Capitulo 17

-Tenemos noticias- dijo Edward una vez estuvieron todos alrededor de la mesa.

-¿Estas embarazada?-.

-¿No vas a seguir con el proyecto?-.

-¿No sigues con mi hermano?-.

Varias preguntas absurdas después, seguidas de sendas miradas de reproche por parte de Bella, decidieron callarse y esperar la noticia.

-¿Por qué nunca acertáis con la noticia?- dijo Bella alzando las manos. Un grito después de parte de Alice, ella sabia que ya lo había adivinado.

-Enseñadme los dos la mano derecha- dijo Alice con apenas un susurro. Edward y Bella se miraron sonrientes sabiendo que aquella escena estaba saliendo tal y como habían pensado que saldría. Lentamente levantaron sus manos dejando ver al resto el símbolo de su amor. -¡No! ¡No, no, no, no! ¡Me niego a que mi mejor amiga se haya casado sin que yo le organice la boda! ¡No! ¡Separaros y os volvéis a casar! ¡Bella! ¿Cómo me has podido hacer esto?-.

-Calma Alice- Picio Edward que retenía su risa a duras penas.

-¿Os habéis casado?- pregunto sorprendido Emmet, que debía de ser el único que no había captado lo de los anillos.

-Habíamos pensado en hacer una celebración, que por supuesto queremos que organices tu- se apresuro a decir Bella señalando a Alice, -para que de alguna manera estéis presentes- dijo, aunque el gesto de Alice apenas cambio.

-¿Te has casado sin avisar a tu madre?- dijo Esme mirando a su hijo con un cierto reproche, aunque apenas le duro unos segundos, los que tardo en legar hasta el y abrazarle con la emoción contenida. –Felicidades hijo- le dijo. –Y a ti también Bella, felicidades, y muchas gracias- dijo abrazándola a ella también.

-Gracias Esme, pero no hay nada que agradecer, en todo caso, soy yo la que debería de estar agradecida-.

-Fue una boda muy bonita- dijo Emma sacando a todos de su asombro.

-Fuiste la unida afortunada de presenciar tal acontecimiento- le dijo Carlisle cogiendola en brazos y acercándose a la pareja. –Felicidades. Es una alegría enorme para todos-.

Poco a poco todos fueron acercándose y felicitándoles por la boda, intentando que la sorpresa no sobrepasase a la alegría. Probablemente fue Alice la mas dura, pero una vez Bella le dijo que podría hacer su maleta para la luna de miel, pareció que todo quedo olvidado y las lagrimas corrieron entre las dos amigas.

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-¿3 semanas? ¿A dónde me llevas 3 semanas? Dímelo Edward- dijo Bella antes de salir de su casa rumbo a su luna de miel.

-No- dijo divertido.

-Alice, dímelo-.

-Ni de broma- dijo feliz de poder guardarle un secreto.

-Emma ami amor, tu lo sabes, díselo a mami…-.

-Papi me dijo que no, que era una sorpresa, y las sorpresas no se cuentan-.

-¿Nadie mas lo sabe verdad?- les pregunto sabiendo de ante mano la respuesta. -¡Odio las sorpresas!-.

-Esta te gustara- dijeron los 3 a la vez exasperando aun mas a Bella.

-Vamonos- dijo cogiendo las dos maletas que llevaba ella. –Pórtate bien, ¿si cielo? Nos vemos pronto- dijo abrazándola.

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-¿Sydney?- pregunto ya una vez subidos al avión.

-Solo es nuestra primera parada- dijo Edward emocionado al ver que a ella le gustaba.

-¿A dónde más me piensas llevar?-.

-Sydney, Tokio, Dehli, Moscu, Roma, Madrid, Río de Janeiro, México y de vuelta a casa-.

-¿Me estas regalando una vuelta por el mundo?-.

-Por mi mundo, si-.

-¿Y Alice ha sido capaz de meter ropa para tantos sitios y tan diferentes en solo dos maletas?-.

-Tuvo que hacerlo, pero me obligo a comprarte algo en cada lugar. Es una promesa, y la hare-.

-Esta loca-.

