Declaimer: Los personajes no son míos sino del cartoon Hey Arnold de Nikelodeon. Esta historia es para leer y divertirse leyendo.
Summary: Un teatro. Un amor. Un hombre enamorado. Una actriz desdichada ¿Qué hará Arnold para conseguir el amor de esos ojos? ¡No se lo pierdan!
6. Capítulo
"Se robó mi corazón y necesito que me lo devuelva"
Había oído una frase similar pero no muy diferente alguna vez y nunca sintió tanta similitud e identificación como aquel día. Quería recordad, pero no lo conseguía, aquel recuerdo se escapaba escurridizo en su mente ¿Cómo era que no lo había notado antes? ¿Cómo había conseguido olvidar esa parte que se había vuelto tan esencial en su vida actual?
"Los recuerdos de la niñez son imborrables"
Demonios. Eso ya lo había oído también, no era como si hubiera pasado toda su vida abstraído de la realidad del resto del mundo, pero no eran todos los recuerdos de su niñez los que le importaban, sino un en especial, uno que al menos justificara el hecho de que el amor de su vida había estado tan cerca y muy lejos al mismo tiempo ¿Por qué no la había necesitado antes y ahora sentía que si no la tenía se moría?
"Nadie sabe lo que tiene hasta el día que lo pierde"
Eso sí que le resultaba familiar. Rayos. Era más frustrante saberlo que sentirlo. Necesitaba explicaciones, lo suficiente como para no querer matarse allí mismo por idiota. Sí, porque un idiota era lo que había sido y era por dejar ir a Helga Pataki así como si nada.
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- Anorld, ¿Seguro estás bien?
- Ya se los dije, tuvo que haber sido la falta de comida ¿Qué se yo? – se tumbó sobre el sofá de la sala todavía mareado.
- ¿Por qué no mejor lo acuestas en su cama?
- Sí, será mejor…
Gerald y Phoebe hablaban de él como si no estuviera presente, en cualquier otro momento eso lo habría fastidiado enormemente pero no estaba para pensar en las divagaciones de ese par. Necesitaba seguir tratando de averiguar el motivo de su olvido hacia Helga.
- ¿Desde cuándo tu y Helga son amigas, Phoebe?
Gerald rodó los ojos y le soltó bruscamente los pies, que hasta ese momento había intentado levantar.
- ¿Otra vez con eso, viejo?
- ¿Qué?
Phoebe rió.
- Es la tercera vez en la noche que lo preguntas y ya te dije, desde el jardín de niños.
- Y… ¿yo la conocí? – frunció el ceño, lo único que le faltaba era masajearse la frente como si así lograra que la razón de su olvido llegue.
- Sí, Arnold, ya te lo dijimos. Phoebe conoce a Helga desde el jardín de niños, yo conozco a Helga desde el jardín de niños, tú conociste a Helga desde el jardín de niños. Todos conocimos a Helga desde el jardín de niños ¿Feliz?
- Es Imposible que me hubiera olvidado de ella, recuerdo a todos, bueno casi a todos pero a ella no ¿Por qué?
- Tal vez es una especie de recuerdo reprimido de tu niñez – Phoebe se sentó a su lado dispuesto a examinarlo a conciencia como lo buena psicóloga que era – algo tiene que haber pasado para que te olvidaras de ella.
- Es que el problema es que no sé que es, es como si simplemente no hubiera existido y punto.
Arnold sonaba frustrado y terriblemente decepcionado de sí mismo. Ella lo observó perspicaz completamente segura de que esa decepción no tenía sólo que ver con el hecho de no recordarla sino por algo más. Observó a su alrededor, no había estado muchas veces en el departamento de Arnold, sólo las veces que había venido con Gerald y cuando este le había ayudado con algunos trabajos de la universidad; pero a pesar de todo, reconoció que el sitio continuaba siendo el mismo, casi nada había cambiado: las mismas fotografías, los mismo muebles, todo; ni siquiera había alguna fotografía de alguna chica. Arnold no era ningún remilgado, lo sabía pero tenía que haber una razón lo suficientemente fuerte como para que un hombre de su edad esté así. Parece como si tuviera el corazón roto… no lo había visto así hace mucho… La razón de Gerald era bastante probable pero de quién. Ella era muy buena descifrando a las personas, no por nada había terminado la universidad en tiempo récord y obtenido su maestría en menos tiempo todavía.
Pero había algo que inquietaba más a Phoebe que cualquiera de las cosas sucedidas aquella noche, eran las cosas sucedidas antes del desmayo. Arnold había estado preguntando desesperadamente por su amiga y Gerald había mencionado que se había vuelto un obseso del teatro esa noche, ¿Cinco o cuatro años? Dijo Gerald el mismo tiempo que Helga lleva como actriz, ¿Actriz de teatro? Se había conmocionado cuando oyó la frase Helga es actriz No. Eso no podía ser, no encajaba por ningún lado y al mismo tiempo era como si siempre hubiera sido de esa manera. Una mueca se instaló en su cara cuando vio algo, no supo qué fue lo la llevó a mirar bien pero reconocía ese recorte, lo reconocía porque ella había pegado un grito justo cuando se enteró a través de él lo que Helga no le había dicho en la cara:
FAMOSA ACTRIZ DE TEATRO SE RETIRA
SU PÚBLICO RECLAMA PERO LE DESEA LO MEJOR
UNA FUNCIÓN EXTRA SERÁ EL PUNTO FINAL DE UNA CARRERA EFÍMERA PERO EXITOSA.
