Aclaración: Robotech y sus personajes no me pertenecen.
Importante: Si no te gusta mi propuesta, simplemente deja de leer.
Amor Tras las Sombras de la Muerte
Historia basada en "Robotech-Macross"
Parte V
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—Kyle será juzgado bajo la justicia civil. —Gloval anunciaba al personal en turno en el puente del Sdf-1.
Lisa en tanto, apenas iba llegando.
—Pero no es justo, señor—Kim no estaba de acuerdo con otra justicia que no fuese la de sus propias manos ahorcando a quien consideraba, fue el origen de todo el caos. Él había puesto las armas en medio de zona residencial, y en ese sentido, tenía la misma culpa que Khyron en la muerte de muchos inocentes.
—Todos sabemos que no es justo.
—Así es señor—apoyó Lisa, mirando a Kim—. Debes entender que cuando se tiene un familiar con influencias, muchas cosas pueden perder su verdadero rumbo. Minmei hizo las gestiones, y el alcalde y otras personas importantes, consideraron que en virtud a todo lo que les debían, y me refiero a Minmei y Kyle por su aporte en tiempos pasados, que debía tener un juicio acorde a su calidad.
—Minmei fue la que hacía todo. Ella cantó para animar a los nuestros, pero él…
—Estuvo tras de la señorita todo el tiempo—Gloval terminaba con esto la discusión. Se marchaba a su oficina —.Que alguien me lleve un café.
Al cerrarse la puerta tras el almirante, Lisa miró a Claudia.
—Tenemos que hablar.
La duda había quedado en la mente de Lisa, y la machacaba constantemente. Había dado a su amiga, el tiempo suficiente para sincerarse, y ya no estaba dispuesta a seguir aguardando. De modo que al final del turno, se reunieron a orillas del lago.
—Él tuvo una familia…—Claudia comenzó a hablar tras estar en silencio desde su llegada al sitio. —Sé que ya generaste una idea de quién es realmente Sebastián, y solo puedo decirte que no te equivocas.
—Pero no lo amas.
—Eso creía yo—miró el anillo en su dedo—.Roy habría querido mi felicidad…Sé que él jamás hubiera pensado que podría encontrarla en Henry, pero sucedió, después de que todo parecía ser un mero trato para no continuar nuestras vidas en soledad…Henry tocó mi corazón de algún modo, y solo me di cuenta de eso cuando quise quitarme el anillo que me dio. No pude hacerlo, no pude quitármelo, porque al hacerlo me desharía de las razón que me hacía sonreír una vez más…—miró a su amiga directamente a los ojos. —La noche en que me dio el anillo, bailé con él hasta que se me cansaron los pies, no por tener ganas de bailar, fue por tener ganas de mantenerme pegada a su cuerpo y sentir su calor, su protección…
—Me convenciste —Lisa sonrió, abrazándola—. No dejes que el amor se escape una vez más.
—Te hice perder dinero.
—Me lo pagarás cuando le cuente a todo el mundo quien es el misterioso Sebastián —se apartó para seguir viéndola a la cara—. Sé que muchos caerán de espaldas cuando la noticia estalle, pero van a superarlo pronto.
— ¿Y qué hay de ti?...Hay rumores circulando respecto…
—No sabría cómo explicarlo.
— ¿Te atrae?
Lisa guardó silencio, mordiéndose los labios.
— ¿Qué? —Insistió la morena.
— ¿Estaría bien que yo aceptara a salir con él?...Miriya ya no está…él ya lo ha superado…ambos tenemos derecho a seguir adelante…¿Qué dices?
—¡Por supuesto, tonta! —Claudia habló emocionada. —Max es guapo, es sensible, y dado que el otro patán ya tiene quien le caliente los pies por las noches…
—Terminaron. Él y Minmei terminaron—Lisa dijo secamente— .Definitivamente.
—Eso no lo sabía.
—Fue mi culpa. Le hice un escándalo por las flores frente a ella, y ella malinterpretó…no sé…pero algo pasó que generó el quiebre. Max lo confirmó.
—Entonces el está solito.
—Acompañado solamente por el anillo que no alcanzó a darle—suspiró—. Pero así son las cosas del amor: se gana o se pierde.
—Comienza a ponerse fresco—murmuró Claudia, metiendo sus manos en los bolsillos de su chaqueta. —Rick perdió, y sólo espero que pueda dormir con eso…
Anochecía rápidamente, y esta noche en particular, estaría cubierta por nubes que anunciaban lluvia.
—Quizás no quiero regresar tan pronto a casa. —Lisa dijo.
