Capitulo 15
-Tenemos que salir al hospital- dijo por enésima vez Bella al capitán.
-Es imposible señorita Swan. Marco esta ilocalizable desde hace semanas y puede encontrarse en cualquier lugar-.
-Ya, pero mi hija necesita el tratamiento, y yo tengo que ir con ella-.
-Bella se razonable…- dijo Emmet.
-Emmet tu tienes una hija, asíque lo mínimo que esperaba de ti era un poco e comprensión-.
-Y te entiendo, pero también entiendo al capitán. Ese loco puede estar en cualquier parte-.
-Por favor, tiene a toda la comisaría pendiente de esta casa como si en el pueblo no les necesitasen jamás, además de la privada que contrato Emmet. ¿En serio dudan tanto de sus capacidades? Es solo ir hasta el hospital, una hora en una sala y volver. Mi hija necesita normalidad y se la quiero dar-.
-Esta bien. Preparare un dispositivo para ir al hospital, pero me tiene que dar su palabra de que cumplirá con todo lo que la digamos-.
-Esta bien- dijo Bella con algo mas de buen humor.
-¿Estas segura?- pregunto Edward llegando a su lado.
-Si, hace casi dos meses que Emma dejo de vivir como una niña normal, justo lo que yo no quería que pasara. Si puedo hacer lo mínimo para que lo recuperé, estoy dispuesta a intentarlo-.
-Bien, iré contigo, ¿vale?-.
-Claro- le respondió besándole la mejilla.
Mientras todos se quedaban abajo preparando el operativo, Bella subió corriendo las escaleras para comunicarle a la pequeña la buena noticia. Le extraño que ni Alice ni Jasper, que había ido de inmediato a la casa después de saber la noticia, estuvieran con ella, asíque se imagino que todavía seguían durmiendo.
-Emma, venga, vístete que nos vamos al hospital- le dijo Bella entrando con una sonrisa que no mostraba desde hace varias semanas.
-¿Vienes conmigo?- pregunto sorprendida todavía desde la cama.
-Si, y Edward también va- dijo haciendo que la niña terminase de creérselo y le volviese la felicidad.
-Ponme muy guapa mami- dijo levantándose y poniéndose a saltar en la cama. -¿Sabes que? Hoy creo que el doctor nos a va dar muy buenas noticias-.
-Cariño, sabes que tenemos que tener paciencia, ¿verdad?-.
-Pero a partir de ahora todo va a ir bien-.
-Yo también creo eso. Estoy de acuerdo con Emma- dijo Edward entrando en la habitación y cogiéndola en el aire para luego sentarla y que Bella pudiese empezar a vestirla.
-Mami tienes que creer-.
-¿Quién te ha dicho a ti esas cosas?-.
-Jasper, cuando habla lo hace tan bonito que me acuerdo siempre de las cosas-.
-Si. En eso si te voy a dar la razón. Venga, en marca, que nos vamos- dijo Bella poniéndose de pie seguida de Edward con ella en brazos.
-Tiene razón, tienes que creer- le dijo al oído Edward besándola la oreja.
Llegar al hospital no fue ningún problema, no paso nada fuera de lo común o esperado, descontando que 6 coches en fila recorrieron todo el pueblo en fila india muy por encima de la velocidad permitida, aunque Emma estaba tan entusiasmada que no se percato de nada. Y el llevar tantos "hombres de negro" alrededor ya era costumbre, pues eran los que la llevaba, traían y acompañaban a la pequeña en la escuela. Algo que no le gustaba a ninguna de las dos, pero necesario.
El único día donde todo pareció revolverse fue el día en el que anunciaron a Bella que el hombre que arruino su vida terminaba sus días en esta tierra, y su ultimo deseo era verla, algo a lo que se negó rotundamente y le causo un ataque de ansiedad como hacia tiempo que no le daba. Fue Emmet, quien es su lugar fue hasta allí para comunicarle lo que ella pensaba, y aunque no era plato de buen gusto para nadie, acepto y dijo sentirse a gusto con la vida.
