¡¡Wola!!Aquí traigo nuevo capi n.n. Ojalá les guste n.n.¡Nos vemos abajo!
Concierto 17:Tormenta.
-Esta noche será una gran y larga tormenta por comenzar. Les recordamos que la alerta roja ha sido anunciada en todas las zonas de japón, por favor, tomen las precauciones adecuadas y no salgan de sus casa si no es necesario. Ahora pasamos a los deportes: El tenista de fama mundial...
-Bla, bla, bla...
Dejó el mando caer sobre la cama, mientras que rodaba sus ojos hacia la joven que dormía a su lado. Completamente inconsciente de lo que sucedía en ese momento en el exterior de esa habitación. Acarició una de las largas hebras, jugando con ellas en su rostro. Se encogió, apoyándose en sus manos, dejando el desnudo cuerpo bajo el suyo, para besar la frente de la dormida muchacha. Se sentó, más cómodamente y su mano izquierda, surcó el vientre femenino, esbozando una sonrisa de superioridad, para posar ahora sus labios.
El sonido de el aire golpear contra los brindados cristales, le hizo volverse y acercarse hasta ellos. Presionó una mano contra el frio vidrio, seguida de su frente. La oscuridad era rota por los brillos de los relámpagos y en su cabeza resonaban los sonidos como si de notas musicales descompuestas se trataran.
"Ella está viva, Ryoma, y quiere verte".
-Kuso... Kuso... ¡Kuso!
Su puño golpeó el fuerte cristal, lastimando su piel, seguido de su músculo y por poco, sus cartílagos. La voz de Nanako retumbaba en su memoría, una y otra vez. Quería explicaciones, pero estaba seguro de que estas no llegarían. Nanako se había negado a decir algo más, cuando le había preguntado a qué se refería, ella echó una excusa y se zanjó la conversación. Ese era el maldito mensaje que le dejó y no conseguía rebelar.
Y ya, por otra parte, el estúpido de su hermano mayor. Era incordioso para lo poco que le había conocido, sin embargo, parecía tener buenas ideas. Aunque no abarcara la misma idea de derrotar a su padre en las empresas. Él quería cantar y nada más, que le dejaran en paz con su música. ¿Por qué tenía que verse inmiscuido en esos lios¿Qué no era huerfano hasta hacia cuatro dias?¡Ahora tenía familia hasta bajo las piedras!
-¿Ryoma?
La voz adormilada llamó su atención. Se volvió, encontrándose a la mujer que volvía locas sus hormonas desde el primer día, arropada con la simple sábana, que debaja bien ver las curvas tan peligrosas de su cuerpo. El cabello bañaba por completo todo a su al rededor, cuanta largura conseguía esparcir. Suspiró. Verdaderamente era tentadora mirara por donde la mirara.
-¿Qué ocurre, Ryoma?-.Se preocupó-. Estás extraño...
-No es nada-. Respondió caminando hacia ella-. Sigue durmiendo.
-Pero... No estás bien.
Le tomó delicadamente de la mano, sentándolo sobre la cama. Como si de un gato se tratara, se deslizó tras él, dejándolo entre sus piernas y pegando su desnudo pecho a su espalda, obligándole a sentir las dos montañitas que formaban sus senos. Enredó sus dedos con los masculinos, apoyándo ambas manos en los muslos de él. Besó el hombro más cercano a sus labios.
-Cuéntamelo, Ryoma-. Rogó melosamente. ¿Qué había mejor que las armas de mujer?-. Venga.
-No-. Negó echando su cabeza hacia atrás-. No quiero.
Descansó la nuca sobre el delgado hombro, sintiendo como su cuello quedaba presa de unos enrabiados dientes.
-Dáñame lo que quieras-. Avisó-. No diré nada.
-¿¡Eres un masoka!?-Exclamó ella con miedo-.¡Ryoma!
-Iie-. Negó negando con la cabeza-.Solo... Calla.
Tenía tantas cosas que pensar, que aclarar. El sonido de el telefono móvil les sacó de su momento silencioso. Alargó la mano para cogerlo de la mesilla y lo llevó hasta el oido más cercano a él.
-¿Quién?-Preguntó secamente.
-Soy yo.
Se apartó incrédulo el aparato de la oreja y miró a su acompañante, la cual le miró sin saber qué ocurría.
-Es tu abuela...
Riku no sabía dónde meterse. Sumire se movía nerviosamente por toda la estancia, mientras que esperaba contestación al móvil. Finalmente, cuando esta llegó, soltó un simple "soy yo" que al parecer, acalló a la otra persona. Con las manos en la cintura, Sumire cargó de aire sus pulmones.
