ANTES! de que empiecen a echar tierra y pestes, las advertencias: Este fic fue realizado por RutLance -CrystalFairy, South Park y otros detalles no son míos ni me interesan, solamente publico con la aprobación y consentimiento de la autora. No gano nada excepto pasar un rato más en la pc haciendo esto (en lugar de escribir xD) ¿Dudas? Las haré llegar a la autora. El crédito de esta historia no es en absoluto mío.

Nota aclaratoria de la autora: Los personajes de la serie de South Park no me pertenecen; hago esto por el simple hecho de entretenimiento, más que nada para entretenerme yo. Les agradezco de antemano a todos los que lo leen. Esta historia es ficticia, cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia.

Bien, aquí está otro capítulo, ahora sabrán qué pasará con los chicos.

De todos los gatos que mencioné en el capítulo anterior, sólo me quedan "Mantequita" y "Gatininillo", pero tengo dos gatitos nuevos, llamados "Henry Linney" y "Trompitas." u_u Ni modo.

El título de este capítulo lo saqué de la canción de Fey, "Gatos en el balcón" pero nada más para eso la usé, no para uso lucrativo.

Ahora pasemos a los review's:

~*~ IxmichBreak: Bien, pues ahora lo sabrás. No, no es precisamente eso. Y sí, sí los continúo, pero entiendan, no tengo tiempo y ni en qué escribir, el hecho de que siga publicando es de puro milagro.

~*~ nekos_dream: ¡Muchas gracias por el review! Es reconfortante saber que al menos a alguien le gusta, es broma. Sobre la serie, yo también tengo poco tiempo de verla, dos años. Y eso que me tardé un año en aprenderme los nombres de los creadores de la serie. ¡En serio! =3

Bien, disfruten el capítulo. n_n


Los gatos deben de usar la caja de arena.

Capítulo 2: Gatos en el balcón.

Tras soltar el grito, cerró con fuerza los ojos a sabiendas de que no iba a lograr gran cosa con hacerlo. Sintió de pronto que era elevado por los aires y qué se desprendía de algo que se quedó en el suelo. Luego, sintió que caía en picada y qué aterrizaba sobre una cosa blanda, cálida y que subía y bajaba. Decidió abrir los ojos, llevándose la sorpresa de su vida al verse encima de sí mismo...

- ¿Pero qué...?-

No lograba explicarse lo que estaba pasando ya que su mente se encontraba demasiado aturdida como para darle un sentido lógico a todo eso. De pronto, su otro "yo" comenzó a moverse, se puso de pie y lo tomó entre sus manos...

- Mmm, a pesar de que eres un niño, no estás nada mal, nada mal.- Esbozó una sonrisa malévola que le erizó la piel a Kyle.- ¿Tú qué crees?-

Voltearon hacia un espejo y al verse en el reflejo, Kyle se paralizó de la sorpresa. La imagen reflejada eran él cargando a un gatito anaranjado como de mes y medio de edad...

- No... puede... ser...- Musitó pausadamente.- Soy... ¿un gato?-

- No precisamente.- Se rió su yo humano y luego, se puso muy serio.- Acabemos con esto. No puedo dejar que lo arruines todo.-

Lo agarró del cuello con una mano y comenzó a ahogarlo, el minino al sentir la falta de aire comenzó a retorcerse y con la ayuda de sus patitas traseras, forcejeó hasta que logró rasguñarle una de las manos...

- ¡AY!- Gimió su yo humano tras soltarlo y revisarse la herida.- ¡Maldito gato de mierda!-

Kyle trataba de recuperar el aliento, ¿cómo era posible que él era ahora un gato? De pronto, la puerta se abrió de golpe...

- ¡Kyle!- Gerald y Sheila se acercaron al niño.- ¿Estás bien? Te oímos gritar.-

Al ver a sus padres entrar a la habitación, Kyle se acercó a ellos...

