Capitulo 13

Las cosas parecían ir bien. Mejor que bien. Basto una semana de convivencia para que la maquina funcionase perfectamente, como una familia que llevaba viviendo toda la vida junta. Y por supuesto ninguno de ellos había sido tan feliz en mucho tiempo.

-Buenos días preciosas- dijo Edward bajando las escaleras y saludando con un beso a cada una de las señoritas. Era sábado y tenían todo el día por delante para disfrutar.

-Hola- contestaron las dos terminando su desayuno.

-¿Qué planes tenemos para hoy?- pregunto Edward preparándose su café de toas las mañanas. -¿Qué os parece ir al parque y comer allí cuando vuelva de casa de mis padres?-.

-¿Vas a casa de tus padres?- pregunto Bella.

-Si, tengo que ir a recoger unas cosas y la correspondencia, todavía llega allí-.

-Yo quiero ir al parque papi-. Ambos giraron su cabeza con los ojos muy abiertos hacia la procedencia de aquella palabra. Rápidamente Emma se tapo la boca como si hubiese dicho una verdadera palabrota y pronto lágrimas empezaron a acumularse en sus ojos.

-No, no princesa no llores- le dijo Edward acercándose rápidamente a ella y cogiendola para sentarla e sus piernas.

-Per… perdón. Es que hoy so… soñé con eso y se… se… se me escapo-po-.

-Cariño no pasa nada, pero sabes que Edward no es tu papa de verdad- le dijo limpiándole la carita.

-Pero a mi… mi me da igual. Edward se porta conmigo igual que los papas de mis amigas con ellas. Mi papa de verdad no me quiere pero Edward si… si-.

-Emma, mi amor, pero es que eso no depende de mi, ni de ti, es Edward quien tiene que elegir eso, y es una cosa muy complicada de decidir, son cosas e mayores que hay que pensar mucho-.

-Emma, princesa- le dijo Edward sentándola de manera que quedara de cara a el. No perdió su sonrisa, algo que a Bella le asustaba. Amaba a Edward, tanto como a Emma, pero ese tema todavía no se había hablado, y no le gustaba pensar que por eso Edward empezara a sentirse agobiado cuando no tenía ningún tipo de obligación. –Lo primero, no llores mas, ¿vale? No tienes porque. Mira, te lo voy a explicar. Yo te quiero mucho, muchísimo. Te quiero como si fueses mi hija de verdad, y no me importa que me llames papa, porque algún día me gustarla que me vieses como si fuese tu papa de verdad. Pero tienes que saber que no soy el de verdad, pero que te quiero como si fueses mi hija de verdad. Asíque a partir de hoy llámame como mas te guste, porque a mi me encanta oír que me quieres tanto como yo a ti, ¿vale?-.

-Mi tía Alice dice que papa no es el que te hace, si no el que luego te cuida y te mima. Y tu me cuidas y me mimas mucho, asíque tu tienes que serlo. ¿Entonces te puedo llamar papa?-.

-Todas las veces que quieras princesa. Pero si me prometes que nunca vas a volver a llorar por eso-.

-Es que me daba miedo que me regañaseis-.

-¿Y por que íbamos ha hacer eso?-.

-No se-.

-Anda ven, dame un abrazo- le dijo Edward cogiendola y apretándola contra el. Bella observaba aquello como si estuviera en una realidad paralela, como si el hecho de que su hija considerase padre a una persona fuese algo que estaba más allá de los límites de la lógica.

No sabia que rumbo tomarían las cosas ahora, que pasaría cuando apenas empezaban a compartir su vida y las cosas tomaban matices tan serios. Vio como Edward le guiñaba un ojo, símbolo de que todo iba bien, pero Bella nunca había ido tan serio con nada en la vida. El mínimo cambio ahora podría tirar lo que tanto le había costado construir.

-Os dejo preparando las cosas para irnos cuando venga, ¿de acuerdo?- la dijo dándole un beso en la mejilla. La pequeña le devolvió el gesto y salio corriendo a la cocina. –Eh- le dijo Edward a Bella sentándose a su lado en el suelo. – ¿Y esa cara?-.