-¿¡QUIERES RESPONDER DE UNA VEZ RYOMA!!?
Karupin, el cual estaba descansando al lado de Kaidoh en un cojín, dió un salto hasta terminar en la espalda de Riku colgado.
-Maldita sea -. Gruñó Riku por lo bajo-. Juro que me cargaré a Kintaro por bocazas.
-¡Te he oido, Riku!-Exclamó Sumire cerrando el teléfono-. Teneis suerte de que con esta tormenta no pueda moverme demasiado, si no, vosotros cuatro me ibais a escuchar bien-. La señaló rabiosa-.¡ Te confié a Sakuno y tu la dejas de picado en brazos de Ryoma¡Y posiblemente embarazada!¡Me quereis matar de un disgusto!-Se frotó la frente nerviosa y miró a su al rededor-. ¿Os importa si me quedo ésta noche?
-Adelante-. Ofreció sin remedio la morena-. Toda suya.
De un portazo, se encerró en la habitación de matrimonio y Riku se estiró en el sofá totalmente preocupada, para coger rápidamente su teléfono y marcar.
-¡Ne!¡En menudo lio me habéis metido!-. Exclamó-. Sí, está aquí. De todas maneras, mañana teneis la sesión de fotografía, tendrás que afrontarla de todas formas. En fin -.Suspiró-. Espero que sepas lo que estás haciendo...¡Deja de responder con monosílabos!...¿Eh?... no lo sé... Está bien, mañana te ayudo... Si seguimos vivos, claro... Chao.
Colgó, para dejarse descansar más cómodamente en el sofá. Karupin se enrolló sobre sus piernas, dejando en el aire un maullido. Kaidoh siseó a su lado, mirándola de reojo.
-La que han armado esos mocosos...
-Te recuerdo que tienen mi edad-. Protestó la joven alzándose-.¡ Entonces yo también soy una mocosa!
Un nuevo siseo retumbó de los masculinos labios, apresándola de una de sus manos y sentándola sobre sus rodillas, para abordar su boca, bajo el simple ruido de una furiosa tormenta.
Rodó por la cama, corriendo hasta la ventana abierta y cerrándola a tiempo. Miró el reloj que descansaba en la mesilla de noche. Quedaban cinco horas para que terminara por levantarse e irse al trabajo. La sesión de fotos que ese día había sido propuesta por Riku y aceptada por Tezuka. Se estiró, como si de un gato se tratara, para volver a la cama y arrastrarse por las cálidas mantas, hasta encontrar lo que deseaba. El desnudo cuerpo de aquella mujer.
Sus rojizos cabellos quedaron presas de los delgado dedos femeninos, mientras que enterró su rostro entre los abultados senos, desnudos para su placer. Un ronroneó escapó de sus labios y besó la deliciosa piel.
-Mmm... Eiji¿Qué haces?
-La ventana estaba abierta-. Respondió sonriento-. Tenía frio y te busqué.
-Meloso...
El silencio reinó tras una sonrisa cierta. Enredó sus dedos en los contrarios, para alzarse sobre el femenino cuerpo.
-Ne, Kaolah... ¿Podrías acompañarme mañana a un sitio después de las fotografías?
-Claro-. Afirmó ella confusa-. Lo que quieras.
-Gracias,de verdad...
La luz de los rayos iluminaban la habitación por completo, creando ambas sombras a la vez, en un rítmo claramente frenético de unión. No sabía cuantas veces había tomado ya ese cuerpo, pero cada le gustaba más. Le agradaba que sus orbes azuladas se perdieran dentro de el claro placer que proporcionaba y su cuerpo temblara ante la explosión de placer, a la vez que desgarrara su garganta en un gemido seductor con su nombre grabado.
Con ambas piernas femeninas a cada lado de su cadera, las manos enlazadas y las respiraciones agitadas tras su acto, besó tiernamente la perlada frente de su amante. Riendo ante el leve pellisco recibido ante ese gesto.
-¿Por qué te has empeñado en tener sexo ahora, Momoshiro?-Preguntó la joven bajo él.
-Porque mañana tengo sesión de fotos.
-¿Y?
-¿¡Cómo que "Y"!?-Exclamó incrédulo-.¿ No sabes que las personas están mucho más atractivas después de una buena sesión de sexo!?Además, esto me parece romántico.
Un suspiro de cansancio escapó de los rosados labios, alzándose y liberándola de su leve peso. Ann rodó por la cama, dejándole sitio para acomodarse y finalmente, perderse entre sus brazos.
-Ann...- Llamó en un susurro-. Tu... ¿estás contenta con esto?
-¿Qué quieres decir?-Preguntó melosamente por el sueño.
