Daya: Oh Dios mío, hace cuanto que no subo, no quiero ver la fecha u.u chin! La vi ¬¬ Gomene por tardar tanto, de por si eran vacaciones, me siento mal de después de tanto, mucho, demasiado tiempo y…
Kumaro: deja tus cuentitos si se dignaron a entrar a leer el tercer capítulo es porque lo quieren leer y no a ti quejándote ¬¬
Daya: Pues te callas y escuchas u.ú La verdad era que tenia tarea a pesar de ser vacaciones, aunque yo no tuve vacaciones D: tenía que preparar una exposición y la escenografía de una obra de teatro, ¿y todo para qué? para que un integrante se enfermara y no pudiera ir en dos semanas a la escuela y sin él no se hace nada ¬¬ deberás dio coraje, y aun así ni yo ni mi equipo sabemos cómo le vamos a hacer u.u
Kumaro: Ya estoy empezando a entender por qué odias la escuela o.o
Daya: Bueno, este capítulo no sé si me salió bien de acuerdo a lo que quería expresar pero léanlo y díganme que les pareció. Me la pase casi todo el dia escribiendo esto en la computadora (escribiendo y chateando con Dali-sempai XD) Creo que me excedí en lo largo pero espero sea de su agrado n.n
Kumaro: este capítulo va dedicado a.- Kazemaru-aditics, Kuma1313, La Dama Azul de Konoha, lotusyaoi109, Hanatsu, mashine y Pazita Fumihiko. Además de todos aquellos que leen el fic pero no comentan ¬¬
Daya: Déjalo así n.n No se cuando tenga el próximo capítulo listo, por todo ese embrollo de la escuela pero de que termino este fic lo termino, no va a quedar incompleto y lo voy a sacar lo mas pronto posible. Bien, sin más preámbulo al capítulo :D
Capitulo 3
Caminando otra vez, iba el portero ojiazul por un lugar que, de nueva cuenta, no sabia donde se encontraba. Estaba andando sin saber a que dirección dirigirse, después de todo en este momento no había nada que le preocupara, se sentía de cierta manera libre y calmado consigo mismo. Miro a su alrededor y, para sus ojos, vio todo absolutamente de color blanco pero pestañeando una sola vez lo pudo ver todo.
Observó un paisaje increíble, de pintura se podría decir. Podía mirar a lo lejos, no sabría decir que tanto pero si era demasiado, unas montañas tan altas que en la cima pasaban algunas nubes rozándolas e incluso alcanzaba a ver al pie de dichos cerros algo de vegetación. No sabía qué cara poner si de sorpresa, por no saber cómo llego a tal lugar, o de regocijo, por ver tan bello paraje frente a sus ojos. El pelicafé siguió caminando simplemente hacia adelante en línea recta, fijo su vista al frente y vio camino abierto sin nada que se le atravesase, entonces agacho su mirada al suelo poniendo cara de perturbación al ver, o más bien al no ver piso solido debajo de sus pies, porque la verdad era que estaba caminando sobre… agua.
Miro a su alrededor y donde quiera que viera solo observaba ese liquido transparente azulado como punto de apoyo… agua hasta la infinidad donde podía llegar su vista y que, al parecer, topaba con aquellas montañas que miraba a lo lejos, no sabía con exactitud. Sintió algo de inseguridad para seguir su camino por aquel terreno tan inestable, pero si ya había llegado hasta ahí… ¿por qué no continuar? Empezó a caminar sobre el agua de nuevo y cada vez que daba un paso hacia a delante se sentía algo más seguro de sí mismo, lo cual le daba confianza para continuar.
Caminó con una tranquilidad que no había sentido antes, caminó disfrutando del paisaje, caminó sin pensar en nada mas, caminó hasta que incluso se perdió en aquella comodidad que empezaba a sentir…
Abrió los ojos con pesadez y con su rostro entristecido prosiguió a realizar la rutina que se había creado en estos últimos días para ir a la escuela, otra semana más comenzaba.
Y por si lo preguntaban, si, nuestro ojiazul se acordaba de cada detalle del sueño que había tenido hace unos momentos, pues como no notarlo, era la primera vez que lo tenía y comparado con los anteriores este era muy diferente… de la forma positiva se podría decir. Aunque Tachimukai no lo pensaba tan así, ya que en cuanto se le vino a la mente todas esas imágenes de aquella ilusión, sintió que esa fantasía era algo hipócrita… como se iba a sentir en paz y poder estar calmado consigo mismo cuando apenas el sábado pasado acaba de perder prácticamente a su mejor… amigo.
