Capitulo 7
-¿Esta todo bien? Recuerda que mañana a las 10 tiene cita con el medico, y que el lunes empieza el colegio, se puntual por favor. Quiero llamadas todos los días las veces que haga falta. ¿Estas segura de que puedes? No me importa quedarme si ves que…-.
-¡Bella!- dijo Alice alzando la voz. -¿Cuántas veces me he quedado yo con Emma? Serán solo 5 días. Vete tranquila. Además tendré ayuda extra, Jasper vendrá unos días-.
-Alice, cuidado con lo que hacéis, Emma tiene solo 5 años…-.
-¿Por quien me tomas? Esperare a que se duerma- dijo sonriendo sabiendo que aquella broma, en aquellos momentos, no seria bien reciba ida por Bella.
-Quiero a mi hija sin ningún trauma cuando este de vuelta. Solo te digo eso- le dijo a Alice dándole un beso. –Cariño, pórtate bien, ¿vale? Nos vemos en cinco días- le dijo Bella a la pequeña que estaba tirada en el sofá viendo una peli y no prestaba atención a la despedida hasta que su madre la hablo.
-Si mami. Te quiero- dijo tirandola besos pero sin dejar de prestar atención a la pantalla. Bella sonrío y fotografío aquella imagen de una niña sana y despreocupada que tanto amaba.
Salio de la casa y en 4 pasos llego al coche que ya la esperaba para llevarla al aeropuerto, donde un avión la esperaba para llevarla a Texas, el destino de su próxima sesión de fotos para un calendario. Una frivolidad más disfrazada de calendario solidario.
El viaje era largo, y Bella tuvo tiempo de pensar todo lo que no había podido pensar en las últimas 6 semanas, tiempo que había pasado desde la visita a los Cullen, o como ella lo recordaba, la última vez que vio a Edward. Ultima y mas que probablemente definitiva. Por algún motivo al que no alcanzaba a comprender, le echaba de menos como jamás había extrañado a alguien. Le dolía y le hacia feliz a partes iguales pensar en el, recordar los momentos donde con la punta de los dedos pudo intuir lo que era ser feliz. Se sentía liberada al haberle contado su "secreto", ese que intentaba mantener para ella, pero liberarse no le hizo daño como ella imaginada, ya no le dolía pensar que tuvo un pasado terrible porque lo suplía el imaginarse un futuro prometedor y feliz. Esa visión se la había inculcado Edward, y de una manera u otra siempre le estaría agradecida.
Quería hablar con el, quería sentarse y hablar las cosas como personas civilizadas, "en frío" como se dice, pero sabia que era difícil por no decir imposible, incluso probablemente ella no estuviese preparada. Asíque aplicaría su ley de vida, olvidar el pasado y seguir adelante, aunque esta vez fuese la más dura de todas.
Llego al destino. Y la misma rutina de siempre. Descansar en el hotel. Entrevistas en uno de los salones de este reservado. Dormir hasta el día siguiente. Por la mañana, tarde y posiblemente noche, pruebas de todo el vestuario que tendría que llevar. Un día mas tarde, fotos, fotos y mas fotos, desde que sale el sol hasta que se pone, si alguna no salio bien, hasta que vuelve a salir el sol. Descansar, quizá alguna entrevista televisada en algún programa de la cuidad y horas mas tarde un avión que le llevaría al calor de su hogar. Pero hasta entonces, tenia que trabajar.
No entendía a que venían tantas pruebas de vestuario, sobre todo cuando se daba el caso de esa sesión, donde unos pantalones cortos vaqueros y camisas a cuadros no conllevan mas trabajo que el ponértelo y quitártelo, no hacia falta ayuda. La única vez que se atrevió a preguntar, una larga charla sobre colores, texturas, formas, ropa interior y luz le hizo desinteresarse del tema.
Un 4x4 la llevo hasta el set. Se encontraban en medio de la nada, mirasen hacia done mirases kilómetros de paja se extendían ante ellos. Decenas de camerinos estaba ya perfectamente colocados. Los 12 mas vistosos, las de las 12 modelos, una por cada mes del año. El resto, ropa, maquillaje y cámaras. Probablemente solo uno estuviese dedicado a comida ya que durante la sesión era recomendable no probar bocado, la tripa se hincha y no era lo mejor. Pero eso a Bella le daba un poco igual, prefería trabajar dos horas mas que pasar hambre, por lo cual a base de experiencia aprendió a llevarse su comida. Dos recipientes iban dentro de su bolso a rebosar de deliciosa comida, lo que el resto de sus compañeras traducirían en calorías asesinas. Para ella, eso era una mentalidad infantil.