La entrada al hospital fue un show, romper la calma de aquel lugar era algo que no le hacia gracia ni a Bella, y por descontado, a ninguno de los profesionales y pacientes que allí estaban. Y menos cuando pedían una explicación, veían quien iba dentro de aquel grupo y no se la daban. La conclusión, podía ser precipitada, pero viéndolo desde a fuera, obvia.
-Tengo que ir a pagar. Ahora subo princesa- dijo Bella cuando llegaron a la sala de espera, la cual, gracias a dios, estaba vacía, aunque es esos omento llena solo ocupada por personal de seguridad de Bella. Al ver que la mitad se levantaban, Bella les hizo un gesto con la mano para saber que no era necesario. –Puedo ir yo sola, prefiero que le vigilen a ella- dijo casi en un susurro para que nadie mas que el capital la oyera.
Bella se paro antes de salir y tuvo un impulso que la obligo a girar su cabeza y darle una última mirada a Emma y a Edward, ambos leyendo un libro de algún cuento. Eran como padre e hija, y Bella sabia que si aquello terminaba algún día, ese recuerdo seria eterno e irremplazable, nadie jamás podría ocupar el hueco que dejaría Edward, si es que lo dejaba.
Recorrió los pasillos hasta el despacho con la sensación de que aquella vez seria diferente, y quiso creer que la frase de esa mañana de Emma se podría cumplir, y que seria la última vez que tendría que ir por allí para eso. Nunca veía el fin a aquella tortura.
Al llegar a la puerta toco como siempre, y abrió sabiendo que el doctor no estaba ocupado, si no el cartel de la puerta se lo indicaría, pero al abrir la sorpresa la paralizo.
No sabia cuando tiempo pasó desde que abrió la puerta y reconoció al hombre que apuntaba con una pistola al doctor, un hombre fuera de sus cabales, desquiciado, y al que Bella si no hubiese compartido tantos años, jamás habría reconocido. Con una camisa rota y arrugada con las mangas remangadas, y una pistola apuntándole la sien al doctor, Marco bufaba por la nariz, como un toro enfadado a punto d embestir. Cruzaron sus miradas y antes de que nadie pudiera reaccionar, la pistola ya apuntaba hacia ella, y una sonrisa de triunfo se reflejo en su cara. Bella sabia lo que iba a pasar, pero parecía que ningún músculo de su cuerpo estaba dispuesto a reaccionar, ni siquiera su cerebro procesaba bien el momento. Escucho un grito de "¡Bella!" en la lejanía, pero sabia que era al doctor quien gritaba, el cual estaba solo a un par de metros de ella. Pudo ver que los labios de Marco dibujaban un "hasta nunca" y segundos más tarde un pinchazo en la tripa seguido de un terrible ardor. Se llevo las manos hasta el lugar para ver como la sangre tenia sus manos, y poco a poco pareció perder fuerza en su cuerpo, y como el sueño se iba a apoderando de ella. Lucho por no cerrar los ojos, por mantenerlos abiertos para ver por ultima vez a su pequeña y a Edward, pero no aparecieron, asíque los cerro y se imagino en su lugar feliz con ellos, por ultima vez.
Todo estaba negro, parecía estar en medio de ninguna parte pero sabía que aquel no podía ser el fin de ninguna vida, que no estaba muerta. Sabia que no se había ido, o no completamente por lo menos, porque notaba a gente a su alrededor, notaba como alguien sujetaba su mano y lloraba con su cara al lado de la suya, pero sobre todo porque le dolía, porque sentía el dolor mas intenso de su existencia, el dolor físico mas insoportable que nunca hubiese podido imaginar. Sabía por experiencia que las heridas del alma escocían infinitamente más. Escuchaba voces, ecos lejanos que le llegaba de una manera muy aguda y le resultaba imposible distinguir que decía o de quien venían. Notaba como alguien cogia su mano, o las dos, o le acariciaba la cara, o le ponían cosas frías en el pecho, pero no sabia ni quien ni que era. La desesperaba esta situación. Quería despertar, pero parecía que en sus parpados habían pegado bolas de kilos de peso que le hacían imposible abrir los ojos, que los labios se los habían pegado con pegamento y no podía abrirlos, y aun que pudiese el ardor de garganta no le dejaba ni susurrar.