-¿Estas seguro de lo que acabas de hacer Edward? Esto no es arriesgarte a fallar en una relación de pareja, es prometer a una niña de 4 años…-.

-Se perfectamente lo que acabo de hacer, no soy ningún inconsciente Bella, y tampoco lo hice para que se sintiese mejor. Lo he hecho porque es lo que siento, porque adoro a esa niña como si fuese mía. Me he jugado el cuello Bella, pero lo he hecho porque quería. ¿No querías que hubiese dicho eso?-.

-¡No! Claro, por dios, claro que quiero esto. Me encanta, es un sueño, que mi hija tenga en su vida una figura paterna, alguien como tu, pero esto lleva tan poco construido que si de repente se cae, ella se hunde y yo no podría soportarlo…-.

-¿Por qué piensas que esto se va terminar algún día Bella? ¿Por qué no mejor te mentalizas de que esto es para toda la vida?-.

-Porque un día aprendí por las malas que el "para toda la vida" no existe Edward-.

-No puedes vivir con esos pensamientos constantemente. Hagamos una cosa, prepara las cosas y hablamos esta noche. No quiero verte así si se supone que estas feliz-.

-Puedo estar feliz y preocupada. Se me pasara-.

-Eso espero. Hasta luego- le dijo dándole un beso en la sien y levantándose para irse. Bella dejo la cabeza entre sus piernas un momento, respiro varias veces lentamente y se levanto concienciándose de que la mala cara tendría que esperar unas horas.

Pasaron toda la mañana preparando los sándwiches y las bebidas para el dia de camping, y aunque Bella todavía guardaba dentro la conversación con Edward, realmente disfruto del momento y deseaba pasar su tiempo con Edward y Emma.

Pero algo tuvo que pasar para que a las 5 de la tarde Edward no hubiese regresado y su móvil no diese señales. Bella tuvo que hacer verdaderos malabares para convencer a la pequeña de que comide algo y se acostase la siesta un rato para que no se preocupase, pero sobre todo, para que no viese el grado de enfado que tenía su madre en esos momentos. No paraba de dar vueltas por la casa y marcar su número, el cual termino por aprenderse de memoria en los siguientes 20 minutos. A las 7 de la tarde termino con su paciencia.

-Diga- respondió Carlisle al teléfono.

-Carlisle. Hola soy yo, Bella-.

-Hola Bella. ¿Qué tal?-.

-Bien. Bueno, un poco nerviosa. ¿Sabes algo de Edward?-.

-Si, vino esta mañana a casa y tuvo que irse corriendo por el contenido de una de ellas-.

-¿Qué se fue? ¿A dónde se fue?-.

-Pues por lo que escuche por teléfono cuando reservaba los billetes, su destino era Los Ángeles-.

-¿Qué Edward se ha ido a Los Ángeles?-.

-Si, eso creo. ¿Va todo bien Bella?-.

-Lo siento pero ni yo tengo respuesta a esa pregunta. Muchas gracias Carlisle. Y saludos a todos-.

-Claro Bella. Un abrazo para las dos-.

Bella colgó sin creerse la conversación que acababa de mantener.

-¿Qué pasa mami? ¿Dónde esta Edward?- pregunto a pequilla llegando al salón frotándose los ojos y su peluche en la mano, ¿Qué respuesta tenia que dar ahora ella?

-Edward esta… el esta…-.

-¡Sorpresa!- ambas giraron la cabeza y por un momento la sorpresa gano a la desesperación.

-¿Alice?- dijeron las dos a la vez.

-Os he sorprendido, no lo podéis negar. ¿Cómo estáis guapas mías?- dijo llegando hasta ellas y abrazándolas y besándolas.

-Pues si, esto si que es una sorpresa. ¿Tu no estabas en Texas hasta que te saliese un nuevo proyecto y esas cosas?- pregunto Bella dejando las cosas de Alice en un rincón.

