Hey girls! capítulo nuevo! Por cierto, Irene (aun me debes el review del cap pasado ¬¬) e Itzel esto es para ustedes, sin ustedes queridisimas betas yo no estaría aquí! así que a leer!
Capítulo 6
-Encuentros-
¿Por qué regresaste?
¿Por qué regresaste?
¿Por qué regresaste?
Esa simple y sencilla frase, pero a la vez tan compleja para ella, la había atormentado toda la noche, no había podido dormir, simplemente había rondado su cabeza todo el tiempo, haciéndole recordar su voz, sus ojos, su cuerpo, sus besos, pero sin embargo y aunque le doliera, ella no estaba ahí por él, jamás lo había estado y jamás lo estaría, ella estaba ahí por su hija y nada más por ella, tenía que recuperarla, a como diera lugar tenía que recuperarla.
Al momento de levantarse, observó por la pequeña ventana que el día estaba nublado, pero en ese lado del país ¿cuando se estaba soleado o cuando la niebla no dejaba de estar presente?, simplemente era muy raro que eso sucediera; pero a pesar de que Hermione amaba sentir los rayos del sol se había levantado con optimismo, era la primera clase que tendría con su hija y aunque sabía que no iba a ser fácil le alegraba que iba a pasar la mayor parte del día con ella, estarían juntas y rogaba por que el padre de la niña no ocupara sus pensamientos.
En cuanto estuvo lista, abrió la puerta de su habitación con la intención de dirigirse al salón de clases y empezar con la lección cuanto antes, pero incluso antes de terminar de dar un paso sintió que un fuerte brazo la giraba y la dirigía a un lugar completamente diferente en la dirección opuesta al salón de clases.
De él, el hombre que jamás salía de su cabeza y que la noche anterior la había dejado más que perpleja solo podía ver su espalda y tratar de seguir su enérgico paso, la llevaba tomada de la muñeca y no le daba oportunidad de acostumbrarse a su paso.
Si el hombre estaba enojado, no podría decirlo, en ningún momento la había volteado a ver después de haberla jalado y con un seco "sígueme" la llevaba por aquellos pasillos.
En cuanto detuvieron sus pasos, Hermione supo que habían llegado a su destino, la puerta de la habitación era como cualquier otra de las muchas que había en esa casa, la diferencia estaba en que se encontraba en el primer piso, y muy alejada de donde pernoctaban los habitantes de la misma; al momento de entrar Hermione supo por que.
Enfrente de ella se encontraba la habitación más caldeada de la casa, el fuego brillaba a pesar de ser temprano por la mañana, las cortinas se hallaban corridas y en la cama con dosel postrada ante sí se encontraba la que en otros tiempos había sido una hermosa mujer. Era delgadísima y su pelo pelirrojo daba la impresión de haber sido brillante y liso, sus ojos se encontraban cerrados y ella simplemente parecía sin vida, solo se era conciente de que aun vivía por la lenta respiración que elevaba su pecho rítmicamente; junto a la cama en un sillón cerca de la chimenea se encontraba una mujer mayor haciendo un tipo de costura que desde su posición no podría distinguir que era y que sin dudas era la enfermera de la mujer en la cama; Harry que en cuanto había abierto la puerta la había soltado, se dirigió hacia la enfermera.
-Muchas gracias Grace, puede ir a desayunar en este momento, yo me quedaré con la Señora unos momentos- dijo con su bella voz de barítono y de una manera tan gentil que jamás había utilizado hacia la mujer de cabellos castaños.
-Gracias Señor, la Señora no ha dado problemas esta noche y no hubo inconvenientes, como siempre, se ha portado muy bien- dijo la regordeta mujer parándose.
-Por cierto Grace, la Srita., es la nueva institutriz de Rose, la he traído para que mi Señora la conozca- decir que el escuchar que él se dirigiera con tanta devoción a la mujer pelirroja no le había dolido, sería mentira, Hermione sintió una cruel y helada cuchilla hundirse en su corazón.
-Si Señor, estoy segura que la Señora aprecia su gesto, en unos minutos regreso- dijo al salir y cerrar la puerta de la habitación.
Ahora que se encontraban solos, Hermione sintió como el ambiente entre ellos se cargaba de tensión y como Harry cambiaba su actitud amable por la fría que le había mostrado desde el mismo momento en que se habían reencontrado.