Quería despertar, pero no sabia ni cuanto llevaba así, ni siquiera el tiempo que había pasado desde que se había dado cuenta de que estaba en aquel estado. La impotencia y las ganas de despertar eran superiores a cualquier cosa menos al dolor. Podían haber pasado segundo, días o meses, porque para ella esa situación se hacia interminable. Parecía no cambiar. El tiempo pasaba y siempre era lo mismo. ¿Por qué no despertaba?
Pero en medio de la oscuridad donde nada parecía existir una imagen se formo en su cabeza. Dos personas que sabía la estaban esperando por que despertase, casi con mas ganas que ella misma probablemente. Esas dos sonrisas incansables que recodaba, quería volver a verlas, quería abrir os ojos y volver a disfrutar de ella. Quería verles para saber si los que la tocaban eran ellos, o si os que hablaban cerca de ella eran ellos, saber que decían. Sabia que todo el sufrimiento por el que había pasado y superado no podía quedarse así. Ella era fuerte, y lo era porque siempre quiso vivir y disfrutar, y era demasiado joven como para quedarse en esa etapa. Tenia que volver para vivir la felicidad que se merecía.
Centro todos sus pensamientos en el mismo fin, en que el que ahora mismo estaba tocando su mano supiese que lo notaba, que sentía, quería gritárselo pero eso era imposible. Intento forzar un poco su mano, apretarla, mover un dedo, lo que fuese. Pero todo parecía ir igual que minutos, horas o días antes, porque no sabia cuanto tiempo estuvo intentándolo sin que ninguna novedad ocurriese.
Pero en aquella oscuridad algo cambio, ya no estaba tan oscuro, había luz. Podía ver en algún lugar que ese punto no era negro. Le dolía ver más, le dolía intentar enfocarse allí. Las voces de alrededor parecían aumentar en tono, alguien la tocaba la cara y los brazos continuamente, como si el también hubiese percibido algún cambio, y no estaba solo. Las voces eran mucho mas claras, o por lo menos se podía entender lo que decían si el dolor de cabeza que producían la dejase. Quería hablar, necesitaba decir que le dolía la cabeza, la tripa, todo. Que tenía la garganta tan seca que el simple hecho de intentar pronunciar palabra hacia que pareciese el infierno.
-Agua- intento decir, aunque inmediatamente supo distinguir su voz de la de los demás, y no sonó precisamente bien. Ni siquiera esperaba que la hubiesen entendido, aunque el alboroto que se formo alrededor hacia ver que aquel paso era claramente esperado.
Pero supo que alguien la había entendido cuando noto una mano detrás de su cabeza alzándola y el borde del vaso en sus labios. Aunque solo pudo beber un pequeño sorbo, parecía que la garganta no necesitaba mas para dejarla hablar. Con un poco más de esfuerzo termino por abrir sus ojos, aunque rápidamente tuvo que entrecerrarlos de nuevo, era demasiada luz para ella. Vio al que supuso era un medico que con sus manos apoyadas en la cama esperaba la reacción, una enfermera que la sonreía como su hubiese esperado demasiado para ver el color de sus ojos. Y Edward, el se encontraba a borde de la cama con la emoción tatuada en sus cara y llorando como un niño pequeño. Se le veía cambiado, la imagen que a Bella le había devuelto a la vida no era aquella, estaba visiblemente mas delgado había perdido el poco color de piel que tenia, su barba parecía demasiado larga y los ojos los tenia tan rojos que ese verde tan precioso parecía haber cambiado de color. Pero a pesar de todo eso, en aquellos momentos parecía inmensamente feliz. Nadie decía nada, como si los 3 esperasen que fuese ella quien empezase con la conversación. Viendo que no entendía mucho, y estaba demasiado cansada fue el doctor quien comenzó.
-¿Señorita Swan? Soy el doctor Martín. ¿Cómo se encuentra?-.
-No…- le salio una voz tan ronca que apenas producía sonido.