- ¡Papá! ¡Mamá!- Saltaba desesperado para que lo oyeran.- ¡Aquí estoy! ¡Aquí estoy!-

- ¡Meow! ¡Meow!- Más ellos sólo oían maullar a Kyle.- ¡Meow! ¡Meow!-

- Kyle, ¿qué hace este gato en tu cuarto?- Le preguntó Gerald al ver al gatito maullar y saltar de un lado a otro.

- Se metió por la ventana y me rasguñó.- El niño les mostró la mano lastimada.

- ¿Qué-qué-qué-qué?- Sheila se abalanzó sobre el pequeño para revisarle la mano.- ¡Oh, Dios mío! ¿Te duele, amor?-

- ¡Mamá, mírame, mamá!- Kyle se le acercó a sus pies.- ¡Yo soy Kyle, él es un impostor! ¡Mamá!-

Sin embargo, su mamá no le hacía caso por estar atendiendo a su yo humano, así que se dirigió a su papá...

- ¡Papá, papá! ¡Soy tu hijo Kyle! ¡Escúchame, papá!- Chillaba el pobre intentando llamar su atención.

- ¡Gerald! ¡Atrapa a ese sucio gato y mételo en una jaula para llevarlo a la perrera!- Le ordenó molesta su esposa.- Posiblemente está rabioso, así que tenemos qué deshacernos de él.-

Kyle no podía creer lo que estaba oyendo, su familia, su propia familia se iba a deshacer de él. Así que empezó a correr para evitar que su papá lo atrapara...

- ¡Se escapa!-

Se salió de la habitación, corriendo a lo largo del pasillo mientras sus padres iban detrás de él. La puerta del baño se abrió, saliendo Ike de ahí...

- ¡Ike!- Kyle se detuvo de golpe y se acercó a él.- ¡Ayúdame, Ike! ¡Soy yo, Kyle!- Daba pequeños saltitos, intentando llamar su atención, esperando que le entendiera.

- ¡Gatito!- Dijo Ike al tiempo que estiraba los brazos para cargar al pobre animalito.

- ¡Ike, no!- Gerald sujetó al pequeño canadiense apartándolo de Kyle, que huyó despavorido escaleras abajo.

Una vez en el piso inferior, trató de encontrar en donde esconderse, lo cuál era fácil debido a su tamaño...

- ¡No entiendo!- Se decía a si mismo.- ¿Porqué me pasa esto?-

Se quedó quieto por un momento, tanto para calmarse él así como para que se calmaran los demás. Tras un corto lapso de tiempo en silencio, salió confiado en qué todos ya se habían ido a dormir...

- ¡Aquí estás!- Sintió que le golpeaban con fuerza, y que lo aventaban lejos de donde estaba.- ¡Ya verás!-

No contaba con qué su mamá había tomado la escoba y que lo corretearía con ella. Así que se alejó de ella con la rapidez que sus ahora cuatro patitas le daban...

- ¡Ven aquí!- Siguió soltando escobazos a diestra y siniestra, sin importarle romper lo que estuviera a su paso.

No sabía qué hacer, realmente estaba muy asustado por lo que estaba ocurriendo. De improviso, se dio cuenta de que la puerta de enfrente estaba abierta, así que corrió hacia ella...

- ¡Aaay!- Gritó al sentir que lo sacaban de la casa de un escobazo, más se incorporó y siguió corriendo.

La puerta se cerró y Kyle se detuvo a varias casas de la suya. Jadeante y más que nada confundido, comenzó a llorar al no comprender lo que pasaba. Estaba muy triste al ver que sus padres lo trataban de ese modo y con mucho desprecio, y tras titiritar por el frío nocturno, comenzó a buscar un lugar donde recostarse...

- ¿Qué carajos pasa aquí?-

Cartman corría de un lado al otro, no entendía como de repente todo era más grande, andaba en cuatro patas, su pelaje era grisáceo y que se viera a sí mismo, sólo que más grande, gordo y sin él...

- ¡Maaá!- Le gritó a su mamá para que viniera y lo ayudara.- ¡Maaaá!-

Sin embargo, nadie venía a donde él, y su otro yo comenzó a reírse...

