Capitulo 5
En la cocina Bella preparaba el café para subírselo de Edward, que ya llevaba varias horas allí y la noche empezaba a caer sobre Forks.
-Se ha quedado dormida-. La voz de Edward se escucho en la silenciosa estancia e hizo que Bella saltase hacia atrás poniéndose la mano en el corazón de la sorpresa.
-Que susto- dijo soltando una risa tímida y volteándose para verle apoyado en la barandilla de las escaleras. -Gracias por querer quedarte un rato. Estaba mal porque el día de su cumpleaños no viniese nadie a verla, y fíjate, su deseo se ha cumplido- le dijo Bella invitándole a sentarse y poniendo en la mesa dos grades tazas de café juntos a dos trozos de la tarta prácticamente intacta.
-Gracias- dijo sentándose y adoptando una postura más cómoda que la que llevaba estando horas, semi tumbado en la cama con la niña encima leyéndole uno de los cuentos que tenía. –Me alegro de ser una alegría para ella-.
-Para las dos si te soy sincera-.
-¿Cómo lo llevas?-.
-¿Esto se puede levar bien?-.
-No, yo nunca lo lleve bien hasta que… bueno, lo que viste en el hospital. Creo que ese día quitaron toneladas de peso de mis hombros-.
-No sabes como deseo que llegue ese día. Pero luego la veo así y pienso lo peor, pienso que no llegara jamás, que no dará tiempo…- dijo Bella soltando la cucharita con la que daba vueltas al café y poniéndole las manos sobre la cara. –Lo siento- dijo limpiándose las pocas lagrimas que se le habían escapado de los ojos. –No tienes porque soportar esto-.
-Bella, no quiero que me vuelvas a pedir perdón por llorar. Llorar no es algo malo, es necesario, puedes hacerlo cuando quieras, necesitas sacar eso que tienes dentro, porque si lo dejas ahí terminara pudriéndose y cuando salga, porque te aseguro que saldrá, las cosas serán peores- dijo cogiendole las dos manos mientras le decía el mensaje mirándola a los ojos y viendo como estos por momentos se volvían más cristalinos.
-Pero tengo que ser fuerte para Emma-.
-Pero es que llorar no es de débiles. Llorar hace fuertes a las personas Bella. Si algo te duele, llora, eso demuestra que te importa-.
-No quiero que ella me vea así. Alguna de las dos tiene que mostrarse entera, y bastante tiene ella con lo suyo-.
-Entonces llora cuando ella duerma, cuando no mire, pero no utilices otra vez esa excusa, te quema por entro Bella, y cuando esto termine, y terminara bien, las dos tenéis que estar como antes-.
-¿Lloraste cuando lo de tu madre?-.
-Yo solo pude haber creado cualquiera de los mares del mundo con mis lagrimas, te lo garantizo- dijo mientras los dos soltaban leves risas y el limpiaba cariñosamente las lagrimas de las mejillas de Bella. –Durante el tiempo que mi madre estuvo enferma, tuve la oportunidad de conocer a varios enfermos, sobre todo porque yo acompañe a mi madre a las sesiones con psicólogos y grupos de terapia, y lo que mas me impresiono es que los niños tenían una fuerza que la contagiaban, y terminabas creyendo que algún día eso podía terminar bien. Emma tiene esa capacidad Bella aprovéchala y aprende de ella, tal y como ella hace contigo. Créete cuando te habla de un futuro precioso, porque es el primer paso para que exista-.
-Pero es que llevamos a tanto tiempo así, y cuando todo parece ir perfecto, ocurren cosas como esta y volvemos al principio-.
-En eso solo te puedo aconsejar paciencia- dijo torciendo un poco la cabeza y poniendo un gesto de resignación, que a pesar de las circunstancias, a Bella le pareció adorable.
-Paciencia, si, creo que es la primera vez que la oigo en estos meses… No en serio, mil gracias Edward-.
-Cuando quieras- dijo llevándose las manos a sus labios y dándolas un tierno beso.
-Y bueno, ¿Qué tal tu? Lo siento por no preguntar-.
-No importa. Trabajando. Tuve que volar a Europa y volví ayer por la noche. No sabia que estabais aquí, pero ayer de vuelta pase ya de madrugada y vi las persianas abiertas asíque me lo imagine y espere a venir hoy-.
-¿Cómo sabias que era su cumpleaños?-.
