hola chicas gracias por sus comentarios, los aprecio mucho y que bueno que me sigan en las actualizaciones, ahora les queria pedir una recomendación para añadir mas capitulos, sobretod porque los chicos conocerán a Susana en otras circunstancias, asi que deneme ideas, quisieran que sufra o que no, y cosas de ese estilo, revisare sus reviews el dia de mañana un super saludo a todas mis fans (al menos eso creo yo), feliz lectura!
No hubo ningún impedimento por parte de los invitados.
Candice White y Terrence Greum, aquí, en la presencia de Dios, yo les requiero y encargo que si uno de ustedes conoce alguna razón por la cual no pueden unirse en matrimonio lícitamente, y de acuerdo con la Palabra de Dios, lo confiese ahora – pidiera el pastor a Candy y Terry.
Ninguno de los dos emitió respuesta alguna y el pastor prosiguió:
Candice White, ¿quieres tomar a este hombre como tu esposo, para vivir juntos en el pacto del matrimonio; para amarle, confortarle, honrarle y cuidarle, tanto en tiempo de enfermedad como de salud; y, renunciando a todos los demás, quieres serle fiel mientras los dos vivan? – preguntó.
Sí quiero – dijo Candy con una sonrisa en el rostro.
Terrence Greum, ¿quieres tomar a esta mujer como tu esposa, para vivir juntos en el pacto del matrimonio; para amarla, conformarla, honrarla y cuidarla, tanto en tiempo de enfermedad como de salud; y, renunciando a todas las demás, quieres serle fiel mientras los dos vivan? – re direccionó la pregunta.
Sí quiero – dijo Terry.
Oremos. Dios bondadoso y eterno, tú nos has creado hombre y mujer a tu propia imagen: Mira con misericordia a este hombre y a esta mujer que vienen a ti pidiendo tu bendición; ayúdales con tu gracia, para que con fidelidad verdadera y amor constante honren y guarden las promesas y votos que hacen; por Jesucristo nuestro Salvador, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, un sólo Dios, por los siglos de los siglos – alzó una plegaria.
Amén – respondieron Candy y Terry.
El pastor puso los anillos de matrimonio sobre su escritura y los bendijo delante de los novios. Mientras Terry se colocó enfrente de Candy, tomándole la mano derecha.
Bendice, oh Señor, este anillo, para que sea signo de los votos por los cuales este hombre y esta mujer se han unido el uno al otro; por Jesucristo nuestro Señor. Amén – dice el pastor mientras los bendice.
En el Nombre de Dios, yo, Terrence Greum, te recibo a ti, Candice White, para ser mi esposa, desde hoy en adelante, para tenerte y conservarte, en las alegrías y en las penas, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, para amarte y cuidarte hasta que la muerte nos separe. Este es mi voto solemne – expresó Terry en el momento de hacer sus votos matrimoniales.
En seguida fue el turno de Candy para decir sus votos:
En el Nombre de Dios, yo, Candice White, te recibo a ti, Terrence Greum, para ser mi esposo, desde hoy en adelante, para tenerte y conservarte, en las alegrías y en las penas, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, para amarte y cuidarte hasta que la muerte nos separe. Este es mi voto solemne – repite ella a punto de llorar de felicidad.
Terry colocó el anillo en el anular de Candy.
Candice White te doy este anillo como símbolo de mis votos, y con todo lo que soy, y con todo lo que tengo, yo te honro, en el Nombre del Padre, del Hijo y en el Nombre de Dios.
Enseguida Candy colocó el anillo en el dedo anular de Terry.
Terrence Greum te doy este anillo como símbolo de mis votos, y con todo lo que soy, y con todo lo que tengo, yo te honro, en el Nombre del Padre, y del Hijo y en el Nombre de Dios – dijo una Candy completamente emocionada, por fin, estaba uniendo su vida al hombre que tanto amaba.
El pastor juntó las manos de los contrayentes y dice.
Puesto que Candice White y Terrence Greum se han dado el uno al otro por medio de votos solemnes, con la unión de las manos y con la entrega y recepción de anillos, yo los declaro esposo y esposa, en el Nombre del Padre, del Hijo y en el Nombre de Dios. A quienes Dios ha unido, nadie los separe – dijo él.
Amén – respondieron Candy y Terry.
Después de celebrado el matrimonio, los novios se dieron un beso y sus familiares se acercaron para felicitarlos.
Candy ¡muchas felicidades! – exclamó la señora Elroy.
Gracias tía Elroy – agradeció ella.
