Aclaración: Robotech y sus personajes no me pertenecen.

Importante: Si no te gusta mi propuesta, simplemente deja de leer.


Amor Tras las Sombras de la Muerte

Historia basada en "Robotech-Macross"


II


El ramo de flores generó revuelo entre las chicas del puente y desde entonces no había tenido turnos tranquilos debido al constante acoso al que la sometían con tal de saber quién era el galán tras el gesto. Tampoco soltaría la verdad sólo para originar más excitación al respecto, de ninguna forma quería una mal interpretación del asunto, y mucho menos estar en boca de todos.

Las cosas con Rick seguían en el mismo término tras la última discusión y dudaba que después de una semana todo fuera a solucionarse por arte de magia; alguien tendría que dar el primer paso para mejorar la relación y no sería ella, ni él que, en los últimos días, andaba demasiado ocupado satisfaciendo los deseos de la reina de belleza hospedad en su casa.

—¿Sabes por qué me mandó a llamar el almirante Gloval? —Lisa preguntó, en tanto avanzaba rumbo a la oficina de de superior. Claudia a su lado, sólo se encogió de hombros. — ¡Grandioso! Ahora no sabes hablar.

— ¡Qué agresiva!—Claudia respondió en el mismo tono jovial de su amiga—Podrías, si lo quisieras, lanzar tus dardos a los Zentradie con tal de desquitarte. Lo más probable es que acabes con la rebelión, pero te aseguro que ni eso resolverá tu problema con Rick.

— ¡Ja! ¡Muy graciosa! —alcanzó, y cruzó la puerta. —Capitana Hayes reportándose, Almirante.

Al instante Gloval se giró en su silla.

—Lisa…—su mano se estiró para alcanzar su pipa—La verdad reservaba mi última porción de tabaco para una ocasión especial, pero verás que la tentación es demasiada. Mi vicio por el tabaco no tiene límites. —Y dado que preparó su pipa en un instante, la encendió y dio una profunda bocanada. —Esto es lo mejor de día.

—Como lo es el café para mí, señor. —Lisa dijo.

—Para nosotras—corrigió Claudia que se quedó junto a la puerta.

—Sí —Gloval le hizo un gesto con la mano a Claudia, indicándole cuadrarse al lado de Lisa; luego, deslizó una fotografía hacia ellas.

—Es Lynn Kyle. —Murmuró Lisa.

—Nuestro nuevo dolor de cabeza. —señaló Gloval—Se ha comprobado que estuvo tras los incidentes de la semana pasada. Encabezó los disturbios.

—No ha cambiado. Sigue imputándonos una culpa que no tenemos. —Claudia dijo con dureza en su voz.

—Sí, y ha estado ocupado con una doble vida; cuando se cierra el telón deja de ser el representante de estrellas de canto y actrices para transformarse en la cabeza de una nueva rebelión que se levanta en nuestra contra. Como si no tuviéramos suficiente con la amenaza Zentradie.

—Debe ser detenido. —sugirió Lisa tajantemente.

—De hecho ya está tras las rejas—una nueva bocanada a su pipa—, lo tiene la policía, y se han negado a entregárnoslo. A petición de él, por supuesto.

—Debido a que después de todo puede apelar a ser juzgado como un simple civil. —Claudia acotó.

—Exacto. Y es allí donde juegas un papel Comandante Grant: Te vas a encargar de gestionar una entrevista con él, puesto que tenemos sospechas de que sus amigos tienen en su poder un cuantioso cargamento de armas robadas a los nuestros hace algunos días y nos urge recuperarlas para que nadie más salga dañado con nuestras propias armas.

— ¿Y yo qué tarea ejecutaré? —Lisa preguntó.

—Quiero un informe completo sobre tu tarea en el hospital militar, y necesito que te la ingenies para atraer jóvenes a nuestras filas.

—¿Señor?

—Sabes que a medida que los problemas aumentan nos vemos en mayor deficiencia de personal, y eso nos orilla a integrar gente, y poner en servicio activo a todos aquellos que no lo están.

