Capitulo 11

-Bella, ven un momento por favor- la llamo Edward desde la cocina.

-Si- dijo levantándose de la mesa. –Tu señorita, termínate el plato. Sin quejas- le advirtió a la pequeña que ya tenía abierta la boca para protestar por lo malo que estaba el pescado. Otra vez. –Dime- dijo entrando y empezando a recogerla.

-¿Tienes algo pensado para Navidades? Ya sabes, ir a algún lado, algo especial que tengáis costumbre de hacer…-.

-No, nada especial. Normalmente Alice esta, pero este año se va con Jasper y su familia. Cenamos juntas y abrimos los regalos. Decoramos la casa, o la decoran, porque por esas fechas yo no suelo estar. ¿Por qué lo preguntas?-.

-Ayer mis padres nos invitaron a cenar allí el día 31. Nochebuena ya les he dicho que esta reservado para mis princesas, pero el 31 les gustaría reunir a toda la familia, y eso os incluye- Edward la cogio por la cintura acercándola y poniendo esa sonrisa que sabia que volvía loca a Bella. Algo que ella jamás debió confesarle.

-Navidad es una época de paz, tranquilidad. Rosalie y yo en la misma habitación hacemos que esas sensaciones se esfumen-.

-Esta avisada. Además, creo que Emmet tiene noticias-.

-¿Noticias de que? ¿No? Edward tu lo sabes, dímelo- dijo Bella dándole en el hombro.

-Acepta-.

-¿Estas utilizando el chantaje conmigo? Estarás bromeando. Cullen, dime lo que sepas ahora mismo-.

-No- dijo riéndose y alejándose un paso a cada manotazo que le daba en el pecho Bella. -Solo será una noche Bella. ¿Qué puede pasar?-.

-¿Quieres que te lo enumere? Solo llevo por ahora mil ideas, y ninguna agradable-.

-No eres nada optimista. Te aseguro que Rosalie se comportara. Te lo prometo- dijo alargando la palabra ante la cara que ponía Bella con ese compromiso. Le parecía tan irreal esa idea que casi sonaba a chiste. –En serio, por favor-.

-No… No puedes pedírmelo así Edward. Es imposible decir no-.

-Piensa además en Emma, imagínatela pasando unas fechas como estas con gente que la adora. Con Lily. Se muere de ganas de verla-.

-Una noche Edward. Júrame por lo que mas quieras que todo va a salir bien, porque si no… No puedo creerme que este aceptando- dijo Bella agachando la cabeza y negando al mismo tiempo que se escuchaba un grito de triunfo.

-Ey muñeca, ¿a que no sabes a quien vamos a ver en el día de Nochevieja?- se escucho a Edward saliendo de la cocina.

-No- contesto la pequeña mientras Bella imitaba a Edward y se sentaba en la mesa al lado de la pequeña.

-Vamos a ir a cenar con su familia. ¿Quieres?- le pregunto Bella sin querer dejar fuera de la decisión a la parte mas importante de todas.

-¿Vamos a ver a Lily?- pregunto emocionada mirando a ambos. Bella supo en ese momento que había tomado la decisión correcta.

-Si- respondió Edward feliz. Tanto o más que la pequeña.

-No se donde me he metido- dijo Bella levantándose y retirando el plato ya casi vacío de la pequeña, que de la emoción acabo con la comida y se unió a Edward haciendo un baile absurdo de victoria.

Fue una Navidad, cuanto menos, mas familiar. La casa volvió a recuperar el espíritu de la Navidad desde la última vez que allí volvió a vivir una familia de verdad. Se respiraba esa inocencia y alma de niño que había faltado. Y Edward, una vez más fue el que se encargo de devolverlo a donde nunca debió salir. Algo tan sencillo como un árbol con bolas, y un Santa Claus en la ventana hicieron maravillas. Los regalos fueron más abundantes que nunca por ambas partes, pero Emma fue la mas beneficiada con gran diferencia. Y aunque a Bella no le gustaba consentirla, hizo una gran excepción.

Era el último día del año, un año que se iba dejando grandes satisfacciones a Bella, y un año que llegaba con grandes proyectos de vida. Y desde luego Bella no se podía quejar de cómo terminaba el año, por lo menos con emociones fuertes. Ese día tocaba la cena con la familia de Edward. Y aunque se había mentalizado en confiar en la palabra de Edward, sabia que a la minima Rosalie o ella saltarían, algo nefasto para ambas partes.

