Capítulo 2
-Extraños pensamientos-
Debía ser sincera consigo misma y aceptar que muy dentro de ella, le había gustado la manera en que ese hombre la había tocado, claro había sido algo muy mecánico y le había dolido cuando la había penetrado por primera vez, pero el sentir el cuerpo cálido de ese hombre junto a su pecho, simplemente sentirlo entre las piernas la había enloquecido, pero como buena muchacha que era algo la había hecho fingir que lo que ese hombre le hacia le repugnaba y estaba segura que por eso se había apartado de su lado, pero eso había sido la noche que habían embarcado, la segunda noche el no trató de hablar como lo hizo en la primera, en la segunda noche simplemente había apagado las velas e inclusive había cerrado los cortinajes de la cama con dosel para no tener que verla, había sido rápido y conciso y ni un solo ruido había salido de su boca y Hermione tuvo que morderse los labios para no gritar ni gemir con cada embestida de ese hombre, la había vuelto loca esa noche y no se había ido de su lado hasta por lo menos hacerle el amor (si es que a eso se le podía decir así) tres veces más, ¿acaso esa última noche juntos en el barco sería igual a las anteriores?
Algo muy dentro de ella le decía que los verdaderos amantes no se trataban con tanto respeto, no, respeto no era la palabra, frialdad quedaba mejor con lo que ellos hacían cada noche, pero ¿Por qué se preguntaba todo eso? Se suponía que ella no tenia que sentir nada por él, pero ¿Cómo no podía hacerlo? No era ciega para no ver que ese hombre era joven y muy guapo, además de rico, aunque la verdad si hubiera sido un simple verdulero a ella no le hubiera importado con tal de que por una sola vez el la viera con sus hermosos ojos esmeralda con algo mas que gratitud, quería que él la viera con pasión, solo eso, por que no era tan ingenua como para soñar con que él la viera con amor, era un sentimiento muy lejano entre ellos y por la situación en que se habían conocido sería muy difícil que él llegara a verla de esa manera, por lo poco que lo había observado y con lo mucho menos que habían cruzado palabras, sabía que él tenia esposa y que la amaba, se le iluminaban los ojos con solo hablar de ella, pero jamás había pronunciado su nombre, seguramente para proteger su intimidad, pero le causaba una terrible curiosidad por saber que era lo que lo había llevado a hacer ese extraño trato con ella, ¿Acaso su mujer no podía tener hijos?, le había preguntado y él inmediatamente había cambiado su tono de voz de un amable y hasta un poco dulce a uno severo y sin dar lugar a replicas dando por terminada la conversación, en seguida la levantó de ese pequeño salón dentro del barco y la llevo hasta su camarote y estaba segura que por esa simple pregunta era que él se había comportado así esa segunda noche…..pero lo que mas rondaba en su cabeza es que quería que James la besara, cada vez que la tocaba o cuando la dejaba en medio de la noche Hermione solo podía pensar en sentir los labios del hombre contra los suyos, estaba loca, si no como podría desear los besos de un hombre que prácticamente era un desconocido para ella?
¡¿En que demonios se había metido?!, ¡¿En que maldito momento pensó que en esa situación nadie saldría perjudicado?!, ¡¿ En donde carajos tenia la cabeza cuando ideó ese plan?!.....tenia varios minutos cavilando acerca de lo sucedido las ultimas dos noches y tenía que aceptar que la verdad era que nunca había imaginado que entre un hombre y una mujer podía existir esa clase de magia, jamás pensó que con una simple e inocente desconocida el podría sentir que se podía tocar el cielo, pero lo cierto es que Harry llevaba sintiéndose atraído por esa mujer desde que la conoció, ahora comprendía que era ese algo que le había visto la primera vez que la vio, era deseo, deseo de sentirse entre las piernas de esa mujer, deseo de oírla gemir su nombre, deseo de sentir como era ser abrazado por esa mujer, deseo de conocerle hasta el ultimo rincón del cuerpo, deseo, deseo, simple y puro deseo carnal por esa mujer y ahora se recriminaba por que en un principio pensó que tendría que imaginarse la cara de su mujer al estar con esa muchacha, pero las pasadas noches en lo que menos había pensado era en su mujer, en lo único que había pensado era en desnudar la cálida y suave piel de porcelana de la muchacha y meterse entre sus piernas, lo único que había pensado cada vez era que no quería que acabara y por eso era que la segunda noche se había quedado con ella tres veces más y aunque trató de convencerse que era para asegurar que quedara encinta, la verdad era que su deseo carnal no había quedado