Disclaimers: Bueno para comenzar diré que los personajes de esté fanfic no me pertenece, son obra del autor de Shaman King (del cual nunca recuerdo su nombre) y esta autora los usa sin ningún lucro.


EL HILO QUE ME GUÍA A TI


.:Capitulo III:.

El mundo no puede ser salvado con gentileza. Se repitió a sí misma en un rapto de convencerse de lo que estaba haciendo. Mata al mal con el mal, palabras hilarantes y huecas a momentos que la estigmatizaban en duda pero que a la vez le daban el valor necesario, todo por el bien de su propia justicia. Miró una vez más de reojo al chico junto de ella y luego su vista retornó a la acumulación de almas que conformaban a los grandes espíritus.

Estar a su lado, que pocisión más privilegiada y tal vez por ello los demás miembros del equipo Estrellas Rojas la veían de esa manera, la odiaban y aborrecían, apenas si podían ocultarlo pero mientras el Rey del ocultismo la favoreciera, nada podrían hacerle.

– muy pronto, muy pronto – alcanzó a escuchar Jeanne que murmuraba Hao –los grandes espíritus serán míos

– criatura prepotente y ambiciosa – pensó por un segundo la doncella sagrada tratando de ocultar lo que decía en su propia mente pero un sobresalto interior la hizo detenerse. Acaso ella no había deseado tener también a los grandes espíritus, claro que lo hizo pero en aras de otros fines.

El viento rugió golpeando los cuerpos de Hao, del resto del grupo y de la propia Jeanne que subidos en una superficie elevada se extasiaban con la vista perfecta del gran premio. En eso, el oráculo virtual de Hao comenzó a sonar, su dueño miró con poco interés el mensaje como si ya supiera lo que iba a decirle. Sonrió burlonamente y hasta con un dejo de desprecio, una agrupación poco conocida sería su próximo oponente

– Opacho y Jeanne me acompañaran en el combate

– pero Señor Hao no puede llevarla a ella, no es digna – se quejó de inmediato el desplazado Líder de Lucifer

– calma, es hora de que muestre que tan leal es –. Hao dio media vuelta y se alejó seguido por el niño de color. Jeanne no tardó en ir tras él pues para nada deseaba quedarse a escuchar los comentarios insidiosos y mordaces de los otros. Si quería que Hao se relajara en su presencia tendría que hacer por el momento lo que esté le pidiera.

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El estadio de los Parches estaba a su cupo máximo como siempre que pasaba cuando Estrellas Rojas batallaba, todos querían ver el asombroso poder de su líder a pesar de que le temían. Yoh y sus amigos se hallaban ahí en compañía de los aún heridos Marco y Lysserg (para completo gusto de Ryu). El menor de los Asakuraquería observar a su hermano mayor, no podía interferir en las batallas de esté pero estaba decidido a detenerlo en cuanto tuviera que enfrentársele.

Opacho aguardaba sentado, balanceaba sus piernas en el espacio debido a que no alcanzaba el suelo, sonreía como siempre mientras contemplaba a Hao. Esté tenía los ojos cerrados y parecía estar meditando pero no tenía la guardia baja pues en cuanto Jeanne dio un paso hacía él, los abrió

– debes devolverme a mi acompañante si deseas que combata – dijo gravemente, con un leve tono imperativo. Hao soltó una risita

– esta bien – aceptó sin más. El espíritu de fuego se materializó ahí mismo, abrió la boca y devolvió los pedazos de Shamash que tenía en el interior. Jeanne miró los gallapos que alguna vez fueron el Dios de la Justicia, lo tomó con cuidado y comenzó a transferirle poder espiritista para que recuperara su esplendor pero había algo oculto en su propio espíritu, contempló a Hao pero no supo interpretar su mirada. La labor le tomó el tiempo exacto en que los llamaron a la pelea. Jeanne se acomodó al lado izquierdo de Hao y junto con él salió a la arena que la vio perder hacía varios días.

Los oponentes del temido equipo del Rey del ocultismo tenían miradas llenas de miedo pues su muerte estaba más que asegurada. Pero ver que la niña sagrada, aquella profesada enemiga del portador de la estrella estaba con él hizo que se confundieran al igual que el resto de los espectadores.

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– doncella Jeanne – gritó Marco al verla, por un segundo se sintió dichoso de poder contemplarla nuevamente pero luego reparó en el hecho de que caminaba junto a Hao en una misma dirección como si fuera una de sus propias camaradas – no es posible – trató de negarse

– tal parece que se aliaron – soltó Len Tao dando en la yaga del asunto

– eso es inadmisible – protestó Marco incrédulo.

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Escuchó el llamado de su fiel Marco y luchó contra la fuerza de volverse a él y mirarle, demostrarle que se equivocaba si la creía seguidora de las perversas ideas de Hao pero no lo hizo. Se detuvo al subir la tarima con sentimientos encontrados, tratando de converse a sí misma de lo que hacía y odiándose a momentos por la situación en la que se había puesto

El inicio de la pelea fue anunciada

–muestra lo que tienes – la retó Hao dejándole el camino libre. Jeanne asintió levemente y se adelantó unos pasos, Shamash apareció detrás de ella.

Hao sonrió, le daba la oportunidad a la doncella sagrada de dejarse llevar por el poder que tenía, sin límites, sin detenerse diciéndose que lo que hacía no era lo correcto. Al devolver a su acompañante le había agregado un poco de su poder para ver si lo podía manejar, no era demasiado como para que tratara de volverse en su contra pero si el suficiente.

