hola chicas, tarde pero alcanzo a subirlo, pues como sabran la editora ha tenido algo de trabajo espero que comprendan que a veces yo le insisto pero despues anda medio enojoncita, asi que les dejo este capitulo y que lo disfruten, gracias por sus reviews algunas e adivinaron los pensamientos, saludos!
Eran ya las seis de la mañana, Terry se despertó y se fue a bañar, cuando salió del baño despertó a Candy con un beso; al igual que él, Candy se apresuró a bañarse y cambiarse, desayunaron aprisa y corrieron al carruaje que los llevaría al colegio, ya se les había hecho tarde y era el primer día.
Terry el primer día y llegamos tarde – se quejó Candy.
Si Pecas, lo sé, pero ya llegamos – Terry le ofreció la mano para que bajara cómodamente del carruaje que Richard había dispuesto para ellos.
Gracias, te veo después amor – Candy se despedía de Terry mientras se apuraba a entrar al colegio.
Estaré esperándote todo el día – le dijo cuando se despidió, besándola suavemente.
Candy y Terry entraron a su clase de las siete de la mañana y en la hora del descanso se quedaron de ver por los jardines, en la primera oportunidad que tuvieron se abrazaron sin importarles los demás, sin embargo, unos enormes ojos marrón los estaban observando desde lo lejos y su dueña estaba lista para atacar.
¡Así los quería atrapar! Aunque de Candy no me la imaginaba tan arribista – se burló Elisa.
Elisa, ¿qué haces aquí? – preguntó Terry sin voltear y conteniéndose.
Nada, sólo pasaba y los vi por aquí, espera que la Madre Superiora se entere de que se ven a escondidas – sentenció Elisa.
No me preocupa que lo sepa Elisa – le respondió Terry de forma despreocupada.
Pues debería, ¿qué pensaría tu padre el Duque de Grandchester de este…"comportamiento" por parte de su primogénito? ¡Se moriría de vergüenza de tener que tratar con una simple sirvienta! – le dijo en tono despectivo refiriéndose a Candy.
No te permito…- interrumpió él furioso.
Para esas alturas los chicos Cornwell los habían seguido y al oír el pleito se acercaron.
¡Elisa! ¿Cuándo dejarás de meterte con Candy? – le preguntó Stear.
Cuando la Hermana Grey los vea y los expulsé a ambos, Candy ¿no te bastó con el hombre que fue a verte en la noche cuando estabas enferma?, además de ladrona eres una pros… - Elisa trató de insultar a Candy.
Mejor calla Elisa, te vas arrepentir si te metes…-le advirtió Stear divertido.
Cuando terminó de decir esto, se escuchó un plaff…
No me vuelvas a insultar Elisa, no te permito que me digas una majadería más – le gritó Candy dejando a todos los ahí presentes completamente sorprendidos por la acción.
¡Estúpida! Tú no me vuelves a poner una mano encima, Luisa fue por las hermanas y esta vez nadie podrá salvarte, jajajaja – se burló Elisa.
¿Qué pasa aquí? – habló la Hermana Grey determinante.
Hermana Grey, mire a quiénes me encontré, escondidos y besándose – fue la acusación directa por parte de Elisa.
¡Elisa guarda silencio! – le pidió la Hermana Grey.
¡¿Cómo? ¿Va a permitir ese comportamiento en este respetable colegio? – le preguntó Elisa molesta y a la vez incrédula.
Elisa deja de hacer dramas, no te gustará lo que la hermana Grey te dirá – le advirtió Archie.
Tú no te metas Archie, ¿qué podría decirme la Hermana Grey? – le gritó prepotente.
Que no puedo hacer nada, así que vuelvan a sus actividades – soltó ella como si no le importara.
¡Pero Hermana Grey!… - respondió sorprendida Elisa.
Hermanas, llévense a la Señorita Leagan, por favor – le pidió a la Hermana Margaret y Kent, las cuales se habían acercado también.
