Capitulo 14
-¿Cómo voy ha hablar ahora a Emma? Me debe de odiar. Y Alice… Alice no creo que me deje ni mirarla a la cara- decía Edward mientras esperaban a poder salir de allí.
-Relájate Edward, por favor, que a este ritmo lo raro será que no te haya dado un infarto. Emma te adora, es una niña y su capacidad de perdón supera a la de los adultos rencorosos, y Alice sabe todo, la llame y lo entendió, y además dice que te comprende, que ella hubiese hecho lo mismo. Esta deseando vernos, a los dos-.
-¿Estamos haciendo lo correcto Bella? ¿Estas segura?-.
-Si. ¿Qué prefieres, vivir siempre con el temor a que alguien maneje tu vida a su antojo y ni siquiera sepas quien es? No, lo siento, ya he pagado un precio demasiado alto en esta vida-.
-¿Cuándo piensan venir? Quiero llegar a casa ya-. Bella miro su reloj y vio que era lógico, las 00:30 de la noche, después de pasar la noche anterior en vela mas las horas previas de incertidumbre pesaban ya en ellos.
-No creo que tarden mucho, además Emmet ya había llegado-.
Bella y Edward se encontraban en la comisaría de Forks, denunciando el correo que les había llegado y sus amenazas. Bella sabía que ponía su seguridad en manos de gente competente a pesar de llevar mucho años en un comisaría tan pequeña y tan poco renovada como Forks, pero muchas veces el cariño y respeto hacen mas que cualquier cosa. Sabia que la de Port Ángeles también colaboraría asíque estaba convencida de que el cerdo que intentase arruinarla la vida no saldría impune de esto.
Aviso a Emmet como su representante y abogado, y aunque no era un plan que la apasionase, dijo que tenía un curso de seguridad y también seria su guardaespaldas. Por más que le quiso aumentar su sueldo se negó diciendo que no tendría que trabajar mas, en su casa simplemente se instalarían cámaras exteriores, en las cuales ya estaba trabajando.
-Señorita Swan, señor Cullen ya esta todo en marcha- dijo el capitán entrando en la sala delante de Emmet, que no pudo evitar abrazar a su hermano al cual todavía no había visto mientras el capitán hablaba. –Simplemente deben de seguir las indicaciones que se es dieron antes. Por cualquier problema llamen al numero de seguridad de la empresa y con cualquier cosa les mantendremos informados. Si vuelven a recibir algo, tráiganlo inmediatamente-.
-Gracias capitán- le dijo Bella dándole la mano.
-Gracias- respondió Edward.
-Que tengan una buena noche- les dijo mientras salían de la salita dirección al parking, donde el coche de Emmet, el mismo que les había recogido en el aeropuerto, les llevaba, por fin, a su casa.
-Emmet, no es necesario que lo hagas, puedo contratar a cualquier…-.
-Quiero hacerlo yo Bella. Te has portado conmigo de una manera exquisita, y te debo mucho más de lo que te imaginas. Además, mi salario es desorbitado, reconócelo. No tendré que echar mas horas ni nada, simplemente en tus viajes, en vez de quedarme en la habitación, iré a tu lado y me informare de las cosas, no es para tanto. Y lo más importante, eres la chica de mi hermano, lo que quiere decir que eres como mi hermana, y yo no dejare a mi familia sola jamás-.
-A mi nunca me has dicho cosas tan profundas Emmet- dijo Edward que iba en la parte trasera del coche con Bela en sus brazos.
-Muchas gracias Emmet, es muy amable por tu parte-.
-De nada Bella. Y aunque no venga a cuento te lo tengo que decir, siento mucho la actitud de Rose contigo. No es ni justa, ni objetiva, pero se que un día podrá verte como la magnifica persona que eres y no como la modelo superficial que ella piensa ahora-.
-Cada uno puede ver a la gente como prefiera Emmet, yo solo pido que por favor, no me insulte ni me humille-.