La doncella X suspiró y se concentró. Entonces se percató de algo. Energía, más que la de antes, superior a cualquier otra que antes había tenido. Este nuevo poder la llenó, sintió que podía partir una montaña en dos, hervir el océano, destruir las estrellas. Hao la miraba sonriente y comprendió que procedía de él, una prueba más que tenía que superar, todo por el bien de su justicia. Sus manos temblaron, tanto poder la cegaba, la enloquecía.

Era luz, destrucción, salvación, muerte, vida, esperanza resurgida, era un ángel.

Perdió toda lucidez y rastro de cordura, se lanzó en contra de sus enemigos sin ninguna piedad. Shamash siguió los deseos de su alma demostrando que no había piedad para sus enemigos, pronto se volvió un ser escarlata, sabía que las almas de esas criaturas tan insignificantes en nada interesaban a Hao, así que las destruyó ante los horrorizados ojos de Yoh, sus amigos y Marco.

Retornó al lado de Hao, transpiraba y estaba agotada pero extrañamente satisfecha. Nunca había sido libre como hacía unos instantes, primero debido a su promesa de salvar al mundo, luego encarcelada en hierro para después embarcarse en la tarea de eliminar al mal. Jamás se sintió tan viva, tan consciente de su propio cuerpo y poder. Sin poder evitarlo le sonrió

– bien hecho – felicitó Hao dándose media vuelta y eso le bastó para aterrizarla en el plano real nuevamente. Lo siguió de cerca pero esta vez cabizbaja, su lógica le decía que si Hao la congratuló entonces había hecho algo malo. Meneó su cabeza para desbaratar esa idea, no hubo error, así que olvidó lo hecho y prefirió concentrarse en el ahora.

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Terminó aislándose al llegar a los dormitorios de los Estrellas Rojas, deseaba un poco de soledad para meditar pero pareció imposible hallar un momento de paz en esa construcción pues en cuanto cerraba los ojos y comenzaba a divagar en sus propios pensamientos alguien aparecía para decirle algo mordaz, esta vez fueron las integrantes del equipo Flor

– dicen que hiciste bien tu trabajo – comenzó la dueña del muñeco de calabaza – pero no creas que por ello ya eres parte de esté grupo -, Jeanne decidió que el silencio era la mejor respuesta pero las otras no pensaban lo mismo

– por qué abandonaste a tú equipo a su suerte, pudiste haber vuelto con ellos en cuanto despertaste – inquirió la mujer de cabello azul, pero nuevamente se topó con una barrera de mutismo

– esto es muy aburrido para Mary – terció la última. La doncella acabó poniéndose en pie y abandonando la habitación

– es una traidora a sus propias ideas – alcanzó a escuchar antes de salir al aire libre. La furia hervía su sangre pero no deseaba comenzar una batalla sin sentido, no tardó en calmarse pues aunque las palabras si habían pinchado su orgullo no era una persona que soliera perder fácilmente los estribos. Se acomodó en el verde pasto, sus iris amatista se perdieron en el descenso del sol

– es una vista soberbia ¿no? – preguntaron a sus espaldas, no necesito volverse para saber que era el castaño pero asintió ante el enunciado que acaba de pronunciar, le daba la razón. El mayor de los Asakura se sentó a su lado, no pronunciaron palabra alguna pero lo miró severamente cuando esté tomó un mechón de su cabello azul pálido entre sus dedos, parecía estar escudriñando algo. Estaba muy cerca, demasiado, Jeanne posó su mano en su hombro aproximándose aún más, parecía ser el momento perfecto para asesinarlo, estaba relajado, sin ningún tipo de recelo, además él mismo le había dado más poder parta exterminarlo.

Mata al mal de inmediato

Sus dedos rozaron el pecho desnudo tostado por el sol, justo donde estaba el corazón, un golpe en esa zona era mortífero; comenzaba a perfilar el ataque cuando, sin previo aviso, la halaron eliminado los pocos centímetros, tiraron de su cuello y la besaron. Todo su plan se borró de su mente, perdió el sentido del tiempo, y se estremeció completamente. Fue tan rápido como el roce de una mariposa. Suave y eléctrico que al tenerse de frente no supo que pensar

– mañana nos espera un largo día – anunció Hao y con ello se despidió. Jeanne permaneció tumbada, con sus cejas casi rozando su cuerpo cabelludo, se llevó una mano a los labios, aún estaban cálidos. Nunca había sentido algo como aquello, era una experiencia tan nueva como la de sentirse libre y viva, todo ello proporcionado por estar cerca del Rey del ocultismo, sólo por ese simple hecho.

Hao era una droga, había probado su poder y ahora que hacía lo mismo con sus labios supo que no podía prescindir de él. La noche ya había caído y por fin se fue a su habitación, se tiró sobre las sábanas, su misión se había complicado.

Te miré, te miré como jamás deseo volver a hacerlo.

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Continuará…

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Notas de la autora: Bueno he terminado un nuevo capítulo, veamos, las cosas se han complicado bastante para nuestra doncella. Este capítulo me ha gustado más que el anterior, espero que a ustedes también. n.n, había dicho que iba a actualizar los fines de semana pero creo que terminaré haciéndolo entre semana.

Me habían comentado en otra historia que contestar reviews estaba prohibido, la verdad no sé ni donde está norma así que si alguien lo sabe, favor de informarme, se los agradecere mucho. Pero mientras...

1) Me alegro mucho que te gustara que Jeanne se aliara con Hao, gracias por decirme que soy su tercer personaje favorito (eso me halaga aún más XP), gracias por tus comentarios Zria.

2) Bueno Afroditacoral creo que ya habías leído con anterioridad los otros fics, no, me alegra tenerte como lectora de esté también. Gracias por el apoyo.