Capitulo 8
-Estaba todo delicioso-.
-Agradéceselo a la cocina del hotel-.
-Hm, esta mas rico así- antes de que Bella pudiese darse cuenta el dedo de Edward paso por el pastel del nata para dejar en su nariz rastros de el. Un segundo mas tarde un beso de Edward le quitaba la nata, pero la dejaba el cuerpo temblando.
-¿Tu madre no te enseño a comer del plato?- dijo Bela riéndose y cogiendo una servilleta. –Ahora esta pegajosa- dijo limpiándosela bien.
-Era solo una broma, disculpa-.
-Me gustan tus bromas tonto- dijo Bella con la intención de darle un corto beso e los labios, beso que Edward se encargo de alargar durante un tiempo. –Mi padre siempre hacia eso cuando era pequeña. Es uno de los pocos recuerdos que tengo de el cuando yo era una cría-.
-¿Te crees capaz de hablar de ellos?- le pregunto Edward mirándola a los ojos. Bella con cierta indecisión asintió, pero en sus ojos se veían dudas, que aunque no eran racionales, todavía la gobernaban. –Vamos ha hacer una cosa- Edward cogio la botella de vino con una mano y a Bella con la otra invitándola a levantarse. Una vez estuvieron de pie Edward se dirigió al sofá y sentó a Bella a su lado abrazándola. –Habla, cuando veas que dudas, un trago-.
-No me gusta excesivamente beber…-.
-Es una noche Bella. Te ayudara. Cuando tuve que contarle a Emmet mi historia me dio vodka en vez de vino, y no sabes como me ayudo. Prometo no interrumpirte. Haz como si estuvieses sola si lo prefieres. Te aseguro que te sentirás mejor una vez dejes fuera toda esa… porquería-.
-Esta bien-Bella respiro hondo y dio el primer trago a la botella. Arrugo la nariz ante el sabor de la bebida y comenzó por el principio de la historia. –Yo tenía 17 años. Era una niña del montón, no destacaba en nada, y mi familia tampoco lo hacia. Lo único relevante es que mi padre era e jefe de policía del pueblo, pero es Forks, poco mas y ni siquiera aparece en el mapa. Un día al volver a casa- Bella tuvo que parar y beber esta vez 3 sorbos al percatarse de que llegaba a la peor parte de la historia, una historia que solo había contado completa 2 veces en su vida, una a la policía y otra a Alice, y en las dos ocasiones tuvieron que darle calmantes para la ansiedad, no quería eso esta vez, aunque las lagrimas en los ojos se hacian inevitables. Edward se limitaba a acariciar su espalda y dale pequeños besos en la sien. –Un día normal, al volver a casa, abrí la puerta y vi a mis padres en el suelo llenos de sangre, no pude ver nada mas, o si lo vi no lo recuerdo, solo se que alguien me cogio me tío al suelo, y antes de poder hacer nada me estaba forzando. Ni mis músculos respondían, ni mi voz, nada. No pude defenderme ni hacer nada por mis padres. Luego solo se que vino la policía, las ambulancias, que pase por mil psicólogos, que mi medico me dijo que estaba embarazada. También se que ese cerdo fue pillado y condenado, pero no se si sigue vivo o muerto, y no tengo el menor interés en saberlo- bebió un sorbo mas notándose mas tranquila de lo esperado.-Luego ya viene la parte "agradable" de la historia. Nació Emma. Los sanitarios me plantearon abortar, pero el asesino era otro, no yo. Durante los meses que fue menor y estuve sin padre, me mandaron a un centro y allí conocí a Alice, cuando salimos fuimos a vivir juntas. Es como mi hermana de sangre y ella fue la que me ayudo con Emma mientras yo trabajaba, en ocasiones hasta e 3 sitios a la vez cuando la diagnosticaron la enfermedad con 2 años. Luego un día un cazatalentos me vio, y lo demás es historia. La parte feliz viene cuando te conocí a ti- Bella dejo la botella con decisión encima de la mesa y con una "casi" sonrisa en su rostro.
-Eres una valiente, ¿lo sabias?- dijo Edward echándose hacia delante poniéndose a la misma altura que Bella. –Eres sin duda, un ejemplo para todos, y me incluyo. Estoy tremendamente orgulloso de ti-.
-Me siento mas liberada ahora. Pero sobre todo porque tu sepas donde te estas metiendo. Probablemente si ahora mi analizase un psicólogo sacaría traumas de mi para escribir 6 libros-.
