Chics! Esta vez si que no tengo vergüenza, empecé a escribir el cap a mediados de mayo y estamos casi a finales de junio! ¿cómo esposible eso?
En fin, espero les agrade y muchisimas gracias por sus reviews, poco a poco me voy dando cuenta que esta pequeña historia que empezó como un proyecto más ya tiene su pequeño y fiel grupo de fans, no saben lo feliz que me hacen.
Así que paso a la dedicatoria del cap, en esta ocasión va para tres personitas, en primer lugar para Eydren ya que sus reviews siempre me hacen sentir bien y me dan ánimos de seguir, en segundo lugar a karlyzhaa, por que si niña, supiste quien es el nuevo personaje, muy observadora del Señor Malfoy Señorita, jejeje.
Y por último y no por eso menos importante a anna_04, por que su review de hace unos días me dió el último empujón y me hizo terminar el cap.
Sin entretenerlas más, a leer!
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Capítulo 11
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-Realidad-
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-En verdad, no se cuanto quieres saber, si estoy haciendo bien en venir aquí y platicarte todo- dijo solemnemente el moreno, al mismo tiempo que sostenía la pálida mano.
-Pero no puedo más, siento que debo contártelo, explicarte, que trates de entenderme y que de esta manera pueda obtener tu perdón.
Harry volvió a observar aquel inexpresivo rostro, otrora tan calido y tan conocido. Al verla detenidamente sintió que se le helaba el corazón. Pues a pesar de los años y que sabia de sobra que no había sido su culpa, él seguía culpándose por lo sucedido.
-Perdóname Ginny, pero la amo, la amo como jampas pensé llegar a sentir, como nunca quise a nadie- guardo silencio un momento y después de la pausa, susurró- ni siquiera a ti.
Harry observó una vez más a la que en el papel seguía siendo su esposa, aquella a la que se le había arrebatado su vivacidad, su energía, su vida…en una rápida caída.
Sin detenerse a pensarlo, le contó todo, no se dejó nada guardado.
Desde que había visto a Hermione por primera vez, cuando escucho el sonido de su voz, la primera vez que la abrazó, que la besó, que la tomó entre sus brazos, la primera vez que durmió a su lado.
Hasta el nacimiento de Rose, lo difícil que fue criarla solo, el terror y la furia que sintió al ver reunidas por primera vez a madre e hija.
La devoción y el amor que le profesaba a su castaña, así como el respeto inmenso que le tenia al continuar siendo madre en silencio.
Y finalmente la angustia horrible que sintieron al pensar que su pequeña, la vida de su pequeña se les iba de las manos.
-Las amo Ginny y ahora creo que no podría sobrevivir sin ninguna de ellas-
Harry observó una vez mas a la mujer postrada en la cama, esperó en vano una respuesta que sabía jamás llegaría. Su monologo jamás pasaría a ser un diálogo.
Apesadumbrado bajó la mirada, sostuvo por última vez la fría e inerte mano de su esposa y besando su frente se retiró susurrando.
-Perdóname, pero esto es todo culpa mía-
Harry jamás se enteró de la solitaria lágrima que recorrió el rostro de su esposa.
-o-o-o-o-o-
Cuando hay niños en la casa, es asombroso el poder de recuperación que estos tienen. A su vez, es todavía más impactante como, por ser infantes, tendemos a subestimarlos.
Rose se había recuperado en cuestión de días y una semana después de su extraña fiebre, parecía que la niña jamás había pendido entre la vida y la muerte.
Mas aún conservaba dentro de su corazón el calor de su madre, sentía envolverla su cariño, su voz y sus manos cuidándola, protegiéndola, rogándole que no la abandonara.
Y la sospecha que rondaba su cabeza estaba a punto de convertirse en certeza.
-o-o-o-o-o-
Hermione observaba a Rose jugar en la nieve, con el corazón en la mano. Sabía que la niña estaba recuperada, que no había nada que temer.