— ¿Un trago o dos?
—Uno —Lisa respondió gustosa de ser entendida—. Solo un brindis por el fin de tu soltería.
o0o0o
Claudia tomó su propio rumbo tras abandonar el bar, y ella, siguiendo uno que le llevaba a cualquier parte, menos a su casa, avanzaba por las calles vacías. En otros tiempos, su padre habría regañado su osadía de vagar a solas. Pero estaba resuelta a decidir su vida amorosa en una simple palabra de dos letras; tan simple como eso, y tan complicado a su vez.
Max era todo lo que una mujer quería, y a la vez, era alguien enteramente disponible. De modo que la balanza de la decisión se inclinaba hacia una respuesta positiva a su petición.
Pero la idea de comenzar a salir con él en cierta forma la asustaba, sólo semanas atrás era su amigo y se suponía que las cosas no se saldrían de ese rumbo…se suponía, porque las cosas dieron un cambio brusco y no la molestaba la idea.
Y Rick… ¿Dónde quedaba Rick?...
—Si Rick, dónde quedas tú…—murmuró.
Desde donde se encontraba, no se podían ver las luces del SDF-1. Se detuvo pensando que había perdido la orientación. Miró en todas direcciones comprobando que llegó a una zona donde todas las calles, casas, incluso la decoración exterior eran similares. Todo, menos el anfiteatro desde donde provenía el sonido de la música de un piano.
Obviamente estar allí de noche era distinto observar la panorámica de día. El anfiteatro era sin duda más bello de noche, pero más melancólico, sobre todo si el ambiente lo llenaba una melodía que inspiraba el resurgir de la pena.
Entró al lugar. Sus pasos firmes hacían crujir el piso bajo sus pies. Su corazón de alguna comenzó a solidarizar con la pena del artista, cuyos dedos huesudos, se movían diestros para combinar las notas.
Minmei…
Lisa se detuvo. La contempló por un momento, y de pronto, sin proponérselo echó a andar hacia ella.
La melodía nunca cesó.
—Si vienes por lo de Rick, te diré que no te culpo; por el contrario, agradezco la entereza con la que lo encaraste. —Minmei dijo, sin mirar siquiera a Lisa. De modo que ésta no sabía cómo la identificó.
—Actué sin pensar, pero sin ninguna mala intensión.
—Lo sé…—por fin sus dedos dejaron de moverse, y se giró hacia Lisa—Kyle, por otro lado me decepcionó. Lo habría dejado a su suerte, pero le debo mucho. Sé que tal vez piensas que no debí intervenir a su favor…
—Si lo piensas, fue Kryron quien cometió los crímenes.
—Pero Kyle no debió tomar esas armas. Al final, indirectamente es culpable del asesinato de muchas personas…—se levantó de su asiento. —Los dos hombres más importante de mi vida me han decepcionado, y no pienso mirar atrás para ver de qué manera pretender conseguir mi perdón. Me alejaré. Esto que es has oído fue mi último concierto.
—No puedes dejarlo todo de la noche a la mañana.
—No será por siempre —sonrió—. Eres la última persona que esperaba ver, pero me alegra que estés aquí. Dile a Rick que me marcho, y que no me busque. No lo odio, porque creo que en cierta forma comparto su idea de tomarnos un tiempo para pensar las cosas…Dile que no quise forzarlo a casarnos, que todo fue debido a la ilusión de toparme con el anillo de bodas que él guardaba…
—Minmei…
—Dime que se lo dirás—Minmei insistió al intento de interrupción de Lisa.
—Lo haré.
—Gracias.
Lisa quería decirle algunas cosas a Minmei, pero simplemente la vio pasar a su lado. No pudo detenerla, no le salían las palabras, porque el impacto de saber que ése era el fin de la relación de Rick con ella, era superior.
Rick quedaba libre, y esta hubiese sido su oportunidad perfecta para ir por él. Pero los tiempos habían cambiado. La situación había cambiado; su mente estaba con otro.
Le quedó clara su respuesta y no tardó en recorrer la ruta hacia la casa de Max. Las luces que se filtraban por las cortinas la animaron aún más a tocar, y no dudó en hablar apenas vio el rostro de su morador.
—Acepto. —dijo segura de sí misma.
—Verás que terminaré de conquistarte muy pronto. —Max murmuró, sonriente.
—Quizás ya lo hiciste.
La sonrisa se amplió en el rostro del piloto quien, le tendió la mano ofreciéndole el paso a su casa.
—Pasa, hermosa dama.
