Disclaimer: Narnia y sus personajes no me pertenecen, le pertenecen a C.S. Lewis y las personas que tengan los derechos, No escribo esto con ánimos de lucro, solo pura diversión y aburrimiento.

Razones y recomendaciones: Ya no se que mas decir a ver cómo termina esto…


CAPÍTULO 13

REENCUENTROS, ROMANCES Y TRISTES DESENLACES

La guerra estaba acabando con aquella ciudad, en ese momento había una serie de hechos violentos, el señor Pevensie y Caspian estaban muy preocupados porque sus pequeños no llegaban a la casa.

En ese momento se abrió la puerta con los jóvenes, se les veía algo especial en sus ojos como si lo que estaba pasando no les importara, pero la cara de sus padres era otra ya que además de estar preocupados estaban enojados ya que no habían pedido permiso a ellos.

-Rilian ¿Dónde estaban? Que no se dieron cuenta que hay una serie de actos violentos y además hay toque de queda –decía muy serio Caspian

-Estoy de acuerdo con Caspian, debieron regresar cuando empezó todo –el señor Pevensie estaba un poco molesto

-Papá por favor ya no soy una niña –decía Lucy algo desesperada

-No me hables así señorita, soy tu padre –reclamaba su padre

-Tranquila Lucy, yo tuve la culpa quise protegerla y tuvimos que estar un momento escondidos –decía apenado Rilian

-Bueno viéndolo así, gracias por cuidar a mi hija, pero aun así creo que no se podrá salir unos días –aclaraba el señor Pevensie

-Si está bien, disculpen pero necesito ir a descansar –retirándose Lucy

Se despidió de su padre y Caspian, a Rilian solo le dirigió una mirada dándole entender muchas cosas que solo ellos sabían.

Cuando llego a su cuarto su hermana estaba esperándola para que le contara que paso en su cita y verla que estuviera bien después de lo que había pasado. Lucy al verla quiso hacerse la occisa y pasar por alto el tema pero Susan no iba a dejarlo pasar.

-Lucy Pevensie no te vas a escapar, cuéntame que paso –decía una divertida Susan poniendo cara tierna para que Lucy no se resistiera a contarle

-Susan estoy muy cansada, mañana te cuento –tratando de evitar el tema

-Por favor –suplicaba Susan

-Ok, ok ya sé que no va a dejar de fastidiar si no te digo

-Ya sabía que ibas a acceder –riéndose

-Pues… fuimos a comprar unas cosas y a divertirnos un momento, estuvimos contando historias de Narnia, después empezó el toque de queda, tuvimos que quedarnos un rato en un callejón para resguardarnos, pero… -suspiro –fue un momento maravilloso a pesar de todo, ya entiendo porque suspiras cada vez que Caspian y tú… -se quedo callada Lucy

-¿Qué paso en el callejón? Dime… espera no es cierto –decía asombrada Susan por su descubrimiento viendo a Lucy donde le respondía positivamente.

-Sí Susan, Rilian me beso, fue tan tierno no lo podía creer –decía un poco avergonzada

-Mi hermanita está enamorada del Príncipe Rilian –abrazándola

-Pero sabes tengo miedo –decía con tristeza

-¿Por qué?

-Porque él no es de este mundo y cuando los llamen tendrán que volver y no quiero Susan, no quiero que se valla –abrazando más fuerte a su hermana mayor

-Lo sé Lucy, yo también tengo miedo, no sé qué va a pasar cuando Caspian me diga que se tiene que ir y que no va a volver –algunas lagrimas salían por ver la realidad

-No llores Susan, mejor hay que pensar que lo amas y que pronto estará un bebé entre nosotros –decía Lucy acariciando el vientre de su hermana

-Lucy hoy me puedo quedar contigo, no quiero quedarme sola

-Está bien déjame un pedacito para dormir, aunque lo veo difícil ya que mi sobrino ocupa más de la mitad de mi lugar –decía riéndose Lucy

-No estés jugando no estoy tan gorda apenas se me nota, tengo 4 meses –decía acomodándose para que su hermana se acostara al lado de ella