Aun así, su corazón, esa parte de su corazón, aquella que solemos llamar instinto materno la impulsaba a querer detenerla, tomarla en sus brazos y alejarla de cualquier peligro.
Pero no podía, aquella otra parte tan fuerte que poseía, esa con la que pesaba y razonaba, su cerebro, la detenía y era su raciocinio el que la hacia sufrir.
Por que a pesar de todo lo dicho, de aquellas magnificas horas donde no hubo barreras entre ellas y fueron una familia, no podía correr libremente, abrazarla y llamarla como siempre lo hacia en secreto, "mi niña", "mi bebé"; "mi pequeña hija francesa".
Solo podía esperar que un milagro pasara y que un día no muy lejano ella pudiera confesar su doloroso secreto.
-o-o-o-o-o-
Harry se sentía apesadumbrado, las cosas no estaban saliendo como deberían. Las fincas no mejoraban y temía que si todo seguía el curso que ya llevaba, se iban a llevar una gran sorpresa.
No encontraba la solución al pozo cada vez más profundo en el que se hundía, cuando unos toques a la puerta lo distrajeron.
-Pase-
Al instante asomó a la vista la platinada cabellera de su amigo. Inmediatamente y con un suspiro de alivio dejó de revisar las inacabables pilas de documentos que se acumulaban en su escritorio.
-Buenos días, Señor Potter- saludó cortésmente el rubio.
Harry alzó una ceja, a pesar de que la tormenta estuviera en puerta, siempre podría contar con el ácido humor de Draco.
-¿A qué se debe tu saludo tan formal?-preguntó con humor Harry
-A que vengo a despedirme, mi buen amigo- le contestó Draco desde la puerta del estudio.
-¿Despedirte?, ¿Acaso alguien en esta casa te trató mal?- siguió Harry, tomándose con humor la actitud de su amigo, con Draco nunca se sabía a donde quería llegar.
-aparte de la amargura como un limón en la expresión de la "adorable" señorita Chang, nadie me trató mal, aunque yo hubiera preferido cierta atención especial de la bella institutriz de tu hija- insinuó el rubio acercándose al escritorio del moreno.
Harry no pudo evitar el ramalazo de furia que sintió ni mucho menos el gruñido ronco que escapó de su garganta.
-Respétala Draco- puntualizó tomándose las manos para evitar caerle encima al padrino de su hija.
-¿Por qué?- cuestionó todavía más cerca el rubio.
-Por que es la institutriz de mi hija, mi empleada-trató de contestar normalmente el moreno.
-Eso no importa, ¿Por qué debo de respetarla Harry?- atacó una vez más el rubio.
-Porque es una mujer, Draco- trató de zafarse utilizando la lógica y la educación el ojiverde.
-Así como todas las prostitutas, Harry- contraatacó con una lógica superior Draco.
-Cuidado con lo que dices- siseó Harry
-¿Por qué Harry?, ¡Venga!, dime, ¿acaso tu también quieres probar sus mieles?- insinuó ligeramente el rubio.
-¡Que te calles!- gritó el moreno
-¡Oh!, eso es un si, dime amigo, ¿ya la probaste?, ¿ya reafirmaste su suavidad?, ¿ya descubriste su sabor?, por que yo creo que sabe a almendras o quizá vainilla-recalcó Malfoy posando sus manos en el escritorio.
Al procesar la información dada por Draco, Harry observó todo rojo.
-¡Que la respetes, Carajo!- gritó conteniéndose a duras penas de tomar a su amigo por el cuello y darle su merecido.
-¿Por qué debo respetar a una sirvienta cualquiera?- gritó a su vez el rubio.
-¡Por que es mi mujer y la madre de mi hija!- explotó el moreno colocándose a escasos centímetros del rostro de su amigo.
