Disclaimers: Bueno para comenzar diré que los personajes de esté fanfic no me pertenece, son obra del autor de Shaman King, es decir, Hiroyuki Takei (del cual ya recordé su nombre) y esta autora los usa sin ningún lucro


EL HILO QUE ME GUÍA A TI


.:Capítulo VI:.

Jeanne despertó sobresaltada, había tenido una pesadilla. Se quitó los cabellos plateados del rostro e intentó normalizar su respiración. Tragó saliva

–Buenos días – le dijo alguien cerca de ella. Jeanne brincó en su lugar, giró el rostro y por inercia se cubrió con las sabanas. A su lado se encontraba Hao, estaba sentado en la misma cama pero ella no lo había visto hasta que le habló

–¿Quieres seguir peleando? – preguntó de pronto él

–No – y era verdad Jeanne ya no quería seguir luchando. Miró el sol colarse por la ventana, su habitación era en la única en que entraba luz, aunque todo alrededor fuera lúgubre y un poco húmedo –¿Desde cuándo estas aquí? – inquirió ella

–Sólo han sido un par de minutos, no te preocupes no hice nada indebido – dijo con una sonrisa. A veces Jeanne odiaba esa mueca porque entonces no sabía si era sincera o sólo la fingía para que los demás no adivinaran sus intenciones –¿Pesadilla? – dijo él

–Así es, estaba muerta – le contó ella, aunque en sí ese no era el temor que le tuvo a su sueño sino la forma en que pereció: consumida por las llamas del infierno. De pronto Hao le acomodó el cabello detrás de una oreja

–No te preocupes yo no lo permitiría – le dijo cerca de su rostro pero esas solas palabras tranquilizaron a la doncella –será mejor que te vistas, tengo un encargo para ti – le comunicó para a continuación tratar de levantarse pero Jeanne tomó su mano y no lo dejó levantarse. Se miraron a los ojos un instante antes de que ella se lanzara hacía delante y lo besara.

No lo tomó por sorpresa porque él continuó sonriendo de esa manera y ahora Jeanne se sentía avergonzada por lo que había hecho. Hao la dejó sola para darle esa privacidad que ella tanto atesoraba. Se levantó y lavó la cara para después ponerse uno de esos vestidos de princesa a los que estaba acostumbrada. El día anterior intentó por todos los medios sacar a Hao de su mente, lo echaba fuera una y otra vez, hasta que lo desterrara para siempre pero no lo logró. Cada vez que aparecía en sus pensamientos no era capaz de cazarlo y sacarlo, muy al contrario, se le escapaba, llevándola al mismo lugar de donde lo confinó. Así pasó horas tratando de rehacerse.

Se paseó por la base donde el rey del ocultismo vivía con un aura etérea para no ser molestada, aunque al parecer tal medida era innecesaria porque no se encontró con nadie. Le pareció ver humo procedente del cuarto de baño termal que daba al aire libre, así que se deslizó lentamente hasta quedar recargada de la pared pero no se atrevió a mirar en el interior. Se iba a anunciar pero no lo hizo al oír que conversaban en el interior del cuarto.

Hao hablaba y seguramente con él se encontraba Opacho, de pronto éste preguntó

–¿Para qué la mantiene a su lado? –. Jeanne supuso que el tema era ella, aguardó la respuesta del otro

–Me parece que ya lo sabes – y luego Hao rió. Opacho hizo un puchero, al parecer triste

–Señor Hao, no me gusta que me lea la mente – se quejó; el gemelo de Yoh no hizo más que incrementar su risa

–Lo sé, a veces a mí también me molesta –. Jeanne decidió que ya había oído demasiado, se alejó lo más silenciosa que pudo hasta salir de la base.

Terminó en el bosque que daba a la entrada de la guarida. Se sentó en el pasto recargándose de un árbol, todavía estaba turbada. Así que Hao podía leer la mente, se dio cuenta de que todo el tiempo la había tomado por tonta pues siempre supo lo que planeaba, inclusive supo que estaba enamorada de él antes de que ella lo averiguara. Con razón tenía esa manera tan extraña de actuar. Se sintió aturdida por tal información.

Aún no sabía que iba hacer, si permanecer al lado del rey del ocultismo o… en realidad no había muchas opciones. ¿Amarlo o continuar odiarlo? Aunque deseara con todo el alma hacer lo segundo, sentía que tampoco poco engañarse así misma pero ¿amar a alguien tan terrible como Hao?

Divagó en su mente, viajó por los recuerdos de su memoria hasta llegar al de Le Mont Sant Michael, el lugar donde la criaron cuando apenas era una niña para convertirse en la doncella de Hierro. Sabía perfectamente que en realidad ella no era una divinidad, sino una humana con un poder espiritista considerable. Marco la engañó en ese aspecto pero ella siempre supo la verdad e hizo ese destino suyo, tal vez ahora debería hacerlo lo mismo.

