Niñas! me hacen taaaan feliz! más de los 10 reviews que me plantee como meta! jejejeje son lo máxio niñas!

Mil disculpas por la tardanza en actualizar y creo que de ahora en adelante dejaré un capítulo mensual, para que no tengan que estar buscando o esperando tanto, en ocasiones no tengo más excusas que la falta de tiempo o la de inspiración, chicas, mil disculpas.

Pero en esta ocasión...jejejeje...demos las gracias a mi querida beta, que aún estudia y no tenia tiempo para corregirme ;D

Y por primera vez, creo q en este cap me voy totalmente fuera del contexto de la película, tengo tiempo que no la veo y no queria hacer una copia vil si no dar mi interpretación de la misma, espero no les moleste.


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Capítulo 10

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-Familia-

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Pocas veces en su vida Harry Potter se había sentido completo, esta era una de ellas.

Aun yacía junto a la castaña, ambos se encontraban tumbados en el suelo entre un lío de ropas femeninas y masculinas, cómo era que habían llegado al suelo, era lo de menos, lo importante en esos momentos era el cálido cuerpo que aun apresaba entre sus brazos.

Estaba dormida y así con su cara relajada, era tangible el gran parecido que había entre madre e hija, era tan hermosa que ahora comprendía por que no se la había podido quitar de la cabeza.

Pero en esta vida no todo es felicidad y tenías que levantarse y llevar a su fin el idílico encuentro a la luz del fuego…por el momento.

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No pudo evitarlo, simplemente no pudo hacerlo, había despertado con una gran sonrisa en el rostro. Sonrisa que en cuanto pisaba el umbral de la puerta de su dormitorio la guardaba solo para si.

Hacia quince días del mágico encuentro en el salón de clases y cada día, cada noche, él la buscaba, ponía cualquier pretexto y la llevaba a los lugares más recónditos de la casa y ahí le hacia el amor.

Él había sido el primero y estaba segura que sería el único. Con él había aprendido y cada vez era un encuentro diferente que la hacía volar y sentir que tocaba un pedacito de cielo.

Pero por muto acuerdo, eran cuidadosos, su relación frente a los demás seguía siendo la misma, el la apabullaba, ella le contestaba. En la superficie nada había cambiado.

Más en el interior, donde verdaderamente importa, Hermione sabía que ya no era la misma, por primera vez era feliz.

El hombre que amaba la adoraba, estaba cerca de su hija y esta había dejado atrás la hostilidad hacia ella y daba muestras de una gran inteligencia.

No podía pedir más, salvo lo imposible; decirle la verdad a la niña, que era su madre, que siempre la había querido pero en esos momentos no podía hacerlo.

Eran muchas las cosas implicadas y no podía herir a Rose de esa manera.

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Draco no podía creer que lo que en algún momento consideró como una posibilidad, fuera cierto.

Harry y la Señorita Granger eran amantes.

No había tenido necesidad de que se lo dijeran, él pudo verlo, en los gestos, las miradas cómplices, la ahora pacifica hora de la cena, pero como la buena conducta dictaba, no había dicho nada.

No afectaba a nadie y para que negarlo, la pequeña institutriz era muy atractiva.

¿Qué diría el tío Sirius de todo esto?

Sería un gran espectáculo que rogaba poder presenciar, aunque lo más seguro fuera que no se pudiera, en dos semanas viajaba a América.

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Ahí estaba una vez más.

Sola, sin la ayuda de nadie.

A pesar de la hora tan temprana del domingo, la niña nunca faltaba, no podía hacerlo,

Cada semana, al despuntar el alba y poco después de que los sirvientes se fueran a la misa dominical. Rose se levantaba, se vestía con prisas y con sigilo recorría los pasillos de la casa hasta llegar al que conectaba con el lago.

Ahí tomaba su pequeña barca y remaba hasta la glorieta anclada en el medio de aquel frío paraje.

Se bajada de la barca, subía los blancos escalones y se encerraba por horas.

A disfrutar de su madre…aunque solo fuera en su imaginación.

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Hermione la había seguido, era lo único que no había logrado que cambiara de la niña.