Tía podrías habernos dicho que Candy se casaba, ¿por qué siempre somos los últimos en enterarnos? – gritó enojado Archie enfrente a los invitados.
Joven Archie será mejor que me acompañe – le pidió George.
George, por favor llévatelo, enseguida iré a hablar con él – había pedido la Sra. Elroy, indicando que llevase a Archie a la biblioteca.
Pero tía abuela…- rezongó él.
Muchas felicidades Terry, que sean muy felices y ojalá que pronto se animen a tener hijos – felicitó Richard a Terry.
Gracias papá, desde luego, pero aún no – advirtió él.
¡Felicidades Terrence! – fue el turno de la señora Elroy felicitar a Terry.
Gracias madame Elroy, sin usted no hubiera podido lograrlo, en verdad le agradezco mucho – Terry le dio un beso sincero en la mejilla a la señora Elroy.
No hay por qué agradecer Terrence, mi Candy se merece a un hombre como tú – lo elogió.
¡Felicidades hijo! Tu novia es muy bella, me envió la invitación a tu boda, espero que no te moleste – dijo su madre.
Madre… ¡me llamaste hijo! – él se echó en sus brazos y ella lo abrazó tiernamente. Madre perdóname, pensé que no me querías, pero Candy me hizo ver que yo todavía te tengo mientras que ella…- comenzaba a explicarle cuando ella lo interrumpió.
No tengo nada que perdonarte Terry, debí haberte defendido de tu padre, pero tú nos has enseñado que nosotros somos los que debemos amarte a ti – dijo Eleanor amorosamente.
¿Y no hay un abrazo para el suegro de la novia, Candice? – Richard le saludó con la mano mientras platicaba con George que ya la había felicitado.
Claro que si Richard – le sonrió.
Felicidades hija, no sabes cuánto me alegro que mi hijo sea otro hombre a partir de que entraste a su vida.
Sólo había que corregirlo un poco, pero quién le hizo cambiar no fui yo, él cambio porque deseó hacerlo, no por mí – aclaró ella.
Pero tú fuiste su aliciente y por ello te lo agradezco – le dio un beso en cada mejilla.
Mientras tanto en la biblioteca donde se encontraba Archie en espera de la llegada de la Tia abuela…
Joven quédese aquí, la señora Elroy no tardará en venir – le advirtió John quién vigilaba que aguardara a la llegada de la Sra. Elroy.
Si gracias John – él comento refunfuñando.
Después de ser felicitados Candy se acercó a la señora Elroy.
¿Qué pasa tía Elroy la veo afligida? – le hizo saber Candy.
Es Archie, esta enojadísimo – dijo Elroy preocupada.
Tía no se preocupe, Terry y yo hablaremos con los chicos. ¿Stear puedes venir con tus acompañantes a la biblioteca? – le pidió a Stear y él invitó a Annie y Patty a que lo acompañaran a donde le habían indicado.
Procura no enojarte, tienes que disfrutar tu boda – la señora Elroy le recomendó a Candy.
Si tía, no lo haré – le prometió.
Ya encaminados a la biblioteca, Candy hizo que los demás entraran y se detuvo antes de que ella y Terry hicieran su aparición en esa reunión.
Terry, ¡aún no me has felicitado! – dijo ella acercándose peligrosamente a su boca.
¡Ah sí! ¿De qué? – respondió él contrariado.
¿Como de qué? No me has dicho nada de mi vestido, ¿no te parece lindo? – le modelaba el vestido.
Candy, hablando de sorpresas, estaba pensando que… me quedé anonadado con varias personas el día de hoy; gracias por invitar a mi madre a la boda, pecosa entrometida, pero ahora sé que eres la mujer que creí que eras para mí; otra es, ¡tus primos!, eso sí que fue una gran sorpresa, pero la más emocionante de este día ha sido la tuya… te ves exquisitamente deliciosa – Terry se le iba acercando mientras enumeraba cada acontecimiento, para al final darle un beso y abrazarla seductoramente.
¡Adulador! – le dijo Candy a manera de juego por el halago recibido y conociendo a su ahora esposo quiso hacer unas cuantas peticiones antes de que hablaran con sus primos.
Terry quiero pedirte algo, por favor no te alteres y controla esos celos, yo hablaré con ellos y sólo intervendrás si lo necesito, ¿de acuerdo? – le dijo dándole unos cuantos besos cortos.
Pero Candy…- él iba a protestar pero Candy lo silenció con otro beso.
Terry… sé bueno… - pidió Candy mientras le ponía las manos sobre el pecho.
