3. Capítulo
- Knoc, Knoc ¿Se puede?
La única ocupante de la habitación se dio vuelta con una gran sonrisa en la cara y enseguida frunció el ceño al darse cuenta de quién era.
- Ah… eres tú, pasa, pasa.
- Vaya y yo creí que tenía el privilegio de que me trataras bien.
- No te ofendas Phoebs, sabes que sí, pero alguien – y subrayó la palabra "alguien" – me programó una reunión con fans y no me dijo la hora así que… aguántate.
La aludida rió tenuemente, pasó a sentarse en una de las sillas que había en el camerino de su mejor amiga. Realmente no entendía como Helga luego de tantos años no había aprendido a amar aunque sea un poco el mundo del teatro: el glamour, la belleza, el espectáculo, absolutamente todo eso, volvería loco a cualquier mortal pero obviamente Helga no contaba. Cada vez que hablaba de eso ella respondía: - Recuérdame por qué empezó esto y luego no pude parar…
Claro, a veces lo olvidaba, ella salió hace años de Hillwood, el lugar que las había visto crecer con el fin de independizarse y no vivir bajo los "dominios" de su padre, empezar la universidad y vivir sola; había querido arrastrarla con ella pero al contrario de su amiga el sitio le traía buenos recuerdas y había mucho que extrañaría de irse, sería la primera vez que se separarían en años pero ambas comprendieron que no sería una larga despedida sino un hasta pronto para la nueva vida. A la rubia le costó lo suyo aventurarse en una ciudad tan grande y dispersa como New York, pero su pésimo carácter y su actitud astuta la libraron de buenos sustos, después de todo ¿Qué hacía una jovencita de 17 años en la gran ciudad? Ni siquiera ella misma lo recordaba a veces.
Los primeros meses fueron duros, nadie la conocía; por lo tanto, nadie se apiadaba, tenía buenas calificaciones pero no iba a vivir en base a eso, la literatura la llenaba pero no alcanzaba para mantenerla estable. Debía hacer algo y pronto.
Un buen día lluvioso, dejó el dormitorio de la facultad y se lanzó a la calle en busca de un buen empleo, estaba dispuesta a pasar como mesera si era posible con tal de que le paguen algo; detestaba pensar que un día tendría que volver a pedirle a Bob dinero, él le había pagado el primer semestre como garantía, diciéndole que pronto volvería a sus pies, y el plazo se vencía y Helga aún no conseguía algo para no volver. No lo haría. Como que se llamaba Helga. G. Pataki.
Ese pensamiento la alivió por un instante pero no fue suficiente para el resto de la tarde; estaba por volver a su apartamento cuando lo vio: un viejo cartel que anunciaba una vieja obra de teatro y que necesitaba de actores. No estaba mal pero dudaba pues no era muy seguro el folleto y con todo lo que se oía por las calles… era mejor no arriesgar. Ese día, como motivada por alguna especie de aviso, llamó Phoebe preguntándole como estaba aunque casi segura de que obtendría una mentira, no sería la primera vez que obtuviera una respuesta falsa sobre su situación actual. Helga empezó a hablar de muchos cosas y de ninguna a la vez, todo parecía irrelevante ese día hasta que se mencionó el folleto…
- Estás loca, amiga…
- No suena mal.
- Es una oferta que encontraste cerca de un bote de basura.
- Era basura.
- Eso sólo aclara mi punto. Además no te veo como actriz de teatro.
- ¿Qué?
- Eso mismo.
- ¿No se supone que tú tienes que ayudarme y animarme y todo eso porque eso es lo que se supone que hacen las mejores amigas? ¡Hay reglas y las estás rompiendo Phoebe!
La aludida no pudo más que reírse por ese argumento, era muy típico de Helga acudir en auxilio de reglas inexistentes para cosas y casos que ella sólo sabía.
- No me refiero a que no puedas ejercer de actriz de teatro sino al hecho de que odias el teatro.
- A mí…
- A ti te gusta la literatura y escribir pero para estar detrás del telón no frente a un montón de personas que buscan pasar el tiempo en algo cultural.
- Lo sé.
- ¿Y?
- ¡Que no quiero deberle nada a Bob!
- Helga… ya te dije que…
- ¡Nada de eso, Phoebe! ¡Quiero hacerlo sola!
- ¡Pero no lo harás como actriz de teatro! – soltó enojada como llevaba desde hace varios días por la negativa de su amiga ante su ayuda.
- ¡Cuánto apuestas!
- ¡¿Qué? ¡Estás loca!
- ¡Tú no confías en mí!