-Bien Isabella- dijo Marco entrando a al camerino mientras maquillaje y peluquería trabajaban sobre Bella. –Eres el mes de agosto, ya sabes calor, asíque imagínate tu sesión. Para que sea mas creíble, las fotos se harán al mediodía, cuando e sol este en lo mas alto, asíque asume que en 3 o 4 horas empiezas tu- "comeré después entonces" fue lo único que pensó. –En cuanto al fotógrafo creo que has trabajado ya con el, asíque le conoces. Nos vemos luego- y sin más salio de allí.
Bella ni se molesto en preguntarle quien seria, le daba igual, todos hacían lo mismo, "posa", "mira", "sonríe" como si ellas fuesen sus marionetas y supiesen exactamente como hacer el trabajo perfecto. "Todos menos uno" le dijo su pensamiento desde alguna parte recordando la mejor sesión que jamás había protagonizado, las mas… simplemente la mejor en todos los sentidos. Negó con la cabeza intentando sacudir esos pensamientos, como si aquel gesto lanzase los recuerdos fuera de su cabeza, algo que sabia no sucedería.
Una vez preparada sabia que las horas que transcurriesen hasta su turno serian cuanto menos eternas. Solo sabia que no saldría fuera, odiaba esperar viendo como otras terminaban antes. No, eso no estaba hecho para ella. Una vez mas su mejor acompañante fue "Romeo y Julieta", ese libro que la acompañaba allá donde fuese. Era un ejemplar realmente antiguo, pero que trataba con tanto cariño que parecía recién fabricado. En realidad perteneció a su madre, y fue el último libro que ella leyó. Siempre se lo recomendaba pero ella nunca dio su brazo a torcer. Finalmente, meses después durante su embarazo lo hizo, y se arrepintió de no haberla echo caso a tiempo. Era su pequeña joya particular. Una historia con un final que siempre la transportaba al pasado, esa imagen donde sus padres yacían en el suelo con su mano entrelazada. Era el único motivo que la ataba al pensamiento de que las historias de amor existen.
-Su turno señorita Swan- dijo una voz desde el otro lado de la carpa. Marco la pagina y se dispuso a salir. Probablemente antes de comenzar tendrían que retocarla maquillaje, peluquería, recordarle mil detalles que se sabia mejor que la palma de su mano.
El sol ya calentaba toda la explanada, que era un goteo incesante de gente, yendo y viniendo de carpa a carpa, pero ella se limitaba a seguir al chico que segundos antes la había avisado. Le indico que el centro de aquello seria su lugar de trabajo, ningún artilugio mas que su propio cuerpo y se fue. Ayudantes y demás gentes colocaba todo lo necesario para que las fotos saliesen bien.
-Muy bien, podemos empezar. Todos a sus posiciones-.
La reacción de Bella fue instintiva, solo esa voz podía provocar en ella semejante mar de sensaciones. Se giro para ver como caminaba decidido hacia su cámara de fotos, la cual cogio con cariño. En su cara no se dibujaba la sorpresa porque probablemente el sabia que tendría que lidiar con aquello. A pesar de llevar solo 6 semanas sin verle, los recuerdos no le hacían justicia, era si cabía, mas guapo con el paso el tiempo. Volver a ver esa melena cobriza y esos ojos verdes hacia que su cuerpo no respondiese a ningún tipo de estimulo. Pero lo que mas claro tenia es que su oportunidad nunca había sido mas clara, era ese día o nunca, tenia que hablar con el a solas.