-¿Te gusta tu luna de miel?-.

-No puedo esperar a aterrizar. Me encanta. Gracias- dijo besándole con ternura en los labios. –Pero quiero saber eso de tu mundo-.

-Son mis lugares favoritos en el mundo. He visitado todos y no podría escoger uno. En cada uno de ellos hay algo especial que quiero compartir contigo, si me dejas-.

-Quiero compartir absolutamente todo con el hombre que amo, si-.

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-Despierta amor- dijo Edward en su oído.

-No quiero, soñando se esta muy bien- dijo Bella notando como su almohada era el pecho de Edward.

-¿Sabes lo mejor de todo? Que esto no es un sueño-.

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-Bella por favor, hazme el favor de salir de el baño o te juro que hecho la puerta abajo-.

-Ya voy, ya voy- dijo saliendo completamente blanca del baño y con las manos temblando, donde llevaba la prueba que podía cambiar todo.

-¿Qué? ¿Qué dice?- pregunto Edward mas nervioso que ella aun.

-¡No lo se Edward, hay que dejarle un tiempo!- le grito Bella que no podía soportar que con los nervios la metiesen prisas, cuando además, no dependía de ella.

-¿Estas segura?- le pregunto esta vez sin elevar el tono de voz.

-Siempre he sido como un reloj Edward, y no me encuentro bien… yo que se, puede ser-.

-La otra vez no lo supiste-.

-La otra vez acababa de terminar y hasta la siguiente no la esperaba ¿Quieres mirarlo tu?- le dijo tendiéndole el objeto.

-¿Qué? ¿Quieres que me de un infarto? No estoy hecho para estas cosas. ¿Cuándo va a salir el resultado?-. Bella miro su reloj y vio que ya estaba el resultado. Apenas abrió la boca porque su mirada se lo dijo todo a Edward. –Voy a sentarme- dijo dándose aire con la mano mientras.

Bella respiro profundamente y miro por la ventana el paisaje de Río. "Puedes ser, perfectamente puede ser posible" pensó antes de girar su cara y ponerlo delante de su cara. Una rayita, dos rayitas. Positivo. Estaba embarazada. Una risa nerviosa salia de su boca mientras seguía comprobando que su subconsciente no la estaba traicionando. Dos rayitas. Las lágrimas caían de su cara sin control alguno y no tenia intención de dejar de llorar.

-¿Qué?- pregunto saltando de la cama y parándose frente a Bella. Esta le puso delante de su cara la prueba de las sospechas. –Bella, por el amor de Dios, apenas puedo recordar mi nombre en estos momentos, ¿Qué significan dos rayitas?-.

-Si, que si. ¡Que estamos esperando un bebe Edward! Que estoy embarazada- dijo cogiendole cara con las manos y sonriéndole sin saber que más hacer. Después de un rato done Edward parecía una estatua decidió que era el momento de hablar. –Edward, ¿estas bien? ¿Qué te pasa?-.

-Nunca supe como reaccionaria en el mejor momento de mi vida, pero es que no se que hacer- dijo mirándola mientras sus ojos se acristalaban.- Gracias- le dijo cogiendo su cara también. –Gracias por todo- dijo acercando sus bocas.

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-¿Y cuando va a nacer?-.

-Todavía queda un tiempo, primero tiene que crecer en la tripa de mama- le explico Edward. Los tres estaban tumbados en la cama de la pareja explicándola a Emma que en poco meses habría un miembro mas en la familia.

-¿Y en la nueva casa donde dormirá?-.

-Dormita primero con nosotros y después tendrá su propio cuarto como el que tendrás tú-.

La pareja había decidido mudarse de casa, aunque para Bella aquel sitio respirase recuerdos en cada centímetro, sentía también que dejarla atrás era dejar atrás un pasado que deseaba enterar.

-¿Y como se va a llamara?-.

-Todavía no lo sabemos-.

-Bebe, quiero verte ya, asíque crece rápido y ven con nosotros- dijo Emma hablando a la todavía plana barriga de Bella.

