Aclaración: Robotech y sus personajes no me pertenecen.
Importante: Si no te gusta mi propuesta, simplemente deja de leer.
Amor Tras las Sombras de la Muerte
Historia basada en "Robotech-Macross"
Parte IV
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Revolvía su café lentamente, absorto en sus pensamientos. Eran las seis de la mañana y su torso apenas cubierto con una delgada playera sentía la frescura del ambiente.
Su mente se hallaba en el rinconcito más oculto de su closet, donde guardaba celosamente un anillo en el cual gastó más dinero del que poseía. Con la claridad de saber que esa joya era para pedirle a una dama que fuera su esposa, a su vez, se proyectaba la oscuridad de no saber si a quien apuntaba su interés era realmente la persona que llenaba su vida.
Había hecho el amor con Minmei creyendo que eso aclararía sus dudas, pero terminó aún más confundido tras confirmar que era algo lo que sentía por ella; deseo, obsesión, y tal vez muchas cosas más,…menos amor verdadero.
Se sentía tan jodido, y aunque quisiera evitarlo, esconderlo, la fatiga con la cual se apoyaba sobre la mesa, o su mismo lastimoso revolver, a gritos daban cuenta de cómo se sentía.
—A veces creo que de milagro no te enfermas.
Al mismo tiempo de oír aquellas palabras, sentía una cobija caer sobre sus hombros. Salió de su ensimismo instantáneamente, y desilusionado se encontró con la mirada dulce de Minmei, cuando en verdad…cuando en verdad esperaba enfrentarse a un rostro serio que lo estuviese regañando.
— ¿Pasa algo?... ¿Por qué me miras como si fuera un fantasma?
Sacudió su cabeza, creyendo que quizá así se quitaría las ideas de su cabeza. No podía ser cierto. De pronto se imaginó ofreciendo su anillo a Lisa y su corazón aceleró el ritmo de sus latidos.
— ¿Qué te pasa, Rick? —Minmei insistió—Deberías estar en la cama, a mi lado, pero estás aquí con una cara espantosa… ¿Acaso tuviste una pesadilla?
—Eso…—balbuceó —Fue horrible.
— ¿Quieres contarme? —consultó dulcemente en tanto se sentaba frente a él.
—Yo…—fijó su mirada en líquido contenido en su taza. Su mano instintivamente seguía revolviendo. "¿Qué me pasa? ¿Por qué de pronto pensé en Lisa y todo mi interior se agitó?... ¿Por qué siento esta terrible necesidad de correr a verla y pedirle perdón por plantarla ayer?..." Pensó.
— ¿Rick?
Su mano fría se vio sometida ante una cálida que detuvo su movimiento. Alzó la vista, encontrándose con la mirada demandante de Minmei. — ¿Te parece si lo dejamos para después? —Preguntó.
—Supongo…
Sin embargo, el "después" planteado por él no tenía ni hora ni fecha, ni la tendría. Lo primero que hizo tras acabar su desayuno fue tomar su chaqueta e ir en búsqueda de un teléfono público, donde tomó contacto con Claudia, la única persona que podría ayudarle.
—Dices que quieres disculparte con Lisa y no sabes cómo. —repitió la morena tras oír las excusas del piloto.
—No es que no sepa, es simplemente que no me siento con la moral para pedir disculpas una vez más. —Rick aclaró algo incómodo.
—Esto es nuevo.
Rick oyó una risilla tras la línea que provocó su arrepentimiento de recurrir a ella.
—Sólo dime qué crees, ¿Lisa me perdonará?
—Parece que no la conoces—A Claudia le nacían ganas de insultarlo—. Lo hará. Te perdonará cuantas veces sean necesarias, pero te aconsejo que esta vez tus disculpas sean reales y vayan acompañado de un gesto palpable.
—Tengo idea para eso. —curvó una sonrisa en sus labios debido a su felicidad. —Gracias.