-Bueno, un poco de sal a la vida no viene mal- dijo Edward sacando una sonrisa a Bella. –Yo no creo que estés ni un poco mal, si quieres la opinión que no tiene ni idea de lo que habla- dijo acariciándola el pelo continuando con aquel ambiente de distensión.
-¿Qué vamos ha hacer ahora? Tu trabajo, mi trabajo, tu familia, mi hija… debes de quererme mucho-.
-¿Lo mismo que tu a mi no?- dijo besándola la mejilla.
-Si. Ahora entiendo eso de que la gente por amor se vuelve loca. Querer meterse en esto es de locos…-.
-Amor… me cuesta pensar que alguna vez volvería a sentirlo-.
-Y a mi sentirlo siquiera… hasta ahora las únicas personas que podían decir que han recibido algo de mí son Emma y Alice-.
-Soy todo un afortunado entonces, aunque eso ya lo sabía-.
-Quiero hablarte de un tema algo delicado…-.
-Puedes decirme lo que quieras Bella-.
-Esta bien- a pesar de que lo peor había pasado volvió a beber de la botella, mas para superar la vergüenza que por cualquier dificultad. –Sabes que me he arriesgado como pocas veces he hecho, te quiero, y es algo nuevo para mi. Esta confianza no la había experimentado nunca, y me gusta, te juro que me siento mejor que nunca sabiendo que me aceptas con todo mi pasado. Pero para mi no es tan sencillo, y aunque quiero compartir todo contigo, aun no me siento preparada para según que cosas…-.
-Para, para Bella. Ya se por donde va el tema. Estas hablando de un nosotros mas ala de esto… ¿verdad?- le pregunto antes de seguir hablando. Bella asintió con la cabeza cabizbaja, temiendo que aquello hubiese sido demasiado para tan poco tiempo. –Miarme Bella- dijo Edward cogiendole el mentón suavemente con dos dedos. Su mirada fue recibida por unos ojos claros y resplandecientes llenos de amor. -¿Cómo puedes pensar, que después de lo que me has contado, sea eso lo que tengo en la cabeza?-.
-No se Edward. Somos adultos, tienes 27 años, es normal que las parejas… bueno ya sabes, que hagan esas cosas-.
-Bella, tienes 22 años, puedes llamarlo por su nombre. No es nada malo cuando se hace por amor, que es lo que a mi me gustaría hacer contigo. Pero no todavía, no hasta que tu me o pidas y yo vea que lo haces porque quieres y no porque yo quiera-.
-Me encantaría creer que puedes soportarlo estar equis tiempo en esta situación-.
-¿Y por que no me crees capaz? Mira Bella, yo estuve enamorado una vez, y por mi parte fue amor de verdad, de ese al que idolatras a la otra persona, y te juro que lo pasional estaba, por mi parte, mas alto que lo sexual. No te niego que pueda ser importante, pero si prescindidle hasta que tú estés lista-.
-¿Dónde te habías metido estos años?- le pregunto Bella acariciando su mejilla. –No vives tan lejos, podrías haber venido. Necesitaba a alguien como tu en mi vida, ¿sabes?-.
-Perdóname. A cambio te prometo que no me iré nunca- dijo juntando sus frentes. Edward la miraba y veía que su cabeza se ladeaba venciendo su propio peso. Aquello le hizo reírse. –Bella, ¿estas borracha?-.
-Puede que haya bebido vino demasiado deprisa. No me gusta beber, ya te lo dije-.
-Te llevo a la cama, ¿vale?- la cogio pasando sus brazos bajo sus piernas y a través de su espalda. Tenerla tan cerca era algo extraordinario. Poder ver desde tan cerca tanta belleza le dejaba fascinado, aunque sabía con certeza que su interior tenía un valor inmensamente superior al exterior.
-Quédate conmigo- le dijo antes de llegar a la cama. –No pongas esa cara, solo quiero que estés a mi lado durmiendo-.
-No me has visto la cara Bella-.
-¿Acaso me he hecho falta?-.
-No- dijo besándola en la frente y dejándolas delicadamente en la cama. Se tumbo a su lado y paso su brazo bajo ella para atraerla a su cuerpo. –Buenas noches Bella-.
-Mmmmm buenas noches Edward. Te quiero-.
-Y yo a ti Bella- le dijo sin saber con certeza si antes de terminar su frase ella no había caído dormida ya. Pocas veces en su vida cerro los ojos con tanta felicidad interna.