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-Se ve perfectamente- dijo el doctor pasando el maquina por la tripa de Bella, embarazada ya de 6 meses. -¿Desean saberlo?-.

-Dígaselo solo a Edward, quiero que sea el quien ponga el nombre-.

-Ahora se lo escribo- dijo el doctor dejándoles solos mientras Bella limpiaba su tripa.

-¿Estas segura?- dijo Edward asombrado por la decisión que acababa de escuchar sin saber previamente nada.

-Por supuesto. Llevo pensándolo un tiempo y quiero que seas tu. Yo quiero la sorpresa-.

-Te amo, te amo mucho Bella- dijo besándole en los labios mientras lagrimas caían de sus ojos.

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-Bella, ¿Qué te pasa? No paras de moverte- dijo Edward quitando sus brazos de alrededor de ella y mirándola.

-No puedo dormir- dijo de manera remolona.

-¿Qué quieres?- dijo Edward sabiendo que aquello solo tenía una salida. –Mejor Dicho, ¿de que lo quieres?-.

-Fresa. Solo fresa- dijo Bella feliz solo de pensar en el bol de helado de fresa que tendría delante suya en pocos minutos.

-Espera aquí, vuelvo en media hora- dijo Edward besando a su mujer en la frente y levantándose. -¡Ah!-.

-¿Qué pasa?-.

-Me di con la pata de la mesa. No me acostumbro todavía a que este ahí puesta- dijo saliendo del cuarto, mientras Bella se quedaba pensando porque no había dado primero la luz, que estaba exactamente en el mismo lugar que en la otra casa.

Viendo que era misión imposible conciliar el sueño, o simplemente esta cómoda en una posición, decidió esperar a su marido en la cocina. La tripa de 7 meses para una persona de constitución delgada como era ella era un incordio, pero la llevaba con amor sabiendo que en poco mas de dos meses vería la cara a su bebe.

-Te dije que esperaras arriba- dijo Edward entrando a la cocina con una bolsa hasta arriba de helados. Bella solo prestaba atención al sonido de la bolsa. –Estas dando mucha guerra a tu mama para dormir- dijo Edward agachándose hasta la tripa y depositando un suave beso y una caricia en ella. Era un habitual en su día a día las conversaciones de Edward con el bebe.

-Y mas guerra dará cuando nazca- dijo Bella recodando sus primeros meses con Emma. La diferencia esta vez… Abia muchas diferencias en verdad.

-No creo que me importe mucho. Que sepas que el dueño de la gasolinera ya me conoce y me hace descuentos por los helados-.

-Recuérdame agradecérselo, cuando me dejes salir de casa para algo mas que no sea visitar al medico, ir a casa de tus padres o recoger a Emma de la guardería- dijo mientras Edward ponía delante suya el bol entero de helado y una cuchara grande, cuando el se quedaba solo con un pequeño cuenco y la cuchara pequeña.

-No me vas ha hacer sentir culpable por protegerte-.

-Edward estoy embarazada, no me han quitado una pierna o una mano-.

-Por su acaso-.

-Si claro- dijo con la cuchara en la boca saboreando el helado.

-Mami, tu siempre dices que no es bueno comer tanto helado- dijo Emma frotándose los ojos de suelo mientras bajaba por las escaleras con su peluche en la mano.

-Tienes toda la razón princesa- dijo Edward cogiendola y sentándola sobre sus piernas. –Pero vamos a tener un bebe muy caprichoso. ¿Quieres un poco?- pregunto dándole con su cuchara un poco de su helado.

-Pues bebe, no se puede comer tanto helado, te vas a poner malito de la garganta y la tripa- dijo casi durmiendo dejando la cabeza sobre el hombro de su padre, que le regalo un beso en la frente.

-No creo que a el le pase nada cielo, en todo caso a mi, pero pronto dejare de comer helado de fresa, es mas, probablemente no lo quiera ni ver de aquí a dos meses- dijo Bella con los dos carrillos llenos de helado. Le daba igual congelarse, pero necesitaba el helado.