Un helador silencio llenó la habitación, cuando las palabras dichas por Harry fueron asimiladas,
Éste no cabía en si de la impresión, había sido presionado y lo que una vez juró jamás revelar se lo gritó en la cara a su amigo. Desesperado volteó a verlo y esperó su reacción, más esta jamás fue lo que llegó a imaginar.
Draco se enderezó, se acomodó el traje y lentamente, muy lentamente una sonrisa invadió su rostro, sonrisa que se convirtió en risa y esta en carcajadas.
Cuando finalmente se calmó, su rostro se tornó serio y en lugar de las burlas que Harry pudo llegar a esperar, exclamó:
-Bien hecho amigo mío-
-¿Qué?- preguntó desconcertado el moreno
-Ya lo sabía Harry, no te espantes, solo quería que me lo confirmaras, solo eso- le contestó el rubio acomodándose el cabello.
-¿Cómo te enteraste?- cuestionó Harry aún incrédulo.
-En un principio pensé que solo querías una aventura, pero después vi como la mirabas y como te miraba ella, vi toda la tensión oculta entre ustedes y todo aquello que se decían sin hablar, con una sola mirada y eso Potter, no lo consigues en una aventura cualquiera, ¿la amas no?- lanzó Draco mirando su reloj de bolsillo.
Harry tragó duro.
-Si-
-Ya era hora, buen amigo, ya era hora que vivieras a vivir- le dijo el rubio viéndolo fijamente.
-¿Cómo te enteraste de Rose?- preguntó aún ensimismado Potter.
-Bueno, eso si fue una sorpresa para mi, jamás llegué a imaginar que fueras capaz de algo como esto; pero ¿Quién soy yo para enjuiciarte?, ¿para juzgarte?; aunque te sorprenda, no lo supe hasta la semana pasada, que la zanahoria bebé cayó enferma- explicó Draco.
-¿Cuándo Rose enfermó?, ¿Cómo?- quiso saber Harry
-Por que la Señorita Granger estaba fuera de si, muy nerviosa y jamás se despegó de lecho de la niña-
-¿solo eso?, Draco, cualquier institutriz haría eso- rebatió Harry
-No amigo, no cualquiera, pero en si, no fue eso lo que hizo que yo los descubriera; en realidad fue una casualidad-
-Explícate- exigió Harry
-Rose ya había salido de peligro, cuando yo pasé junto a su habitación y ahí estaba la institutriz y pude ver su perfil, magnifico por cierto, dijo guiñando el ojo el rubio.
-Draco- advirtió el moreno
-Está bien, está bien; noté su perfil y su nariz se me hizo muy parecida a otra que yo conocía, no le tomé importancia pues no recordaba donde había visto ese perfil, hasta que horas después al tomarme una siestecita, lo supe; tu mujer y tu hija son muy parecidas amigo- sonrió Draco con su aseveración.
Harry rió internamente- Ya lo se, cada noche me duermo con sus rostros en la cabeza, pero no es eso lo que importa ahora, si no que…- Draco no lo dejó terminar.
-No digas nada, eres mi amigo y siempre lo será y estoy feliz de que por in te permitas vivir amigo-
-Yo…gracias, Draco- no supo que contestar el moreno.
-No me agradezcas nada, solo deséame buen viaje- sonrió el rubio
-¿Hacia donde vas?-
-América- dijo retirándose.
-Buen viaje amigo y que tu también encuentres lo que yo ya encontré- le deseó de todo corazón el moreno.
Draco se carcajeo y una vez mas volvió a ponerse tenso.
-¿Harry?- cuestionó
-¿sí?-
-¿De casualidad no sabes si en América o en el continente hay algún hotel llamado Astoria o algo por el estilo?-
-No que yo sepa- contestó
-mmm...- se quedó Draco pensativo en la puerta del despacho.
-¿Por qué la pregunta amigo?- indagó Potter
-Ese nombre me viene dando vueltas en la cabeza por días y en seguida de él, comienzo a pensar en escorpiones-
Harry rió- Cuidado amigo, ten mucho cuidado, yo comencé a soñar rosas rojas poco antes de que Rose naciera-
Draco se estremeció y salió con un gesto de despedida. En varios años no volverían a verse.