Edward se revolvió en la cama, se notaba incomodo. Normal, la noche anterior se durmió con la ropa que llevaba puesta, un traje de chaqueta, el mejor que tenia, pero valía la pena esa incomodidad di giraba su cabeza y veía a aquí tenia entre sus brazos. Bella percibió que algo se movía a su lado y abrió los ojos para reconocer cual era el motivo por el que estaba despierta. Su cabeza no funcionaba tan rápido a primeras horas de la mañana como la de Edward, y ver alguien a su lado la asusto e tl manera que en menos de un segundo ya había salido de la cama y estaba a cuatro pasos de ella. El dolor de cabeza tampoco tardo en aparecer.
-¿Qué pasa Bella?- pregunto Edward sentándose en la cama y poniéndose las manos sobre los ojos. El sol ya daba con fuerza dentro de la habitación y aquella era demasiada luz para sus ojos.
Poco a poco Bella fue recordando las últimas horas del día de ayer sin dejar ver la cara de incomprensión de Edward. Una sonrisa fue extendiéndose por su cara según venían a su memoria los recuerdos mas recientes y todo parecía encajar.
-Te quiero- dijo en voz alta cuando llego a ese momento en el que recordaba confesarle a Edward sobre sus piernas sus sentimientos. –Te quiero. ¡Te quiero!- dijo corriendo hacia la cama y colgándose del cuello de Edward cayendo de espaldas a la cama mientras le llenaba la cara de besos. -¿No ha sido un sueño verdad? Te quiero- dijo sin separarse un milímetro de el. Edward solo podía soltar débiles risas y disfrutar de ese momento como había disfrutado pocos en la vida.
-¿Te despiertas siempre con estos trastornos de bipolaridad?-.
-Ni idea. Nunca había dormido con nadie que me lo pude decir-.
-Pues que sepas que me encantan, sobre todo por como terminan. Muy buenos días preciosa- le dijo cogiendola la cara para darle un beso en los labios con calma, lo único que faltaba en aquel momento. Tranquilidad para disfrutar del momento.
-Si, buenos días- dijo cuando separaron sus labios, aunque tardaron poco tiempo en volver a juntarlos. –Los mejores desde luego- repito una vez volvieron a separarse. Poco después un móvil empezó a sonar en la habitación. -¡No, no, no, no, no, no! Me niego a que me estropeen este día. ¡No!-repitió Bella dándose cuenta de que era su móvil el culpable. Ambos se sentaron encima de la cama, uno claramente de mejor humor que el otro. Con mala leche Bella pulso la tecla de descolgar sin ni siquiera mirar de quien procedía la llamada. -¿Si?- pregunto con la voz más alta de lo meramente educado. Sus ojos se abrieron como platos y se tapo la boca ante tal desliz. -¡Emma! ¡Cariño! ¿Cómo estas?- pregunto sintiéndose de repente nerviosa mientras se colocaba correctamente el vestido y miraba en todas direcciones hasta que dio con la expresión divertida de Edward. Le pregunto sin tono "¿Por qué te ríes?".
-No te puede ver Bella, y no estas haciendo nada malo- le contesto lo suficientemente alto para que ella la oyera pero no para que Emma que estaba al otro lado del teléfono le escuchara.
Bella suspiro y se dejo llevar para sentarse sobre las piernas de Edward, darle un beso en la mejilla y darle las gracias en el oído.
-Si cariño te estoy escuchando, que ya empezaste la escuela y tienes amiguitos. ¿Muchos?-. Edward miraba hacia otros lados intentando desviar su atención de la conversación, por lo menos hacerla lo mas privada posible, algo que a Bella le divertía de sobremanera. Tapando el auricular pero sin dejar de prestar atención le cogio la cara y le susurro bajito. –Puedes escuchar. No me va a decir nada parecido a "me ha venido la regla" o "mama tengo novio". No es tan privado, todavía- Edward sonrío sintiéndose avergonzado y dándole un beso en la mejilla. -¿Cómo que el otro día te fue a ver una señora?- si algo había reforzado en los últimos años Bella era el como hacer dos cosas a la vez, sobre todo si una de esas cosa estaba relacionada con su pequeña. Nadie que ella no conociese pisaba su casa, asíque si Emma no la conocía era porque no debía de estar allí. Una periodista era una de las cosas que barajaba y le asustaba. -¿Sabias quien era?- la pregunto para descartar posibilidades. La respuesta la extraño y miro a Edward, que le devolvió la mirada preguntándole que pasaba. –Que la mama de Edward fue a verte el otro medio- repitió para que Edward supiese de que hablaban. Desde luego o el era un magnifico actor, o desconocía ese detalle tanto como Bella. -¿Y… y que tal?- la pregunto lo mas inocentemente posible. –Que te llevo galletas. ¿Estaban ricas?- decía Bella repitiendo todo en voz alta para que también Edward pudiese situarse ante lo que decía. –Yo estoy muy bien cariño, no te preocupes- le dijo sonriendo ante la dulzura de una niña de 4 años. Rápidamente se le ocurrió que le tocaba a ella sorprender. -¿Sabes con quien estoy? Adivínalo… no… no… ¿Cómo dices eso? Ya, Alice. Dile a la tía Alice que tiene demasiada imaginación. Escucha, a ver si le conoces-.