-Si, es algo que realmente no me gusta de ella. Pero supongo que el amor es ciego, ¿no? Que te voy a decir yo a ti viéndote con el que tienes al lado- dijo sacando esa vena mas irónica que le caracterizaba.
-No empecemos Emmet, estoy agotado. No tengo ganas para juegos idiotas-.
-Te has librado porque ya hemos llegado. Pero esto solo acaba de empezar. Esperad que os ayude…-.
-No Emmet, solo es una bolsa de viaje y su maleta, no hace falta. Gracias por ir a recogernos- dijo Bella en voz baja ya fuera del coche.
-No hay de que jefa. Hasta mañana pareja- dijo despidiéndose con la mano y dando media vuelta para enfilar su camino a casa.
Con cuidado, ya que desde fuera no vio ninguna luz encendida, abrió la puerta de casa y dejo las cosas e el suelo con infinito cuidado.
-Bienvenido de nuevo a tu casa- le dijo Bella abrazándole por el cuello susurrándoselo al oído.
-Mi casa- repitió el.
-¿Bella?- vieron gracias a la luz natural de la luna que entraba por las ventanas, como Alice bajaba as escaleras viendo en la entrada quien era la que hablaba. -¡Bella!- dijo en un susurro que en condiciones normales hubiese sido un grito. Alice se abalanzo al cuello de Bella, que tenia las mismas ganas de verla que ella.
-Hola Alice-.
-¡Edward!- dijo abrazándole a el también, dejándole con una cara de no entender la situación ni un poquito. -¿Cómo estáis chicos? ¡No me lo puedo creer! Que horror Bella, ¿estas bien? ¿Estáis bien?-.
-Estamos bien Alice, solo un poco cansados venimos de la comisaría, ya sabes, era necesario-.
-Por supuesto que era necesario. ¿Qué se te paso a ti por la cabeza para no hacerlo nada mas ver eso? Vale, no me contestes, yo hubiese hecho lo mismo. ¡Que susto me habéis dado los dos!-.
-Esta bien Alice, ya todo esta en manos de quien tiene que estar. ¿Cómo esta Emma?- pregunto Bella.
-Bien, te echa de menos, y a ti ni te cuento- dijo mirando a Edward que sonrío con ternura. -¿Vais a verla ahora?-.
-No, esperaremos a mañana, nosotros también estamos muertos. Llevo sin dormir dos días- dijo Bella estirándose. –Hablamos mañana, ¿de acuerdo?-.
-Claro. Buenas noches a los dos- dijo besando la mejilla de cada uno y subiendo a su habitación seguida de Bella y Edward.
-¿Ves como Alice no te odia? Deberías conocerla, todo aquel que ayude a quien ella quiere, se convierte automáticamente en su amigo- dijo Bella de espaldas a Edward cambiándose a su pijama.
-Alice es una caja de sorpresas, nunca sabes por donde te va a salir, pero es una persona muy fiel, y eso habla bien de ella- dijo Edward mientras Bella se tumbaba ya en la cama a su lado. -¿Cuánto crees que durara esto?-.
-No lo se, pero espero que pronto. No me gusta que tu hermano se exponga tanto cuando no es parte de su trabajo-.
-No, a mi tampoco. Pero me preocupas más tu. ¿Vas a seguir trabajando con todo esto? ¿No vas a hablar con la prensa para aclarar las cosas?-.
-Nunca he hecho público nada de mi vida privada, y esta no será la excepción. Quiero que todo se lleve como hasta ahora, en silencio. Si sale algo, ya veremos-.
-¿Sabes una cosa? Para entonces yo seguiré contigo, asíque supongo que dos cabezas piensan mejor que una-.
-Pienso atarte a la pata de la cama como vuelvas a intentar escapar de mi Cullen- dijo Bella riendo.
-Esta vez no te hará falta. Buenas noches amor- dijo Edward apagando la luz del cuarto y besando su cabeza.