-Como puede ver Srita. Granger, esta mujer de aquí- dijo señalando hacia la cama- es la que alguna vez fue la razón de mi existir, es la Señora de la casa, Ginebra Potter- terminó acercándose y tomando la mano de su esposa.
-Creo Señor que yo no debería de estar aquí- expresó la institutriz acercándose a la puerta.
-Quieta, usted no saldrá de aquí hasta que yo lo diga Srita. Granger- esperó hasta que ella se hubo acercado a los pies de la cama- Se que en esta casa lo que más abundan son los chismes o en su caso suposiciones de la servidumbre, a la que usted pertenece, ¿no es así?, aún así me he tomado la libertad de ser yo mismo quién le diga que es lo que pasa con mi esposa y no escuche a cualquiera de los habitantes de esta casa- Hermione sentía el corazón cada vez más oprimido y se sentía cada vez más incomoda por estar ahí, sabía que no era bienvenida, esa habitación era un rincón donde solo el Señor de la casa debería de estar.
-Si Señor- dijo agachando la cabeza.
-La primera vez que la vi, debimos de haber tenido alrededor de unos 18 años, en ese entonces ella tendría quince, pero desde el momentos de observar sus ojos castaños supe que ella tendría que ser mi esposa, es la hermana de mi mejor amigo y gracias a él nos conocimos, Ginny siempre fue la mujer más bella y enérgica que conocí, era alegre, linda, compasiva, simplemente le encantaba vivir- dijo observando aquel bello pero inexpresivo rostro- por lo que tomé la decisión de que ella sería mi esposa, lo logré y sobre todo ella me amaba, nos casamos al poco tiempo y por un tiempo fuimos las personas más felices, pero un día decidimos salir de paseo a caballo, mi Ginny no pudo o no supo controlar a su yegua y cuando menos lo espere ni pude evitar la tiró, no hubiera pasado a mayores si esa maldita roca no hubiera estado ahí; según lo que me informaron los Doctores que la vieron, el contacto de esa roca con la cabeza de mi mujer le habían afectado de tal manera, que jamás podría despertar, eso si lograba sobrevivir- en ese momento acarició el rostro de su mujer- Yo sentí que me volvería loco y simplemente desee morirme, pero entonces, recordé una plática que habíamos tenido unos días antes de ese fatídico paseo; Ginny quería hijos y estaba prácticamente segura que estaba embarazada, así que comenzó a hacer planes para el futuro y a idear varias cosas para ese nuevo ser, ahora doy gracias de que no lo estuviera, pero eso me dio la idea para salir y seguir adelante, llámeme loco o lo que quiera, pero usted sabe cual fue la idea que surgió y como es que fue que la llevé acabo " y no sabes todo lo que me hiciste sentir y todo lo que me diste"
-¿Me está diciendo que fue por su esposa que hizo todo esto?- dijo Hermione apoyándose en uno de los pilares de la cama.
-Aunque le resulte extraño si, para todos los demás Rose es un milagro ya que a pesar de la condición de mi mujer el embarazo salió adelante; los sirvientes jamás lo han creído y dicen que la niña es una recogida, solo usted, Ginny y yo sabemos la verdad, ella sabe quien es usted y sabe perfectamente lo que yo pienso de esta nueva situación; Rose sabe que ella es su madre y a pesar de todo y de su edad en ocasiones viene a verla, pero no pasa tanto tiempo con ella como lo pasa en esa casa suya del lago- En ese momento el moreno se quedó callado y observando a la nada, Hermione no sabia que hacer y sentía que era el momento de salir de ahí.
-Yy..oo…yo…-pero el hombre la interrumpió- Creo que es mejor que usted se vaya ahora de aquí Srita. Granger y no comente nada de esto- dijo volteando a verla de reojo.
Decir que la mujer postrada en esa cama, que era más un objeto que un ser humano le había causado lástima o pesar, era quedarse corto, sin embargo, lo que más le había echo sentir, era envidia, ella, esa bellísima pelirroja tenia el titulo que Hermione quisiera tener, era la madre de Rose y la niña así lo creía, pero en ese momento lo que menos debería importarle era eso, aunque para su niña siempre fuera su institutriz ella se aseguraría de grabarse en su corazón y sacarla en ese hoyo de caprichos y consentimientos en los que su padre la había metido.
