¡¡Wola!!Aquí traigo conti de el capítulo n.n. Nos vemos abajo. Lean, que tengo algo que explicarles O.O...
Concierto18: Actuación de reencuentro.
España, aeropuerto de barajas, Madrid.
Era increible la masa de personas que rodeaban una puerta en especial, creando un camino hasta el exterior de el lugar. Entre nervios, amenazas de gritos incontenibles, el extasis apunto de estallar en sus cuerpos, se movían nerviosamente, intentando por todos los medios evitar así el gran frio que hacía en esa capital, donde los inviernos pueden llegar a ser altamente frios, con riesgos frecuentes de grandes nevadas. Pequeñas y grandes pancartas esperaban al lado de sus dueños, seguidas por pequeños muñecos de peluche, llaveros, e incluso maceteros de flores. Esa orda de personas eran: Los fans.
Sí. La banda más conocida de todo japón, "los sexys Seigaku", debutarían por primera vez en España y los muchos fans conseguidos a base de internet, revistas de cultura japonesa, mangas, ect, les hicieron realmente famosos en ese pais. Lentamente, los protagonistas comenzaron a aparecer tras largas y duras horas de vuelo. Los rostros de algunos eran cansados, otros de molestia asegurada y de deseos de estallar, sin embargo, si deseaban conservar su trabajo, debían de dar siempre la mejor cara ante el público, especialmente el femenino, que era el que más compraba.
Entre gritos, recibimientos de aplausos, regalos, agarrones, abrazos sin más, amenazas de que alguna fan alocada corriera hasta ellos y los violara ahí mismo, consiguieron llegar hasta el minibús. Aún dentro de él se podían escuchar los diversos gritos femeninos, aungustiosos por no poder verlos hasta su primer concierto. Descansaron sus cuerpos pesadamente sobre los duros asientos, deseando llegar al hotel.
-¡Mira!¡Mira!-Exclamó Momoshiro mostrando un pequeño peluche-. ¿¡A qué te da envidia, Eiji-sempai!?
-¡Nya!-Exclamó gatunamente éste y negando con un dedo-.¡Eso no es nada!¡Mira que muñeco más grande!¡Casi no puedo con él!
-Chicos, por favor, escucharme-. Rogó Sumire dando varias palmadas-. Necesito hablar con vosotros un momento. Veamos, nada más llegar al hotel tendremos una reunión en la habitación de Tezuka. No falteis.
Todos afirmaron, perdiéndose de nuevo en una deseosa sensación de descanso, y mínima de libertad. Kaidoh se entretuvo en mirar las diversas luces que brillaban sobre la ciudad, dando cierto toque romántico al asunto. Lástima que faltara alguien a su lado, no que se encontraba rodeado de chicos, y la única mujer, le daba miedo. El teléfono bibró en su pierna, siendo sacado en seguida. Una sonrisa se mostró en sus labios, pero fue borrada con gran rapidez.
"Mensaje 1:
Rmt:Riku.
Asunto:Ayuda...
Lo siento mucho... Dios mio... por favor, Kaoru... llámame en cuanto puedas... ¡No sé que puedo hacer!
Pd: Vigila a Echizen".
Miró incrédulo la patalla, para desviarla hasta la pequeña cabeza de cabello verdoso. Frunció las cejas y sin más se alzó, hasta llegar al dueño de su interés, sentándose a su lado. Se asombró. La cara de el menor de "los sexys Seigaku" era un verdadero poema de rabia soportada. Por un momento no sabía si hacerlo, pero Riku le necesitaba y quería saber por qué.
-¿Qué ha pasado?-Preguntó sin dilación. No era lo suyo ir por lo corto.
-Nada-. Negó Echizen apartando la mirada.
-Tio, Riku está en medio y está sufriendo, quiero saber qué ha pasado-. Gruñó en orden.
Ryoma le miró incrédulo, acercándose lo suficiente para que el mayor le escuchara, siendo tapado por los gritos de Momoshiro y Eiji en la medida de un oso de felpa. Existen personas sin las menores de las preocupaciones.
-Se han llevado a Sakuno... Riku estaba con ella...
-¿¡Eh!?-Exclamó el guitarrista-. ¿Por qué?¿Quién?
Ryoma ejerció un movimiento con la cabeza, siendo seguido por el moreno. Ambos clavaron sus miradas en las largas hebras castañas recogidas en una gran coleta. Sumire Ryuzaki.
-Ya entiendo-. Murmuró Kaoru-. Pero... ¿Se han llevado también a Riku?
-No creo. Pero¿cómo te has enterado?
-Riku me envió un mensaje-. Señaló su móvil-. Pidiéndome ayuda... Cuando llegemos al hotel, la llamaré. Ya te diré algo.