Había muchas cosas que contarse, algunas dudas que aclarar. Pero había tiempo. Ambos sentían que había mucho por delante.
o0o0o
Conforme el verano avanzaba, los días en ciudad Nueva Macross se volvían más cálidos. La calidad de vida de sus habitantes también iba en mejora al no pesar sobre sus cabezas, lo casi rutinarios ataques que Khyron efectuó en su tiempo. La ciudad en sí, comenzaba a florecer de nuevo bajo la tranquilidad, que los más ancianos auguraban, duraría por mucho tiempo más. Durante estos días, Lisa y Gloval se encerraban diariamente a discutir nuevas estrategias para combatir la rebelión civil que amenazaba levantarse en las ciudades vecinas; a pesar de que las circunstancias desventajosas habían terminado, la gente estaba disconforme con su modo de vida, decían sentirse abandonados aún cuando las fuerzas militares hacían todo lo que estaba en sus manos para contentarlos. Nadie podía entender por qué se quejaban, si tenían la comida y seguridad suficiente para vivir en cómoda tranquilidad.
Otro punto en análisis era el próximo inicio de la construcción del SDF-3. Gloval estimaba, que debido a los últimos sucesos en que perdieron el SDF-2 por los innumerables impactos que recibió, sumándole a ello la baja irremediable del SDF-1 al agotarse su energía, hasta el punto que nunca más volvería a encender sus motores, surgía la necesidad de adelantarse en la tarea de recuperación de un gigante que pudiera llevar un viaje de exploración más allá del universo conocido para interceptar a los Maestros Robotech.
Cuando esas conversaciones llegaron a su final, Lisa se sintió un poco más liberada, porque lo cierto era, que compartía las mismas preocupaciones que su superior. Sólo faltaba el anuncio oficial, respecto a todos los temas tratados para los cuales se había llegado a una conclusión aceptable y que debería ser ejecutada con la mayor prontitud posible.
La situación para los pilotos no dejaba de ser menos ajetreada, ya que en los días posteriores al ataque, los vuelos de patrullaje se habían intensificado. Tenían que hallar y atrapar a Khyron , matarlo si era necesario para evitar los problemas. Pero así como las labores durante el servicio eran intensas, los días libres, eran para disfrutarlos a cabalidad.
Max a mitad de uno de esos tantos vuelos de rutina, sintió la necesidad de hablar con su mejor amigo.
—Rick…—llamó Max, algo inseguro—Hay algo importante que debo contarte. No quiero que te enteres por otras personas, pero sería bueno que lo habláramos al término de nuestro turno.
— ¿Es importante? —preguntó Rick.
—Lo es, y mucho.—señaló Max.
—Si no es muy privado y tiene real importante, podrías decírmelo ahora. Por supuesto, si no te incomoda.
Max respiró hondamente, mientras meditaba unos segundos.
—Hablémoslo ahora—dijo finalmente, resignado a que el asunto ya no podía ser dilatado. Al fin y al cabo, a estas alturas daba por hecho que toda la base debía estar enterada. Qué más daba que oyeran la conversación a través de la red táctica.
Rick se encontró absorbido por la intriga y sólo esperaba que lo que él le dijera no fuera nada malo, cosa de lo que no estaba tan seguro puesto que en su vacilación en la voz, notó que esto se trataría de algo serio.
—Dime, Max—instó.
—Se trata de Lisa y yo—soltó de sopetón. Rick se sorprendió, pero no tanto con los detalles que le serían entregados—…Pasa que ella y yo tenemos algo…Nos enamoramos Rick, y hemos decido iniciar una relación.
Rick calló. Por más que quería balbucear palabra, ningún sonido escapaba de su boca. Esto le había le tomó por sorpresa, a pesar de que aquella vez, a orillas del lago, tuvo nociones de que entre ellos sucedía algo.
—No quería que esto pasara, ¡por Dios que no quise esto pasara…!—Max continuó hablando ante el frío silencio de su amigo. Sentía que debía explicar, y no se detendría a menos que Rick le callara o le cortara la comunicación, cosa que no descartaba—Pero la amo. No puedo evitarlo…Lisa es simplemente perfecta, y la amo tanto…
— ¿Por qué no me dijiste? —preguntó Rick, con temblor en su voz—Eres mi mejor amigo, pero fuiste incapaz de decirme que estabas interesado en ella. ¿Desde cuándo se inició esta relación? ¡¿Desde cuándo te olvidaste que yo la quiero?