-Bien Isabella- dijo sin quitar la vista de la pantalla de la cámara como si estuviese revisando antiguas fotos, aunque el golpe que mas dolió fue "Isabella", -empezaremos de pie, poses, lo que quieras, luego te sientas. No tengo planeado alargar esto mucho-. Algo le dijo a Bella que esa frase llevaba segundas intenciones. Bella solo asintió con la cabeza e hizo lo que mejor sabía hacer, bordear los problemas y hacer su trabajo pensando en lo que realmente importaba su hija. –Bien, siéntate. Os necesito aquí chicos- dijo Edward acercándose a Bella, que ya estaba sentada en el suelo. El se arrodillo esperando a que sus ayudantes se acercasen. –Esto solo serán primeros planos para completar la sesión. Ya sabes, como hasta ahora- se limito a decirle. Si no fuera porque tenían una cámara de por medio y media docena de personas revoloteando, Bella hubiese sentido ese momento tan intimo que juraría que podía oler se aroma entre tantas cosas, sentir su respiración y como su mente trabajaba para separar las planos personal y profesional. Para ella era realmente complicado concentrarse en otra cosa que no fuera el. –Bien, terminamos. Nos vemos dentro de 2 horas. Buen trabajo- dijo levantándose sin volver a quitar la mirada de su cámara.
Bella le siguió con la mirada viendo como se araba delante de una mesa llena de artilugios desconocidos para ella. Sin ni siquiera despedirse del resto o ponerse su bata mantuvo un paso aparentemente firme hasta el. Una vez a dos pasos de su espalda el bloqueo parecía impedirle hablar, pero la necesidad podía mas.
-Hola Edward- pronuncio su nombre con temblor en la voz, algo que cada vez que pensaba en el se extendía por todo el cuerpo. Pudo notar perfectamente como se tensaban sus hombros y todo el cuerpo, pero siguió sin dirigirle la mirada.
-Isabella-.
-Edward, yo quería…-.
-¿Cómo esta Emma?- pregunto antes de dejar que Bella terminase su frase.
-Bien, esta mucho mejor. Pregunta mucho por ti. Gracias por preocuparte-.
-Me alegro por ella. Bueno, por las dos-.
-¿Seria mucho pedir que me mirases? Entiendo que te pueda dar un poco de asco pero es complicado hablar con la nada-.
-Jamás me has dado asco Bella. En ningún momento ese a sido mi sentimiento hacia ti- dijo girándose y esta vez si, clavando sus profundos ojos en los de Bella. –Perdón no quería ser tan brusco- dijo levantando sus manos en un signo de arrepentimiento.
-No pasa nada-.
-¿Qué querías decirme?- dijo dejando la cámara en la mesa y cruzándose de brazos.
-Quería hablar contigo… si todavía es posible-.
-No veo porque no, por lo menos de mi parte. Entendería que por la tuya…-.
-Te estoy diciendo que quiero hablar contigo Edward. ¿No es bastante?-.
-Es más que suficiente. Y una sorpresa-.
-Yo… dime donde te alojas o te doy yo el nombre de mi hotel y quedamos para cenar. Creo que te debo una comida-.
-¿Todavía te quedan ganas?- pregunto dejando entrever esa sonrisa que lleva soñando y deseando mucho tiempo a partes iguales.
-Me alegro de volver a verte- dijo Bella encogiéndose de hombros esperando la respuesta de Edward, que no fue otra nada mas que abrirle sus brazos para que ambos se fundiesen en un abrazo que se estaba haciendo de rogar.
-Te he echado de menos- le dijo Edward en el oído.
-Y yo a ti. ¿Por qué me has tratado así?- dijo Bella separándose un poco y señalando el lugar hasta donde hacia unos minutos la distancia física era poca pero la emocional estaba a años luz.
-Supuse que para ti no seri fácil volver a verme, y una actitud simplemente profesional ayudaría en algo-.
-Nunca es fácil tenerte lejos- dijo Bella preguntándose mentalmente donde se había ido se vergüenza mientras pronunciaba aquellas palabras.
-Eso tiene fácil solución- dijo Edward abriendo de nuevo sus brazos esperando algo que fue cortado por una llamada.
-¡Hola Eddie!-. Aquello no parecía hacer mucha gracia a Edward porque su rostro, casi literalmente, se descompuso. Bajo los brazos por el peso muerto de ellos mismos y se quedo mirando a la nada hasta que llego a su lado. Lentamente giro su cabeza hasta encontrarse con la dueña de la voz.