Y no, no quería acordarse de eso porque… si, había otra razón por la que estaba así de triste. Estos últimos días se había sentía algo extraño con todo eso de los sueños y el distanciamiento de Tsunami, había empezado a percibir mas algunas emociones que antes no tomaba en cuanta aunque si las sintiera; y, cuando el mayor actuó de aquella manera hace dos días, se le aclararon sus pequeñas dudas. El quería demasiado al de piel morena y sabia muy bien que no aguantaría el tenerlo tan cerca sin arreglar las cosas, lo hirió, si, pero lo amaba tanto como para aclarar toda esa pelea y decirle lo que sentía. Y si fuera el caso que Tsunami no sintiera lo mismo, lo aceptaría; tal vez no fuera feliz, lo volvieran a herir y tendría pocas posibilidades de volver a ser amigos, pero… no quería mas falsedades ni evasivas.
Días después de aquel conflicto, a media semana para ser exacto. En realidad y sinceramente, aquel joven moreno de cabello rosáceo que iba caminando por la acera con la cabeza gacha, parecía un cuerpo andante sin vida alguna. Tsunami no pensaba en nada, no quería pensar en nada, estaba decaído por lo que paso el fin de semana y mas aparte no se atrevía a arreglar las cosas, porque cada vez que pensaba en ello se acordaba de las razones por las que pelearon, que aunque parecían tontas le seguían enfureciendo. Hace apenas ayer, martes, se había topado con el pelicafé de camino al edificio donde vivían, al parecer el menor quería decirle algo y lo que él solo hizo fue agarrar otro camino, lo ignoró, ¿Como podía seguir en ese plan? Sobra decir que Tsunami tenia días sintiendo se un idiota, pero lo hecho, hecho esta y no podía cambiarlo solo arreglarlo… cosa que no se atrevía a hacer (!)
Siguió caminando y pensando, en cuál sería su mejor opción para hacer a un lado todos esos obstáculos de una vez por todas. Hablando de ellos, chocó con alguien que lo sacó de su ensimismamiento.
-Hey!- se quejó Someoka –Eh… Tsunami- los que lo iban acompañando, los hermanos Fubuki y Goenji, voltearon a ver al surfer que parecía algo aturdido.
-Oye Tsunami ¿te sientes bien?- preguntó el mayor de los gemelos
-Shirou, ¿en serio crees que se sienta bien?- objetó Atsuya de la nada
-De que hablas Atsuya?- le preguntó el pelicrema
-La verdad no se- dijo cortante el pelirrosado menor –pero sé que tiene que ver con lo de este fin de semana ¿verdad?- cuestionando directamente al mayor. Atsuya no solo era curioso era más que eso y si había algo de lo cual enterarse tengan por seguro que lo sabría, pues presentía que algo paso entre el segundo portero y Tsunami. Cosa que a este último no le hacía gracia que se lo recordaran, mucho menos con indirectas.
-Tsunami, ¿de qué está hablando este diablo?- le preguntó Ryugo
-Pues…no…no se- apenas y respondió el mencionado
-Oh, ¡vamos! El sábado te escuchamos Shirou y yo, además de que Tachimukai se veía bien antes de llegar a su apartamento- acusó el gemelo menor.
Genial, Tsunami que no quería acordarse de eso y ahora viene Atsuya y se lo hecha en la cara, estaba inundándose de culpa, pues ya estaba más lucido como para pensar que lo que le hizo a Tachimukai estaba horriblemente mal y que si en un futuro volvía a tener problemas con su amigo peliazulado, aunque estos involucraran al pelicafé, no había ni tenía porque desquitar su enojo con él. Pero aunque pensara eso y se arrepintiera no podía quitarse el dolor que sentía por cada vez que le lanzaban indirectas que le recordaban eso. Así que para evadir las preguntas que estaba seguro sus amigos le harían por lo que dijo Atsuya, decidió hacer lo que venía haciendo desde hace rato… huir de los problemas.