-Es decir... Yo soy una persona famosa, tardo mucho en regresar a casa y... no conoces mi pasado.
Ann abrió sus soñolientos ojos, apoyándose sobre el codo izquierdo, para mirarle incrédula.
-¿Qué le pasa a tu pasado?- Preguntó acariciando sus negros cabellos-. Takeshi... Tu me has sacado de esto... ¿Qué puede haber peor que eso?
-Muchas cosas, Ann, muchas cosas-. Suspiró sedándose ante las caricias-. Me pregunto... si éstas te sacarán de mi lado...
-Shuu-. Silenció la castaña en un rápido beso-. Eso, lo sabremos cuando llege el momento, Takeshi.
Colgó el teléfono incrédulo, mirando de reojo a la mujer que se encogía a su lado, con las manos apresando sus pequeños brazos en señal de temor, obligándole a fruncir las cejas con rabia y apresar el aire en uno de sus puños. La alarma de el reloj rompió el silencio en el salón, siendo apagada rudamente.
-Siento meterte en esto... Tezuka...
-No te disculpes-. Negó buscando ropa en su armario-. Lo siento, Nanako, pero tendrás que esperar aquí. Tengo sesión de fotos. No vayas a verle sola, por favor. Ambos le conocemos.
Nanako sonrió, rozando su vientre tiernamente y afirmando finalmente con la cabeza. Tezuka caminó rápidamente hasta la ducha, preparándose para lo que acontecería esa tarde. Una reunión inespererada con alguien que hacía años no veía y de golpe, iba a ser muy importante en su vida.
Tragó saliva al entrar en aquella sala. Tal y como suponía, todas las miradas cayeron sobre ellos dos. Lo que a ella le parecía un mundo de vergüenza, a él parecía ni inmutarle. Con las manos clavadas en sus negros pantalones y un rostro de seriedad, miraba a su al rededor.
-¡¡VOSOTROS!!!
Ahí estaban, los gritos que con tanto miedo esperaba. Había escuchado perfectamente los gritos esa noche através de el teléfono, empalideciendo incluso al mismo Ryoma. Ahora, la tenían frente a ellos, con Riku agarrada de un brazo y la mirada más furiosa que jamás había visto.
-¡Sakuno Ryuzaki!-Exclamó la cruda voz de su abuela-.¿¡Qué demonios te crees que estás haciendo!?¿¡Acaso no estabas en casa de Riku!?
-A... abuela-. Murmuró.
-¿¡Es cierto que estás embarazada!?
-Directa al grano-. Susurró Riku incrédula.
Sakuno la miró con miedo, intentando encontrar la figura que momentos antes había estado a su lado, mirando de forma aburrida el cabreo de su madre adoptiva. Ahora había desaparecido, como siempre hacía, lo cual, la joven aún tenía que aconstumbrarse, y al parecer, su abuela tampoco estaba tan aconstumbrada como parecía. Se llevó las manos hasta la cabeza, en busca de respuesta a la desaparecición de aquel mocoso, más esta llegó ante el ruido de una lata abrirse.
-¡Ryoma!-Exclamó la mujer.
-¿Hn?-Preguntó el interesado alzando una ceja de interrogación mientras llevaba la lata hasta su boca-. ¿Qué manda?
-¿¡Cómo qué que manda!?-. Exclamó la mujer incrédula-. ¡Has dejado embarazada a mi nieta!
-¿Yo?-Preguntó señalándose-. Probablemente.
Sin dar más explicaciones, caminó hasta las intalaciones de maquillaje junto a los demás. Sumire apresó entre sus manos la carpeta que llevaba en una de ellas, rompiéndola. Desbió su mirada hacia Sakuno, que hablaba con Riku, o mejor dicho, ésta última le echaba bronca a la primera.
-Maldita sea... no digas "Probablemente"-.Se quejó Ryuzaki.
-¿¡No vas a ir!?-Exclamó Riku incrédula.
-Si vas con intenciones extrañas, no iré, sigo firme a mi decisión-. Repitió Sakuno.
-¡Cabezona!-Insultó la morena molesta. Suspiró y negó con la cabeza-. Al menos... ¿irás conmigo para una revisión?-. Enrojeció levemente y rascó su mejilla izquierda-. Yo también iré. Tendré que revisarme...
-¿De qué hablan?-Preguntó una voz familiar.
-De el ginecólogo-.Respondieron ambas a la vez.
-¡TUUUU!-Exclamó Riku en un chillido-.¡Maldito Kintaro!¡Chibato!
El pelirojo, que recien había llegado, acompañando a cierta castaña que se entretenía observando la diversa ropa que portarían los músicos, dió varios pasos atrás, sintiendo como Kikamura se lanzaba sobre él, estirando de su ropa hasta el punto de ahogarle.