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Lisa llegaba de una importante reunión con los acaldes de varias ciudades con los cuales estudiaban el método para incentivar a la juventud a enlistarse en el ejército, de modo que estaba cansada y con una pequeña jaqueca debido a tantas horas de encierro. Pero encierro que sin duda había valido la pena ya que por fin conseguía el apoyo incondicional que necesitaba en ésta difícil tarea.
—Otra vez un ramo de flores—murmuró cansadamente, sin deseos de molestarse en arrojarlas al tarro de la basura. Dejó caer sus zapatos, y se hundió en su silla. —Que alguien venga y haga el trabajo por mí. No me entusiasma acabar todas mis energías en un acto que provoca una persona cobarde que no es capaz de dar ni su nombre.
—Debe contener una nota, como todas las que han llegado esta semana. —Kim quería tentar a Lisa. Al menos a ella las notas le parecían de un admirador bastante romántico y enamorado. — ¿Te parece si lo leo antes de tirar esto?
Lisa le dio una mirada de regaño.
—Tengo curiosidad. —Kim se excusó, sabiendo que sus amigas tras ella querían lo mismo.
—Haz lo que quieras. —volvió la vista hacia el cielo, y aunque quiso hacer oídos sordos, no pudo evitar oír las expresiones de ensoñación de sus amigas.—Las flores no solo afectan mi genio, además genera un revuelo que las distrae de sus funciones.
— ¿Por qué eres tan insensible?...El pobre hombre dice que te manda el ramo con todo su cariño, y tú no eres capaz ni pensar en ser agradecida con él.
—No voy a contestarte, Sammy.
—Porque quizás no puedes.
—Porque quizás estoy tan cansada, que ni ganas de gastar palabras en vano me quedan.
Sammy le hizo una mueca con la lengua.
—Eres infantil. —se giró en su silla rápidamente, asustándolas. —No les pediré nada. Quizás hasta les estoy dando el rato libre para que sueñen con ese hombre sin nombre ni rostro. Así de amable seré con ustedes—con su dedo índice apuntó las flores en manos de Vanesa—. Veo otras de esas sobre mi escritorio y buscaré de inmediato al infeliz que hace el trabajo de traerlas desde la florería…
— ¿Lo vas a asesinar? —Sammy dramatizó.
—No. Le ofreceré un nuevo trabajo. —les volvió a dar la espalda. —El de sicario.
Y en tanto ella descansaba, Max y Rcik bajaban de sus respectivos Vritech tras un vuelo de rutina. Ambos sentían la necesidad de charlar, y como si se hubiesen puesto de acuerdo mentalmente, se apartaron del resto del escuadrón, y se quedaron a mitad de un pasillo que conducía a los vestidores.
—Será que me leíste la mente, precisamente quería una charla privada contigo. —Rick dijo mientras recargaba su espalda contra el muro. Max hizo lo mismo, pero en breve dejó deslizar su cuerpo hasta terminar sentado en el piso.
— ¿Sabes Rick? —Max comenzó a hablar pausadamente—Hay algo que me molesta.
— ¿Sí?...¿Qué?
—La posibilidad de que tú seas la persona que le ha estado enviando flores a Lisa.
— ¿Por qué? No deberías…
Max miró a su amigo con una expresión de regaño. —Porque estarías traicionando a una chica que seguramente se ha hecho muchas ilusiones contigo. Y hablo de Minmei, quien no sólo ha estado compartiendo una casa contigo…Sabes lo que te quiero decir, ¿no?
Rick carraspeó incómodo. Y dado que no se sentía con el valor de mirar a la cara a su amigo, apuntó la vista en sus pies.
—Y si así fuera no tendría nada malo, ¿o sí? —pausa en la que esperó respuesta que no hubo. —He sumado muchos puntos en contra…Tenía intensiones de arreglar las cosas con Lisa, y cuando creí que se podía, no me presenté con ella. Era tan simple como llegar a la cita y pedirle perdón…pero al final sólo terminé agregando una cuota más de decepción de ella hacia mí.
— ¿Cuál es la finalidad de las flores? —Max fue enfático en su pregunta.
—Las flores siempre han sido la mejor opción para contentar a una mujer—alzó el rostro, mostrando una débil sonrisa en sus labios—. Después de todo Lisa es una mujer.
