Disclaimers: Bueno para comenzar diré que los personajes de esté fanfic no me pertenece, son obra del autor de Shaman King, es decir, Hiroyuki Takei (del cual ya recordé su nombre) y esta autora los usa sin ningún lucro.


EL HILO QUE ME GUÍA A TI


.:Capítulo V:.

Quiero que me traigas el alma de un hombre, para ser exactos, del dueño de Miguel Ángel. De aquellas palabras dichas por Hao hacía ya una semana y como no le dijo un plazo para entregar la cabeza de Marco, Jeanne hacía de cuenta que nunca fueron pronunciadas, sabía que no podía estar evitándolo por siempre, pronto tendría que dar un si o un no. De cualquier forma habría una traición, de consentir mataría a Marco, a su fiel amigo, olvidando sus ideales como los soldados X; de no hacerlo, sería una rebelión a Hao, sus seguidores estarían felices de tener una razón para asesinarla.

Prestó mayor atención al combate que se sucedía en la tarima, nuevamente estaba peleando para él, en un equipo conformado por Turbine, el restaurado Peyote y ella. Constantemente era mandada a diferentes grupos remplazando a uno de los participantes para poder batallar, a excepción del equipo flores donde no era recibida. Los contrincantes perecieron en unos instantes sin presentar realmente batalla. Ellos pronto retornaron al lado de su líder quien no les presto demasiada atención.

Al anochecer se sentaron entorno a una fogata para contemplar el baile armonioso de las llamas naranjas y rojas, todos permanecían en un silencio cómodo

"quisiera casarme con él" pensó Jeanne, sabiendo que era una locura. De pronto sintió que los ojos de Hao se posaban en ella, se sobresaltó sintiendo que él conocía su anhelo profundo, secreto, eran palabras que sólo quería oír brotar de los labios de él más bien sabía que nunca las diría. No podía esperar nada de Hao. El castaño pareció no inmutarse demasiado, en esos momentos sólo era una muñeca de trapo, sin libre albedrío, una más de aquellos que se embargaban de su poder y que no podían dejarlo.

"eres una droga poderosa", y con ello remató sus pensamientos.

Uno a uno se fueron poniendo en pie hasta que sólo quedaron Opacho, Hao y ella. El rey del ocultismo miró al pequeño sonriendo, al parecer le mandó un mensaje porque de inmediato se fue dejándolos completamente solos. El hermano mayor de Yoh la observó por unos segundos hasta que se puso en pie

-ven - le dijo estirando la mano, la cual Jeanne tomó como autómata, aún ensimismada. El sol comenzaba a ocultarse detrás de una montaña haciendo parecer el cielo una parte más de algún desierto del mundo; había silencio, rotó sólo por el sonido de sus pasos en las hojas caídas -quiero que te quedes a mi lado - dijo de pronto Hao, ella se volvió de inmediato creyendo haber escuchado mal. A veces cuando esperas tan poco de la gente de repente te sorprende -que compartas mis ideales, que luchemos hombro a hombro, eres alguien valioso, ahora veo porque los soldados X te escogieron como líder - ante la mención de ese nombre Jeanne no pudo menos que sentir coraje, él los había matado

-no creo poder hacer eso -fue sincera -tú quieres asesinar a los humanos, no lo puedo consentir

-te propondré algo

-tu juzga a los humanos, se salvaran aquellos que tu elijas - Jeanne lo miró de reojo¿acaso la tomaba por tonta?

-se salvarán aquellos que se arrepientan de sus pecados - Hao no pudo menos que hacer una mueca de burla

-tu escogerás, yo no intervendré en tu decisión - siguieron avanzando. Jeanne entendía, Hao quería hacerle creer que iba a cumplir su deseo pero aunque él lo negará iba a prevalecer su voluntad -¿cuándo me traerás el alma del dueño de Miguel Ángel? - se paró en seco

-no lo voy a hacer - respondió segura. No podía continuar con la farsa, no asesinaría a Marco, que era un gran hombre para ella. Ya había llegado la hora de cumplir su misión, no dudaría pues eso la conduciría al mal -como la doncella de los soldados X, yo te juzgó y tu sentencia es la pena de muerte - de su mano emergió la espada de esgrima. Se midieron, Hao le sonrió y ella atacó.

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Lanzó varias estocadas a los puntos vitales del cuerpo humano pero Hao las esquivaba con destreza, sin siquiera hacer aparecer al espíritu de fuego o sacar las manos de debajo de la capa, sonriéndole todo el tiempo, haciéndola enojar

-cámara de tortura – le pidió a Shamash, su compañero cumplió su orden en el acto, encerró al portador de la estrella en una jaula dora. Hao permanecía tranquilo, esa confianza la intimidaba hasta cierto punto

-sabes que no puedes lastimarme – los barrotes se deshicieron como si hubieran sido creados de un metal corriente. Los ángeles acudieron en su ayuda, los tres primeros trataron de inmovilizar al espíritu de fuego pero esté con unos certeros golpes los hizo retroceder. Una llamarada salió de la mano de Hao directamente hacía la doncella más en el último instante Sergel se interpuso para recibir el impacto para evaporarse después.