Se alzó, regresando hasta su asiento. Sus ojos no se apartaban de el móvil y deseaba llegar al hotel. Sus deseos fueron cumplidos y finalmente, llegaron al hotel. A cada uno se le asignó una habitación indibidual, pero apenas tuvieron tiempo de verla o si quiera, disfrutar de la cómoda cama. Sumire los citó como recordatorio en el cuarto de el lider, el cual estaba con un completo y claro mosqueo. Todos estaban extrañados, pues sí, el lider Tezuka kunimitsu era tan serio, que casi no se notaban sus cabreos, pero esta vez, era demasiado notorio, y todo, desde que cierto personaje se había alistado a su vuelo, haciéndolo la mar de desagradable para algunos y entretenido para otros.
-Tengo que hablaros sobre Atobe Keigo-. Carraspeó la mujer-. Creo que algunos de vosotros ya le conoceis. Hace poco que se ha convertido en vocalista en solitario. Es un cantante libre, sin ataduras a ningún grupo.
-Anteriormente formaba parte de uno-. Interrumpió Inui subiendo sus gafas.
-Sí-. Afirmó Oishi pensativo-. Algo sobre Hyotei...
-¿Qué importa?-. Preguntó irritado el menor-. ¿Qué tiene que ver con nosotros?
-Es nuestro ribal-. Explicó Inui de nuevo mostrando unos folletos-. Tocaremos en el mismo escenario y más nos vale derrotarlo.
-Derrotarlo no-. Negó extrañamente Tezuka-. Undirlo totalmente. Echizen-. Éste le miró-. Ya sabes que eres nuestro pilar. Y ahora, todos a descansar. Mañana tenemos muchas cosas que hacer.
De una palmada todo el mundo salió. Unos más a prisa que otros, especialmente, Oishi, al que retuvo Tezuka, quedando solos en la habitación.
-Te ocurre algo-. Afirmó finalmente la madre de todos aquellos chicos-. ¿Qué es?
-Atobe dejó embarazada a la prima de Echizen y ésta ahora está en mi casa-. Confesó-. Ha renegado de su hijo.
Se sentó sobre la cama mirando como si de algo interesante se tratara la televisión apagada frente al mueble.
-Al parecer, tuvieron cierto idílio. Él prometio, ella creyó y después, la dejó tirada. Nanako no vino hasta aquí siguiéndole, ciertamente, pues tenía algo más importante que comentarle a su primo, pero... igualmente, fue a verle. Le confesó que estaba embarazada y el tio la insultó.
-Tu y Atobe os conoceis desde que érais pequeños, si mal no recuerdo. Al fin y al cabo, vuestras familias son las más adineradas de todo japón-. Pensó Oishi en voz alta-. Seguramente, de nuevo quiso copiarte en algo y decidió ser cantante. Tiempo atrás tu lo eras...
Tezuka le miró incrédulo, sonriendo torcidamente y rozando su garganta con la yemas de sus dedos.
-Pero has decidido pasarle el mérito al pequeño-. Sonrió amablemente su compañero-. Tezuka, haz lo que desees, nadie te lo pondrá en duda. Nunca lo hemos hecho. Nos sosprendió tu casamiento y ninguno terminó por hablarlo. Son... cosas de amistad, supongo. Tan solo se tu mismo. Para nosotros es suficiente. Eres lider, te seguiremos donde sea.
Se movió nerviosa, con Karupin entre sus brazos, sin poder creerse lo que había sucedido. ¿Por qué demonios aceptaría en ir al aeropuerto?¡Sakuno hubiera estado más segura en su casa! De todas maneras, tampoco. Cuando regreso, había más de siete seguratas en espera y todos de la casa Ryuzaki. Al verla llegar sola, se marcharon sin una sola palabra. Aquello la desesperaba. ¿A tanto tenía que llegar aquella vieja mujer¿Tanto le gustaba pisotear el pasado que vivió toda su familia?
Karupin ronroneó en sus brazos y si el móvil no hubiera sonado, seguramente estaría acariciándole.
-¿¡Sí!?-Exclamó exhasperada.
-¿Riku?
-¡Kaoru!- Sus piernas se doblaron, cayendo sobre el suelo-. Dios... mio...
-Echizen me ha contado algo... ¿Estás bien?
-¡No, no estoy bien!-. Gritó-. ¡No he podido hacer nada!
Un siseo escapó de la linea contraria, al momento en que gemidos de lágrimas escaparon de sus labios, mientras sus dedos libres intentaban borrarlas de sus ojos.
-Perdona... Lo estoy pagando contigo... no es justo-. Se disculpó.
-Deja de llorar... No puedo consolarte de este modo-. Gruñó-. Además... Todo se solucionará-. Animó el chico-. Ya lo verás.
Riku sonrió. Kaidoh era algo torpe a la hora de animar a ciertas personas, especialmente, cuando estas eran mujeres. Se rascó la mejilla derecha avergonzada¿desde cuando se había vuelto tan frágil? Cierto, le habían arrebatado a su mejor amiga, pero siempre fue experta en sacar lo mejor de todo. Buscó sobre la mesa cercana, encontrando el papel entregado por Ryoma antes de marcharse.
-¿Cómo está Echizen?- Preguntó.
-Cabreado-. Respondió en un suspiro la otra voz-. Se ha ido directo a su dormitorio, pero si quieres, le llamo.