—Rick…—no sabía cómo continuar. Si aún quedaba amor en Lisa, terminaría ilusionándose a la hora de saber que era Rick quien le mandaba los obsequios. No quería que ella volviese a sufrir tanto como antes— ¿Tienes claras las cosas con Minmai?
—Sí. Creo que sí.
Max se puso en pie.
— ¿La amas?
Rick iba a contestar, pero al final del pasillo divisó a Samuel, el cabo que siempre lo buscaba cada vez que Minmei llegaba a buscarlo al final del turno.
—Compré un anillo. —dijo, hablando rápido y en voz baja.
—Eso responde algunas preguntas.
—No a todas, no a las más importantes. —suspiró profundamente. —Hace unas semanas le iba a pedir matrimonio después de una cena especial que preparé, pero nos desviamos…hicimos el amor…y…
Max se acercó a darle un golpe de apoyo en el hombro. —Ya lo tienes amigo, sólo es cuestión de tiempo. Sé que tendrás valor. —comenzó a alejarse.
— ¿Qué pasará con Lisa? ¿Crees que me perdone?
—Yo me encargo de eso.
Rick llegó a su casa con una sonrisa, ido en sus propios pensamientos.
Minmei había notado la rareza en Rick apenas le vio salir a su encuentro. Su sexto sentido le advertía que algo iba a suceder, algo más allá de lo que descubrió por la mañana mientras realizaba un aseo general en esa casa.
—Rick…—llamó antes de internarse por completo en la cocina, le sería imposible tragar sin salir de toda duda.
—Ah sí, casi lo olvido…
Rick pensó que ella simplemente le llamaba la atención para que le ayudara a poner la mesa, y grandes zancadas fue a buscar los platos. Rápidamente tuvo todo acomodado.
—Listo…—se dio cuenta que Minmei no se había movido, ni mostraba intensiones de ir a servir la comida. — ¿Qué sucede?...
—¿No tienes algo que decirme?...
Por varios segundos meditó sin poder imaginar a lo que ella se refería.
—Olvidé alguna fecha…—hurgó nuevamente en sus memorias y nada. —No se me ocurre otra cosa, y si es así…
—No es eso. —interrumpió.
—Entonces no sé. Me rindo. —dijo simplemente, encogiéndose de hombros, tampoco tenía ganas de jugar a las adivinanzas.
—Llevamos más de un mes viviendo juntos, hasta comenzamos a dormir juntos…—Rick tembló ante lo que ella decía— Hoy pensé que era tiempo de poner mi toque en esta casa, quisiera cambiar algunos muebles, mover otros,…yo…El timbre. Tan oportuno.
Sí, el timbre había comenzado a sonar, y viendo en eso una alternativa de escape, Rick se apresuró a abrir. Lisa estaba frente a él y su cara anunciaba una tormenta.
—Si no les hubiese pedido a las chicas que tirara tus flores a la basura, te las habría traído aquí para lanzártelas en la cara.
No sabía qué hacer, Minmei estaba a sus espaldas; ella lo oía todo y él, quería desaparecer.
—Max no debió decirte, pero todo tiene una explicación. Puedo explicarlo.
—Muy bien, te escuchamos. —Minmei dijo.
Rick la imaginaba a brazos cruzados, viéndole enojada. Pero Minmei lo veía decepcionada.
—Habrías podido ser más discreta. —acusó a Lisa.
—Tal vez—Lisa se sentía terrible por dejarse llevar por su arranque de enojo, no había dimensionado la catástrofe hasta ver el rostro de Minmei—.Ya lo hice. Y bueno…supongo que vas a explicar y el asunto quedará resuelto, ¿no?
—Habla Rick.
Él respiró profundo, intentando recoger valor; sin embargo, no podía con las dos.
—Una a la vez. —Dijo, cerrándole la puerta en la cara a Lisa.
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—Tonta, y mil veces tonta. —Lisa se recriminó mientras se volvía para tomar el camino de regreso. —No debí haber venido. Max me dijo que dejara las cosas como estaban.