-Necesitas mas agua, ¿verdad?- dijo el doctor señalando a la enfermera el vaso de agua. Internamente Bella se lo agradeció infinitamente.
-No se que me ha pasado doctor-.
-Bien. He de decir que lo peor ya ha pasado Isabella. ¿Puedo tutearla?- Bella afirmo con un leve movimiento de cabeza. –Gracias. Sigamos. Isabella, lleva en estado de coma, exactamente 3 meses-. Bella pudo abrir los ojos por fin mostrando la primera sensación. ¿3 meses?
-¿Qué? ¿Cómo?- y aunque estaba tísicamente agotada no puedo quedarse quieta, y mucho menos mantener un poco de tranquilidad.
-Isabella por favor, no se altere. Vuelva a tumbarse- le dijo el doctor ayudándola. -¿Recuerda algo de cómo llego hasta aquí? Quizá tenga que hacer un pequeño esfuerzo mental…-. Pero no le hacia falta. Sabía quien la había llevado hasta allí.
-Marco- dijo perdiendo su vista en los ojos de Edward, que a pesar de todo, seguía mostrando una clara felicidad y mirándola como si fuese un sueño, algo realmente inalcanzable e imposible.
-Exacto. Marco le disparo en la zona del abdomen. No se preocupe, esta entre rejas desde ese mismo día. El disparo le afecto a muchos de los órganos de la zona abdominal baja. Las heridas están sanadas, pero tendrá que quedarse aquí varios días. Necesita que se le realicen varias pruebas, pero por ahora todo va sobre ruedas. Descanse, y bienvenida de nuevo Isabella-.
-Gracias doctor. Muchas gracias- le dijo mientras el y la enfermera salían del cuarto dejando a Bella y Edward solos. Antes de que el sonido de la puerta al cerrarse llegara a sus oídos, era Edward quien estaba ya a su lado, sentado en la silla de uno de los laterales besando repetidas veces su mano.
-¿Cómo estas?- pregunto con lágrimas aun en los ojos y con su mano entre las suyas aun.
-Creo que bien. Cansada, me duele la tripa y la cabeza, pero creo que bien. ¿Y tu?- pregunto tocando con su otra mano la mejilla de Edward. Era una sensación rara, Edward nunca había tenido la barba tan larga desde que le conocía.
-¿Ahora mismo? Creo que no he sido tan feliz en mi vida. Estas viva- dijo volviendo a llorar.
-No llores por favor, y perdóname- le dijo Bella.
-¿Qué? ¿Perdonarte por que amor?-.
-Por haber querido ir sola, no fue la mejor de mis ideas la verdad. Creo que te he hecho sufrir demasiado, y no te lo mereces-.
-Olvídate de eso, la que no te mereces estar así en esta cama eres tu. No tienes ni idea de las ganas que tenia de volver a escucharte hablar, ni de ver esos ojos de nuevo Bella-.
-Tenia las mismas ganas que tu. Sabia que eras tu quien me cogia la mano, de una manera u otra, lo sentía-.
-Han sido los tres meses más largos y duros de mi vida-.
-¿Y Emma? ¿Cómo esta Emma?-.
-Emma te tiene muy buenas noticias que dejare que te las de ella. Esta bien, algo triste porque su madre lleva durmiendo 3 meses sin parar porque estaba muy malita, pero con muchas ganas de contarte todo. Es la que mejor ha llevado todo esto, dentro de que ninguno hemos estado bien. Y me niego a que vuelvas a decir un "lo siento". Olvídalo-.
-Vale- dijo Bella reconociendo que esas dos palabras eran las que tenia planeado decir después del discurso de Edward. -¿Y Alice? ¿Qué tal Emmet?-.
-Alice lleva en casa cuidando de Emma desde hace 3 meses, cuando ella esta aquí soy yo quien me ocupo de ella. Jasper se instalo también, Alice necesitaba una compañía adulta, estar con Emma le hacia recordar permanentemente donde estabas tu y se hundía. Y Emmet se esta encargando de todo lo relacionado contigo. La prensa no sabe que inventarse de ti, el dijo que necesitabas un descanso y estabas de vacaciones, pero pocos de creen que sean 3 meses. Pero no te preocupes por nada de so ahora. Tenemos tiempo para hablar. Descansa princesa-.