-No, no importa-. Interrumpió rápidamente-. De todas maneras, tengo su teléfono, le llamaré. Tengo algo importante que decirle.
-...
-No te voy a poner los cuernos con él-. Zanjo divertida. El chico era realmente celoso si quería. Especialmente, con los hermanos Echizen-. Es algo que me pidió.
-No he dicho nada-. Negó el chico-. Por cierto¿Conoces a Atobe Keigo?
-Sí¿Por qué?
-Lo tenemos en la grupa y al jefe no parece gustarle.
-¿Jefe?-Preguntó confusa.
-Tezuka-. Respondió él-. Hemos tenido cierto roce en el avión.
-¿Te has peleado con Tezuka?- Se interesó asombrada.
-Yo no, Atobe. No sé las razones, así que...
-Ya veo...-. Murmuró pensativa-. Bueno, te dejo, voy a llamar a Echizen.
-Ok...
Colgó el teléfono tras un momento de silencio. No podía esperar alguna palabra de te quiero o algo así que saliera de la boca de aquel chico,. y ella, no es que también pudiera decirlo. ¿Acaso le había enseñado otra clase de amor que no fuera el irreal? Especialmente, el paterno. Volteó la cabeza y buscó entre el teléfono. Quizás Echizen no terminará de escucharla, pero cumpliría lo pedido.
La luna brillaba en lo alto de la ciudad y seguramente, en el exterior, se escucharía la gran demanda de coches que circulaba con prisas. Por suerte, el hotel había sido insonorizado y el dormir, no sería un gran problema, al menos, para las personas que lograran hacerlo. Apretó los puños con fuerza. Ante sus dorados ojos, volvían a suceder las imagenes. Sakuno siendo "raptada" por aquellos hombres. Al principio creía que eran simples matones, pero tras la interrupción de la anciana, comprendió que había sido cosa suya.
"Dije que subas-. Repitió la anciana-. No tienes nada que hacer con mi nieta, o prefieres que diga... Con tu sobrina..."
Sí, el lo sabía mejor que nadie, desde el primer día que la conoció, sabía qué era para él esa chica. AL fin y al cabo, era la nieta de su madre adoptiva. Sin embargo, también lo sabía. No compartía sangre por ningún lado, a menos, y solo a menos, que tal y como creía, Sakuno estuviera embarazada de él. Tenía que reconocerlo, lo había echo aposta. Desde el principio. Primeramente, para separarla de Kintaro, segundo, para asegurarse que era suya. Era egoista, más sabiendo que eran crios. Bueno, él sería mayor de edad dentro de nada, pero Sakuno no.
Dios, deseaba tanto verla. Cuanto más deseaba quitársela esa vieja, más sentía demanda de ella.
El teléfono sonó sobre su mesilla, siendo cogido lentamente. Sin mirar ni siquiera quien era, esperó.
-Echizen...
-¿Riku?-Exclamó sentándose sobre la cama-. ¿Qué ocurre?
-Tengo lo que me has pedido... Siento decírtelo en un instante como este, pero la he encontrado. Está en EEUU, tengo la dirección y todo.
-Está bien-. Aceptó en un suspiro-. Oye¿sabes algo de...?
-¿Sakuno?- Interrumpió Riku-. No, lo siento, pero, no te creas que pienso quedarme de brazos cruzados por más tiempo. Aunque se trate de Sumire Ryuzaki, yo también tengo mis fuentes¿recuerdas?
-Esta vez sí, Riku-. Susurró a fuerza el muchacho-. Gracias.
-La encontraré, lo prometo-. Juró la voz femenina desde la otra linea-, por favor: Esfuérzate en cantar para ella.
-Y tu en encontrarla.
Riku rió desde la otra linea y él comprendía perfectametne la razón, pero jamás cedería ante su orgullo, ya lo había hecho bastante, no más. Tras un simple adios, colgó. Revisó las notas de la canción que tenía entre sus manos y sonrió. Inui cada vez las elegía diferentes y más nuevas. Cierto que sería su debut en España y querían dar lo mejor, pero no se achantaría, cantar era lo que le gustaba y punto.
Esta vez, fue la puerta la que llamó su atención. Caminó hasta esta y la abrió lentamente. Una azafata joven sonreía ante él, con un carrito lleno de comida.
-Aquí le traigo su cena, señor, tal y como indicaba en el plan.
-Ajá...-. Afirmó permitiéndola entrar. Sumire ya le había explicado con anterioridad esto-. ¿Cuanta propina se suele dar en españa?
-Con un autógrafo me bastaría, señor-. Sonrió ilusionada la chica-.¡ Me haría realmente feliz!
-Está bien-. Accedió-.¿Dónde?
-En uno de mis senos.
Estuvo apunto de escupir la uva que había terminado por llevar a su boca, mientras que la joven, sin ningún reparo, se abría el uniforme, dejando ver su busto sujeto por un precioso sujetador champán. Ryoma alzó una ceja, tomando de el bolsillo de la chica un bolígrafo.
-Sí que sois diferentes las chicas de España-. Murmuró mientras firmaba.