-Si, pero Jasper se tuvo que ir y no me voy a quedar allí sola cuando puedo estar aquí con mi princesa favorita. Y dime, ¿Qué tal todo mi amor?- le dijo a Emma sentándola en sus piernas.

Bella cayó en que Alice no sabía nada del tema de Edward, pero descubrió que ya era tarde.

-Muy bien tía. Ahora somos mas en casa porque Edward vive aquí con nosotras y se porta muy bien conmigo-.

-¿Qué Edward vive aquí? ¿Aquí en esta casa quieres decir? ¿Bella?-.

-Quería hablarlo contigo cuando estuvieses aquí. Emma también estaba ilusionada, tanto o mas que yo. Quiero decir, no ocupa tu habitación y comparte gastos. De todas formas si no quieres podemos hablar con el, es solo una temporada para ver como…-.

-Quieta. Si no ocupa mi cuarto, ¿Dónde…?-.

-Duerme con mama-.

-Emma- dijo Bella mirándola con la advertencia en sus ojos de que en esos momentos era mejor oír, ver y sobre todo, callar.

-¿¡Bella! ¿Cuándo pensabas decirme que por fin…?-.

-¡Alice!- grito sabiendo hacia donde iba el tema y dándola a entender que no era el momento, sobre todo porque estaba su hija presente.

-Si, lo siento, pero es que… ¡Me parece increíble! ¡Por fin! Edward puede quedarse aquí el tiempo que quiera, por favor. Pero a partir de ahora quiero las noticias al instante, frescas. No me gusta ser la última en nada. Y bueno. ¿Dónde esta nuestro nuevo compañero?-. Alice sabía dar en el clavo de una manera a muy particular.

-No lo sabemos. Íbamos a ir a comer al parque pero no ha venido- dijo Emma mientras animo decaía un poquito. Bella noto como su móvil vibraba en señal de que un mensaje acababa de legar. Abandono un segundo la conversación para ver de quien era dejándola de piedra.

"Bella estoy en Los Ángeles, ha sido una urgencia. De todas formas no me esperes porque no volveré. Quizá todo fue demasiado rápido y tenias razón. Un beso. Edward"

¿Qué broma de mal gusto era esa?

-Cariño, ¿Por qué no subes a tu cuarto y preparas toda la ropa nueva para que la tía la vea en un momentito, va?- dijo Bella mientras Emma subía las escaleras con animo renovado.

Bella, sin ningún tipo de disimulo empezó a llamar a Edward a móvil totalmente desesperada por una explicación lógica y convincente. Eso no podía estar pasando, ni ser cierto ni nada similar. Edward era algo más hombre que un mensaje tan pobre y tan cobarde. Se negaba a imaginarlo.

-¿Bella estas bien? ¿Qué pasa?- pregunto Alice a su amiga, que de repente parecía haberse tomado 5 litros de cafeína.

-No entiendo nada Alice. Edward… esta en Los Ángeles y me dice que quizá esto va demasiado deprisa. Que no va a volver. Por un mensaje. Lleva todo el día con el móvil desconectado, lo enciende para mandarme esa mierda y lo vuelve a apagar, ¡por que no da señal!- dijo tirandolo al sofá con todas sus fuerzas.

-Eh, ya, vamos, relájate. Seguro que todo esto tiene una explicación lógica-.

-¿Si? Dime cual Alice, o pregúntaselo a el. A no, que no contesta-.

-Llama a su casa- dijo Alice como posible solución.

-No, me voy a Los Ángeles. Me voy a pedirle una explicación-.

-Bella párate, piensa las cosas un par de veces. ¿Cómo te vas a ir de repente a otra ciudad? Ni siquiera sabes donde esta-.

-Me lo dirá su agencia-.

-Bella, no puedes irte sin más. ¿Y Emma?-.

-¿Puedes quedarte con ella un par de días? No pienso tardar mas-.

-¿Eso es lo que piensas hacer? ¿Qué le vas a decirla?-.

-Nada, di que me salio un trabajo de ultima hora. No creas que esto lo hago por mi Alice, estas muy lejos de la realidad si piensas eso-.

