Dios bendito! ni yo pensé que me tardaría tanto, esta vez no tengo más excusa que...la vida misma...mi vida dio un cambio de 180 grados y ahora hace unas semanas lo ha vuelto a hacer, pasé de graduada y desempleada a ama de casa y ahora tengo trabajo! (y no, no me casé ni me embaracé, jejejje).
Espero no volver a tardarme y bueno les compensó con capítulo largo y algo más. Recuerden el rating del fic para que después no haya malosentendidos. Gracias por leer.
Y debo confesar que tenemos capítulo acá, gracias a una personita en especial pues fue gracias a su PM que el foo se me prendió y tenemos este capítulo hoy, así que Eydren este cap es para ti.
Estúpido fanfiction! si no fuera por las chicas del foro de Draco Dormiens Nunquam Titillandus creo que seguiría jalandome de los cabellos, así que chicas! gracias!.
.
.
.
.
.
.
Capítulo 9
.
.
-Reencuentro-
.
.
Luz del fuego
.
.
.
La luz del fuego
.
.
.
¡La luz de fuego!
.
.
.
Esa era la respuesta, este tipo de luz podía ser tan enigmática, tan misteriosa que si fijabas la vista en ella por mucho tiempo, esta te envolvía, te atrapaba en un mundo donde podías ser quien realmente eras, sin ataduras, si prejuicios y al momentos de que esta luz se extinguiera, pareciera que el tiempo retomaba su curso que lo que habías hecho jamás había sucedido.
O al menos eso era lo que había dicho Hermione y Harry estaba dispuesto a envolverlos a ambos en la luz del fuego.
.
.
-o-o-o-o-o-
.
.
Si Rose pensaba que los adultos eran extraños, ahora podría decir que el más extraño de ellos era su propio padre.
Tenía días que su humor había cambiado, ya no estaba tan huraño, bromeaba con el tío Draco y de vez en cuando sonreía, lo que ocasionaba que Cho se paseara suspirando por los pasillos.
Pero era, a la hora de la cena que su padre se comportaba más extraño.
Pues a pesar del poco tiempo que se permitía a la niña estar en presencia de los adultos, lo había notado.
Cuando la cena terminaba y los cinco minutos de Rose para despedirse comenzaban a contar, su antes gruñón y tenso padre tomaba una actitud pensativa, como encerrado en si mismo y ligeramente, poco a poco una tenue sonrisa se instalaba en su apuesto rostro.
Lo que Rose no sabía es que la mirada de Harry se oscurecía, un brillo diferente se instalaba en esta y sus pupilas se dilataban.
Todo eso debido a una única persona, su institutriz.
.
.
-o-o-o-o-o-
.
.
Hermione era conciente del escrutinio del que era presa. Y no solo por el par de verdes ojos del dueño de sus pensamientos, también era estudiada por una mirada más picara, fluida, del color de la plata.
Sabia el tipo de hombre que era Draco Malfoy, un libertino, bromista y mujeriego, pero a la vez podría llegar a ser tierno, serio y maduro, si la situación y las personas eran las indicadas.
Lo que no se explicaba era por que de repente había despertado su interés.
Draco la observaba como llevaba días haciéndolo, admirándola, apreciándola, como si estuviera valorándola. Pero valorándola ¿para qué?
Al mismo tiempo sentía la mirada de Harry, esta le abrasaba el cuerpo entero conforme la recorría.
Pero era una mirada dura, pues al mismo tiempo que la abrasaba, podía sentir que era gélida, como reprochándole algo.
Más sin embargo, de su boca no salía ningún sonido.
A su vez, a la derecha de Hermione, esta podía escuchar la cháchara sin sentido e interminable de la Señorita Chang. Esta estaba tan inmersa en su platica que no se daba cuenta que nadie le estaba prestando atención.
La tensa atmosfera se quebró al momento que la criada encargada de acostar a Rose llegó por ella.