Bella le paso el móvil a Edward, que sorprendido lo recibió volviéndoselo a agradecer con un beso. Le extrañaba que tan pronto le dejara "acercarse" a la niña, comprobando así que aquello no era un pasatiempo. Para Bella, Emma era demasiado importante como para jugar con ella.
-¿Cómo esta la niña mas guapa de Forks?- comenzó Edward son parar de sonreír. Miro hacia Bella cuando la niña le contento con un altísimo grito de "Edward" que hasta Bella pudo captar. –Si, si estoy aquí con tu mama. ¿Cómo estas princesa?... ¿En serio? ¿Has empezado ya la escuela?... Cuando vaya quiero queme leas un cuento por lo menos… Dile a tu tía que se tranquilice que ahora la dejamos hablar con tu madre… ¿Qué si somos novios? ¿Tu no eres muy pequeña para esas cosas Emma?... Alice… Mmmmm no Emma, no… por ahora… yo me ocupo de ese tema cuando pueda… Si preciosa, te prometo que vuelvo para verte lo antes que pueda… Yo también te quiero pequeña. Cuídate mucho. Alice quiere hablar contigo- dijo Edward pasándole el móvil con un gesto entre diversión y dulzura. "Gracias" le dijo gesticulando con la boca. Bella cogio el móvil sabiendo que aquella conversación no seria ni similar a la que había tenido con Emma.
-Hola Alice- dijo a media voz dándola a entender que estaba en línea y "dispuesta" a empezar. Bella escuchaba cada grito intentando comprender por lo menos las dos primeras palabras de cada frase, pero era literalmente imposible. "Por lo menos la niña esta jugando e el jardín" pensaba mientras Alice seguía con su retahíla de gritos. Abría los ojos a cada cosa que podía pillar, pero rápidamente gesticulaba con las manos ante la incomprensión que sentía. -¿Pero como quieres que te responda si no entendí nada? Te lo tengo dicho Alice, las preguntas una por una, y con un tono normal d voz. Todo seria mas sencillo para mí así… te escucho y respondo. Venga… Si estoy bien… no Alice, estoy comiendo bien… No, se que la niña esta en buenas manos…- Edward a esas alturas ya estaba tumbado en la cama partiéndose de risa ante las situaciones que se planteaban habitualmente entre Bela y Alice. –Si Alice estoy con el… Bien, todo bien… ¡Alice por dios no, por quien me tomas!... Soy mayorcita y poco mentirosa amiga… Saldré de aquí a primera hora de la mañana… no, no lo se… ¡Pues porque acabamos de despertarnos!... ¡Me quede dormida!... ¡Alice! ¿Tu te estas escuchando? Hablamos mañana… Adiós… ¡Adiós!- y rápidamente colgó. –En serio, Alice es de lo que no hay- dijo Bella levantándose de las piernas de Edward, que seguía tumbado en la cama riéndose a todo pulmón.
-¿Algo que pueda ser contado?- dijo frotándose los ojos para limpiarse las lagrimas de risa y sentándose en la cama.
-Esta loca, en cuanto no es la primera en saber las cosas se desquicia- decía Bella mientras abría su maleta y sacaba unos vaqueros y una camiseta ancha para cambiarse a una ropa más cómoda. –Primero pregunta cosas sin sentido, y en cuanto ve que no estas de mal humor te suelta tales tonterías, que en serio, si se escuchara dos segundos se daría vergüenza propia. Y luego te hace 500 preguntas seguidas sin posibilidad de contestar, básicamente porque no la puedes entender. ¿Me ayudas?- dijo señalándose la cremallera que tenia en su espalda.
Con todo el cuerpo temblándola, Edward se levanto y disimuladamente se seco las palmas de las manos en sus pantalones para limpiarse el sudor.