-Buenas noches Edward. Te quiero-.
-¡Mami! ¡Mami! ¡Edward! ¡Papa!- Bella escucho como alguien rompía el silencio, y su sueño. No hizo falta que pensase mucho, aunque tampoco le dio mucho tiempo para saber de quien se trataba. Un peso cayó encima de su cama sin dejar de moverse, y sin parar de gritar su nombre y el de Edward.
-Hola Emma- dijo Bella que tenia su brazo en el pecho de Edward y no tenia la mas minima intención de levantarse.
-¡Mami, que Edward ya ha llegado!-.
-Ya lo se cielo, pero los dos estamos muy cansados y tenemos que dormir. ¿No querrás despertarle?- dijo incrédula ante esa frase, ya que lo raro es que con semejante jaleo no se hubiese despertado ya.
-No mami- dijo esta vez en un susurro y bajándose de la cama.
-Nos levantamos dentro de un ratito, ¿vale princesa? Estoy muy contenta de verte de nuevo- le dijo Bella girándose hacia ella y dándole un beso en la mejilla.
-Y yo mami. ¿Te fuiste para traer a Edward-.
-No, pero le encontré e hice que viniera mas rápido. No nos íbamos a quedar sin camping-.
-Me voy abajo. Le voy ha hacer el desayuno. ¿Puedo?-.
-Ven- dijo Bella mirando el reloj, -dentro de una hora y le despertamos pero con cariñitos, que con tanto grito no se puede-.
-Vale mami, te quiero- dijo la pequeña saliendo con cuidado de la habitación. Y aunque a pesar de que Bella deseaba dormir hasta que no supiese que mas soñar, la sonrisa de su hija al ver a Edward hizo que en esos momentos quisiese despertar a todo el mundo para que la vieran, porque era lo mas bonito que jamás podrían ver nunca. Estaba segura. Se dio media vuelta volviendo a adoptar de nuevo la misma postura para intentar dormir.
Parecía que acababa de cerrar los ojos cuando una manita tiro de su parte de las sabanas, lo suficientemente fuerte para despertarla, pero no para que llegase a Edward. Bella se volvió a girar, ya bastante mas descansada que la primera vez que la despertó.
-Ya han pasado dos horas mami, os deje dormir una hora de más- le dijo la pequeña. –Tía Alice dejo la bandeja a los pies asíque cuidado. ¿Podemos despertarle ya?-.
-¿Quieres despertarle tu?- dijo Bella subiéndola a su cama.
La habitación estaba casi completamente iluminada, teniendo en cuenta que las persianas estaban subidas y lo único que cubría las ventanas era una cortina.
Emma empezó a dar besos a Edward por toda su mejilla incluyendo cierto ruidito. Viendo que solo conseguía que pusiese caras raras, Bella la ayudo. Las risas de ambas chicas, entretenidas con los gestos tan raros que Edward hacia con la cara fueron lo que hizo que abriese un poco los ojos y se despertase. No tardo nada en comprender la situación e incorporarse, cansado pero feliz.
-¡Princesa!- dijo cogiendo a Emma en sus brazos. -¿Cómo estas tesoro?-.
-Bien. Mira, te he traído el desayuno. Me lo ha dicho mi mami, pero para ella también hay-.
-Mmmmm que buena pinta tiene todo. Te he echado de menos, ¿sabes?-.
-Yo también. Creía que te habías ido por mi culpa, pero mi mami me dijo que no, que estabas trabajando y que volverías pronto. Y tenía razón-.
-¿Pero como me voy a ir por tu culpa Emma? No vuelvas a pensar eso nunca, nunca, nunca ¿Entendido?-.
-Vale-.
