¡Holita:3
Volví con capi nuevo n.n. y larguitoooo!!XD. Espero les guste n.n. y haya valido la pena escribirlo n.n. Me divertí muchoXD.
Antes de leer:
Cierta persona se quejó de que no ponía mi fic en aviso porque yo no iba a terminarlo. Realmente me ofendió, puesto que tarde o temprano, yo los continuo. Así que si esta persona infunda rumores, no la creais, porque no es así. Siempre los termino n.n.
Abajo les dejo una lista de el orden de actualizaciones, por si tienen dudas n.n.
Ahora les dejo con el fic n.n.
Concierto 20: Salón de el manga.
Negó con la cabeza. Aquello ya era mala suerte o un mal de ojo. ¿Cómo podía ser cierto? Suspiró mirándose por última vez al espejo. Llevó una mano hasta su nariz, frotándola en molestia.
-¡Nya!-. Exclamó la voz de Eiji a su lado-. ¡Ten cuidado a quien miras, O'chibi! Dicen que cuando te pica la nariz, te vas a pelear con alguien-. Explicó el pelirojo.
Volteó su rostro, buscando la figura de su sempai, sin embargo, esta no apareció. Y el caso es que estaba ahí, pero no podía verle. Se frotó las sienes. Desde que el día había comenzado, tenía que soportar un fuerte dolor de cabeza. Encima, no había logrado dormir nada. Y no era porque hubiera cumplido su sesión planeada de sexo, no. ¡Es que Sakuno tenía que dormir la mona! Y dormir, fue en el sentido figurado. La joven, que por primera vez se emborrachaba, lo pasó realmente mal en su resaca.
Y encima, ese día. Habían estado horas en el coche, debido a un gran atasco. ¿Es que todos los Españoles se habían puesto de acuerdo para ir de Madrid a Barcelona? Estaba seguro que sí. Después, la noticia de Sumire. Nuevos atuendos para tocar. ¿Qué pasaba con sus atuendos de siempre? A él le gustaba. Sin embargo, ahora...
-Estás muy guapo.
Se volvió hacia aquella voz, con la idea de matar a la persona que le alagara, sin embargo, se contubo ante los grandes brillitos que se reflejaban en aquellos ojos castaños. Negó con la cabeza, suspirando. Pero se detuvo un instante, revisando el cuerpo femenino. AL igual que a los componentes de Seigaku, Sakuno y Riku terminaron vistiéndose de forma diferente. ¿De qué demonios iba ella?
-¿Ryoma?-. Preguntó preocupada la castaña.
-¿Eh?
-Siento lo de anoche...-. Se disculpó. Un sonrojo leve salió de sus mejillas-. Yo... estropeé tus planes...
-No-. Negó. ¿Cómo decirle que era mejor que ella estuviera bien que una noche de sexo? Era difícil-. No importa.
-¡Chicos!-. Exclamó Sumire-. Tezuka acaba de llegar, así que estar listos para salir en cuanto se vista-. Informó-. Ryoma-. Le lanzó una botella de agua y le guiñó un ojo, sonriente-. ¡Da lo mejor de ti!
-Wiz.
Sumire se marchó, dejando paso al lider, el cual, se acercó hasta fuji, que le miró interesado. Tezuka buscó dentro de su bolsa de viaje, entregándole un sobre en blanco. De nuevo, el castaño lo miró dudoso.
-Tezuka, lo siento, pero me gustan las mujeres.
Silencio. Todos los observaron. Estaban seguros que si no tuvieran un concierto en ese mismo momento, Fuji estaría haciendo Dios sabe qué en esos instantes. Sin embargo, este, aguantándose las claras ganas de estrangularle, sonrió cínicamente, señalando la carta.
-Te aseguro que esa carta no es mia-. Zanjó-. Es de una antigüa conocida tuya.
-¿Conocida?-. Se interesó el castaño sonriente. Le encataba picar a su capitán-. ¿De quien se trata?
-Leelo y lo sabrás-. Sentenció el lider-. Me tengo que vestir... Por cierto... te está bien esa... "cosa".
-Gracias.
Pero su atención ya estaba centrada en la carta. Más, al ser tan misteriosa. Sin embargo, cuando comenzó a leer, su rostro se volvió seriedad, abriendo sus azulados ojos. Ryoma tragó, alejándose. Lo mejor era desaparecer cuando su sempai abría los ojos de esa forma, más, siendo brillantes.
-¡Ryoma!-. Exclamó Sakuno corriendo tras él-. ¡Se te ha caido!
-¿El qué?-. Se volvió.
-Esto...
La joven estiró de su camiseta negra, holgándolo hacia delante. Sus labios, abiertos en sorpresa, quedaron a la merced de los rojizos, en vergüenza, pero sabios sobre los suyos. Al apartarse, Sakuno sonrió.
-No lo vuelvas a perder¿eh?
Pestañeó. Otro pestañeo más.
-Jujujuju... Lo he visto todoooo-. Tarareó una voz tras él.
-¿Eh?
Se volvió, encontrándose con unos ojos rojos y cabellos negros. Estuvo apunto de saltar, o reirse, pero algo tenía que hacer.
-Tu también, Momo-sempai-. Susurró.
-Sumire aceptó que tocáramos así. Ni siquiera sé qué son estas ropas...
-Ya somos dos-. Siseó otra voz trás el mayor. Ambos se volvieron-. Esto es molesto.
-Kaidoh... Tu...-. Tartamudeó Momoshiro al filo de la risa-. ¡Te pegaaaa!
-¡Cállate¡Ha saber de qué vas tu!-. Gritó el moreno molesto-. ¡Eres un diablo!
-¡Y tu una nena!
De nuevo pelea entre ellos. Suspiró. ¿Por qué siempre terminaban peleándose cuando menos debían? No duró demasiado, por suerte. Tezuka no tardó en aparecer. Seguramente, interesado en los gritos de ambos contricantes. O más bien, porque aún quería conservar dignidad entre las personas que los escucharan.
-Ustedes-. Llamó altivo-. Después ayudarán a limpiar todo este lugar.
Castigo dado, se acabaron los llantos.
-Bien¿Todos estamos vestidos?-. Preguntó Inui apareciendo junto a Riku-. Aún nos queda tiempo para que comienze, pero tendremos que habituarnos. Este lugar no es un escenario común.
-Recuérdame por qué lo hacemos-. Suspiró Momoshiro sobre el hombro de el cantante.
-Y yo que sé-. Protestó este por el peso-. Canto y punto.
-¡Ey!-. Exclamó Eiji-. ¡Qué quien peor lo está pasando soy yo!
-Cierto-. Afirmaron todos asombrados-. Qué valor...