-Pues… quizá escuchaste mal- se excuso el surfer –bueno, yo mejor me voy tengo que llegar temprano- y apretó el paso agarrando un camino que no precisamente iba a Raimon
-¿Pero qué le pasa?- preguntó Someoka
-Algo pasó entre él y Tachimukai?- fue el turno del pelicrema para preguntar
-No lo sabemos- contestó Shirou
-¿Entonces?-
-El sábado oímos gritos de ese loco buena onda- intervino el ojigris menor –y cuando fuimos a ver qué pasaba solo encontramos a Tachimukai con un rostro deprimente-
-¿Creen que hayan peleado?-
-Es muy probable- le contestó el peligris al de lunar en la mejilla
-¡Esto es una estupidez!- exclamó Atsuya llamando la atención de los otros tres presentes –No sé como Tsunami puede ser tan idiota, es obvio que algo pasa y él tiene toda la culpa-
-Pero también debe de tener sus razones ¿no?- aclaró Someoka
-Tal vez pero…- Fubuki no se creía lo que iba a decir –quizá Atsuya tenga algo de razón, Tsunami no ha estado actuando del todo bien hacia nuestro amigo en estos últimos días- los otros ya no objetaron porque si reflexionaban… a lo mejor Shirou tenía razón al decir esas palabras.
-De cualquier manera- decidió intervenir Goenji para disipar el ambiente algo tenso que se había formado –dejemos este tema pues ese problema lo tienen que resolver entre ellos-
-Joven Tachimukai… joven Yuuki Tachimukai- le llamaba su profesor de literatura zarandeándolo un poco del hombro –no me ha estado poniendo atención- dijo una vez que su alumno reaccionó
-Eh…ah, yo… lo siento- respondió el pelicafé. No se había dado cuenta de que lo estaban llamando pues mas parecía que estaba medio ido o quizá hasta dormido
-Le voy a pedir que vaya a la enfermería-
-¿Que…?-
-Tiene algo de fiebre así que vaya, lo acompañara…-
-No importa, así estoy bien, yo puedo ir solo- y con esto dicho el portero salió del aula.
Caminó rumbo a donde le había indicado su profesor, no se sentía tan mal como para ir al consultorio de la escuela pero no estaba de mas el solo pasar a revisarse. Al dar la vuelta en el siguiente pasillo se encontró con un amigo.
-Oh, buenos días Tachimukai-
-Buenos días Fubuki- apenas y correspondió la sonrisa el menor
-No deberías estar en clases-
-Eh… si, pero es que el profesor me mando a la enfermería-
-¿Te sientes mal?- le preguntó Shirou
-Bueno, casi no, pero no tiene nada de malo que me revisen-
-¿Te acompaño?-
-¿No deberías estar tu también en clases?- le preguntó el pelicafé
-Ah, lo que pasa es que me mandaron a la dirección a entregar un recado y vengo de regreso, no creo que me digan algo por acompañarte- le respondió el ojigris –oye, y si no te sientes mal ¿porque te mandaron al consultorio?-
-Según mi maestro tengo algo de fiebre- cuando el menor dijo esto, Fubuki se acercó a tocar la frente del otro y al instante sintió calor en su mano
-Bueno, no creo que sea grave pero vamos- le sonrió y el otro asintió
El pelicafé empezó a caminar y el peligris lo siguió, pero antes de entrar al siguiente corredor Fubuki sintió la mirada de alguien en ellos. Giró su rostro al pasillo contiguo, paralelo al de ellos, y vio a un piel morena, de cabellos rosas alborotados y con unos visores acuáticos en el, estaba medio escondiéndose en la esquina. El ojigris solo hizo mala cara y siguió caminando junto con su amigo, al cual no le dijo nada y simplemente hablaron de cosas triviales todo el camino.
Al llegar al dispensario médico, la enfermera en turno revisó al menor y le dijo que estaba bien, que la fiebre fue provocada por cansancio y se le bajaría solo con una pastilla.
-Por lo pronto deberías ir a tu casa a descansar, hare un justificante y traeré tu pastilla- le sonrió la enfermera
-Gracias- le dijo Tachimukai y con esto la señorita salió del consultorio, quizá al almacén de medicamentos.
-Que bueno que no fue nada-
-Si, pero no podre quedarme a entrenar-
-No te preocupes, el capitán lo entenderá- le animó Shirou –sabes, si quieres puedo ir por tus cosas-
-¿Estará bien?-
-Claro, puedo entregar el justificante en tu salón y de paso las recojo-
-Gracias-
-No es nada, vuelvo en un momento- el peligris salió de ahí.
En la entrada se encontró con la enfermera y le entregó el justificante para que luego Fubuki se encaminara con intención de ir al salón de Tachimukai pero alguien lo distrajo en la siguiente intersección de pasillos.
