¡¡¡Wola!! Bueno, vuelvo a estar triste¬¬, es que no me dejan rwTOT. Son malos TOT. Encima que mi actualiza¬¬. En fin, aquí les dejo el siguiente capítulo. Nos vemos abajo 3
Concierto19: Día libre.
El barullo creado en aquel pasillo era horrible. Todos parecían estar dispuestos a echar la puerta abajo de la habitación y el dueño de asta más molesto no podía estar. Cubrió el cuerpo que tanto trabajo le había costado desnudar y caminó hasta la puerta, abriéndola de golpe. Momoshiro y Eiji cayeron contra el suelo de bruzes.
-¿Qué demonios quieren?-. Preguntó cruzándose de brazos-. Es mi día libre.
-¡Exacto!-. Apremió Oishi tras ellos-. ¡Tenemos que divertinos!
-No puedo creer que Oishi- Sempai esté tras esto-. Murmuró el peliverde rascándose el cabello.
Un bostezo les hizo mirar tras ellos. Se volvieron, encontrándose con Riku en un camisón negro, cubriendo apenas su busto y por los muslos de corto. Les miró molesta y alzó una ceja.
-Dejad de hacer ruido-. Protestó.
-¡Riku!- Exclamó Momoshiro frotándose la nariz-. ¿Dónde escondes ese cuerpo?
-En la calva de tu padre, no te jode-. Protestó Kaidoh poniéndose ante ella-. No mireis.
Se volteó, alzándola en brazos y adentrándose en su habitación, cerrando la puerta de golpe. Ryoma bufó, buscando la mirada rojiza de su compañera, que se encojió de hombros, totalmente cubierta por las sábanas y colcha. Tendría que buscar otro momento para terminar lo que había empezado esa mañana. Tanto tiempo sin verse y cuando comenzaban un momento de intimidad, la panda de pandilleros les interrumpía.
-Esperar fuera-. Ordenó.
Riku arrugó la boca molesta, frotándose el labio inferior, el cual, había sido golpeado contra la espalda de el muchacho al alzarla. Este bufó, apoyado en la puerta, mirándola de arriba abajo, hasta el punto de llegar a sonrojarse.
-¿Qué hacías?- Preguntó Riku señalándole-. Me has hecho hasta daño.
-¿Cómo se te ocurre salir así?- Interrogó él igual de enfadado-. ¡Tan solo faltaba un bol...!
-¡Cuidado con lo que dices, Kaoru Kaidoh!-. Aconsejó con firmeza la morena-. Porque te aseguro que me las pagarás como salga de esa boca una sola insinuación. No te atrebas a llamarme puta.
Kaoru arrugó las cejas, apretando los puños. Apretó los dientes y sonrió sarcásticamente.
-Pues no te muestres como tal-. Siseó.
Una bota negra de tacón chocó contra su mejilla derecha y en menos de un momento, se vió en vuelto en millones de cosas volando, obligándole a salir de la habitación.
-Maldición-. Gruñó-. ¿Qué se supone que tengo que hacer?
-¿Problemas?- Preguntó un sonriente Fuji.
-Está como una cabra-. Espetó alejándose entre siseos.
Riku apretó sus puños, jadeando tras la cantidad de energía derramada. Frotó su barbilla y sonrió maliciosamente.
-Veamos quien rie el último, Kaoru Kaidoh...
Tensión. Sí, eso era lo que se podía sentir en esos momentos. Sumire casi ni se atrevió a mirarles por miedo, pero debía tal y como era su trabajo. Al menos, tenía que aconsejarles y entregarles mapas de la ciudad, además de darles el dinero que correspondía a ese pais.
-¿Y Tezuka?- Preguntó Oishi preocupado.
-Se fue a japón anoche-. Informó Sumire-. Gruñó algo sobre Atobe y una joven y se fue. Pero bueno, por ahora, pasároslo bien.
Inui subió sus gafas, acercándose hasta la mujer, llevándosela aparte, sorprendiendo con ello a todos los presentes. Eiji se colgó de el cuello de Sakuno señalando la escena.
-Creo que Inui podrá ser tu nuevo abuelo.