Sumire regresó, dando palmadas y llamando así la atención de todos.
-Veamos. Cantareis dos canciones. Una de ellas está basada en un famoso manga y la otra, es una nueva creación por parte de Ryoma-. Explicó. Echizen les miró incrédulo-. Según Inui, se debe de cantar. No me pregunten por qué. en fin, veamos... ¿Todos vestidos?...-. Los inspeccionó atentamente-. Bien-. Afirmó-. Como veis, cada uno lleva un atuendo especial. Ya lo debeis de comprender por qué. Estamos en un salón de manga. Y por ello, todos estais disfrazados para tocar la canción de el opening, sin embargo, luego, regresareis a vuestras vestimentas normales. Sin embargo-. Calló los suspiro de alivio-. En las firmas, volvereis a vestir de la misma forma.
-¡Kuso!-. Exclamación general.
-Son las normas, chicos. Eiji, podrás quitarte cosas durante las firmas-. Apremió-. Me das calor con solo mirarte.
Media hora después...
Las doce de la mañana.
Zona de karaoke.
Barcelona. Salón de el manga.
El ruido de la música de fondo, las luces comenzaban a desfallecer, iluminando tan solo una zona de el escenario. La mesa de jueces había sido retirada por momentos, usurpada por un teclado y una batería. Un hombre, cubriendo su rostro por unas gafas de sol, demandó atención.
-Escuchen por favor. Como nuevo itinerario, hemos traido la demandada banda de Rock de japón. Espermos que disfruten de su atuacción. Con todos ustedes... ¡¡LOS SEXYS SEIGAKU!!
De nuevo, todo oscuro. Figuras que se acercon lentamente hasta sus puestos. Los alientos eran contenidos por los visitantes, sin embargo, cuando las luces comenzaron sus bailes por encima de los personajes, sintieron deseos de reir, gritar, y quien sabe qué más. Las féminas los miraron curiosas, otras, ya gritaban alguno de los nombres y empezaban a hacer fotos. Ahí estaban: Fans.
Como muchas otras veces, se concentraron en la música, algo difícil, especialmente, para Eiji. Sin embargo, lograron comenzar.
Departures
kumo ga nagareru hayasa ni mo iradachi oboe tomadou kokoro no naka ayafuya de
sugi yuku jikan no hazama de tarinai koto ga nani ka shiritaku naru sonna toki wa
tsumikasanete kita mono mune ni himeta omoi ga mabushiku kagayaki dasu
toki wo koete ikeru hazusa ima, azayaka ni utsushidasu
mirai wo kimi no kokoro no keshiki wo
soshite tabidatsu kono michi ni furisosogu hikari no naka
ashita e mukatta aruki dasou koko kara bokura
hirogaru sora no aosa ni mo fuan ga tsumori mayou kokoro no naka de aimai de
omoiegaita risou ni wa te ga todokanu ki ga shite kujikesou ni naru sonna toki wa
suriherashite kita mono tsukiugokasareru mama akarui kibou ni kawaru
yume wo kanaerareru hazu sa sou, kotae wa hitotsu ja nai
mirai mo kimi no iro no keshiki mo
soshite haruka kanata e to furi sosogu hikari mezashi
ashita e mukatte aruki dasou koko kara bokura
shinjiru imi wo miushinatta kinou ni wakare wo tsugete
tonneru wo kuguri nuke niji no kanata e
toki wo koete ikeru hazusa ima, azayaka ni utsushidasu
mirai wo kimi no kokoro no keshiki wo
soshite tabidatsu kono michi ni furisosogu hikari no naka
ashita e mukatta aruki dasou
yume wo kanaerareru hazu sa sou, kotae wa hitotsu ja nai
mirai mo kimi no iro no keshiki mo
soshite haruka kanata e to furi sosogu hikari mezashi
ashita e mukatte aruki dasou koko kara bokura koko kara bokura
Entre el barrullo de la música y el concierto, Oishi, entusiasmada, se acercó hasta varias de las fans, las cuales le miraron con cierta desconfianza. Casi alejándose. No logró entender por qué. Se miró atentamente, rascándose la cabeza. Algo le decía que aquella espantada tendría que ver con su atuendo. Rodó sus ojos hasta Eiji, el cual parecía estar a punto de tener un infarto por calor y desidratación, pero por suerte, la música terminó a tiempo para el pelirojo.
Tras saludar rápidamente a un asombrado público, regresaron a los camerinos. Entre Riku y Sakuno, lograron quitar el gran disfraz de el pelirojo, que jadeó, cansado y sediento.
-¡Nya, esto es horrible!-. Exclamó-. ¡Ya no volveré a elejir nada extraño y divertido!
-Pero pega con tu personalidad, Eiji sempai-. Protestó Riku cruzándose de brazos.
-¡Sí, pero me axfisió!-. Gritó el neko.
-En fin, ahora cambiaros y cantar la siguien canción-. Señaló Sumire-.Veamos que tal se te da, Ryoma Echizen.
-Wiz-. Afirmó el chico entre ropas.
Sumire los observó atentamente. Algunos, ayudados por Sakuno y Riku se cambiaban aquellas ropas, regresando a las comunes. Una vez establecidas, suspiraron en alivio. Ryoma se alejó acercándose a la más cercana máquina expendedora que había. Para su sorpresa, la única Ponta que podía encontrar, era de naranja o limón, con otros nombres, sin embargo, logró ver a una joven, vestida de forma extraña, bebiendo otra de sabor a Sandía. Se lamió los labios como respuesta. Dirijió de nuevo la mirada hasta la fanta de naranja y limón, negando con la cabeza.
-Ne¿dónde...-. Llamó a la chica. Esta le miró sin comprender. Seguramente, no entendía japonés-. ¿Where have you bought this drink?
-¡Oh!, in this shop of there. Next to you pinch Hentai.
-Thanks.
-Of nothing.
Sonrió orgulloso y algo feliz. Finalmente había logrado encontrar un lugar donde vendieran algo que echaba demasiado en falta. Sin embargo... la dependienta había desaparecido. Arrugó las cejas. Lo quería ahora. Su cuerpo se lo demandaba. Volteó, encontrándose con una dependienta más cerca. Sin mirar siquiera de qué sección se trataba, se acerco.
-Forgive me. It wanted to buy a drink.
-Oh, I am sorry, but the manager is not. It will not be late too much...
-But only I want a drink-. Interrumpió seco. Suspiró derrotado-. It's Ok...
-¿R...Ryoma-kun?-. Exclamó una voz tras él-. ¿Qué...¿Por qué compras eso...?
Desbió la mirada de la sonrojada castaña hasta el puesto en el que se encontraba. De nuevo, hasta ella, para regresar al puesto.