- ¡Cállate, hijo de puta, imitador de mierda!- Le gritó enojado y erizándose del coraje.- ¿Porqué carajos te pareces a mí?-

- ¡Ay, niño! Nunca lo entenderías.- Comenzó a decir su yo humano, y lo cargó acariciándole el lomo.- ¿Recuerdas que te tomaste las tres gotas?-

- ¿Tres gotas?- Tras analizarlo, lo entendió todo.- ¡Eres el pendejo hippie gitano que usa magia judía de mierda!- Comenzó a retorcerse entre los brazos de su yo humano.- ¿Qué mierda me has hecho, hijo de puta?-

- No tengo qué contestarte nada.- Se dirigió a la ventana y la abrió.- Ya tengo lo qué necesito.-

- ¡Aaaah!- Cartman sintió como lo aventaban a través de la ventana.- ¡Tranquilo!- Se dijo a sí mismo al caer.- ¡Todos los gatos caen de pie!-

¡PLAFF!

- ¡MI...MIERDA!- Gritó al caer de panzazo, ya que aún no estaba muy familiarizado con su nuevo cuerpo.

Miró hacia su ventana tras comprobar que se encontrara bien, y vio a su yo humano observándolo fijamente...

- ¡Maldito hijo de puta!- Comenzó a bufar.- ¡Más vale que me quites esta maldición de mierda o subiré allá y te arrancaré los...! ¡Aaah!-

Chilló al sentir un cubetazo de agua fría que su yo humano le había arrojado mientras se reía...

- ¡Oh! ¿Qué pasa? ¿Al gatito no le gusta al agua? ¡Pobre gatito!- Y le arrojó otra cubeta de agua.

- ¡Maldito hippie de mierda!- Volvió a chillar mientras corría de ahí.

- Listo.- El otro Cartman dejó de aventar el agua mientras maliciosamente.- Ahora a disfrutar de mi nueva vida.-

Se había alejado demasiado de su casa, se detuvo para sacudirse y quitarse toda el agua de encima. ¿Cómo era posible que él, a Eric Cartman, lo hubieran corrido de su propia casa?

- ¡Ese maldito hippie gitano de mierda!- Gritó furioso mientras se seguía sacudiendo.- ¡Mira que usar magia judía para...!-

Se quedó en seco tras decir esas palabras, sólo había alguien que hubiese deseado que le sucediera tal cosa...

- ¡Hijo de puta!- Comenzó a correr hacia la casa de Kyle.- ¡Le voy a arrancar los ojos y los huevos a ese judío de mierda!-

Kyle estaba sentado en la acera, temblando de frío ya que por su cuerpo de gatito aún no podía controlar muy bien su calor corporal, y tampoco había encontrado en donde refugiarse de las calles...

- ¿Porqué a mí?- Lloraba con mucho sentimiento.- Papá, mamá, Ike.-

Se sentía muy cansado como para seguir avanzando, así que ya se había resignado a morir de ese modo...

- Maldito culón estúpido.- Se lamentó.- Todo esto es por su culpa. De seguro se hizo pasar por mí para matarme y que nadie sospechara de él.-

De pronto, sus orejitas se movieron al oír a alguien que se acercaba jadeante...

- ¡Ah, ah! Estoy... muy... cansado...- Se detuvo un momento para descansar y tomar aire.- Los... gatos... no... deberían... de... correr... tanto...-

Kyle, como todo gato que se respete, lo miró lleno de curiosidad, y aprovechando que podía entenderle a pesar de ser un gato gordo y gris, se le acercó...

- Hola.- Dijo con algo de timidez.- ¿Qué tal?-

Cartman no cabía en su asombro, ahora un gatito le estaba hablando, ¡y le podía entender! Posiblemente, todo se trataba de un sueño, intentó pellizcarse más con su ahora garras no podía hacerlo, así que se mordió una patita ante la mirada atónita del otro...

- ¡Maldición!- Chilló mientras se sacudía la pata mordida.

- ¿Estás bien?- Le preguntó el gatito anaranjado.

- ¡Claro que no!- Le gritó enojado el gato gris.- ¡Y todo por culpa de ese judío de mierda! ¡Por su jodida culpa soy un gato!-

Kyle se quedó boquiabierto, ya que sólo había una persona que le decía así, ¿acaso ese gato era...?