-¿Qué te gustaría que fuera? ¿Niña o niño? –preguntaba animosa Lucy

-Nunca me he puesto a pensar en eso, pero imagínate que tenga un pequeño Caspian, sería fabuloso –decía con voz soñadora Susan

-O una pequeña Susan –respondía Lucy

-Si es verdad y que salga igualito a su medio hermano Rilian mejor para que su tía no sufra al verlo –decía con voz picara Susan

-Cállate, solo te pido algo Susan –mirándola con ojos tiernos

-¿Qué pasa? No me asustes Lucy

-No quiero que nadie se entere que Rilian y yo tenemos algo hasta que yo crea necesario decirles, por favor Susan –suplicaba Lucy

-Está bien cuando te sientas preparada lo dices –abrazándola

Así abrazadas quedaron las hermanas Pevensie soñando con los hombres que les habían robado el corazón.

Cuando amaneció todo transcurrió normal hasta un punto, ya que dos nuevos enamorados estaban dando vida de nuevo a la familia.


Cuatro meses después

Después de mucho tiempo mi corazón era otro, tenia tantos problemas en la cabeza la desaparición de mi esposa, el reencuentro de mi hijo Rilian y la guerra interminable de esta ciudad, lo que más me preocupaba era mi otro hijo ya le faltaba poco para nacer.

Susan por fuera se veía segura, capaz de afrontar el reto que en unas semanas más tendría que pasar pero la conozco y sé que tiene miedo, pero yo la estaré apoyando.

Mi hijo Rilian se adapto tan rápido que parece que siempre vivió aquí en Londres, tengo la impresión que le gusta una chica y creo es la reina Lucy, siempre que esta junto a ella se pone nervioso, trata de ser mas caballeroso para impresionarla, me encantaría que fuera ella.

Hoy estoy frente a la ventana esperando que los ataques pasen un poco, pensando en cómo será mi futuro hijo o hija, me encantaría que fuera niña igual a su madre. Susan siempre será mi único amor pero tengo que encontrar a Liliandi mí aun esposa, tengo pistas donde puede encontrarse pero es algo que no es certero ya que solo son pistas.

De repente solo escucho unos pasos que se acercan rápidamente, me pongo en guardia pero al ver quien es me relajo, mi pequeño hijo Rilian que en este momento parece que es mi hermano.

-¿Qué pasa hijo? ¿Por qué esa cara? –pregunto asustado al verlo preocupado

-Te acuerdas que te enseñe unos anillos con los que se me dio la oportunidad de volver a estas tierras –parecía que estaba asustado en la forma en que lo decía

-Sí recuerdo un poco ¿pero qué pasa con eso?

-Míralo tú mismo –me mostro unos anillos color oro que en tenía una piedra que parecía un pequeño diamante iluminado y al tocarlo se sentía un poco caliente.

-¿Pero cómo es posible? –pregunte asustado

-No lo sé papá, lo que temo es que nos tengamos que ir y esto sea nuestra señal –decía con voz triste Rilian

Fue como si las palabras dichas por mi hijo fueran mágicas la habitación donde nos encontrábamos se convertía en un paisaje de un bosque. Tanto mi hijo como yo nos pusimos alertas a cualquier cosa que pudiera pasar.

De repente una sombra conocida se fue acercando poco a poco a nosotros ese era Aslan, el gran León dueño de Narnia, al verlo los dos nos arrodillamos ante él.

-Levántense hijos míos –decía con su dulce y poderosa voz

-Aslan ¿qué pasa? ¿Por qué estamos aquí? –preguntaba Rilian desesperado

-Tranquilo hijo de Adán, en su corazón saben muy bien lo que sucede y la señal se las envié con los anillos –decía sabiamente

-¿Por qué Aslan? –pregunte enojado

-La reina Susan entenderá su partida al igual que la reina Lucy, las dos son muy fuertes y sabrán sobrellevar una perdida ya anunciada desde antes que pasara todo esto, tengan en cuenta que para derrotar a un enemigo así se necesita su rey y los necesito aquí a los dos –decía con voz dura pero tierna

-Lo entendemos Aslan, pero solo deja despedirnos de la familia y… regresaremos –decía Rilian con voz melancólica

-Lo sé y lo podrán hacer solo tienen doce horas, solo pónganse los anillos y ellos harán su trabajo, rey Caspian el futuro príncipe de estas tierras algún día también gobernara y su madre lo criara de forma maravillosa lo sé –decía Aslan al vernos las caras de tristeza.