Emma ya estaba vestida con su vestidito a juego con el de Bella. Las dos iban con un vestido color granate, el de Bella algo mas sofisticado que el de Emma, pero los dos sencillo. Se estaba dando los últimos toques al maquillaje intentando evadirse de todo y relajarse que fata le hacia.

-Emma, baja corazón. Nos vamos- le dijo Bella a Emma mientras se ponía su abrigo. Era diciembre y Forks era terriblemente frío en esas fechas. Por lo menos, más que de costumbre.

-Ya estoy- dijo llegando abajo.

-Toma, colócate el abrigo que hace frío- le dijo abriéndolo para que ella solo se tuviese que encargar de meter sus bracitos y girar. –Acuérdate de comportarte, no es nuestra casa-.

-¿Y si Lily me pide que juegue con ella?-.

-Entonces tu pedirás permiso para poder jugar a sus abuelos, a sus padres y a mi y no armaras jaleo, ¿prometido?-.

-Si mami- le dijo la pequeña agarrandola de la mano y tirando para salir de la casa.

Bella odiaba conducir con tacones y con nieve en la carretera, ya que una cosa era imposible de evitar, se quito sus tacones dejándolos en el asiento del copiloto hasta que llegaran a su destino. Ya tendrían tiempo sus pies de sufrir.

Aunque el trayecto apenas duraba 15 minutos, parecía que aquel angustioso y largo camino la llevaba a la sentencia de muerte viendo su nivel de nervios. Ni siquiera pensar en Edward y que pronto estaría con el hacían que se relajase lo mas mínimo. Probablemente esa situación fue mas sencilla sin Emma de por medio, incluso sin Lily, no aria falta ningún tipo de control, pero estando las pequeñas todo tenia que parecer que iba perfecto. Nada más lejos de la realidad.

Era innecesario dudar del exquisito gusto de Esme por la decoración. Simplemente ver la decoración exterior de la casa parecía que entrabas en otro lugar muy alejado de Forks. Era sencillamente idílico. Bajo del coche tan impresionada como cuando vio la primera vez aquella casa. le impresionaba constantemente. "Si es capaz de esto en el exterior, no quiero imaginarme el interior" pensaba Bella abriendo la puerta para que la pequeña bajase.

-Mami, este casa es como un palacio de bonita- le dijo la niña a su lado admirando al igual que Bella la decoración.

-¿Verdad que si? Acuérdate de decírselo a Esme. Seguro que e hace mucha ilusión. Vamos, que aquí nos congelamos de frío chiquita- le dijo dando un pequeño tiron a la mano y dirigiéndose hacia la puerta.

Bella toco el timbre mientras respiraba profundamente. No había vuelta atrás, aun cuando estaba en el coche podía haber dado u volantazo y no presentarse, pero ya era tarde. Lo que fuese a pasar, que pasara rápido. Era lo único que deseaba.

-Hola guapas- Bella abrió los ojos y su primera y grata sorpresa fue que el que las recibía era Edward. Sonrío como buenamente pudo viendo como cogia a Emma en sus brazos y le daba varios besos en la mejilla sacando las risas de la pequeña. –Hola- repitió mirando a Bella y dándole un tierno beso en los labios. –A ver, dejadme veros- dijo bajando a Emma al suelo y cogiendo a cada chica con una mano haciendo que diesen la vuelta sobre si mismas. Esta vez fue Bella la que secundo con risas la tontería. –Madre mía, estas impresionantes. Tengo a las dos chicas mas guapas del mundo en mis manos-.

-¿Esta Lily?- pregunto Emma de manera impaciente.

-Yo diciendo lo preciosa que estas y tu no me dices nada- le contesto Edward agachándose a su altura poniendo un cómico puchero.

-No estés tristes. Tu siempre estas guapo. No. Tu siempre estas guapísimo- le dijo abrazándole por el cuello.

-Así me gusta. Anda ven, vamos con los demás- dijo volviéndola a coger en brazos y pasando el libre por la cintura de Bella, que una vez mas, no podía hacer nada mas que sonreír cuando veía como interactuaban Edward y Emma. –Ya estamos todos- anuncio Edward entrando en el salón. Bella se digno a levantar la cabeza, que hasta ese momento llevaba agachada mirando al suelo, como si de aquella impresionante casa, lo más espectacular que se podía observar eran sus zapatos. Allí se encontraban todos, Carlisle, Esme, Emmet junto con Rosalie y la pequeña Lily que parecía ser el centro de atención de todos hasta que aparecieron ellos. La cara de Rosalie reflejo que habían interrumpido un gran momento en familia. La cadena parecía no romperse nunca.