-¿Que haces ahí Tsunami?- preguntó el gemelo sin siquiera voltearlo a ver, el mencionado dio un respingo al verse descubierto –o más bien debería preguntar ¿qué haces fuera de clases?-
-…- eso si no lo iba a contestar Jousuke, le daría vergüenza admitir que se había quedado dormido en clases y por eso lo habían sacado de ellas hasta el próximo modulo. Bueno… es que estos días no había estado durmiendo muy bien que digamos.
-Al menos vas a hablar- le llamó la atención Fubuki
-Es que… los vi a Tachimukai y a ti entrar a la enfermería- el peligris asintió – ¿le pasa algo?-
-No es nada, solo una fiebre, pero de todas maneras lo mandaron a su casa-
-Que bueno- susurró por lo bajo el mayor
-Si te preocupa ¿por qué no fuiste a verlo?- le preguntó Fubuki
-Pues, porque…- no sabía que contestar
-Deja ese miedo a un lado- le dijo serio el menor –no creo que vaya a pasar algo terrible entre ustedes si intentan arreglar las cosas- terminó sonriéndole
-Es que… la verdad no se-
-mmm… bueno, siquiera trata de hacerlo, nos vemos luego- y el ojigris se fue dejando a un pensativo Tsunami.
Dieron el timbre que anunciaba el inicio de la próxima clase, así que el pelirrosa decidió irse a su salón. Tal vez estar pensado en ello demasiado tiempo sin hacer nada iba a empeorar las cosas pero… el así lo creía mejor…
Para Tachimukai la vida de había puesto patas arriba, hasta en el mas chusco o peor sentido.
Aquel dia que regresó a su casa si se sintió un poco débil, ya que en cuanto llegó se acostó en su cama y quedó profundamente dormido, no despertando hasta en la tarde cuando lo fueron a visitar algunos de sus amigos. Endou, Kidou, Goenji, y Kazemaru; pues como faltó a la práctica y el mayor de los Fubuki le dijo al capitán que el segundo portero se sintió mal, el de banda naranja se puso paranoico y fue a visitarlo, arrastrando a los otros en el proceso. Pero no tanto se preocupaba Endou porque se haya sentido mal, si no porque, según le platicaron al menor, hubo un temblor en la ciudad Inazuma que Tachimukai no detecto en lo mas mínimo. El entrenamiento se terminó temprano por dicho suceso y por ello el capitán fue a esa hora, algo temprano para salir de la practica.
Mas entrada la tarde casi noche, Yuuki recibió la visita de los hermanos Fubuki donde Shirou se ofreció a cocinarle, y por supuesto el mayor se llevo a rastras a su hermano amenazándole con que no le haría de cenar, Atsuya no era muy muy bueno en la cocina pero sin su hermano en ese materia el pelirrosado estaría perdido. La pasaron amenamente con Atsuya contando sus aventuras o más bien travesuras con la gente de todo el edificio, Tachimukai agradecía que no le hubiera hecho nada a él, porque el ojigris menor era más letal que el mismo Kogure.
Al dia siguiente, jueves, el pelicafé soñó lo mismo que en estos últimos días, le daba nostalgia recordar aquello pero ya se había acostumbrado a ese tipo de emociones. Lo que debía hacer ahora era distraerse para después pensar, otra vez, en cómo solucionar por fin su problema con Tsunami, no se iba a dar por vencido aunque sus intentos al inicio de la semana no sirvieran lo haría de nuevo, pero ahora descansaría su mente un poco… a pesar de estar en la escuela.
Al parecer ese dia si pudo dispersar su cabeza ya que en realidad no había tenido clases en sí, aunque había ya algo extraño en la escuela porque, o era su imaginación o estaba notando algo de nerviosismo en los maestros, creía que la más correcta era la primera opción porque con lo que había pasado ayer según sus amigos, ese sismo, lo peor ya había pasado, así pensaba el pelicafé, aunque de todas maneras no descartaba la otra opción. En todos los módulos por alguna razón les estuvieron hablando sobre acciones preventiva e incluso sacaron a toda la escuela a las canchas de football, atletismo, tennis y todas las demás con intención de hacer un simulacro, ¿de qué? tal vez de un terremoto o algo así, no estaba seguro pues no había prestado mucha atención más bien pensaba en que el temblor de el dia pasado había medio asustado a la comunidad estudiantil y por eso hacían esto. Ya formado en una de las canchas pudo divisar a sus amigos y decidió preguntarles, la mayoría no sabia y a los demás no les entendió.