-Cualquiera lo diría- dijo Edward sonriendo viendo tal imagen. -¿Quieres un poco mas cielo?- la pregunto mientras esta sentía con la cabeza. –Creo que por hoy es mas que suficiente. Vamos a la cama amor- le dijo a Emma que se abrazo a su cuello y cayo rendida casi al instante.

-Subo ahora- dijo Bella dando su ultima cucharada mientras Edward subía a Emma a su cama.

Guardo el helado en el frigorífico y subió a su cuarto, donde ya la esperaba Edward, con cara de estar agotado. Se acurruco de la manera mas cómoda para ambos que pudo.

-Siento haberte despertado y haberte hecho salir-.

-Sabes que no me importa absolutamente nada. Es la única vez en la vida que me vas a permitir consentirte sin mas problemas, estoy encantado- dijo sacando una sonrisa a los dos.

-Estas muy cansado. Te ocupas de mi, de Emma, del bebe, de la academia. Creo que te mereces dormir un poco. Buenas noches Edward-.

-Buenas noches mi amor- dijo besando su hombro y cayendo rendido como minutos antes había hecho Emma.

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-Bien Bella, es hora de empezar a empujar- anuncio su doctor después de comprobar que efectivamente, había dilatado lo suficiente como para dar a luz. –Señor Cullen, déle su mano y ayúdele a inclinarse un poco, le será más fácil. Esta bien, cuando yo diga empujas-.

-Vamos amor- dijo Edward haciendo lo que el doctor le había indicado, -un poco mas y ya esta con nosotros-.

-¿Un poco mas?- dijo Bella ya totalmente agotada después de mas de 10 horas de parto. –Tu no sabe solo que es un poco mas. No me vas a tocar en tu vida Edward-.

-Eso creo que se lo he escuchado a todas las que han pasado por esto- dijo el doctor a Edward que se había quedado blanco ante la frase.

-¿Cuántas lo cumplen?-.

-He vuelto a ver a casi todas por aquí-.

-No cantes victoria Edward- dijo Bella siguiendo con el chiste, aunque Edward parecía todavía bastante confundido.

-Bien Bella, ahora- dijo el doctor. Con todas las fuerzas que le quedaban, Bella se agarro con una mano a la sabana y con la otra a la mano de Edward y empujo, deseando que aquello finalizase. Poco después respiro intentando recuperar fuerzas. –Lo has hecho muy bien Bella. Descansa-.

-Eres una campeona- le dijo Edward besándola la cabeza.

-Siento lo de la mano-.

-Olvídate de la mano. No es nada comparado con lo tuyo. Supongo que yo también tendré que sufrir algo-.

-Odias los hospitales, y estas a punto de desmayarte. El cupo esta cubierto- dijo Bella ganándose una risa de todo el equipo medico y del propio Edward incluido, aunque lo suyo era mas una risa nerviosa.

-Vamos Bella, no queda nada. Empuja- repitió el doctor. Repitió la misma rutina que antes y sintió que ahora si, estaba el trabajo casi hecho, cuando un llanto inundo la sala. –Vamos Bella, ya esta aquí la cabeza, una mas, solo una mas- la animo el doctor, y después de un ultimo empujan se sintió libre. -¿Quiere el papa cortar el cordón?- le animo el doctor.

-Vamos- le animo Bella con lágrimas en los ojos y totalmente rendida. Edward la beso la mano y con todo el cuerpo temblando fue hasta el doctor.

Bella supo exactamente el momento en el que la mirada de Edward coincidió con la vista de su bebe. Se llevo las manos a su cuello y las lagrimas y risas se escaparon de s cara. Corto el cordón y dejaron al bebe sobre sus brazos. Rápidamente fue hasta la cama de Bella para dejársela encima de su pecho.

-Bienvenido a casa campeón-.

-¿Niño?- pregunto Bella, que todavía no sabia el sexo del bebe y tampoco se había acordado, simplemente estaba feliz por tener a su bebe con ella.

-Si, nuestro niño Charlie Cullen Swan-.

-¿Charlie?- dijo Bella mirándole con adoración al niño. –Charlie- repitió mirando a Edward con amor. –Gracias-.

-No, a ti por darme lo mejor de este mundo mi vida-.