-o-o-o-o-o-
No es casualidad que cuando las cosas te van bien en un aspecto de tu vida, el otro u otros pasan a joderse completamente.
El frío era cada vez más crudo y la nieve no dejaba de caer, cuando a la casa Potter llegó un nuevo inquilino.
Sirius Black, era ante todo, un hombre muy apuesto y a pesar de rozar la quinta década de vida, seguía robando suspiros allá donde fuera.
Su larga melena otrora completamente oscura, ahora estaba veteada por un par de mechones blancos y sus preciosos ojos grises como la plata, no hacían más que reafirmar su virilidad.
Pero así como exudaba poder por cada poro de su piel, ese poder era prestado, puesto que, el Señor Black era el prototipo de caballero victoriano.
Guapo, alto, moreno y delgado, siempre bien vestido y frente a las damas no se le podía tachar nada de su comportamiento. Pero una vez en compañía de sus allegados, su fina lengua se afilaba y no había quien se escapara de ella. A su vez que en toda su vida había movido un dedo para administrar su ancestral fortuna.
Muchos bromeaban acerca de eso, la realidad era que su ahijado era el verdadero responsable de todas las finanzas y gracias a él llevaba años dándose una vida de libertinaje que escandalizaría a la propia reina.
-o-o-o-o-o-
Hermione estaba sorprendida. La casa era un mar de gente yendo de un lugar para otro y sinceramente no parecía más el lugar que había habitado los últimos dos meses.
Pero fue ver a la Señorita Chang de los nervios, lo que provocó que la extraña situación le pareciera un poco graciosa… solo un poco.
Todos parecían apurados y no terminaban de reparar en la institutriz olvidada en media escalera.
Era casi como un circo romano montado en medio del recibidor de la casa.
La castaña aprovecho para preguntarle a una criada que pasaba apurada a su lado.
-¿Qué es lo que sucede Martha?-
La chica sobresaltada por el toque de Hermione, solo pudo tartamudear.
-Es el señor, llega el Señor Black, Señorita Granger- y así como llegó se marcho la asustadiza muchacha.
Pero Hermione no tuvo tiempo de reflexionar sobre quien seria el Señor Black, pues al tiempo que era empujada hacia un rincón de la escalera, la enorme puerta principal se abría.
A través de ésta avanzaron en tropel cerca de 20 músicos con sus respectivos instrumentos bajo el brazo.
Una estupefacta Cho se colocó en medio de ellos y a peas tuvo tiempo de recuperar la serenidad cuando por la puerta atravesó una rubia y seguida de ella un alto pelirrojo y un hombre de cabello oscuro veteado por canas.
-¡Cho!, querida tanto tiempo sin verte- saludó la angelical rubia con un beso en cada mejilla de la morena- ¿Cómo estás?-
-Bien Luna, bien- contestó algo arisca la morena.
Hermione se sorprendió de la actitud de la Señorita Chang, siempre tan correcta, ahora se mostraba molesta.
-Hay pero que desfachatez la mía, ¡Ronnie! Ven a saludar a tu prima!- gritó la llamada Luna al pelirrojo que se acercaba.
-No es necesario que grites Mooney querida- alegó el pelirrojo al momento de tomar la mano de Cho y besarla en los nudillos-Cho, prima, sigues igual que siempre, por ti no pasan los años-
-Gracias Ronald, pero deja la coquetería para quien te lo crea-
El pelirrojo estaba a punto de contestar mordazmente a tan maleducado comentario, cuando una grave voz lo interrumpió.
-Por favor, ya basta de tanta palabrería y de una vez decirme donde está mi ahijado y el diablillo que tiene por hija-
A Hermione casi se le salen los ojos de las cuencas al ver tal desfachatez en un hombre de esa categoría, pero a la vez pudo comprender un poco el carácter de Rose, al ser criada por personas que hablaban directamente las cosas.