satisfecho, la verdad era que no quería que el barco llegara a tierra, pero tenia que ser realista y aceptar que solo tenía una noche más y que no sabia de que manera se separaría de ella a la mañana siguiente, cuando aun sentía la sangre hervir en sus venas con solo pensar en ella y sobretodo se sentía totalmente frustrado por que lo que habían echo a pesar de haberlo disfrutado no estaba ni de cerca de lo que quería hacerle en realidad, quería besarla en cada rincón de su cuerpo, quería escucharla gritar, quería, quería que ella también disfrutara, quería que ella llegara al éxtasis junto con él, quería …quería que no lo olvidara, quería que siempre lo recordara y quería que sintiera la piel marcada por sus caricias, pero la muchacha era por demás decente y pareciera que para ella cada noche era un suplicio, razón por la cual el día anterior había apagado las velas y había cerrado el cortinaje, no podía soportar la expresión de repugnancia de ella una vez más, pues recordaba con gran precisión la forma en que ella se había tensado y contraído en el momento en que esa primera noche se quedó a observarla cuando se desnudaba, estaba conciente también de que le había ordenado desnudarse de una manera demás fría y estricta en lugar de habérselo pedido, pero casi no podía contenerse para no echarla en la cama y solamente levantarle las faldas y enterrarse en ella, ¿en que demonios se había convertido para pensar así de una mujer?, ¿Dónde demonios había dejado su cordura?, lo único que sabía era que esa mujer le encendía la sangre como ninguna lo había echo y que ahora lo único que pasaba por su cabeza era hacerle el amor de la manera correcta y no solo intentar procrear; esa mujer lo había hechizado y sabía que jamás olvidaría la manera en que se sintió al romper su virginidad, sabía que no sentiría ese poder masculino nunca más y sobre todo sabía que ese orgullo masculino de ser el primer hombre (y esperaba ser el último) tardaría mucho tiempo en quitársele……..
¿Cuántas veces no hemos deseado que el tiempo pase a mayor velocidad de lo normal y solo podemos sentir que este en lugar de correr más rápido pareciera que es más lento cada vez más?, o al contrario, ¿cuantas veces no hemos deseado que el tiempo no pase?, ¿Cuántas veces no hemos deseado que el momento esperado y más temido jamás llegue?, pero el tiempo es cruel con nosotros y hace exactamente lo contrario a lo que queremos, pues bien, de esta manera el día dio paso a la noche de una manera que Hermione sintió era más rápida de lo normal, aunque no podía ser muy juiciosa, ya que se había pasado todo el día encerrada en su camarote, pues tenía que aceptar que todo el santo día no había pensado en nada más que en lo que sucedería esa noche, tenía que aceptar que no podía apartarse de la cabeza las manos de ese hombre, tenía que aceptar que en lo mas recóndito de su corazón no quería alejarse él, tenía simplemente que aceptar que quería que ese viaje no acabara….
¡OK, tranquilo Harry!, ¡¡¡¡TRANQUILO!!!!, ¡¡¡CON UN DEMONIO, NI QUE FUERAS A DESVIRGARLA POR SEGUNDA VEZ!!!!, ¿para que seguía torturándose¡? Si la verdad era que las manos no habían dejado de temblarle desde que se parara enfrente de la puerta del camarote de Hermione (¿y en que momento había comenzado a pensar en ella llamándola por su nombre?), la verdad era que lo único que pasaba por su mente era la manera de convencerla de que el sexo podía ser lo mas placentero y hermoso del mundo .
Pero al entrar en la recámara de la muchacha, la encontró parada viendo directamente hacia la puerta y mucho más pálida de lo que la recordaba, se veía rara, se veía más nerviosa de lo que había estado la primera noche, pero ¿Por qué estaba así?, ¿Acaso se sentiría mal?, o estaba ya harta de lo que la había obligado a hacer?...
-¿te sientes bien?-preguntó Harry acercándose a ella y tocándole la cara con ambas manos.
-Si!!!.. NO!!!...s..ssi, es solo que…_ no pudo continuar, en ese momento se le quebró la voz.
-Es solo que, ¿qué?- la instó a continuar con los ojos más verdes de lo que recordaba haberle visto, y sintiéndolo más cerca que nunca.
Hermione comenzó a estrujarse las manos nerviosa, más de lo que había imaginado, reuniendo valor le preguntó- Sr. Evans, ¿podría…podría besarme?-
Harry sintió que se le hinchaba el corazón y que los vellos de la nuca se le ponían de punta-¿que te bese?, quieres que te bese?- preguntó tomando entre sus manos la cara de ángel de esa bella muchacha, podía sentirla temblar y rogaba a todos los dioses que no le dijera que no, ¡Por Dios si hasta le hormigueaban los labios solo de imaginar sentir los de ella junto a los suyos!