Su última pregunta había sido emitida en un grito que sobresaltó a Max, y es que simplemente no podía entenderlo…Sentía que iba a estallar en furia por la decepción, por dolor. Y por ese mismo dolor que se estaba apoderando de su ser, deseaba desquitarse, tener una buena pelea con algún Zentradie…No sabía, en realidad no sabía cómo aliviar su alma en este preciso momento.
—Lo siento, Rick.
— ¿Qué lo sientes? —preguntó con agrio desprecio—¡No me vengas a con eso ahora!
—Rick, por favor…
Rick estaba sumido en el odio que estaba comenzando a sentir por Max, y no quería escuchar intento alguno de más explicaciones. Estaba demasiado dolido con él, con Lisa, la Lisa inoportuna que sin tener idea de lo que estaba pasando, apareció en uno de sus monitores.
—Capitán Hunter, necesito…
— ¿Qué? —contestó rabioso, viéndola con odio desmedido.
Ella se extrañó, y deseosa de preguntar qué le pasaba, cambió al canal privado.
— ¿Va a decirme que te pasa esta noche? —preguntó fríamente.
Rick, muy a pesar de que deseaba pedir explicaciones de lo que su amigo –al que por supuesto había cortado la comunicación-le había confesado, sonrió, aunque amargamente.
— ¿Qué te pasa, Rick?¿Por qué te comportas de este modo? —consultó Lisa, en forma más amable que la vez anterior.
—Pasa que…—bajó la vista, y cuando la levantó, mostró mucho dolor en sus pupilas. Pasó lo mismo con su voz—¿Cuándo te enamoraste de Max?
Lisa parpadeó varias veces, sorprendida, antes de responder con un poco de inseguridad.
—Yo…
—Dime, Lisa. Merezco saber.
—No lo sé, Rick—respondió con voz suave—Sólo sucedió…Mira yo…Hablémoslo cuando aterrices. Este no es el momento.
—Está bien.
—Ahora, necesito que te dirijas al centro de la ciudad. Tenemos que contener a un par de Zentradies que han respondido con violencia a nuestras peticiones de abandono de esa zona…Y por favor, mantén la calma—dijo esto último en casi una súplica.
Rick cortó la comunicación tras recibir la orden. Respiró profundo, sin saber cómo lo haría para enfrentar el resto de turno que le quedaba. De una sola cosa tenía certeza, y era que debía, que necesitaba hablar urgentemente con ella. Tenía la ciega esperanza de que esto no fuera más que una pesadilla, una broma de mal gusto que sus seres más queridos habían decidido tenderle.
Así, una casi dos horas después, cuando ya había solucionado el problema en el centro y la hora de término de su patrullaje concluía, aterrizó. Casi corriendo fue en búsqueda de la mujer que le estaba destrozando el corazón. La halló esperándole a la salida de la base, perdida en sus pensamientos, dejando que el viento nocturno meciera sus cabellos, dándole un toque de belleza extrema a su rostro.
Se detuvo. La contempló y registró esa belleza en su memoria, con una amargura tal, que incluso le costaba pasar saliva sin dificultad. Sólo avanzó hasta ella, cuando fue capaz de encontrar valor verdadero para enfrentarse a una posible triste realidad.
—Lisa—le llamó. Ella se volvió a verle, al tiempo que se despejaba el rostro de los molestos cabellos.
Lo que a Rick le sorprendió, fue que Lisa le mirara con cierto temor, y dolor.
— ¿Qué sucede, Rick? —preguntó ella, esbozando una sonrisa, tan inesperada como la anterior expresión que Rick creyó ver por un instante.
Él simplemente no pudo evitar su impulso, aquél impulso que le guió a estrecharle en un intenso abrazo. Apenas ahora comprendía cuánto le importaba. Ahora, en el momento justo en que creía estar perdiéndole por culpa de su indecisión, por esa ceguera que provocó Minmei… Ahora, cuando la estaba sintiendo lejana, inalcanzable.
Se distanció a regañadientes, viendo como ella lo veía anonadada por esta repentina acción.
— ¿Tienes algún problema? —Preguntó ella, inocentemente.
Él la miró con infinito dolor.
—No puedo…Lisa…tú y Max.
Ella sonrió.
— ¿Qué pasa piloto? ¿Tan inesperado es que me haya enamorado?
—Pasa que…—pasó saliva antes de explotar— ¡Pasa que tú no debes estar con él! Yo te amo.
Lisa, quien siempre había pensado que el amor de Rick no le correspondía, no pudo más que sentirse en el aire, cayendo a un precipicio. Esta declaración le había caído como un balde de agua helada. Cómo podía saberlo si él nunca se lo dijo, si él jamás demostró sentir por ella más que un cariño que se interpretó como simple amistad.