-¿¡Por qué se lo has soltado a Sumire-San!?.-Exiguió-.¡Bocazas!
-¡Fue...fue sin querer!-Se defendió a lágrima viva el joven-. ¡No lo hize queriendo!¡Lo juro!
-¡Mientes!-Amenazó Riku seria-.¡No sabes lo que has desencadenado!
-Ri...Riku-.Tranquilizó Sakuno uniéndose a la conversación.
Cierto. Ninguno de los tres sabía lo que vendría a continuación. Nadie sospechaba lo que una mujer en puros nervios podía llegar a hacer.
Tres horas después...
El calor de los focos inundaba la habitación, acoplada con los leves venitiladores, necesarios para la imagen de movimiento de el cabello. Todos, completamente vestidos de blanco, resaltaban con un fondo veraniego, pese a que, como siempre, sus caras era un completo mundo extraño, perdido en algún recuerdo que les obligaba a crear cierta barrera, alejando con su rostro a las personas, sin embargo, esto creaba lo contrario. Todos terminaban acercándose más aun. Ese misterio que los rodeaba, era la atracción principal que todos deseaban desentrañar.
-¡Bien!-Apremió dando una palmada el fotografo-. Ahora pasaremos a las fotografías indibiduales.
El primero en actuar fue Eiji, al cual, en meros momentos, le obligaron a hacer gala de sus verdaderas dotes para el acrobático ritmo de sus bailes. El siguiente, Kaidoh, apenas tuvo que hacer. Los simples agarres de la guitarra, mostrar algún presente, una sonrisa difícil y su típico rostro serio. Fuji, más sonriente, se dejó la piel en los movimientos necesarios, monstrando así que simplemente, era él aunque actuara. El siguiente, Inui, apenas hizo nada. Las demandas de que se quitara las gafas, fueron negadas en seguida por el chico. Oishi, simplemente, y como muchas otras veces, tan solo tuvo que comportarse con la naturalidad noble que le acompañaba. Tezuka, por su parte, casi tuvieron que dibujarle la sonrisa ansiada por millones de fans, dando así la clara idea de que estaba totalmente cabreado. Momoshiro, fue obligado a maquillarse de nuevo, al desprenderse el maquillaje que tapaba los tres chupetones que cubrían su cuerpo, ante la clara molestia de el muchacho.
Y finalmente, él. Estaban ya cansados de pedirle una simple sonrisa, aunque fuera forzada. Las poses las cumplia a rajatabla, pero cuanto a las sonrisas, el chico era otra historia. Parecía que cualquier otra que fuera arrogante estaab de más en su mundo. Así pues, el fotografó demandó lo de siempre. Sin embargo, en una de las poses, una extraña sonrisa se pintó en aquel rostro felino. Se apartó de la mirilla y dirijió su mirada hasta el encuntro de aquellos dorados ojos, sorprendiéndose. Una joven, si mal no recordaba, nietade Sumire, sonreía como respuesta a la masculina. Por supuesto, no echaría a perder algo como eso y las fotos, rodaron por segundo, terminando así aquel día de fotografías.
-Echizen.
El nombrado, que bajaba de el escenario, se volvió ante el nombre de su apellido, encontrándose con aquel molesto fotógrafo.
-¿Qué?-Preguntó inconscientemente con tal de marcharse.
-Es bonita, pero debes de tener cuidado si no quieres que las cámaras también la deseen a ella.
-No sé de qué hablas-. Mintió.
Y sin querer escuchar nada más, se alejó. Ya tenía bastante con Ryuzaki y su mal humor.Tomó la botella de agua entregada por Riku y frunció las cejas ante la espera de la muchacha, recordando.
-El favor-. Recordó Riku.
-Sí-. Afirmó metiendo una mano en el bolsillo de su pantalón-. Eres buena encontrando a las personas¿cierto?
-Tengo mis contactos-. Se enorgulleció la chica-. ¿A quién tengo que encontrar?
-A esta mujer-. Respondió entregándole un papel-. Es importante.
Riku tomó el papel con sumo cuidado, mirándolo atentamente, para después, mirarle sorprendido. Ryoma afirmó con la cabeza y bebió de la botella entregada anteriormente.
-Igual tardo un poco, pero espero hacerlo antes de tiempo.
-¿Antes de tiempo?-Preguntó alzando una ceja.
-Claro-. Recordó la chica-. Te recuerdo que eres un idol japones, tienes que comenzar las giras.
-No creo que pueda-. Murmuró asombrado-. Menos, en la situación que me encuentro.
-¿Pero qué dices?-Exclamó ella igual de asombrada revisando los papeles-. Si has firmado hasta la aceptación.