Next to you pinch Hentai
De nuevo a la chica. Frunció las cejas y negó con la cabeza, frotándose las sienes.
-Sakuno esto no...
-¡Ryoma no Hentai!-. Chilló Ryuzaki echando a correr-. ¡Bakaaa!
Bufó. Maldijo interiormente. Volvió a suspirar. Desde luego, comprar una ponta podría resultar tremendamente peligroso. Pero si creía que aquello era lo peor...
-¡Echizen!
La voz de Momoshiro le golpeó con fuerza en los oidos y en medio minuto, se vio siendo abrazado por este y Eiji.
-¡Finalmente Echizen terminó cayendo en los poderes de la lujuria!-. Exclamó Takeshi llorando-. ¡Se hizo un hombre total!
-¡Es cierto¡Nya!-. Apremió Eiji zarandeándolo-. ¡Un hombre de verdad!
-¿Es que vosotros teneis de eso?-. Preguntó Riku apareciendo y señalando con la mirada los mangas.
-¡Claro que tenmos!-. Afirmó orgullosamente Takeshi-. ¡Eso nos cataloga como hombres...
-Pervertidos-. Terminó Riku tajante. Desbió la mirada hacia Kaidoh-. Más te vale que no tengas.
-¿¡Pero qué dices!?-. Exclamó Momoshiro aferrándola por los hombros-. ¡Esos mangas son vida para los hombres!
-Haber-. Comentó la morena. Frotó sus sienes en cansanció y le miró atentamente-. ¿Para qué quieres cascartela con un dibujo, cuando tienes a una mujer de carne y hueso?-. El chico guardó silencio-. A que no has mirado los mangas desde que sales con Ann¿Momo-sempai?
Takeshi llevó una mano hasta sus labios, siendo imitado por Eiji, mientras que Riku sonreía con superioridad, seguida de Fuji y Inui, que no se detenía en tomar notas.
-Pues no-. Negaron ambos a la vez.
-¿Lo ven? Es mejor en carne y hueso-. Estiró de la mano de el cantante-. Anda, ven, no te mezcles con pervertidos.
Lo arrastró por momentos, hasta que finalmente, lo liberó. Riku colocó sus manos en jarrás, mirándole de forma molesta. Él tan solo bufó.
-No estaba haciendo nada-. Gruñó-. Solo quería...
-Te recuerdo que la bebida es cosa mia-. Protestó mostrándole una lata. Los dorados ojos brillaron-. Traje de japón. Sabía que aquí no habría. Toma.
Le entregó una lata de ponta de uva y podría jurar que escuchaba campanas de gloria a su al rededor. Su garganta disfrutó al completo de el paso de aquel líquido y sastifecho, lanzó la lata vacía a la papelera. Suspiró en alivio.
-¡Ey, es el cantante!-. Gritó una voz femenina-. ¡Y parece que está con su novia!
-¿Novia?-. Exclamó Riku dando un paso atrás.
-¿Entiendes español?-. Preguntó molesto por los gritos.
-Sí... mi madre era mitad española y japonesa-. Explicó-. Creen que yo soy tu novia. Como me han visto entregarte la lata.
-Hn...
Se volvió, intentando encontrar una salida, sin embargo, estaban rodeados y en menos de segundos, las fotos comenzaron a saltar. Ryoma buscó entre los personajes, encontrando a la persona que había hecho aquella fotografía. Un reportero japonés. Se mordió el labio inferior al ver que de nuevo tomaba la cámara, dispuesto a tomar el rostro de Riku de pleno, la cual, intentaba explicar a los demás que no eran nada. De reflejo, tapó el rostro femenino, empujándola hacia atrás y obligándola a que se agarrase de su brazo. Desde luego, si quería dar a entender que no había nada, todos lo entendieron al rebés y los Flash crecieron.
-¡Ryoma!-. Se quejó Riku al ser empujada dentro de los vestidores-. ¡Ittai!
-Chicos-. Habló el cantante ignorándola-. Ese maldito fotografo está aquí.
-¡No!-. Exclamó Eiji cansado-. ¿¡Por qué!?
-Nos habrá seguido hasta aquí-. Opinó Tezuka llevado una mano hasta su mentón-. Se habrá enterado por nuestra web.
-¿Nuestra web?-. Preguntó Momoshiro.
-Hace dos semanas fue abierta-. Declaró Inui abriendo su libreta-. Riku se encargó de ello, a petición de Sumire. Nuestra fama ha crecido hasta llegar a internet. Además¿no queríais derrotar a Atobe?
-Sí-. Respuesta general.
-Entonces, aguantad el tipo.
-Eso lo dices tu-. Murmuró Riku soltándose de Ryoma-. ¡No es por nada! Pero... ¡Se creen que él y yo estamos liados!
-¿¡Qué!?-. Exclamó Kaidoh de forma imprevisible. Se tapó la boca y rodó los ojos desconcertado-. Que estupidez.
-Eso ya sucedió con anterioridad-. Explicó Fuji abriendo sus ojos-. Ese hombre le gusta meterse donde no debe y estropear relaciones. Si él cree que ustedes dos están juntos, es lo mejor.
Riku pestañeó, asombrada.
-Así que por eso me has cogido-. Susurró mirando a Echizen. Este afirmó-. Para que Sakuno no esté en riesgo.
-¿Hn?-. Preguntó desinteresado el menor.
-¿O no es así?.
-Betsuni.
Suspiro general.
-Ryoma y sus frases cortadas-. Sentenció Momoshiro-. En fin¿Cuanto falta para que actuemos? Quiero irme ya a dormir-. Protestó-. Además... tengo hambre.
-¿Cuando no tienes tu hambre?-. Gruñó Kaidoh volteándose-. Siempre con las mismas. Me cabreas.
-¿Es que quieres pelea?
-Basta-. Ordenó Sumire apareciendo-. Prepárense para el siguiente concierto. Empezamos.
En un instante, todos se alzaron de sus puestos, caminando hasta la salida. Riku suspiró, negando con la cabeza. Sintió unas manos colgarse de su espalda y un ligero peso.
-¿Sakuno?-. Preguntó preocupada-. Entre Ryoma y yo no hay nada.
-No es eso-. Susurró-. Es que... Al parecer, yo no le basto...
-¿Lo dices por los mangas?
-Claro... Iba a comprarlos...
Riku comenzó a reir, desesperando a la muchacha.
-¡Riku!-. Exclamó zarandeándola.
-Sakuno-. La aferró con delicadeza de los brazos-. Ryoma no quería comprar Hentai, si no Ponta.
-Entonces... ¿Por qué...?