¿Qué hacia cada domingo encerrada en medio del lago?

A pesar del frío que en esos momentos hacia, a Rose no le importo, remó con energía y en minutos se encerró en la glorieta. No saldría de ahí hasta la hora del almuerzo.

Era terrible verla así, sola, triste, añorando a una madre ignorando que la suya estaba a milímetros de ella.

Un escalofrío recorrió su cuerpo entero al imaginar que la niña nunca se enteraría que ella era su madre, provocando que se abrazara a si misma.

Pero ese temor duro poco, al sentir que un par de brazos la rodeaban por la espalda.

La fragancia tan especial, tan conocida, tan masculina, la invadió al mismo tiempo que los labios del hombre le plantaban un beso debajo del lóbulo de la oreja.

Hermione una vez más se estremeció, aunque esta vez no fuera por el frío.

Esa tierna caricia le demostraba que eran más que simples amantes, pero a pesar de los indicios no se atrevía a esperar que él la amara, no podía.

-¿Qué haces aquí con este frío del demonio?- preguntó el moreno al momento que con la nariz recorría el largo cuello de la castaña.

-Sólo observo y trato de entender- le contesto la mujer al tiempo que se recargaba en el fuerte pecho masculino y el hombre apretaba el abrazo- Y te he dicho que no digas maldiciones-

-¿Entender?- Harry rió con el regaño de su mujer al mismo tiempo que su cálido cuerpo le distraía la siempre aguda mente que tenía.

La castaña se sentía tan a gusto entre los brazos del hombre que solo pudo levantar el brazo y señalas la glorieta donde Rose se había encerrado.

Harry al reconocer el sitio y la persona de quien estaban hablando, se tensó, pero al sentir la vulnerabilidad de la castaña como propia, la acercó más a él y apoyo su barbilla en el hombro de la mujer.

-Rose…desde que le enseñé a remar y estuve seguro de que podía hacerlo ella sola, cada domingo va y se encierra ahí, no deja que nadie se acerque y ni siquiera a mi me ha dicho que es lo que hace-

Hermione suspiró y sintió como un ramalazo de tristeza la invadía, su hija estaba sola y no confiaba en nadie, los ojos se le llenaron de lágrimas por la impotencia.

Harry sintió más que ver, como las lágrimas traicionaban el autocontrol de la muchacha; una mano subió hasta la mejilla sonrosada de su mujer y eliminó el rastro acuoso dejado ahí por el llanto silencioso de Hermione.

Él sabía que le dolía a la castaña no poder confesarle todo a la niña, pero también conocía a Rose y su carácter; el confesarle algo de tal magnitud e ese momento seria perjudicial para los tres.

-¿Cómo lo soportas?- preguntó elevando su cabeza hasta posarla a la misma altura de la de la mujer.

Hermione apretó el abrazo, al sentir la mejilla del moreno pegada a la suya y más por la connotación de la pregunta.

-Porque se que aun no es el momento y lo que menos quiero es dañar a mi hija-

Era tal el sentimiento impregnado en las palabras de la castaña que Harry se olvidó del lugar donde estaban, de las apariencias y le volteó el rostro a la muchacha, observó sus brillantes ojos y la besó.

Importándole un bledo si alguien los veía y tratando de demostrar en ese simple y apasionado gesto, cuanto la quería.

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Una vez más era de noche y otra vez a Rose, era su sirvienta la que la preparaba para dormir.

A pesar de saber que nunca sucedería, noche tras noche seguía añorando ver a su madre atravesar el umbral de la puerta y que fuera ella y nadie más quien la ayudara.

Pero no era posible y a pesar de estar conciente de ello, seguía esperando algún milagro, pues desde días atrás sentía su presencia más cerca, cada vez más cerca.

Ya no era un sueño difuso, ahora casi podía palparlo, pues siempre había cierta hora en la noche en que la sentía ahí a su lado, observándola, mimándola, apartándole los cabellos que siempre le hacían cosquillas en el rostro y finalmente dándole el tan ansiado beso de buenas noches.