Ryoma apartó la botella rápidamente de su boca, recojiéndo el papel mirado por la morena, mirándolo igual de sorprendido. Se acercó hasta Sumire rápidamente, casi tragando forzosamente.
-¿Qué es esto?-Preguntó.
-¿Qué es qué?-Repitió la mujer perdida y tomando el papel-.¡Ah, ya veo que has tardado poco en fimar!
-¡No he firmado nada!-Protestó.
-Pues yo menos-. Declaró la mujer en un suspiro-. ¿No habrá sido tu padre?
-Ese viejo-. Gruñó.
-No ha sido él, he sido yo.
Se volvió hacia la voz tan familiar, encontrándose con alguien parecido a él, solo que más "adulto". Ryoga Echizen. Apartó las gafas de sol de su rostro y sonrió ampliamente.
-Hablé con nuestro padre y me dió el permiso necesario para que viajes conmigo, Ryoma. Así, podrás seguir también la gira.
-¿Por qué demonios opinas por él?-Suspiró Sumire llevando una mano hasta su frente-. No has cambiado nada, criajo.
-¡Oh, disculpe mi falta, Ryuzaki-San!-Se disculpó el mayor-. Pero como ya sabe, mi hermano ha caido en las garras de mi desalmado padre y creo en mi deber de cuidar a mi adorado hermano pequeño.
-Nadie te lo ha pedido-. Protestó Ryoma comenzándo a irse.
-Espera, enano-. Interrumpió Ryoga-. Quiero hablar contigo.
-No quiero-.Negó el otro.
Pero un fuerte abrazo lo retuvo. Ryoga lo tomó con fuerza de el cuello, arrastrándolo como si de una simple marioneta se tratara.
-¡Suéltame!-Ordenó en vano el menor-.¡Qué me sueltes!
-Te invito a comer, no te preocupes.
y como si ninguno de los dos se hubiera encontrado en ese lugar, desaparecieron. Sumire suspiró y buscó entre las demás personas a su nieta, la cual salía en ese momento junto a Riku.
-Esperad-. Ordenó.
Ambas jóvenes detuvieron su caminar. Sakuno unió sus manos, moviéndolas nerviosamente y sin atreverse a mirarla. Riku se acercó más hasta Sumire, haciendo una reverencia.
-Por favor, discúlpenos, pero tenemos prisa.
-¿A dónde van?-Se interesó.
-Al médico...-. Respondió Sakuno por inercia-. Riku... quiere que vayamos al ginecólogo...
Sumire miró incrédula a la chica frente a ella, mientras que Sakuno ignoraba aquella expresión como sorpresa. Riku afirmó con la cabeza, para regresar con la chica. Ante los ojos de la preocupada mujer, se marcharon.
Tomados de la mano, detuvieron el paso ante aquella puerta, mientras que los azulados ojos, volvían a posarse con miedo sobre esta. Una mano ejerción presión sobre la masculina, recordando de ese modo que no estaba solo.
-Eiji...- Apremió la joven-. Estoy contigo.
-Hai...
Alargó la mano, hasta posarla sobre la manilla de la puerta y cerró sus ojos.
Flas back:
Le había parecido escuchar su voz através de los cristales de el taxi, se volvió, encontrándosela, jadeante y con una mano estirada hacia el auto.
-Por favor, dé la vuelta-. Ordenó rápidamente.
Aquella joven era lo más raro que había encontrando nunca y cuantas más vueltas le daba, más ganas de volver a verla tenía. Cuando el taxi se detuvo al lado de ella, casi no pudo controlar su cuerpo, estirando de ella.
-¿Me buscabas?-Preguntó sonriente.
Ella llevó una de sus manos hasta su rostro, cubriendo su mano y él, tan solo sonrió. Momentos antes estaba enfurecido, pero sus molestías siempre terminaban desapareciendo antes de lo normal en cualquier persona, por ello, era un misterio lo que sentía en esos momentos. No se había ido por su padre, si no por las confias de Kaolah con aquel extrañó médico.
-¿Quién era?- Preguntó sin poder esconder la molestia.
-¿Quién?-Preguntó ella confusa.
-Ese tio que estaba contigo, el médico.
-¡Oh,él!-Recordó la muchacha-. Es mi hermano mayor.
Se sintió el más estúpido de el mundo. Pero valió la pena. Desde entonces, no se dió por vencido.
Fin de el flas back.
Los abrió de nuevo, encontrándola a su lado, sonriente como apremio, y él afirmó. Finalmente, tras mucho tiempo, se atrevió a abrir aquella puerta. Sus ojos rodaron por el blanco de el hospital, hasta encontrar lo que buscaba. Tendida sobre la cama, una mujer parecía descansar. A su lado, un cenicero con diversas colillas, mostraba que hacía poco tiempo su padre había estado en ese lugar. Kaolah frunció las cejas.