La chica, Hannah (la misma que le había advertido con respecto a la niña) retiro la silla de la pequeña. A la vez que Hermione de manera gentil pero firme le pedía a Rose que se despidiera.
Por un momento la niña pareció perdida en sus pensamientos, pero un segundo después, su mirada se agudizo, observó con reproche a su institutriz.
Y elegantemente como se puede serlo a los siete años, se bajó de la mesa, de manera brusca se despidió de Cho, a Hermione la obsequio con una mirada de reproche y un seco "Buenas noches".
En cambio, con los hombres presentes en la mesa, su actitud cambió radicalmente.
De su adorado-odiado tío Draco, el cual estaba sentado a la izquierda de la niña y a la derecha de Harry, le apoyó ambas manos en la rodilla, hizo que este se agachara a su altura y le dio un pequeño beso en la mejilla, a lo cual el rubio respondió riéndose y revolviendo su pelirrojo cabello y brindándole un "Buenas noches, Zanahoria bebé" la dejó marchar, recibiendo una gélida mirada, marca Potter de la niña.
Pero la muestra de afecto con el padre fue todavía mayor, como si e su mirada jamás se reflejaran sentimientos distintos a la adoración y ternura, se arrojo al cuello del hombre, este respondió tomándola en brazos y soltando una sonora carcajada, logrando que en la garganta de Hermione se instalara un apretado nudo.
Juntos padre e hija olvidándose del decoro y la educación, murmuraron con las cabezas juntas, rieron y se dieron pequeños cariños.
Y a pesar de ser tan estricta como institutriz que era con la etiqueta y las buenas formas, el corazón de madre no dejó que Hermione riñera a la niña, solo pudo ser una espectadora mas del cariño inmenso que los ojiverdes se profesaban.
La niña con un último beso a la punta de la nariz de su padre, descendió de las piernas de este y siguió a Hannah, como todas las noches.
Pero eso no quitaba que cada noche al descender de las rodillas de su padre, su corazón se sintiera triste, deseando en lo más profundo que quien la acompañara a dormir no fuera la sirvienta, si no si propia madre, que fuera ella quien le pusiera el camisón, la metiera en la cama, la arropara y le deseara las buenas noches con un beso de despedida.
Lamentablemente eso solo sucedía en sus sueños.
.
.
-o-o-o-o-o-
.
.
Draco sabia que entre su testarudo amigo y la seria institutriz había más de lo que aparentaban.
No estaba seguro de que era, pero eso lo venían arrastrando de tiempo atrás, mucho tiempo atrás.
Al astuto Malfoy no se le escapaban las miradas furtivas de uno y de otra, la tensión en el ambiente cuando ambos estaban en la misma habitación y sobretodo la manera en que Harry se crispaba cada vez que su grisácea mirada se posaba en la castaña.
Tal vez Draco tuviera mas de los Black de lo que le gustaría admitir, pero el regocijo que le causaba el enrabiar a su amigo era el causante de que cada día buscara con más insistencia a la Señorita Granger.
¿Qué si en el pasado Potter y Granger habían tenido algo que ver? A él realmente no le importaba, solo, bueno realmente solo quería incordiar un poco a Harry.
Que de la cara se le quitara la expresión amargada que por años había cargado.
-Dígame Señorita Granger- llamó la atención de la institutriz con su pomposo tono- ¿Qué le parecen los páramos del Valle de Godric?-
-Nada fuera de lo común Señor Malfoy, ya sabia a que atenerme cuando acepté este trabajo- la institutriz era inteligente, demasiado para su propio bien y al rubio no se le escapó el doble sentido de su respuesta- Pero, podría decirme, ¿A qué se debe su pregunta?-
Mmm, la muchacha tenia carácter, no cualquiera le respondería con una pregunta tan directa. Era tiempo de ver la reacción de Harry.