-Entonces creo que me merezco una explicación para entender esto un mínimo-.

-Alice- dijo Bella parándose y respirando un par de veces dándose cuenta de que tenias las pulsaciones a mil por hora. –Esta mañana mi hija llamo a ese hombre papa, y el le dio alas para que lo hiciese cuanto quisiese. Ahora pretende desaparecer como si nada. No seré yo quien le rompa el corazón a mi hija. No se lo merece. Ella es la que menos debería salir perjudicada de esto-.

Termino su exposición de la situación para subir a su cuarto para prepararse una bolsa de viaje. Ni siquiera necesitaría una maleta para lo que quería.

-Ya tienes tu billete reservado- dijo Alice con su móvil en la mano desde la puerta mientras Bella revisaba todo el papeleo que necesitaba para viajar. Lo metió en la bolsa y se la colgó al hombro.

-Gracias, gracias- le dijo abrazándola.

-Bella, no es bueno que no llores ni saques tu pena-.

-No es el momento. Habrá tiempo. Lo primero es Emma, ya sabes-.

-Claro-.

-Voy a despedirme de ella- salio de allí y vio con cuanta ilusión su pequeña ponía toda la ropa sobre el armario. –Tienes la ropa mas bonita que la mía- dijo entrando.

-Pero a ti te queda mejor-.

-Eso no es cierto. Emma- le dijo recogiendo su pelo detrás de la oreja.

-Te tienes que ir, ¿verdad?-. En ese momento Bella quiso tener delante al causante del dolor que estaba causando e ella pero sobre todo, en Emma.

-Es una urgencia, te prometo que en dos días estoy aquí-.

-¿Y Edward también va a volver? No me gusta que mi nuevo papa se tenga que ir tan pronto. Ojala me hubiese prometido que no se iría nunca, así estaría aquí. Es porque no le gusto, ¿verdad?-.

-¿Pero como no le vas a gustar? El te adora mi amor, solo que le pasó lo mismo que a mí, que tuvo que irse y no pudo despedirse-. Si había algo que Bella tenia e cabeza y que se cumpliría aunque fuese lo último que hiciese es que llevaría a Edward hasta esa casa y seria el quien arreglase aquello, si es que tenía alguna solución. Parecía que su corazón se rompía en pedazos y que todo lo que trabajo en la vida para salir adelante, es lo que empezaba a retroceder. Moria por una explicación de Edward, un porque a tanta indiferencia, un porque ya no la quería; pero mas le dolía el dolor de su hija, que nadie, ni siquiera ella podía sanar. –No quiero que estés triste princesa. Además te quedas con la tía Alice, que hace mucho que no estas con ella para hacer locuras juntas-.

-Claro que si, nos lo vamos a pasar en grande, ¿verdad?- dijo Alice entrando.

-Bueno, vale- dijo recuperando un poco de esa sonrisa que era la vida entera de Bella. –Pero vuelve pronto mami-.

-No te va a dar tiempo ni a echarme de menos. Te quiero Emma- dijo abrazándola con todas sus fuerzas.

-Y yo a mi mami-.

-Cuidado por favor- le dijo Alice cuando se fundieron en un abrazo.

-No te preocupes por mí. Te quiero amiga-.

-Y yo a ti. Hasta pronto-.

No fue ni el viaje mas corto, ni placentero, y por supuesto ni de lejos el más tranquilo que Bella realizo en su vida. No llevar a su seguridad ni a ningún tipo de la empresa, hizo que constantemente la gente la reconociese con los consiguientes autógrafos y fotos, y aunque Bella no estaba de humor, era la única forma de dejar de pensar durante unos segundo, el motivo por el que estaba en ese avión.

La empresa de Edward tampoco se lo puso fácil, pero le basto decir al final quien era y que quería hablar con el por una causa que aportaría a si compañía una gran suma de dinero. Les falto completar la información de su paradero con el croquis de la parte interior del hotel. Lo único que les pidió fue que no se lo hiciesen saber, prefería mantener la sorpresa. "Y vaya sorpresa".