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-¿Cuándo lo van a traer?- repetía todo el mundo en la habitación, ansioso por conocer al nuevo miembro de la familia, y el nombre, ya que había sido tal el secreto que en aquello momentos solo lo conocían Edward, Bella, Emma y la enfermera que se lo había preguntado.

-Ahora vendrá- decía Edward una y ora vez harto de tanto ruego sentado al lado de Bella en la cama mientras su brazo descansaba en la espalda de esta.

-Quiero irme de aquí- le dijo Bella bajito para que solo el se enterase.

-Mañana por la mañana te dan el alta ya. Solo unas horas mas amor- le dijo acariciando su espalda tiernamente.

3 golpes en la puerta alertaron a toda la habitación, que siguió con la mirada y una sonrisa a la enfermera que llevaba el carrito con el bebe hasta donde estaban sus padres y lo dejaba en brazos de Edward, que no tardo no darle un beso en la frente.

-Familia, os presentamos a Charlie, Charlie Cullen Swan-.

-Hola bebe, soy Emma tu hermana mayor, la que te hablaba todos los días como papa- le dijo Emma cogiendola la manita y dándoles un beso. Charlie dormía placidamente ajeno a la emoción que despertaba a su alrededor.

-Charlie. Es precioso Bella- le dijo Alice quitándoselo con delicadeza a Edward de los brazos.

-¿Y que esperabas? Tiene los genes Cullen- dijo orgulloso Emmet con su hija en brazos para que pudiese verle bien.

-Solo espero que haya sacado la parte buena de ellos y no la mala como la que te llevaste tú- dijo Edward con cara de satisfacción y marcando un o y un 1 con sus manos.

-Oh vamos, no seáis crios- les reprendió Carlisle sin ni siquiera mirarles.

-Por fin alguien en la familia que nos entiende- dijo Rosalie mirando a Bella y ganándose una sonrisa de complicidad de Carlisle.

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-Emma, siéntate de una vez ha hacer los deberes, y tu enano, tu no te escapas, a la ducha- dijo Bella cogiendole al vuelo cuando pasaba a su lado gateando intentando escaparse de ella.

-Papi me dijo que me iba a duchar el hoy mami- dijo el pequeño enfadado en los brazos de su madre.

-Ya, pero papa tiene mas trabajo hoy en la academia y no le da tiempo. Cuando llegue juega un rato contigo-.

Con sus 3 años Charlie era un niño terriblemente espabilado y travieso al cual sus padres adoraban, sobre todo por lo que significo en sus vidas. Emma, con 8 años ya, era una niña preciosa que cada día se parecía mas a Bella físicamente y a Edward en la manera de relacionarse y moverse. Cualquiera diría que era familia de sangre.

Sonó la puerta y apareció el hombre con el que llevaba casada 4 felices años, y cada día parecía como el primero.

-¡Papi!- dijo el niño en brazos de su madre, que pronto paso a los de su padre.

-¡Campeón! ¿Qué tal el día?-.

-Bien, tío Emmet nos llevo al zoo y casi se mete con los osos porque Emma decía que no se atrevía, pero tía Rose le pego y ya no hizo nada-.

-¿Dónde esta Emma?- pregunto riéndose.

-Aquí papi- dijo apareciendo por la puerta del salón.

-Hola princesa. La próxima vez, que este yo para animar al tío también- dijo besándole la cabeza. –Y ahora a seguir con los deberes-.

-Papi, me dijiste que hoy…-.

-Hoy te baño yo, si. ¿Qué te crees que hago aquí? Vamos arriba. Hola- dijo cuando paso al lado de Bella dándole un rápido beso en los labios. No había tiempo para más, pero tampoco necesitaban de más.

-¿Qué tal el día preciosa?- le pregunto Edward abrazándola por la espalda mientras Bella secaba los últimos cubiertos de la cena. -¿Cómo te encuentras?-.

-Mejor- dijo dándose la vuelta y quedando de frente entre Edward y el mueble. -¿Los niños?-.

-Durmiendo como ángeles. Han caído rendidos- dijo con una sonrisa.