Tanya Denali. Una de esas modelos que todos quieren ver encima de las pasarelas, dentro de su cama y fuera de sus vidas si querían vivir con cierta paz en ellas. De esas que habían llegado a lo mas alto haciendo honor a lo que todos creían de las modelos pero que solo una minoría protagonizaba. No era precisamente amiga e Bella, más bien la odiaba, aunque ella no sabia porque prefiera apartare cada vez que la tenia cerca. Lo que mas la extraña era el extraño comportamiento de Edward cerca suyo, jamás había visto en una mirada tanto odio acumulado, por lo que se deducía que se conocían.
-Que sorpresa Swan hablando con mi Eddie-. ¿Su Eddie? ¿En que juego estaba metida que todavía no reconocía?
-Yo no soy nada tuyo Tanya- dijo entre dientes destilando casi veneno Edward. Bella se limitaba a vivir aquello como si fuera un partido de tenis, su cabeza pasaba de un lado a otro.
-Pero lo fuiste-.
-Un error lo puede cometer cualquiera. Déjame tranquilo-.
-¿Llamas error a un hijo Eddie?-.
-No vayas por ahí. ¿Cómo te atreves siquiera a…?- pero Edward paro y giro su cara a lo verdaderamente importante, Bella estaba a penas a un par de pasos de ellos escuchando los reproches de ambos. Pero en su cabeza un clic le dijo que aquella no era su discusión y lo mejor seria retirarse antes de dar por sentado cosas graves de verdad.
-Creo que os dejare a solas…- dijo Bella dándose media vuelta.
-Si, yo también que sobras, pero de todo- se escucho por detrás a Tanya. Ya eran demasiados años dentro de ese juego y Bela no caería.
-¡Cállate la maldita boca y vete de mi vista! Bella, por favor, espera- le dijo Edward cogiendola suavemente del brazo. Bela había aprendido a no dar veracidad a lo que decía Bella, pero sobre todo a no dar nada por echo hasta que estuviese comprobado, asíque lo que se dijo en esa discusión apenas le llego, cosa que Edward parecía no saber. –No quiero que te lleves… Déjame explicártelo, yo…-.
-Edward, hablamos esta noche tranquilamente, ¿vale? No te preocupes por nada- dijo dándole un rápido beso en la mejilla y volviéndose. Varios pasos mas adelante los gritos parecían no cesar, pero esta vez tenían como foco a Bella, algo que no la preocupaba en absoluto.
Ya por la noche, Bella ultimaba los preparativos de la mesa a la espera de Edward. Era primeriza e ese tipo de situaciones, jamás había tenido que hacer nada parecido. Ni siquiera sabia como prepararla ya que nunca había aceptado ninguna invitación a cenar de un hombre. Edward volvía a ser el primero en ello. Para la ocasión había elegido un vestido negro corto con os zapatos a juego. Le apetecía sentirse guapa, y que Edward viera ella lo notaba. Quería impresionar al único chico que le había impresionado a ella de manera positiva. Y aunque quería una cena tranquila, sabia que había demasiado temas espinosos que tratar, pero cuanto antes se arreglase, mas normal podría volver a ser todo también.
Dos golpes en la puerta la alertaron. Antes de abrir se miro una ultima vez en el espejo esperando que todo estuviese perfecto y en su sitio. Tal y como hacia antes de salir a la pasarela, respiro profundamente un par de veces y con decisión dejo caer la mano sobre el pomo y la abrió completamente. Tras ella Edward la esperaba vestido con un traje informal y sonriendo sin poder mantenerla la vista, algo que hizo que los nervios se manifestaran en risas.
-Estas muy guapo- le dijo Bella echándose a un lado para que pudiese pasar. El entro y se la quedo mirando.
-Es raro que eso lo diga lo mas bonito de la habitación. Estas impresionante-.
-Gracias- dijo colgándose de las solapas de la chaqueta y dándole un beso en la mejilla.
-Toma, traje esto- dijo dándole una botella de vino que todavía estaba fría.
-No era necesario, pero gracias. La comida ya esta, puedes sentarte-.
-Gracias por querer cenar conmigo- dijo una vez estuvieron los dos en la mesa.
-¿Gracias? ¿Por qué? Te debía esto. Créeme cuando te digo que no estoy haciendo ningún sacrificio-.
-Ya te lo dije esta mañana. Estoy impresionado que después de lo que paso en mi casa todavía quieras verme la cara. y luego esta también lo de esta mañana…-.