-No paro de repetírmelo cuando tu no estabas- dijo riéndose recordando aquellas veces donde la pequeña le llamaba a escondidas para repetírselo. No hacia falta ser muy listo para adivinar lo que en verdad quería.
-Esta niña- dijo Bella riéndose también quitándose el pelo de la cara. –No hubiese sido necesario, en serio. Si estas aquí querrás pasar tiempo con tus padres y el resto de tu familia-.
-A mi hermano cuanto menos le vea mejor. No es que no le quiera, pero hay ratos que me planteo si vale la pena hacerlo-.
-Se nota que le quieres. Tus ojos se iluminan cuando hablas de el- dijo Bella señalándolos. No era difícil darse cuenta de ese detalle, Bella no paraba de mirarlos y estudiarlos constantemente.
-No se lo digas nunca por favor. Puede hacer de eso una broma infinita-.
-No te preocupes. A mi me hubiese encantado tener hermanos la verdad- dijo Bella divagando sobre su vida. Aunque quizá hubiese sido mejor así, a lo mejor hubiesen corrido la suerte de sus padres, o la suya propia y hubiese sido todo mucho peor.
-Háblame de tu familia. No se mucho de ti- dijo Edward.
-No hay mucho que saber realmente- dijo Bella de haber pensado en voz alta momentos antes.
-Vale…-dijo Edward torciendo el gesto. Para Bella era extraño que un habitante de Forks, no supiese su historia, pero el le transmitía algo que jamás nadie había hecho, y para ella ese algo nuevo le hacia querer compartir con el parte de su historia.
-No es que no te quiera contar, simplemente es que es desagradable, y creo que ya tienes una impresión de mi bastante pesimista como para seguir aumentándola-. Una sonrisa suya fue todo lo que necesito para decirlo. –Mis padres murieron cuando yo tenía 17 años-.
-Peco en exceso de bocazas. Perdón- dijo Edward gesticulando con los brazos.
-No importa- dijo Bella quitándole importancia. –Ya no es tan doloroso como antes-.
-¿Puedo preguntarte algo?-.
-Supongo que si-.
-¿Emma es tu hija verdad?-. Si no fuera por la contundencia de la pregunta Bella se hubiese quedado viendo los rasgos e su rostro eternamente, pero esa cuestión le hacia ponerse alerta rápidamente.
Antes de que de su boca pudiese salir una sola palabra, alguien aporreo la puerta, y como un rayo fue ha abrirla, sin importarle lo mas mínimo quien estuviese tras ella. He ahí la segunda sorpresa del día.
-¡Dios santo Alice pasa, estas empapada!- dijo Bella echándose a un lado y dejando pasar a la casa a su amiga, que parecía recién salida de una piscina. Ni siquiera se había dado cuenta en ese tiempo que estaba lloviendo. -¿Qué haces aquí?-.
-No iba a perderme el cumpleaños de mi sobrina por nada del mundo, pero todos los vuelos se habían cancelado y solo salio el ultimo. No me mires así, termine mi trabajo y lo que quedaba se lo deje a mi ayudante de total confianza, tengo que volver en una semana, pero hasta entonces puedo quedarme aquí. ¿Dónde esta mi princesa? ¿Edward?- dijo asombrada mirando en la dirección del chico que estaba sentado en la mesa. Un gesto realmente similar tenia el también.
-¿Alice?- dijo levantándose y acercándose a ella. –No me lo puedo creer. ¿Cómo estas duende?- dijo dándola un abrazo que ella respondió con su sonrisa habitual.
-¿Disculpa? Bienvenido a mi casa. La pregunta seria, ¿Qué haces tu en ella? ¡No! ¡Tu eres Edward!- dijo saltando a la vez que señalándoles y girando su cabeza para ver a su amiga y a Edward, los dos sin explicarse ese comportamiento, porque rara vez tenia explicación.
-Si Alice, Edward- dijo este.
-No, es que tú eres el Edward del que me hablo Emma. ¿Es el verdad?- pregunto mirando a Bella.
-Si, Emma hablaba de el. Tengo que dar por echo el que os conocéis, ¿verdad?- dijo Bella intentando poner el orden en aquel reciente caos.
-Si, Edward es el fotógrafo que contrato siempre que puedo para las bodas. Nos conocemos desde hace por lo menos 3 años-.