El recepcionista hotel fue mucho mas sencillo de convencer, ya que no tuvo que probar quien era por voz, la imagen visual basto as que d sobra. Lo que si que tuvo que pedir, de nuevo, fue que no dijesen que se encontraba allí, ni a Edward, ni por descontado, a la prensa.

Se paro frente a la puerta de la habitación. Eran las 7:30 de la mañana y no había dormido en el viaje ni un solo segundo, y con todo el cansancio acumulado los nervios la destrozaban, pero la imagen de su hija desolada era todo lo que necesitaba para recargar pilas y poner las cosas en su lugar. Ya después tendría tiempo de llorar y odiarse por apostar y perder, por inmiscuir a Emma tan pronto, sobre todo cuando sabia cual seria el resultado. Llamo con sus nudillos a la puerta con cierta fuerza, ya que lo mas lógico es que estuviese durmiendo. No hizo falta esperar mas que 6 segundos para que la puerta se abriese y dejase ver a un Edward vestido solo un con pantalón de chándal recién levantado, aunque su cara al ver la de Bella dejo de pasar el sueño a la sorpresa mas absoluta.

-¿Bella? ¿Qué… que haces aquí?- dijo frotándose los ojos como intentando convencerse de que aquello era un sueño. Pero sus ideas estaban muy lejos de la realidad.

-He venido a por una explicación, y no voy sin ella-.

-Pasa por favor, pasa- dijo invitándola entrar en la habitación, aunque a Bella no se le escapo la mirada que echo a ambos lados del pasillo como si estuviese comprobando algo. –Explicare mejor. ¿Qué explicación quieres que te de?-.

-Una de dos, o estas muy dormido y no te acuerdas de nada, o eres una persona diferente a la que yo conocí. ¿Cómo tienes la cara de decir algo como lo que me dijiste ayer por mensaje de móvil? ¿Cómo Edward, como?-.

-No grites Bella por favor- dijo haciendo un gesto con las manos. –No es agradable escuchar gritos a las 7 de la mañana-.

-No hablemos de lo que es o no agradable Edward. ¿Por qué? ¿Por qué de esa manera, y en se momento? ¿Por qué Edward?-.

-Yo Bella… eh quizá simplemente nos precipitamos y a esta, no hay que darle mas vueltas, no…-.

-Mírame a la cara cuando me hables Edward. O me miras o no te creeré ni una sola palabra- le dijo. Se enfadaba por momentos, no porque no recibiese respuestas, si no porque las que recibía eran mentira.

-¿No es mas sencillo dejarlo como esta Bella? No pienso hablar de nada, te lo juro…-.

-No eres consciente del daño que estas haciendo Edward, no tiene ni la mas minima consciencia de cómo estoy yo, de cómo me dejo ese mensaje, pero sobre todo de cómo esta Emma-.

-Dios Emma, ¿Cómo esta?- dijo con una actitud que realmente denotaba preocupación. Sus ojos estaban rojos de las ganas de llorar, pero no era el momento.

-¿Ahora te interesa Emma? Pues mira, te lo voy a contar para que te sientas como una mierda. Emma piensa que es por su culpa por lo que te has ido, porque se ha dado cuenta, piensa que es lo peor y por eso no la quieres, y minutos antes de irme me ha dicho que ojala te hubiese echo prometer que te quedarías para siempre, de esa manera no te hubieras marchado. Mi hija estaba mal, muy mal, y todo por tu maldita culpa, por ser un cobarde-.

-Yo… joder-.

-Si piensas que he venido hasta aquí solo por una mierda de explicaciones estas muy equivocado. Quiero eso, y que seas tu quien le diga a Emma ciertas cosas. Me duele ver a mi hija así por mi culpa, pero esto lo arreglas tu. Por las buenas o por las malas-.