El momento de la clase había llegado, y la niña no tardaba en hacer aparición por esa puerta y si no se equivocaba, lo mejor que podría hacer sería imponerse un poco y hacerle ver que la que mandaba ahí aunque fuera por unas horas era ella y no la pequeña y si estaba en lo correcto, lo primero que tendría que hacer sería reforzar la lectura de la niña.
Cuando Rose se acercó a su "querido" salón de clases, lo primero que vio fue que este estaba repleto de color, allá donde mirará había pequeños paisajes y repartidas por toda la habitación estaban unas diminutas tarjetitas con dibujos y letras debajo de ellas y ahí sentada detrás del escritorio, se encontraba su nueva institutriz, que a pesar de ser casi igual a las demás en esta mujer había algo diferente, lo había notado cuando se le acercó el día anterior y le preguntó su nombre, su primera reacción había sido responderle y correr a abrazarla, pero en el momento justo había recordado que ella odiaba a todas las institutrices, solo le quitaban su tiempo, no la dejaban en paz y no la dejaban estar con su padre, pero esa mujer de cabellos castaños transmitía más con una sola mirada de sus ojos dorados que cualquiera que hubiera visto antes, pero no iba a ceder, esa mujer lo único que quería era apartarle de sus juegos y de su padre y eso jamás lo permitiría.
-¿Te llaman la atención las tarjetas?- le preguntó Hermione sin despegar la vista de la que se encontraba dibujando. La niña inmediatamente dejó de ver todas y cada una de las tarjetas y volteó a ver a su institutriz.
- No- respondió rotundamente.
-¿No?, a mi me parece que sí, pero si tu lo dices, te creeré- dijo terminando el dibujo y empezando a escribir la palabra que la describía.
-¿Quién te crees que eres para decirme eso, mujer?- dijo la pequeña de cabellos rojos y apoyando sus blancas manitas en el escritorio, Hermione pudo apreciar en su verde mirar un atisbo del parecido con su padre al momento de expresar su furia.
-¿Quién soy?, bueno Rose, soy tu institutriz, eso ya te lo había dicho ayer, y por consiguiente debes de obedecerme, para eso estamos aquí, para que obedezcas y aprendas, o ¿acaso no quieres?- dijo Hermione intentando calmarse y hablar lo más tranquila posible.
-No, jamás te voy a obedecer, me oyes, ¡jamás!- dijo la niña rodando los ojos y para enfatizar la expresión golpeó la mesa, haciendo que unas cuantas cosas cayeran de ella.
-¿Se puede saber por una niña de tu edad, no va a obedecer a una mujer adulta, Rose?- dijo Hermione recogiendo las cosas que se habían tirado en el berrinche de la niña.
-¡Ja! Eso es fácil mujer- contestó la niña y levantando la barbilla, llenando su expresión de altanería, dijo- Eres pobre, ¡pobre! Y por lo tanto eres menos que yo, ¿entendiste?- En ese momento Hermione sintió dos cosas, su corazón partirse en pedacitos y rabia correr por todo su cuerpo, rabia contra la altanería de la niña y sobretodo hacia aquel responsable de la actitud de su hija.
-Ah, así que el no tener dinero, ¿me hace menos que tú, o que tus padres?- le preguntó la institutriz alzando por vez primera la mirada y enfocándose en la niña.
-La señora dormida no es mi madre, yo no tengo madre y sí, eres menos que papá y que yo, así que como no quiero estar aquí, me voy- Si el corazón de Hermione se encontraba roto, en esos momentos no era más que polvo, debajo de esa arrogancia la niña sufría, le había hecho falta una madre.
Rose se sentía triunfadora, la bella castaña se había quedado callada cuando le había dicho que se iba, pero antes de que cruzará el umbral de la puerta, su cálida voz la detuvo.
-¡Quieta!, no tienes mi permiso para irte Rose y por educación debes esperar que te lo den para poder hacerlo, sea quien sea el o la que lo diga- dijo con tono duro la institutriz, la pequeña pelirroja solo pudo quedarse de pie y sintiendo que la rabia una vez mas se apoderaba de su cuerpecito.
Hermione se levantó, tomó a Rose del hombro y la regreso a su asiento frente al escritorio.
-Muy bien Rose, como me he dado cuenta, no tienes modales y te voy a decir la verdad- dijo acercado su rostro al pequeño rostro de su hija, la niña se limitó a mirarla con todo su odio.