¿Qué? ¿Por qué a mí? Llévensela a ella, expúlsenla, ¿cómo permite esta actitud?, es deshonroso – eran los quejidos de Elisa al ver frustrado su plan.
Elisa Leagan, no puedo hacer nada, llévensela – le dijo haciendo caso omiso y les reiteró la orden.
¡Pero Hermana! – protestó ella.
¡Silencio! – le ordenó la Hermana Grey.
No la entiendo, ¿dónde quedó el respeto que se le debe a este colegio?
Nadie se lo ha faltado Elisa – respondió sencillamente.
Oh! Ya entiendo, hermana Grey… ¿por qué no nos dice qué le ha dado el padre de Terrence para que deje que ocurra esta falta de respeto? – inquirió Neil.
¡¿Qué? ¿Pero cómo se atreve joven Leagan?, ambos quedan confinados en el cuarto de meditación por dos semanas, llévenselos Hermanas y quedan advertidos vuelven a tener otro exabrupto una vez más y llamaré a su familia, ¿han entendido? – dijo realmente indignada por la acusación emitida por los hermanos Leagan.
Pido una explicación ¿qué es lo que sucede, Hermana Grey? – alzó la voz el Duque de Grandchester, quién había llegado momentos antes y presenció toda la escena.
Un problema con los hermanos Leagan, Duque de Grandchester, en realidad, nada importante – aclaró la Hermana Grey.
También exijo una explicación – se alzó entre todas esas voces la de la señora Elroy Andley.
¡Señora Andley! – exclamó preocupada la Hermana Grey.
¡Tía abuela! – dijeron sorprendidos cinco de los menores involucrados en la escena.
Por supuesto que debe de haber una explicación – sentenció Elisa y continuó - Tia abuela, Duque, Hermana Grey, creo que es a Terry a quien le corresponde hacerlo. No creo que con lo sucedido se atreva a inventar algo si todos los vimos a los dos abrazándose y escondiéndose, ¿o acaso negarás que se ven a escondidas? – exclamó Elisa furiosa.
No Elisa, no tenemos que escondernos de nadie porque…te presento a mi esposa Candice White Grandchester – dijo él tomándola de la mano y ciñéndole la cintura. Hermana Grey lamento haberle ocasionado problemas – Terry pidió una disculpa por todo el bullicio ocasionado.
¡¿Tú esposa? Pero cómo no nos enteramos antes, ¡tía abuela! – le dijo ella con su ya conocido ademán de niña consentida.
Para tu información Elisa – aclaró Terry - nos casamos este fin de semana, así que es muy natural que bese, abrace y me vea con mi esposa, ¿no te parece?
Señora Elroy, Duque, ¿puedo hablar con ustedes un momento? –pidió la Hermana Grey.
Claro Hermana Grey, en un momento vamos – aceptó la Señora Elroy y continuó - Elisa, Neil, el Tío Abuelo Williams ha ordenado que sean enviados a California con sus padres cuando haya terminado el verano.
¡Pero tía abuela!…- intentó protestar Elisa.
Es una orden, les advertí que no se metieran con Candy y no me hicieron caso, esto no lo voy a permitir, ya no creo en ustedes así que será mejor que no discutan y lo acepten – les recomendó ella enérgicamente.
Andando Elisa y Neil, los llevaré al cuarto de meditación – les pidió la Hermana Margaret.
Candy…- exclamó Annie.
Si Annie – le respondió Candy.
¿Puedo hablar contigo… a solas?
Por supuesto – y apretando la mano de Terry le indicó que iría a otro lugar a conversar con la chica tímida.
Candy te dejo, voy con mi padre – Terry le dio un beso en la frente.
Está bien amor, luego te alcanzo. Dime Annie ¿de qué quieres hablar conmigo? – le preguntó Candy.
Me hace feliz que te hayas casado – le dijo mientras la abrazaba.
A mi más Annie, gracias – Contestó Candy apartándose rápidamente.