-¡Eiji-sempai!-. Exclamó Sakuno aterrada-. ¡No diga esas cosas!
Sakuno miró aterrada ahora la escena, observando como Inui reía de forma extrañamente... sensual ante su abuela. Tragó saliva y buscó con la mirada aquella felina. Ryoma parecía igual de asombrado.
-Y me dice a mi por mi sobrina-. Masculló.
-¡Ryoma!-. Exclamó-. No creeras que... ¿verdad?
Ryoma sonrió ante la inocencia de la joven, para finalmente, ser seguido por los demás. Sakuno les miró molesta, inflando los mofletes. Se habían burlado de ella.
-¿Ya están listos?-. Preguntó una voz familiar tras ellos.
De nuevo, los chicos abrieron las bocas incrédulos, mientras que cierto moreno sentía deseos de golpearlos a todos. Riku caminó hasta el centro, acercándose hasta Sakuno. Pese al frio, portaba una diminuta falda negra, atada a las médias y botas largas. Un top transparente que casi dejaba ver la aureola de los senos, con calentadores en ambas mangas, y como constumbre, collares, pendientes y demás de punchas estilo punk.
-¿Qué le habeis hecho a Sakuno?- Preguntó mirándoles.
-Nada que no se te pueda hacer a ti-. Murmurlló Fuji sonriendo maquiavélicamente-. Oye, Riku¿no te apetecería hacer una noche de trio?
-Si todos son hombres...
Un siseo llegó tras ellos y Fuji sonrió, ignorándolo, rodeando el hombro de la morena y comenzando a caminar con ella, siendo seguidos por los demás y un mal humorado Kaoru, tanto, que ni siquiera Momoshiro se atrevió a decir una sola palabra. Aquel día libre no comenzaba con muy buen pie para el guitarrista. Ni pensar que sucedería. Con la suerte que tenían de tener a las mujeres que amaban a su lado.
-Ay, Ann-. Suspiró corriendo tras los demás.
Sumire los observó marcharse, hasta que su movil comenzó a sonar.
-¿Sí?... ¡Oh, sí! Mañana mismo iremos...¿Cómo?... No sé si a los chicos les hará mucha gracia, pero está bien... Mándenos la ropa al hotel. Gracias...
Caminaron encogidos, pero un día de fiesta, era un día de fiesta.
-¿Dónde vamos?- Preguntó Riku escondiéndose bajo la ropa de Fuji-. ¿Al cine¿Ferias?...
-¡A los grandes almacenes!-. Exclamó Oishi alzando una mano-. Aunque aquí se le llama algo de corte pies...
-Será corte ingles-. Corrigió Kaidoh.
-¡Eso!-. Rió el mayor-. En fin, vamos.
-Y eso que éramos las chicas las que se emocionaban con las compras...
-¡Síiii!-. Afirmó Sakuno corriendo tras Oishi.
-Lo retiro-. Suspiró la morena.
-¿No te gustan las compras?-. Preguntó Fuji mirando bajo su abrigo el rostro helado de la joven.
-No mucho, prefiero otras cosas.
-Pues yo diría que cierto personaje igual...
Desbiaron las miradas hacia Ryoma, que bostezaba y caminaba perezosamente. La gorra se le caía de forma graciosa sobre su rostro, tapando el claro sueño que llevaba mostrado. Se había pasado toda la noche intentando camelar a la chiquilla y cuando lo había conseguido, le fastidiaron el sexo y el sueño. Fuji y Riku se acercaron hasta él. La chica terminó dentro de el pluma de el peliverde, que la miró soprendido, pestañeando varias veces.
- Frio-. Tartamudeó la chica entre risas-. Está calentito.
-Lo que es capaz de hacer por tal de picar a cierta persona-. Murmuró para ellos Fuji.
Cerca, Kaidoh siseaba, mirando un escaparate y en el reflejo, observándolos, con el ceño fruncido. Los tres ahogaron una risa. Se volvieron, buscando al resto de el grupo, pero estos habían desaparecido. Suspiraron.
-Kaidoh-. Llamó Fuji-. Los demás se fueron. ¿Qué vas a hacer?
-¿Perderte?- Preguntó irónicamente la chica-. Sería divertido llamar a los niños perdidos.