-No quiero volver a dormirme. Llevo mucho tiempo perdiéndome cosas-.
-Tenemos la vida entera para recuperarlo. Duerme mi vida-.
-Te quiero Edward- dijo Bella antes de caer de nuevo en la inconciencia.
Pareció que segundo después de cerrar os ojos los médicos ya la obligaban a despertarla, aunque aquella vez fue mucho mas agradable que la primera.
-Isabella, te tenemos que hacer algunas pruebas mas, no tardaremos mucho y ni siquiera es necesario moverse d aquí, pero la necesitamos despierta, ahora que podemos-.
-Claro doctor- dijo Bella buscando con la mirada a ese que necesitaba ver. No se había movido de la silla que estaba a su lado, y una sonrisa le demostraba que estaba tan alegre como ella de haber despertado de nuevo.
Apenas tardaron 15 minutos en entrar y salir de la habitación, y un análisis de sangre, control de las constantes vitales y unas preguntas ya se encontraban fuera de la habitación y les volvían a dejar solos.
-¿Mejor?- le pregunto Edward cogiendola de la misma mano donde tenia en el brazo la vía para el suero. Según el doctor, demasiado pronto introducir alimentos de forma sólida.
-Si, ni estoy tan cansada y ya apenas siento molestias. ¿Y tu?-.
-Yo estoy perfecto-.
-A mi no me engañas, ¿sabes? ¿Te has mirado al espejo? ¿Cuánto has adelgazado? ¿Y cuanto tiempo llevas sin tomar el sol o sin afeitarte?-.
-Comía lo que me entraba. Sin afeitarme… ni me acuerdo, es Alice y Rosalie quien me dicen que ya es hora, y la calle no le he pisado en tres meses menos cuando salía o entraba al coche. La verdad es que Alice tenía razón, me preocupaba de ti tanto que me olvidaba de mí. Pero me daba igual-.
-Pues a mi no. Si hubiese podido no te hubiese dejado estar aquí tanto tiempo, porque por lo que dices supongo que no te habrás movido de aquí para nada-.
-Me conoces muy bien. Te jure que no me volvería a ir, y cumplo con mi palabra. Pero ahora necesito una hora semanal de masaje en la espalda, el sofá no es muy cómodo para dormir-.
-No te vas a volver a quedar ni una sola noche más-.
-Eso es porque tu lo dices, pero hasta el ultimo día que estés aquí, yo me quedo-.
-No Edward…-.
-Si Bella y no hay mas que hablar- dijo dándole un suave beso en los labios como fin de la conversación. –Extrañaba hasta discutir contigo, ¿sabes? Que te enfadaras conmigo por cualquier tontería. Hubiese dado mi vida por un minuto más contigo, aunque fuese discutiendo-.
-¿Te puedo hacer yo una promesa? Esta vez seré yo la que te jure que no me volveré a ir nunca-.
-Bella, yo no te lo quería decir pero el medico me ha dicho que cuanto antes lo sepas será mejor. No quiero, por favor, júrame que no te pasara nada Bella-.
-Me estas asustando Edward. ¿Qué pasa? Quiero saberlo-.
-Bella, es un trago muy duro, para los dos, pero tienes que prometerme que no te afectara de manera grave-.
-Te prometo que lo intentare, pero Edward por favor-.
-Cuando recibiste el disparo, Bella tu…tu no lo sabias, creo, pero estábamos esperando un bebe. Solo tenias 3 semanas, pero tuviste un aborto- dijo Edward mientras una lagrima rodaba por su mejilla y acariciaba la cara a una Bella que no podía creerse lo que escuchaba. –Los mediaos han dicho que puedes volver a quedarte embarazada, no hay ningún riesgo en un embarazo futuro. Lo siento mucho cariño-.
-Es mi culpa- dijo Bella rompiendo a llorar. –No tenia que haber ido allí sin nadie, soy una mala persona. Nuestro bebe- dijo Bella llorando sin apenas fuerzas ya en el cuerpo.
