Aclaración: Robotech y sus personajes no me pertenecen.

Importante: Si no te gusta mi propuesta, simplemente deja de leer.


Amor Tras las Sombras de la Muerte

Historia basada en "Robotech-Macross"


Parte III

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El día comenzó más temprano de lo que todos esperaban. Khyron volvía a hacer de las suyas atacando a diestra y siniestra, destruyendo todo a su paso… A las cuatro de la mañana ya todos estaban en la base, el ataque había sido grande y no sólo tuvieron que repelerlo, si no que, además, contener los incendios que amenazaban una zona residencial altamente poblada.

—Odio levantarme a las tres de la mañana cuando me acuesto a las dos —dijo Claudia, dejándose caer como un costal en la silla. Estaban en la cafetería de la base. Eran pasadas las nueve. — ¿Te molesta si me lanzo a dormir sobre la mesa?

—Se vería muy mal—Lisa alzó su mano en un gesto de llamar la atención del muchacho que les servía—. Ya viene un poco de nuestro elixir, te ayudará.

Claudia se restregó la cara con ambas manos, sentía que no era capaz de mantener los ojos abiertos.

—Khyron me las pagará. Juro que lo mato.

Y el chico que justamente llegaba a servirle café, sonrío. —Muchos tuvimos un amanecer muy largo, comandante Grant. —Dijo, ignorando toda la verdad.

—Verás…—Claudia le dirigió una mirada asesina—, he de suponer que ése ataque Zentradie no te levantó a la hora de acostarte, ¿no?

El chico asintió.

—Entonces dejémoslo en que no todos tuvieron un amanecer "tan largo"

—Yo…—él quería salir corriendo, Claudia ya lo asustaba. —Disculpe, comandante. Seré más cauteloso a la hora de dar mi opinión. —terminó de servir rápidamente.

Lisa reía. —No le hagas caso, no sabe lo que dice a causa del sueño.

—Sé lo que digo. —balbuceó Claudia, que prácticamente ya se estaba durmiendo apoyada sobre su brazo.

—Ya vete. —Lisa susurró al muchacho.

—Sí…

—Entonces, Claudia Grant—Lisa habló en un tono alto, de modo que Claudia dio un brinco. —Mejor así.

— ¿Te divierte no?

—Si te duermes el café se enfriará.

—Ah sí—por fin atendió su taza—. Por cierto, Rick viene para acá.

—Seguro acaba de llegar de su patrulla nocturna.

Y era efectivo: Rick apenas había llegado a la base y necesitaba desayunar antes de volver a salir.

— ¿Les molestaría si comparto la mesa con ustedes? —Ninguna de las dos manifestó problema alguno. —Gracias.

— ¿Qué tal estuvo todo? —Lisa preguntó.

—Quisiera decirte que atrapamos al imbécil, pero no. Todo estuvo muy tranquilo.

—Lamentable noticia.

—Así es Lisa…—se percató del estado de Claudia— ¿Acaso tu desconocido novio no te dejó dormir anoche?

—No.

—Oh, pensé que lo ibas a negar. —rió

— ¿Para qué? —se levantó tomando su taza—Ustedes tienen una conversación pendiente, y yo tengo que buscar un lugarcito donde dormir un momento.

—Claudia. —Lisa dijo en tono de queja.

—Entiéndeme Lisa, tengo mucho sueño.

Se suponía que habían quedado en que nunca la dejaría sola en presencia de Rick y le estaba dando la primera muestra de incumplimiento de su palabra. Lo único que le quedaba era terminar rápido su café y buscar una excusa para marcharse.

—Lisa…—Rick no sabía cómo empezar la conversación

—Ya te perdoné. —Dijo Lisa.

—Te dije muchas cosas,…nos dijimos muchas cosas…

—Rick, dejemos el pasado atrás.

—Entonces, ¿por qué me esquivas?

—No te esquiva, se aleja de los problemas—dijo Max llegando—, y tú Rick, eres un problema.

— ¿Por qué lo dices? —preguntó mirando a su amigo.

—Tienes novia, y pues, cualquier novia se pondría celosa al ver a su hombre al lado de una mujer tan guapa como lo es Lisa.

—Así es que la estás viendo como mujer, notar que lo es me lo confirma.

La aludida se encontraba apenada, sin saber qué decir.

—Rick, hablo de que Lisa quizás se mantiene al límite contigo para no causarte problemas con Minmei, ¿no es así? —terminó mirando a Lisa.

—Sí—carraspeó incómoda, y se levantó —. Supongo vienes por mí.

—No Lisa. Me enviaron reportarme con mi superior—viendo a Rick—Capitán Hunter, Sargento Maximilian Sterling reportándome. —le entregó la orden —Como verá, el Almirante Gloval me quiere volando con el Skull. Quiere que esté bajo tu supervisión.

— ¿Pero qué pasó? —Lisa no entendía.

— Es la desconfianza de Gloval. Que esperaba, por cierto. —Max señaló resignado. —Mi negligencia acabó con la vida de dos hombres bajo mi cargo, eso justifica que me hayan degradado. Pero puedo entenderlo. Lo acepto.