- ¿Cartman?- Preguntó incrédulo.

- ¡Hey!- El gato gris se le paró enfrente.- ¿Cómo sabes quién carajos soy?-

- ¡Maldito gordo de mierda!- Se le echó encima enfurecido, olvidándose de que tenía frío.- ¡Me la vas a pagar, culón estúpido!-

- ¡Aaah!- Chilló Cartman cuando Kyle le clavó las garritas.- ¿Qué carajos te pasa, gato estúpido?-

Se separaron un poco después de que Cartman intentara soltarle un zarpazo, Kyle tenía todo el pelaje erizado y gruñía. Luego, se le volvió a echar encima, haciendo que ambos rodaran por la calle...

- ¡Por tu culpa, maldito gordo de mierda, mis padres e Ike no me reconocen! ¡Y me echaron de mi casa!- Le gritó casi rompiendo a llorar.- ¿Qué fue lo que me hiciste? ¿Porqué soy un gato?-

- ¡Yo qué carajos sé!- Le gritó a la vez que hizo que cambiaran de posición.- ¡Tú eres el...!-

En eso, las luces de un carro provocó que se detuvieran y antes de que les pasara encima, se acercaron presurosos a la banqueta...

- ¡Uff! Casi nos mata.- Comentó Kyle agitado, a quién ya se le había pasado el coraje.

- Sí.- Le contestó el otro igual de agitado.

- ¿Cómo es posible que ambos seamos gatos? Es algo... irreal.-

- ¿Y yo cómo carajos voy a saber de eso? Sólo sé que si vuelvo a ver a ese gitano de mierda le voy a arrancar los huevos y haré que se los coma.- Declaró molesto.

- Momento.- Kyle se le acercó curioso.- ¿Qué dijiste?-

- Qué le voy a arrancar los huevos y haré que se los coma.- Repitió.

- No, eso no. ¿Acaso dijiste gitano?-

- Sí.- Le confirmó.- Vino y me dijo alguna mierda y me dio un frasco azul con tres gotas.- Kyle abrió atónito los ojos.- ¿Porqué?-

- Hace unos días una gitana se me apareció, me dijo algo y también me dio un frasco.- No cabía en su sorpresa.- ¡Oh, cielos! ¡Cartman!- Voltea a verlo más ya no está ahí.- ¿Cartman? ¡Cartman!-

Lo ve alejándose de él a paso lento, así que corrió hasta alcanzarlo, ya que no quería quedarse solo en ese momento...

- ¡Cartman, espérame!- Tenía miedo más trataba de sonar normal.- ¿A donde vas?-

- A buscar a donde dormir, ya que ese hippie gitano me sacó de mi casa.- Bosteza.- Tengo sueño.- Y otra vez volvió a caminar.

- ¡Espera, voy contigo!- Tal vez no era lo mejor, pero en ese momento, ¿qué más podía hacer? Además de que él era el único que le entendía.

- Como quieras, judío.-

A la mañana siguiente en la casa de los Cartman's, el gitano que se había apoderado del cuerpo de Cartman, tal y como lo había sospechado Kyle, veía las noticias matutinas...

- "Anoche se encontraron los cadáveres de un hombre y una mujer, los cuáles no han sido identificados. Más información después de un corte comercial."-

- Je, je.- Se rió el gitano al ver el cuerpo que usó anteriormente expuesto en la televisión.- Todo está saliendo muy bien.-

Miss Kitty, más por cariño que por costumbre, se le acercó a su dueño. Pero se detuvo apenas lo vio bien...

- ¡Meow!- Le gruñó horriblemente mientras se erizaba su pelo y sacaba las garras.

- ¡Cállate!- Le gritó el gitano. No había tomado en cuenta que Cartman tendría un gato, más no era algo grave para él.- ¡Largo de aquí!- Y le aventó un cojín, haciendo que se alejara.

- ¡Cariño!- Oyó que le hablaban.- ¡Ya está listo el desayuno!-

- ¡Voy, madre!- Le contestó sonriente, todo iba a ser genial.