Sirius comenzaba a impacientarse. Sinceramente no le interesaba entablar conversación con la insípida de Chang. No, él estaba ahí por visitar a su casi hijo y a su pequeña niña.
Y ¿Dónde demonios era que se encontraba ese par?, la paciencia no era una de las virtudes de Sirius y cuando la perdía, parecía que un terremoto pasaba encima de los que estaban a su alrededor.
A punto estaba de perderla, con el pie tamborileando frenéticamente contra el piso, cuando una puerta lateral fue abierta de sopetón y una pequeña mancha roja con blanco se le prendió a sus rodillas.
-¡Abuelito!- gritó Rose contra las piernas de Sirius, provocando que éste riera con sus características carcajadas muy parecidas a los ladridos perrunos.
-¡Oh!, pero pequeña flor, déjame echarte un vistazo- dijo el adulto separando a la niña de sus piernas y cargándola por las axilas, hasta que sus ojos quedaron al mismo nivel-Pero mira que grande y bella está pequeño demonio-
A pesar de parecer un insulto, las palabras fueron dichas con tanto cariño, que Hermione no pudo más que reprimir la risa que la invadía en el pequeño rincón donde se ocultaba.
Al mismo tiempo, Rose se las ingeniaba para retreparse en su abuelo y abrazarlo por el cuello, acompañada por la risa de éste.
-Además diablilla, te he dicho que no me llames abuelo- exclamo Sirius separando un poco de si a Rose.
-¿A no? Y ¿Cómo debo llamarte?- pregunto la niña con ingenuidad.
-mmm…no se, ¿Qué te parece?, "Oh! Poderoso Sirius?-
-No abuelo! Esa no-
-¿no?, ¿Qué tal?, ¡Grandísimo y ancestral Black!-
-Menos-
-¿tampoco? Entonces…mmm…guapísimo, magnífico, adorable e irresistible Sirius?- bromeó el moreno.
La niña estalló en carcajadas.
-No, tu sabes que siempre serás mi abuelo, abuelito-
Estaba Sirius por contestar a la niña cuando antes otra voz habló.
-Ya basta de coqueterías con mi hija de SIETE años, Sirius- exclamó serio Harry.
-¡Ah! Pero si por fin llega el que faltaba, ¿Por qué tan enfadado ahijado?-preguntó con desfachatez Sirius al momento que bajaba a Rose de sus brazos.
-No estoy enfadado Sirius, solo que me sorprende tu visita tan repentina y sin avisarme- contestó arisco el ojiverde.
-¡Ah! Harry, tu siempre tan arisco ¿Por qué no te acercas y me das un abrazo?-
A regañadientes el moreno se acercó y abrazo a su padrino, provocando que con el movimiento éste quedara de frente al lugar donde se encontraba Hermione.
-o-o-o-o-o-
Hermione sintió un escalofrío recorrerla entera, cuando la mirada grisácea se posó sobre ella.
Haciendo acopio de su autocontrol, se separó del muro en el que se apoyaba, se paró lo más recto posible y estaba planeando la manera de huir, cuando Sirius rompió el abrazo con su ahijado y exclamo:
-¿Pero de quien es esa cara nueva, que se asoma por las escaleras?- con su deje de coquetería impreso en cada palabra.
Hermione sintió al instante que cinco pares de ojos más se posaban sobre ella, en especial aquella de color verde y que por un momento pareció llamear y achicarse al reparar en ella.
Harry tratando de controlarse y sonar natural contestó:
-Es la Señorita Granger, Sirius, la institutriz de Rose-
-¿otra?- respondió divertido el moreno mayor.
-Así es-
-Baja criatura, quiero verte de cerca- le pidió Sirius a Hermione.