-Soy tu institutriz y por lo tanto dentro de este salón la que manda soy yo, me obedecerás y harás lo que te diga, ¿me entiendes?, si no tendré una fuerte charla con tu padre y te aseguró que ni tú ni yo queremos eso, así que por el momento es mejor que te quedes aquí mientras yo voy y aclaro unas cosas con él- la niña solo podía verla con sus enormes ojos verdes sorprendidos, no le había gritado y no le había golpeado, como intentaron otras antes que ella, pero con su firme voz había logrado dejarla sentada en ese banco incomodo y cuando menos supo, solo escuchó la puerta ser trabada desde fuera.
Hermione sentía que en cualquier momento empezaría a gritar, jamás había imaginado que la niña estuviera en ese estado de mala educación, no tenía valore sin principios, solo se importaba ella misma y sobre todo era una esnob, no podía ver a todos como sus iguales y dentro de su corazón era lo que más dolía, ¿Qué pensaría la niña si supiera que a esa que había llamado inferior era su madre?, pero solo había una explicación a todo eso y era ese maldito hombre de ojos esmeraldas, se las vería con ella, pues como le había dicho no iba a permitir que Rose fuera apartada de todos y se sintiera sola por culpa de los caprichos y berrinches que Harry no tardaba en cumplir.
Mientras todo esto pasaba por su cabeza se acercaba cada vez más al corral donde le habían dicho que se encontraba el hombre, si no se equivocaba se dedicaba a la crianza de ovejas y la venta de la lana que se obtenía de ellas, así como unas cuantas cosas más que se llevaban a cabo en las otras propiedades de la familia, pero por el momento se encontraba revisando la condición de las ovejas madre y de sus pequeños.
Harry se encontraba levantado desde antes de que amaneciera, se había bañado con agua helada y había ido por esa pequeña mujer de cabellos castaños, le había mostrado a Ginny y simplemente cuando se había marchado de la habitación dejándolo a solas con su esposa se había derrumbado, había hablado por largos minutos con la que alguna vez había sido su mujer y que lo había comprendido más que nadie y simplemente seguía igual a como lo había estado cuando había vuelto a ver a su castaña; la cabeza le martillaba y era todo un enredo de pensamientos, sensaciones, sentimientos, remordimientos y resentimientos, pero sobre todo y a pesar de que se lo negara, las palmas de las manos le quemaban por volver a tocarla, por volver a ver su mirada encendida como tanto tiempo atrás, se moría por tenerla una vez más entre sus brazos, pero ella solo estaba ahí por la niña, se lo había dejado claro y por eso la quería cuanto antes fuera de ahí.
A pesar del frío que ya empezaba a calar él solo estaba con los pantalones, las botas y una ligera camisa de lino; trabajar y maniobrar con las ovejas requería cierto grado de suciedad y cierta fuerza, por lo que no había razón que se vistiera completamente si al final el chaleco, la levita y el abrigo terminarían inservibles.
Y de esta manera, agachado y con los músculos de la espalda marcándose a través de la camisa, fue que Hermione lo encontró y a pesar de tratar de reprimirlo la mujer no pudo evitar que un fuego interno a la altura del vientre se encendiera dentro de ella.
-¿Sr. Potter?- le preguntó haciendo que al momento él se alzara y se envarara.
Harry volteó a verla, se limpió el sudor que le corría por la frente con la manga de la camisa y pudo apreciarla toda cubierta, lo cual la hacía ver más pequeña de lo que en realidad era, su cara era lo único que podía apreciarse y simplemente revelaba la belleza natural de la mujer.
-¿Qué quiere?- respondió brusco- ¿No se supone que a esta hora debería estar con mi hija, dándole clases?- dijo poniendo las manos en las caderas y viéndola desde su altura.
-Ha eso he venido Sr. Potter, la niña no me obedece y yo no soy partidaria de los golpes como método correctivo, no quiere estar en clases y me preguntaba si me daría su permiso para tratarla como yo considere necesario- dijo acercándose un poco más al hombre y viendo lo poco que se alcanzaba a apreciar de su musculoso pecho.
-Bueno Srita. Granger, si Rosie no quiere tener clases, no entiendo por que debe tenerlas- dijo el hombre viendo los castaños ojos de la mujer.
-Por actitudes como esas Sr. Potter es que la niña es así y no voy a permitir que por su culpa la niña sea una inepta- dijo viéndolo también a los ojos, si furia era lo que quería, furia tendría.