-Hola- saludo con la mano Emma a todos, indiferente a la tensión que se había instalado entre la parte adulta de la sala. –Hola Lily- dijo con más entusiasmo que al resto.

-¡Emma! Hola Bella- dijo corriendo hasta donde se encontraban.

-Hola Lily. Estas preciosa- le dijo Bella dándole un beso en su mejilla correspondido por la pequeña.

-Podéis iros a jugar arriba hasta que este lista la cena- les dijo Esme a las dos, que en cuanto Edward dejo en el suelo a Emma, desaparecieron casi por arte de magia.

-Hola Bella. Feliz Navidad. Siento haberme dado la licencia de dar ese permiso a tu hija, pero parecía deseosa de ello- dijo Esme acercándose hasta ella para estrecharla e un calido abrazo.

-Igualmente y no pasa nada, se lo hubiese dado yo igualmente. Gracias por la invitación, no era necesario-.

-La novia de mi hijo es de la familia, y merece cenar con la familia- dijo Carlisle imitando el gesto de su mujer.

-Gracias Carlisle. Es un gusto para nosotras estar aquí-.

-Hola cuñada. Cada día más guapa. Mi hermano no te merece. Por cierto, te tengo noticias- le dijo dándole un pequeño abrazo también. Emmet no abría jamás la boca sin soltar algún tontería, era algo que Bella poco a poco iba aprendiendo de el.

-Ya, eh… gracias Emmet- dijo Bella roja como un tomate. –Buenas noches Rosalie- se aventuro a decir. El salón pareció enmudecer y la única respuesta que tuvo Bella fue un gesto con la cabeza mientras se levantaba dando la espalda a todos y se servia una copa en el mini bar. Ante eso, Bella solo pudo pasar su brazo alrededor de la cintura de Edward apretándole con todas las ganas que no podía dejar salir para no increpar a Rosalie la poca educación que mostraba. Edward solo la acaricio la espalda con dulzura, un calmante bastante bueno para la situación.

-Y bueno, ¿Cuándo cenamos?- pregunto Emmet frotándose las manos intentando sacar del ambiente la tensión que se estaba acumulando. No se exteriorizo, pero internamente, todos los presentes, le agradecieron el gesto.

-Vete a avisar a las niñas mientras traigo la comida. Los demás podéis ir sentándoos en la mesa- dijo Esme recuperando la sonrisa inicial, aunque solo fuera en apariencia.

Bella decidió sentarse en una de las esquinas de la mesa, dejando un hueco entre Edward y ella para Emma, desde que Edward pasaba más tiempo en su casa que en la suya propia, ese el lugar preferido de Emma. Y probablemente aquella noche no seria ninguna excepción.

-¡Yo me pido al lado de mi mami y de Ed…! Ah, vale- dijo Emma llegando a la mesa y viendo que sus deseos ya había sido concedidos antes de ser formulados. Con ayuda de Edward se sentó en la mesa y espero a la comida.

La comida fue servida y empezó el banquete. Todas las conversaciones giraban en torno a las niñas, si no era por la escuela, era por sus gusto o por sus regalos de Navidades. Ni Rosalie dirigió una sola mirada a Bella o su hija, ni Bella tenia las mas minima intención de volver a hablarle, no para tener otro plante como el de antes de la cena.

-Venga, venga, venga, quedan dos minutos para fin de año. ¡Vamos!- dijo Emmet levantándose de la silla y saliendo al jardín, desde donde se verían los fuegos artificiales para celebrar la entrada de un nuevo año. Edward cogio a Emma en brazos y salieron al jardín con el resto de la familia.

-¿Van ha hacer mucho ruido?- pregunto Emma a su madre tapándose los oídos y con cara de miedo.

-Sonaran un poco, pero ya veras que son preciosos. Anda, quítate las manos- le animo Bella. La niña aun desconfiada miro a Edward.

-Te prometo que si te molesta el ruido soy yo quien te tapa las orejitas, ¿vale?- le dijo con una sonrisa. Solo eso basto para que la Nilda bajase los brazo.