Ahora no sabía qué problemas acarrearía a Rick, y si él podría con ello, pero al fin y al cabo no era su problema, pues nadie que no fuera un idiota le mandaría flores a otra mujer que no fuese su novia…Detuvo su andar bruscamente…
¿Y si Rick estuviese sintiendo algo por ella?
—Si así fuera, él ya eligió… —Suspiró profundamente fijando sus ojos al final de la larga calle que debía recorrer para dirigirse a su casa. —En verdad espero que arreglen el desastre que causé…y si no es así…
Hubiera querido seguir viendo un panorama urbano aburrido y sin mucho movimiento, pero Khyron decidía algo nuevo; a una semana del último ataque, volvía a lanzar todo el poder de sus armas contra la gente inocente. Recordó entonces, algunos detalles en la grabación del interrogatorio de Kyle.
—Dijo que las armas estaban destinadas para dar fin a la guerra…—sus piernas por sí solas comenzaron una lenta carrera que fue tomando velocidad—Khyron lo sabe. Es lo que busca.
Cuando llegó a la base ya todos estaban en sus estaciones de combate, y ella tomó el mando. Los cazas Varitech fueron dirigidos al oriente de la ciudad, donde las explosiones se generaban una tras otras. Pensó que el anfiteatro era el lugar para esconder un cargamento de armas sin que nadie se diera cuenta, ya que usualmente el movimiento de transportes que entraban y salían llevando consigo implementos era constante, nunca se solía chequear todos los camiones, al menos detalladamente.
—El escuadrón Skull debe ir al anfiteatro—ordenó a quien estaba en el tac-net.
—Pero el Comandante Hunter aún no se reporta.
— ¡Mierda!—siseó—.Él ya debería estar aquí.
—Exactamente. Hace veinte minutos un vehículo fue por él, y no…
—Deben salir ahora. Que él se reuna con el resto cuando decida reportarse.
El movimiento en el puente continuó constante. Nuevas bajas se reportaban. Nuevas explosiones se generaban en su dirección.
—Algo viene hacia nosotros. —señaló el control de radar.
—No es así—aunque no quería aventurarse a hacer falsas conclusiones, las evidencias decían lo contrario. Con el fuego comenzando a destrozar el metal del SDF-2—De acuerdo. ¡Desplieguen todas las unidades disponibles! Y devolvámosle un poco de su propia medicina. ¡Preparen las armas y abran fuego a mi orden, apunten todo lo que tenemos a ese crucero!
Al cabo de unos minutos de fuego cruzado, Lisa probaba un poco de su misma sangre que brotaba de la comisura de sus labios. No suponía algo grave, puesto que tras la última explosión que la lanzó al suelo, pudo ponerse en pie, aunque no estaba segura de sus subalternos.
—Es un maldito—siseó Kim—. Pero no fueron capaces contra nosotros. Emprenden la retirada.
— ¡Ayy me zumban los oídos! —gritó Sammy.
—Y te sangran—Lisa le dijo yendo a socorrerla. Por supuesto, ella no le oía. —Los demás, ¿están todos bien?
Uno a uno, fueron reportándose ilesos, para su tranquilidad.
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—Cruzaron media ciudad y no lo vimos venir—Lisa se encontraba informando a Gloval. Debido a una falla en sus sistemas, ya no se podía continuar en el SDF-2, y por esa razón (todas menos Sammy) se hallaban devolviéndoles el sentido a los casi oxidados instrumentos del SDF-1—.Esta vez ha llegado muy lejos…—sus dedos no respondían como quería, de ahí la tardanza en tomar el control de tac-net—…Cuando pueda contactar a los escuadrones…
—Si te calmaran, quizás las cosas resultarían mejor. —Gloval dijo, evidenciando una vez más que, ni en las circunstancias más adversas, perdía la tranquilidad.
—Estoy calmada, señor. Es solo que…—finalmente golpeó la consola en un dejo de frustración — ¡¿Por qué?