-En serio que no quería eso-. Interrumpió-. La duda está en;¿Por qué el sexo masculino siente atracción por esas cosas? Ryoma es hombre, Sakuno. Al igual que Kaidoh-. Farfulló lo último-. Y como tales, se sienten demasiado atraidos por esos temas. Pero conociendo al chico... dudo que fuera eso lo que miraba. ¿Por qué dudas de él?
-Es que...-. Se rascó la mejilla nerviosa-. Es tan... guapo... y famoso... muchas mujeres querrían estar con él.. ¿Por qué perder el tiempo en mi?
Un golpe en la frente de la castaña, creado por dos dedos al golpearla, la hizo retroceder. Riku se volvió, encontrándose con unos ojos dorados, los cuales la miraron por un instante. Sin embargo, su mirar quedó atrapado por una mano. Sakuno pestañeó, confusa, al sentir calideza sobre sus labios.
-Se me había vuelto a caer.
-Ryo... ma...-. Murmuró ida la joven.
-¡Mis ojos!-. Protestó Riku liberándose. Le miró furiosa-. Si querías privacidad, habérmelo dicho.
-Hn-. Fue toda contestación.
Finalmente, el último concierto terminó. Esta vez, las fans se crecieron. Todo gracias a que se libraron de los diversos disfraces. Sin embargo, tras terminar, Sumire los esperaba sonriente, con los trajes preparados de nuevo. Un largo suspiro de resignación escapó de sus labios. Kaidoh, tras terminar de arreglarse, buscó con la mirada a Riku, sin embargo, esta no aparecía.
-¿Dónde está Riku?-. Preguntó a Sakuno. Esta se encogió de hombros-. Kuso-. Maldijo rascándose el mentón.
-Creo que salió antes-. Informó Fuji sonriente-. Seguro estará preparando el escenario para las firmas.
-Claro...
Así era. La morena se entretenía en preparar los micrófonos, junto a las libretas. Sintió una mano sobre su hombro, volviéndose.
-Usted es...
-Parece que te han hablado ya de mi-. Sonrió el personaje-. Mi nombre es Hajime Mizuki, periodista.
-¿Y bien?-. Preguntó Riku suspirando en molestia-. Tengo trabajo, señor Mizuki.
-Tan solo quiero hacerle un par de preguntas-. Tanteó sonriendo el hombre.
-¿Qué preguntas?
-Por ejemplo¿cuando conoció a Ryoma Echizen?.
-Hace poco-. Reflexionó la chica. Rió al recordar aquel tonto encuentro-. ¿Por qué?
-El periodista soy yo, señorita-. Se impactó el hombre-. Veamos...¿Entonces ya sabía que era el cantante de una banda tan importante?
-Para nada-. Negó.
-Entonces¿no fue amor de fan?
-¿Perdón?-. Preguntó alzando una ceja-. ¿Acaso esto es por lo de antes?
-No me diga-. Sarcasmeó-. Creí que sería más lista. Igual tendré que poner: La novia de Ryoma Echizen es más tonta de lo que parece.
-Y quizás yo tenga que denunciarle. Creame que no saldrá bien parado-. Sonrió maliciosa-. ¿Sabe acaso quien soy?
-No, dígamelo usted.
-¿Quién es aquí el periodista?-. Preguntó burlona. Dio varias palmadas en el hombro masculino-. Gánese el sueldo.
El hombre arrugó las cejas, al momento en que la chica se volteó, encontrándose con Kaidoh, sujeto por Momoshiro. Sonrió, al encontrase con la mirada de el moreno. Ryoma se acercó hasta ella, rodeando su cuello y estirando de la chica. Llegaron ante Mizuki.
-Si quieres saber algo, pregúntame a mi-. Soltó tajante-. Vamos.
La arrastró hasta la mesa y gruñó, cruzándose de brazos. Riku palmeó su hombro, divertida.
-No te cabrees-. Tranquilizó-. Seguro que pronto podrás decir que Sakuno es tu novia.
-...
-¿Qué?¿No es eso?-. Preguntó perdida la morena.
-No-. Negó el peliverde-. Dime¿de quien son esos nombres que hay en las indicaciones?
-Pues...-. Murmuró la chica rascándose la mejilla-. Ni idea...
-Riku-. Gruñó serio. Ella suspiró.
-Chicos, acercaos todos-. Ordenó. Los demás intregantes obedecieron-. Inui, tu te sentarás donde pone Kyoya. Tezuka, donde pone Kyoh, Fuji donde pone Fye..., Kaidoh en Ryoga, Ryoma en Orphen. Eiji Mokona, Oishi Miroku y Momoshiro, Kurogane.
-¿Por qué tenemos que llevar otros nombres?-. Se quejó Momoshiro.
-No es que llevemos otros nombres-. Rectificó Inui-. Es que somos otros. Nuestra idumentaria va a juego con el personaje. Yo por ejemplo, al parecer, soy el chico que siempre toma notas de Ouran Host club. Tezuka es Kyoh, de Samurai deeper Kyoh. Tu, Momoshiro, eres Kurogane de Tsubasa Rc, al igual que Fuji, que pertenece al mismo manga que tu, pero siendo Fye. Kaidoh es Ryoga de Ranma. Ryoma Orphen. Eiji es Mokona de las Gerreras mágicas. Oishi es Miroku de Inuiyasha.
-Ahora entiendo porque las chicas huían de mi-. Se quejó el moreno cansado.
-Y estos disfraces-. Continuó Inui-. Son sus atuendos durante anime o el manga.
-Por si no os habeis dado cuenta, estais en un salón-. Recordó con una sonrisa maléfica Kikamura-. Por cierto... estáis la mar de guapos-. Se burló.
Ryoma gruñó, caminando hasta su puesto, sin embargo, Sumire terminó por estirarle de el carrillo, indicándole que se había equivocado de lugar. Otro gruñido más. Por momentos, su caracter empeoraba. Sintió una mano en su mejilla izquierda y se volvió.
-Ryoma...-. Tartamudeó Sakuno-. Quiero... decir que... siento lo de antes... Riku me dijo que era un error, que no estabas comprando... comprando...
-¿Hentai?-. Preguntó esbozando una sonrisa de sastifacción.
-Eso...
Ryoma no borró su sonrisa. Sakuno le miró incrédula, nerviosa y avergonzada. ¿Por qué él podía hablar de eso con tanta tranquilidad? Igual pasaba en la cama. Ryoma era capaz de sacarle diversas cosas extrañamente placenteras, palabras mal sonantes y obligarla a que hablara cualquier cosa durante una sesión de sexo. Tragó saliva al pensar en el regalo de Fuji. Además de eso, Ryoma había escondido algo en el armario, negándole abrirlo. ¿Acaso... sería de otra mujer?