-Ese hombre... No está permitido fumar al lado de los pacientes-. Se molestó.
-Mi padre tiende a hacer todo lo que está prohibido-. Explicó desganado el pelirojo-. Por eso, mi madre... se alejó de él. Nos crió a mi hermana y a mi, pero volvió a atarla ante la muerte de mi madre.
Lentamente, caminó hasta la cama, hasta sentarse en la silla de el acompañante. Tomó delicadamente la delgada mano estirada sobre el colchón y la llevó hasta su frente, emitiendo una sonrisa feliz.
-Perdón, perdón, llegé tarde a verte.
Kaolah sonrió. Se acercó hasta él y colocó ambas manos en los doblados hombros, besando la nuca de Eiji con cariño.
-Cuéntale todo lo que quieras Eiji-. Sollozó-. Ella... te está mirando.
Eiji abrió los cerrados ojos con sorpresa, para encontrarse con unos totalmente idénticos a los suyos y una sonrisa de par en par.
-Cariño... Te e... echado de menos, mi pequeño Eiji.
-¡Madre!
No podía recordar cuantas veces había escuchado la pesada voz de su hermano, pero que este no se cansaba de hablar, era una verdadera verdad. Llevó la lata de ponta hasta sus labios, vaciando lo que quedaba, aburrido.
-¿Es que no me escuchas?-Preguntó en molestia el mayor.
-No me interesa-. Negó-. Tan solo quiero saber porqué.
-Uff-. Suspiró Ryoga-. Eres... En fin. Lo que e hecho, ha sido simplemente ayudarte, pequeño molesto.Ya te dije que si te quedabas a mi lado, yo te ayudaría. Pero de veras que creo que no podrás con todo. La gira, las reuniones, ect... Abandona la música-. Aconsejó.
Dejó la lata sobre la mesa, mirándole incrédulo.
-Creo que es la mejor opción que puedes tomar, pequeño-. Apremió-. Es demasiado para alguien como tu.
-Ne-. Llamó molesto-. ¿Por qué tanto empeño?Si quieres que vaya contigo.
-Muy listo-. Se asombró Ryoga señalándole-. ¿No me digas que te has dado cuenta? Pues es bien sencillo. Te quiero enterito para mi, si cantas, pierdes potencia en cuanto a las reuniones, pero si no lo haces, podrás estar más fijo en las empresas.
-No me interesan. Quiero cantar.
-¡Y yo ser rico sin trabajar!-Protestó Ryoga en un bufido-.¡Se realista, mocoso!Hasta ahora lo has tenido todo, pero...
La lata rodó por la mesa, seguida de demás cosas, al ser golpeada por los puños de el menor de los Echizen.
-¿Fáciles?¿Qué lo he tenido todo?-Preguntó irónico-.Creo que te has equivocado de hermano. Te aconsejo que busques al que ha vivido todo eso tan cómodamente, porque conmigo te has equivocado.
Se alzó, dejando sobre la mesa tres billetes de cinco euros y mirando de reojo a su hermano.
-Paga lo tuyo-. Señaló.
-Chis, nunca estás contento con nada.
-Dime una cosa, Ryoga-. Recordó-.¿ Conoces a tu madre?
Ryoga dejó sobre la mesa la copa de vino que llevaba hasta su boca, mirándole desconcertado y hasta tembloroso. Arrugó las cejas y negó con la cabeza, cerrando los ojos.
-Murió antes de que yo tuviera un año.
-Hn... al parecer nuestras madres siempre perecen antes de tengamos el año-. Murmuró para sí mismo-. Que te lo pases bien.
Cansado, caminó tranquilamente por las calles, sin ser descubierto, por supuesto. Lo que menos quería en ese momento era que una ardua de fans le siguieran por todas partes. Giró una de las calles ocultas, y justamente, se detuvo al ver dos personas conocidas entrar en una de las clínicas.
-No irá a...
Los asientos eran incómodos, pero si la persona no se tranquilizaba, eran aún peor. Riku la tomó de la mano, intentando por todos los medios que dejara de temblar.
-Sakuno-. Llamó confusa-. No te van a hacer nada.
-Es que... es la primera vez que vengo y...
-No tiene porqué preocuparse, señorita Ryuzaki-.Habló la alegre doctora-. No será grabe.
-Es que cree que está embarazada-. Explicó Riku a su lado-. Y...
-Puede abortar-. Aconsejó inocentemente la mujer.
-¡No!-Gritó Sakuno.