Y aunque Rose sabía que era un sueño, muy dentro de sí, ahí donde no puedes ocultarte nada, soñaba con que su madre era castaña y con ojos tan hermosos que podían ir del dorado de la miel al más intenso chocolate.

Lo que Rose no sabía es que era ahí donde la verdad ya le había sido revelada.

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Harry caminaba tranquilamente por los oscuros y vacíos pasillos de su casa.

Era a esa hora en especial, en que podía permitirse relajarse, donde dejaba atrás todos los problemas del día; que si el galanteo sin disimulo de Draco hacia Hermione, el cual le hacía hervir de celos; que si el intento fallido de Cho por despertarle algo más que la frustración al no saber que hacer con ella; que si Rose estaba más pensativa que antes, que su mirada parecía querer gritar que escondía un secreto; que si sus sentimientos por Hermione eran más fuertes de lo que alguna vez llegó a imaginar.

Pero era por fin a esa hora, donde podía dejar atrás lo que últimamente le partía la cabeza en dos; las finanzas de la familia.

No era que estuvieran en la calle, pero las deudas seguían aumentando y los ingresos seguían disminuyendo, ese año la lana obtenida no era la suficiente y si seguían así necesitarían de algún milagro para poder recuperarse.

Pero por ese día era suficiente de quebraderos de cabeza; ya el día de mañana pensaría una nueva estrategia, era momento de permitirse ser él y buscar a su mujer. Y a esa hora sólo podía encontrarle en un solo lugar.

Y no se había equivocado, con el sigilo digno de un gato, había abierto la puerta de la recamara de su hija, se había recargado en el quicio de la puerta y se había permitido observar a las mujeres de su vida.

Tan parecidas y la vez tan distintas, una castaña, la otra pelirroja, una de ojos verdes, la otra marrones, una ya una mujer y la otra apenas una niña; pero las dos igual de obstinadas y tercas y aún así las amaba, pobre de aquel que intentara quitárselas.

En silencio pudo ver la devoción con que Hermione acariciaba a la niña, la delicadeza con que lo hacia para no molestarla y sobretodo la añoranza en su mirada.

-hey- la llamó casi en un susurró.

La castaña volteó a verlo al instante con los ojos dorados llenos de amor de madre.

-Hey- le contestó el inapropiado saludo también en un susurro.

-Venga, hay que dejarla descansar- le pidió en voz queda apartándose del quicio de la puerta y ofreciéndole la mano.

Hermione le dio un último vistazo a la niña, le acomodo bien las cobijas y con un beso en la frente se despidió de ella.

Se levantó y tomó la mano que el moreno le ofrecía, retirándose juntos a disfrutar de otro tipo de amor.

Sin ser concientes que el simple gesto de tomarse de la mano y entrelazar los dedos había sido captado por la niña y había causado un clic en su adormilada cabeza, acomodando un poco más las piezas del rompecabezas en su mente.

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Harry despertó de súbito esa madrugada y a pesar de estar envuelto en el calor que el cuerpo de la castaña a su lado le proporcionaba, dejo de abrazarla y con cuidado de no despertarla se retiró a su habitación.

Por lo general despertaba poco antes del amanecer, aún en el lecho de la muchacha, le robaba un beso de buenos días e iba a desordenar un poco su cama como si en realidad hubiera dormido ahí.

Pero esta vez no, había despertado como mínimo tres horas antes de lo esperado y se había sentido incómodo en la austera habitación de la institutriz y por primera vez no la besó al irse.

Llegó aún inquieto a su habitación y tratando de descansar un poco se metió a su cama, cerró los ojos y por más vueltas que dio no pudo conciliar el sueño, algo le preocupaba, algo presentía y no sabía que era, cuando un chispazo de instinto paterno le hizo levantarse de un brinco y correr a la habitación de la niña.

Llegó a ella casi al mismo tiempos que Hermione y por primera vez no se detuvo a devorarla con los ojos, su hija estaba primero.

Haciendo de tripas corazón, tomó fuerza y abrió la puerta. Lo que vio ahí lo dejo estupefacto.

Rose gemía y se retorcía en un enredo de sábanas, estaba empapada de sudor pero al mismo tiempo se estremecía como si se estuviera congelando.

