De una semana a otra, William decidió quedarse en Escocia antes de pensar en otro viaje hacia África, justo cuando iba a comenzar la planeación de dicho viaje le llegó un telegrama de la naviera del Mauritania, este trasatlántico había naufragado y se le avisaba que no se tenían noticias de sobrevivientes hasta el momento; por lo que aún no sabían a ciencia cierta si George, Candy y Clint habían sobrevivido, habría que esperar un tiempo indefinido.
No señorita Candy, por favor, no lo haga. – le pidió Dorothy.
¿Hacer qué?, ¡No me llamó así! ¡Dejen de llamarme así! ¿Por qué insisten en llamarme de esa forma? – preguntó Candy tapándose los oídos con ambas manos.
Porque así te llamas…Princesa. – dijo un muy tranquilo William.
¡Ay, me duele demasiado la cabeza! – gritó Candy.
En ese momento parecía balancearse y caer al vacío cuando comenzó a tambalearse y desvanecerse, William jaló a Dorothy y tomó a Candy en sus brazos, aunque sólo alcanzó la parte media de su cuerpo, luego pidió a Dorothy que lo ayudara y jalaron a Candy hacia el piso del balcón. Todos gritaron cuando vieron que Candy perdía el equilibrio, Mary la cocinera también se había desmayado.
Dorothy llama al Doctor Robson, por favor, también a George, dile que lo necesito - William pidió amablemente a Dorothy.
En seguida joven William – Dorothy obedecía rápidamente y mandó a John por el Doctor Robson.
Después de unos pasos, Dorothy se encontraba con George.
El Sr. William quiere verlo en la habitación de la Señorita Candy – le informó Dorothy a George.
Si Dorothy gracias, ten calma, ya todo pasó - respondió George tomándole las manos para que se tranquilizara.
Dorothy soltó unos sollozos al fin, después de verle que se perdía en el pasillo.
William ¿cómo está la señorita Candy? – preguntó George muy angustiado.
No lo sé George, inconsciente, pero no puedo perderla a ella también, no lo soportaría, no!… ya sucedió con Anthony…- recordaba William a su sobrino mientras trataba de ocultar su tristeza.
Calma William, tranquilízate o si no tú también te enfermaraás- decía George notablemente preocupado.
No entiendo qué pasa, ¿por qué intento arrojarse por el balcón, George? - William trataba de encontrar alguna explicación lógica a aquel suceso.
Creo que Dorothy nos lo explicará o al menos ella lo hará cuando recobre la conciencia –concilió George. Anda regresémosla a su cama, necesita descansar y tú también.
George ayudó a William a acomodarla en su cama, la arroparon y George se retiró, ya que el caballete le lastimaba un poco por el esfuerzo. Mientras esperaban la llegada del Dr. Robson, Candy deliraba y en el momento en el que William le tomaba la mano, ella susurró…
Mauritania…
Horas después el Doctor Robson comentó que la crisis había pasado, Sr. Andley considere que solo tiene vagos recuerdos del naufragio.
Dorothy ¿qué paso exactamente? -el doctor Robson le preguntó a Dorothy.
No lo sé, vine a ver cómo estaba antes de retirarme y que Mary me supliera, toqué suavemente la puerta, pero nadie me contestó, así que la abrí y miré a su cama, no había nadie, me pareció extraño ya que no hacia ni media hora ella se encontraba profundamente dormida; me percaté del movimiento de las cortinas, el balcón se encontraba abierto y caminé hasta ahí – señalando el lugar con el índice – después vi que la Señorita se subía a la baranda, fue ahí que la llamé tratando de alcanzarla, pero retiraba su brazo cuando llegó el joven William, él le habló y ahí soltó un grito desesperado tomándose la cabeza repentinamente y perdiendo el sentido - explicó brevemente Dorothy.
¡Me lo imaginaba! ¿Cuándo vio que ella se asustó? - le preguntó el Doctor Robson a Dorothy.
Cuando le dije: "…Señorita Candy no lo haga…" - explicó con ojos nerviosos.
Gracias Dorothy, puedes retirarte. Sr. Andley es evidente que Candy no recuerda quién es y por lo nos ha contado Dorothy, el que le llamen por su nombre la confunde. ¿Dijo algo más? - preguntó insistentemente a los presentes.
Sí, susurró Mauritania - contestó Albert con empatía.
Sí, bueno debo saber que planea para su pupila, mandé a traer a una enfermera de América Sr. Andley para el cuidado de la Señorita Candy, es recomendable que no tenga contacto con nadie de la familia por el momento -. Le advirtió el Doctor Robson.
Pensaba llamar a mi tía, ¿usted qué me recomienda? Desde hace días la esperaban en el colegio –explicó William.
Su tía…no aún no, quizás en un par de meses, ya conoce su temperamento y el colegio tendrá que esperar. Usted sabrá qué hacer con los integrantes de la familia, pero por ningún motivo debe preocuparles para cuando llegue el momento, no confundan a la Señorita Candy, por el momento sólo debo advertirle; acerca del nombre háblelo con ella. Con su permiso - Se retiró de la habitación.