-Si..si no…si no quiere, no tiene por que hacerlo, disculp..-pero no pudo continuar por que ahora los labios del hombre estaban sobre los suyos, la estaba besando!!!, y era..era simplemente lo mejor que había sentido en toda su vida, podía sentir las manos de él por toda la cara, podía sentir sus suaves caricias, podía sentir como su propia boca se amoldaba a los movimientos de la de él, podía sentir como es que ella misma se había apretado en contra de él y como le había rodeado el cuello con los brazos, y sintió algo más, sintió la lengua de él avanzar lenta pero segura y tocarle los labios, sintió como delineó con ella su inflamado labio inferior y supo que quiso sentir esa deliciosa caricia en su propia lengua, de manera que ella misma adapto su boca a los labios de él y le permitió abrirle la boca, y cuando sintió que su lengua entraba y acariciaba la de ella, algo extraño y no tan desconocido se alojaba en su vientre, era como un tirón, pero no dolía, no para nada dolía, en realidad quería más, nunca en su vida se había sentido así, era como si, era como si flotara, pero el rompió el beso mucho tiempo antes de lo que ella esperaba.
-Hermione no…-el suspiró y tomó aire-esto no es lo que acordamos, yo…quiero verte, quiero tocarte, quiero besarte, pero se que tu no vas a..- pero calló de inmediato al verla asentir lentamente, ¿Dónde estaba la muchacha frígida de la primera noche?, no lo sabía y no le importaba, lo único que sabia es que su cuerpo estaba pegado al de él y sin palabras le pedía que hiciera con ella lo que llevaba días fantaseando.
Y sin saber precisamente por que, cedió a sus deseos y la besó una vez mas, la besó con el alma y el corazón a flor de piel, no le importo lo que ocurriría después ni le importó lo que ella pensara luego de aquel episodio de él, lo único que le importaba era la mujer que tenia entre los brazos, la cálida mujer que aun sin saber por que, estaba dispuesta a entregarle algo mas que solo su cuerpo, puesto que la manera en que lo besa y los sonidos que salían de su garganta le hacían saber que ella lo deseaba tal vez con la misma magnitud con que él la deseaba a ella y la verdad lo único que importaba en esos momentos era alcanzar la satisfacción juntos y dejar correr la pasión y la seducción por todo el cuerpo.
Hermione supo el momento exacto en que el termino de desabrocharle el vestido y sintió como esas cálidas y enormes manos comenzaron a desabrochar el corssette, estaba segura que tendría que haberse alejado o cuando menos demostrar un poco de decoro, pero llevaba días desando sentir las manos del hombre sobre su piel, había pasado horas despierta después de que el se fuera tratando de adivinar que era eso que cada vez que estaban juntos no quedaba completo, y ahora estaba descubriendo que eso era el deseo, ¡Dios!!, ese hombre tenía el tacto de un ángel, y al momento de sentir que caía el corsette, la mente de Hermione dejó de pensar coherentemente, simplemente se dejó llevar.
Harry sabía que esa mujer al desnudo era una ninfa, si una ninfa, era bella y era de él, no le importaba sonar posesivo, pero solo él había podido disfrutar del cuerpo que se le ofrecía y por Dios bendito que no se arrepentía, pero ahora al verla y sin tener que imaginarse lo que se escondía detrás de tanta tela y esas estorbosas enaguas, la boca se le secó y la mente le quedó en blanco, era como si ella hubiera sido echa para él, allá donde tocaba el cuerpo tibio de la mujer se amoldaba a su tacto y sus senos, Santo Dios, estaban hechos a la medida de sus manos, pero nada lo preparó para lo que sintió al momento de tocarlos, si eran plenos y no se podía quejar, pero la excitación que antes ya sentía aumento al triple, jamás se había sentido así con ninguna mujer, ni siquiera con su propia mujer y debía de aceptar que esta mujer enfrente de él la cual ahora gemía por el tacto de él en su cuerpo, lo tenía cautivado……
Hermione sabia que debería sentirse expuesta, avergonzada o algo por el estilo, pero lo único que sentía al observar a ese hombre en frente de ella, viéndola solo con las medias y la camisola y más aun tocándola sin ningún pudor, era simplemente satisfacción, por primera vez en su vida se sentía plena, se sentía segura, ¿Cómo no sentirse segura, si ya mas de una vez le había entregado el cuerpo, y el alma en el camino?, ¿Cómo no sentirse excitada?, si el hombre delante de ella parecía querérsela comer tan solo con la mirada, y ¡¡sus ojos!!! Esos hermosos ojos, que por lo regular eran de un color esmeralda preciosos, ahora estaban mas cerca del negro que del verde y muy en el fondo ella sabía que era por lo que veía, Dios!! Se sentía mujer en sus brazos, se sentía que podía alcanzar las estrellas tan solo con él toque de ese hermoso hombre en su piel, y sentía, sentía comos si pequeñas hormigas le recorrieran toda la piel, así que cuando el la tomó en brazos no pudo reprimir esa mezcla de jadeo y gemido que salió desde el fondo de su garganta, no podía y no quería separarse de ese hombre, no quería que la noche llegara a su fin, simplemente quería ser suya para siempre, de modo que al momento en que sintió las sábanas de algodón en su espalda, solo pudo estremecerse y apretar el abrazo al cuello del hombre, quería seguir sintiéndolo, no quería separarse de su piel, quería que la siguiera tocando.