Hermione salió primero que él del shock e inmediatamente corrió al lado de la niña, le apartó las mantas húmedas del cuerpo, posó su mano sobre la frente de la niña, le tocó la garganta y la barriga y después de observarla por largos momentos se volteo al aún impresionado padre.

-Tiene fiebre y lo más probable es que sea fiebre tifoidea- le dijo con voz calma pero firme.

Si había algo que Harry no soportaba era ver a su pequeña enferma pues a pesar de ser pocas las veces en las que caía enferma, siempre era grave para ella, la última vez, cuando Rose contaba con escasos 4 años había pasado quince días postrada en su cama por un simple resfriado que terminó por complicarse.

Razón por la cual comenzó a consentirla cada vez más y más, con temor de que tal vez fuera la última ocasión para ver su sonrisa.

-¡Harry!- le gritó la mujer desde la cama de la niña-¡Despierta!- logrando que este lo hiciera.

-Dime que puedo hacer- la preocupada mirada de la castaña lo inquietó.

-Trae un médico inmediatamente-

Harry ni siquiera pensó en los kilómetros que tenía que recorrer para llegar con el médico más cercano, no en las horas que tardaría en traerlo; solo pensó en el bienestar de su hija.

Atinó a cambiarse de ropa y abrigarse, informar rápidamente de la situación a un adormilado Draco y despertar a las personas necesarias que pudieran servir de ayuda.

Ensilló él mismo su caballo y salió al galope en busca del galeno.

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Cinco horas después y una vez confirmado por el médico que la niña tenía fiebre tifoidea, recibir instrucciones del mismo y la gran botella de tónico recetado para Rose.

Hermione seguía pegada al lado de su pequeña francesita y a pesar de que la niña ya no se estremecía tanto, seguía con fiebre y gemía quedamente de vez en cuando.

Hacia casi una hora que el medico le había dado la primera dosis del tonico y pareciera que este no surtía efecto.

Hermione solo escuchaba murmullos pausados a su alrededor y no era conciente de que aún seguí en bata, sin probar bocado y sin peinar, solo importaba su hija.

Escucho pasos, la puerta que se cerraba y como el ambiente se aligeraba.

Pero no fue hasta que Harry se posó a su lado que se dio cuenta que solo ellos estaban con Rose.

-Será mejor que vayas a descansar Hermione, no te hace bien estar toda la noche despierta- la mujer ni siquiera parpadeo.

-Tú tampoco has dormido-

_Si, pero no soy yo el que sigue en bata- Hasta ese momento la castaña no había sido conciente de lo que llevaba puesto.

-No me importa-

-Claro que si, anda ve y cámbiate yo me quedo con Rose-

-¿Dónde están los demás?-

-Les pedí que nos dejaran solo y que no molestaran-

-Pero… ¿no pensaran que es extraño que yo me quede con ustedes?-

-Nome importa Hermione- le contestó utilizando las mismas palabras que la castaña- Lo único que me interesa en estos momentos es que Rose sienta a su madre junto a ella y si para eso la gente empieza a hablar, me importa un demonio lo que digan- dijo seriamente el moreno, despegando la vista de su hija y la poso en la castaña- Y si tú quieres colaborar, te necesito bien vestida y abrigada, no enferma y te enfermaras si no te vistes-

Fue tal la convicción y determinación en la expresión del moreno que Hermione no replicó y corrió a vestirse.

Pero 48 horas después de haber descubierto a Rose enferma, la fiebre no disminuía y los aterrados padres comenzaban a inquietarse y tratar de no pensar en lo indeseable.

El doctor había vuelto a visitar a Rose horas antes, la revisó y su mueca cambió totalmente, pues les dijo que él ya no podía hacer nada y que solo podían esperar.

Respuesta que ningún padre quiere escuchar y menos unos jóvenes como lo eran Harry y Hermione y mas con el remordimiento de nunca haberle dicho la verdad a Rose.

Pero ahora, en plena madrugada y viendo como la vida se escapaba de su pequeña, fue que el dique de sus emociones terminó de romperse.