Un suspiro de resignación escapó de los labios de la doctora, mientras que Riku volvía a meter a la temerosa joven en la sala.
-Veamos-. Comenzó la mujer subiendo sus gafas-. Sé que las adolescentes suelen ser muy miedosas, y no las culpo. Pero, jovencita, tener un bebé tan pronto... Solo tienes dieciseis años. Deberías de pensarlo.
-No quiero.
-Madre mia-. Suspiró Kikamura en una sonrisa-. Se le ha pegado las frases de Ryoma-.Se volvió hacia la ginecóloga-. Discúlpeme, pero... si realmente está embarazada y decide tenerlo...
-Puede correr riesgos, no digo que no-. Avisó-. Tanto ella como el bebé. Pero jóvenes¿Por qué no primero nos aseguramos que esté embarazada? Por ahora, empezaremos con un análisis de sangre, dentro de dos semanas, regresa.¿sientes malestares o algo?
-No...-. Negó Sakuno firme-. Nada de eso.
-Bien, pues por ahora no podemos hacer más que eso. Procura venir.
-Sí-.Afirmó la joven.
-Ahora tu¿De cuanto crees que estás?
-¡De nada!-Exclamó Riku sonrojándose-. ¡Si nuestra primera vez fue anoche y existió el condón!
-Ri... Riku-chan...-Se avergonzó Sakuno tomándola de la ropa-. No hace falta dar tantos detalles...
Faltó pocos segundo para que la joven optara por el color rojizo y se sentara avergonzada.
-Gomen...
-Está bien, está bien-.Sonrió la mujer-.Simplemente haremos unas pruebas. Las mujeres tenemos que revisarnos mucho más que los hombres. Como se dice feamente: Ellos solo la mentén, nosotras les aceptamos. Nuestro interior es más frágil que su instrumento.
Ambas chicas enrojerieron y por su cabeza pasaron ciertas imagenes, sonrojándolas el doble, mientras que una risa pervertida se pintó en los labios de cierta doctora. Finalmente, entre risas, sonrojos y demás, lograron terminar ambas la visita.
-¿Ya han terminado?-Preguntó una voz.
Se volvieron, asombradas, encontrándose a la persona que menos esperaban ver en un ginecólogo.
-¿¡Ryoma!?-Exclamó Sakuno.
El silencio era una de las cosas más molestas que podrían existir para ciertas personas, pero parecía que la entrada de aquella gran mansión, lo necesitaba. Las tres personas que se encontraban en ese lugar estaban totalmente pálidas.
-Crei...-. Tartamudeó el dueño de tales inmediaciones-. Que vendrías sola... Nanako.
-Go...
-Yo me ofrecí a acompañarla, espero no te importe.
-Por supuesto que no,Tezuka. Sería una descortesía por mi parte que hiciera algo así. Por favor, pasen, la cena estará enseguida.
-Espera-. Detuvo nerviosamente Nanako frotando su vientre-. ¿Lo sabes?
-¿Qué estás embarazada de mi?-Preguntó prepotentemente aquel hombre-. Sí. No tengo problema con ello. Qué te lo pases bien durante el embarazo.
Y lo que jamás había echo, logró aquel misterioso personaje hacer, ser golpeado por el lider de "los sexys seigaku".
-Y pensar que tu seas el padre-. Escupió Tezuka-. Vámonos, Nanako.
El teléfono crujió ante la fuerte presión de su colgar. Rozó su rostro envejecido con ambas manos y negó con la cabeza.
-Señora, ya está todo listo-. Señaló el mayordomo.
-Muchas gracias. Ah, sí, prepare toda la ropa de mi nieta y enviela a esta dirección.
-Como desee, señora Ryuzaki.
Tirada sobre la cama, miró a los furiosos ojos gatunos, el cual el portador cerraba la puerta tras él, recibiendo un grito de molestia por parte de la dueña de la casa, la cual ignoró totalmente.
-¿A qué has ido?-Preguntó secamente.
-A... una revisión... nada más...
-¿Por qué?
-Riku... insistió...
-¿¡Para qué!?-Exclamó aferrándola con fuerza de las manos.
-¡Para asegurarme de si estoy embarazada de ti!-Respondió soltándose con miedo-.¡Solo para eso!
-¡No es eso lo que quiero saber¡Kuso!...-.La abrazó con fuerza contra su pecho-. ¿Es que... quieres abortar?
-¡No!-Negó rápidamente-. A menos que tu...
La tomó con rudeza de el mentón, enterrando sus labios en los contrarios.
-Ni se te ocurra-. Avisó. Una sonrisa maliciosa se afirmó en su rostro-. Por cierto... Dentro de poco es la gira... y seguramente, tu no vendrás... así que... no perdamos el tiempo...