Jeanne soltó algunos clavos que fueron parte de su antigua armadura

-sillas de tortura – materializó los antiguos instrumentos de martirio de la Santa Inquisición –el péndulo – la cuchilla apareció arriba de la cabeza de Hao, lo iba a degollar. El amo del ocultismo estiró la mano derecha haciendo de su espíritu un torbellino de fuego hasta que tomó una figura definitiva: una espada, la misma con la que planeaba matar a su gemelo. Destruyó los artefactos convocados con un solo movimiento y se dejó ir contra la dueña. Las espadas chocaron, comenzando una lucha por hacer retroceder al otro

-tú no puedes matarme y te diré porque -, se separaron dándose espacio para realizar el siguiente ataque. Jeanne aún tenía seis ángeles más su espíritu, mandó a tres en contra de Hao y uno más le sirvió de escudo. La doncella notó que esta lucha no tenía nada que ver con la anterior que habían ostentado, cuando le fue tan rápido a Hao derrotarla pese a la puerta de Babilonia, o era más fuerte ahora o el mayor de los Asakura estaba jugando, era hora de averiguarlo.

Los dos ángeles sirvieron como pantalla y se lanzó en el que debía ser el ataque definitivo, más antes de llegar a él una mano roja surgió de algún lado que ella no previó azotándola contra la roca. Su cabeza rebotó haciendo que se perdiera, era la extremidad del espíritu de fuego que comenzaba a quemarla

-Shamash – llamó, su acompañante tacleó al otro quitándoselo de encima. La doncella se puso en pie, un hilo de sangre corría por su rostro. Se contemplaron -¿por qué dices que no puedo aniquilarte? – Hao sonrió

-porque desde un principio no estás convencida de hacerlo -. Jeanne lo miró anonadada¿pero qué le estaba dando a entender¿qué ella no quería?.

-Señora Hao – de entre los árboles emergieron lentamente Turbine, el Gran Billy, Peyote, Kanna, Matilde, Marie y el resto del equipo, la rodearon lentamente. Al parecer acudieron a socorrer a su líder -¿quiere que nos hagamos cargo de ella? – preguntó Shan más Hao negó

-no se preocupen, sólo estábamos entrenando para mañana – los otros miraron desconfiadamente. Hao se aproximo más, eliminando la distancia que lo separaba de la doncella –has perdido tú última oportunidad para destruirme – le acarició el cabello halándolo un poco –que descanses – y se retiró junto con los demás, quienes aún soltaron miradas de reproche

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Se quedó de pie mirando las estrellas que alumbraban la oscuridad con su palpitante luz. Pensó que su derrota vendría con la muerte pero nuevamente estaba ahí, viva. Podía intentarlo de nuevo más Hao ahora estaba alerta, no confiaría en ella aunque hubiera perdonado su supuesta "sublevación". Repasó sus palabras, ella existía para destruirlo, bien había dicho que mientras uno de ellos estuviera en la Tierra uno no podía permanecer, además estaba el hecho de que aparentemente ella no podía lastimarlo y Hao lo sabía¿sabría su secreto, probablemente. Había hablado de mañana¿qué acontecería el siguiente día?. Detuvo sus ilaciones pues el dolor de cabeza iba en aumento, con la manga de su vestido se quito la sangre. No podía regresar con Marco, demasiado ya había hecho con el equipo de Hao como para que ella misma no se asesinara para cumplir su condena

-dame una razón para seguir – se dijo a sí misma. Mata al mal con el mal, necesitaba encarnar más oscuridad, no podría sin perder el camino. Te miré, te miré como deseo no volver a verte, pues fue con amor y pasión.

–si tan solo no fuéramos tan diferentes -, dudaba, eso la conducía por la senda del mal. ¿Cuándo perdió todo?

-todo es tú culpa-. Había varios hilos que irremediablemente la llevaba a él, eran delgados y podían romperse pero se habían entrelazado formando un nudo que ahora le parecía casi imposible destrozar. Hao se coló en sus pensamientos, se dejo caer contra la roca con la cual se había lastimado¿estaba enamorada, meneó la cabeza, estaba desvariando

-deja de pensar tonterías – sonrío para sí misma pero después su mueca desapareció –si lo estas.

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continuará...

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Notas de la autora: Sorry por el retraso en la actualización! -.-, gomen, gomen. Gracias a Afroditacoral, Ire Yamichii, Zria y a Ishizu from Egypt por sus reviews! Me comentaron por ahí que ya no se pueden comentar, más aún así responderé la pregunta que me hizo Zria, si las habilidades shamanicas de las Hanagumi las saque del manga, al igual que los nombres y todo lo demás. Espero verlas pronto en el próximo capítulo. n.n