O no. Ahí de nuevo.
Celos...
-¿Qué?-. Preguntó Ryoma arqueando una ceja.
-¡Nada!-. Exclamó-. Suerte con las firmas y la entrevista.
-¿Entrevista?
-Ryoma, de vez en cuando podrías revisar el itinerario-. Regañó Fuji a su lado.
-Sakuno-. Llamó Riku-. Ven conmigo-. Ordenó.
-Hai-. Afirmó esta.
Se volvió. Desde luego, seria bueno alejarse de Ryoma por un ratito. Ante la regañina de Fuji, el moreno volvió a molestarse y gruñir. La entrevista no iría tan bien como todos esperaban, teniendo en cuenta, un Ryoma cabreado. Especialmente, con Mizuki entre los jóvenes mangakas.
-Yo tengo una pregunta-. Interrumpió este-. ¿Es cierto que Atobe Keigo es un ribal a temer?
-Para nada-. Respondió Tezuka-. Nosotros somos nosotros y Keigo es el Keigo.
-Pero, Keigo quiere destronaros. ¿Lo conseguirá?
-¿Qué calse de pregunta es esa?-. Exclamó Momoshiro-. ¡Nunca ocurrirá eso!
-Momo-. Intentó tranquilizar Oishi-. Señor Mizuki... ¿a dónde quiere llegar?
Mizuki sonrió, jugando con sus negros cabellos, enredándolos en sus dedos.
-Fuji-. Señaló con la mirada-. Podría decirme¿cómo va su relación con la antigua cantante Narumi?
Ryoma, el más cercano al castaño, rodó sus ojos hacia él. Era bastante visible que el castaño había apretando su mandíbula con fuerza, enrabiado. Entre ellos, tan solo Tezuka conocía el pasado de Fuji. Al igual que Momoshiro y Kaidoh. ¿Qué sería lo que Mizuki quería descubrir?
-¿Algún problema con ello?-. Interrumpió Tezuka.
-Claro que sí-. Picó el periodista-. Ambos se separaron sin decir nada, y nos preguntamos si no tendrá envidia de su compañero Echizen. Al fin y al cabo, está unido a una mujer muy importante en japón.
-¿Y quién es esa mujer?-. Preguntó Fuji abriendo sus ojos-. Le recuerdo que estamos en un evento de manga, no de prensa rosa-. Se alzó-. Yo he terminado.
-Fuji-. Llamó Tezuka. El castaño lo miró. Tezuka afirmó tras un suspiro-. Nos retiramos.
En silencio, el grupo abandonó el lugar, encenrrándose en el camerino. Sumire suspiró, rascándose el cabello con las uñas. Tezuka se alzó ante todos, dando vueltas en silencio, hasta detenerse de nuevo.
-Ahora que cree que Riku y Ryoma están juntos, no se detendrá en seguirnos-. Comenzó-. Una de dos... o le damos lo que quiere, o nos fastidiará hasta el último de nuestros conciertos.
-La última vez que le dimos lo que quería-. Se extraño Oishi-. Fuji...-. Rodó sus ojos hasta el joven-. Lo pasó mal...
Silencio.
-Un momento-. Murmuró Riku-. Él quiere escándalos¿cierto?
-Sí-. Respondió Kaidoh mirándola interesado.
-Entonces, démosle uno-. Sonrió-. Será sencillo...-. Sacó el móvil de su bolsillo y tras teclear lo llevó a su oido-. Hola, soy yo... sí, necesito que hagas algo... quiero que le des la dirección de el hotel a un periodista llamado...-. Miró a los demás en espera.
-Hajime Mizuki-. Respondió Eiji pestañeando confuso ante el silencio de los demás.
-Hajiime Mizuki-. Repitió la morena guiñandole un ojo-. Sí, gracias.
Colgó y sonrió maliciosa.
-Démosle lo que quiere.
La llegada al hotel fue silenciosa, tanto, como en esos momentos se encontraban todas las habitaciones. Riku arregló la cinta de el fino camisón negro, sonriendo ampliamente y recogiendo por último un pequeño neceser, caminó hasta la entrada. Tras mirar a ambos lados, cerró la puerta. En puntillas, caminó hasta el dormitorio más cercano, deteniéndose y llamando. La puerta no tardó en abrirse.
-Kaidoh-. Murmuró lo suficiente alto.
-¿Echizen?
-Durmiendo. Le dije que no podía ir... Quería estar contigo-. Terminó sonrojándose falsamente-. ¿puedo?
-Sí.
Las manos de el moreno rodaron por su cuello, hasta detenerse en su nuca, empujándola contra él. Sus manos pegaron contra el pecho masculino, mientras sus labios se acoplaron a los de el chico. Tardó pocos segundos en encontrarse con un flash golpeándoles. Se volvió, asustada.
-Vaya, vaya... Así que le pones los cuernos a Echizen.
-¿Mizuki?-. Preguntó Kaidoh frunciendo las cejas.
-El mismo-. Respondió este dándose la vuelta-. Mañana tendré un gran especial.
Sastifecho, se alejó. Riku sonrió, volviéndose hacia Kaidoh, que se frotaba la nariz furioso. La morena sonrió ampliamente esta vez. Lo empujó de el pecho, cerrando la puerta tras ella con el tobillo. Kaoru la miró curioso.
-Termina lo que has empezado.
Miró através de los oscuros cristales, visualizando al periodista. Sonriente y con la cámara entre sus manos, guardada como un tesoro. Sonrió. Pasó una mano por su castaño cabello y entre abrió sus ojos al recordar. Se alzó, caminando hasta la mesilla de noche y observando el sobre en ella. Pasó sus largos dedos por el blanquecino papel, hasta aferrarlo entre ellos. Lo abrió y volvió a relear aquella nota.
-Kurumi...-. Susurró-. ¿Por qué tienen que volver de nuevo?
-Fuji¿estás despierto?
-Sí, entra-. Ordenó volviéndose hacia la puerta.
Tezuka apareció, observándole en silencio, como siempre hacía con todos. Se acercó, sentándose en una de las sillas y unió sus dedos entre ellos, descansando la barbilla sobre estos.
-¿Estás bien?
-No creí que Mizuki regresara a nuestras vidas-. Protestó Shyusuke chasqueando la lengua-. Me da grima hasta a mi.
-Todo por lo que pasó¿cierto?
Afirmó, sonriendo esta vez.
-Ojalá yo hubiera tenido a Riku.
Se dejó caer sobre la cama, mirando al lider con interés. Tezuka miraba la nota de reojo. Siguió la mirada.