-No puedo Bella, no puedo estar cerca de ti. No puedo. Mira, te lo digo mirándote a la cara para que me creas- le dijo cogiendole la cara entre sus manos. A pesar de lo mal que lo había pasado en las ultimas horas, ninguno de los dos paso por alto que todavía se amaban, y eso era lo que mas dolía. –No puedo seguir cerca de ti. Te sigo amando como la primera vez, y deseo seguir a tu lado toda la vida, a tu lado y al lado de Emma, pero no puedo-.

-No me vale- dijo Bella con un susurro.

-No es por mi Bella, a mi me da igual lo que me pase, pero tu y Emma vais las primeras en mi lista de prioridades, y si tengo que hacer esto para que estéis bien, me dolerá como lo que mas, pero lo hare-.

-¿Pretendes echarme las culpas a mi ahora? Edward te consideraba de todo menos cobarde. Explícate, ¡maldita sea! ¿Cómo voy a seguir sin ti ahora?- dijo Bella rompiendo a llorar todo lo que hasta ahora no había podido sacar.

-No por favor, eso no- dijo Edward también dejando sacar toda la rabia que llevaba guardada desde el día anterior.

-¿Tan poco me has querido que no merezco ni una explicación lógica, una de verdad? Te he querido… te quiero como muy pocas personas en el mundo pueden decir, y tu vas. Yo… yo se que no soy gran cosa, que tengo mil defectos y demasiadas cosas negativas encima, pero hasta yo misma pedo reconocer que me merezco algo mas que este final-.

-No digas eso Bella. Eres lo mas precioso del mundo, y lo mas bonito que he tenido en mi vida jamás, y me siento afortunado de haberte tenido conmigo, y por eso mismo, porque te quiero, no puedo continuar. Porque vales demasiado, tu persona, tu familia y tu salud-.

-Mi familia eras tu Edward, ¿no lo entiendes? Eras mi vida, mi nueva vida, esa con la que llevaba soñando años, solo tu has conseguido hacerme feliz, y cuando pensaba que estaba tan cerca de dejar toda esta mierda, decides irte. Todos me hacen lo mismo, se van, sin más. Solo Alice y Emma parecen ser lo único constante en ella, lo único que no me falla-.

-No tienes ni idea de cómo me duele oírte hablar así, porque significa que no tienes ni idea de lo que significáis Emma y tu para mi. Parece que todo lo que te he dicho alguna vez fue aire-.

-¡Demuéstramelo! ¡Demuéstrame que somos algo para ti aparte de un pasatiempo para jugar a la familia perfecta! ¿¡Por que te quieres ir de nuestras vidas! ¿Somos tan aburridas? ¿Somos malas? ¿Qué hemos hecho mal para merecer esto? ¿Qué te ha hecho Emma para que la dejes así? ¡Contéstame con la verdad y a lo mejor creo en algo de eso! No quiero oír palabras bonitas, ¡me da igual no volver a escuchar una en mi vida! Yo lo que quiero es sentirte a mi lado siempre, lo de mas me da igual-.

-No…- dijo Edward llevándose las manos a la mano y sentándose al borde de la cama. –No lo aguanto más. No puedo ella, no puedo. No se que hacer- dijo llorando.

Bella no pudo aguantar mas y se sentó a su lado llorando en silencio, esperando.

-Se que no sigues con nosotras por algo ajeno a ti Edward, pero te queremos, y podemos salir juntos de esto. Dime lo que pasa Edward, quizá tu solución fue precipitada-.

-Es la única que hay, porque es la única que da-.

-¿Qué da quien? Edward, no pienso dejar que alguien que no seamos nosotros dos rompa esto. No he luchado toda mi vida para poder estar con alguien de verdad, y que otro tire por la borda mi vida y mi trabajo. Eso no puede ser así-.

-Tuve miedo Bella, tuve pánico de que pasase lo que decía si no cumplía con las cosas. No puedo perderos Bella, prefiero teneros lejos a no teneros jamás-.

-¿De que estas halando Edward?-.