-¿Cómo dice?, ¿Está llamando a mi hija una inepta?, ¿Cómo se atreve?- dijo envuelto en furia y acercando su rostro al de la mujer.
-¡Hey! Tranquilo Harry!, no creo que la señorita haya dicho una mentira, en mi opinión el pequeño mounstro es eso y más, ¿no colega?- intervino una tercera voz y haciendo que los morenos se separaran.
Solo había una persona en el mundo que se atrevía a hablar así de su hija y de él, en fin, de todo el mundo y que no temía por las represalias.
-¿Draco?, ¿se puede saber que haces aquí?- dijo Harry acercándose a su rubio amigo y saludándolo.
-Bueno pues con eso de que te da por desaparecer de la faz de la tierra, que hace mucho que no vas a Londres y a que tu querido padrino, entiéndase mi tío me ha mandado a averiguar si no has muerto y sus riquezas no corren peligro, pues aquí estoy- dijo correspondiendo el saludo con su modo altanero y pomposo de hablar, típico de la combinación Malfoy-Black que corría por su sangre- Aunque bueno si tu aislamiento se debe a la señorita aquí presente puedo entenderlo- comentó volteando a ver a la castaña, la recorrió de arriba abajo y le sonrió, logrando en el camino el sonrojo de Hermione- Disculpe a mi bruto amigo señorita al no presentarnos, pero estoy a sus órdenes, Draco Malfoy, a sus pies- terminó acercándose y tomándole la mano le deposito un beso en los nudillos.
-Hermione Granger, Sr. Malfoy, la institutriz de Rose- dijo liberando su mano al notar en ella una verde y muy cargada mirada.
-Con que el pequeño diablillo ha logrado deshacerse de una más ¿eh?. Dígame, ¿Qué numero de institutriz es usted este mes?, ¿la veinte?- dijo acercando su rostro al de la castaña.
-No lo se y si soy sincera con usted no me importa el número, solo me importa el bienestar de la niña, y hace mucho que la he dejado, por lo que creo que lo mejor es que me retire, solo necesito que me de su permiso Sr. Potter- dijo volteando a ver al olvidado moreno.
-No creo que necesite mi permiso para irse Granger, usted sabe que mis puertas está abiertas para cuando decida marcharse- Hermione sintió una vez la cólera dominarla, ese hombre se estaba pasando de grosero.
-¡Vaya Harry! ¿Dónde quedaron tus modales?, ¡me impresionas!, además estoy seguro que la Srita., no se refería a ese tipo de permiso, ¿no es así mademoiselle?- dijo el rubio capturando una vez más la mano de Hermione.
-No, tiene usted razón Señor, no me refería a ese tipo de permiso- dijo una vez más sonrojada, el arrojo de ese hombre no tenía límites.
Harry que durante toda la conversación de esos dos se había sentido excluido e ignorado, solo pensaba en sacar a la castaña de ahí, conocía a Draco y una vez que empezaba no se detenía hasta obtener lo que deseaba y muy dentro de sí los celos no lo dejaban en paz, esa mujer había sido suya una vez, la primera, y seguiría siéndolo mientras estuviera bajo su techo.
-Está bien Srita Granger, haga lo que quiera, pero si me entero que ha lastimado a mi hija, no tenga duda en que no seré tan indulgente con usted- dijo separándola del rubio y dándole un pequeño empujón para que saliera del corral.
-No se preocupe Sr., jamás maltrataría a un niño y gracias por su confianza- dijo empezando a alejarse, si en verdad supiera que no era debido a la confianza si no a los celos, Harry estaba seguro que la mujer se iría riéndose de él- Por cierto, mucho gusto Sr. Malfoy- terminó la castaña regalando su última mirada al de ojos grises.
-Dígame Draco querida, el Sr. Malfoy es mi "adorado" padre- dijo el rubio acercándose al de cabellos negros y ambos observaron marchar a la mujer.
-Ahora entiendo por que estás tan escondido Harry, con una mujer como esa, yo ni siquiera la dejaría salir de la cama- comentó el rubio apoyando su brazo en los hombros de su amigo.