—Sabes que independiente de todo, siempre será un honor volar contigo —Rick se puso en pie, extendiéndole la mano—.Bienvenido al Skull, amigo.

—Gracias, Rick. —estrechó la mano de su amigo.

—Aún no entiendo, ¿cómo es que Gloval no me dijo nada?...Demasiada desconfianza me tiene aturdida.

—No es desconfianza, Lisa. Simplemente en última instancia dudó de mi capacidad para volar sin la supervisión de alguien realmente experimentado. Recuerda que durante el mes que llevo aquí tuve a la psicóloga sobre mí, y por lo visto su último reporte no fue del todo a mi favor, pero al menos puedo volar.

—Entiendo…

—Volaremos juntos—agregó Rick animadamente—, como en los viejos tiempos.

—Sí señor. —apoyó Max.

—Por cierto, ¿ya desayunaste?

Max dio una fugaz mirada a Lisa. —Aún no. —Contestó.

—Entonces siéntate y desayuna conmigo.

—Yo me retiro. — Lisa anunció.

—Lisa, no…

—Ya desayuné—sonrió a Max—. Me alegro por ti, Max.

—Gracias.

Lisa se acercó a Rick, se agachó y acercó su boca a su oído; le susurró algo y fijó con él una hora de encuentro. Se marchó entonces.

—¡Guau! —Rick murmuró. —En realidad Lisa me perdonó. Acaba de pedirme que nos juntemos a la salida de su turno.

—Bien por ustedes, ya era hora de que se reconciliaran.

—Desde ahora no permitiré algún otro distanciamiento. No será fácil, pero trataré de no buscar problemas, aunque sinceramente los problemas me buscan, me encuentran, y me generan problemas con Lisa…

Rick continuó hablando, pero Max dejó de oírle.

"Todo me lleva a pensar que nada cambiará" se dijo. Miró en dirección a la salida, sin saber si seguir a Lisa para preguntarle qué fue todo eso o quedarse ahí, oyendo a un Rick y sus excusas."Pero… ¿si les diera un empujoncito para que el cambio sea real?"

Quizás el destino de ambos estaba en sus manos. Sin embargo, no podría saberlo a ciencia cierta hasta comprobarlo.

o0o0o

Sintiendo que necesitaba explicaciones, Lisa se apresuró por un pasillo, esquivando a la gente que transitaba mientras maldecía la necesidad de Gloval de hacerla a un lado. Enterarse por casualidad de la reasignación de Max a un escuadrón distinto al asignado originalmente ya era demasiado.

—¿Señor?—Llamó inmediatamente al cruzar la puerta de la oficina, y su segura y dura voz espantó a un hombre que de pronto parecía quedarse dormido.

—Lisa…—incómodo, él se ajustó la gorra—Parece que me gana el cansancio.—se excusó.

Lisa llevaba mucho tiempo y bajo su mando y jamás lo vio con la guardia baja.

—Con todo respeto, señor. Se ve fatal…—y apenas comprendió un detalle: Claudia y él tenían algo en común. — ¿Durmió poco?

—Es obvio.

—Por alguna salida, tal vez por quedarse desvelado hasta tarde en buena compañía…

— ¿Qué es esto, Lisa? —Gloval contestó a la defensiva. —No pensé que sería sometido a un interrogatorio.

—Disculpe señor. —Dijo, respirando profundo para quitarse ideas de la mente; veía por un tema diferente y se estaba desviando del camino. —Vine porque necesito que me explique el por qué no me fue comunicado de la reasignación de Max. Me enteré por casualidad y eso se sale de todo protocolo. No entiendo, señor.

—Iba a comunicártelo personalmente, Lisa—él ahora comenzaba a entender a cabalidad por qué todos le temían. —. Está bien. Odio admitirlo, pero reconozco que postergué la información…o más bien…

—No se preocupe en buscar excusas, puedo aceptar que de vez en cuando el agotamiento interfiera en la ejecución plena de nuestro trabajo. —Notó que él la miraba entre asustado y sorprendido. — ¿Puedo retirarme, señor?

—Lisa quizás interpretas mal.

—Le aseguro que no, señor.

—Temo que sí…Y sí, puedes retirarte.

Era el colmo. Algo indigno de un almirante. Era todo, menos lógico.

Debía encontrar a Claudia y enfrentarla. La curiosidad que la consumía era más potente que la molestia con Gloval. Pero la búsqueda que llevó tras salir de la presencia de su superior no rindió frutos, y la hora de reportarse en su turnó llegó.

Los reportes finales de los destrozos y la cantidad de gente afectada llegaron al final del día.

—Siete edificios destruidos. Veinticinco muertos. Cincuenta y ocho heridos. —Le temblaron las piernas—Entre los heridos cuentan trece niños del hogar de acogida de niños huérfanos, y de ellos, hay cuatro con riesgo vital…

La gente bajo su mando (sobre todos las chicas) evidenciaron su aberración.