LE DIREMOS ADIÓS A LA GRANDE, A LA MEJOR ACTRIZ DE TEATRO DE LOS ÚLTIMOS CINCO AÑOS:
HELGA G. PATAKI
Sí, era el mismo, por qué un recorte destinado a una de las secciones menos leídas del periódico estaba oculto entre libros y doblado y alisado tanto como si hubiera sido leído un millón de veces. Arnold leía el diario, eso no era ninguna novedad y ningún indicio de nada pero porqué estaba ahí, junto a libros que sabía que Arnold consideraba realmente importantes porque le habían pertenecido a sus padres.
La certeza se instaló en su mente, rauda y precisa como una llave en una cerradura. Arnold estaba enamorado de Helga ¿Desde cuándo? ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Qué había pasado allí para que ni ella siempre dada a escuchar a cualquiera y percatarse de todo se hubiera dado cuenta?
Como dijo Arnold: Imposible.
- ¡Phoebe!
- ¿Eh? – Ella brincó en su puesto - ¿Qué pasa?
Gerald la vio algo arrepentido por el susto dado.
- Lo siento, es que no me escuchabas.
- ¿Y Arnold? – preguntó al no ver al chico a su lado como había estado hacia unos instantes.
- Se ha ido, finalmente, a la cama.
- ¿Qué?
- Que se ha ido a la cama.
- ¿Ya lo sé?
- ¿Entonces para qué preguntas?
- Porque… ah, olvídalo Gerald, no tiene importancia ¿Seguro que está bien?
- Sobrevivirá, ya conoces a Arnold, si no se excede se levanta, siempre es así y se levantará aunque no entiendo qué fue lo que dijiste que lo hizo reaccionar así.
Phoebe rió nerviosa, claro, sería más fácil decir a ella todo y de sopetón pero algo le decía que eso era algo que sólo Arnold debía decir. Ella también estaba curiosa, pero ya no por las mismas razones sino por una muy diferente.
¿Qué pudo pasar en el pasado para que Arnold no recordara a Helga?
- En fin, creo que es hora de ir a casa.
- Te llevaré – Gerald se inclinó para tomar la chaqueta olvidada en la mesilla junto a la puerta.
- No tomaré un taxi.
- Ni lo sueñes, es muy tarde.
- Pero deberías quedarte con Arnold, no sabemos si está del todo bien.
- Él estará bien, conozco a mi amigo y estoy seguro que sea lo que sea que le pasó no puede ser lo suficientemente grave como para no sobrevivir un par de horas.
- ¿Volverás?
- Claro, dije que estaría bien, no que no me preocupa.
Phoebe sonrió agradecida, no era tan amiga de Arnold como Gerald pero lo apreciaba lo suficiente como para desearle lo mejor siempre.
- Vámonos entonces para que puedas volver antes.
- Suena como si quisieras deshacerte de mí – dijo en tono lastimero, ella volvió a sonreír encantada.
- No tanto pero algo sí, quiero saber cómo le fue a Helga en su entrevista.
- Claro, claro.
Y sin decir ni hacer más se fueron dejando la sala en penumbras.
Pero sólo la sala.
Arnold los oyó irse y tan rápido como dejó de oír se levantó buscando cualquier álbum que tuviera a su alcance y que no haya revisado ya. Buscó las fotografías pero nada, no había nada, ninguna fotografía de su niñez, sólo de la adolescencia y su adultez.
- Tienen que estar en algún lado…
Por un momento súbito y fugaz recordó, ya sabía por qué no las tenía consigo. Su abuela había pedido guardarlas. Solía decir con bastante frecuencia que su nieto había sido el más guapo cuando era niño. Sonrió ante eso, siempre lo decía después de interpretar algún personaje de su loca imaginación: una vaquera, una cocinera, una espía. Su abuela hacía de todo y no era raro que hubiera guardado algo como eso.
Un poco más alegre pero igualmente desconcertado volvió a su cama y tomó el portarretrato de Helga oculto en su cajón.
- Sabré por qué te olvidé. Sólo espera mi amor – y con el retrato pegado a su pecho y una sonrisa adornando su cara se durmió soñando con el día que le declarase su amor a la rubia y esta le corresponda con un amor igual.
Sonaba imposible pero se valía soñar ¿No?
¡Hola!
Espero que estén bien, aquí les traigo un nuevo capítulo. Ojalá les agrade.
Phoebe ya sabe el secreto de Arnold y como buena psicóloga no divulga secretos jajaja. Digamos que les espera algo bueno a todos los personajes pero no hay que comer ansias que ya llega.
Es pequeño como siempre, pero digamos que me resigné a intentar hacerlos largo, creo que esta historia funciona así: pequeña pero cargada.
Espero que ustedes opinen lo mismo.
Ahora sí, me despido. Déjenme reviews ¿Sí?
Att.
Clyo-Potter