Harry sintió su sangre espesar de deseo contenido, al rememorar cada uno de los momentos compartidos con las castaña, pero más que nada por la cólera y rabia que le daba de pensar en que ella era deseada por su amigo, si eso eran celos, pues acaba de descubrir que era uno de los hombres más celosos del mundo. Zafándose del abrazo de Draco le dijo- Cállate y acompáñame a ver a las ovejas y para tu información mi relación con la Srita. Granger no es de ese tipo, la mujer acaba de llegar ayer-
-Pues tus ojos no demostraban lo mismo mi querido amigo- le confío el rubio, a lo que Harry solo sintió que se paralizaba, tendría que cuidarse si no quería que las cosas empeoraran.
Jejejejejeje! y peus dice la autora que hasta ahí, se que ha quedado inconcluso, pero bueno eso me motiva a traer el próximo más rápido o ¿no?. Muchísimas gracias por su paciencia y pues como les dije a mis queridas betas, no andaba muerta ni de parranda la méndiga universidad que me tenía secuetrada T.T, pero en fin, ya de vacaciones y con varias ideas rondando la cabeza, pero verlas muy pronto!
The darkness princess.- Hey! Gracias por lo de la ortografía, te juro que lo reviso y lo reviso, pero siempre se me va una (¬¬ últimamente más de una), varias de las preguntas que te haces espero que se contesten conforme la historia avance, de momento bueno, hay un nuevo personaje y espero que te haya gustado este capítulo.
Lilis.- Muchísimas gracias por tu review!, pues un poco tarde pero aquí está la continuación pedida, jejeje. Espero el capítulo te haya gustado.
Luna Lovengood.- Hey! ¿Sería mucho pedir de mi parte el preguntarte si te gustó el capítulo?, jejejeje deseo cumplido Señorita!, muchas gracias por tu review y claro que Harry no la va a correr (que se haga el tonto es otra cosa), espero mi humilde escrito te siga gustando y nos vemos en el próximo capítulo!.
RociRadcliffe.- Hola!, weno recordemos que nuestro querido ojiverde tiende a pensar mal muy mal de las personas en las que no confía y bueno en este caso aun no siente confianza con la castaña (aunque bien que ya siente otras cosas), espero este capítulo te haya gustado y bueno ya vimos un poco Rose y bueno ya me dirás que opinas. Hasta la próxima!
Eydren Snape.- Hola Eydren al cubo! (Jaja es más fácil así), y bueno, muchísimas gracias por tu paciencia y de corazón espero que tu trabajo sea ya un poco más llevadero y pues aquí estoy de vuelta con muchas ideas en la cabeza y sobre todo de vacaciones! (yeah baby!) y bueno ya poco a poco vamos sabiendo como se da la interacción entre madre-padre-hija y ahora con la adición de Draco, jajajaja. Nos vemos en la próxima actualización.
Sandy.- Hola! Aquí está el capítulo nuevo!
Sakura Tachikawa.- Ale! Ahora soy yo la que pregunta, ¿tengo perdón?, jejeje, espero que ya te encuentres mejor y aquí me tienes con muchísimas ganas de leer Alquiler y Día de Nieve! Creo que eres de las pocas que ha defendido a mi pobre Harry (sí es mío); en cuanto a eso de que Cho y Ginny sean parientes jejejeje sin comentarios, no ya en serio, el carácter de Cho era el que más se adaptaba al personaje, y bueno creo que ya he explicado un poco mejor lo que pasó con Ginny ¿no?, en cuanto al Cho-Harry, ya veremos, ya veremos, y bueno, las pasiones son las que acaban con uno y más si tu personalidad es tan pasional y explosiva como la de Harry; me halagas con tus comentarios y bueno, ¿Qué tal la aparición de cierto rubio?.
Miss Black Potter.- Hola!, bueno aquí está la conti y espero que te haya gustado el capítulo, tenemos personaje nuevo, hemos visto un poco del pasado H/G y creo que ahora si me volví loca al meterme en las cabezas de Harry, Hermione y Rose, jejeje. Nos vemos en la próxima actualización!
Belmi.- Belmi! Jejeje ¿sigue Rose pareciendo odiosa o ya podemos dar por hecho esa cuestión?, poco a poco iremos viendo que hacen nuestros protagonistas y bueno me he dado cuenta que quieren saber más de lo que piensa y siente cierto moreno ojiverde ¿no?, mmmm me plantearé eso, jejejeje. Nos vemos en la próxima!
Jejejeje soy tan feliz! los reviews siguen aumentando! ya conozco a algunas y bueno cada vez se van agregando más lectoras, me hacen tan feliz! y como dicen mis autoras favoritas: una autora feliz es una autora inspirada...