-Que casualidades- dijo Bella sintiendo que no formaba parte de aquella escena el reencuentro.
-Oye Alice, ¿eres hermana de Bella? Como le has dicho sobrina…- Bella acababa de comprobar que Edward no se terminaba de fiar de ella. Hace apenas unos minutos le había contado su deseo de tener hermano, a poco listo que fuese, se daría cuenta que no tenia. Eso le dolió en lo mas hondo aunque supo disimularlo mientras pensaba la respuesta al porque tanta molestia. Bella le miraba pero el solo dirigía su vista a la cara de Alice, la cual empezaba a percatar la ligera tensión que se acababa de formar en el ambiente.
-No, Bella y yo no somos hermanas. Bella, y yo también, somos hijas únicas, pero considero a esa niña como mi sobrina-.
-Ah, eh bueno, bien. Tengo que irme- dijo sin saber muy bien hacia donde ir, a quien mirar, y ni siquiera que decir. En su interior sabia que había metido la pata hasta el fondo frente a la persona que en los últimos días mas le importaba.
-¿Pretendes salir de esta casa ahora Edward? Hay tormenta. No he visto llover de esta manera en años- dijo Alice.
-¿Y que quieres que haga Alice? Mi casa esta aquí al lado, no me va a pasar nada-.
-¿Vives en Forks? No lo sabia-.
-Si-.
-Aun así es un peligro que salgas en coche. En serio, es una autentica locura. Puedes quedare aquí hasta que se calme un poco-.
-¿Qué?- preguntaron Edward y Bella a la vez, pero sin dirigir las miradas al otro. Ni Bella le quería cerca después de lo que había dicho, ni Edward tenia tan poca vergüenza como para hacerlo.
-No Alice, en serio, no me va a pasar nada…- dijo Edward empezándose a poner el abrigo, pero inmediatamente paro viendo la mirada de Alice, que tenía en su mano un móvil.
-Cogelo, si vives con alguien llámalo y dile que no puedes ir. Lo entenderán en cuanto miren por la ventana. Lo malo es que tendrás que dormir en el sofá-cama, pero es lo único que tenemos- le dijo Alice poniéndose en marcha para sacar sabanas y mantas. –Bella, ¿me ayudas?-.
-Déjalo Alice, vete a secar antes de que cojas un resfriado. Ya lo preparo yo- dijo Bella quitando importancia a todo.
-Bien, si, será lo mejor. Enseguida bajo y nos tomamos algo. Hace meses que no te veía Edward- dijo volviendo a recuperar su ilusión dándole un cariñoso apretón en el brazo.
-Claro Alice- dijo Edward, aunque su tono se notaba mil veces mas desganado. –
¿Necesitas ayuda?- le pregunto intentando coger el otro extremo de la sabana que tenia sujeta Bella.
-No, gracias- dijo ella tirando para que soltase. Ciertamente era más cómodo entre dos, pero en esos momentos no quería tenerle cerca, o eso quería querer.
-Disculpa por haber dudado de ti- dijo en algún punto por detrás de Bella con un tono arrepentido, que aunque movió algo dentro de Bella, no logro solucionar el problema.
-Ahora- dijo esta burlándose con una risa. -¿No te podías haber parado a penar tu pregunta un momento antes?-.
-No, si pensar es lo que no he parado de hacer desde que te conozco. Pero reconoce que eres un poco misteriosa-.
-¿Misteriosa?- dijo Bella girándose para enfrentarle cara a cara, aunque según los temas que se estaban tratando, no era la mejor opción. -¿Te has parado a pensar, en esas largas horas, que soy así por laguna razón?-.
-Muchas veces, pero siempre llego a la misma conclusión-.
-Dime-.
-Que tengo la suerte de conocer a las dos Bellas, y no se cual gana a la otra-.
-Eres idiota- dijo Bella volviéndose para continuar preparando la cama, aunque por momentos pensó en tirarle las cosas a el y que se las apañase el solito. Sabía que aquello no saldría bien, que aunque fuese la primera que se abría a una persona para que la conociese de verdad, no lo valoraría, y se lo estaba demostrando.
-¿Qué pasa? ¿Qué hice ahora?- el tono de ambos era tan bajo que casi hablaban en susurros, pero la silenciosa estancia ayudaba a que se oyesen. Bella volvió a encararle. En sus caras ya no quedaba ni rastro de la paz que se transmitían.