Se sitúo a las espaldas de Bella y bajo lentamente la cremallera por su espalda. Vio el broche del sujetador, negro al igual que el vestido que aun llevaba puesto. Bella se lo bajo hasta la cintura, y todavía de espaldas de lo quito, poniéndose rápidamente una camiseta. A esas alturas lo que decía Bella para Edward quedo en un segundo plano, centrándose solamente en bajar el bulto que se había formado e sus pantalones, bulto que debía ocultar antes de que Bella se diese cuenta.
–Gracias- dijo dirigiéndose al baño para ponerse los pantalones. Aunque Edward pensase que lo había escondido bien, ella se había dado cuenta, y no creía necesario forzar la situación mas de lo que ya estaba, por lo que al salir y verle con la expresión mucho mas relajada decidió continuar con la conversación. -¿Qué tienes que hacer hoy?- pregunto sentándose a su lado.
-Me voy… me tengo que ir por la tarde a Europa. Lo siento. Volveré en unos 20 días-.
-¿Qué? ¿20 días? ¿Por qué no me lo has dicho antes?-.
-Pues porque no salio el tema, no se Bella, era de esperar… hablamos de esto ayer, de la separación por trabajo y esas cosas. No puedo no ir-.
-Lo se, es solo… es que no esperaba que esto tuviese que pasar tan pronto. ¿A que hora…?-.
-El vuelo sale a las 7. Estaré en Londres-.
-Me encantaría ir contigo, pero no puedo. ¿Lo entiendes…?-.
-Te mandaría de vuelta inmediatamente. Hay prioridades Bella. No te voy a negar que te extrañare horrores, pero Emma y su salud van antes que yo, siempre-.
-Tu estas en la misma línea para mi. Diferente amor, pero eres tan importante en mi vida como lo son Emma y Alice-.
-Significa mucho para mi oír eso, ¿sabes? Sobre todo habiendo visto como las quieres a ellas-.
-Solo tengo un par de entrevistas en el hotel. ¿Quieres comer conmigo? No tenemos tiempo para mucho más…-.
-Contaba con eso ya. Pienso aprovechar hasta el último segundo a tu lado. No voy a dejarte cuando por fin te tengo, seria de idiotas- dijo besándola rápidamente la mejilla y levantándose de la cama. –Te llamare cuando tenga hecha la reserva. Nos vemos- se agacho ligeramente para rozar sus labios con los de Bela y salio de la habitación, dejando a la chica con esa sonrisa imborrable de niña enamorada.
Una hora mas tarde Marco llamaba a su puerta para acompañarla a las entrevistas.
-No me gusta Isabella- le dijo Marco mientras caminaban por las partes mas escondidas del hotel.
-¿Qué es lo que no te gusta Marco?-. Bella no solía seguir ese tipo de conversaciones, pero ese día tenia un humor impresionantemente bueno.
-Tu nuevo novio, ese fotógrafo. No me gusta-.
-Has conseguido que mi increíble humor hoy se esfume- le dijo Bella siendo sincera con el en mucho tiempo. –Pero lamento informarte que eso no es asunto tuyo-.
-Te equivocas, aquí el que maneja tu imagen soy yo, y ese asunto compete en mi trabajo-.
-No pienso exponerlo a la luz pública Marco-.
-Eso lo daba por hecho. Eres una persona a la que las demás ven como inalcanzable, tener pareja te rebaja a la normalidad-.
-No soy ningún dios Marco, no lo soy ni quiero parecerlo. Tengo pareja porque soy normal. Vende otra cosa, no la perfección-.
-Vendo lo que los demás quieren-.
-Entonces véndelo en otra, porque yo no lo soy. Y te repito, Edward se queda donde esta-.
-No digas nada de el, nunca. Lo demás déjamelo a mi-.
-No te metas, te lo advierto. Ni se te ocurras meter tus narices en este tema-.
-Pasa- dijo abriéndole una puerta y manteniéndole la mirada.
Con paso firma Bella paso a su lado cambiando radicalmente su expresión, convirtiéndola en un gesto dulce y amable que tendría que aguantar lo que durase las dos entrevistas. Hubiese sido mas sencillo mantener una mejor postura si aquel incordio llamado Marco y reencarnado en persona, no hubiese estado todo el tiempo detrás de la persona que la preguntaba.
-Muchas gracias por su atención señorita Swan- dijo la reportera extendiéndole la mano al fin de la entrevista. La ultima entrevista.