-Eso querrías tu-. Protestó el moreno acercándose hasta ella-. Sal de ahí-. Ordenó secamente.
-No quiero-. Negó Riku aferrándose más a Ryoma-. No eres nadie para darme órdenes. Además, bien claro has dicho que soy una puta¿verdad?. Déjame en paz.
-¿Puta?-. Preguntaron a la vez Echizen y Shyusuke.
Las miradas masculinas cayeron sobre el apodado "vivora". Fuji se acercó hasta él, dándole palmadas en el pecho, sin dejar de sonreir.
-Deberías de agradecer que una chica como ella, quiera estar contigo.
-Pero sempai...
El castaño se acercó más hasta él, apoyando su barbilla cercade su hombro.Kaidoh retrocedió asustado, sin embargo, logró escuchar perfectamente.
-Si no lo arreglas con ella, yo mismo te la quitaré-. Amenazó.
-Pero si tiene... novía...
-Me dejó-. Respondió apartándose-. Simplemente.
-Entonces... ¿El trio?
-Para ponerte celoso-. Sonrió maliciosamente-. ¿Acaso no te das cuenta? Ninguno de los chicos tocaría a la novia de otro, pero como Riku no está contigo...
-¡Espere!-.Le retuvo gritando. Los otros dos le observaron también. Arrugó las cejas, corriendo hasta Riku y arracándola de los brazos de Ryoma-. Ven conmigo... por favor-. Ordenó amablemente.
Fuji sonrió, devolviendo la mirada hasta Ryoma. Este le miró alzando una ceja y cerrando de nuevo la chaqueta, cubriendo su garganta con cuidado.
-Echizen¿Te importa acompañarme a un sitio?- Preguntó.
-Claro-. Respondió este siguiéndole.
Caminaron largo rato por las calles de la ciudad, hasta que finalmente, en unos callejones, se detuvieron. Fuji le miró de nuevo con atención, alzando las cejas en sorpresa y riendo felizmente.
-¿Te importa servirme de "algo"? Necesito comprobar que puedo usar...
-Hm...-. Dudó.
Pero fue arrastrado por el mayor al interior de una extraña tienda. Totalmente oscura, de escaparate cerrado. Podía creer hasta que era un Sex-shop. Tuvo miedo. ¿Y si creían que ellos dos...¡A correr! Eso pensó, pero su garganta tragó saliva fuertemente y sus piernas casi temblaron, al ver al castaño con un enorme látigo de cuero entre sus manos, mirándole con los ojos abiertos y una sonrisa siniestra.
-Fuji- Sempai... ese látigo...
-¿Es que no te gusta, Echizen?-. Se interesó el mayor-. El sexo puede ser un gran lugar de juegos... El esclavo es uno de ellos... ¿No te interesan juguetes para probar con Ryuzaki-chan?
Extrañamente, Fuji señaló una estantería menos oscura y con diferentes objetos sexuales. La dependienta los miraba de forma divertida. Cada vez que Fuji se acercaba, el pequeño huía más deprisa, sin embargo, parecía interesado en esas cosas, hasta que finalmente, señaló varios de ellos.
-Deme esos, por favor.
-Claro, señor.
Caminó con torpeza, hasta que finalmente encontró a uno de los chicos. Eiji miraba detenidamente los frascos de colonia ante él, para comenzar a coger los provadores y echárselos por encima de la ropa. Sakuno pestañeó, confusa, hasta que sus rojizos ojos dieron con el cartel. Eiji continuaba enfrascado en su tarea, tanto, que nisiquiera la vió llegar.
-¡Eiji-sempai!-. Gritó cerca de el oido de el pelirojo.
-¡Uaaa!
Los botes rodaron de las manos de el chico, para terminar rotos en el suelo. El pelirojo miró incrédulo a la muchacha, que de los nervios, se puso a punto de llorar.
-Toda la colonia de mujer... se ha roto-. Tartamudeó-. ¡Oh, dios mio!
-Bueno, nya... no te preocupes-. Intentó tranquilizarla el chico. Pero estaba más histérico que ella-. ¡Nya, se rompieron!