-¿Por qué?-Preguntó incrédula la muchacha-. ¿Por mostrar así como así mi pecho?¡Pero si es como si estuviera en la playa en biquini!
-Cierto-. Afirmó con una sonrisa incrédula-. Listo.
-¡Gracias!
Más contenta que una páscuas, la chica se marchó. Se sentó ante la mesa, dispuesto a disfrutar de todo aquel manjar, cuando de nuevo la puerta sonó. Molesto, la abrió.
-¿Qué?-Dijo gruñón.
-Tenemos que hablar, Ryoma.
-Ryuzaki-san...
Abrió totalmente la puerta, dejándole espacio para que entrase. Sabía que tarde o temprano eso llegaría. Volvió hasta la mesa, siendo seguida por ella, la cual se sentó en una silla cercana, cruzándose de brazos.
-¿Estás contento?
-¿De qué?-Preguntó sin la aparente atención.
-He tenido hasta que llevarme a mi nieta.
-No entiendo por qué-. Protestó.
-¡Oh, por dios, Ryoma¡La has dejado embarazada¡Sabiendo que es tu so...!
-No lo somos de sangre, señora. Tan solo por unos papeles-. Interrumpió-. Y mi apellido es legal, puedo aceptar la custodia de ese niño dentro de poco.
-¿Lo tenías todo calculado?- Se asombró la mujer-. ¿Querías tener a Sakuno para ti desde le primer día?
Ryoma suspiró, dejando los cubiertos sobre la mesa y apartando la comida.
-¿Realmente no se ha dado cuenta, señora?-Preguntó incrédulo-. ¿De verdad no ve la soledad que guarda su nieta? Me exhaspera.
-¿Soledad?-. Se asombró la mujer-. Sakuno estuvo sola porque quiso. Siempre me tuvo aquí.
-Lo que usted diga.
Aquellas simples palabras la hacian parecer un caso perdido. ¿Acaso esos niños sabían más que ella?¡Era imposible!
-En todo caso, Sakuno estará bien.
-¿La hará abortar¿-Preguntó cerrando los ojos.
-Sí-. Afirmó secamente-. Es una cria que no debe de joderse la vida por un simple músico. Además, tu mismo sabes lo que puede ocurrirle a una madre desesperada y la reacción que puede tener hacia su hijo. Buenas noches.
Sonrió maliciosamente mientras desgustaba aquel vino español, centrándose en los sabores y sensaciones que creaba. La figura masculina ante él, esperaba afirmación sobre el gusto y la sonrisa le afirmó.
-Ya veo que te gusta el vino, Echizen.
-Bastante-. Afirmó éste-. Y este es muy bueno, Atobe-. Alagó-. Eres muy afortunado de tener tu propio viñedo en España.
-Tu tienes también dinero como para tenerlo.
-Sí, pero ansio más, y, para eso, te necesito-. Le señaló con una sonrisa maliciosa-. Y claro está, a mi hermano pequeño.
-Habeis jugado muy bien tu y esa chica-. Felicitó Atobe sorbiendo el vino lentamente y degustándolo-. Sin embargo¿Por qué tanto afán? En ti lo comprendo, pero en ella... Subirme a mi a la fama, derrocar a los Seigaku... Todo me parece fruto de un plan de venganza y tu amante es lo que quiere.
-Cierto-. Afirmó Echizen-. Es simplemente su deseo. Yo solo quiero derrotar a mi "padre". Ella, que haga lo que quiera.
-Pero hacerlo, conllevará a tu hermano hacia abajo. Lo arrastrará.
-No importa-. Negó Ryoga seriamente-. Tendrá un puesto en mis empresas. Quizás como un simple vanquero.
Dejó escapar una risa algo siniestra que fue seguida por la de el dueño de la casa.
-Entonces, daré mi mejor esfuerzo por undirles. Será divertido.
-Sí, espera si no se unden ellos mismos, porque según he oido, la chica de mi hermano ha sido raptada. Creo que estará en muy baja forma mañana. Tendrás que esforzarte mucho.
La mañana, pese a que el sol estaba en lo alto y despejado, era realmente fria. Ryoma, en menos de un momento, se vió envuelto en millones de abrigos y bufandas.
-¡No te vayas a resfriar!- Exclamó Eiji enrrollándole en la última-. ¡Si hace falta te ponemos una estufa!
-¡Eso ya sería pasarse, Eiji-sempai!- Protestó el menor acalorado.
- Chicos, chicos-. Interrumpió Sumire quitándole ropa-. Si le tapais demasiado, también podrá resfriarse-. Explicó-. Eso sería terrible.
-Estoy bien-. Gruñó el chico finalmente.
Así subieron a la furgoneta que les llevaría hasta el local indicado. Ryoma se alzó, entregándole un papel a Inui, el cual lo miró interesado, hasta incrédulo.
-¿Esta canción?-Preguntó.
-Sí-. Afirmó él-. Es una que he compuesto hace poco, si no os importa, la cantaré.
-Está bien-. Aceptó el moreno-. Le daré los últimos retoques y estará lista para cuando regresemos a japón.
-Ok.