Lisa supo a qué se refería.

—Dado que nuestras relaciones con los civiles no es buena, será difícil convencer a la gente…—meditó unos segundos. —, pero supongo que no imposible. En cuanto a lo otro, muchas de nuestras bajas aún no pueden reintegrarse, y en algunos casos, dudo que lo hagan.

— ¿Y eso incluye a Sterling?

—Pienso que es un caso perdido, señor. Podría incluso decir, aunque con riesgo a equivocarme, que él está en perfectas condiciones, físicas y psicológicamente; es su voluntad es la que está acabada.

—Uno de nuestros mejores pilotes, ¿acabado?

—Le arrebataron a su esposa, señor—Dijo Claudia. —Cuando un ser amado muere, es difícil recuperarse. Personalmente puedo decir que apenas me puse en pie.

—Lo sé. —Miró a Lisa.

—Ella tiene razón, Señor.

— ¿Entonces por qué me llegó una solicitud esta mañana?

Lisa y Claudia se miraron, y luego miraron a Gloval.

—Está de alta. —Informó Gloval —Y eso me dice que efectivamente no estás al tanto de todo lo que pasa.

—Lo siento, señor. —Se disculpó totalmente incómoda ante su falla.

—Haz el informe, Lisa. Lo quiero dentro de las siguientes dos horas —se hundió en su silla—.Es todo. Pueden retirarse.

o0o0o

—¿Apenas cinco reclutas? —Claudia preguntó a Lisa con espanto.

Ya estaban en la puerta del puente, pero se habían negado la posibilidad de cruzar con tal de tener una conversación fuera del alcance del trío terrible.

—Sí—el tono en que Lisa respondió, daba cuentas de que las cosas andaban realmente mal —. Sólo cinco muchachos decidieron enlistarse, y eso nos dice que Kyle ha estado realizando un excelente trabajo poniendo a los civiles en nuestra contra.

— ¡Cómo es que ése tipo tiene tanto poder de convencimiento! —Claudia gruñó entre dientes.

—Simple: usa la cercanía que tiene con Minmei a su favor. —soltó un suspiro

—Vaya arma de doble filo que resultó ésa mujer—abrió la puerta de improviso, y la cruzó con rabia. Casi tropieza con Sammy. —¿Acaso nos espiabas?

—No. Es imposible que escuche perfectamente todo lo que dicen a través de la pared. Aunque…—Al sentir que imputaba culpa, y aún más, al sentir la mirada seria de Lisa, tragó saliva con mucha dificultad. Debía disculparse o buscar una alternativa para evadir a sus superiores—…Yo…—miró a Lisa—Quería avisarle. Era una sorpresa…

— ¿Sí?

—El capitán Hunter preguntó por usted—aún no se podía deshacer de los nervios pensando que tal vez iba a despertar los instintos asesinos de Lisa en vez de hacerle un bien llevándole una buena noticia. Inconscientemente comenzó a retroceder, mientras soltaba una risilla nerviosa —. Bueno. El capitán Hunter me solicitó que le diera su saludo.

Lisa alzó una ceja, extrañada.

— ¿Es todo?

—Sí, sí.

—Sammy, nos espiabas .—acusó Claudia.

—Yo…

—Regresa a tu puesto. No quiero excusas. —Lisa demandó. Y tras ver a la chica volver apuradamente, habló a Claudia en susurros —Rick debió tener una pesadilla, o ella me mintió queriendo excusarse.

—Lo segundo —Claudia también regresó sobre sus pasos. —Mejor te espero a la salida, no quiero quitarte tiempo valioso que ocuparás en tu informe.

—Cierto.

Sumida en la redacción de su informe se apartó del mundo que la rodeaba, apenas levantó la vista un par de veces, aunque no miró nada en particular. Sólo se perdía en el infinito. Y cuando por fin hubo terminado, abrió los ojos realmente y vió un ramo de flores ordenado en un florero.

—No de nuevo—se dijo pensando que realmente no quería la lástima de nadie, porque durante la semana había llegado a la conclusión de que Max le mandó las flores por lástima. — ¡Que alguien saque eso de mi vista!

