La tomó de la mano y la condujo a un estante alejado de la biblioteca, ahí sobre este se encontraba un libro, aquel libro que la había atormentado tarde tras tarde cuando llegó a Lakewood debido a que la tía abuela Elroy le obligaba a conocer y aprenderse la descendencia de los Andley, ella se sorprendió de verlo tan grande, generación, tras generación; localizó a William Albert Andley, al personaje que tenía frente a sus ojos en ese momento, vestido con el tartán de la familia y portando su escudo familiar.

¡Albert! Es igualito a ti… ¿Así te llamas, William Albert…Andley? – decía Candy sin salir de su asombro.

Mira más abajo – Albert le indicó con el índice.

Candy Blanca Andley… ¡Candy Blanca! Soy tu hija…¿tu hija, de… verdad? –preguntó Candy temerosa de la respuesta que estaba por venir.

No exactamente, te adopté hace unos años – aclaró Albert sin chistar.

¿Adoptada? ¡Tú eres mi padre adoptivo! - Candy se había quedado muda por unos instantes- ¿Albert quieres decir que mis padres… no…no me quisieron? - preguntó con los ojos cristalinos.

Podría contestarte con un: "no lo sé", pero te adopté porque me recuerdas a mi hermana Rosemary, la madre de mi sobrino Anthony. Archie, Stear y él son parte de mi familia y ellos te quieren mucho - le afirmó el rubio.

¿Y tú Albert? - le preguntó Candy.

Eres especial para mí, pasaba por aquí y tuve que quedarme porque me dieron noticias tuyas, malas por cierto haciendo una mueca con el entrecejo- opté por cuidarte en estos últimos meses que irme a viajar por África.

Entonces… tu tía Elroy, ¿es mía también? - sus ojos se llenaron de terror, Elroy era tan impersonal con Albert que se imaginaba que a ella no la quería por no pertenecer a su familia real.

Sí, pero por el momento no es importante - dijo notablemente preocupado al ver el rostro de Candy.

Bien, ¿a qué edad me adoptaste? – la rubia realizó una nueva pregunta.

Como a los diez años l le dijo quitado de la pena.

¡A los diez! – musitó ella sorprendida.

Cada vez que mencionaba un nombre, ella lo buscaba en el árbol genealógico: Anthony era hijo de un Coronel Británico y de la hermana de Albert, Rosemary; también estaban los Cornwell, Archie era el menor y Stear el mayor. También se encontró con Elisa y Neal, hijos de los Leagan.

¡Ah! Anthony es muy buen mozo – Candy suspiró soñadoramente.

Si, ya lo habías dicho antes –soltando una risita burlona-. Falleció hace unos meses en Lakewood - bajó la cabeza, mirando hacia el piso.

¡Oh cuánto lo siento! No debí traerte malos recuerdos - decía con pesar.

No te preocupes pequeña, ya duele menos. O al menos no me duele tanto como a ti - respondió por lo bajo.

¿Por qué a mí? ¿Lo conocía? - volvió a preguntar.

Si, precisamente había mandado a traerte para que ingresaras a un colegio en Londres, pero no contábamos con que el Mauritania se hundiera - lo había dicho, por fin lo había dicho, muy tarde se dio cuenta de su error.

El Mauritania –su mente se inundó unos minutos de silencio, recordaba algunos ruidos, un fuerte crujido y los gritos de las personas a su alrededor – Terry… Albert, el Mauritania se hundió. Clint se escapó y no lo encontré, no hallé a Clint, él… él murió, murió ahogado, se quedó encerrado en mi camarote - poco a poco recordaba algunos sucesos del hundimiento del Mauritania.

Albert se acercó y abrazó a Candy, que lloraba copiosamente, comenzaba a recordar, sentía una pena enorme por lo que le pasó a Clint, para ella era más que una mascota, era su mejor amigo, un muy entrañable amigo. Lloró por horas y se quedó profundamente dormida. Albert la llevó en brazos hasta su habitación, estaba contento, al menos había recordado algo. Después bajó hasta el jardín, vio a lo lejos una Dulce Candy, la cortó con los dedos y se la llevó a la nariz, aspirando ese aroma, últimamente se le veía contento.

Pasa algo William - preguntó un George muy extrañado.

Algo extraordinario, Candy recordó que Clint se quedó atrapado en el camarote y murió, no recuerda gran cosa…hay otra persona que recuerda …a mí – le dijo sonrientemente.

Pero el júbilo que parecía haber tenido hacía unos minutos, estaba desapareciendo.

Todo estaba muy bien hasta que recordó a Terry. Parece ser la única constante de su vida – William comentó molesto.

Bueno te lo había dicho - George sonrió al ver los celos de su gran amigo William.

Sabes, le enseñé el árbol genealógico de la familia y conoció a los chicos, si al menos los recordara - dijo William con un bufido.

¿También a Elisa y Neal? – preguntó un tanto preocupado George.

No sé, no me hizo ningún comentario. ¿Crees que sea buena idea llevarla al Colegio? - dijo William.

No lo sé, el joven Grandchester entró hace una semana al colegio. Debes preocuparte por ella ya que la memoria no regresará tan rápido - le comentó el moreno.

Habrá que preguntarle, por el momento estoy feliz, me dijo que seré un padre muy correteado – dijo William sonriendo.

Ja ja ja ja William, Candy ya te está poniendo en aprietos, entonces le contaste también de la adopción, supongo - preguntó George.

Si pareció tomarlo muy bien, creo que fue por eso que no se acordó de nadie hasta que torpemente mencioné al Mauritania - aclaró el rubio.

Si, ya es un gran avance, pero lo del Colegio tengo mis dudas. Habrá una reunión con el joven Grandchester cuando así lo decidas - le informó George.

Está bien lo pensaré. Subiré a ver a Candy, quizás ya despertó - William caminó hacia la puerta.

Déjala descansar William, Dorothy nos avisará – dijo George deteniéndolo en su andar hacia la puerta.

George que feliz estoy, mi pequeña Candy se recupera – en cuatro zancadas llegó a la ventana y la abrió con notable alegría.

Así entre risas, recuerdos y caminatas asoleadas por los campos de la Mansión, Candy comenzó a recobrar su recuerdos, aún lo más dolorosos.

Seguro que no te acuerdas de nada más de lo que me has contado George - preguntaba un William perdido en sus pensamientos.

No, es todo. Realmente quisiera recordar más, pero no puedo por más que quiero acordarme –repitió George.

Entonces debemos hacer una cita con Terry – le pidió William.

Espera "debemos", ¿no se te hace que deberías consultarlo con la Sra. Elroy? - aclaró George.

No creo, sé bien lo que hago, además no lo veré, solo tú hablarás con él – rectificó William.

Está bien, de cualquier modo en un par de horas veré a los chicos en el Colegio – George caminó diciéndole a William hacia la puerta.

Bien, nuestra Candy tendrá que ingresar al Colegio, aunque quisiera tener una preocupación menos, de cualquier manera su enfermera llega hoy. El Doctor Robson no tardará en llegar – le contaba Albert a George en lo que llegaba a la puerta.

Bueno me retiro, la Hermana Grey es muy estricta con los horarios. Por cierto, hablaré con ella para el asunto de la Señorita Candy . le consultó George.

Está bien George, le envías mis saludos - contestó William cuando miraba al jardín.