-Vamos a comer esto- dijo cogiendo un pedazo de fruta y llevándosela a la boca. –Esta riquísimo, gracias princesa- le dijo a la pequeña besándole la mejilla mientras seguía comiendo, aunque Bella tenia la sensación de que el tenia tanta hambre que se hubiese comido lo primero que le hubiesen puesto delante. -¿Quieres?- le dijo preguntando a Bella, que antes de contestar ya tenia un trozo de ruta en los labios. –Venga, abre la boca, aaaaaa- dijo como si Bella fuese una niña pequeña haciendo que Emma imitase su gesto y diese de dar de comer a su madre.
-Parad, parad- dijo cuando llevaban un docena e trozos seguidos y no le entraban mas en la boca. –El teléfono- dijo masticando rápidamente para poder atenderlo. Al ver el numero decidió que no era lugar para atender. –Ahora vuelvo- dijo metiéndose en el baño. -¿Diga?-.
-¿Señorita Swan? Al habla el capitán-.
-Si capitán le recuerdo. ¿Ha pasado algo?-.
-Necesitaría hablar con usted lo antes posible. Si quiere también puede estar presente los señores Cullen-.
-¿Se sabe algo ya?-.
-¿Cuándo podemos hablar con usted?-.
-Hoy mismo-.
-¿Le parece bien que estemos allí en una hora?-.
-Si claro perfecto. Aquí les esperamos-.
-Vale. Solo por precaución, no es conveniente que salga de casa, ni usted ni nadie que este dentro en estos momentos, ¿de acuerdo?-.
-Si, si, claro. Has… hasta luego capitán-.
-Hasta pronto señorita Swan-.
Ahora si que estaba realmente asustada. Salio del cuarto dirección a donde se encontrara Alice, luego tendría que hablar con Edward, y por supuesto, avisar a Emmet.
-Alice- dijo llegando al salón, donde su amiga limpiaba.
-Dime-.
-Necesito que dentro de una hora entretengas a Emma con cualquier cosa en su habitación-.
-¿Qué ha pasado?-.
-Me ha llamado el capitán. Dentro de una hora quiere estar aquí para contarnos algo, y me ha dicho que no salgamos de casa, como precaución, pero que no salgamos, y eso suena muy mal-.
-Cla… claro, pero, ¿no te ha contado nada más?-.
-No-.
-Cuenta conmigo-.
-Voy ha hablar con Edward. Gracias- dijo dándola un abrazo y subiendo rápidamente las escaleras, intentando cambiar el gesto para no asustar a su hija. –Ey, ¿ya os habéis terminado todo?-.
-Esta todo demasiado rico, ¿verdad muñeca?-.
-Os perdono, pero por esta vez- dijo sentándose en la cama. –Emma, ¿puedes bajar un momento a ayudar a tu tía? Sabes como pueden terminar las cosas cuando ella limpia. Luego seguimos, ¿te parece?-.
-No quiero que rompa ni figurita de cristal. ¡Tía cuidado con mi figurita!- dijo saltando de la cama y saliendo de la habitación corriendo.
-¿Qué pasa? No tenias esa cara cuando te has levantado- le dijo Edward acariciándola el peli. -¿Quién era?-.
-El capitán, esta aquí en una hora porque nos quiere contar algo. Y como precaución nos ha dicho que no salgamos de casa. Ninguno-.
-Joder, esto no tenia que estar pasando, yo tenía que haber desaparecido de aquí y dejaros vivir vuestra vida sin esta mierda…-.
-No sigas por ahí Edward. Esto va a pasar, ya veras-.
-No tendría que pasar, porque no tenia que haber empezado Bella. Me odio ahora mismo por haberos puesto en peligro, no…-.
-Pues yo te amo, mas incluso que antes de todo esto. Edward, sabía el precio que tenia que pagar cuando tú me lo contaste y decidí seguir. Yo… yo estoy segura que juntos somos mas fuertes que separados. Porque, ¿Quién te garantiza que el loco o loca este que te amenazo no hubiese hecho nada ni aunque no nos lo hubieses contado? No quiero que digas ni que te odias, ni que no quieres estar aquí. Porque momentos como el de esta mañana valen oro, para mi son la vida entera, y que tu digas esas cosas hacen que yo sienta que para ti no sirvan nada-.