-Simple curiosidad, Señorita Granger- le contesto haciendo un movimiento con las manos, como restándole importancia al asunto- es solo que me preguntaba sino estaría hastiada de esta soledad, el frío, la neblina y como tengo un viaje programado a América, ni no le gustaría acompañarme- soltó, así sin envolventes para poder captar las reacciones que estaba seguro iba a ver.
Por el rabillo del ojo pudo ver como se tensaba la quijada de Harry, como se cuadraba y como sus ojos parecieron lanzar rayos de color esmeralda con intención de matarlo.
De la misma manera, en la insípida Cho Chang pudo ver como se dibujaba una sonrisa conspiradora, maquiavélica casi saboreando el triunfo al sentir como le podrían quitar el gran obstáculo de su camino.
Y finalmente, la expresión en los enormes ojos de su chivo expiatorio.
La muchacha estaba estupefacta e incredulidad se podía leer con facilidad en sus castaños ojos.
-Creo Señor Malfoy, que ese tipo de preguntas no se hacen en la mesa- le reprendió cuando al fin pudo hablar.
Draco estaba pasándolo de lo lindo, pues el aura negra y amenazante a su izquierda crecía con cada palabra de la morena.
-¡Oh! Pero Señorita Granger me encantaria saber su respuesta- le contesto con su sonrisa mas seductora, aquella que lograba que las mujeres cayeran rendidas a sus pies.
Co gran placer notó el sonrojo en la institutriz.
-Si es tanta su insistencia Señor Malfoy, con gusto le doy una respuesta, pero no aquí- le contesto educadamente la institutriz.
Draco no cabía en si, había logrado avergonzar a la pragmática castaña y hacer que a Harry casi se le reventara el hígado. Así que como buen amigo procuró que el órgano de su amigo terminara de explotar.
-¡Harry!, Querido amigo, ¿podríamos usurpar tu estudio por unos minutos?- hipócrita y concientemente le preguntó.
Tres pares de ojos se clavaron en el moreno, a lo cual con un esfuerzo sobrehumano respondió.
-Por supuesto Draco, úsalo, a mi no me molesta- Le dijo al momento que se levantaba y salía hecho una furia del salón comedor.
Draco no pudo evitar la sonrisa que se le pintó. Su amigo era más obvio y claro que el agua.
-¿vamos Señorita Granger?- preguntó al momento de levantarse y apresurarse a retirarle la silla a la morena.
Hermione aun estupefacta por la repentina salida del moreno solo pudo contestar.
-Claro, Señor Malfoy- y aceptar ser ayudada y escoltada por el rubio.
-Si nos disculpas Cho, querida; tenemos unos asuntos que tratar- exclamó Draco a una sorprendida morena que aun continuaba sentada a la mesa, como si no se pudiera explicar el por que de la reacción de Harry.
¡Estúpida!
.
.
-o-o-o-o-o-
.
.
Cuando Draco y Hermione llegaron al estudio, en este ya habían encendido el fuego de la chimenea, debido a que por lo general, el señor de la casa solía ir ahí un par de horas antes de irse a dormir.
Hermione se sentía incomoda, fuera de lugar, pues a pesar de conocer ya la habitación, esta se le hacia extraña sin su dueño en ella.
Y mas extraño aun se le hacia la proposición que le había hecho el rubio.
No era tonta como para imaginar que él estaba enamorado de ella.
No, ese astuto hombre se traía algo entre manos, pues no por nada Harry se había molestado tanto. Razón por la cual debía de tener cuidado de lo que dijera.
Se sentó enfrente del rubio y este embozó una enigmática sonrisa.
-entonces ¿Qué dice?, Querida ¿acepta fugarse conmigo a América?
La castaña trató de tranquilizarse y que su rostro no reflejara nada.
-Creo que sabe que mi respuesta será que no Señor Malfoy, así que ¿Por qué insiste en preguntármelo?- le respondió en actitud seria.
El rubio la observo por unos momentos en silencio y cuando la castaña estaba comenzando a impacientarse, rompió e carcajadas.