Algo gracioso en todo esto, o tal vez vergonzoso para los afectados, fue que también hicieron un simulacro pero esta vez llevando a los estudiantes al techo de la escuela y justo antes de que los alumnos entraran de lleno a la azotea, los maestros encontraron a una parejita demasiado melosa en ella. El castigo que les impusieron a tales chicos fue sencillo de imaginar, en vez de ir a los entrenamientos de soccer por una semana, el capitán y el defensa no. 2 irían a detención en ese mismo horario. Varios de sus amigos no aguantaban el echarse a reír y más de alguno fue mandado a la dirección por hacer ademan de burla, junto con los principales causantes del incidente.
Después de aquella distracción las clases se dieron por terminadas, así que los chicos del equipo de football se dirigieron a entrenar, empezando la práctica mucho antes de lo que normalmente la hacían. A Tachimukai no le fue muy bien en ella, no porque entrenara mal si no porque sus amigos no querían esforzarse al dirigirle un tiro con gran potencia, por su ida a la enfermería ayer.
Al pelicafé no le molestaba eso en sí, es mas estaba contento de darse cuenta que se preocupaban por él, pero lo que no le gustaba era que hicieran ataques tan débiles a su portería solo porque el dia anterior se puso un poco mal, el sentía que eso era como si le tuvieran lastima o algo así. No estaba enojado ni nada por el estilo pero decidió dejar el entrenamiento temprano, después de todo tampoco estaba el pelirrosado que tanto admiraba ahí, fue uno de los afortunados enviados a la dirección durante el incidente de Endou y Kazemaru. Así que si de verdad no se sentía con ánimos y no había razón que l detuviera ahí, no iba a quedarse.
Mientras iba caminando el ojiazul solo se estaba dejando llevar por sus pies, pues tenía a una persona en su mente en esos momentos… ¿Cómo hacer para poder hablar con él si siempre lo evadía? ¿Tendría que llamar su atención con algo? ¿O quizá tendría que llegar a su puerta a encararlo sin importar la hora que fuera hasta que Tsunami decidiera hablar con él? De verdad no se le ocurría nada bueno sin tener que llegar a los extremos y esto solo hacía que se entristeciera más. Tanto fue su ensimismamiento que no se dio por enterado cuando ya había llegado a su departamento.
-Tachimukai, hola… ¿Tachimukai…?-
-Eh…que…-
-Buenas tardes- saludó un peliazulado que venía conociendo muy bien el menor –aunque para ti parecen más noches que tardes, venias distraído-
-Oh, lo siento… es que venía pensando-
-Bueno, ¿Qué hay? Yo aquí vine a seguir molestando a tu queridísimo vecino- quiso bromear Otomura, pero el menor puso cara de tristeza y el ojimorado al darse cuenta de esto decidió preguntar cualquier otra cosa- Tachimukai me contestarías algo-
-Eh, claro-
-¿no se te hace extraño que yo venga tantas veces?-
-Pues… tal vez-
-Solo dilo con toda sinceridad- el peliazul quería que Tachimukai se preguntara por esa insistencia que él ejercía y si tenía que ver con la actitud de Tsunami, cosa que así era.
-Pues la verdad, ahora que lo pienso… pareces un acosador- sobra decir que Otomura quedo helado al escuchar esto –eso lo pensaría cualquiera pero para mí… yo se que le quieres decir algo importante a Tsunami y por eso la insistes tanto-
-Eh… pues sí, es algo importante- el de lentes todavía no reaccionaba bien por lo que le había dicho primero el portero, pero si reflexionaba bien… era cierto. Bueno, su disque plan se había ido por la borda ya que el otro no diviso siquiera su intenciones, así que tendría que probar con otra cosa –Tachimukai te puedo pedir un favor- el otro asintió –me podría regalar papel y prestar una pluma-
-Eh…sí, claro- Yuuki se extrañó por lo que el otro le pidió pero aun así accedió. Busco en su mochila y saco unas tres hojas blancas y una pluma –aquí tienes-
-Gracias, te la regreso en un momento- dijo Gakuya para empezar a escribir apoyado en la pared. Tachimukai era curioso pero se aguanto las ganas de ver que decía la nota que el otro hacia –creo que con esto bastara- se dijo a sí mismo el peliazul para luego doblar la hoja de forma que no se abriera –aquí tienes- le entregó al menor la pluma y hojas sobrantes –nuevamente gracias- le sonrió
-No fue nada-
-Je! Oye acaso no sabes si otra vez llegara tarde- preguntó apuntando son su pulgar la puerta vecina
-No… no sé, hoy lo mandaron a la dirección- Tachimukai se quiso reír por el recuerdo de ello pero no pudo
-Bien, aunque aun así no creo que tarde- Otomura se recargó en la pared cruzando los brazos –y tú que me cuentas ¿Ha pasado algo nuevo?-
-Si te refieres a él… estamos peor-
-¿Que…?-
-La noche en la que viniste, el sábado… peleamos… y estoy seguro de que no me querrá hablar más-
-Tachimukai…-
-Pero está bien, intentare arreglar las cosas… tratare- el menor quería llorar pero se había prometido no hacerlo ¿no? Y no rompería ese pacto.