-Lo siento, ¿vale? Pero no me gusta nada esta situación y me pone nervioso. Eso es todo, ya esta. ¿Vas a llamar a Emmet?-.
-Pensaba hacerlo ahora-.
-Vete a prepararte, ya le llamo yo-.
-Gracias-.
-Bella- dijo Edward cogiendola de la mano, -todo va a salir bien-.
-¿Qué puede salir mal contigo aquí?- le respondió Bella besándole en los labios. –Ahora vuelvo-.
Tampoco presto mucha atención a como se vestía, y si no fuera porque los pies le dolían, no se hubiese dado cuenta de que los tenia el revés. Tuvo que lavarse varias veces la cara y echarse agua por la nuca para despertarse y tranquilizarse. Por mucho que se convenciese de que no iba a pasar nada, el mensaje de no salir a la calle no era precisamente tranquilizador. Escucho de lejos la voz de Emmet, asíque supuso que levaba encerrada lo bastante como para que los demás imaginasen su estado de nervios. Salio con toda la seguridad que le quedaba escuchando como sonaba el timbre y seguida de eso la voz del capitán.
-Buenos días- dijo el capitán cuando Bella terminaba de bajar las escaleras.
-¿Quién es ese señor mami?- pregunto Emma.
-El es… un amigo de Edward y viene para hablar con el. Sube con la tía un momento, que tiene que hablar, ¿vale?-.
-Pero no me gusta mami-.
-Emma, no empecemos, sube con la tía- le dijo Bella cogiendola en brazos y dándosela a Alice. –Luego subo yo también, ¿vale?- le dijo dándola un beso en la mejilla para calmar los nervios que tenia, bastante visibles en su cara.
-Vale- dijo subiendo las escaleras en brazos de su tía.
-Perdón. Hola Emmet- dijo acercándose a el y dándole un beso en la mejilla. –Pasad, sentaos. ¿Queréis algo?-.
-No, muchas gracias señorita Swan. Mire, sabemos que lo que vamos a proponerle ahora puede resultar doloroso y puede desenterrar cosas olvidadas o que desean ser olvidadas, pero es necesario si se quieren resolver los problemas actuales. ¿Esta dispuesta a colaborar?-.
-Si, por supuesto-.
-Bien. Quiero que vea esta foto y me diga si la reconoce- el capitán puso una carpeta delante de ella con varios papeles, encima de los cuales se encontraba una foto de algún preso. Bella solo necesito ver un segundo los ojos para saber de quien se trataba. Se llevo la mano a la boca evitando gritar con toda la fuerza que le dejaba sus pulmones.
-Se quien es, se quien es, por favor, guárdela, puede guardarla- dijo Bella apartando su mirada de la foto. Parecía que solo recordar su rostro le daba arcadas.
-¿Quién es Bella?- pregunto Emmet cogiendo la carpeta y leyendo los papeles que había detrás. Cuando la soltó encima de la mesa soltando todo tipo e palabrotas supo que había leído la clave de todo. -¿Qué tiene que ver este tipo con todo esto? No era necesario, por dios…-.
-Tenemos serios indicios…- empezó el capitán.
-¿Ese es el hombre que v…? ¿Es ese?- pregunto Edward gritando y señalando la carpeta.
-Si señor, es…-.
-¡No diga el nombre! No lo quiero saber. ¿Qué tienes que ver el en todo esto?- pregunto Bella donde, por primera vez, deseo no haber comenzad con aquello.
-Vera, hace poco recibió una visita. La primera en los 5 años que esta allí-.
-¿Todavía no esta muerto? ¿Sigue vivo después de lo que hizo? ¿Pero la justicia en este país a que aspira?- dijo Edward, mas nervioso que Bella y Emmet juntos. E incluso más que el resto de las personas.
-Edward cálmate por favor- dijo Bella que no estaba precisamente ara aguantar gritos. -¿De quien era esa visita capitán?-.