-Toc.
Un florero chocó contra su cabeza y una mano lo cogió con fuerza de la camisa.
-Ni se te ocurra en mi cama, Echizen-.Amenazó Riku-. Además, la cena ya está lista. Deberías de irte, antes de que vengan aquellos rudos seguratas.
-Es verdad-. Recordó molesto. Suspiró caminando hacia la puerta-. Riku.
-Mande.
-¿Te encargarás de Sakuno mientras que no esté?-Preguntó incómodo-. Creo... que eres quien mejor la cuidarás.
-Claro-. Afirmó la joven alzando dos dedos en victoria.
-Bye pues.
Karupin rodó a sus pies y él lo tomó en brazos, acariciando su lomo.
-Lo has echo bien, Karupin-. Felicitó-. Sigué un poco más.
Dejó al gato cómodamente sobre el sofá y caminó hasta la puerta tranquilamente.
-¡Ryoma!
Se volvió lentamente, sintiendo unas manos sobre su pecho y una pequeña fricción en sus labios.
-Onegai-. Rogó-. Cuídate.
-Sakuno-.Gruñó tapándose la boca intentando controlar el sonrojo que amenazaba en su rostro-. No vuelvas a hacer algo así delante de alguien. Bye.
Él desapareció, mientras que ambas jóvenes sonreían, inconscientes de lo que sucedería el día siguiente en sus vidas.
El aeropuerto era el lugar más repleto de gente que angustiaba. Las barras que les separaban de sus fans, apenas eran fuertes resistencias, teniendo que ser ayudadas por diversos guardaespaldas. Los chicos arremetieron la subida hasta el avión, y, nada más llegar a este, descansaron sus pesados cuerpos.
-¡Nya!¡Cada vez son más!-Exclamó Kikumaru dejando la maleta de mano a un lado-.¡ Es increible!
-Las fans han crecido un 20 por ciento-.Informó Inui seriamente-. Especialmente, las de Echizen, Kukimaru y extrañamente, Kaidoh.
-Hablando de el rey de roma¿Dónde está Echizen?-Preguntó Momoshiro.
-Al parecer vendría un poco más tarde-. Aclaró Oishi seriamente-. Dijo que tendría algo que arreglar antes con su padre.
-Umm...-Murmuró pensativamente Tezuka.
-Ne,ne-.Susurró Eiji en el oido de Oishi-.¿No crees que Tezuka está más serio que de constumbre?
-Sí, tienes razón-.Aceptó este serio-. Hasta se le notan las venas...
-Da miedo-. Se unió Momoshiro.
-¡Ejem!-Tosió una voz.
Los chicos alzaron la voz, encontrándose con una persona que menos querrían ver. Sonriente altaraneamente, orgulloso y con un gorila a su lado.
-Será un placer viajar con vosotros-. Saludó.
Tezuka se alzó, incrédulo, apretando entre sus manos los reposamanos de el asiento.
-¡Atobe!¡Desgraciado!...
En otra parte de el aeropuerto, cierta persona sacaba una lata de ponta, deseoso de llevarla hasta sus labios. Miró el móvil de nuevo y una sonrisa arrogante surcó sus labios.
"Esta de un pesado que no se puede con ella, te la llevaré para que se despidan como dios manda.¡Me da igual si hay morreo o no!¡Pero haz algo ante de irte!Riku".
-Sakuno no baka-. Susurró cerrando el aparato en un suspiro-. Eres...
-¡Ryomaaa!
Alzó la cabeza al escuchar una voz familiar y sus ojos miraron incrédulos lo que estaba sucediendo. Cerca de él, a unos pasos, ambas chicas, Sakuno y Riku, eran sujetas por varios hombres de negro. La morena, pese a que golpeaba a algunos de ellos, no pudo evitar que tres se llevaran a Sakuno. Arrojó la lata completamente llena a un lado, pero un brazo retuvo su caminar. Se volvió, encontrándose unos ojos realmente conocidos.
-¡Ryuzaki-san!-Exclamó.
-Sube al avión, Ryoma, te están esperando.
-¡Pero, Sakuno!-. Alertó incrédulo.
-Dije que subas-. Repitió la anciana-. No tienes nada que hacer con mi nieta, o prefieres que diga... Con tu sobrina...
Continuará...
Notas autora:
Sí, sí, sí, lo séXD.
Me matan y remantanXD.
En fin...
¿Qué puedo decirXD?Tocaba, tocaba u,u.
Un avance?...
Lo siento u.uTengo que pensar como ira TOT,perdón. Gomen nasai u.u.
¡Nos vemos en el próximo!
Rw,¡Please!!
Chia.