-¡ Oishiiiiii!-.Gritaron ambos a la vez y cogidos de las manos-. ¡Ven!
El chico, que estaba lejos de ellos, mirando unos extraños bolsos de hombre, se acercó a toda prisa, demandando silencio. Frotó su frente en un suspiro y ladeó la cabeza.
-Eiji, ves y págalo. Tu lo has roto y es de mala educación culpar a las señoritas-. Reprendió.
-Sí... nya...
Oishi se llevó una mano hasta la nariz y se alejó junto a Sakuno de el lugar.
-Los botes rotos dejaron mal olor al mezclarse-. Opinó-. Este Eiji...
-Es culpa mia...-. Se disculpó la castaña-. Si no le hubiera gritado...
-Tendrás alguna razón-. Apremió el mayor.
-Se estaba perfumando con colonia de mujer-. Explicó avergonzada.
-¿En serio?-. Exclamó Oishi incrédulo-. ¿Será para su novia?
-Lo lógico es olerla, no ponérsela...Un poco vale, pero en abundancia crea mal olor-. Explicó la joven-. Lo sé por experiencia...
-Um... veamos como quedó en él...
-¡Chicos!-. Exclamó Eiji acercándose-. He gastado más en colonia que en comida-. Protestó-. Casi medio millón... Es injusto.
-Lo siento-. Se disculpó de nuevo Sakuno.
-¿Por qué se disculpa la chica?- Preguntó Momoshiro apareciendo con Inui-. ¿Has hecho algo? Por cierto, qué mal huele...
-Es que...-. Tartamudeó Sakuno.
-Ha sido culpa de Eiji-. Señaló Oishi-. Que aprenda. No siempre tiene que tener a alguien salvándole.
Todos miraron asombrados al oji verde. Era imposible que realmente estuviera regañando a Eiji tan rudo. Pero por todos ya era conocido que de vez en cuando, hasta Oishi tenía sus malos dias. Momoshiro desbió la mirada hasta una pequeña joyería, estirando de Sakuno y corriendo con ella lejos. En ese momento, Ryoma y Fuji aparecieron. El peli verde miró a su al rededor, buscándola, pero no la encontró y estaba claro, que los demás no pensaban decirle ni una sola palabra, por lo cual, se alejó, siendo seguido por Eiji.
En una de las enormes plazas, dos chicos se encontraban congelados, sentados sobre un banco. Ninguno de los dos decía nada así que finalmente, Riku se alzó hastiada de pasar frio,caminando hasta una tienda de ropa, seguida por el chico. Cogió el abrigo que más le gustó y decidió pagar, sin embargo...
-Sin... dinero... ¡Mierda!
-Lo siento, señorita, entonces tendrá que dejar el abrigo y...
-Ya lo sé, no soy una ladrona-. Protestó ofendida. ¿Qué demonios se creía esa dependienta?
-Yo lo pago-. Dijo una voz tras ella-. Cóbrelo.
Se volvió, encontrándose con el chico, el cual, tras pagar, casi le lanzó el abrigo, presionándola y enredándola dentro de la tela. Gruñó, molesta, sin embargo, el agarre no terminó.
-Lo... lo siento-. Susurró en su oido-. No te enfades más...
-¡Kaidoh!-. Exclamó ella.
-Ka-o- ru-. Rectificó el chico.
-Sí, como sea... pero... me aplástas-. Se quejó-. Quiero aire.
La liberó, buscando aquellos ojos sin expresión, encontrándolos húmedos ahora. ¿Riku también podía llorar por algo así? Sí. Ella también sentía algo más que un simple acercamiento. Una palabra que ninguno de los dos podría expresar abiertamente, pero sabían que existía. Sin embargo, fue ella quien rompió esa atmosfera, asombrándolo. ¿Realmente tanta mala suerte tenía ese día?
-Ya te pagaré la chaqueta cuando llegemos al hotel. Siento que lo hayas tenido que pagar-. Se disculpó comenzando a salir de la tienda-. Ya nos veremos, Kaidoh.
-Espera Riku...
-Ni espera ni nada, Kaidoh. Olvida todo lo que ha habido entre nosotros, como si nunca hubiera pasado-. Suspiró-. No quiero estar con un nombre que es tan celoso y posesivo.