¿Sabes Candy? Pedí que me transfirieran a este colegio cuando conocí a Archie – le contó ella.
Qué bueno Annie, ahora espero que seas feliz. Si me disculpas debo alcanzar a Terry, hasta luego – se despidió de Annie.
Candy, ¿por qué me tratas con tanta indiferencia?, ahora tienes un titulo, has cambiado tanto.
No Annie, no he cambiado, tú me cambiaste cuando tu madre te prohibió hablar conmigo y cambiaste cuando olvidaste quién eras en realidad. Mi título no me da ningún derecho a verte menos, pero tú sí pudiste hacerlo cuando éramos niñas, deja de ser una cobarde y enfrenta tus miedos, por tu bien haz lo que creas que es conveniente para ti – le recomendó Candy.
Candy… ¡cuánto has madurado!- comenzó a llorar cuando hubo dicho estas palabras.
Candy se dirigió a la oficina de la Hermana Elroy y tocó.
Toc, toc
Adelante – pidió la Hermana Gre
Gracias hermana Grey – Candy entró y se sentó al lado de Terry tomándolo de la mano.
Le estaba diciendo al señor Grandchester, que no era necesario que los demás se enteraran de su actual estado civil – tratando de disculparse apresuradamente.
Hermana Grey entiendo su sentir, pero creo que ya no hará falta, para mañana ya todos lo sabrán – dijo Terry despreocupado.
Sólo espero que esto no de pie a una mala interpretación en cuanto al sistema del Colegio – dijo en tono preocupado la Hermana Grey.
No se preocupe hermana, si surge cualquier rumor nosotros nos encargaremos de aclararlo – aseguró el Duque de Grandchester.
Al tranquilizarse la situación la señora Elroy hizo una solicitud:
Hermana Grey he venido a solicitarle que les conceda el permiso de salir más temprano a los jóvenes Grandchester.
¿Podemos? – preguntaron sorprendidos.
Claro que sí, no hay ningún problema – no quedándole más remedio a la Hermana Grey.
Bueno ya que no tenemos que tratar ningún otro asunto, nos retiramos – dijeron al unísono Richard y la señora Elroy.
Pasen ustedes – les concedió la Hermana Grey.
Candy salió con la tía Elroy y Terry con su padre, los alumnos se les quedaron viendo fijamente, pero tanto a Candy como a Terry pareció no importarles, se subieron al carruaje en el que Duque había llegado al colegio y se enfilaron al departamento de los recién esposos.
Cuando llegaron bajaron y se dirigieron a cambiarse el uniforme por algo más cómodo, mientras se desnudaban Terry se volteó y observó el cuerpo de Candy, sentía más deseos de amarla que de estar con su padre y la señora Elroy.
Candy…- la llamó él.
Dime – le contestó ella sin mirarlo.
No te conocía esa actitud que tomaste hacia Elisa – dijo volteándose.
Sólo recordé cómo me trataba, eso es todo – le explicó sin agregar más.
Pequeña, no sabes cuánto daría porque tu cabeza recordara cada cosa que has vivido – le dijo abrazándola por detrás.
Yo también Terry, pero el Doctor Robson me dijo que no debo apresurarme – le sonrió sin volver a verlo.
Hay que tomar esa petición en serio pequeña, qué te parece si mejor nos quedamos encerraditos – le sugirió él.
No amor, la tía Elroy y tu papá están allá afuera, así que anda, apresúrate – le dijo sosteniéndole la mirada.
Candy, qué pasa, te noto distraída – le preguntó Terry.
No nada, son tonterías mías.
Dime, qué sucede, ¿por qué tiemblas? – le insistió.
Nada, ya se me pasará, no me hagas caso – dijo sin agregar nada más.
Está bien – quedándose callando por un momento.