-Fui al medico y no es nada grave, es mas, creo que son hasta buenas noticias. Llevábamos esperándolo unos cuantos meses-.

-¿Cómo?-.

-Abre el congelador anda- le dijo Bella picándole con un dedo en la tripa.

Edward, con más de una duda se separo y abrió el congelador. Echo un vistazo para ver lo de siempre, o eso suponía porque no era el precisamente el que solía cocinar en casa, pero no veía nada fuera de lo normal dentro de un frigorífico o que pudiese estar relacionado con la salud de su esposa.

-Bella, no veo nada aquí. ¿Te encuentras bien?-.

-Ahora si, pero quizá en algunos días vuelva a pasarme lo de esta mañana- dijo dirigiéndose al congelador y cogiendo un bote de helado. -¿A que te suena?- le dijo dándoselo.

Edward lo cogio y se quedo mirando un bote, que aparentemente, simplemente era un bote de helado de fresa, hasta que reacciono y no pudo evitar que se le cayese de las mano.

-Estas embarazada- dijo sin preguntárselo. Lo sabia, en esos momentos, esta convencido.

-Si- dijo Bella con la emoción contenida en la voz. Llevaba todo día pensando la forma de decírselo, y cualquiera manera le parecía poco apropiada, pero ahora sabia que hubiese dado igual, la noticia eclipsaba todo lo demás en esos momentos.

-No puedo creérmelo- dijo Edward abrazándola y levantándola por los aires. –Gracias por hacerme tan feliz- dijo sentándola encima de la mesa de la cocina y colocándose entre sus piernas. –Gracias, gracias- decía mientras repartía besos por su cuello y hombros.

-Edward aquí no- decía Bella sin poder resistirse mucho. –Los niños-.

-Esta fritos Bella-.

-Vamos a la habitación- le dijo cogiendole la cara y mirándole de manera juguetona.

-Como quiera mi reina-.

Paso uno de sus brazos por la espalda y otro bajo sus piernas y subiendo las escaleras entre risas ahogadas en besos para que no se despertasen los pequeños. Una vez tumbada en la cama, Edward cerró la puerta con pestillo y se arrodillo en la cama dejando su cara a la altura de la tripa de Bella.

-Hola bebe. Ya te queremos antes de haberte visto. Solo te pido una cosa, no le des mucho la lata a mami, que luego me la da ella a mi y ninguno de los dos lo queremos, ¿verdad?- le decía Edward a la tripa haciendo que Bella no pudiese contener la risa aunque estuviese cargado de ternura. –Empieza a recordar cosas de aquí a unas dos horas por favor, eres todavía demasiado pequeño- dijo para después llevarse una colleja de su mujer. –Te quiero- termino besando la tripa e incorporándose en la cama.

-Como bien dices, es demasiado pequeño-.

-Da igual, puede entender perfectamente el amor-.

-Te acabas de ganar el perdón señor Cullen-.

-Y tu te has ganado que te ame de por vida señora Cullen- dijo remarcando la ultima palabra. Le encantaba decir en voz alta lo que su corazón gritaba cada vez que la veía, que era suya.

-Lo soy desde el primer momento Edward-.

-Te amo Bella-.

-Te amo Edward-.

-FIN-

Fin de la historia! Espero que os haya gustado tanto leerla como a mi escribirla. A lo mejor me quedo un poquito corta pero creo que en si la historia no saba para mas. Al igual que algunas anteriores si pueden tener capitulo demas en un futuro o segunas partes, creo que esta se queda como esta, porque me parece el final perfecto.

Gracias por todos vuestros comentarios, porque en serio, ver que hay gente que ademas de leerla se molesta en comentar hace que a mi me siga apeteciendo escribir nuevos capitulos y nuevas historias

Inmediatamente despues de colgar este capitulo voy a empezar con una nueva historia que tenia en cabeza. Se el principio y creo que tambien el final, en el cual puede que cambie una de mis reglas habituales, puede que no tenga un final muy feliz, pero esa se ira viendo, asique espero que la leais y comenteis, porque me haria mucha ilusion.

Gracias por todo y nos vemos