-Es más inteligente de lo que pensaba Señorita Granger- exclamó cuando pudo calmarse.
-¿Por qué dice eso?-
-Por que sencillamente, ambos sabemos que lo hice solo por molestar a cierta persona.
-¿Por qué?-
-Por que me gusta gastarle bromas a mis amigos, Querida-
-Eso o fue una broma, Señor-
-No, pero eso lo sabemos solo usted y yo-
-Por favor Señor Malfoy, déjese de juegos y dígame que es lo que trae entre manos-
Draco dejó de lado su expresión bromista y tomó en serio a la castaña.
-mire Señorita Granger, con certeza no se que es lo que se trae con Harry, pero ya va siendo hora de que lo resuelvan-
Estupefacta era poco a como se sentía Hermione.
-No se de lo que está hablando Señor- Draco acercó su rostro al de la mujer.
-¡Oh! Claro que lo sabe querida, no se lo que se traen ustedes, pero ya es tiempo de que en esta casa se deje de respirar tanta tensión en el aire, así que si tiene problemas con mi amigo, resuélvalos- terminó el rubio alejándose de la castaña y a punto de cruzar la puerta exclamó.
-Lo que Harry en este momento tiene, no se le puede llamar vida-
.
.
-o-o-o-o-o-
.
.
Horas después, Hermione aun no podía salir del asombro, no se explicaba como Draco se había dado cuenta de la extraña relación entre Harry y ella.
Por que no podía no saber el verdadero motivo, lo referente a Rose; pero había podido darse cuenta de la tensión existente entre ellos.
No podía flaquear, primero estaba su hija y no importaba lo que cientos de Dracos pensaran, Hermione estaba ahí para Rose, que no pudiera sacarse al padre de a cabeza, era algo totalmente diferente.
Ahora, como varias noches atrás, había entrado a la habitación de la niña. Era una habitación espaciosa y muy grande, con enormes ventanales que por las mañanas debería brindar una vista hermosa.
Por toda la habitación había muñecos regaños aquí y allá, era como entrar al mundo de Rose, todos los muebles y accesorios eran de color blanco, al igual que los vestidos de la niña, que la hacían parecer casi etérea.
Pero en esos momentos parecía un ángel, enfundada en su grueso camisón de dormir y acostada a media cama.
Dormía pacíficamente, sin su expresión huraña y altanera la niña era hermosa.
Los ojos de Hermione se llenaron de lágrimas, cada día que pasaba la niña se parecía mas a ella que a Harry, pero el parecido era tan sutil que solo si te dijeran que son madre e hija comenzarías a notarlo.
Podía ver en el mentón de la niña, el de Jane, su propia madre, o la estatura de la niña, era la misma que Hermione había tenido a su edad. Pero la nariz, la pequeña y fina nariz era idéntica a la de la castaña, solo sus preciosos ojos almendrados y su lacio cabello eran herencia paterna.
En cuanto carácter, Hermione no quería admitirlo, pero la niña era como ella, terca, decidida, orgullosa, pero a la vez tierna e imaginativa, todo esto elevado al máximo por la malcriadez del padre.
Pero estaba logrando que la niña cambiara. Desde es platica acerca de la luz del fuego, la niña ya no era la misma.
Se había vuelto más participativa y por fin podía leer con claridad y fluidez.
Le encantaba la clase de pintura y dibujo, pero refunfuñaba y se ponía de mal humor con la de aritmética y francés.
Era más sociable y amable con todos.
Pero era a la hora de la luz del fuego donde la niña se permitía ser ella misma.
Hablaba y soñaba en voz alta, en ocasiones hablaba sobre su padre y en otras se perdía viendo una y otra vez los dibujos que Hermione hacia; una vez la castaña había notado la mirada de la niña sobre ella, estudiándola, como si le estuviera preguntando miles de cosas y cuando Hermione alzo su vista y se enfrento a la de la niña, no supo leer lo que en ella le decía.