—Porque las emociones son dignas de tener, pero cuando dejan que nos dominen…—Claudia había decidido ir en su ayuda y, dándole un pequeño empujón para que se quitara, tomó las riendas e hizo lo necesario—¡Listo! Ahora es tu turno, señorita Hayes.
—Gracias, Claudia.
Tras retomar el contacto con los escuadrones, se informó del inminente retiro de las tropas de Khyron. Por suerte, Lisa ya había recuperado la confianza -tras convencerse de que Sammy y los demás heridos estaban recibiendo las atenciones médicas necesarias- y obraba con mayor soltura, como solía hacerlo siempre. No le tomó mucho tiempo poner orden, y redistribuir las funciones que asumirían los escuadrones.
—Ya está—volviéndose al almirante Gloval—. Ahora nos queda cuantificar el desastre causado…Los informes de nuestros escuadrones no son alentadores…Y Khyron…
—Huyó como siempre—Gloval dijo, completando la frase que inició ella —Es como un ratón escurridizo que busca un queso.
—Un queso que nunca encontrará—soltó un suspiro—. El armamento perdido se encuentra bajo nuestra custodia...
—Oh…
—Así es, señor…—se limpió la frente con el dorso de la mano —.Disculpe, pero…
—Te oía, Lisa; ese es mi trabajo—se dejó caer en su silla —.Y está bien que no escatimes recursos para proteger el pequeño tesoro de nuestro amigo Kyle…
—Haré lo necesario para traer cada pieza robada a nuestras instalaciones—la ansiedad del momento la hizo interrumpir—.Será lo más pronto posible, porque cada segundo que pasa es un segundo más en que la seguridad de las personas está sometida a un riesgo innecesario.
—Lisa, nuevamente noto exaltación en ti.
Ella negó con la cabeza.
—Yo también lo veo. —acotó Claudia. Y varias voces más se sumaron a la de ella.
— ¿Me autoriza a salir? Necesito aire, señor.
Gloval simplemente le señaló la puerta.
—Gracias, señor.
Y las lágrimas que no dejó escapar antes, comenzaron a rodar por sus mejillas mientras corría hacia el exterior. Prontamente se halló a la orilla del lago, mirando las columnas de humo que se levantaban en distintas zonas del radio urbano. Si tan solo se hubieran detectado al crucero Zentradie antes de ingresar a la ciudad, el panorama quizás se visualizaría diferente. Pero falló la detección del radar, o falló ella misma al no tomar en cuenta esa posibilidad. De todas formas, sentía que todo era su culpa.
"Ahora Sammy está en el hospital" pensó tristemente.
Tan absorta estaba en sus lamentos que no oyó las pisadas de alguien que se acercaba.
— ¿Estás bien?—la voz demostraba una emoción contenida—. Por un minuto pensé que la explosión…yo creí… lo peor.
La voz era de Rick. Él se había preocupado.
—Estoy bien—se enjugó las lágrimas antes de volverse—Que bueno que estás aquí, me alegra verte bien. —sonrió.
—Yo…—quería decirle tantas cosas. Que la amaba. Que por un momento su corazón se detuvo cuando supo de la explosión en el SDF-2…quería decirle que necesitaba abrazarla para consolar su tristeza…abrazarla para nunca más dejarla ir…Pero la voz de alguien conocido a sus espaldas le impidió continuar.
—Lisa, estás bien…—Max, un seguro Max avanzaba a pasos seguros traspasando la posición de Rick, plantándose finalmente a solo un paso de Lisa—. Nunca dejé de pensar que eres una sobreviviente. —delicadamente, con su dedo pulgar limpió la sangre que aún que quedaba en la comisura de ella—.Mejor así.
—Max…—Lisa no sabía qué hacer, pero su cuerpo sí; prácticamente se lanzó a obtener su abrazo. —Fue terrible…
—Pero ya pasó…Todo está bien ahora…
Tras ellos, Rick sentía que la pesadilla aún no terminaba… ¿o tal solo interpretaba mal lo que sus ojos veían?...
Fin Parte IV
Notas de Autor: Únicamente quiero dar las gracias a los que siguen leyendo esta historia. Hasta pronto.
MIhll