-No, Bella, no te culpes. Mi vida, no- dijo Edward limpiándole la cara y haciendo que remirase, aunque su estado no era mucho mejor. –Bella, escuchare. A mi también me dolió saberlo, era mi primer hijo biológico, contigo. Pero tú estas viva, y ante eso no hay nada más que pensar. Estas viva, y vamos a tener mas hijos porque puedes. No te culpes e nada, porque el que hizo eso no fuiste tú, fue ese mal nacido, ¿de acuerdo? No te pido que no llores, te pido que no te culpes mi vida-.
-El que no tenia culpa era nuestro bebe-.
-Si, el no tenia ningún culpa. Pero Bella, Emma esta a punto de llegar y dudo que quiera ver a su madre así después de 3 meses. Y ella esta viva, y tu también. Te va a dar una buenísima noticia Bella. Veras, esta guapísima- dijo Edward limpiándole con un pañuelo la cara.
-¿A que día estamos hoy?-.
-17 de mayo-.
-Tu cumpleaños, y el suyo…-.
-Si pero eso ya esta olvidado. Es as, nunca tuvo ninguna importancia mi cumpleaños. Y el sueño lo celebro. De eso me encargue yo y… bueno, en realidad fue Alice la que puso mas empeño. Lo siento, pero para mi fue muy complicado mostrarme bien. Casi me ha cuidado más a mí que yo a ella-.
-Cuando salga de aquí te juro que os devuelvo los días en los que tendríais que ser vosotros los protagonistas-.
-No te aceleres, todavía queda bastante para eso. Por ahora, celebremos que estas bien- dijo besándola de nuevo en los labios, hasta que un golpe en la puerta los hizo separarse. –Creo que empiezan las visitas- dijo levantándose y digiriéndose a abrir la puerta de la habitación.
-¿Papi, esta mami despierta?- se escucho a la pequeña hablando bajito, como si realmente pensara que Bella dormía y una voz mas alta la fuese a despertar, aunque lo que mas la emociono fue escuchar a su hija llamar "papi" a Edward con tanta naturalidad.
-Mami creo que ya no necesita que hablemos bajo porque ya esta despierta. ¿Verdad que si mami?- dijo Edward apareciendo con la niña en su mano. Bella no pudo ocultar la emoción al verla y abrió sus brazos esperando a abrazarla.
-¡Mi amor!- dijo cuando Edward la subió a la cama y la abrazo como pocas veces antes había hecho. –Estas preciosa mi niña. ¡Como has crecido!-.
-Mami has dormido mucho. No vuelvas a quedarte tanto tiempo así, que te he echado mucho de menos-.
-No amor, nunca mas, ¿vale?-.
-Oye muñeca, ¿Qué era lo primero que le ibas a decir a tu mami cuando se despertase?- le pregunto Edward sentándose en uno de los bordes de la cama y pasando su brazo por la espalda de Bella.
-¡Mami que ya estoy buena!-.
-¿Cómo que ya estas buena? No entiendo…-.
-Si, el doctor me dijo que ya no me tengo que pinchar más-.
-¿Edward? ¿Eso que dice…?- pregunto Bella mirando a Edward para que le explicase aquello de manera correcta evitando caer en equivocaciones demasiado irreales.
-Que esta curada Bella. Tiene que volver de año en año a una revisión, pero Emma es una chica completamente sana desde hace 3 meses- dijo Edward sonriendo a las dos bellezas que tenia delante.
-¿3 meses?- dijo Bella mientras su voz se rompía de pura emoción.
-Si, cuando tú… te dormiste, ella estaba dentro conmigo en la última revisión. El medico me explico todo, y no hay confusión posible. Al final va a ser verdad eso de que creer es cierto-.
-Estas bien- dijo Bella cogiendo la carita de su hija con sus manos y no preguntando, esta vez afirmaba lo deseado, su hija estaba sana. Antes de que las lágrimas escapasen una vez más de sus ojos, la abrazo, la abrazo contra su pecho con las fuerzas que le había dado aquella noticia.