-Riku, tu no lo entiendes-. Gruñó deteniéndola y buscando su rostro-. Mírame.
-Creo que la soledad es mucho mejor-. Susurró sin mirarle-. Adios.
Se soltó bruscamente, corriendo. Sabía que él la seguiría, puesto que ambos tenían el mismo camino y no tardó en sentirle a su lado, agarrando su brazo, presionando su cintura y presionando sus labios con los contrarios. Le empujó. Forcejeó y lo único que consiguió fue caer de nuevo en él. Se apartó, jadeante y escondiendo el rostro en el pecho masculino, escondiéndose bajo la chaqueta.
-Ni se te ocurra volver a meterte con mi atuendo-. Gruñó.
-Pero... es que¿no entiendes que no quiero que calientes a ningún otro hombre?- Preguntó apartándola-. Fuji mismo me ha dicho que se quedaría contigo. Además, os pareceis demasiado...
-¿Por qué nos parecemos?-. Preguntó incrédula.
-Bien... bien que dijistes eso de hacer un trio...
-¡Era una broma, Kaoru!-. Protestó exhasperada-. ¡Por dios¡Son bromas¡Y eran para picarte! Cosa que conseguí-. Sonrió cínicamente-. Eres un tonto... No ves que paso realmente desaparecibida para los chicos. Anda, regresemos.
Agarrada a su cintura, lo empujó por todas las calles, intentando por todos los medios que realmente no se terminara peleando con alguien. No era una mujer de modelaje, sin embargo, sí llamaba la atención. Extranjera, de buen cuerpo y de aspecto infantil. Deseos de ser proteguida era lo que exponía ante los demás. Si la unían a Sakuno, seguramente, ambas correrían peligro. ¿Eso pasaría por alto a sus novios?
Momoshiro no sabía si aquello realmente no lo sabía Ryoma, pero él, lo estaba viviendo en sus morros. Sakuno había sido rodeada en un momento por tres hombres adultos, de aspecto bastante pervertido y encima, ejecutivos. ¿Por qué demonios le había pedido que mirase un colgante?
"Mejor haber tenido la boca cerrada, Takeshi"-. Se regañó a sí mismo.
Finalmente, entre empujones, llegó a tiempo en que uno de ellos direccionaba su mano diestra hasta el muslo, bastante visible, de la chica.
-Sakuno, mira este me gusta más-. Dijo alzando la voz.
Instantaneamente, los hombres desaparecieron. Se apoyó en el escaparate, jadeando, mientras que la castaña le miraba confusa. No se había enterado de nada. Era increiblemente despistada. La observó de reojo. Un jersey amplio, seguramente de Ryoma, sobretodo, por el color rojo y la calavera dibujada en el centro y en las mangas. Por último, una diminuta falda de invierno, tapando lo justo de sus largas piernas y por último, unos zapatos negros altos, resaltando aún más su figura y piernas. Era imposible que cualquier hombre pervertido pasara de largo. Suspiró, sintiendo las manos de la mujer sobre su hombro, preocupada.
-¿Tan difícil es elejirlo? Seguro que Ann no es tan exigente como crees. Las mujeres nos gustan las cosas que nos regala la persona, no el regalo... am... no sé si me entiendes-. Se rió confusa-. Lo siento...
-Ahora lo entiendo-. Se incorporó-. Echizen necesita una persona realmente así a su lado. Necesita ruido en su soledad.
-¿También... te diste cuenta de ello?- Preguntó Sakuno asombrada.
-Todos nos dimos cuenta de que este chico está realmente solo. Pero es su decisión-. Acarició la cabeza la chica y sonrió-. Espero que realmente te haga feliz.
-Gra... gracias-. Agradeció la chica.
-¡Ahora el regalo de mi amada Ann!-. Casi gritó arrastrándola.
Sakuno rió, siendo arrastranda por el moreno, que optó por no soltarla hasta entregarla a su novio, si es que eso era lo que eran esos dos, al menos, eran amantes. Tenía otras cosas en mente, mucho más importantes.