-¿Cómo estaba?
-Bueno, pues...
Flas back:
-Cuanto tiempo...-. Saludó la joven sonriendo-. Me alegro de verte...
-Gracias por cuidar de Nanako-. Agradeció desviando la mirada hasta la cama-. Ella...
-¿Es tu novia?-. Preguntó curiosa la joven enfermera.
-Mmm... algo así-. Respondió seco-. ¿Cómo es que estás aquí?
-Me trasladaron este año-. Contestó sonriente Kurumi-. Desde que mi hermana abandonó el mundo de la canción, yo decidí terminar mis estudios como enfermera y dejar de ser mánager-. Explicó con una mirada melancólica.
-Ya veo...
Le miró ansiosa, esperando algo y frunció las cejas, interesado.
-¿Ocurre algo, Kurumi?
-¿Cómo está él?-. Se interesó-. Quiero decir... Fuji.
La observó por un instante. Las morenas mejillas fueron cubiertas por un leve sonrojo, las manos se unieron, moviéndose con nerviosismo y la mirada no fue sostenida.
-Desde que ocurrió aquello entre ustedes... sigue en pie. Hace poco creo que estaba con otra persona. Una conocida de tiempo atrás.
Fue entonces cuando la joven le miró, desconcertada. Se frotó los azulados cabellos con nerviosismo.
-¿Va... va en serio?
-No lo sé-. Respondió-. ¿Quieres que le diga algo?
La joven le miró por un instante, afirmando finalmente y sacando un arrugado sobre, entregándoselo.
-Te agradecería que lo cambiaras por uno nuevo...-. Rió-. La escribí el día que... sucedió todo aquello, pero... no me vi con corazón de dársela... tres años conmigo... y está arrugadísima. Pero nada de lo que pone ahí-, aclaró con seriedad-... ha cambiado. Sigo sintiendo lo mismo. No por nada... no por nada se lo quité a mi hermana.
Fin de el flash back.
-Lo que hubiera o no en esa carta, ya es otra cosa. No la leí.
Fuji sonrió y Tezuka tembló. Cuando sonreía de esa forma, más, abriendo los ojos, daba miedo a cualquiera.
-¿Qué piensas, Fuji?-. Se interesó subiendo sus gafas-. Cuando guardas silencio y abres los ojos, es malo.
-Lo único que pienso es que tengo ganas de que mañana estémos ya en japón-. Declaró-. Iré a verla.
-¿Y tu novia?
-Resultó-. Comentó-. Que estaba con otro hombre. Me engañó con el papel de buena chica y tal, vergonzosa y demás. Era más falsa que su amiga.
-Y eso que anteriormente fue tu amiga.
-Exacto, fue-. Afirmó en un suspiro-. Ahora, Tezuka, veo otra puerta abierta. Pero, dime¿qué hay de ti?-. Preguntó serio-. ¿Y la prima de Echizen?
-Esperanzas, Fuji, esperanzas.
Aferró con fuerza la puerta de el baño, tensado cada músculo de su cuerpo, la sangre hirviendo en su interior y la rojez claramente aferrada a su rostro.
-Ne... Ryoma...-. Llamó temblorosa-. No crees que... ¿deberíamos de estar ayudando a Riku y Kaidoh?
-Iie-. Negó el chico desde el otro lado de la puerta-. Riku dijo: "Lo haré por Sakuno, así que no molesteis".
Sakuno sonrió. Apoyando la frente sobre la puerta. Desde luego, pese a todo lo sucedido, se alegraba demasiado. Tenía dos buenas amigas, una abuela y... un novio espectacular. Sí, podía decirlo:
Mi novio es el hombre más codiciado de todo japón.
-Sakuno-. Llamó el peliverde molesto.
-Ya... ya salgo...
No, no puedo salir así... ¡Ay, dios!
¡Lo siento, Fuji-sempai!
Recogió el albornoz más cercano, cubriéndose y con páso rápido, se adentró entre las sábanas, albornoz incluido. Ryoma pestañeó, confuso. Mirándola por instantes, hasta que comenzó a reirse, dándole la espalda. Cuando logró controlarse, se volvió hacia ella, dejando su cabeza descansar sobre su mano diestra, mientras con la izquierda, intentaba estirar de la ropa, fuertemente aferrada por las manos de la chica.
Gruñó, tirando más fuerte. Siguió sin ceder.
Otra vez... nada.
Una vez más...
Otra...
Siempre el mismo resultado.
Suspiró. Sakuno mantenía los ojos cerrados, los labios apretados y los dedos casi blancos de el esfuerzo.
-Sakuno-. Llamó seco. Ella negó con la cabeza-. Déjame ver.
-Iie... me da... vergüenza...
Bufó. Se alzó sobre la cama, desapareciendo de debajo de las sábanas. A gatas, caminó hasta ella, colocándose sobre su cuerpo. Ambas manos sujetaron su peso a cada lado de el rostro femenino, que enrojeció notablemente, al sentir sobre las sábanas, su masculinidad. Se arrodilló, y con rudeza, arrancó las sábanas. Casi volvió a reirse al descubrirla con el albornoz.
-Sakuno, si me dejas verte, te digo la verdad de lo que dijo Riku-. Chantajeó. La castaña le miró asombrada.
-¿Qué dijo?
-Déjame ver.
-Es que...
-Si ya te he visto entera-. Se quejo apartando la mirada-. En fin, tu te quedas con las ganas.
Se fue a alejar, sin embargo, las manos femeninas se lo negaron, aferrándole de uno de sus brazos. Se volvió, sonriendo malicioso.
-¿Hm?-. Preguntó.
-Te... lo enseñaré...-. Aceptó la chica.
Se apartó, quedándose expectante a los movimientos de la castaña. Sakuno se alzó, apoyándose en sus manos y con asombrosa lentitud, fue retirando el albornoz. Las orbes doradas la miraron con curiosidad, para a medida que dejaba visión, con inquieta ansiedad. Ryuzaki tragó saliva al ver como se rascaba la barbilla, pensativo, hasta detenerse en los labios, los cuales se curvaron, entonando una maliciosa sonrisa.
"Por una vez, Fuji sempai hizo algo bueno".
-¿Ryoma?-. Preguntó la chica temerosa-. ¿Qué... piensas?...
-¿Ah?-. Preguntó volviendo en sí. Negó con la cabeza-. Nada, nada.
Alzó un dedo, moviéndolo elegantemente. Sakuno pestañeó y bufó. Ella ladeó la cabeza al momento en que lo volvió a hacer, obligándola a arrugar la boca en molestia.
-No soy Karupin-. Protestó.
-Oh-. Exclamó confuso, y cambió su forma de llamarla.