-Tenias que despertarte para saberlo. Todos lo sabíamos- dijo Edward que beso la cabeza de Bella repetidas veces mientras la emoción crecía en la sala por momentos.
-Creo que me merezco ser parte de ese abrazo- todos levantaron sus cabezas para ver como Alice aparecía en la habitación seguido de Jasper. Edward cogio a Emma para que fuese Alice quien ocupase su lugar ahora. -¡Bella!- dijo chillando y corriendo la distancia de la puerta hasta la cama para abrazarla contra su diminuto cuerpo. –No nos vuelvas ha hacer esto, porque entonces te mato yo- le dijo con tono y gesto serio para después recuperar su sonrisa. -¡Como me alegro de que estés bien amiga!-.
-Alice, a veces me asustan tus trastornos de bipolaridad. Te lo digo en serio, pero también me alegro e volver a verte. Gracias por todo. Hola Jasper-.
-Hola Bella- dijo Jasper acercándose y abrazándola de una manera mucho mas calmada que Alice. –Es una alegría tenerte de vuelta-.
-Y mía, haber vuelto es genial-.
-Mi mami ya sabe que estoy buena tía- dijo la pequeña desde las piernas de Edward desde el sofá de la habitación.
-¿Si? Claro, por eso estaba así de feliz. Pero yo también quiero ponerla feliz. Lo primero, el señor que hizo que te durmieses, ya se ha ido. Te dejo que lo celebres. Segundo, me caso con Jasper cuando salgas de aquí, te dejo que me felicites- dijo aplaudiendo. A pesar de ser dos noticias completamente diferentes, las dos, por mucho que le pesase, la ponían muy feliz.
-Felicidades, a los dos chicos. Es una alegría saberlo. Espero salir de qui lo antes posible…-.
-No hay prisas Bella. Será algo sencillo. Es lo único de lo que la he podido convencer- dijo Jasper acompañando a Edward en el sofá.
-Si, pero la decoración, invitados, lugar queda a mi cargo. Y ya te aviso que Emma será mi dama de honor. ¿Verdad corazón?-.
-¡Si! La tía nos ha hecho dos vestidos iguales mami. Te tienes que probar el tuyo-.
-Creo que es demasiada información en tan poco tiempo- dijo Bella llevándose las manos a la cabeza pero sin ocultar la alegría.
-Nosotros nos vamos ya, pero tienes una visita más. Creo que tienes que atenderla. Emma, princesa, despídete de tus papis que nos vamos- dijo Alice incluyendo a Edward en el pack. Algo de lo que Bella no podía estar mas contenta.
-Adiós mami, cuídate mucho. Y no duermas tanto esta noche- dijo besándola la cara. –Hasta mañana papi- dijo repitiendo el gesto con Edward.
-Hasta mañana princesa. Te quiero- dijo Edward.
Apenas desaparecieron por la puerta dos personas entraron y la cerraron. Edward no quito la vista de la puerta ni su mano de la de Bella. Segundos mas tarde Emmet y Rosalie aparecían ante sus ojos. Lo primero que paso por la cabeza de Bella fue que algo tenia que haber cambiado mucho mientras no estaba para que Rosalie estuviese allí y con un gesto que se parecía mucho al alivio y alegría, aunque no lo expreso con palabras.
-Bella- dijo Emmet acercándose y dándola un tierno abrazo. –Me alegra verte así-.
-Y a mi verte, simplemente- dijo Bella sacando la sonrisa de todos, incluyendo la de Rosalie. –Hola Rosalie- se atrevió a decir Bella.
-Hola Bella- dijo Rosalie, aunque sin acercarse. –Me alegro de que estés mejor-.
-Y yo de verte aquí- dijo sinceramente Bella.
-Yo… ¿Podéis dejarnos solas un momentos, por favor?- dijo Rosalie mirando a ambos hermanos.
-Avisadnos cuando terminéis- le dijo Edward. –Vuelvo enseguida- le dijo a Bella besando su frente y marchándose con su hermano por la puerta dejando a las dos mujeres solas en la misma habitación. Mucho tenia que haber pasado para que Edward aceptase esa situación.