Inui miró de nuevo el papel y sonrió maliciosamente, reteniendo al muchacho antes de que se sentara.
-Ey, Echizen, existe un 20 por ciento de probabilidades de que estés frustrado por no tener sexo y hayas creado esta canción¿Cierto?
-¿¡¡¡QUÉÉÉ!?-Grito general menos de Sumire y Tezuka-. ¡ESO ES IMPOSIBLE!
Cierto¿Quién podía creerse que el más ligón de toda la banda se retuviera de el sexo y se viera escribiendo una canción? Absolutamente nadie. Nadie.
-Seguro que termina ligándose alguna española-. Picó Momoshiro maliciosamente.
-Seguro-. Apostó con él Eiji rápidamente.
-Pues yo a que no-. Siguió Fuji sonriente-. Es más, creo que regresará sin sexo a japón.
-Chicos-. Intervino Oishi preocupado-. No creo que debiérais hacer esto ante él... Es más, creo que no deberíais de hacer apuestas...
Los ojos rodaron ante el interesado, que se había sentado finalmente en su puesto, con una de sus típicas gorras cubriéndole el rostro. ¿Estaría enfadado o sonrojado? Ahí quedaba la cuestión. Finalmente, ante el arranque de el vehículo, Oishi cayó sobre ellos, rompiendo entre medias, las apuestas y recibiendo gritos y golpes por parte de todos los apostantes.
El resto de la mañana, fue dedicado al ensayo, elección de la ropa, comprovación de los intrumentos, altavoces, micrófonos, ect. Elección de el maquillaje más duradero, una pequeña sección de fotografias y por último, una diminuta siesta después de la comida. A las siete, el lugar estaba lleno.
Comenzaron con canciones ya conocidas, como Everthing, Dreaming on the radio, Deja vu, Life goes on. Antes de tocar la última, un pequeño descanso les aconteció.
-Ten-. Entregó una botella de agua Sumire-. Llevas bastante bien la voz.
Ryoma la miró de reojo, cerrándolos después y tomando la botella, para beber tranquilamente.
-Ahora es cuando le toca a Atobe¿no?-Preguntó Momoshiro mostrando parte de su cuerpo por la puerta y sin entrar-. Mira que ser telonero.
-Lo ha hecho para jodernos, seguro-. Afirmó Eiji acercándose hasta él-. ¡Oishi, vamos a verle!
En un momento, el ojos verdes se vió arrastrado hasta el escenario por Momoshiro y Kikumaru. El lugar que momentos antes habían ocupado ellos, estaba totalmente lleno de rosas rojas y entremedias de estas, el personaje en cuestión cantaba una melódica canción. Extrañamente, tan solo la parte trasera de el edificio se volcaba en su animación, mientras que la delantera estaban claramente midiéndolo.
-Los de atrás son público comprado-. Opinó Momoshiro apretando los puños-. Para hacer que los demás crean que es realmente bueno.
-Sí-. Le siguió Oishi-. Muchos músicos recien acoplados a esta cadena lo hacen así, para ganar fama y confundir mentalmente a los que jamás habían oido de ellos.
-¡Eso es trampa!-Protestó el pelirojo-. ¡Nosotros no hicimos algo asi!
-Porque nosotros vamos por límpio-. Dijo una autoritaria voz.
-¡Tezuka!-Exclamaron los tres asombrados.
-Tezuka-, llamó Oishi-. ¿Crees que esto nos perjudicará?
-No lo sé-. Respondió este-. Pero ya me extrañaba a mi que la parte trasera no gritara por nosotros, ni cantara. Me da rabia por las muchas personas que realmente quisieran vernos y se hayan tenido que quedar fuera.
-Eso tiene solución-. Murmuró pícaramente Inui tras ellos y subiendo sus brillantes lentes-. Aunque para eso necesitaré la ayuda de alguien y no sé si estará en condiciones de hacerlo...
-¿Kikamura?-Preguntó Eiji divertido-. ¡Ella siempre nos ayuda!
-Exacto-. Afirmó Sadaharu-. Ella-. Se volvió hacia Kaidoh sin borrar la sonrisa maliciosa para ordenar-. Llámala.
-No creo que este sea el mejor momento-. Opinó este incrédulo. ¿Cómo se habían dado cuenta de que estaba ahí?-. Ella... Está preocupada por otras cosas.
-¿Otras cosas?-Preguntó el resto a la vez pensativo-. ¡Ah!¿¡La has dejado embarazada!?
-¡No!-Se defendió rápidamente-. ¡No es por mi culpa!
-Llámala.
Se volvieron hacia la voz. Ryoma miraba el escenario, con una ponta en sus manos y serio.
-Démosle una patada en culo a ese tipo-. Gruñó-. Si sabe que necesitamos su ayuda, cogerá el primer avión hasta aquí.
-Está bien, ya la llamo-. Aceptó finalmente Kaoru-. Ahora mismo la llamo.
Se apartó de ellos, mientras que Atobe continuaba con sus canciones, llamó. No tardó en optener respuesta, aparte de escuchar un montón de ruidos de golpes.