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En la tarde por fin se iba a reanudar el Torneo de los Shamanes. Los Ren empezarían la segunda ronda al luchar contra los Myooh de los Gandala, la tercera influencia peligrosa del torneo. Eran quienes se encontraban entre la corriente del mal de Hao y de la justicia de Jeanne, pues ellos no apoyaban ni a unos ni a otros. Sathy era la líder, alguien que no se podía subestimar.

Sin embargo tanto Hao como Jeanne estaban seguros que el vencedor iba a ser Ren pues era bastante testarudo, por ello no fueron a observar el combate sino que permanecieron en la base. El equipo Flor había salido con nuevas órdenes que requerían de pronta ejecución, además que ellas también debían acudir a un combate.

Jeanne estaba en su habitación, leí un libro que Luchist le había prestado sin muchos ánimos. Después de lo sucedido en el cuarto del baño ya no había buscado a Hao, de pronto su puerta se abrió y detrás de está apareció Opacho

–Señorita Jeanne, el señor Hao la busca – le anunció el niño alegremente. Jeanne salió dócilmente siguiendo al niño que ahora bailaba feliz por haber cumplido con su encargo. Aquel pequeño le caía bien porque a pesar de que la maldad lo rodeaba constantemente él no formaba parte de ésta.

Minutos después se halló frente al mayor de los Asakura. El niño desapareció de la vista dejándolos solos. Jeanne se mantuvo pasiva ante él, oculta tras una máscara de papel para que no la encontrara y menos leyera lo que pensaba

–Tengo una tarea para ti, espero no te niegues – dijo Hao pero ella asintió –te acompañara el equipo de la Luna, ellos te ayudaran –.

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¿Ellos la ayudarían? Más bien los mandó a vigilarla. En cuanto salió de los aposentos de éste, ellos ya la aguardaban, así que partieron prontamente a la ciudad de los Parches a buscar a una persona.

Su misión: matar a Sathy.

Cuando la encontraron, la mujer no se hallaba sola sino que gran parte del equipo de los Gandala la acompañaba junto con Yoh. La líder del equipo budista se encargó de sumir en un trance profundo al chico; ellos no se entrometieron porque debían permitir ese suceso para que Yoh se volviera más fuerte, pero una vez realizado, intervinieron.

No atacaron, sino que se acercaron tranquilamente como si sólo fueran a hablar. Jeanne iba comprendiendo los planes de los Gandala. Ellos no estaban en medio de ninguna corriente sino que tenían el mismo propósito que los Soldados X, asesinar a Hao. Claro que usaban medios distintos. Los Gandala estaban reclutando a Yoh Asakura, Ren Tao, Horokeh Usui, Chocolve McDonald y a Lizerg Diethel para destruir al gemelo del primero. Los cinco guerreros elegidos con los cinco espíritus, el del fuego, la lluvia, el trueno, la tierra y el del viento.

Sathy los recibió tranquilamente de frente. Zang Ching de pronto comenzó a hablar

–Veo que los Gandala están reuniendo a los elegidos – comentó en tono casual –por cierto, uno de nuestros camaradas fue enviado a eliminar a Lizerg, me parece que hizo que su cuerpo explotara así que no podrán revivirlo – dijo sonriente, en especial cuando Sathy quedó perpleja, esa no lo esperaba. Jeanne también haló aire ¿Qué había dicho¿Qué habían matado a Lyzerg? Pero se suponía que Marco siempre estaba con él.

Sintió el impulso de ir a buscarlos pero no se movió. Ryu Espada de Madera perdió la paciencia y se arrojó contra Zang Ching pero ni siquiera lo tocó pues la mismísima Sathy se interpuso

–No importa quién se oponga, te explique que están prohibidas las matanzas – le dijo severamente a Ryunoske. Y ese momento de debilidad le costó la vida a aquella mujer

–Por eso ustedes no pueden ganarle al señor Hao – Zang Ching atravesó a Sathy con su poder espiritista, la muerte fue instantánea y rápida. Ni siquiera los seguidores de Gandala se movieron para protegerla, quizás no lo esperaban o eso estaba planeado, pensó la doncella. Aquello incrementó el enojo de Ryunosoke.