- Aaaah.- Comenzó a despertarse.

Quiso estirarse por alguna rara razón, más no podía hacerlo porqué Kyle se había acurrucado junto a él, o mejor dicho, encima de él...

- Mmm, Kyle, quítate.- Estaba aún medio adormilado y fastidiado de dormir en una caja de cartón tirado en un callejón cualquiera.- ¡Carajo, quí...!-

Cuando alzó la cabeza para verlo, se dio cuenta de que algo estaba mal, o más bien, que algo faltaba...

- ¡Kyle!- Saltó bruscamente, que tiró al otro.- ¡Oh, Kyle!-

- ¿Qué carajos te pasa, gordo de mierda?- Le gritó enojado por el efusivo despertar.

- ¡No tienes bolas!- Le contestó asustado.

- ¿Qué?- Preguntó sin entenderle.

- Kyle, no tienes bolas.- Cartman se giró para no verlo.- Eres... eres...- Soltó un hondo suspiro.- Eres una gatita.-

- ¿¡QUÉ!- Kyle se le acercó al no comprender de lo que hablaba el otro.

- Lo sabía, muy dentro de ti eras una niña.- Decía Cartman muy serio.- Ahora entiendo tu comportamiento marica y porqué te quedaste con Stan hasta tarde.-

- ¡Cállate, culón estúpido!- Trató de lanzarle un zarpazo.- ¡No soy ningún marica! ¡Además, Stan...!- De pronto, se le ocurrió una idea.- ¡Es cierto! ¡Stan nos puede ayudar!-

Se echó a correr, seguido por el gato gris, a la parada del autobús, muy seguro de que su mejor amigo iba a sacarlo del aprieto. Más se asustó al llegar al sitio...

- No, no es posible.-

- ¡Ah! ¡Ah!- Cartman llegó jadeante.- Maldita... gata... judía...- Alzó la mirada sólo para encontrarse que en la parada estaban los cuatro platicando como si nada.- ¡Ese maldito hijo de puta! ¡Me las pagará!-

Se quiso echar a correr para aventársele al gitano, más Kyle lo detuvo...

- No, Cartman. No tiene caso.- Kyle estaba derrotado, ahora no había modo alguno de que pudiera regresar a la normalidad.- Es inútil.-

Se puso a llorar triste, sintiéndose impotente de no poder hacer algo. Cartman lo observó, se le acercó y lo soltó un zarpazo...

- ¡Cartman!- Le gritó enojado.- ¿Porqué carajos hiciste eso?-

- ¡Cállate, gata judía!- Le gritó serio.- ¡No ganas nada con llorar como un marica afeminado!-

- Es que no podemos hacer nada, nada.- Volvió a gimotear, sólo para que Cartman le soltara otro zarpazo.

- Hemos estado en situaciones peores, Kyle. Vamos a mi casa y tratemos de encontrar un modo de volver a la normalidad, así como algo de comer. Tengo hambre.-

Comenzó a dirigirse a su casa, sabiendo que su mamá no le iba a hacer nada. De pronto, Kyle comenzó a caminar a un lado de él...

- Tienes razón, vamos.-

- Y de paso, te miras en el espejo para que veas que eres una linda gatita.- Le comentó en voz baja.

- ¿Qué?- Preguntó Kyle.

- Qué tengo ganas de alitas.- Le respondió con un ronroneo.- Y qué tienes que verte en el espejo para que veas que no tienes bolas.-

- Vete al carajo, Cartman.- Y siguieron el rumbo a la casa del aludido.

Mientras en la escuela, todos estaban muy sorprendidos, especialmente Stan y Kenny, ya que tanto Kyle como Cartman se habían ido todo el trayecto en el autobús sentados en el mismo asiento sin pelearse. Y les asustó verlos platicar y reírse sin intentar matarse...

- ¿Mmm mm mmm?- Le preguntó Kenny a Stan cuando veía que Cartman cargaba las cosas de Kyle y platicaban como si fueran novios.

- No lo sé, Kenny.- Le respondió Stan.- Todo esto está muy jodido.-