No sabía que hacer. Era el peor momento de su vida en etapa vergonzosa. Por supuesto, conservaría su rostro impasible, aunque por dentro sintiera deseos de gritarle a ese "adulto", comparado con él,por su torpeza. Se golpeó la frente, estirando de el brazos de el pelirojo, que gritaba nervioso. Se tapó la nariz de golpe. Anteriormente ya portaba un olor bastante fuerte, como si hubiera estado rodeado por millones de mujeres, pero ahora, aquel nuevo olor, era peor.
-Tenias que caer en la alcantarilla-. Gruñó estirando finalmente de él-. Sempai...
-Nya... hoy es mi día de mala suerte, O'chibi...-. Se quejó lagrimoneando el chico.
En un momento casi se vió en vuelto en aquellos humeantes brazos, siendo aplastado por una persona llena de... sí, de mierda. Sin embargo, logró esquivarlo a tiempo, provocando que el chico chocara contra una montaña enorme de peluches, ensuciándolos todos y tirando la estantería que los sujetaba. De nuevo golpeó su frente y Eiji, lloró mientras volvía a pagar los desperfectos.
Finalmente, lograron regresar junto a los demás, sin embargo, Fuji había desaparecido y Sakuno, ni aparecía. Inui le miró, con un extraño brillo en los ojos, sin embargo, detuvo su acercamiento.
-¿Qué es este olor?- Preguntó el mayor.
-Él-. Respondió señalando a un deprimido Eiji.
-¡Eiji, apestas!-. Exclamó el buenazo de Oishi.
-¡Oishiii!
-¡Ni se te ocurra abrazarmeeee!!
En un momento, comenzó una carrera de perseguimiento. El pelirojo y neko comenzó a perseguir al lider en funciones de repuesto por todos los almacenes, hasta que finalmente, ambos terminaron dentro de una fuente, ensuciando el agua y pagando la limpieza. Por supuesto, por parte de Kikumaru, que ya hasta lloraba sangre de tanto dinero perdido. Ryoma se volvió hacia Momoshiro, mirándole interrogante y éste, no necesito ni pensar que quería.
-Quería entregártela, pero Fuji-sempai me la arrebató-. Explicó Takeshi-. Seguramente querrá comprar algo y necesitará el apoyo de una chica...
-Lo dudo-. Respondió el muchacho sintiendo un escalofrio-. Ese tio tiene ideas... demasiado maquiavélicas.
-Entonces, hará juego conmigo-. Saludó una voz femenina seguida de un siseo-. Lamentamos la tardanza.
-Riku, Kaidoh- .Les llamó Inui-. ¿Dónde hicieron el amor para tardar tanto?
Los dos chicos se tornaron tomates, negando con manos y cabeza, sintiendo las miradas lujoriosas por parte de todos. Para librarse de aquello, Riku arrebató la bolsa de Ryoma, mirando si interior. Este pasó por altoese hecho, hasta que recordó que llevaba dentro.
-¡Espera, Riku!-. Exclamó.
-¡Tardeeee!-. Canturreó la muchacha rebuscando en el interior de las bolsas. Se detuvo, mirándole aterrorizada, para mirar las bolsas-. ¿¡Qué demonios!?
Ryoma corrió hasta ella, alzándola sobre el hombro y echando a correr con ella encima. Kaidoh le miró asombrado, pestañeando confuso y en menos de un segundo, fue presa de las bromas de Momoshiro.
-¡Ne, ten cuidado!-. Exclamó el ojos lilas-. Antes eran pareja-. Picó.
-Cierra la boca, melocotón amargo-. Se quejó Kaoru alzando un puño.
-¿Quieres pelea?-. Gruñó el otro.
- Resultado-. Murmuró Inui: No se puede salir juntos un día libre... y todavía no ha terminado... ¿Qué cara pondrán cuando regresen al hotel?-. Sonrió malicioso-. Qué ganas de verlos.
-¡Ryoma, bájame!-. Rogó la morena agarrándose a él-. ¡Qué tengo miedo a las alturas!
Ryoma miró a su al rededor, asegurándose de que nadie los veía. Riku se frotó la cintura, dolorida por el agarre masculino.