Sin embargo, a la hora exacta, la niña se volvía a encerrar en su coraza y en silencio salía de la habitación.
Y ahora la que debía salir sigilosamente para no ser atrapada donde no debía, era Hermione. Solo una cosa más antes de irse ahí.
Se acercó un poco mas a la Cama de la niña, se inclino sobre esta apartando los cabellos que le caía en la cara y suave como el aleteo de una mariposa depositó un beso en la frente de su hija, esta pareció no haberlo sentido pues en cuanto Hermione estuvo de pie se acomodo de lado, viendo hacia la puerta.
En voz baja, la castaña le deseo las buenas noches y se marcho del cuarto.
Sin notar que en plena oscuridad un par de ojos verdes se abrían, la observaban tenuemente antes de volverse a cerrar murmurando una mágica palabra de cuatro letras.
.
.
-o-o-o-o-o-
.
.
Iba caminando por los pasillos en dirección a su propia habitación.
Cada día Hermione se sentía realizada gracias a ese beso que se permitía darle a la niña, la única vez en el día en que era la madre y no la institutriz la que estaba ahí.
Ya toda la casa se encontraba a oscuras, sus habitantes hacia tiempo que se habían retirado a sus habitaciones. Razón por la cual, al pasar cerca del salón de clases, le extrañó ver la luz que salía por debajo de la puerta.
Despacio abrió la puerta y se encontró de pronto con la habitación totalmente iluminada por la luz del fuego.
La chimenea se encontraba prendida, se podía escuchar el crepitar del fuego; pero lo que la sorprendió no fue eso si no el hombre que se encontraba en medio de la habitación, observando con atención las llamas mismas.
-Pase y cierre la puerta- en aquel silencio se escucho el sonido de la manija al cerrarse y el susurrar de la tela del vestido de la muchacha al acercarse al hombre.
-Se….-tragó saliva- Se encuentra bien, ¿Señor Potter?- el hombre estaba extraño, como envuelto por la bruma que había en las afueras de la casa.
-Dice que la luz del fuego es mágica, ¿No Señorita Granger?- le evadió al hacerle otra pregunta- ¿Qué cuando esta aparece, todo lo que se hace, lo que se dice, se siente, jamás existió, cuando esta se extingue?- le preguntó con una nota más ronca aun en su voz de barítono.
- A…así es, Señor Potter- Hermione tartamudeaba, ¿Cómo sabía él eso?
Estaba a punto de externarle esa misma pregunta, cuando el hombre de espaldas a ella por fin volteó a verla. Lo que leyó en esos ojos, por tanto tiempo soñados, la dejó sin aliento.
Esas hermosas esmeraldas tenían un brillo diferente, había calidez, anhelo, admiración y sobretodo deseo.
Él deslizó su mirada por todo el cuerpo de la castaña y ésta sentía como poco a poco, ahí donde su mirada la tocaba, se abrasaba, de la cabeza a los pies y una vez más de los pies a la cabeza.
Sentía como su propio deseo se abría paso dentro de ella. Pero fue cuando él avanzó hacia ella, acorralándola entre el escritorio y su cuerpo, cuando éste explotó y fluyó alojándose en su vientre, en forma de calor líquido.
-Te recuerdo a la luz del fuego Hermione- dijo al momento que su mano alejaba los rizos castaños que cubrían la sien de la muchacha- llevas años atormentándome a la luz del fuego- exclamó después de depositar un húmedo y calido en el sitio previamente desprovisto de rizos.
Los ojos castaños se agrandaron, se tornaron dorados y un jadeo involuntario salió de su boca, cuando la misma mano que le había acariciado la cara ahora acariciaba el costado del cuello.
Ella sabia a que recuerdo se refería, aquella noche en el barco, su mágica noche, si solo él supiera que ella recordaba con exactitud ese momento.