-Ayer, en casa de mis padres, fui a mi cuarto a leer el correo y entre la correspondencia había una carta mas destacada. Era un sobre amarillento y del tamaño de un folio, y tenia dentro bastantes cosas por su tamaño. Se me cayo el mundo a los pies cuando vi fotos nuestras y de Emma, fotos bastante claras sobre lo que vivíamos. Bella, se veía quien eras tú y que éramos una pareja con una niña que estaba enferma, porque entre otras cosas, salimos hasta en la sala del hospital. Las acompañaba una carta, una carta que termino de matarme. Decía, que como era obvio sabia todo, y que no dudaría en venderlas a las revistas y televisiones y contarles tu historia Bella, y la describe bastante bien en la carta. Decía que me olvidase de ti y de Emma, que hiciese como si nunca hubieseis existido para mi, que me fuera, a cambio prometía que tu y Emma seguiríais como hasta ahora, si no, tu y Emma correrías un destino… no puedo ni decirlo Bella-. Bella observaba como Edward a cada episodio que contaba respiraba peor y llevaba su mano hasta el pecho en señal de dificultad para respirar.

-Edward túmbate por favor, tranquilízate y túmbate- le dijo Bella acompañando el movimiento hasta que Edward quedo tumbado y recupero su ritmo habitual de respiraciones. -¿Mejor?-.

-No Bella no, tu no tenias que saber esto, tu no…-.

-Has hecho lo que tenias que hacer, además de demostrarme que me quieres-.

-Mas que ami vida, te lo he dicho un millón de veces por lo menos-.

-Me costaba entender este comportamiento por eso mismo-.

-¿Qué vamos ha hacer Bella?-.

-Llamar a la policía, por supuesto-.

-No policía no Bella, pidió que policía no- dijo incorporándose rápidamente mientras Bella luchaba para que se volviese a tumbar. Bella se sentó en la cama y empezó a jugar con el pelo de Edward entre sus manos. -¿Es cierto que Emma quedo muy mal?-.

-Si, estaba realmente mal cuando me fui. Alice llego y se esta encargando de ella, pero aunque le hace ilusión quedarse con su tía, te echa de menos, piensa que te fuiste por su culpa-.

-Eso es imposible-.

-Eso le dije yo-.

-Bella si hay algo en mi mano que pueda evitar que os pase algo malo, será la decisión mas dura de mi vida, pero lo hare-.

-Déjame a mí decidir si quiero seguir contigo o no. Vamos a llamar a la policía, que investigue esas cartas, que investigue esas fotos y que nos devuelvan la tranquilidad que nos pertenece-.

-Tenia que haberme callado. Tu no tenia que saber nada de esto. Te hubiese dolido un tiempo dejarlo pero ya esta, no tendrías mas problemas-.

-No tienes ni idea de cómo me he sentido sabiendo que te perdía. No sabes lo que significa ara mi perder a la persona que quiero Edward, pareces nos ser consciente-.

-Pues imagínate como he estado yo sabiendo que te podía pasar algo malo en cualquier momento. Por dios Bella, hubiese contratado hasta el ultimo seguridad del país para protegerte si hubiese sido necesario-.

-Pero no lo es, te tengo a ti-.

-Ese es el mayor peligro de todos- dijo Edward incorporándose y mirándola a los ojos. –Me moría de ganas de saber como estabais-.

-Hemos estado mal, pero ahora mas que nunca se que esto va salir bien

Edward-.

-Siempre has pensado que íbamos a terminar mal- le dijo acariciando su cara. Era una sensación que extrañaba horrores.

-Pero antes no era consciente de cuando me querías, ni siquiera sabía cuanto te amaba yo-.

-Lo siento Bella, siento haberte… haberos echo pasar esta situación-.

-Shh- le dijo Bella acercándose a su cara. –Siento haber pensado esas cosas de ti, pero siento mas haber sentido que podían ser ciertas-.

-Déjame demostrarte que eres lo más importante para mi Bella. No vuelvas a dudar lo que vales en mi vida-.

-Soy tuya Edward. Para siempre- dijo Bela terminando de romper la distancia entre sus labios, mientras la habitación era testigo de algo que ni siquiera las personas que amenazaron su felicidad sabían, que el amor puede todo.