Edward paso el brazo que le quedaba libre por la cintura de Bella atrayéndola hacia el, juntando en el mínimo espacio a las personas mas importantes de su vida en esos momentos. Bella le miro a los ojos y ambas miradas se encontraron con el mismo sentimiento, agradecimiento. El agradecimiento de dos personas por dejar entrar en su vida al otro, por sacarles de ese pozo donde ni siquiera sabían que estaban metidos. Por curar su alma y hacer esa promesa no expresada de quedarse junto al otro siempre.

El cielo de Forks se ilumino por fuegos artificiales de diferentes colores, que ponían algo de luz a aquella medianoche y anunciaban que entraban en un nuevo año, un año con mucho por vivir y mucho que celebrar.

-Feliz Año Nuevo Edward. Gracias por todo- le dijo Bella al oído y dándole un tímido beso en el cuello y apoyando su cabeza en su hombro, sin ninguna necesidad de alterar ese momento, el cual si se alargaba un año entero, o toda la eternidad, seria muy bien recibido en su vida.

-Feliz Año preciosa. Te amo- le dijo besándola la parte superior de su cabeza. –Feliz Año preciosa- se le escucho decir a la pequeña. Bella levanto la cabeza y vio como Emma rodeaba con sus brazos su cuello.

-Feliz Año mi amor- le dijo Bella cogiendola y llenándola la cara de besos, a lo que la niña respondía con risas divertidas.

Después de las consiguientes felicitaciones de la familia, una vez mas Rosalie y Bella se mantuvieron lo mas lejos que podían, pasaron dentro para charlar animadamente. En algún momento Emma se quedo dormida en brazos de Edward, al igual que le paso a Lily en los brazos de su abuelo.

-Creo que es hora de irnos- dijo Bella observando como Emma se agarraba a la chaqueta de Edward como si fuese el peluche que le faltaba.

-La noche solo acaba de empezar. Vamos Bella, ven con nosotros a tomarnos algo, nada a lo grande, solo unas copas- dijo Emmet señalándose a el, a Rosalie y a Edward, que a juzgar por la expresión que tenia, acababa de enterarse de que iba a salir.

-No puedo Emmet, tengo que conducir después-.

-Bueno, pues un par de coca colas. Además, tengo que comentarte un par de cosas-.

-No puedo dejar a la niña sola Emmet-.

-Siento intervenir, pero no te preocupes puede quedarse aquí esta noche. Tenemos pijamas de Lily y camas de sobra. Mañana a la hora que quieras puedes venir a buscarla- dijo Esme.

-De ninguna manera, no quiero dejaros semejante responsabilidad de una manera tan gratuita-.

-Nada de eso, no es ninguna molestia Bella. Sal a divertirte unas horas, te vendrá bien- la volvió a invitar Esme.

-Solo unas horas- le dijo Edward quitándole importancia.

-Esta bien. Un rato, pero nada de alcohol, tengo que conducir-.

-Entonces venga-. Dijo Edward levantándose con cuidado para no despertar a la niña.

-Ven, déjamela- le dijo Esme cogiendola en brazos. Se veía a la legua la practica que tenia con los niños, daba gusto verla en el trato. –No te preocupes por nada Bella, pero puedes llamar todas las veces que quieras para saber como esta-.

-Gracias Esme- dijo ella acercándose hasta donde estaba. –Buenas noches princesa- le susurro a la pequeña dándole un beso en la mejilla. –Ya nos podemos ir- dijo cogiendo el abrigo.

-Nos vemos donde siempre Edward- le dijo Emmet metiéndose en su coche y saliendo de la entrada.

-Conduce tu hasta ese lugar- le dijo Bella dándole las llaves a Edward.

Una vez dentro del coche y ya en marcha, Bella cerro los ojos y soltó un profundo suspiro liberándose de todo tipo de tensiones. Noto la mano de Edward en la suya y la apretó como si la vida se le fuese en ello.

-Lo has hecho estupendamente bien Bella- le dijo Edward. Bella giro la cabeza para sonreírle.

-Me hace sentir como si fuese lo peor que se le puede poner ante sus ojos-.

-Rosalie aprenderá a quererte como todos Bella. Solo necesita tiempo y liberarse e ciertos perjuicios idiotas-.

-Me agota estar en la misma sala que ella. Lo que mas me preocupa en Emma-.

-Emma ni se ha dado cuenta. Estaba demasiado ocupada en pasárselo en grande con Lily. Desde luego han sido las que mas han disfrutado-.