-Tu cuerpo desnudo, iluminado solo por la luz del fuego, lo tengo grabado en la memoria Hermione- la voz del hombre se hacia cada vez más ronca y su mano descendía más y más.
Hermione no podía moverse y no quería hacerlo.
-Acompáñame una vez más a la luz del fuego, Hermione-
Sabía lo que él le proponía, sabia que había utilizado sus palabras, su cuento sobre la luz del fuego como una excusa barata, pero no le importaba y dejó de pensar cuando los labios masculinos encontraron los suyos.
Comenzó siendo suave, dos bocas que trataban de reconocerse, recordarse.
Y cuando por fin lo hicieron, el beso se tornó demandante, posesivo.
Hermione enredó sus manos en le cuello de Harry, acercándose a él, apretándose en contra de él. Logrando que este gruñera, mientras sus viajeras manos recorrían la geografía de ese exquisito y femenino cuerpo.
La respiración de ambos se tornó aun mas pesada y trabajosa cuando los labios se abrieron y las lenguas entraron en contacto.
La castaña se apretó aun más contra el moreno y los brazos de este le rodearon la cintura.
Ya no era suficiente el besarse y apretarse el uno con la otra y ambos lo sabían.
El corbatín y el falso cuello de la camisa de lino salieron volando, Hermione no recordaba ser tan rápida con las manos, pero en ese momento lo era, quería ver y sentir una vez más el magnifico cuerpo masculino.
A su vez, Harry libraba una batalla campal con los diminutos botones de la larga hilera que cerraban el vestido de la castaña, ¡maldita reina Victoria y su sentido de la moda!
Al mis tiempo se abrieron la camisa y el vestido.
Los ojos de ambos se oscurecieron y el deleite dilató sus pupilas.
Hermione gimoteo y jadeo al ver de nuevo el pecho del hombre, extendió una blanca, pequeña y temblorosa mano y le tocó, justo donde el corazón latía desbocado.
La inquisidora mano de la muchacha viajó más al sur, pasando por los marcados abdominales, adorándolos y admirándolos, al mismo tiempo que un ronco gemido brotó desde lo más profundo del pecho de Harry.
Pero la exploración de su mano no pudo seguir más al sur, puesto que sintió como el hombre la liberaba de la presión del corsé , como la sostenía férreamente de la cintura para que el mareo provocado por la liberación de las ballenas pasara y una vez recuperada como si fuera una muñeca, la separaba un poco del escritorio, le sacaba los brazos de las largas mangas del pesado vestido y dejaba que este le resbalara por las caderas, formando una masa informe a los pies de la muchacha, le siguieron las enaguas y el corsé en la caída al piso.
Ahora solo estaba cubierta por la camisola y las medias, pues las calzas también acababan de caer, mientras que él aun continuaba totalmente vestido frente a ella. Solo con la chaqueta y la camisa abierta.
Hermione subió sus manos, apartó un poco las muñecas del hombre y prácticamente le arrancó las mancuernillas, logrando que Harry riera.
Colocó las palmas de las manos sobre el vientre masculino y avanzó hacia arriba. Sus manos apretaron los delgados y fuertes hombros y deslizaron la camisa y la chaqueta fuera de ellos, ahora el estaba desnudo hasta la cintura.
Pero una vez más, no pudo terminar su cometido pues los labios de Harry besaban su cuello, lo acariciaban y lo mordían.
Era tan mágico que cuando escuchó el sonido de su camisola al desgarrarse no le importó, no, en ese momento solo quería sentirlo y para eso debía de deshacerse del pantalón.
Pero de nuevo no la dejó, la punta de un dedo le acariciaba un pecho, alrededor del pezón y la curvatura inferior del mismo, logrando hacerla gemir y que no le avergonzara sentir la humedad entre sus piernas.
Distrayéndola al acariciar el otro seno, la otra mano del moreno viajó a donde quería, a ese sitio oculto, húmedo y caliente que le prometía el paraíso, encontrando lo que buscaba.