Jeanne no alcanzaba a comprender para que había sido enviada, si el equipo de la Luna iba a hacer todo el trabajo. Pero entonces comprendió la razón de estar ahí cuando Yoh Asakura se levantó y con un solo movimiento de su espada noqueó completamente al resto de los Gandala. La doncella quedó impresionada por ese desborde de energía que demostró el chico, se había hecho muy fuerte en cuestión de minutos

–Lamento la tardanza – se disculpó con una sonrisa en los labios –¿Fausto podrías realizar el conjuro prohibido? – le preguntó al nigromante, el cual asintió –entonces usémoslo en Sathy

–¡No lo permitiré! – gritó Turbine, pasó aún lado de Jeanne, listo para intervenir pero Yoh lo dejó inconsciente con un nuevo despliegue de su poder. Era increíble lo fuerte que se había hecho en tan sólo unos minutos. El gran Billy saltó al ruedo pero no tuvo mejor suerte que su amigo, ni a Zang Ching le fue mejor.

–Doncella, mucho tiempo sin vernos – la saludó Yoh con calma –¿usted también va a interferir? –. Jeanne le sonrió con dulzura y dos segundos después ya se había lanzado al ataque. No podía permitir que la revivieran.

Yoh se movía demasiado rápido, a ella le costó esquivar la espada del samurai pero lo logró. Aún estaba serena. Cerró los ojos y su figura se triplicó

–Vaya es el mismo truco de mi padre – anotó Yoh, sin demasiada sorpresa. Pero ese no era el punto porque la doncella siguió dividiéndose hasta que fueron siete los adversarios que el gemelo de Hao debía enfrentar –veo que nunca hay que subestimarla – reconoció el menor de los Asakura

–Lo siento pero no puedo permitir que la revivas – dijeron las chicas al perfecto unísono y atacaron de igual manera. Yoh se entretuvo con cuatro mientras las otras se iban sobre Sathy.

Ryu se metió pero no logró detener a todas. Se entretuvo con una que a su vez tampoco lo dejaba avanzar hacía Sathy. Él no podía creer que la doncella fuera capaz de esas atrocidades, la señora Sathy era tan buena que no merecía que ningún aliado de Hao le pusiera las manos aunque está persona antes hubiera sido una virgen sagrada.

Fausto eliminó a una mientras Yoh hacía lo mismo con otras dos pero no llegarían a tiempo

–¡No! – Yoh quiso impedirlo expulsando más energía que borró por completo a sus dos contrincantes pero entonces la última se acercó lo suficiente para que Shamash destruyera por completo el cuerpo de la mujer

–¡Señora Sathy! – gritó Ryu sin poderlo creer. Al instante desaparecieron el resto de las doncellas, revelando a la verdadera.

Jeanne no tenía interés en el resto del equipo Gandala, dio media vuelta y se encaminó de vuelta a la base. Ya había realizado su tarea y con ello rasgado otra parte de su alma. No se detuvo ni aunque Ryu le gritó que volviera.

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Pero no volvió a la guarida sino que fue en busca de Lyzerg, debía hallarlo, saber si lo que el integrante de la Luna dijo era verdad. No podía permitir que él muriera, no después de que fue su protegido tanto tiempo, ni porque dentro de él había demasiada amabilidad, la cual ella jamás fue capaz de reflejar.

Corrió velozmente por el bosque hacía donde percibía la energía de Miguel Ángel, por un instante lo diviso entre las copas de los árboles pero de pronto se desvaneció

–¡Marco! – gritó la mente de Jeanne más no así su boca. Cuando llegó ya era demasiado tarde porque el que fue su mentor yacía entre un charco de sangre y a unos metros estaba Lyzerg herido.

Estaba anonadada ¡No podía ser¡No! El causante era extrañamente Anatel del Nilo pero eso tampoco era posible porque ella lo mató. Luchist, Hao y Opacho también se hallaban presentes. Quiso acercarse pero no supo a qué ser fiel.

Ella no fue el ángel de la guarda que apareció para salvar a los caídos sino que en esos momentos llegó Anna Kyoyama acompañada del Golem. Hao sonrió ante la presencia de la rubia

–No esperaba que vinieras hasta aquí, es tan atípico de ti – rió el portador de la estrella pero no dijo más porque la prometida de su hermano lo atacó en un segundo más no tocó a Hao porque éste nulificó su poder

–Yo tampoco esperaba enfrentarte tan pronto pero mis intenciones son serias – dijo fríamente Anna mientras sostenía su rosario y sus dos demonios se mantenían cerca de ella para protegerla

–No seré estricto contigo, después de todo te convertirás en mi esposa –.

Jeanne se desconectó, por ello no se enteró bien a bien de la contienda. Su esposa, había dicho él. Su esposa, su esposa, su esposa. Los celos la recorrieron con violencia. Su rostro se transformó en una expresión que nadie había tenido la ocasión de verle hasta entonces. Si ella iba a ser su esposa ¿quién era ella?

No supo en que momento el Golem se llevó a Marco y a Lyzerg, ni cuando Luchist se lanzó en su persecución. No reaccionó en el momento en que Yoh apareció para ayudar a su prometida. Y no se enteró cuando los gemelos fueron a tomar un café.