-Quitando la presencia de Rosalie, yo también disfrute de la cena. Gracias por querer invitarnos. Ha sido sin duda la mejor navidad desde hace años. Gracias a ti-.

-Dudo que yo tenga algún merito en eso, vuestra presencia hace cualquier lugar mucho mas especial, por lo menos para mi. Tengo una suerte que ni yo me la creo al haberos encontrado-.

-Entonces la quit esta en que juntos somos sencillamente algo increíble- dijo Bella a modo de broma.

-Eso nunca lo he dudado- dijo Edward sonriéndola y besándole el dorso de la mano.

20 minutos después, y ya en el centro del Forks, Edward aparco delante de un local.

-Nunca había estado aquí- reconoció Bella, pensando que ni siquiera sabia que allí estaba ese local.

-Lo lleva un amigo de colegio de Emmet. Pasa muy desapercibido y esta bastante bien. Nadie podrá reconocerte aquí además- dijo pasándole el brazo por la cintura y esperando a Emmet y Rosalie, que venían caminando desde el final de la calle.

-¿Pasamos?- pregunto Emmet cuando llegaron.

Ya en el interior Bella pudo comprobar con sus ojos las palabras de Edward. Era un sitio no muy amplio, pero lo suficiente para tener una pequeña pista de baile en el centro. La luz era muy tenue y alrededor varias mesas rodeaban la pista. Después de que Emmet saludase a un señor, el cual rápidamente supuso era su amigo, les dirigieron a una mesa bastante apartada, pero para nada escondida. A pesar de que el local se encontraba lleno, todo parecía muy calmado y relajado. Unas mesa para cuatro personas decorada con motivos navideños fue la que les asignaron. Bella pegada a la pared con Edward a su lado y Emmet en frente. Como hasta ahora, Rosalie lo mas alejada posible.

-Una botella de champán y… y dos coca colas- pidió Emmet como si le costase pedir bebidas sin alcohol. –Yo también tengo que conducir luego. Tengo que ser responsable-.

-Muy bien Emmet, solo has tardado 30 años en aprender lo que es la responsabilidad- dijo Edward pasando su brazo por el respaldo de la silla de Bella.

-Año nuevo, chistes idénticos- contraataco Emmet.

-Se siguen valiendo porque tu sigues sin cambiar- le respondió Edward. Aquello parecía solo empezar.

-Por curiosidad, mas o menos, ¿Cuánto soléis durar con esto?- pregunto Bella.

-Hasta que alguno le deje al otro en jaque mate- contesto Edward sin dejar de mirar con gesto divertido a Emmet, que parecía tomárselo mucho mas en serio que Edward.

-¿Y suele ganar…?-.

-Yo- contestaron los dos a la vez. –Eso es mentira- volvieron a repetir, haciendo que Bella estallase en risas y Rosalie sacase la primera sonrisa de la noche.

-No hay duda de que sois hermanos. Otra cosa no, pero eso esta mas que claro-.

-Hay momentos en los que no esta tan claro- respondió Edward.

-Yo soy el primero y claramente mejor hecho. Tu Bella, querida mía te has tenido que quedar con las sobras, pero no pasa nada, el chico tampoco esta tan mal, tiene de quien aprender- dijo Emmet echándose para atrás en el silla sintiendo orgulloso de ese punto.

-¿No estarás hablando de ti verdad?- respondió Edward. –Emmet…-.

-¡Ya!- dijo Bella haciendo un gesto con la mano para cortar aquello. –Es increíble, ni siquiera Emma dice tantas tonterías en tan poco tiempo-.

-Que poco has durado. Yo he soportado hasta 2 horas de continuas tonterías- dijo Rosalie mientras el camarero dejaba las bebidas en la mesa. Su mirada no reflejaba precisamente que aquel fuese un comentario sin malicia, mas bien, daba a entender que lo de Emmet y Edward era eso, de niños.

-Si bueno, en verdad no nos odiamos ni nada, es simplemente un entretenimiento. Nada de esto nos lo tomamos en serio- dijo Edward sirviendo las bebidas y bebiéndose su copa de un solo trago.

-¿Ahora es de niños? hasta hace apenas unos minutos esas charlas conllevaban hasta dejarse de hablar durante días. Si a ella no le gusta no tenéis porque dejar de hacerlo-.

-Siempre han sido bromas Rosalie. Bromas que terminaban con pataletas de niños. Deberías saber como somos- dijo Edward zanjando la conversación.