-Esto pasa, que ni siquiera le das un poco de valor a que yo me haya abierto contigo. Eres la primera persona con la que lo hago y así lo valoras. No quiero que sepas mas de lo que sabes, o porque no estoy preparada, o porque simplemente no quiero. Pero tú piensas que me gusta ser misteriosa, o que te miento, ¿no? Pues muy bien, así te vas a quedar-.
-Vale, quizá no he sido justo contigo, perdón, pero entiéndeme a mí, solo quiero que confíes en mi Bela. No es tan complicado-.
-Pues mira, no te entiendo, porque para mí si es complicado confiar. Desde hoy, prácticamente imposible-.
-Vamos Bella, pareces una niña pequeña con un berrinche, hablemos como adultos-.
-Yo contigo no tengo nada de que hablar Edward. Confíe demasiado en alguien que no respeta mi espacio, y que no me devuelve esa confianza. No quiero saber más-.
-Perdóname por favor-.
-Es que tampoco te tengo nada que perdonar Edward, no somos nada como para andar dándonos explicaciones. Apenas nos conocemos, y se ha demostrado que con esto es suficiente como para ver que no encajamos, ya esta, no hay mas problema-.
-¿No estas siendo un poco radical? Para mi es importante solucionar esto, porque para mi sois importantes. Yo creía que esto iba un poco más allá-.
-Mira si para ti es tan importante no te preocupes, ya esta todo olvidado-.
-Es que no quiero olvidar Bella, quiero aprender de estas cosas-.
-Edward, no soy alguien fácil de tratar. Se que conocerme y aceptarme son cosas realmente complicadas, y no se si puedo soportar que tu en un momento dado no me soportes a mi, lo cal estoy segura que algún día pasara-.
-¿Por qué crees que me puedo cansar de ti?- dijo acercándose más ella. El tono de la conversación había cambiado, y eso se notaba ligeramente en el ambiente que les rodeaba.
-Porque seria lógico. Mi carácter, mi trabajo, tengo una hija, mi pasado, todo hace que aleje a las personas de mi. Míranos ahora-.
-Creo que tienes un carácter increíblemente fuerte, eres la mejor en tu trabajo, tu hija un ser sumamente especial y sobre tu pasado hablaras cuando tengas fuerza. No veo nada en ti, que no sea tu orgullo, que me haga querer alejarme, aunque claro, todos tenemos nuestros pequeños efectos-.
-Es muy fácil decir esas cosas cuando no tienes ningún compromiso que te ate a ellas. Los principios suelen ser bonitos, luego ya todo se suele torcer-.
-¿Te han hecho daño muchas veces en la vida verdad?- le dijo Edward a escasos centímetros de su boca acariciando con las yemas de sus dedos su mejilla. Aquel era el contacto más cercano que jamás había experimentado Bella con un hombre, y era una total sorpresa no haber reaccionado mal como siempre había pensado que haría.
-Con una vez fue suficiente- dijo sin apenas aire en sus pulmones.
-¿Y que pasaría si te juro que estoy dispuesto a poner toda mi paciencia y dedicación para apoyarte y comprenderte? ¿Me creerías?-.
-No soy alguien que confíe demasiado en las palabras-.
-Entonces…- apenas un roce de sus labios basto para que el mundo se detuviese.
Solo les separaban uso milímetros, ambos con los ojos cerrados unificaron sus respiraciones viviendo un momento cargado de intensidad. Pero aquello no fue suficiente para ninguno de los dos, y no tardaron en volver a juntar sus bocas en un beso simple y tranquilo, no tenían prisa en demostrar nada porque ya en el primer segundo todo se aclaro. Se demostraron que querían conocerse, darse una oportunidad. Ambos la merecían. Solo el sonido de los besos interrumpía la calma de aquella casa. Alice podía aparecer en cualquier momento, pero no les importaba, ni siquiera recordaban ese detalle, estaban centrados en el otro, en sentir que por fin eran queridos y aceptados, con sus defectos y secretos por la otra parte. Poco a poco se separaron y en sus miradas volvió a quedar reflejado todo de nuevo.
-No… no te puedo prometer nada Edward, pero estoy segura que algún día podré contártelo. Solo dame un tiempo…-.