Las personas bajo su mando la miraron y luego se miraron unas a otras, sin saber de qué hablaba.

— ¿Sacar qué? —preguntó alguien al final.

—La flores—se levantó, cogiendo su informe. —Iré a ver al almirante y cuando regreso no quiero ver señales de esas flores.

—Pero están hermosas. —se quejó Kim.

—Tal vez lo sean, pero no las quiero. —Lisa fue concluyente en su tono.

—Pero Lisa, son unas flores tan lindas y seguro el capitán Hunter te las mandó con la sola intensión de buscar una tregua —Sammy realmente quería hacerla entrar en razón— ¿Qué le diré cuando pregunte?

Lisa suspiró. Las cosas cambiaban un poco, para mal.

—Dile que se equivocó de destinataria. Y ya que son de él, tírenlas a la basura. De manera inmediata.

Dejó en su salida el sonido de un fuerte portazo. ¡Qué se creía ese Rick! ¿Acaso con un ramito de lindas florcitas iba a conseguir que se olvidara de todo lo que le dijo la última vez? Ni loca.

—Debiste darle esas flores a Minmei—gruñía mientras andaba por el pasillo —. Si ya la tienes a ella ¿para qué te molestas en mí? Dijiste que yo no era tu amiga. Dijiste que yo era un estorbo que insistía en meterte en tu vida privada. Me llamaste amargada…me dijiste…

Se plantó en seco, con la vista en sus pies. Apenas podía retener las lágrimas que aguaban sus ojos.

—Quise decirte que te amabas, y tú…tú…sólo estabas pendiente de la hora…

—Fue el día en que Minmey llegó, ¿no es así? —alguien preguntó en tanto le extendía un pañuelo para secar las lágrimas que comenzaban a estrellarse contra el piso.

—Max...

Sí. Él estaba ahí, como un caballero atendiendo a la necesidad de una dama. Vestía el uniforme, una vez más.

—No puedo pedirte que no llores, pero puedo ofrecerte mi hombro amigo para consolarte.

No lo dudó. Ni siquiera tomó el pañuelo; sólo se entregó a su abrazo para llorar abiertamente.

o0o0o

—Quisiera no haberme mostrado tan débil. —dijo Lisa sonriendo apenada. A un poco más de una hora, ya se encontraba tranquila, y muy lejos de la base.

—Es normal en las personas, las emociones son una muestra de humanidad.

—Es lo que todos dicen—probó el té que hacía escasos minutos Max le sirvió. — ¡Está delicioso!

—De canela —Max aclaró—Claudia me lo recetó un día. Dijo que servía para sanar las penas muy profundas.

—Ni ella se cree ese cuento. —esta vez su sonrisa fue espontánea.

—No digas eso; funciona de alguna forma…—se tomó su tiempo para probar el brebaje de su taza—, sólo hay que creer.

—No lo sé…

— ¿Sabes por qué Khyron continua en una batalla contra nosotros a pesar de que podría ser perdida?

—Te daría algunas ideas, pero prefiero decir que no lo sé.

—Porque cree que puede vencernos. Y su creencia es tan firme, que lo mueve más allá de la escasez de recursos y de toda esperanza que podría considerarse perdida.

—Suena tan fácil de la manera que lo dices—sonrió—. Creer que puedo olvidar a Rick…

—No lo sabrás mientras no lo intentes.

— ¿Cómo sabes que no he intentando?

—Porque creo que hasta ahora tu tendencia es más hacia la esperanza que él pueda quererte, y no precisamente a conseguir olvidarlo.

Lisa se silenció por completo.

— ¿Me equivoqué? —preguntó Max.

—Supongo que no.

—Ya comenzamos por buen camino.

— ¿Acaso decidiste transformarte en mi psicólogo? —Lisa preguntó divertida.

—No. Me vengo por todas esas veces…

—Alto —interrumpió sonriendo —.El hospital. Nuestras conversaciones donde yo trataba de psicoanalizarte…Eso es pasado.