-Por cierto Bella, tenia que comentarte una cosa- dijo Emmet frotándose las manos.

-Claro. Dime Emmet-.

-Se que no es el mejor día para hablar de trabajo pero quería hablarte de la oferta que me hiciste hace un tiempo. ¿Te acuerdas?-.

-Si, claro que la recuerdo. Tú me dirás-.

-Bien, he… hemos pensado mucho tu oferta y creo que voy aceptarla si todavía sigue en pie la invitación-.

-¡Claro que si Emmet! Me das la mejor noticia del año- dijo Bella bromeando con el.

-Si bueno, no es muy complicado superar eso. Pero tengo un par de condiciones que me gustaría comentarte-.

-Por supuesto-.

-Si tengo que trabajar fuera de casa serán como máximo 4 días. Necesito tener tiempo con mi familia. Espero que lo entiendas. Y la segunda es poder llevarme a mi familia donde yo quiera-.

-Haremos una cosa. Te contrato como mi representante y mi abogado, las dos cosas a la vez. Por supuesto eso hace que se doble tu salario. Tus condiciones son aceptadas tal y como las propones. Pero mientras estés por lo menos 2 días a la semana te necesito en las oficinas, están e Port Angeles, no excesivamente lejos. ¿Qué me dices?-.

-¿Estas hablando en serio? ¿Doblarme el sueldo? Es excesivo. Con un 30% más seria más que suficiente-.

-No. Dos trabajos, dos sueldos. Es lógico. Estas primeras semanas pasaras bastante tiempo en las oficinas, te tienen que informar de cómo funciona todo y tu tienes que asimilarlo. En más o menos 3 semanas todo tiene que estar a punto para volver-.

-Por supuesto jefa- dijo tendiéndole la mano a Bella, que la recibió con una gran sonrisa.

-Vamos a brindar por esta noticia por favor. Por el nuevo representante de Bella y el nuevo trabajo de mi hermano. Que mi chica tenga que sacarte las castañas del fuego hermano… ¡Salud!- dijo alzando su copa mientras Emmet y Bella brindaban. Rosalie parecía ajena al tema, como si la noticia le fuese totalmente indiferente, algo sin sentido teniendo en cuenta que era su marido el que acababa de conseguir trabajo.

-¿Rosalie?- pregunto Edward con la copa en alto todavía esperando una respuesta.

-No pienso brindar Edward. Puedes bajarla-.

-¿Se puede saber que rayos te pasa Rosalie?-.

-No me gusta la compañía para la primera noche del año. Eso es todo-.

-Me voy Edward- le dijo Bella al oído a Edward mientras se levantaba. Edward la cogio del brazo y la obligo a sentarse.

-No, tú no te vas de aquí Bella. Si alguien esta incomoda, ya sabe donde esta la puerta-.

-¿Me estas echando?-.

-Para nada. Si no estas a gusto, ya sabes donde esta la puerta. ¿Algún problema?-.

-Lo que tienes al lado es un problema para mi. Que llegue a esta familia y de repente todo sea maravilloso con ella. A nosotros nadie nos tiene que ayudar, vivimos bastante bien. Emmet ha aceptado ese trabajo porque el quiere, cuando a mi me pregunto no fue un si mi respuesta. Y tu ya casi ni pisas por casa por estar con ella, dios sabrá que manera tuvo de superar ese trauma del pasado, encima con una niña pequeña por allí. Ni siquiera soy capaz de reconocerte a ti. No me cae bien, no tiene más misterio. Creo que todo lo que se dedica a lo de ella es mala influencia, y no lo quiero cerca mío-. Bella la miraba sin entender nada de lo que escuchaba mientras lagrimas caían por su cara sin control. Y mientras su marido la miraba de manera incrédula, Edward apretaba los puños encima de la mesa intentando controlar la furia que empezaba a sentir.

-Creo que he llegado a mi límite- dijo Bella levantándose. –Hasta pronto Emmet- dijo saliendo de allí todo lo rápida y discretamente que pudo. Una vez en la calle se puso el abrigo y se seco las lágrimas que le nublaban la vista. No recordaba ni siquiera donde había dejado el coche y se dedico a vagar por las calles de alrededor del local, a esas horas, completamente vacías, pero cualquier lugar era mejor que aquella mesa.