-Shh- dijo el colocando un dedo en sus labios para hacerla callar. –No eres la única que tiene que contar cosas Bella, yo también, pero tiempo al tiempo, conozcámonos, aprendamos a confiar y a compartir con el otro y el tiempo dirá-.
-No tienes ni idea de donde te estas metiendo- dijo Bella negando con la cabeza mientras una rosa se le escapaba. ¿Por qué ocultar que estaba viviendo un momento feliz?
-¿Y por que tengo la impresión yo de que estoy donde debo estar?- dijo Edward riéndose también mientras la atraía hacia el con un abrazo que reconfortaba tanto como las palabras.
-Esto es todo tan raro- dijo Bela soltando pequeñas risitas, las cuales imito Edward pero sin entender muy bien nada.
-¿Por qué?- dijo acariciándola la espalda.
-Te conozco apenas hace una semana y parece que si te vas ya nada va a poder ser igual. Has cambiado mi vida en un tiempo record. Y aunque asusta, me gusta-.
-Es bueno saber que sientes lo mismo que yo. Es casi una novedad sentir esto, y no creas que no da un poco de vértigo, peo si no arriesgas no ganas, o eso dicen-.
-¡Bella! ¡Bella!- los gritos de Alice desde la segunda planta hicieron alertar a la pareja que se separo de inmediato.
-¿Qué pasa Alice?- grito Bella.
-Sube-. Seguida por Edward, que la intento tranquilizar con un beso en la frente, subieron las escaleras hacia la segunda planta. La habitación de donde venían los gritos hizo que se asustase como pocas veces antes.
-¿Qué pasa? ¿Qué te ocurre amor?- Bella se acerco a la cama, donde Emma lloraba desconsoladamente abrazada a su reciente regalo en forma de delfín y lloraba mirando a todas partes sudando como si la temperatura hubiese subido de repente. –Estas ardiendo- dijo poniéndola la mano en la frente.
-Esta delirando- dijo Edward quitándole la ropa de cama de encima. Con cuidado la cogio y la tumbo completamente. –Ayudadme. Alice, coge una sabana fina, y tu Bella, déjala solo con la ropa interior. ¿Dónde esta el baño?- pregunto siendo en aquellos momentos el único capaz de mantener cierta cama.
-Allí, allí- dijo Alice intentando separar manta y sabana con las manos temblorosas. Edward salio corriendo de la habitación mientras Bella con sumo cuidado la quitaba el pijama, el cual estaba completamente empapado de sudor y la tranquilizaba con palabras, que ni ella misma se creía.
-Con esto debe de bajarle a fiebre- dijo Edward poniendo sobre la frente de la pequeña un paño de agua tibia y poniendo sobre su cuerpo la fina sabana. -¿Te encuentras mejor preciosa?- le pregunto Edward acariciándole el pelo. La pequeña solo asintió con la cabeza. Su gesto en apenas minutos parecía más calmado.
-Alice puedes irte a dormir. Con lo que sea yo… yo te aviso- dijo Bella sin dejar de mirar a la pequeña, que aunque tenia los ojos cerrados, ciertos gesto de dolor o palabras ininteligibles demostraba que no estaba dormida.
-Vale, lo que sea Bella, lo que sea- dijo dando un beso a todos y saliendo de la habitación mirando a cada paso hacia atrás, como si todo pudiese cambiar en un pestañeo. La experiencia demostraba que si.
-¿Mami?- sin apenas despegar los labios las dos silabas salieron casi como un suspiro de sus labios.
-Dime cariño- dijo Bella. En aquellos momentos le parecía intrascendente si su hija la llamaba mami, mama o Bella.
-Quédate-.
-No pienso moverme de aquí cielo- dijo besándole la frente y quitándole el paño que ya estaba frío.
-Yo me voy abajo- dijo Edward moviendo los labios y señalando para no romper la calma de aquel momentos. Al levantarse la mano de la pequeña tanteo el sitio que segundos antes ocupaba su cuerpo.
-¿Edward?-.
-Dime pequeña-.
-¿Puedes quedarte tu también?-.
Edward miro a Bella preguntándola con la mirada si podía cumplir el deseo de la pequeña. Se limito a asentir con la cabeza preparándose para lo que se avecinaba como una noche extraña. Ambos se tumbaron a ambos lados de la pequeña.
-Todo saldrá bien- le susurro Edward a Bella en el oído. Y después de un corto beso en los labios, ambos cerraron sus ojos.