-Creo que podrá reconocer perfectamente este nombre a la primera, Marco Vulturi-. Bella se quedo de piedra al escuchar ese nombre, claro que lo reconocería en cualquier situación, pero dese luego no era una que esperase oír.
-¿Marco? ¿Ese no es tu ex representante?- pregunto Emmet.
-Si, pe… pero no entiendo. ¿Marco? ¿Que hacia Marco allí?-.
-Vera, este individuo- dijo señalando la carpeta de aquel hombre del cual Bella no quería ni escuchar como se llamaba, -lleva recibiendo cartas desde hace unos dos meses, y hace poco mas de una semana, le fue a visitar Marco. Hemos mandado una orden de registro a su celda para ver si podemos recuperar las cartas, y otra a la casa de Marco. Es todo lo que sabemos por ahora pero creíamos que era conveniente que lo supiese-.
Si, claro, muchísimas gracias por su trabajo capitán. Pero, si ven que Marco esta relacionado co todo esto, ¿Qué pasara?-.
-Tendríamos que tenerle arrestado hasta un juicio, y ver hasta que punto, cada uno, es culpable… Disculpe- dijo levantándose y atendiendo al móvil. Ver su cara durante la conversación no hacia presagiar nada bueno. –Marco no esta-.
-¿Cómo que Marco no esta?- pregunto Edward sin dejar d abrazar por la espalda a Bella en ningún momento.
-Los agentes destinados a ir a su casa, se han encontrado que allí no hay nadie ni nada. Todo indica que se ha escapado, por lo que parece que algo si tiene que ver. Señorita Swan, ¿tuvo usted algún problema con el señor Marco que justificase de alguna manera todo esto?-.
-Que justifique esto no. Marco es un hombre demasiado ambicioso que solo piensa en su bolsillo, ni siquiera mi salud, cansancio o ganas primaban sobre su bolsillo, y así se lo hice saber muchas veces. La gota que colmo el vaso fue cuando comencé mi relación con Edward, no le gustaba, decía que mi trabajo disminuiría, por lo cual, su dinero también. Decidí que su trabajo y yo ya no éramos compatibles. Le pague lo que le debía y separamos nuestros caminos. No he vuelto a saber nada de el, y mucho menos verle-.
-¿Lo has apuntado?- dijo el capitán al ayudante que llevaba junto a el, que rápidamente afirmo con la cabeza. –Les tendremos al corriente de todo. Pero ahora ya no es por precaución, por favor, eviten salir de casa, y co cualquier cosa anormal, llámenos. Que tengan un buen día- dijo saliendo junto a su ayudante de casa junto con todo el papeleo que trajo.
-No me lo puedo creer- dijo bella echándose atrás en el sofá y llevándose las manos a la cabeza perdiendo toda compostura posible. –No puedo creer que Marco llegue a estos extremos-.
-Yo te juro que como le encuentre el mato- dijo Edward levantándose y empezando a dar vueltas por la habitación.
-Baja el volumen, Emma esta arriba- dijo Bella.
-¿Qué piensas hacer ahora Bella? No pienso dejarte trabajar, es algo que esta fuera de discusión. Tienes que contratar seguridad, para el asa y para Emma y para ti personal eso por descontado, y…-.
-Para Emmet. Lo de trabajar no estoy segura, sobre todo si levo seguridad no entiendo porque no. Mientras esta aquí a Emma la llevo a tratamiento yo, asíque la seguridad si, el reclutamiento, no-.
-¿No pensaras seriamente eso no Bella? Por encima de mi cadáver sales de esta casa hasta que no se solucione nada- dijo Edward.
-Quiero que esto no se convierta en un trauma para Emma. ¿Cómo le vas a explicar a una niña de 4 años que su madre y al que considera su padre están en peligro? Porque lamentablemente esto te incumbe Edward-.
-A mi lo mío me da igual, me importáis vosotras-.