-¡Bella!-. Bella se giro pero no vio a nadie cerca, aunque la voz se escuchaba si era cierto que venia desde una cierta distancia asíque decidió continuar caminando. -¡Bella!- volvió a escuchar de nuevo. -¡Bella!- esa vez reconoció y fue capaz de ponerle rostro. Girando la esquina del final de la calle apareció Edward corriendo con un gesto de desesperación evidente. A pocos segundos ya estaba sobre Bella abrazándola e intentando calmar el ataque de lloro que tenia. –Ya paso preciosa, ya esta- le decía acariciándola el pelo mientras Bella agarraba su chaqueta como si la vida dependiese de ello.

-No lo entiendo Edward, es que no entiendo porque diablos piensa así de mi-.

-Ni tu ni nadie la entiende, pero por favor, no pienses tu así. Eres la personas mas buena, fuerte y especial que conozco, asíque hazme este favor y que no te afecte las tonterías que suelta por la boca-.

-No puedo…-.

-Claro que puedes. Tú puedes con todo. Por cierto, ¿Qué haces aquí?-.

-No recordaba donde dejamos el coche. No me acuerdo de nada-.

-Anda, vamos a por el coche- dijo pasándole el brazo por los hombros.

-¿Y tu que haces aquí?- le pregunto mientras andaban por las calles.

-¿Cómo que qué hago aquí? ¿Dónde quieres que este?-.

-Con tu familia-.

-Mi familia ahora mismo eres tu, Rosalie es una total desconocida. Emmet ya se la ha llevado dejándole las cosas claras-.

-¡No!- dijo Bela separándose. –No quiero eso, no quiero separar a tu familia. No por mi culpa Edward-.

-Tu no separas absolutamente nada Bella. Olvida esa estupidez. No se puede dejar que Rosalie suelte por la boca semejantes tonterías como lo ha hecho hoy, y mucho menos que te trate mal. Asíque olvídate de eso, tu y la culpa lleváis caminos diferentes-.

-Pero me siento mal…-.

-Pues no deberías- dijo Edward volviéndole a pasar el brazo por ella.

Bella se dejo llevar por las calles del centro del pueblo por el hombre que la ayudaba con su sola presencia. No sabía exactamente donde estaba pero cuando frenaron vio que tenia delante el coche. Intento sacar las llaves el coche y abrir pero una mano se lo impidió.

-¿Qué pasa?-.

-No vas a conducir en ese estado Bella. No querrás tener un accidente. Dame esas llaves anda-.

-No, puedo conducir, estoy… no estoy tan mal. Además has bebido-.

-Solo una copa, hace falta algo mas para dejarme mal. Dámelas, conduzco yo-. A regañadientes le dejo las llaves y dio la vuelta al coche para hacer de copiloto.

El acoche arranco rompiendo el ruido de la solitaria calle y el silencioso interior del coche. Mientras Edward se concentraba en al carretera, porque aunque no quisiese reconocerlo, la sangre todavía le hervía cuando pensaba en la situación que había montado su cuñada; Bella miraba por la ventanilla con la vista perdida.

-Lo siento- dijo Edward rompiendo la relativa calma.

-¿Qué?- pregunto Bella mirándole y sin entender el porque de esas palabras.

-Que lo siento. Te asegure, te prometí que Rosalie sabría controlarse, y queda claro que no lo hizo. Perdón-.

-¿Qué? No Edward, tu no tienes que pedir perdón por nada. Es Rosalie la que dice y piensa, tu no tienes nada que ver. Olvídalo-.

-Estuvimos hablando todos con ella y nos prometió que sabría controlarse, que si era necesario no dirigirte la palabra para no decir nada malo, lo haría-.

-Mantuvo su promesa durantes unas horas-.

-No fue suficiente. Me niego a tener cierto cariño a una persona tan… creía que era buena-.

-No quiero que tus sentimientos hacia tu cuñada cambien Edward. Es algo de ella conmigo, ya esta-.

-Es algo contra ti, por lo que también me veo incluido. De todas maneras estoy seguro que Esme y Carlisle la pondrán e su lugar cuando se enteren-.

-No tienen porque hacerlo-.

-Se enteraran, de eso me encargo yo si hace falta. Pueden que no te lo hayan dicho pero te tiene un cariño tremendo Bella. Has hecho feliz a su hijo, ese que no sonreía desde que dejo la relación que mantenía con la madre de la que pudo haber sido su hijo. Todo aquel que me haga feliz en bienvenido en la familia. Emma y tu sois una mas, y con la familia no se mete nadie. Es una máxima de mis padres-.