-He tenido mucho tiempo para pensar. Todos tenemos un límite, y es lógico que estallases cuando llego el tuyo. No fue la mejor forma de contarlo pero creo que tarde o temprano lo hubieses sabido-.
-Mis padres lo sabían. Es mas, creo que todo el pueblo es consciente de ellos. Yo sabia que algo malo le paso una vez a alguien, pero no sabia quien. Lamento haberte presionado de esa manera. Te juro que nunca desconfíe de ti, pero digamos que mis ganas de saber más pudieron conmigo-.
-¿Qué tal si lo olvidamos, si?-.
-Me parece perfecto. Pero quiero disculparme de parte de toda la familia por la actitud de Rosalie. No es algo personal contra ti, es mas bien… con tu profesión. Si, algo así-.
-¿Mi profesión? Rosalie podría pasar perfectamente por modelo. ¿Qué tiene en contra de nosotras?-.
-Hemos llegado al quit de la cuestión- Edward se limpio con la servilleta y la dejo encima de sus piernas. Encima de la mesa junto las manos y miro a Bella casi sin pestañear. –Es justo que yo me sincere contigo cuando tu también lo hiciste conmigo-.
-Te juro que te dejare hablar-.
-Bien. Veras, hace un tiempo, cosa de dos años tenia una novia. Era… bueno, Tanya era mi pareja. Yo tenía 24 años y estaba enamoradísimo de ella, imagínate un chaval de esa edad viendo que le gusta a una modelo. Estaba ciego. Ella no quería que saliese a la luz pública lo nuestro por cosas "de trabajo", más tarde me entere que era por cuernos, pero es algo que no viene al caso. El caso es que se quedo embarazada de mi, si, esperaba un niño de lo que mas quería en el mundo. Lógicamente mi felicidad superaba a la de pocas. Pero cuando ella me lo comunico sabia que algo no iba bien, y efectivamente así era. Ella no quera tenerlo, quería abortar por el tema ese del físico, siempre el físico, no pensaba jamás en otra cosa. Fue en eso cuando me di cuenta del tipo de persona que era, pero yo quería al bebe. Le suplique, le implore por todos los medios que la tuviese, que después de eso no sabría nada ni del bebe ni de mi, pero no me hizo caso. 2 meses después del anuncio me vino con un certificado medico que daba por oficial la muerte de mi bebe. Creo que jamás sentiré un odio más profundo hacia otra persona. Ella sigue insistiendo en lo nuestro, pero yo en la vida podré volver a verla como alguien inocente, para mi es la asesina de mi bebe, y para mi no tiene perdón- dijo volviendo a coger la servilleta y limpiándose una lagrima traicionera que se le escapo.
-Siento…- dijo Bella entre su propia angustia expresada con lagrimas, que no se molesto en ocultar, -siento haberte forzado de alguna manera a contarlo. Lo siento mucho de verdad-.
-No Bella esto era algo que tenía pensado decírtelo en algún momento. Pero desde el otro día en mi casa supe que no pasaría un encuentro sin que tú supieses esto. Para mi no es ningún secreto, es un recuerdo doloroso si, pero para nada lo oculto-.
-¿Es por eso por lo que Rosalie odia a las modelos? Piensa que todas estamos hechas de la misma pasta-.
-Si. Rosalie tiende a juzgar y generalizar rápidamente. Me quiere mucho igual que yo a ella, pero ese carácter hace que choquemos muy a menudo-.
-Siento ser yo la causa-.
-Nunca tuve una tan buena- dijo cogiendole la mano a Bella y dándole un beso. –No te preocupes por mí, yo estoy bien. Puedo decir incluso que estoy mejor porque tú lo sepas-.
-Quiero contarte mi historia entera, bien, pero no creo que sea el momento. No es por ti, confío en ti créeme, es por mi, se que cuando lo cuente la realidad volverá a caer sobre mi y las miradas de lastima y las palabras de pena serán todo lo que tenga de ti y no quiero. Quiero estar contigo como antes, justo como estábamos antes de ir a tu casa, para mi eso era perfecto-.