—¿Por qué, Lisa? —Kim preguntó como si ella le fuese a entregar la respuesta—¿Qué carajos le pasa a Khyron?

Lisa negó con la cabeza.

—Buscan algo, y cuando no encuentra destruye todo a su paso—su voz apenas era un murmullo —. El hogar sufrió por la explosión en la bodega contigua. No alcanzaron escapar…En el reporte se informa…

Iba a decir el rango de las edades, pero tras ver los rostros afectados de la tripulación, decidió callar. "Eran solo bebés de no más de dos años…No quiero que se vayan a las casas desanimados" Pensó.

—…Haremos que Khyron pague por sus crímenes—Terminó diciendo.

—Pero Lisa, ibas a decir otra cosa.

—No. —debía pensar rápido para distraerlos. —Con todo lo sucedido no supe que pasó con Claudia,…mi sueldo está en juego.

— ¡Las apuestas! —Sammy reaccionó efusivamente, y el codazo de unas de sus amigas no tardó en llegar—Está bien. Trataré de no ser insensible.

—Pasa que Lisa es su mejor amiga. —dijo Vanesa, la autora del golpe.

—Pasa que esa mejor amiga la hizo perder su dinero…

A Lisa casi se le cae la mandíbula ante lo dicho por Kim. Era posible que Claudia se fuera ¿a casar? Y peor aún, ¿que siendo amigas íntimas no le haya dicho una palabra acerca de su decisión?

—Voy a asesinarla cuando salga de aquí. —siseó.

Fue en ese momento, cuando, toda otra expresión al respecto fue aguado por los gritos y saltos de Sammy.

— ¡Lo sabía!¡ Lo sabía! ¡El amor siempre gana! —repetía mientras iba de un lado a otro.

No solo a Lisa le nacía el deseo de darle una cachetada, Kim se fastidió con el primer grito.

—Si no te detienes, juro atarte a una bomba y lanzarte contra Khyron. —amenazó la chica.

—Tanta agresividad me pone de malas. —acotó Vanesa.

—Yo me retiro. —Lisa anunció, pero nadie pareció oírla. Dio media vuelta y en la puerta se encontró cara a cara con su reemplazo, quien plantó en sus manos un papelito con una nota, una excusa…

—Rick no vendrá. —murmuró.

—Vino una señorita por él. —el oficial sonrió—¡Qué envidia me da el comandante Hunter!...Que una chica como la señorita Minmei me venga a buscar…¡Guau! Es el sueño de cualquier hombre.

— ¿Así? —No quiso sonar molesta, pero se le notó.

— ¿Dije algo malo?

—No. —arrugó el papel dentro de su mano empuñada. —Es Rick. No sabe lo valioso que son los amigos hasta que se pierden por descuidos como estos.

—Lo siento, capitana.

—Más bien siéntelo por él. Por una señorita se está quedando sin tiempo para los amigos… —ejerció aún más fuerza en su empuñadura. —y más tarde que temprano, se dará cuenta…

—Más que una amiga molesta, parece una novia celosa…

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—No debió decir lo que dijo. —dijo Sammy

—Definitivamente no. —apoyó Vanesa.

—En serio señor, tocar la fibra sensible de la capitana Hayes trae consecuencias. —seguía Sammy.

—Dos semanas aseando los baños de la base...—el hombre hablaba ido—, ¿Cómo rayos fue a pasar eso?

—Hará lo que le pidan—Vanesa habló seriamente—. Agradezca que Lisa sólo lo castigó con eso, he visto peores.

El Capitán volvió la mirada hacia quien habló. — ¿Habla en serio?

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—No puedo creerlo. ¡Qué se cree!

—Así que te plantó—Max aparecía frente a Lisa—. Cuando vi a Minmei supe que la cita de ustedes no se concretaría.

— ¿Te dijo acerca de nuestra cita?

—Parecía emocionado.

—Pero se trata de Rick Hunter— cerrando sus ojos, dejó que la fresca brisa de la tarde diera de lleno en su rostro. Respiró profundo. —Al final de cuentas ya no duele.

—Hoy volé de nuevo. —Max dijo. —Sammy estaba en el Tac-Net.

Lisa sonrió, abriendo sus ojos para mirarlo a la cara.

—¿Qué sentiste?

—Una emoción que me dijo que puedo vivir de nuevo.

Lisa sacó la mano derecha de su bolsillo de su gabardina y se la ofreció a Max.

—No quiero andar los primeros pasos de mi vida si una compañía amiga.

—Lo mismo quería decirte. —tomó la mano de Lisa, fijando su ruta a las afueras de la base. —Caminemos juntos…


Fin Parte III


Notas de Autor:

Corto, como los anteriores. Me falta un pedazo de historia para terminar, algo pequeño. Sinceramente espero terminar esto en el tiempo presupuestado.

Agradecimientos especiales a Seferino, quien amablemente contestó algunas dudas que tenía. Sary, no sé qué haría sin ti.

Mis agrademientos se extienden a todos quienes se dejan torturar leyéndome.

Hasta pronto, Mihll.