-Entonces todo va a mejorar- dijo el peliazul con una sonrisa revolviendo los cabellos del menor –de seguro todo se aclarara… ¿verdad Tsunami?-
Cuando Tachimukai escuchó esto último, como si fuera por acto de reflejo, volteo hacia atrás y vio al pelirrosado, que acababa de llegar, con semblante medio sorprendido. Entonces Otomura se aparto del menor para ir hacia el otro, hablando en voz baja para que solo él escuchara.
-Mira grandísimo tonto, lee esto y arregla las cosas- diciendo esto al mismo tiempo que le daba un manotazo en la frente al mayor dejándole pegada en ella la nota que había escrito hace unos instantes.
-¿Que…?- Tsunami se giró pero no pudo objetar nada pues el ojimorado se fue antes de que él pudiera reaccionar, miro aquel pedazo de papel ahora en sus manos y dudaba en abrirlo o no así que mejor se lo metió en el bolsillo del uniforme dirigiéndose después a su departamento cerrando la puerta tan rápido como la abrió, dejando a un pelicafé del otro lado de ella con ansias de hablarle.
-Buenas noches… Tsunami- soltó el ojiazul al viento
-Buenas noches Tachimukai- se escuchó una voz de detrás de la puerta contigua. El pelicafé volteo extrañado pero no puedo evitar sonreír para luego entrar a su departamento.
Al si siguiente el pequeño portero se levantó con una sonrisa, había soñado otra vez aquello y decidió aceptarlo, el sueño, pues al menos se sentía en paz consigo mismo estando en él. Aunque si se examinaba, ahora no se percibía muy mal, aun recordando el sábado, y eso era porque se sentía con ánimos de arreglar las cosas por el solo hecho de que Tsunami se haya despedido de él la noche anterior ya que si lo comparaba con semanas pasadas, era una gran, gran avance. Se levantó como de costumbre y se alistó para ir a la escuela, era viernes el dia que todo estudiante espera con ansias.
En ella el dia transcurrió normal, en lo que cabe de la palabra, pues otra vez habían repetido las clases preventivas del dia anterior. Tachimukai ahora si pensaba que no era su imaginación pues la mitad de sus profesores faltaron y a la otra mitad los encontraba con semblante inseguro. Otra vez no prestó mucha atención y ni siquiera se tomo la molestia de preguntarles a sus amigos, tal vez se trataría de lo mismo, aunque él pensaba que eso ya pasó y que tal vez con solo un dia bastaría para enseñar todo aquello, pero que mas daba tampoco se iba oponer a ello. Solo que le era extraño el que también solo él notara eso, cosa que lo hacía dudar aun más.
Al término de las clases volvieron a salir temprano, pero esta vez la escuela suspendió las actividades de todos los clubes, por supuesto incluido el de soccer, y también se escuchó un comunicado por toda la escuela pidiendo de favor que todos los estudiantes regresaran directamente a sus casas, sin recordar castigos ni nada. Endou y varios más del equipo quisieron preguntarle al entrenador Kudou el porqué, pero no pudieron ya que se encontraba en una junta con los maestros que si habían asistido a la escuela.
-Entonces no entrenaremos hoy ¿verdad?-
-Eso parece Hiroto- dio Goenji
-Esto es algo fuera de lo normal- intervino un chico de rastas
-¿Por qué lo dices?- le preguntó el pelicrema
-El entrenador Kudou siempre nos avisa con anticipación cuando se suspenden las prácticas-
-Quizá se le olvido, Kidou- le sonrió Endou a su amigo –bien, como no tendremos entrenamiento hoy pueden irse pero los que quieran pueden acompañarme a Kazenjiki a entrenar un poco- los demás solo asintieron ante las palabras de su capitán. La mayoría se fueron y unos pocos siguieron al de banda naranja entre ellos estaban Goenji, Kazemaru, Kidou, Fudou, los hermanos Fubuki y Tachimukai.