-Ey, que para coger el teléfono no necesitas desmontar la casa.
-¡Gomen!-. Exclamó la voz de la otra linea-. ¡Espera un momento!¡ Karupin!¡ No te suicides!...chas... ¡Karupin, mira lo que has echo!¡Qué estaba ardiendo el aceite!¡A la ducha!¡ Ya!---
-Se... cortó-. Susurró incrédulo-. ¿Qué demonios hace ese gato?-. Suspiró, para volver a llamar.
-¡Gomen, se colgó!-. Se disculpó la chica nada más descolgar-. ¿Qué ocurre, Kaoru?
- Los sempais quieren que vengas... Han ideado algo contra Atobe y quieren que seas tu la que les ayude. Ya sé que estas mal por lo de Ryuzaki-Chan, pero... Yo también... yo...
-Está bien-. Interrumpió sonriente la joven-. Iré. Espérenme.
Sin darle tiempo a nada más, colgó. Se quedó mirando el aparato incrédulo. Aquello realmente era lo que menos podía comprender¿Por qué demonios estaba interesado pues en ella?
-¿Y bien?- Preguntó Inui tras él.
-Vendrá.
-¡Entonces, cantemos lo mejor que podamos esta noche!¡Démosle una paliza pronto!-. Animó felizmente Eiji.
Y así, comenzó la última canción...
Tras largas horas de vuelo, finalmente pisó tierra. En la bolsa, el gato no cesaba de moverse y maullar, así que le entregó una pequeña galleta: Solución, el animal tenía hambre. Suspiró. No sabía cómo y ni por qué había terminado accediendo, pero desde que los conoció, quería hacer algo realmente por ese grupo. Además, estar cerca de sumire, le supondría obtener más datos sobre Sakuno, y así, poder encotrarla. Tomoka, a la cual había preguntado, juró que no se encontraba en japón y que por su parte, intentaría buscarla por todo ese pais.
Suspiró, recogiendo la maleta finalmente. La última, para más inritación todavía. Caminó tranquilamente hasta la salida, ganándose las miradas de más de una persona. ¿Es que en españa nunca se había visto una japonesa con pintas de roquera y gótica unidas? Nada más salir de la puerta correspondiente y caminar unos pasos, se vió apresada entre un montón de brazos masculinos.
-¿¡Qué demonios!?-Exclamó.
-¡Bienvenida!-. Exclamó una voz familiar.
-¿¡Eiji-Sempai!?-Preguntó incrédula-. ¿Qué hacen aquí?
Finalmente pudo librarse de todos los abrazos, ejecutados por Eiji, Momoshiro, con Fuji y Oishi arrastrados a ello. Sus ojos chocaron con otros bien conocidos, el cual dueño, estaba con las manos clavadas en los pantalones. Sonrió recibiendo un leve movimiento de cabeza como respuesta.
-¡Riku, Riku!-Exclamó Eiji abrazándose de nuevo a ella-. ¿Crees que podrás montar algo espectacular?
-¡Claro!-Afirmó la chica-. ¡Déjenmelo a mi!¡Ah, Ryoma!-. Exclamó al verle. Claramente, con cara de disgusto por estar en ese lugar, pudiendo dormir tranquilamente-. Toma.
Ryoma tomó aquel papel, dándose cuenta enseguida de que se trataba de su recado. La dirección estaba marcada perfectamente y detallada. Sonrió. Ahora terminaría otro de los baches de su mundo.
-Por favor¿Me llevais a un lugar donde poder estirarme?- Preguntó en un suspiro de cansancio la chica-. Prometo hacer lo que me pidais, pero antes... ¡Deseo, quiero y ruego por una ducha!
Entre risas, y por suerte, sin ser conocidos, aunque llamaban demasiado la atención. Todos japoneses y vestidos como detectives privados, quien no se sintiera interesado en un momento de visión por ellos, es que era demasiado despistado. Riku se detuvo, volviéndose de nuevo hasta Ryoma y entregándole la maleta roja con bandas negras. Él la miró incrédulo, pero un maullido le hizo recordar.
-No pensarías que lo iba a dejar ahí muerto de hambre¿Verdad?- Preguntó ella incrédula-. Que es un ser vivo, tio.
-No he dicho nada...
Sumire, que sabía de su llegada, había pedido una habitación para ella en el mismo piso y pese a que deseaba un poco de intimidad, todos se autoinvitaron. Cuando salió de la ducha aquello era un panorama de bebida, pizza y tenis por cable. Inui se acercó hasta ella entregándole un cuaderno en blanco. Riku lo miró sin comprender.
-Es para que apuntes más o menos lo que tienes pensado y no se te olvide.
-Lo siento Inui. Agradezco tu oferta, pero por desgracia, tengo memoria fotográfica. No necesito apuntes-. Se disculpó-. De todas maneras, antes de venir, ya hize algunas llamadas y planes. Dentro de nada, estará todo listo.
-Eres bien rápida-. Felicitó el chico.
-Ustedes me pidieron ayuda, yo cumpli-. Sonrió, sentándose entre Eiji y Kaidoh-. ¿Qué ven?