-Pero a los demás si que nos preocupas, asúmelo-.
-Bella, suena tu móvil- se escucho a Alice gritar desde el piso de arriba.
Bella subió y bajo metida rn su mundo, apenas podía apartar su pensamiento de que Edward y Emma podían estar en un serio peligro, su persona en cierta manera le daba igual, porque de ellos dependía que ella estuviese bien. Vio que tenía dos mensajes de un numero oculto, y no pudo evitar mirar a ambos hombres con la mirada asustada. Abrió el primero y supo que aquello no pintaba nada bien.
"Lo que das es lo que recibes. Cuida bien a los tuyos y tus espaldas. De aquí alguien no sale vivo"
Con mano temblorosa y los ojos aguados abrió el segundo.
"El padre de Emma es una persona de lo mas interesante. Le ejecutan en dos semanas y desea conocer a su hija, pero no aquí. Imagínate a que me refiero".
El grito de Bella salio de los mas profundo de ella. Soltó el móvil y dio un salto hacia atrás tapándose la boca pero sin poder evitar llorar. En menos e dos segundo Edward la tenía entre sus brazos mientras de los labios e Bella salían susurros con el nombre de "Emma". Emmet cogio el móvil para ver que es lo que había puesto así a Bella. Se llevo las manos a la cabeza para que inmediatamente teclease el número de la policía. Edward fue el siguiente en coger el móvil y maldecir a aquel que lo hubiese mandado.
-Todo saldrá bien mi amor, todo va a salir bien-.
-A ella no por favor, a ella no-.
La policía no tardo en ponerse manos a la obra. Un par de informáticos y media hora bastaron para dar con el origen de los mensajes. Desde algún punto de Washington, el teléfono de Marco Vulturi envío esos mensajes.
También descubrieron que el violador guardaba todas las cartas, donde se ponía en contacto con Marco y explicaba lo que le gustaría que pasara con Bella. Sabia que se había convertido en alguien famosa, y uno de sus objetivos era extorsionarla para que cumpliese sus peticiones, si no, su historia seria contada con todo lujo de detalles por uno de los protagonistas.
Por supuesto Bella se puso de inmediato en contacto con la mejor agencia de seguridad del país, y no tanto por ella, si no por Emma, la cual, seguía arriba con su tía. Y por Edward y Emmet, dos personas que no tenían porque verse involucradas en todo aquello y que ahora estaban atrapadas hasta el cuello.
Perdió la cuenta de cuantas infusiones para tranquilizarse se había tomado. Pero desde luego no eran suficientes. El simple pensamiento de que aquel desgraciado tocara un pelo a Emma la hacía saltar de rabia, frustración y miedo, sobre todo tenia miedo de lo que fuera capaz de hacerla.
-¿Cómo te encuentras?- le pregunto Edward sentándose a su lado y abrazándola. Era el quien se estaba encargando de enterarse de todo, ya que Bella en esas condiciones, no podía ni siquiera pensar.
-Tengo miedo- dijo tapándose la cara con las manos. Odiaba llorar, y mas delante de la gente que no conocía, pero aquella situación la sobrepasaba por todos lados.
-No llores, por favor, tu misma lo dijiste, esto va a salir bien. Es imposible que se os acerque a menos de 10 metros sin que le vean. De eso me encargo yo-.
-Ese hombre esta loco Edward. ¿Cómo puede hacer esto? No lo entiendo, no me lo explico. No quiero que os pase nada por mi culpa-.
-Tu no has hecho nada Bela. Escúchame, ni se te ocurra echarte a ti ninguna culpa. Tu misma lo has dicho, esta loco, ya esta. Lo van a pillar y podrás vivir tranquila y feliz-.
-Quiero vivir tranquila y feliz con vosotros, si a alguno os pasa algo yo me muero Edward, me muero-.
-Tu no vas a hacer nada Bella. ¿Te apetece subir un rato con Emma? Estoy seguro que ambas lo agradecéis-.