—Siempre intentaste saber qué estaba pensando, y fracasaste.

—Es que a pesar de que creía poder leer tu mente a través de tus ojos, siempre fallé—y esas últimas palabras despertaron la curiosidad de Lisa—. Volviste. Algo hizo que volvieras, y muero por saberlo.

—Hablé una vez más con Rick, y él me convenció.

—Oh.

—Así fue.

—Pero por qué no me dijiste que volvías.

—Quise hacerlo…

—Pero preferiste generarme una diferencia con Gloval. ¡Qué malo eres! El informe que me acompañaste a entregar fue a causa de la molestia del Almirante por no estar al tanto de tu regreso siendo que eras mi responsabilidad.

—Lo siento—se rascó la nuca admitiendo su pequeño error—. ¿Me perdonas?...o...

—¿O qué?

—Pensaba en poner cara de cachorrito abandonado, pero no me sale la expresión.

Lisa rió. — ¡Qué divertido eres! —bebió el último sorbo de té de su taza—¡Rayos! Esto si que estaba bueno.

—Puedes venir cuando quieras y nos sentamos en las cajas a beber más.

Lisa recordaba recordó mirar en rededor.

—Te tomará tiempo poner esta casa en condiciones—meditó rápidamente y continuó hablando rápidamente—. Vas a necesitar sillas, mesa, escritorio, sillones, un televisor… Si no me equivoco, estas casas las entregaban equipada.

Max se encogió de hombros.

—Hablaré con Gloval al respecto.

—No te molestes Lisa. Puedo con esto, y si me ayudas con tu toque femenino, quizás pueda hacer de esta casa….

Mirando en rededor; una casa vacía, con paredes peladas, sin muebles, despertaban la soledad más que ninguna otra cosa.

Él sabía que a éstas alturas quizás las cosas pudieran ser diferentes, pero la vida le tenía guardado una vida muy distinta a la que él y Miriya soñaban.

—Max…Lisa comenzó a sentirse mal de despertar su melancolía.

—Un hogar—miró a su amiga—. Quiero hacer de esta casa mi hogar.

—Te ayudaré.

o0o0o

Un mes después…

— ¡Ufff! Por fin terminamos. —dijo Claudia, quien se había sumado a la tarea de acondicionar la casa de Max.

Lisa inspeccionaba todo, y a su parecer el resultado era perfecto; paredes bien adornadas, hermosas cortinas en las ventanas, muebles bien ubicados para cada espacio y acordes con el tono de las cortinas, adornos florales en maceteros estratégicamente colocados…En fin, nada parecía faltar.

—Ni un decorador de interiores lo hubiera hecho mejor. Eres grandiosa, Claudia.

—Lo sé—se dejó caer en el sillón que habían traído el día anterior. Regalo del Almirante. —De veras Gloval merece crédito, este sillón está demasiado cómodo. Podría dormir aquí mismo.

— ¿Sabías que él tiene uno igual en su casa, en el mismo tono?

— ¿En serio? —Claudia preguntó sorprendida.

—Sí. —la empujó hacia un costado y se sentó. —Siempre creí que está hecho para dos mujeres, y ahora lo compruebo.

—No me gusta el color. El negro…mmm hubiese elegido un color a tono con lo demás…negro mmm…

—El negro está bien para mí—dijo Max asomándose desde la cocina. Traía una bandeja con una jarra de jugo y vasos para tres. — ¿Les apetece jugo de naranja?

—Sí cariño, estoy deshidratada.

Max le sirvió a las chicas, conmovido de tanta amabilidad.

—Gracias. No tengo cómo pagarles por su tiempo.

—No tienes…—quiso decir Lisa, pero fue interrumpida.

—Páganos golpeando al idiota de tu amigo—Claudia dijo, consiguiendo una mirada de advertencia de su amiga. — ¿Por qué no? Si anda más torpe que de costumbre. No es sabio andar trayendo a su noviecita en su Varitech y dejar que nosotras le cubramos las espaldas para que no lo sancionen.