-Tenis-. Respondió el moreno.
-Que conciso-. Se burló la chica-. Por cierto¿dónde está Tezuka?
-Seguramente en su habitación, durmiendo-. Gruñó Ryoma-. Creo que mi cuarto estaba...
-¡Ni se te ocurra!- Le retuvo Momoshiro-. ¡Has cantado de puta madre, ahora a celebrarlo!
-Ne, Riku-. Interrumpió Eiji serio-. ¿Tu también vas a hacer eso de comprar el público?
-No-. Negó la chica con una sonrisa-. Mejor, el público vendrá por si solo-. Guiñó un ojo y comenzó a apartar a la gente de la cama, hasta meterse dentro-. Buenas noches a todos. Que descansen.
Y así se terminó la fiesta, con un chico feliz por escaquearse para dormir, otros con las ganas de hacer bulla, otros comprensivos, otro divertido por el sufrimiento de los otros, en fin... cada uno un mundo.
Frio. Sí. Eso era lo que se podía decir que hacía ese día, pero hasta la noche, no tuvieron los resultados que deseaban. Tres camiones enormes les esperaban estacionados en la puerta de sol. Miraron incrédulos como todos sus intrumentos musicales se encontraban sobre las tres grandes plataformas que arrastraba cada uno. Cargados de luces y demás altavoces. Inui sonrió, subiendo sus gafas.
-Ya pillo la idea-. Dijo.
-Pues si la pillas, manos a la obra-. Señaló una agitada morena-. ¡Chicos!¡Andando!¡Qué rueden las notas y las ruedas!
Cada uno ocupó el lugar en el que esperaba su instrumento, o en el caso de Ryoma, que para mayor seguridad habían prohibido uso de ambas cosas, el micrófono. Cierto que sabía tocar la guitarra y muchas veces, la había llevado durante los conciertos, pero la demanda gritaba más cuando el chico no llevaba instrumento alguno que impidiera más vista de su cuerpo.Finalmente, la música comenzó.
Minna Koko ni Ita
Tamerawanai to Kokoro ni kimeta
Tabun Kimi ga ita kara sa
Akiramenai to Kimi to chikatta Ano hi
Ima wa mou kaze no naka ni
Minna koko ni ita
Kokoro Yuramekase nagara
Soshite Ano hata wo Miageta yo ne
Hatasenu yume wo Oikakete Koko ni iru kara
Mukaikaze wo Nukenakucha
Omoide mo kieteku
Ima shika nai Nagai michi no Sono saki no hoshi
Tashikameyou Ano toki no Awaku setsunai
Omoi no mama
Shinjiteireba Todokanu omoi
Kitto Tsutawaru hazu darou
Hokori sutezu ni Ikitekita nara
Asu wa Kagayaku hikari no naka ni
Minna koko ni iru
Kokoro Kiramekase nagara
Kesshite ano hata wo Miushinawazu
Hatenai yume wo Oimotome Ima Fune wo dasou
Shiroi MAST Ho wo agete
Toki no nagare no naka
Ima shika nai Arashi no naka Sono yukusaki wo
Terasu you ni Kaze no oku Yasashiku kikoeru
Kimi no koe ga
Minna koko ni ita
Kokoro Yuramekase nagara
Soshite Ano hata wo Miageta yo ne
Hatasenu yume wo Oikakete Koko ni iru kara
Mukaikaze wo Nukenakucha
Omoide mo kieteku
Ima shika nai Nagai michi no Sono saki no hoshi
Tashikameyou Ano toki no Awaku setsunai
Omoi no mama
Hatenai yume wo Oimotome Ima Fune wo dasou
Shiroi MAST Ho wo agete
Toki no nagare no naka
Ima shika nai Arashi no naka Sono yukusaki wo
Terasu you ni Kaze no oku Yasashiku kikoeru
Kimi no koe ga
Kimi no koe ga
Lentamente, las personas, llamadas por el ritmo de la música y la voz, se fueron acercando. Cada vez que los camiones se movían lentamente, ellas los seguían, hipnotizadas, y cuando muchos de ellos se enteraban de quien era, los gritaban con furor. Tardó poco en conventirse en una gran atracción. Por ello, a esta canción la continuaron muchas más. Como se suele decir, hasta que el cuerpo agüante.
Aisladas, cerca de el lugar, Sumire miró de reojo a su nieta, la cual miraba ansiosa todo el escenario, sintiendo deseos de gritar y correr hasta ellos. Suspiró.
-Sakuno-. La llamó. La joven la miró asustada-. ¿Realmente te sientes tan sola que solo él puede liberarte de ello¿Tan fuerte es lo que sientes que te hace olvidar la soledad?
-Sí, abuela-. Afirmó sin titutebeos-. Creí... creí que me llevarías de nuevo a EEUU... Cuando me cogieron esos hombres, temble... tenía tanto miedo que le llamé. Pero él... él no vino.
-Él no fue, porque yo le retuve, Sakuno-. Explicó la mujer-. Realmente, ese chico estuvo apunto de correr hasta ti.