-A usted por venir. Hasta pronto- se despidió educadamente Bella llevándose la mano a su bolsillo y cogiendo la llamada que tenia sonando en el teléfono. -¿Diga?- contesto levantándose para que los técnicos pudiesen quitarle todos los artilugios para el sonido.
-Dime que ya terminaste- sonó una dulce voz al otro lado del teléfono que devolvió a Bella a su mundo feliz.
-No ha pasado ni un minuto-.
-Entonces te puedo tener para mí desde…-.
-Desde ya mismo-.
-Perfecto. Tienes una furgoneta en el parking de tu hotel. Es de confianza. Nos vemos-.
-¡Pero dime a donde me llevas1 ¿Edward? ¡Edward!- pero tras una pequeña risa el sonido que llego a sus oídos fue ese cansino pitido interminable.
Con la sonrisa en sus labios colgó el teléfono y se dispuso a salir a toda prisa de aquella habitación, sin darle a nadie ningún tipo de explicación, como habitualmente solía hacer. Pero aquella vez un tipo de brazos cruzados estaba plantado en medio de la puerta y la resultaba un poco complicado.
-Déjame salir Marco, tengo prisa-.
-Ya te he dicho que no me gusta esa "relación" o lo que quiera que mantengas con el-.
-Y yo a ti también te he dicho que me da igual lo que te parezca. Ocúpate de mi trabajo, no de mi vida privada. Te pago para eso-.
-Esa relación puede afectar a tu trabajo-.
-Cuando eso pase, si es que pasa, a lo mejor, hablaremos de ellos. Mientras tanto, déjame-.
-Te acordaras pronto de esta conversación- le dijo echándose a un lado. Pero para Bella aquello acabo de colmar el vaso.
-¿Me estas amenazando Marco?-.
-Solo informando, quizá avisando-.
-Esto es lo ultimo. Y esto si es una amenaza- dijo Bella saliendo dejándole el recado. Podía soportar muchas cosas de ese hombre, pero una amenaza, cuando lo que estaba en juego era el amor, no, ese era su límite, y aquel día lo había descubierto de la peor manera.
Bajo hasta el garaje, y antes de poder ponerse a buscar un coche, apareció delante de ella una de esas furgonetas con cristales tintados, de demasiados asientos teniendo en cuenta que normalmente ella solía viajar sola. El chofer bajo la ventanilla y la invito a subir. 10 minutos mas tarde entraban en el parking de otro edificio, con la única orden al bajarse de que pulsase en el ascensor el botón del ultimo piso. Tal y como la dijeron lo marco y espero a que se abriesen las puertas.
Salio sin esperarse nada. No sabia donde estaba exactamente, ni siquiera el que hacer cuando se encontró en medio de una habitación enorme decorado en tonos claros. Miro a su alrededor sin encontrar nada, hasta que vio que la terraza estaba abierta y las cortinas se movían ligeramente por la pequeña brisa que corría. Salio por las puerta y se encontró antes una balcón con unas vistas exquisitas a toda la ciudad. Pero lamedor de todas se encontraba en el extremo izquierdo, con una camiseta blanca y unos pantalones hasta la rodilla caquis, que la dedicaba una tierna sonrisa.
-¿Dónde estoy?- pregunto Bella todavía en el sitio.
-Es un restaurante un tanto especial. Cortesía de ser hijo de un hombre de recursos-.
-Enchufado entonces-.
-De las pocas veces que lo utilizo-.
-Ha valido la pena. Es increíble-.
-Si tú lo dices, entonces ha valido la pena. Hola- dijo acercándose hasta ella y dándole un corto beso en los labios, que a los dos les sabio a poco pero que disfrutaron.
En un momento de distracción dos copas de lo que aprecia champán aparecieron frente a los ojos de Bella.
-¿Qué celebramos?- pregunto cogiendo una de ellas.
-¿Qué quieres celebrar?- le pregunto el devolviéndosela.
-Que soy feliz, que estamos juntos-.
-Brindamos entonces por tu felicidad y por esto que tenemos ahora. Y de mi parte brindo por la mujer mas increíble del mundo, y que esto no termine nunca- dijo cogiendo con la mano desocupada la cintura de la chica y acercándola un poco mas a el. –Porque podamos con todo, siempre-.
-Por nosotros- sentencio Bella.
-Por nosotros-.
Hola!Siento mucho el retraso, pero es epoca de examenes, supongo que todas me entendereis en ese sentido… Pero tal y como dije, esto no se queda tirado y e aquí un nuevo capitulo. Disfrutadlo
Un besoo!