-¡Tampoco un perro!-. Bufó ella golpeándole.
-Pero te has acercado-. Sonrió, sujetándole el brazo con el que iba a golpearle-. Ahora, me toca a mi.
De un empujón, la tumbó sobre la cama, permitiéndole lugar entre sus piernas, sus labios golpearon los femeninos. Su mano izquierda tanteó el terreno a su lado, hasta encontrar lo que buscaba. El cinturón de el albornoz quedó atado a las muñecas femeninas. Sakuno se quejó en su boca, sin embargo, no se negó a que la escultara la lengua masculina. La cual, creo un camino hasta su cuello, colmándolo de diversas placenteras lamidas.
Aquel precioso conjunto interiormente sexy, pasaría a mejor vida dentro de unos instantes, sin embargo, antes, disfrutaría marcando el camino que dejaba en visibilidad. Rodó por el cuello, hasta quedar sobre las dos cumbres, alzadas y apresadas con precisión por el fuerte corsé. Las lamió, centrándo su ver en el rostro femenino, que le miraba con los ojos brillantes, el rostro lleno de vergüenza y los rojizos labios temblorosos. A los cuales, no puedo evitar llevar uno de sus dedos y rozarlo.
-Lame-. Ordenó apresando un seno con su mano libre.
La joven obedeció. Extrañamente, aquello, mezclado con las caricias cálidas de la boca de el cantante, la presión ejercida con algo de brusquedad en sus senos, la excitaba. Sentir el aliento golpeándole su piel la herizaba. Eran sensaciones demasiado sensibles. Lamió y succionó aquellos dedos, sintiendo como estos jugaban con sus labios, presionándolos y cuando aquello ocurría, una descarga la recorría más el cuerpo. Retorciéndose.
Ryoma gruñó al sentir las caderas femeninas pegarse a las suyas ante el respingo creado por el cuerpo femenino. Sonrió. Le encataba ejercer esos sentimienos en la chica, y por suerte, todavía no había terminado. Aún enn su mente estaba pensando qué podía usar y, su momento de tortura de placer, había llegado a desconcertarlo por instantes. ¡Se le ocurría cada pensamiento! Sin embargo, era consciente que Sakuno no lo soportaría.
Jugó con sus dedos libres, creando un camino por las caderas y desenlazando los lazos que sujetaban el corsé a cada lado, liberándola. Se alzó, apartando sus dedos de la rojiza boca, delineando un camino hasta la cumbre de los senos y abriendo con brusquedad el corsé. Ambos senos se movieron sobre el cuerpo femenino ante la libertad. Sonrió, continuando su camino y enredándose en el ombligo, deteniéndose y creando leves penetraciones de su dedo en el orificio, siendo reemplazados por su lengua.
Sakuno quiso liberarse, pero la cinta seguía firme, apresando sus muñecas. Gimió. Quería tocarle. Enredar sus dedos en los verdosos cabellos, pero lo único que consiguió fue gemir el nombre masculino. Y él sonrió. Acarició sus costados, deteniéndose en sus mulos y creando caminos sobre las braguitas hasta sus ingles. Repitiéndole varias veces. Y no podía evitar gemir. Cuando la mano izquierda de el chico se posó justo sobre su sexo, aguantó el aire, dejándolo escapar sobre los labios masculinos. Su cuerpo se alzó, chocando contra la fria camiseta que portaba el muchacho, la cual, terminó por quitar. Esta vez, ella sonrió. Le gustaba sentirla. Sentir que sus erectos senos chocaban contra el suyo, fruto de el disfrute, mientras la besaba.
Sin embargo, tras un corto beso y un simple roce de caderas, el chico se alzó, dejándola. Mirándola desde lejos, con el rostro extasiado, la duda en sus ojos y la boca llena de deseos. Se volvió, dándole la espalda y acercándose hasta el armario.
-¿Ry...oma?-. Preguntó extrañada.
Sin embargo él no contestó. Trasteó durante un momento en el lugar, hasta volver con la bolsa misma que anteriormente había guardado. Sakuno le miró ansiosa, preocupado. Estaba claro que él también estaba excitado. El bulto creado en sus calzoncillos no engañaba, pero¿entonces¿Qué estaba tramando?
-Cierra los ojos-. Ordenó de nuevo mirándola.
Aceptó, cerrándolos. ¿Por qué terminaba haciendo lo que él quería¡Demonios¡Era un brujo! Sin embargo, no tardó nada en abrirlos, arqueándose y sintiendo como sus labios quemaban por los contrarios.
-¡Ry... Ryoma¡Ah¿¡Qué es... eso!?-. Exclamó jadeante.
-Un jugete-. Respondió indiferente alzándola-. Tan solo eso.
Hechó la cabeza hacia atrás. Sujeta por las manos de Ryoma, besada su yugular por los labios masculinos. Sus rodillas dobladas sobre aquel extraño aparato bribador y escalofrios recorriéndole el cuerpo. El aire le faltaba, pero sentía cada movimiento, cada sacudida de aquella bibración, de cada beso de el peliverde, de cada succión en sus senos.
-De... deten... enlo...-. Rogó.
-Iie-. Negó él.
-Pero... yo... me... me...
-Si quieres, hazlo-. La acercó hasta él, susurrando sobre sobre su oido-. O prefieres hacerlo en mi boca.
Cerró los ojos con fuerza, seguidos de su boca, apresando el suspiro que estaba apunto de escapar. En menos de dos segundos, su mente se imaginó al chico, centrado entre sus piernas y haciendo peripecias con su lengua en su sexo, llevándola hasta el primer orgasmo, sin embargo, entre las sacudidas y la imagen, llegó a lo que tenía miedo de hacer. Ryoma tan solo sonrió besándola, mientras ella intentanba recuperar el aliento.
¿Por qué sonreía sastifecho?
Sakuno estaba muy lejos de sentir lo que su rostro creaba en el cuerpo masculino. Lo que sus gemidos significaban para él. Al menos, no hasta el momento en que de nuevo, sus caderas quedaron unidas. Hasta que su voz ronca, la llamó entre besos. Hasta que sus manos quemaron en su piel de nuevo, creando olas de placer. Esta vez, la única prenda que sobró, fueron los boxers. Y su sexo, húmedo, permitió la entrada al placer masculino.
-Ryoma... por favor... desátame-. Rogó mirándole-. Quiero... tocarte.
Sonrió, desenlazando el lazo. Sakuno no tardó en tocarlo, enredar sus dedos en sus cabellos, empujarlo para que la besara, mientras continuaba con el frenesí de sus caderas, siendo apresadas por las largas piernas femeninas, rozándo aún con la ligas puestas. Jadeó sobre el cuello femenino, sintiendo los contrarios en su oreja, mordida por los dientes de ella, y se extremeció. La miró asombrado, mientras que Sakuno le miró confusa.