Al llegar a la cancha les extraño no ver a los niños que solían practicar en ella ahí, era su horario de práctica también. No le dieron mucha importancia y se dispusieron a empezar el entrenamiento. Ambos guardametas se acomodaron en las porterías, entrando los gemelos con Tachimukai y el resto con Endou. Después de más de una hora el ojiazul sintió el cansancio y les pidió a los gemelos que pararan para después irse a sentar mientras los otros dos se refrescaban tomando agua.
-Lo estás haciendo muy bien Tachimukai-
-Gracias Fubuki, que tal si ahora intentamos con técnicas especiales-
-Claro- respondió efusivamente Atsuya –Shirou que te parece si intentamos un tiro combinado-
-No lo había pensado pero puede funcionar-
-Entonces hay que regresar a la cancha- sonrió el menor de los tres.
Los otros dos se miraron entre sí, hoy habían notado a Tachimukai mas alegre y aunque no supieran la razón o el porqué se sentían felices por su amigo. Pero algo distrajo a uno de los hermanos.
-Hmm…- el menor de los Fubuki miro al cielo y luego al rio con aire pensativo
-¿Qué pasa Atsuya?- le preguntó Shirou parándose a su lado
-No estoy seguro- ahora el pelirrosa miro hacia el puente que estaba detrás de ellos y de nueva cuenta al rio, donde se veía lentamente como las ondas se hacían más notorias.
-Atsuya?- Tachimukai se levantó de la banca para situarse a un lado del mencionado.
-Quédense quietos- dijo el gemelo menor.
Los otros dos obedecieron y dirigieron su mirada donde Atsuya la tenía, vieron como le agua se sacudía mas fuerte en el rio al mismo tiempo que sentían como el suelo bajo sus pies se empezaba a mover, primero como un temblor cualquiera aumentado a tal grado de no mantener mucho el equilibrio. Estaba temblando increíblemente fuerte, hasta pareciera que el agua del rio quisiera escapar de él e incluso se podían oír rechinar las estructuras del puente.
-Chicos, vengan al centro de la cancha- ordenó Kidou desde el campo, los tres obedecieron al instante. Nadie sabría que hacer en una situación así.
-¿Kidou…?- quiso preguntar Endou, una vez que los ocho estaban en medio de la cancha, pero no pudo articular por la situación, solo atinaba a abrazarme más a su peliazul
-Tenemos que tomar las cosas con calma en un terremoto Endou… estamos bien en campo abierto, no se muevan demasiado- volvió a hablar el de gogles.
Poco a poco el movimiento fue cesando hasta que ya no se sintió nada, al pasar esto, todos cayeron sentados al suelo, lo único que sentían era que la cabeza les daba vueltas.
-Maldito temblor…- escupió Fudou cerrando los ojos con fuerza, queriendo gritar una y mil maldiciones al viento, le estaba punzando la cabeza.
-Pero ya paso- le trato de calma Kidou
-Que tal si dejamos hasta aquí la practica- sugirió Endou.
Los demás solo contestaron con un ruido que se podría interpretar como "si". Kidou y Fudou fueron a tomar algo a la banca mientras que los otros seis ni siquiera se quisieron mover de donde estaban sentados.
-Así que por estas cosas no sacaron de clases…- dijo Tachimukai
-En efecto- le contestó Goenji –o es acaso que no ponías atención- el menor rio nerviosamente
-La verdad no-
-Es obvio que no- intervino el ojigris menor –fue aburrido el que dijeran ese tipo de cosas por dos días enteros-
-Pero por eso estas bien y no lesionado- le reprochó Kazemaru –fue bueno que supiéramos que hacer-
-Aja, tu no me vengas a decir nada- le contestó el pelirrosa –que el primer dia de esas "clases preventivas" te lo saltaste para hacer cosas con el capitán que no mencionare delante de Shirou- Endou y Kazemaru se sonrojaron y los demás estallaron en carcajadas.
Cierto joven alto y pelirrosado ida caminando por las calles de la ciudad Inazuma con una tabla de surf bajo el brazo.
Había sentido el fuerte sismo de hace unos 20 minutos y lo bueno fue que estaba en su departamento asegurándose de que ninguna cosa se callera o se rompiera porque aunque al parecer se sintió fuerte, no afectó mucho en las zonas residenciales. Eso sí, quizá en el centro de la ciudad debía ser un caos. Lo más raro del caso es que después de esa sacudida le dieron ganas de ir a montar unas cuantas olas, pues últimamente no lo había logrado, y ahí estaba encaminando por la orilla de la calle siguiendo la senda del rio, después de todo si caminaba hasta el mar desde su vivienda le daba menos de media hora. A lo lejos pudo ver el puente de Kazenjiki y al irse acercando mas a la zona diviso a sus compañeros de equipo y a… Tachimukai.
