Hola chicas, deben de dar gracias a que ultimamente me está dando una inspiracion que wow, debo agradecer también que sigan leyéndome, por otro lado les quiero agradecer a las chicas por sus reviews:

Lupita Isais, Sasyta, Raqhu, Selene Grandchester, 4 ever sailor moon, Leonore, Ladybug, Micaela y Galaxylam.

Bueno chiquillas, empleen mi fórmula, ya que es perfecta.

¡Feliz Lectura!

Después de las despedidas e indicaciones por parte del doctor Robson a Mary Jean, ella decidió acompañarlos e ir por más agua fría, ya que la medianoche estaba cerca, era demasiado tarde. Desde un árbol, unos ojos los seguían mientras cuidadosamente bajaba y entraba a la habitación de Candy, tenía el corazón excitado y las manos le sudaban, pronto la vería, por fin la vería. Caminó despacio hacia la cama y cuando la vio se le observaba intranquila, con una mano le tocó la frente, estaba bañada en sudor, al parecer la temperatura se encontraba muy alta, de pronto Candy gritó pidiendo auxilio dándole un susto de muerte.

¡Noooooooooo, auxilio ayúdeme! - dijo Candy comenzando a llorar.

No sabía qué hacer, de pronto lo único que se le ocurrió fue taparle la boca, acción que la mente de Candy lo tradujo como el hundimiento del Mauritania y haciendo como si quisiera salvarse, le quitó las manos de su boca y antes de ver lo que realmente sucedía, despertó.

No, no señor no me ahogué, ¡quiero vivir! – pedía Candy.

No Candy no lo haré, porque vivirás por mí – susurraba Terry.

¡Sálvame, sálvame! – pedía ella.

Si te salvaré porque tú lo has hecho por mí… - le decía en voz baja Terry.

Al oír esto, sus ojos miraron la cabellera que se encontraba frente a ella para luego observarse en aquellos ojos azules como el mar, igual a esa obscuridad que la envolvió el día en que se hundió el Mauritania, y con todo eso, Candy soltó una lágrima mientras él intentaba retirarse.

No, no me dejes Terry – pedía Candy.

No lo haré, mi pequeña pecosa – le dijo Terry.

De un momento a otro Candy emitió una mueca que parecía sonrisa. Terry se acercó mortalmente a su boca y en tan sólo unos segundos decidió probar sus labios, no sin antes decirle:

Es para que no me olvides.

Sonrió levemente y sus labios tocaron los de Candy, un beso suave y sincero.

Te he extrañado, mi dulce Candy – dijo al separarse.

Yo…también Terry – ella asintió.

Sabes una cosa, no pude dejar de pensar en ti, sabía que eras una niña mimada, pero nunca una Andley.

¡Ah sí! Recuerda que aún no sé quién eres tú, Terry – decía Candy con una gran sonrisa.

Pertenezco a la Sangre Real de Inglaterra – decía él, de pie y en forma gallarda se tomaba la camisa a la altura del pecho mientras que la otra mano la ponía a la altura de la cadera - bueno más bien de Escocia – recalcó sonriendo.

No bromees – dijo Candy con un pequeño quejido.

No lo estoy haciendo, mi nombre es…- y cuándo iba a decirlo.

Terrence Grandchester, ¿qué haces aquí?

Lo mismo debería preguntarte a ti, Archie – apartándose rápidamente de ella.

Candy no quería soltar su mano, así que Terry decidió quedarse cerca de ella.

Pues es mi prima, el que no debería estar aquí eres tú, ya que no eres nada suyo – respondió Archie.

Terry…llama a… Mary Jean. ¡Ayyyy!

Candy ¿qué sucede? Archie ve por su enfermera – dijo Terry acercándose a ella.

¿Por qué no vas tú? – dijo él replicándole.

¡Ayyyyy! Me duele, me duele. Por piedad me siento mal, mi cabeza…- Candy ya se había desmayado.

Archie al ver el desvanecimiento de Candy, sólo dijo: Voy enseguida – gritó y salió por la puerta hacia la enfermería.