-Tranquila- le dijo él soltándose un poco el agarre a su cuello y viéndola a los ojos- solo voy a trabar la puerta, esta noche no pienso separarme de tu lado Hermione, esta noche no- le dijo con una promesa mucho más fuerte dibujada en su mirar ya cerca del color de la obsidiana, por lo que ella, sintiendo el corazón hinchado de calor y un poco mas acelerado si es que eso era posible, lo dejó ir.
El tiempo en el que él fue y trabó la puerta y volvió a sentirlo sobre de si, fue mínimo y todavía menor fue el tiempo en que terminó de desnudarla, y así totalmente desnuda y recostada como sobre la cama con todo el cabello esparcido sobre la almohada, Hermione sintió la necesidad de tenerlo una vez mas entre las piernas, sintió la necesidad de estar piel con piel y a pesar de ser una inexperta en el área de desvestir hombres, sus manos volaron al dobladillo del pantalón y extrajeron los faldones de la camisa, la corbata del hombre salió volando a través de la habitación seguidamente de la levita y el chaleco, así como las botas también fueron quitadas en el camino, Hermione podía sentir la excitación del hombre en el interior del muslo y eso en lugar de asustarla solo hizo que su excitación creciera, de tal manera que casi le arrancó la camisa, lo que provocó su risa masculina, pero no era su risa normal, esta era una risa mas gurutal, mas parecida al terciopelo cuando toca la piel; y ahora solo los separaba el pantalón y ella no podía esperar, y se lo hizo saber al alzar las caderas y que entraran en contacto con las del hombre, lo que arrancó un fuerte gemido en ambos, , pero Hermione no pudo hacer mas pues esos labios sobre su pecho la distrajeron, y su respiración ya de por si errática comenzó a ser sustituida por fuertes jadeos y cuando pensó que estaba a punto de olvidar como respirar por lo que la lengua del hombre estaba haciendo en su cuello, simplemente sintió que se desmayaba, pues el fue moviéndose más hacia el sur, y con la boca le tomó el pecho derecho, y era, simplemente era mejor de lo que alguna vez llegó a imaginar, y seguida del remolino que sentía en el estomago y el tirón cálido en el vientre, se sintió húmeda, e involuntariamente separó las rodillas, los jadeos se convirtieron en gemidos cuando él dejó ese pecho para dirigirse al otro, prodigándole las mismas caricias que ya le había provocado en el pecho derecho, pero sus manos, Ohh!! Sus divinas manos no estaban quietas, Hermione las sentía en todo el cuerpo, ya le daba una suave caricia en la cara, ya le tocaba el pecho desatendido con la otra mano, pero su mano izquierda, aquella que ya le había recorrido todas las piernas y le había acariciado el trasero, ahora viajaba hacia arriba, ahí entre sus piernas, y definitivamente Hermione sintió que se quedaba en blanco cuando esa mano indagadora se adentró en su intimidad, y se sentía tan bien, que pensó que iba a llorar, sus gemidos ahora parecían suplicarle que no parará, que eso era lo que ella quería, pero el hombre dejó de beber de su pecho y sus manos dejaron de moverse, solo para que ella al tener los ojos cerrados pudiera oír perfectamente como se separaba lo justo para quitarse los pantalones y como estos caían al suelo, de modo que al hombre volver a colocarse entre sus piernas, ya no hubo barrera entre ellos y las traidoras piernas de Hermione terminaron de abrirse para permitirle llegar a donde quería que estuviera desde que lo viera esa tarde.
A través de la ventana del camarote podía verse un hermoso cielo estrellado, pero lo único de lo que Hermione era conciente, era del hombre entre sus piernas, y de su cálido y suave miembro que jugaba con su desesperación al apoyarse únicamente en su entrada; por lo cual ella que sentía que se quemaría si James no terminaba de una vez con la distancia que los separaba, se aferró más a él y no quedó centímetro alguno entre ambos cuerpos, y con un suspiro contenido, fueron uno, y empezó el baile más antiguo y placentero conocido por la raza humana y pronto esa pequeña habitación, iluminada únicamente por la luz de la luna y por las brasas aun encendidas de la chimenea olvidada se vio envuelta en una nube de jadeos, suspiros y palabras entrecortadas, besos frenéticos y el movimiento cada vez más rápido de esos dos cuerpos, que no sentían, calor, ni frío, solamente sentían el calor de la pasión que había entre sus dueños, calor de una pasión recién descubierta y que sin lugar a dudas les llevaría mas allá de lo que jamás imaginaron.