Ella había creído que él amaba a Minmei, y él simplemente, no fue capaz de desengañarla de ese pensamiento, aunque inconscientemente intentó hacerlo durante toda la semana en que le envió flores.
—No lo sabía. Estuve enamorada de ti, y jamás supe que compartías ese sentimiento.—murmuró, demostrando un evidente dolor, sólo comparado con el mismo dolor que Rick le expresaba en la mirada.
—Yo…—se tomó la cabeza y giró en su sitio, queriendo dar un grito para sacar toda esa rabia que lo estaba consumiendo—No Lisa, esto no es posible… ¿Cómo? Por favor, dime cómo llegaste a este punto.
—Tenía derecho a enamorarme al sentirme despreciada por ti. Necesitaba sentir que alguien me quisiera—admitió amargamente—,y Max se presentó como la persona perfecta. Él siempre estaba a mi lado cuando lo necesitaba. Él era mi apoyo cuando estaba mal por ti…Él era lo más cercano que tenía y no lo veía como un hombre cuando era mi amigo, mi confidente…pero eso cambió un día, fue entonces cuando me di cuenta…
Imprevisiblemente, Rick acortó la distancia que les separaba y, mientras la sacudía por los hombros, dijo:
—Dime que todo es un sueño—demandó. Ella negó con un movimiento de cabeza, asustada por su expresión delirante —.No puede ser…
Lisa se quitó las manos de encima, y dio un paso atrás viéndole en silencio.
—Lo siento, Rick—dijo cuando al fin pudo pronunciar y yo…
—Max y tú no son compatibles.—interrumpió. Ella se volvió a mirarlo.
—Acéptalo, como yo tuve que aceptar que lo amo.—replicó segura. Y él, sintió que esas palabras le golpearon con la fuerza de un látigo. Tragó saliva duramente.
—No lo puedo creer—dijo en un hilo de voz—.No es posible.
Ella se acercó e inclinó hacia él, tomándole las manos, viéndole directamente a los ojos.
— Al principio no quise aceptar que me estaba enamorando de él—comenzó a decir en un tono de voz muy suave—y él sufría por mi, por la amistad que les une…Pero de alguna manera, nos acercamos, nos entendimos, y nos enamoramos... Lo amo Rick, y estoy muy feliz a su lado.
Rick asimilaba cada palabra dichas por ella, pero seguía sin poder creer. Su amigo, su mejor amigo había conseguido el corazón de la mujer que amaba con locura…Eso no podía ser cierto.
— ¡Qué tonto!—murmuró, riendo de sí mismo a la vez que bajaba la mirada—Fui un idiota…Dejé que Max se encargara…¡Yo soy el culpable de todo!
—No, Rick.
Él no quiso responder, y sólo atinó a alejarse. En su camino hacia a su casa, iba pensando que al estar con Minmei, la arrojó a los brazos de otro…
—De amigo a amante—dijo, deteniéndose mientras echaba fuera un fuerte suspiro-Pero ya veremos si el amor que dicen tenerse es tan fuerte como para que sobreviva a estos duros tiempos.
Echó a andar de nuevo, sosteniendo la pequeña esperanza de que todo fuera pasajero, un capricho nada más.
Pero el tiempo, rompería todas sus esperanzas. Ni siquiera había pasado un mes cuando Max y Lisa le dijeron que estaban comprometidos. Los vio tan felices, tan enamorados, que se sintió incapaz de intervenir, porque él era su mejor amigo y ella su verdadero amor…Después de todo, si había honor en un hombre que se equivocó, era dejarlos ser felices viviendo su amor, aunque con ello se quedara solo, porque después del dolor que provocó a Minmei cuando le confesó que amaba a otra, ésta tampoco volvería a tocar la puerta de su vida, aún cuando el mensaje que recibió un día de boca de Lisa, por un momento, le hiciera pensar lo contrario.
FIN
Notas de Autor:
Agradecimientos a Sary.
Estoy al tanto de unos detalles que se me quedaron en el tintero, pero no los considero de importancia (odio detalles en exceso)... al final podría decir muchas cosas, pero en recumen la cuestión es: esta historia apuntó a satisfacer solamente el total gusto de una persona y esa persona soy yo ( aunque suene feo), pero en eso está lo divertido para mí, de lo contrario, dejaría de escribir. Por la misma razón citada, puedo entender la existencia de inconformidad en algunos lectores. De todas formas, se agradecen enormemente las críticas que ayuden a mejorar mis historias.
En fin, muchas gracias a todos quienes me siguieron hasta esta etapa.
Mihll