Candy, mi amor, ¿qué tienes? – gritó Terry

Archie iba rumbo a la enfermería, corriendo y cuando dio la vuelta se topó con Mary Jean, rápidamente le explicó y ella fue a asistirla.

Señorita Candy, rápido llamen a la hermana Kent, está de guardia hoy, la necesito – pidió Mary Jean con urgencia.

Pero debe de estar profundamente dormida, podemos ayudarla – se ofreció Terry.

No, no pueden, ayúdenme llamándola, la necesito pronto – urgió al par de muchachos que se habían quedado sin saber qué hacer

Pero nos expulsarán si nos ve en el dormitorio de Candy – exclamó Archie.

Yo los exculparé, aprisa tenemos que actuar. Joven Terry debe dejarla conmigo, confié en mí – Terry asintió y se retiró a una distancia prudente para que Mary Jean pudiera maniobrar.

Está bien, iré por la hermana, tú quédate con ella – se dispuso Archie.

Gracias –dijo Terry.

Terry… - decía Candy llorando, no me dejes, lo prometiste.

Joven Terry, abrácela – ordenó Mary Jean con tal de suplir el lugar del señor Andley.

¿Abrazarla? – preguntó Terry.

Si, lo necesita. Por favor obedezca – ordenó Mary Jean.

Terry no podía dejar de pensar en cuan cerca la tenía en ese momento, suspirando su aroma y el de su cabello aún húmedo por la fiebre, ella tenía su rostro recargado en su pecho, una de sus manos entretenida en su cabello, mientras la mirada de ella se paseaba en algún punto lejano, besó su mentón y cuando miró hacia arriba, en un momento poco apropiado…pues la hermana Kent se encontraba ya cerca, comenzó a tararear una vieja canción escocesa. Él le sonrió unos momentos, y ella se estaba quedando dormida.

Terry – pronunció su nombre.

Dime – respondió Terry.

Gracias…- dijo Candy.

Sólo sonrió y la hermana Kent se acercó sin emitir ningún sonido. Terry retrocedió sin poder reaccionar a lo que Candy le había dicho, sin nadie más que el de testigo, Archie y él se retiraron de su habitación, mientras caminaban, uno pensaba en la salud de Candy y el otro estaba total y completamente enamorado de ella.

La noche fue dura para Candy, la fiebre aún no bajaba y la cantidad de suero iba en aumento, los delirios comenzaron, la hermana Kent envió por el asistente del doctor Robson, iba a resultar difícil controlarle la fiebre, así que Mary Jean sabía que el único que podría controlársela era el señor Andley.

En la madrugada William entraba a la habitación de Candy, había pasado por el pasillo sigilosamente, procurando no hacer mucho ruido, sin embargo, Elisa había despertado con tanto murmullo que oía a lo lejos, se asomó por la puerta justo cuando un hombre vestido de negro pasaba delante de su habitación y se dirigía a la de Candy y una sonrisa perversa se alojaba en su rostro mientras aquel hombre cerraba la puerta.

No solo Elisa vio a aquel hombre entrando a la habitación de Candy, Terry volvió a su habitación furibundo, los celos se había apoderado de él, ya que no era permitido que un hombre entrara a la habitación de una señorita – se río profundamente por su actitud. Se detuvo a pensar por un momento, era obvio que algo había pasado para que en la madrugada entrara un extraño al dormitorio de las señoritas, si eso era, algo le había pasado a Candy, para su mala suerte tenía que esperar porque las madres del colegio estaban al pendiente de Candy y por lo mismo alrededor de su habitación.

Mientras William pasaba por el pasillo dirigiéndose a la habitación de Candy, pensaba qué podría haber ocurrido.

Inicio del flash back

Joven William, joven William – gritó George.

¿Qué pasa George? Es muy temprano para levantarme no te parece –dijo William aún somnoliento.

Sí, son las cuatro recién, pero ha llegado esto del colegio, la señorita Candy entró en crisis…otra vez – dijo George un poco apurado.

William se puso de pie de inmediato, se cambió con lo primero que encontró y salió seguido por George, al salir de la casa tomó su capa y le hizo una seña a George para que lo acompañara. Subieron al auto rápidamente y salieron, observando cómo las puertas de la mansión se cerraban detrás de él.

Fin del flash back