Harry se encontraba recargado en la chimenea, son chaqueta y el falso cuello, la camisa fuera de los pantalones y arremangado hasta el codo debido al calor que hacia en la habitación.

Mientras que Hermione aguantaba estoicamente el mismo sin quejarse y pegada al poste de la cama, pues hacia dos horas que Rose no soportaba el más mínimo roce.

Ambos solo la observaban removerse inquieta en aquella cama, cuando de pronto todo paró, Rose se quedó muy quieta y exhaló un largo suspiro.

La alarma se disparó en los angustiados corazones de sus padres y sin importa nada se retreparon en la cama.

Mas el alivio les llegó al ver que Rose lentamente abría los ojos. Sin embargo el sentimiento no duró mucho, pues la mirada de la niña se encontraba velada, vidriosa al mismo tiempo que decía incoherencias.

Rose había comenzado a delirar.

Harry y Hermione más angustiados que nunca, solo atinaron a tomarse de las manos y tratar de entender lo que murmuraba la niña.

Pero la palabra que pronunciaba cada vez más nitidamente, los desarmó.

-Mamá…mamá…mamá- repetía sin cesar a niña, gimoteando y llorando.

Hermione con el corazón roto aún mas cada vez que la palabra era pronunciada por la niña, actúo por reflejo, se soltó de Harry y tomando a la niña en brazos, la cunó en su pecho y la apoyó en su regazo, como si de un bebé se tratara.

Con lagrimas en los ojos y bañando sus mejillas, acarició las propias y acaloradas de la niña. Comenzó a cantarle una nana y cuando por fin pudo, le contestó.

-Aquí estoy pequeña, aquí estoy-

-¡Mamá!, ¡mami!- exclamó con la poca fuerza que tenia la niña y se aferro a su madre acurrucándose en su pecho- No me dejes mami, ¡ya no me dejes!-

Una vez más el corazón de ambos padres se hizo añicos.

Entre lágrimas, Hermione alcanzó a ver a su cabizbajo amante y reuniendo fuerzas de flaqueza, acercó a su hija aun más a sí.

-No cariño, no volveré a dejarte-

-¿Me lo prometes?- a pesar de saber que la fiebre era la que hacía hablar a la niña, no pudo contestarle más que con la verdad.

-Te lo prometo cielo, no volveré a dejarte-

-Ni a papá, a él tampoco lo vas a dejar, ¿verdad?- en ese momento Harry alzó su consternada mirada y la posó en la castaña-

-No cariño, a él tampoco lo voy a dejar-

-Porque lo quieres, ¿verdad mamá?- Hermione sintió que el nudo en la garganta se estrechaba aún más

-No cielo, no lo voy a dejar por que lo amo- Y pudo ver el brillo, ese maravilloso brillo que se instaló en la verde mirada de su amado.

En esos momentos, en que estaba prácticamente segura que perdería a su hija sin decirle la verdad y tras haber confesado sus verdaderos sentimientos hacia el moreno, fue que una loca y olvidada idea se cruzó por su cabeza.

Tal vez era una locura, tal vez ella misma aceleraría el deceso de su hija, pero la esperanza de que algo tan simple como lo que se le había ocurrido fuera la solución a la enfermedad de Rose la animaron a hablar.

-Necesito un baño-

-¿Qué?-

-No estoy loca Harry, necesitaremos un baño para Rose-

-¡¿Qué?, ¡No!, podría hacerle más daño-

-No me entiendes, no estoy diciendo que la bañemos, si no que necesitamos vapor, mucho vapor y tal vez eso la ayude- sentenció la castaña.

El moreno se debatía entre confiar en la mujer o seguir sin llegar a nada.

-Por favor Harry, confía en mí, es lo único que se me ocurre para ayudarla- suplicó la mujer con su hija aún en brazos.

Harry no quería dañar a la niña, pero era tanta la seguridad que veía en la castaña que sin dudarlo le dio su confianza.

Sin palabras salió de aquella habitación he hizo los arreglos necesarios. No importaba que llegara a desfallecer del calor si existía la posibilidad de que Rose se recuperara.

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La sorpresa de Hermione al ver que Harry confiaba en ella aumentó cuando se dio cuenta que el lugar elegido para su experimento era el cuarto de baño del propio moreno.