-Ven aquí- le dijo Edward tirandola de la mano. –Ven que no muerdo-repitió tirando de nuevo al ver que Bella no se movía. Esta se levanto y rodeo la mesa. Con otro pequeño tiron en la mano la hizo sentarse sobre sus piernas. Aquella cercanía derretía a Bella. De manera natural paso un brazo por detrás del cuello de Edward y apoyo su cabeza en el hombro. -¿Recuerdas lo que te dije en mi casa cuando te pedí explicaciones?-.
-Si-.
-¿Te acuerdas de todo, todo?-.
-Si- repito Bella casi consciente de la parte a la que se refería. –Dijiste que me querías- susurro Bella.
-Si, si lo dije. Y puedo asegurarte que tendré mil defecto y hare cosas mal, pero mentiroso no soy. Puedo esperar Bella, tengo paciencia, y te quiero antes de saber tu pasado, asíque sea cual sea no cambiara nada- le decía Edward mientras con una mano trazaba círculos en la espala de Bella haciendo que su cuerpo se relajase y esas palabras resultasen poesía para sus oídos.
-Por lo menos ahora entiendes porque soy tan difícil-.
-La vida te ha hecho así y no tienes la culpa de absolutamente nada. Soy tremendamente afortunado de que semejante mujer me permita estar cerca de ella-.
-Te quiero cerca de mí- dijo Bella levantando la cabeza y mirando a los ojos, -te necesito cerca. Estas semanas han sido… duras es la palabra, creyendo que jamás volvería a vete y no tendría la oportunidad de explicarte las cosas bien y pedirte perdón. Y soy egoísta por pensar eso, porque tienes derecho a una libertad que estar conmigo no te permite. Porque viajo demasiado y el tiempo libre te obligaría a estar encerrado horas en aviones para verme; porque mi carácter no esta hecho para convivir con nadie y probablemente desarrolle una capacidad alucinante para sacarte de tus casillas, pero sobre todo porque tengo una hija Edward, una niña que es mi vida, y aunque te quiera y seas el primero en recibir esas palabras de mi boca, no puedo permitir que tires por la borda tu vida, me…- los dedos en sus labios hicieron que parase de hablar. Probablemente el único metido eficaz para callarla era ese. Pero lo mas extraño de todo es que su cara estaba sonriente, invadida con esa sonrisa de medio lado incapaz de dejar indiferente a nadie.
-Mi turno- dijo acariciándole la mejilla. -¿Puedes creerte, que a pesar de saber de sobra todo lo que me has contado, y mas, siga queriendo estar contigo? Te sigo queriendo igual o mas que antes que soltases todo eso. No me importa cogerme 10 aviones para verte 5 minutos porque valdrá la pena. Y por dios, ¿en serio te preocupa Emma? ¿Me estas diciendo que ese ángel puede ser un problema? Quiero estar a tu lado, y si esos argumentos es lo único que tienes para no intentarlo, no me vale-.
-Esa era mi defensa-.
-Pues era muy floja-.
-¿Tienes alma de abogado?-.
-Un hermano mas bien- dijo riéndose mientras poco a poco acercaba su frente a la de Bella. –Te quiero Bella-.
En la habitación se formo un terrible silencio. Ninguno sabía que iba a pasar a continuación. Bella temblaba. Nunca en su vida soñó con esa situación, porque siempre se había imaginado un futuro sola, sin nadie más que Emma a quien amar. Sentía que nadie más merecía su cariño. Pero un buen día Edward apareció para hacerle ver que había gente buena, gente que podía ser honesta y sincera capaz de quererla sin condiciones.
-Te quiero Edward. Te quiero- le dijo antes de sellar con sus labios el descubrimiento mas hermoso de su vida.
Holaa! Bueno solo quiero aclarar una cosa porque sois varias las que lo preguntais, asique en vez de contestar una por una, os contesto a todas a la vez. Actualizo cuando puedo, no tengo una fecha fija porque escribo los capitulos en los ratos que engo libres y sgun la inspiración del dia xD Es decir, puedo escribir un capitulo en un tarde como en un semana. Lo que estaclaro es que lo hago, antes o después actualizo, no se me ocurriria dejar una historia a medias, ams que nada por respeto a las que la seguis.
Y sin mas, agradecer de nuevo que sigais leyendo mis historias y comentandolas, porque me deja un poco alucinada. Mil gracias de verdad!
Nos vemos