-No quiero dejaros aquí…-.
-Ha sido Emmet quien lo propuso- dijo besándole la mejilla.
-Voy primero a arreglarme. Como Alice o Emma me vean con esta cara se va a preocupar de verdad, aunque a Alce se lo tengo que contar todo. ¡Estoy arruinando la vida de demasiada gente! No puedo- dijo Bella derrumbándose de nuevo.
-No, no pienses así, no Bella, no. Tú no tienes culpa de que ese mal nacido haga lo que esta haciendo. Por dios, eres lo mas bueno que he conocido jamás, y yo mismo he visto como le tratabas y como te trataba el. No tiene ningún derecho. Cuando le pillen ira directo a donde no va a salir en lo que le queda de vida. De eso ya se encarga Emmet-.
Todavía con dificultades para ponerse en pie, Bella subió las escaleras acompañada de Edward y entraron al baño para que se arreglara. Aun desde allí arriba se oía los ruidos y murmullos de los agentes, que tenían prácticamente invadido el salón de su casa.
-Yo no merezco pasar por esto, ¿verdad Edward? No soy tan mala ni he hecho nada para merecer esta vida-.
-Tú no has hecho nada malo a nadie en tu vida Bella. Después de todas las cosas que te han pasado sigues siendo un ángel. Plantearse lo que piensas es absurdo, ¿vale?- le dijo Edward pasándole una toalla mojada por la cara. -¿Más tranquila?-.
-No hasta que esto se acabe. Pero creo que mas presentable si. Emma no se merece pasar por esto. ¿Quién me mando meterme en esta mierda?-.
-Eh, era la única solución para mantener viva a tu hija Bella. Esto va a pasar, y dentro de unas semanas será solo un mal recuerdo sin nada que lamentar. Te lo juro-.
-Júramelo-.
-Te lo juro. Te lo juro porque soy yo el que se va a encargar de que tu y Emma salgáis de esto como si nada hubiese ocurrido-.
-¿Y de ti quien se encarga eh?-.
-Nada, yo me valgo solito- dijo sacando una sonrisa a Bella. -¿Vamos a ver a la pequeña?- dijo cogiendola de la mano y levantándola.
Quedaron tan cerca que Bella no puso evitar rodear su cuello con sus brazos y besarle con todo el sentimiento que tenia dentro, demostrándole que tenia miedo, pero que confiaba tanto en el como para dejarle su vida en sus manos.
-Gracias por quedarte-.
-En realidad nunca me fui, ¿sabes? No hubiese podido soportar estar lejos de vosotras- le dijo apoyando sus frentes.
-Te amo Edward. Te amo-.
-Y yo a ti mi amor- dijo juntando sus labios, esta vez en un beso menos demandante.
La cogio de la mano y toco a la puerta. Vieron como Emma estaba tumbada encima de su tía en la cama viendo una película. Estaba casi dormida, por lo que lo único que pudo hacer fue articular las palabras "mami" y "papi", lo suficientemente alto ara que ellos as escucharan y les alegrara un poco esa mañana. Con cuidado Alice dejo su sitio y salio por la puerta.
-Creo que deberías bajar abajo y hablar con Emmet, o con el capitán- dijo Bella. –Siento mucho todo esto-.
-Bella- dijo Alice cogiendo su cara, -dudo mucho de que tu hayas hecho algo para que pase todo esto. Cando queráis subo de nuevo, ¿vale?- la beso en la mejilla y bajo.
Pasaron a la habitación y cada uno se tumbo a un lado de la pequeña.
-¿Me prometéis que nunca os vais a ir?- dijo la pequeña casi en sueños.
-Te lo prometo princesa- le dijo Edward besándola la cabeza mientras Bella la abrazaba apretándola contra ella, como si esa fuese la solución a todo aquello.
Ahora solo tocaba esperar, esperar a que como dijo Edward, aquello solo fuese un mal sueño.