Como fue que lograron llenar aquel espacio del húmedo vapor del agua hirviendo y como fue que lo mantuvieron, Hermione nunca lo supo.

Solo tenía ojos para su pequeña y olvidándose del pudor, se despojó de sus ropas hasta quedar solo en la ropa interior al igual que la niña. La cargó en brazos y se sumergió con la pequeña pelirroja en aquella densa nube.

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Rose se sentía de un momento a otro muy liviana y luego muy pesada. No recordaba con exactitud que le había pasado pero sabía que algo había sucedido.

Le dolía todo el cuerpo, como si hubiera estado temblando por horas y se sentía acalorada, muy acalorada, pues los cabellos se le pegaban alrededor del rostro y el cuello.

Pero no fue el calor físico el que la reconfortó, no; fue uno totalmente diferente, uno que por años había ansiado y esperado.

Desesperada por descubrir quien era esa persona, abrió los ojos pero su vista aún se encontraba muy borrosa y el cansancio le cerraba los ojos.

Solo podía ver siluetas e inclusive no llegaba a escuchar bien, solo murmullos.

Pero no le importaba, pues se encontraba en sus brazos y ella la sostenía como si no quisiera perderla.

Fiablemente, el corazón de Rose terminó de explotar al alcanzar a adivinar la alta figura de su padre que se les unía y las envolvía a ambas en un abrazo.

Dejándose vencer por el sueño que la invadía y sintiéndose segura en los brazos de sus padres, reunió lo más que pudo de fuerzas y alzando su pequeña y frágil mano, acarició la mejilla de su madre y con un "los quiero" se retiró al mundo de los sueños.

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Hermione tuvo que apoyarse en el pecho de Harry y dejar que éste las sostuviera a ambas, no por que el peso de Rose la venciera sino por esa última caricia de la niña.

Harry las apretó más hacia si y por fin pudo exhalar un suspiro de alivio al comprobar que el vapor había ayudado a la niña, pues ahora en su expresión ya no había gimoteos y dormía tranquilamente en brazos de sus padres.

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Más sin embargo, lejos estaban de saber que la enfermedad de Rose solo había sido la punta del iceberg y que la inquietud de Harry se debía totalmente a otra persona.

Persona que no tardaba en aparecer en sus vidas.

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Notas finales: Jejejejeje que tal?, muchas me pedian un acercamiento más grande entre madre e hija, ¿qué les ha parecido?. Una cosa más, juguemos a las adivinanzas, ¿quién es ese nuevo personaje?, ¿tienen alguna idea? y las que ya lo saben NO HABLEN, NI comenten, jejejejejeje.

Ahora pasemos a los reviews sin cuenta:

cillian gyllenhaal.- ¿acaso es portugués? Jejeje para lo q alcance a entender (seee los idiomas y yo no nos llevamos) muchisimas gracias.

Yuna Granger.- Dios! Claro! La peli es genial, si no lo fuera no haria una adaptación! Jejejeje, en cuanto al epilogo….Te cuento un secretito? Ese ya está planeado…..jejejejeje (si es q no me matan antes con lo que estoy pensado para el final).

Safi.- No es mi intención tardar tanto, mil disculpas, yo tmb reviso seguido para ver si mis historias favoritas actualizaron (razón por la cual me hice una cuenta), espero el siguiente capítulo te guste.

Sakurawinner.- Dios! Me halagas….jejejeje la película es muuuuy buena y yo le he ido agregando lo que creo q le faltó y como me hubiera gustado que fuera en algunas partes más explicito, espero te siga gustando el fic. ;D

Luna Lovengood.- actualización lista!

ManeHermy.- El que es grandioso, es tu review, muchisimas gracias! Jejejejejeje, Draco es un amor y si no se cuida Harry, el rubio le robará la popularidad en el fic, jejejeje se está robando a todas mis lectoras! Jejejeje, la película….es simplemente magnífica!, en cuantoa tus preguntas, creo que el nuevo cap te ha aclarado muchas de ellas o no? Jejejeje.

Niñas! GRACIAS!

Atte.

Chio.