Jeanne haló aire y de pronto se dio cuenta de que estaba sola, y llorando. Era una cobarde patética que no fue capaz de moverse ni para ayudar a quienes quería. Se sintió mal por Marco, por Lyzerg.

¡Todo había sido una farsa¿Para qué la quería Hao¿Para qué la necesitaba? Ella lo amaba pero no era recíproco. Sí, lo amaba; ahora podía reconocerlo. Todo se había ido al caño. Jeanne estaba fúrica, tenía ganas de destruir todo, de gritar como histérica. ¿Dónde había quedado ella? Ya no era la misma sino que se transformó en un maldito monstruo voraz por su causa, por él, por matarlo, por venganza, por cariño.

En algún momento se volvió naufrago de su propia vida, había llegado hasta ahí, de pie ante un alud que iba a arrollarla y no pensaba quitarse del camino. Lo único que le quedaba era ser estoica, ser responsable aunque se rompiera ¿Pero responsable con qué o quién? Estaba varada, saboteada y confundida en su propio camino, se dejó cegar por el esplendor del portador de la estrella. Sus pies pendían sobre el vacío mientras buscaba a tientas algo de que sostenerse más a su alrededor sólo había cuervos que la observaban pacientes para burlarse, para destruirla.

¿Qué iba a hacer¿Arrodillarse frente a Marco para que la perdonara¿Lamentar los asesinatos que ya había cometido? No era posible¿además de qué serviría?

Y así en medio de mutismo, asesinó una parte de sí.

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Desprecio, ira, enojo, fastidio, cansancio, tristeza, apatía, frío, odio, sordera, vacío, confusión, burla, olvido, intrascendencia, veneno, muda, inexistente, alejada, aislada, sola, dolor, daño y heridas, sin voluntad ni albedrío, superficialidad, sobrante, sentimientos guardados, poco importante, no vista, hueco, depresión, suicidio, bruja, muerte, ridículo, muerta, muerta, abismo infranqueable, odiada, loca muy loca.

Esta vez se encontraba frente a la playa. Desde su posición podía ver unos barcos de guerra de distintos países, al parecer los humanos habían puesto sus ojos en esa isla después del despliegue de tanta energía que realizaban los shamanes en ella y aunque los Parches procuraron que su ubicación secreta nada pudieron hacer ante las transmisiones espaciales.

No estaba sola, junto a ella estaban los demás aliados de Hao, habían sido enviados para deshacerse de esa basura. Aunque de alguna manera era una tontería pelear contra humanos. A ella no le importaba la conversación del resto del equipo pero unas palabras llamaron su atención

–El señor Hao esta luchando para crear un nuevo mundo – dijo Matilde. Ella levantó un poco más el rostro para oír mejor

–De eso no estamos tan seguros – dijo de pronto Peyote interrumpiendo –hay veces en las que no sabemos con certeza que es lo que piensa el señor Hao -. Jeanne creyó que iban a iniciar una pelea sin sentido cuando de pronto Peyote ya se encontraba partiendo en dos a Zang Ching.

Ella se levantó rápidamente cuando de pronto el espíritu de Peyote ya la tenía apresada con una mano. El gran Billy se dejo caer encima del traidor pero parecía no pensar mucho lo que hacía porque murió al instante. Un disparo rasgó el aire y Turbine cayó. Ella, aunque aún estaba aprisionada por el poder espiritista del mariachi alcanzó a ver al responsable de ello, era un humano.

El sujeto continuó disparando en contra de los shamanes, era cierto, ellos no eran inmunes a las armas. Nulificó el poder de Peyote para poder liberarse pero una ráfaga de balas la alcanzó en la espalda y la hizo irse al suelo

–Como se encierran en su pequeño mundo, sus pensamientos se dañaron. Lo que quiero es decirle adiós a la pelea de shamanes – continuó diciendo Peyote. El equipo de la Flor se abalanzó sobre él pero las balas las detuvieron

–Él puedo leernos la mente, para él sólo somos simples sirvientes. Ya no quiero saber nada – remató Peyote antes de aplastar a las tres chicas y a él mismo con su poder.

Era cierto, todo lo que había dicho el mariache era verdad. Ella lo sabía. Permaneció tumbada en la arena, tenía poder espiritual suficiente como para sanarse pero no motivos. Miró los cadáveres, la sangre; Peyote se había encargado de que los cuerpos quedaran hechos pedazos para que no los pudieran revivir.

¿Qué Hao no la dejaría morir? Mentiras, ahí tenía a la realidad.

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Continuará…

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Agradezco a ire yamichii, afroditacoral, Joe the time traveler y a megumi que no lo pudo hacer vía reply. Gracias