-No quiero que a Rosalie le pase nada, ¿entendido? Ya se solucionara, o no, pero no quiero que hagan nada. ¿Edward?- insistió Bella viendo que Edward no contestaba.

-No voy a decir nada de la última frase, porque lo que te diga no te va a gustar-.

-Prométeme que estarás callado-.

-No te puedo prometer eso-.

-Hazlo Edward-.

-No, nadie que te haga daño se ira de rositas por la vida, no si puedo evitarlo-.

-Es tu familia Edward-.

-Si fuera de mi familia, sabría, entendería y respetaría a lo que mas amo en el mundo. Y contigo a faltado a todas las condiciones. Poco me debe de apreciar si valora tan poco a lo que yo amo tanto-. Esa vez fue Bella la que cayo. Desde ahí hasta su casa ninguno de los dos dijo más palabras y el coche volvió a quedar en silencio.

Edward aparco en frente de la casa de Bella. Parecía que ambos se negaban a bajar de allí y enfrentarse de nuevo a la realidad.

-¿Quieres entrar?- le dijo Bella tomando la iniciativa.

-Claro. Vamos- dijo Edward sacando la llave del contacto y bajándose. Era bien entrada la madrigada y en frío apretaba en Forks, asíque aceleraron el paso para entrar dentro de la estancia. Allí el calor hogareño les recibió con los brazos abiertos.

-¿Te apetece tomar algo?- pregunto Bella colgando los abrigos en la entrada.

-Un café estaría bien-.

-Siéntate en el sofá. Ahora los llevo- dijo Bella dirigiéndose a la cocina.

Saco todo y se puso a preparar las cosas. Parecía que las lágrimas habían aguantado lo justo para que en cuanto se quedase sola salir de manera silenciosa. No le hacia falta gritar ni ponerse histérica para expresar la rabia que sentía en ese momento, no rabia por caer mal a nadie, si no por no saber o no tener un porque razonable, máxime siendo alguien tan importante para la persona con la que se había decidido a compartir su vida. Unos brazos la rodearon por la cintura y noto como unos labios se posaban e su hombro desnudo, y supo que era inútil esconder lo evidente.

-Llora cuando quieras y donde quieras. No te vuelvas a esconder para algo así, ¿me has oído?-. Bella asentía co la cabeza mientras intentaba borrar las lágrimas de la cara. con sus manos en la cintura Edward la hizo girar, la quito mas manos y beso cada mejilla de Bella.

-Debo estar horrorosa ahora, con todo el maquillaje corrido y los ojos rojos- dijo Bella señalándose.

-Para nada, esas preciosa. Has estado preciosa toda la noche. Y debo decir que la hija era un clon de la madre, literalmente- dijo sacando la primera sonrisa a Bella.

-Ella es mucho más bonita que yo-.

-Las dos sois unas bellazas incomparables-.

Ambos se miraron a los ojos y Bella supo en ese momento que la siguiente frase que pronunciaría podría cambiar su vida de arriba abajo, pero que nunca antes había estado tan segura de querer decirla.

-Edward, quédate esta noche- le dijo acariciando su mejilla.

-No me pensaba mover de aquí-.

-Quiero que te quedes esta noche para estar contigo-.

-¿Estas diciendo que…?- Bella noto que sus mejillas ya estaban rojas, pero en aquel momento apartar su mirada de la de aquel hombre no era siquiera una opción. –No Bella, esta noche no-.

-¿Qué? ¿Por qué?-.

-Demasiadas emociones en poco tiempo, estas…-.

-Se muy bien lo que estoy diciendo y se perfectamente lo que quiero. si te lo pido hoy es porque ya estoy completamente segura de a quien quiero darle todo lo que tengo-.

-Sabes que no tengo prisa Bella, que podemos ser pacientes… Júrame que estas convencida, que quieres hacerlo de verdad, sin ningún duda-.

-Quiero ser tuya para siempre Edward. Quiero hacer el amor contigo-.

PERDON PERDON PERDON por haber tardado tanto, pero las epocas de examenes es l que tienen. De todas formas e auqi la buena noticia, mañana es mi ultimo dia de examenes y podre actualizar mas seguido, ademas todo aprobado asique hasta el nuevo curso no tocare ni un libroo

Spero les guste el nuevo capitulo, que ademas, es mas largo que los anteriores

Nos vemos!

Muaaaa