Hermione se obligó a moverse y caminar siendo observada en cada uno de sus movimientos por las personas que se encontraban en la planta baja de la casa y al estar frente a ambos morenos, pudo leer un sinfín de emociones en cada uno; la típica sensación de propiedad de Harry, sus celos, su tensión y su muda advertencia hacia su padrino y en éste, su apreciación, su aprobación y el deleite por lo que tenia enfrente.
-Es usted muy joven y muy hermosa Señorita Granger, ¿Qué edad tiene?-
-Eso no se pregunta en publico Señor…-lo reprendió categóricamente la castaña por su falta de tacto.
-Black, Sirius Black a sus ordenes señorita-
-Muy bien Señor Black, no es apropiado preguntarle eso a una mujer en público-
Sirius sonrió un especial brillo apareció fugazmente en su mirada.
-Mmm y es inteligente querida- Sirius se volteó a Harry y le dijo- ésta me gusta mucho muchacho-
-Sirius- advirtió el moreno
-Quiero hablar con usted en privado Señorita Granger- pidió Black.
-Cuando guste, estaré encantada Señor Black- contestó educadamente la castaña, para disgusto de Harry.
Sirius pudo notar la tensión en su ahijado y desviando el tema exclamó- ¡Bah! Basta de formalismos y presenta a tus invitados a la Señorita Granger, Harry-
Harry se tensó aún más si podía y cediéndole el paso a Hermione la colocó junto al pelirrojo y la preciosa rubia que lo acompañaba.
-Señorita Granger, estos son Luna y Ronald Weasley, mi cuñado y su esposa- presentó formalmente el moreno.
Hermione les hizo una reverencia, se dejó besar cada mejilla por la simpática rubia y cuando el hombre tomaba su mano para besársela, escucho lo que ya se temía.
-Ron es hermano de Ginny, mi esposa-
Cuando esta última palabra llegó a sus oídos, los labios del pelirrojo tocaron su piel y desde el dorso de la mano hasta los pies, sintió un escalofrío recorrerla.
No más cuentos de hadas, no más suspiros y momentos robados al tiempo, ésta era la realidad. Representada por la serena presencia de aquel alto pelirrojo, recordándole que el moreno no era suyo.
La realidad era muy sencilla, Harry le pertenecía a su esposa, no a ella.
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Oooooooook, todas aquellas fan's del Señor Malfoy, por favor! don't kill me! tal vez lo volvamos a ver en los epilogos! no desesperen!
Aclaración: si pensaron en el Waldorf-Astoria, como su servidora al escribir ese dialogo, cual fue mi sorpresa al saber que el hotel se terminó en 1931, así que...eeemm.. otra vez don't kill me!
Ahora si, ¿qué opinan de Sirius?, ¿de Ron?, ¿de Luna?, jejeje ya se que faltó mas HHr, ya lo tendremos más adelante y de una vez les aviso que la historia está llegando a su recta final, así que empiezan las votaciones:
a) Un epilogo
b) Dos epilogos
c) Que mejor me calle y me ponga a escribir.
En fin, chicas espero sus impresiones al apretar el botoncito que dice "review this chapter" y pasó a las contestaciones sin cuenta y sin PM's!
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Safi: Hey! Solo te diré una cosa….¡no te adelantes!, jejejejejeje, en cuanto al Dramione….mmm… yo no lo he leido y no lo desprecio ni nada, pero para mi Hermione es de Harry y de nadie más, jejejejejeje, muchas gracias por estar ahí al pie del cañón conmigo a pesar de mis tardanzas.
cillian gyllenhaal: creo que tu me harás aprender aunque sea un poquito de portugués, jejejeje y vaya, es un honor que el idioma no sea una barrera para que sigas mi historia, espero el cap te haya gustado.
Luna Lovengood: Aquí está la conti! Espero te haya gustado el cap!
Karlyzhaa: Mira que eres observadora, si, si fue Sirius; hola a ti tmb! Espero el nuevo cap te haya gustado!
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Nos estamos leyendo!
Atte.
Chio.
