasley, flyawaynow, gadi23, ginalore28, ginnypottermaisen, greed212, Herg, Ires, J0r, jaume80, Julscullenmasen, K.J. Expelliarmus, kacullen32, KamilaHP, kmy309, Iore cullen potter 95, LunaS Purple, Lunatipola, Madame Poulain, Magiiebl0od, manago, Marce, mariiana, marusky, Maryluna, May CuLLen FeraLdh, maype, Medea Circe, milapotterweasley, mimig2, Nat Potter W, noemed, nohaloka, NTde LUPIN, Nyra Potter, papicubano, ricitos de menta, sak potter, shinypeople, SMagic Rose, Snitch-bcn, Sunny Potter, susy snape, verano-14, vladislav, vps.
Y tengo un ruego para vosotros:
Muchos me habéis dejado reviews durante la andadura de este fic. Pero la mayoría no me ha expresado su opinión en ningún momento. Ya sé que el hecho de que hayáis añadido este fic a vuestros favoritos significa que os está gustando, aunque sea un poco (^_^), pero me gustaría que me dejáseis vuestra opinión aunque fuese una sola vez, al final del fic, si queréis. Por favor, decidme qué os ha parecido, qué os ha gustado más de él y qué menos, en qué ha fallado y en qué ha acertado para vuestro gusto. Estoy segura de que eso me hará crecer como escritora y como persona, porque cada review que recibo, lo hace, siempre.
Y dicho esto, me despido por hoy, enviándoos un abrazo fortísimo a todos los que seguís el fic. Pero no sin antes hacer especial mención a todos los que me habéis dejado un review al capítulo anterior, que me habéis hecho tan feliz.
Hasta muy pronto.
Rose.