- ¡Pero…
- ¡Seré actriz de teatro aunque sea lo último que haga en esta asquerosa vida! ¡¿Me has oído? – y a continuación cerró el teléfono.
¿Quién diría que a partir de ese día su presentación y posterior audición la catapultarían hasta convertirla en una de las mejores pagadas de la compañía de teatro de los últimos años?
Phoebe, rió al recordar de nuevo esa conversación de la que se reirían una y otra vez en los años posteriores. Sí, así había surgido todo pero ahora Helga decidía dejar todo para dedicarse a su propio arte ¿Qué estaba pensando esa rubia loca?
- Phoebe… ¡Phoebe!
- ¡¿Qué? – se sobresaltó
- ¡Te estaba llamando! ¿En qué pensabas? No me digas que otra vez en él porque te juro que te agarro y te tiro por la ventana, esto harta de miel – arrugó el gesto e hizo como si vomitara – tu y él cada vez que salimos es como si fueran una película especialmente asquerosa.
- Oye… - se quejó algo ofendida – que tú no quieras aceptar las citas que te saco no significa que sea mi culpa el que andes sola.
- Sí, sí… lo que digas.
Se movió gesticulando con la cara, de seguro practicando alguna escena para la siguiente y última obra, no le había dicho de qué iba así que sería una sorpresa y eso la tenía ansiosa.
- ¿Por qué vas a hacerlo? – preguntó por décima vez esa semana. Helga la miró y sonrió cansinamente antes de seguir con lo suyo. – No, en serio ¿Por qué?
- Phoebe…
- Tienes un futuro prometedor y lo estás haciendo perfecto, te contratarían en cualquier compañía a la que te presentaras ¡Dios! Te has presentado en Broadway ¿Sabes cuantos quieren hacer eso?
- ¿Y?
- Helga, ya te pagaste la universidad, le demostraste a tu padre que puedes desempeñarte sola y todo eso. Te volviste famosa, en menos de un año. Ya lo hiciste ¿por qué te niegas entonces a seguir adelante cuando apenas estás empezando a vivir?
- ¡Es por eso precisamente Phoebe! ¡¿No lo entiendes? – bufó fastidiada – toda mi vida he estado haciendo lo que no me gusta, vivido del modo que no quiero con una familia a la que soy más agradable cuando no estoy y no te atrevas a negarlo que sabes que es cierto. Por primera vez en mi vida estoy haciendo algo por mí misma, no te niego que me gusta toda la atención pero… esto… - señaló la habitación y cada una de las cosas que habían en ella – esta que está aquí – se señaló – no soy yo. Nunca me gustó el teatro, me gusta escribir, ser yo misma sin leyes, sin argumentos, sin acciones premeditadas y cuando tuve la idea de dejarlo lo hice oficial porque sentí que la vieja yo estaba volviendo. Aquella que atormentaba a cada niño que pisaba la primaria número 18 – ambas rieron. - ¿Lo entiendes ahora?
Phoebe suspiró y miró a su alrededor, vio la imagen de su amiga en varios calendarios teatrales. Fuera del mundo del teatro era posible que no fuera nadie totalmente invisible pero al fin y al cabo eso era lo que a Helga siempre le había gustado ser, invisible para todos menos para sí misma.
- Bueno, no me gusta pero tampoco me desagrada por completo. No es como si la noche a la mañana vaya a cambiar todo el mundo que has construido en estos años.
- Eh… Phoebe, de hecho lo hará – se le rió en la cara.
- Ya lo sé, me refiero a tu actitud, ya me estaba preocupando, parecías muy sonriente y confiada con tu público y eso, hasta les sonreíste por un rato. Me has dejado impresionada – se puso una mano en el pecho en actitud bromista.
- ¿Por qué crees que practico tanto frente al espejo? Para mostrarle mi fastidio habitual. A Jason le daría un ataque si intento matar a alguien.
Phoebe rió. Claro, Jason, ese tipo que parecía más mosca que representante, estaba colado por su amiga desde hace años y algo le decía que no se rendiría lo suficientemente rápido antes de que ella le parta la cara por idiota
¡Hola!
Más corto que el anterior lo sé, la verdad es que no es una historia tan grande ni muy elaborada pero se hace lo que se puede. Espero les esté gustando. Ahora ya sabemos de la historia de Helga, pues se va adentrando el personaje; no se parece mucho a la Helga del cartoon porque este es más adulto pero trataré de hacerlo ser ella misma jajaja.
Bueno, eso es todo. Los dejo.
Att.
Clyo-Potter