—Rick está viviendo en un sueño —Max dijo con criterio—.Quizás hay que dejarlo vivir ese sueño.

—Y es por eso mismo que al final yo decidí no hacer nada al respecto, hay mejores cosas en qué ocupar mi tiempo en vez de buscar pelea.

—Podrían amonestarte a ti también. —Advirtió Claudia.

— ¿Qué quieres que haga? Le di una advertencia a Rick y no hizo caso.

—Sí, sí. No les has dado sanción porque estamos bajos en pilotos—murmuró Claudia sarcásticamente—. En fin, ya terminamos aquí, se ha hecho muy tarde, y mañana mi turno comienza temprano. —se levantó, y miró a Lisa—¿Nos vamos, señorita?

—Te veremos mañana Max. Esperamos tengas suerte con tu primer vuelo.

—Gracias, Lisa. Claudia.

Una vez que ambas caminaban por la calle, Lisa quiso salir de la duda que tenía respecto a Claudia.

—Tenía entendido que mañana tu turno a primera hora, entonces…

Claudia rió.

—Tengo que alistarme para salir—disminuyó la velocidad de su andar y bajó la mirada, inconscientemente —. Creo que Sebastián me pedirá matrimonio. —dijo.

—¡Uy! ¡Si que es rápido ése hombre! Dos salidas, y ya quiere casarse contigo —Lisa disfrutaba la situación —. Sólo Max lo supera.

—Él no quiere casarse por amor, quiere hacerlo porque la edad lo presiona, y pues…yo tampoco soy muy joven—en ese instante era más evidente falta de ánimos—. Si llegase a casarme con él, quizás contemple la posibilidad de tener hijos.

—No es la mejor opción, pero la decisión queda en tus manos—Lisa la detuvo—. Mírame, Claudia—demandó.

—Sé lo que piensas.

—No es eso. Quiero saber si estás segura de que él quiere eso.

—Sammy lo oyó.

—Ah! —exclamó fastidiada—Supongo que ya andas en boca de todos. Tal vez haya apuestas al respecto.

—Cierto. La base entera está haciendo sus apuestas, a favor o en contra de Sebastián.

—Qué situación más patética.

—Rick es más patético aún. Ésa Minmei lo maneja con un dedo.

—Su merecido le da.

Lisa no se oyó molesta como antes. Desde un tiempo a la fecha había cambiado bastante su reacción cada vez que se mencionaba a la pareja dorada, y ella, Claudia, lo atribuía a la amistad que cultivaba con Max.

—Si llegasen a anunciar matrimonio…—quiso tentar a Lisa.

—Estaría haciendo su vida, a su entera voluntad —retomó el andar—Ya encontraré a mi hombre.

—¿Y Max? —Claudia preguntó turbada.

—Él se ha transformado en mi amigo, y gracias a su amistad estoy dejando de sufrir por Rick.

—Lo estás malinterpretando. —con Lisa avanzando y ella detenida, tenía que alzar más la voz.

—Max es mi amigo—insistió Lisa—. Mi hombre tendrá que conquistarme y Max no me conquista, consigue mi amistad.

—Tonta.

—¡Te escuché!

—Cómo puedes si murmuré—retomó su andar a grandes zancadas, tenía que decirle algo—¿Sabes Lisa? El tiempo tal vez te muestre que estás equivocada.

—Camina. Se te hace tarde para la cita—Lisa soltó una carcajada al pensar cosas—.Voy a apostar el sueldo de mes en contra de Sebastián.

—Haré que pierdas.

—Atrévete.

—No me desafíes.


Fin Parte II


Nota de Autor:

Cuando dije no tener fecha de actualización me refería a no tener la claridad del día. Para todos los que me escribieron sus comentarios, informo que la página me ha dado problemas y las contestaciones jamás me cargan, y me aburrí; pero les agradezco mucho su tiempo escribiéndome.

A mi querido escuadrón: Gracias por alentarme.

A todos: Gracias por dejarse torturar por mis escritos.

Agradecimiento especial a Sary y Darthmocy.