-Lo... siento-. Gimió asustada.
Sin embargo, él la besó, sonriendo en sus labios. Era tan inocente. Demonios, quería ensuciarla hasta el final.
Finalmente, ella arqueó el cuello, dando permiso a su boca, intentando acallar los gemidos en la piel femenina. Sin embargo, ella tan solo usaba su mano diestra, sin el menor de los frutos. Gimió. Tembló. Le nombró en medio de el extasis. Y la acompañó... Y susurró su nombre.
Aquello simplemente, hizo que ella llorara. La miró, confuso, intentando recuperar el aliento.
-¿Por qué lloras?-. Exclamó.
-Es que...-. Tartamudeó la chica-. Soy feliz.
Ocultó su rostro con las manos y lloró en ellas. Las apartó, mirándola con ternura. Sí. Solo ella. Solo ella sería la única que viera esa mirada. La única con la que tenía pensado tantísimos planes que nunca lograba encontrar cábida en su mente. Besó cada una de las lágrimas, acomodándose a su lado y extrechándola entre sus brazos.
-Ryoma-. Llamó con voz llena de sueño-. Yo... te amo...
La observó, cayendo presa de el sueño, hasta que finalmente Morfeo ganó. La abrazó con más fuerza y sonrió orgulloso.
-Lo sé.
"Supongo que querrás proteger a Sakuno, así que yo haré que piensen que te engaño. Nadie sospechará de ella.
Cuando te creas lo suficientemente fuerte como para dar la cara:
¡Demuestrale a todo el mundo que la amas!"
Esta Riku...
-Gracias...
Nada más poner un pie en japón, todos suspiraron aliviados. No había nada mejor como el hogar, eso estaba claro. Y tal y como esperaban, nada más llegar, les esperaba una buena tanda de periodistas. El rumor ya había sido infundido por Mizuki y todos, estaban espectantes a la llegada de Ryoma y Riku. Tal y como habían planeado, ambos llegaron juntos, algo separados de el grupo.
-Señor Echizen¿qué piensa de lo que ha hecho su novia?
Ryoma se detuvo. Pensativo y mirando atentamente al hombre. Debería de haberse dado cuenta ya de que su mirada puede llegar a aterrorizar, puesto que fue lo que le sucedió al periodista.
-No tengo nada que decir-. Dijo finalmente. Riku rió a su lado, guiñándole un ojo al periodista-. Bye.
Nada más estar dentro de la limusina, todos rieron. Ryoma les miró confuso, pero esbozó una sonrisa de diversión. Disfrutaba dejando a los periodistas en vilo.
-¿Qué harás ahora?- Preguntó Sumire a su lado-. ¿Irás a casa o con tu padre?
Guardó silencio, buscando con la mirada a Inui.
-¿Qué itinerario hay con la banda?
Sadaharu subió sus gafas y abrió su libreta, pasando con gran rapidez varias páginas. Al encontrar lo que quería, le miró.
-Tenemos otra sesión de fotografía, mañana y dentro de tres días, otro concierto.
-¿Cuándo tendrémos libre?-. Preguntó.
-¿Por qué?-. Se interesó Tezuka mirándole de reojo.
-Tengo algo importante que hacer.
Todos lo miraron atentamente, mas él tan solo volvió el rostro hacia el lado contrario, intentando ver algo através de los ópacos cristales. Tan solo Riku afirmó con la cabeza, mirando a Inui.
-¿Por qué no cambias la fecha de las fotos?-. Preguntó-. Así tiene libre ese tiempo y él puede hacer lo que es necesario, regresar, cantar y después, seguir con sus metas.
Silencio por parte de todos, observando a Tezuka y este, al verse observado, desbió hasta Sumire. La mujer se cruzó de brazos, escrutando el rostro serio de Echizen.
-Está bien-. Aceptó-. Haz lo que tengas que hacer.
Por supuesto, Sumire, no esperaba ningún gracias por parte de el chico adoptado. Lo conocía demasiado bien. Lo mismo que preguntarle que tenía en mente. Ryoma no soltaría nada. Desbió sus ojos hasta Sakuno, que permanecía sentada al lado de el menor. ¿Ella lo sabría?
-Al final¿dónde te bajas?-. Preguntó Oishi intrigado por la falta de contestación.
-En casa de Ryuzaki-. Respondió Echizen encogiéndose de hombros-. Tengo algo que coger.
En meros minutos, el chofer los llevó. Los primeros en bajar fueron las ryuzaki y Echizen, despidiéndose de todos. Sakuno agradeció a Riku por tanto tiempo y Karupin, maulló. Riku negó, sonriente.
-Sakuno, eres mi amiga-. Respondió-. Y te quiero.
Tras darse un beso en la mejilla, la limusina desapareció. Sumire se había adentrado antes en la casa, dejándolos solos. Sakuno miró interrogante al chico, que la observaba en silencio.
-¿Qué ocurre, Ryoma?-. Preguntó finalmente.
-Vendrás conmigo-. Respondió. Más bien, ordenó.
-¿A dónde?-. Preguntó extrañada.
Ryoma se rascó la cabeza, ladeándola, impidiéndola la visión de sus ojos. Sakuno se aferró de su ropa, obligándole a mirarla. Podría ir con él a donde quisiera, pero, al menos, quería saber donde. No era pedir demasiado. Y sabía que Ryoma tenía algo pensado. Una cosa daba vueltas por su cabeza desde tiempo atrás. Desde que descubrió quien era su padre. Finalmente, el chico confesó.
-A America.
Notas autora:
Hasta aquí llegó :3.
Espero les gustara n.n.
Este Lemon no estaba inspirada¬¬, además de tener ciertas dudasXD.
Pero espero que me quedara bien y les gustara n.n
Por si les interesa, lo que Ryoma usa como juegue es una fresa n.n.
En este se vió el pasado de Fuji, más o menos n.n.
Ahora al llegar a japón, se sabrá más de él n.n.
Como ya les comenté, son muchos y todos tienen su pasadoXD.
Ahora el tema de los fics:
Partiendo desde Este van así:
-El caballero de la bruja.
-Prohibido.
-La llamada de la sangre.
-Intercambios.
-El plan de mi madre.
-Gigoló.
-Tu, yo y el apellido Echizen.
Esos son todos. El orden es así. n.n.
Pero vamos, que no dudeis, que siempre termino n.n.
Así que no hagais caso de los rumores¬¬.
En fin, por último el avance:
America. Dos encuentros. Resultados.