-Demonios-. Gruñó-. Verás como me queda marca...-. Abrió de nuevo la bolsa-. No es para tanto. Vergonzoso. Veamos... ¿Cangrejito... vibrador?... ¿Bolas chinas?... Haber... ¿Qué más hay por aquí...¡Auch!
-Déjalo ya-. Gruñó quitándoselo.
-En fin-. Suspiró-. ¿Dónde está la chica que usará eso?
-Al parecer se fue con Fuji-sempai y no sé a donde...
-Entonces estará bien.
Ryoma lo dudó, recordando momentos antes en la tienda. Desbió la mirada hasta la bolsa y sonrió. Desde luego, Sakuno aprendería a no volver a separarse de él. Pero... ¿¡Cuándo demonios podría estar con ella¡Todos terminaban llevándosela!
Colorada como un tomate. Así era como se encontraba la joven de los pensamientos de el Echizen. Fuji sonreía a su lado, pagando aquella pequeña caja rectangular y guardándola dentro de una bolsa, que acontinuación, le entregó a la chica.
-Es un presente-. Explicó el chico sonriente-. Es... para celebrar que de nuevo están juntos.
-Pe... pero Sempai.. no creo que... que... ropa... inte... rior...
-Es preciosa, ya verás como le gusta-. Apremió tranquilamente el castaño-. Confía en mi.
-¡Ahí están!-. Exclamó una voz conocida-. ¡Saku-chan¿Dónde estabas?
-¡Riku!
La castaña y la morena se unieron en un extraño abrazo, abrazo, porque derepente, dos personas más se lanzaron sobre ella.
-¡Eiji-sempai!¡ Huele mal!-. Exclamaron todos huyendo de él.
-¡Nya, esta vez no corro, que siempre me toca pagar a mi!
Se quedó quieto, en el centro, de brazos cruzados. De repente, una fuente entera de Callos se cayó sobre su cabeza. El cocinero comenzó a pedir disculpas, pero el pobre ya había terminado en llanto y maldiciendo su mala suerte. Si antes olía mál, peor ahora. Los demás apenas lograron aguantar las risas y los trabajadores, apenados, permitieron que Eiji entrara en las duchas privadas, duchándose y aseandose. Oishi le entregó ropa recien comprada y así, logró quitar parte de su mal olor.
-Bien¿qué os parece si comemos algo?-. Sugirió Momoshiro-. Tengo hambre.
-¿Cuándo no tienes tu hambre?-. Preguntó Kaidoh en un siseo-. Si eres un glotón.
-¿Qué tal si llamamos a Ryuzaki?-. Opinó Inui enseñando el móvil.
-¡Inui-sempai!- Exclamó Sakuno con miedo-. ¿Te gusta... mi abuela?
-Claro.
Todos le miraron aterrados. Conocían los gustos raros de el moreno, pero no tanto. Oishi tosió, recordando cierto rumor establecido en muchas revistas. Al parecer, Inui tuvo algún que otro romance con personas más adultas que él.
-Es mentira¿Verdad?-. Preguntó Eiji mirándola con miedo.
Inui se tomó su tiempo, subiendo las gafas lentamente y mirando con una cínica sonrisa a Echizen y Ryusaki, ambos con cara de miedo. Suspiró, imitando a Kaidoh, el cual alzó una ceja, sintiendo como Riku se colgaba de su cuello, asustada.
- No-. Dijo finalmente.
Todos perdieron el equilibrio de golpe. Mientras, sonriente, apuntaba en la libreta que siempre llevaba con él.
-¡Inui!-. Gritaron todos.
En un momento se vió perseguido por parte de el grupo, huyendo a toda prisa y escondiéndose en el primer restaurante, para que todos conservaran la compostura. Finalmente, entre risas, disfrutaron de la comida. Eiji volvió a tirarse encima la sopa caliente y el chillido se escuchó hasta en su casa. Lo peor de todo... Sakuno terminó borracha.
En japón...
Apoyó la espalda en la blanquecina pared, esperando pacientemente a que aquella estúpida persona saliera de la habitación. Habían llegado ambos a la vez y Tezuka se vió en vuelto en un mundo de palabrería que realmente no le interesaba para nada. Tan solo quería verla. Sin embargo, Keigo se adelantó, adentrándose en la habitación y demandado privacidad. Si quería privacidad¿¡Por qué había dejado la puerta abierta!? Estaba claro. Quería ponerlo de los nervios, cabrearlo y pelear. No se saldría con la suya.