Candy y Terry invitaron a cenar a la Tía Elroy y al duque, cuando cayó la noche Richard ofreció a la tía Elroy a llevarla hasta la mansión puesto que le quedaba de paso. Candy y Terry los despidieron en el lobby, en verdad estaban muy contentos, disfrutaban de las visitas ya que recién se tenían que acostumbrar a vivir solos como pareja.
Candy entró a su habitación después de darle las buenas noches a John y Dorothy, entró taciturna algo había sucedido justo cuando estaba conversando con Annie; le sobrevinieron los recuerdos más amargos de su vida, si antes ya había recordado a Elisa y sus malos tratos, ahora recordaba las humillaciones, pensaría tal vez que la Candy de antes daba más importancia al bienestar de los demás que al de ella misma, se preguntaba si había que poner la mejilla tantas veces como los malos recuerdos volvían a su mente.
Candy entró al cuarto de baño, volvió con el pijama puesta, vio cómo Terry estaba leyendo Hamlet, sin duda esa era su pasión, corrió hacia él, dejando caer una lágrima en el camino, tomando por sorpresa a Terry que no sabía qué había ocurrido.
¡Terry…no quiero recordar! – le dijo llorosa.
¿Qué pasa Candy? Por favor, dime ¿Qué tienes? ¡Me asustas! – dijo el preocupado.
Hoy hablé con Annie…- ella comenzó a contarle.
Ah la amiga de Archie – acotó él.
Si…ella…ella y yo ya nos conocíamos – le confesó abruptamente.
¿Ella también es huérfana? – preguntó Terry de manera drástica.
No lo digas así, me lástima esa palabra, Elisa me la decía junto a una sarta de tonterías sobre la sangre azul de los Andley – le informó ella.
Lo siento…pecosa, no lo sabía.
Nos queríamos mucho, pero su madre le prohibió hablarme otra vez por el miedo al qué dirían, yo…acepté sin chistar, ahí fue donde conocí a un chico que se parecía a Anthony, luego la volví a ver cuando los Leagan me adoptaron, se portó linda conmigo y aún así me trató mal por ellos – le contaba Candy entre sollozos.
Mi amor, parece que Annie es buena en su corazón pero no valiente, debes darle tiempo – le sugirió él rozándole la mejilla con el dorso de la mano.
Tiempo ha tenido de sobra, anteriormente parece ser que mi carácter solo lo tenía cuando me enojaba, pero ahora me doy cuenta que por eso abusaron de mí, no me merecía ese trato, ¡era una niña Terry!, sólo una niña, una niña que quería tener padres, hermanos, una familia…así como tú, tú los tuviste, pero no eran cariñosos contigo…- le dijo conteniendo el llanto.
Si amor, en eso nos parecemos – Terry la abrazó para consolarla, pues no soportaba el dolor que le causaban a Candy aquellos recuerdos que se estaban haciendo presentes - mañana amanecerás más tranquila – le dijo cobijándola entre sus brazos.
Terry…le dije a Dorothy que nos despertara más temprano.
Si Candy lo sé, ahora a dormir.
Terry…- lo llamó.
Dime…
Te amo.
Yo también te amo, sé que te sientes indefensa mi amor pero pronto saldrás de ese estado – le aseguró él.
Terry no pudo dormir enseguida, así que se levantó y escribió una nota a Dorohty para que enviara un recado a la Mansión Andley por la mañana, la dejó en la cocina y se fue a dormir, ya más tranquilo regresó a su habitación, abrió la puerta y…
Candy…
¿A dónde fuiste…? - preguntó somnolienta.
Fui por un vaso de leche, pero durmamos, es tarde… - le dijo cerrando la puerta y encaminándose a la cama.
Terry ¿no me vas hacer el amor hoy…? – le preguntó.
Prefiero que duermas preciosa…- le contestó.
¿Ya no me quieres? – preguntó ella demasiado triste.
Candy, te amo más que a mi vida pequeña, pero necesitas una noche de paz y yo si pienso dártela – le dijo abrazándola.
Buenas noches Terry – dijo ella bostezando y quedándose profundamente dormida.