-No espera, creo que soy la que tiene que hablar ahora- dijo Rosalie sentándose al borde de la cama y sorprendentemente cogiendo la mano de Bella entre las suyas. –Perdón, perdón y mil veces perdón Bella. Se que no me lo merezco, lo se, yo no perdonaría a nadie que me hubiese hecho lo que yo te hice y lo que te dije a ti. Pero siento la necesidad de decirte que ni siquiera lo pienso. No creo que seas mala influencia para nadie, alguien que lo fuese no daría trabajo a un completo o casi completo desconocido como era Emmet confesándole los secretos las íntimos de una persona; y tampoco creo que seas una cualquiera, creo que tu carrera es envidiable por eso mismo. Simplemente tenía miedo, y pensaba lo peor. No tengo ninguna escusa más elaborada, porque es simplemente la verdad-.
-Significa mucho para mi que me digas esto Rosalie. Y estas perdonada, todo el mundo comete errores, pero solo unos pocos son conscientes de ello y piden perdón, eso te honrar, y mucho. Me alegro de poder conocerte un poco mejor Rosalie-.
-Llámame Rose- dijo sonriendo. -¿Puedo… puedo darte un abrazo?-.
-Son gratis- dijo Bella riendo y abrazándola.
-Veo que todo tiene que estar donde debe estar- se escucho la voz de Edward por toda la habitación.
-Ahora todo esta perfecto- dijo Emmet abrazando a su mujer mientras Edward se sentaba junto a ella y la besaba una vez mas. –Bella, creo que necesito decirte algo-.
-Claro-.
-Probablemente no sea el momento pero cuanto antes, mejor. Hace un tiempo hable con Edward, y me dijo que tu intención era dejar el trabajo cuando tu hija se recuperase. Dado que Emma, gracias a Dios ya esta perfecta, mi trabajo…-.
-Tengo mas de la mitad de las acciones de esa empresa Emmet, asíque tu trabajo sigue en pie. No viajaras conmigo, porque lo mío se termino, pero como agente y abogado de la empresa tu trabajo sigue fijo. Y tú sueldo, el mismo, y no hay discusión-.
-Las buenas personas se merecen mil oportunidades en la vida, y a ti te ha dado la que te mereces una vez mas Bella- dijo Emmet. –Muchísimas gracias-.
-No tienes que agradecerme nada-.
-Si, te tengo que agradecer muchas cosas. Los dos. Pero por ahora simplemente te daremos un poco de paz, debes de estar agotada. Hasta mañana Bella- dijo Emmet despidiéndose mientras Rosalie hacia lo mismo y dejaban la habitación, por primera vez en horas sola.
-Por fin- dijo Edward cerrando la puerta.
-Si- dijo Bella suspirando. –Creo que necesito un par de horas más para digerir todo. No puedo creer que todo se haya terminado-.
-No. Ahora todo empieza- dijo Edward poniendo su cara a escasos centímetros de la de ella.
-Mi hija esta sana, voy a poder dejar ese trabajo, Rosalie se ha perdonado a ella misma, Alice se casa y tu sigues a mi lado. Creo que mi vida no podía ser mejor ni aunque me lo propusiese-.
-Cuando salgas de aquí veras como puede ser aun mejor-.
-Si, puede que sea así. ¿Edward?-.
-Dime preciosa-.
-¿Cómo crees que hubiese sido nuestro bebe? ¿Cómo lo superaste?-.
-Es algo que voy a llevar dentro siempre, aunque intente superarlo era mi bebe, y daría muchas, muchísimas cosas por haberle tenido conmigo. Pero la vida decidió que fueses tu quien se quedase conmigo, para poder tener otro y amar al que no pudo quedarse. Se que será difícil, pero esto es como siempre, juntos, no nos puede pasar nada-.
-¿Sabes? Fue tu cara y la de Emma las que me empujaron y me dieron las fuerzas suficientes para poder volver. Asíque el resto de mi vida me ocupare de haceros felices-.
-Tú nos llevas haciendo felices desde que entraste de nuestras vidas. Tu sola presencia hace que yo sea inmensamente feliz. Te amo Bella-.
-Te amo Edward-.