Al parecer se había quedado a entrenar ahí, aunque estaban sentados en el suelo, eso era extraño. Pero entonces vio como Endou se levantó junto con Kazemaru, tal vez ya se iban. Quería ir a saludarlos pero dudada… porque el menor pelicafé se encontraba entre ellos. Se acercó más a puente y recargándose en la orilla del barandal los observó, Tachimukai parecía feliz. El también tenía claros sus sentimientos, pero ayer lo confundió mas el hecho de que Otomura le entregara una nota, la cual no había abierto pero la llevó consigo todo el dia e incluso la tenía en ese instante. La sacó y solo se le quedo mirando, estaba dudando otra vez en leerla o no pero por fin se decidió a hacerlo, la leería pues que tan malo podría ser…
Empezó a leer lo que su amigo había escrito y cuando terminó… quiso darse en la cabeza con su tabla. No se podía creer lo que acababa de leer se sentía un completo tonto, eso y mucho mas. Habiéndose regañado mentalmente, el moreno quiso arreglar las cosas de una vez por todas y teniendo a Tachimukai ahí ¿Por qué desperdiciar la oportunidad? Salió del puente acercándose a las escaleras para bajar al campo y estaba a punto de llamarlo desde ahí cuando empezó a sonar una sirena de los altavoces que había en los postes de luz. A los que estaban en la cancha también les llamó la atención pero ninguno sabía con exactitud qué era eso.
-¿Que está pasando?- preguntó el portero titular
-Es una sirena de alarma Endou- le explicó el estratega –no sé de que sea…-
-Sera mejor largarnos de aquí- les dijo Fudou a los otros dos, ellos asintieron y el capitán se volteo a llamar a los demás que seguían sentados en medio de la cancha.
-Que pasa Endou?- le gritó Goenji parándose
-No sé, pero será mejor irnos- le contestó el otro
Con esto los que quedaban en el suelo se levantaron, pero algo más llamó la atención de todos, incluso la del surfista que estaba arriba en la calle, un ruido, un ruido fuerte capaz de escucharse aun con la sirena que oían por los altavoces… era agua, agua agitándose muy bruscamente. Todos voltearon en la dirección donde desembocaba el rio al mar asustándose horriblemente por ver tanta agua dirigirse hacia ellos, como si el rio se hubiera ensanchado mas, tanto que si no se movían de ahí la corriente se los llevaría.
-¡Corran!- gritó Goenji para que luego todos empezaran a dirigirse a las escaleras que daban a la calle, todos menos Tachimukai.
La mayoría de estas últimas semanas aquel liquido azulino transparentoso lo había estado persiguiendo en sus sueños, casi pesadillas, aunque la ultima vez no fue tan así, le seguía temiendo pues ahora venia y le ocupaba su realidad y eso si no lo podía creer. Había sentido tanto temor por ese fluido en sus sueños, que ahora ese miedo se estaba apoderando de él. El menor estaba en shock con la vista fija en la gran ola que venía sin poderse mover.
-Tachimukai, que esperas ¡ven!- le gritó Fubuki desde las escaleras con ademan de bajarlas
-No Shirou, no vas a regresarte- le agarro Atsuya
-Pero, Tachi…-
-¡Tachimukai!- le gritó Tsunami
El menor al escuchar su voz reaccionó y empezó a moverse dirigiéndose a la escaleras pero sin quitar la vista del agua que venía, en un descuido se tropezó y lo único que pudo hacer fue levantar su mirada para ver como una gran ola caía sobre él.
Los demás se quedaron impactados por ver tal escena, Tsunami sintió como se llevaron su vida pero no lo iba a dejar así. Agarro un impulso y sin pensarlo dos veces se metió al agua, olvidando su tabla de surf y dejando que la nota que le había dado Otomura se la llevara la corriente.
Los presentes se impresionaron aun mas al ver al más alto saltar, pero ellos ya no podían hacer nada, lo que les quedaba hacer era buscar un lugar seguro donde, si el rio se desbordara mas, no los alcanzara y esperar; esperar a que su amigo piel morena no haya cometido una estupidez, esperar a que pudiera recuperar a su portero, esperar a que los dos salieran con bien…
Daya: reviews o.o?
Kumaro: reviews ¬¬
Daya: onegai XD