Acarició despacio y suavemente pues Hermione estaba tensa y sintió como se relajaba al momento que el sitio de su dicha oculta se abría para él, al mismo tiempo que las uñas de la castaña se enterraban en su espalda.
Estaba lista para él, siempre lo había estado.
Retiró los dedos de la entrepierna de la muchacha, no claro que sin el reproche de la misma, la sujetó de la cintura, sentándola en el borde del escritorio y abriéndole las piernas con las rodillas.
Rápidamente se desabrochó los pantalones, liberando su excitación y sin preámbulo la penetró.
Ambos jadearon con la intromisión, las manos de la mujer se volvieron a crispar, pero un instante después, laxamente viajaron a los glúteos del hombre, los acarició y con firmeza los empujó hacia si.
-Rodéame con tus piernas- le rogó el ojiverde al iniciar un leve movimiento de vaivén.
La muchacha obedeció sin chistar y Harry aprovechó para acariciar las largas piernas, soltarle las medias de las ligas y deshacerse de ellas, terminando de recargar a la chica en el escritorio.
Y así, al estar con Harry sobre ella ya no podía negárselo a si misma, lo amaba, tal vez desde siempre, ese hombre se había adueñado de todo su ser y era feliz por eso.
El sentirlo sobre de ella, junto a ella, era lo mas sublime del universo; el vaivén de sus caderas era lento y el ritmo fue aumentado en intensidad al igual que el latir de su corazón, Hermione sentía que moriría del placer que ese hombre le proporcionaba, el único que lo había hecho y haría, ella siguió el ritmo impuesto por Harry y solo cuando levantó la vista y pudo ver en los ojos verdes del hombre toda la pasión que le despertaba fue que se dejó llevar.
Harry sabía que esa pequeña mujer lo había embrujado, el solo verla conseguía que pensara en tenerla entre sus brazos, esa mujer era su dueña y ya no había razón para que tratara de negarlo; sentirle ahí con él experimentando las misma sensaciones no tenía palabras, sentirse a si mismo hundirse cada vez más fuerte en ella y escuchar sus jadeos era lo que llevaba años soñando, pero ahora era ella quien lo tenía entre sus brazos, estaba a punto de llegar y lo sabía, su linda castaña lo rodeaba con brazos y piernas y ese abrazo tan íntimo fue el que logró que se dejara ir y terminara con un estremecimiento entre los brazos de SU mujer, sintiendo como Hermione apretaba el abrazo al llegar a un segundo orgasmo al mismo tiempo que el suyo.
.
.
.
.
Era ahí donde debían estar.
.
.
.
Notas de Chio: lease notas de autora, jejejeje, merezco review?, jejejej les puedo anticipar que habrá una nueva participación en la historia?, así que ¿quién aparecerá? o ¿quién volverá?, mmmm, jejejeje y para las chicas amantes de Malfoy, creo que este cap les ha gustado! jejejeje.
.
Ahora paso a los reviews de las chicas que no tienen cuenta o que no tienen permitidos los PM's.
.
Safi: Jejejeje en cuanto a tus exigencias, no te preocupes, yo soy igual y reviso la página a diario para ver si ya actualizaron mis historias favoritas, pero como "escritora" también entiendo que en ocasiones aunq uno quiera no se puede, jejejeje.
Pero ya estoy acá con capítulo nuveo! Y creo que te va a gustar mucho! Jejejejeje y gracias por tu felicitación.
Lilis: entonces creo q este nuevo capítulo te va a gustar.
megafanHP: gracias por al felicitación! Jejeje en cuanto a las pervert (q admitamoslo TODAS lo somos) creo que se las debía, jejejejeje y la película, simplemente no le hago justicia, la película es magnífica. Gracias por tu review!
Miss Black Potter: pues aquí está el nuevo capítulo! Y esperemos que lo consideres aunq sea un poco bueno.
.
.
Nos vemos!
Atte.
Chio.