Está bien, pero si ese primo tuyo no entiende, no lo resistiré – dijo el aparentando enojo. Y entrando a la biblioteca donde ya eran esperados con impaciencia…
¡Hola chicos! Cuánta alegría me da verles – dijo ella.
¡Hola Candy! – dijo un Stear emocionado.
¡Hola Stear! Hace tanto tiempo que no te veía.
Si Candy como dos meses, te desapareciste un día del colegio y ya no supimos de ti – replicó Stear.
¡Momento! Señorita o debo decir señora… nos puedes explicar ¿por qué no se nos informó que tú y Grandchester se casaban? – dijo Archie un tanto exasperado.
Fue una condición puesta por Terry, además sé tomar mis propias decisiones Archie – le contestó ella.
Candy…nunca me habías hablado así – decía Archie entristecido.
Archie no seas pesado, no arruinen el día de Candy –dijo Stear tratando de mediar la situación y continuó –Mira Candy, te presento a Patricia una amiga del colegio y por supuesto recuerdas a Annie – las presentó y después la felicitaron.
Si claro, hola Annie, ¿cómo estás? – le dedicó una sonrisa a la morena.
Bien Candy, felicitaciones – respondió tranquila sin pensar que realmente envidiaba a Candy por haber madurado más que ella en ese tiempo que no la vio.
¡Hola Candice! Felicitaciones por tu boda – dijo Patty emocionada.
Muchas gracias – reconoció sinceramente sus felicitaciones y tomando la mano de Terry les dijo -Espero que disfruten de la recepción y no se enojen sólo cambié de estado civil porque de ahí en fuera sigo siendo la misma – les explicó.
Si Candy, quizá seas la misma, pero de otra persona, ¡perteneces a otro hombre! ¿y yo… y yo qué?– eran los pensamientos que se arremolinaban en el interior de Archie.
¡Hey Candy! ¿Vivirán en el colegio? – preguntó Stear, interrumpiendo los pensamientos de Archie, haciendo que éste reaccionara y saliera de la biblioteca para tratar de tranquilizarse.
No, Richard nos ofreció un departamento cerca del colegio, allí viviremos, también fue una condición del Tío Abuelo William continuar con nuestros estudios y después veremos qué hacemos – le contaba animada mientras Terry la tenía agarrada de la cintura.
Candice…qué bonito esta tu vestido de boda, ¿tú lo escogiste? – le preguntó amablemente Patty.
Si, con un poco de ayuda – se expresó ella.
Ejem…señora Candy la buscan sus suegros – le espetó George.
Bueno chicos deberían pasar al jardín y disfrutar de la recepción, en un momento estaremos con ustedes – se despidió de ellos seguida por Terry.
Señoritas con su permiso – se despidió Terry.
Sé quiénes va a poner un grito en el cielo cuando se enteren – dijo Stear burlándose y sonriendo a la vez.
¿Quiénes Stear? – le preguntó Patty.
¡Los Leagan! – respondió Annie.
Cuando salían de la biblioteca Archie se había escondido en la sala, los novios se habían tomado de la mano y Terry había llevado a propósito a Candy a un lugar escondido del lobby, ahí se comenzaron a besar cuando alguien los interrumpió.
¡Chicos más respeto! – susurró Albert soltando una carcajada después.
Albert deja de hacernos eso, ¡no ves que espantas la pasión! – dijo Terry.
Sí, aliméntate de alguien más que no sea de nuestras escapadas – le pidió Candy.
Bueno que, ¿el amigo de la novia no puede felicitarlos? – concluyó él.
¡Oh Albert! Tú sabes que sí – dijo Candy.
Bueno, qué más puedo decirles, sean felices y espero muchos hijos – le dijo a Candy dándole un codazo.
Creo que has hablado con mi padre por mucho tiempo Albert – dijo Terry sardónicamente.
Pues sí, algo, ¿problemas con tus primos Candy? – le preguntó Albert.
Sí, Archie está enfadado por lo del matrimonio – expuso Candy.
No te preocupes, los Leagan gritarán más – dijo sin más y los tres comenzaron a reír.
Se dispusieron a caminar a la recepción, ahí se encontraban todos los invitados reunidos, hicieron el brindis y comenzaron a degustar los alimentos, después Candy y Terry abrieron el baile, los invitados se turnaron para bailar con los novios, luego ellos se quedaron en el centro mirándose, analizándose; Candy era feliz y Terry lo era aún más, lo que él no sabía es que esta noche no tendría fin porque Candy le había preparado más sorpresas en su primera noche juntos.