-Me da lo igual lo que sea... Nanako-. Murmuró Atobe en voz alta-. Pero... despierta y tengamos al bebé juntos... Regresa a casa... amor mio...
Tezuka arrugó las cejas, presionando más el agarre de sus brazos cruzados sobre su pecho. Estaba claro que estaba actuando, pero si Nanako despertaba en ese momento, tras haber vivido una pasional relación con el peli lila, fijo que terminaba cayendo de nuevo en sus brazos sin ni siquiera preguntar. Apretó con más presión. Pero no podía irse. Le había prometido a Echizen que estaría por ella, que la cuidaría. No le fallaría. Era el lider y él el cantante de su banda y¿Por qué no? Amigo.
Sintió unos pasos a su lado y alzó la cabeza. Una sonrisa torcida, unos cabellos de reflejos verdes y rostro parecido a el más pequeño de su grupo.
-Ryoga Echizen.
-Tezuka Kunimitsu-. Le nombró éste asombrado-. ¿Qué te trae aquí?
-Vengo de parte de tu hermano-. Informó. No llegaba a ser mentira-. ¿Usted?
-Vengo a ver a mi prima mayor-. Respondió encogiéndose de hombros-. Aunque seguramente, ella no querría verme.
Se apartó de la pared, mirándole sin comprender. Echizen tan solo sonrió buscando unas gafas en su bolsillo delantero de la verdosa camisa y colocándolas en su rostro, cubriendo sus ojos.
-Con permiso-. Dijo dándose la vuelta-. Un placer conocerte, Tezuka Kunimitsu. Por favor, cuíde de mi hermanito adorado.
-Espere-. Ordenó aferrándolo de el brazo-. ¿A qué ha venido realmente?
-Muy inteligente usted-. Sonrió orgullosamente.
-¿Echizen?
Atobe interrumpió su encuentro, asomándose.
-¿Qué le trae por aquí?-. Se intereseó Keigo.
-Bueno, solo deseaba interesarme por mi adorada prima y el futuro bebé-. Declaró el joven sonriendo.
-Yo le facilitaré esta información. Acompáñeme.
Tezuka observó como ambos se marchaban. Si hubiera sido realmente despistado, podría jurar que no se conocían, pero las confianzas se llegan a notar y eran claras. Sin embargo, había otras cosas más importantes que ver. Se adentró en la habitación, sentándose donde momentos antes Keigo había arrollado su trasero. Dejó la maleta a un lado y con delicadeza, tomó una de las manos femeninas. Nanako estaba estendida sobre la cama, con las hebras azuladas esparcidas por todo el lugar y un rostro cansado. El gotero mandaba pequeñas gotitas a su brazo y las contastes eran tranquilas, de ambos. Por suerte, todo resultó ser un simple susto, o al menos, eso declaró la enfermera. Llevó la suave mano hasta sus labios, besando la piel con delicadeza y cerrando sus ojos.
-¿Te... zuka...?
-¿¡Nanako!?-. Exclamó alzándose-. ¡Despertastes!¡Enfermera!
Una joven corrió hasta el lugar. El gorrito cayó ante la inercia de acercarse hasta la joven madre y Tezuka la observó asombrado. Una sonrisa se dibujó en el rostro femenino de la enfermera.
-¿Ku.. Kurumi?
Continuará...
Notas autora.
Bien, pues sigo triste¬¬.
Espero que me alegren con sus rw TOT.
En fin, les dejo con el avance¬¬:
Salón de el manga: Sumire les entrega ciertos atuendos especiales para tocar en el salón. ¿se los pondrán¿Logrará Ryoma hacer lo que desea con sus "juguetitos"¿Sakuno usará el presente de Eiji¡Todo eso y más en el próximo!
Si quieren que siga, ya saben¬¬, rw...
Cinco, solo pido cinco¬¬. Tienen tiempo hasta que le toque de nuevo n.n.
Besitos y ya pronto, felices fiestas :3