Dirijió su mano hasta la puerta más cercana de aquella limusina y la abrió.
-Ves con él, Sakuno.
No hizo falta más. Sakuno corrió hacia la libertad y como pudo, logró llegar hasta el camión indicado. Al verla, Riku corrió hasta ella, siendo ayudada por diversos seguratas a adentrarse más en la zona. Ryoma, que estabas de espaldas, no pudo darse cuenta de lo que sucedía, hasta que tuvo a la chica agarrada a su cintura y con la frente apoyada en su espalda. Se volvió sin dejar de cantar, clavando sus asombros ojos en los rojizos, brillantes ante la inundación de lágrimas. Riku, amablemente, la apartó y Ryoma continuó cantando.
-Espera que termine-. Aconsejó la morena-. Sé que estás ansiosa, pero espera.
-Sí...
Dos horas después de aquel encuentro, todo terminó. Lograron esconderse rápidamente,sin llegar a tener el menor de los problemas, el único, fue que su popularidad creció de sobremanera y sin público falso.
-¡Dios!- Suspiró entre risas Kikumaru-. ¡Qué excitante!¡Es mejor que hacerlo en un escenario!¡Riku, te has salido!
-Thanks-. Agradeció-. En fin, ahora solo queda esperar. Los médios de comunicación se encontraban cerca, así que no es de extrañar que mañana tengais media población periodistica en el lugar.
El sonido de un aplauso llegó hasta ellos. Se volvieron, encontrándose con Sumire sonriente.
-Lo habeis hecho genial-. Felicitó-. Recordad que mañana teneis el día libre. Creo que dos conciertos al día y tan largos, puede ser algo perjudicial para vosotros.
-Pero si no fueron dos dias-. Murmuró Momoshiro extrañado-. Ayer y hoy.
-No cumplen las doce horas, así que se pueden aceptar como seguidos-. Rectificó Inui.
-Umm-. Murmuraron a la vez Eiji y Momoshiro-. Ya entiendo.
-Vaya dos-. Suspiró Kaidoh-. Eres más tonto que un tonto-. Señaló a Momoshiro con la mirada-. No, peor que eso, porque seguro que hasta sabe más que tu.
En medio segundo, una batalla campal entre estos dos comenzó. Riku se acercó hasta Sumire y la miró incrédula.
-¿Todo este tiempo tuvo a Sakuno con usted?
-Sí-. Afirmó la mujer mirando a su nieta que se acercaba hasta ellos-. La instalé en un hotel cercano, encerrándola en su habitación. Quería comprobar ciertas cosas y me alegro de haberlo hecho.
-¿Qué querías saber, abuela?- Preguntó confusa la chica.
-Si realmente estabais yendo en serio. Amar se puede confundir muchas veces, pero alguien parece haber visto realmente en ti, cosas que ni yo misma me he dado cuenta-. Acarició cariñosamente el rostro sonrojado de la muchacha-. Hasta Riku lo sabía. Perdóname, Sakuno.¡Está bien!¡Apartir de ahora teneis el día libre!¡Disfrutarlo!¡Madrid es muy grande! Pero recordar que pasado mañana tenemos que ir a un evento en barcelona.
-¿Un evento?-Preguntó Oishi.
-Sí-. Afirmó Tezuka-. Algo llamado "salón de el manga". Nos han pedido que toquemos en él.
-¿Y Atobe?-Se interesó Fuji con su sonrisa maquiavélica.
-No irá-. Negó Sumire-. Ha regresado a japón por algún asunto familiar. Me parece que alguien, una esposa o algo así ha tenido un accidente.
-¿¡NANAKO!?-Exclamaron Ryoma y Tezuka a la vez.
Continuará...
Notas autora:
¡Hello de nuevo!n.n.
Bien, vamos por partes n.n.
Muchas gracias por sus rw. Me hicieron mucha felicidad. Espero que éste capi les agrade igual y me dejen muchos tb n.n.
Igual que en los otros fics O.O, que me maté a colgar pero me olvidaron TOT.
Por otro lado, aclarar algo que creo que muchos se saltaron al leer anteriormente:
Ryoma y Sakuno son Tio y Sobrina, porque Ryoma es adoptado como HIJO. Pero no lo son de sangre.
Eso se explicó durante los anteriores capítulos. Me entristeció ver que no se dieron cuenta u.ù, y eso que ya estaba dicho TOT.
Les recuerdo de que ya colgé las demás historias n.n.(déjenme unos rw, please TOT)
¡Ah! La historia de mi querido ginecólogo a volado O.O, y no sé porqué, lo siento u.u´.
Ahora como último, les dejo un avance:
Día libre:Aún con la preocupación y la falta de Tezuka, el grupo disfrutará de su día libre. ¿Logrará Ryoma encontrar un momento a solas con Sakuno¿Riku conseguirá que no la roben y controlar a Kaidoh?¿Por qué Eiji huele mal?¿Inuí ligando con Sumire?¿Fuji con un látigo?¿Qué demonios le ocurre a la banda?¿¡Se han vuelto locos!?
Nos vemos!
Les quiere:
Chia.