-Eso no tengo dudas, temía este momento y llego justo antes de que mi hijo naciera –dije con un poco de amargura

-Solo tengan en cuenta que las cosas no suceden dos veces de la misma forma

Cuando dijo eso la habitación de nuevo se formo y solo mi hijo y yo estábamos frente a frente sin saber que decir, llenos de sentimientos encontrados por lo que en las próximas horas llegaría a ser el final de una historia.

-¿Por qué no me habías dicho que te gusta Lucy? –preguntaba saliendo del tema

-Porque decidimos decirles cuando el momento fuera adecuado y hoy me tengo que separar de ella, ¿Por qué papá? ¿Por qué me quitan a las mujeres que amo, en el momento que más soy feliz? ¿Por qué? –decía abrazándome para poder llorar en los brazos de su padre.

-No lo sé hijo, pero te puedo decir que yo te entiendo –trataba de consolarlo pero el sentimiento era mutuo, me estaba desgarrando por dentro ya que una vez más me tenía que despedir de mi corazón.

Después de un rato, nos tranquilizamos y platicamos más a fondo de la partida que nos destrozaría el corazón.

-Papá no hay que decirles nada ni a Lucy ni a Susan, yo no voy a soportar ver los ojos de Lucy implorando que no me valla –decía un poco decaído

-Tienes razón, solo le decimos a Arthur para que él en el momento más adecuado les explique a sus hijas la razón de nuestra partida –trataba de sonar creíble pero no podía mi corazón me dolía.

-Voy a meditar esto y ver cómo puedo sacar todo lo destrozado que estoy por despedirme de ella, de mi reina valiente y tierna.

-Mañana nos vamos y jamás volveremos –no me di cuenta que lo dije cuando justo iba entrando Susan.

-¿Cómo que ya no volverás? –decía confundida

Al escucharla mis ojos no pudieron contener la lagrimas y me lance a sus brazos, ella no entendía lo que pasaba, mi hijo solo quedo paralizado al lado de nosotros. Después de un rato le explicamos a Susan todo lo que sucedía, sus ojos se entristecieron, se que todo esto le dolió pero se iba hacer la fuerte para que yo me fuera sin ningún remordimiento, Rilian la hizo jurar que no le diría nada a Lucy hasta que él se haya ido porque no quería verla llorar ya que era un poco cobarde en ese tema, Susan a regañadientes dijo que estaba bien y que no había problema.

Rilian y yo también fuimos a hablar con el padre de los Pevensie, al principio se porto como un padre enfadado pero después comprendió y dijo que todo estaba perfecto y cuando quisiéramos regresar las puertas estaría abiertas, esa noche le pedí permiso para quedarme con su hija sin malas intenciones solo la quería tener en mis brazos y despedirme de ella.

Al llegar la noche, en la cena mi hijo muy apenas toco la comida, se le notaba que estaba triste como también a Susan la cual se excuso diciendo que se sentía un poco mal a causa de su estado, me dolía ver a todos los demás sonriendo y divirtiéndose como todas las noches.

Rilian quería aparentar estar bien frente a Lucy pero aún así sus ojos irradiaban tristeza. Cuando fue el momento de dormir pedimos a Rilian que hoy fuera a dormir con Peter y Edmund para que Susan y yo pudiéramos estar solos por esta noche.

La noche me la pase abrazado de Susan, ninguno de los dos decíamos nada solo el silencio contaba todo lo que sentíamos, ella disimuladamente se limpiaba las lagrimas que se le escavan, fue un deseo de que ese día no llegara a su fin, pero era imposible cambiar lo que el gran León decía.


Las mañanas en la casa de los Pevensie siempre son algo tormentosas ya que todos al mismo tiempo quieren usar el baño o Edmund quiere ser el primero en desayunar, pero esa mañana no fue así ya que Rilian no pudo lograr contenerse y contarles a los dos reyes pero con la promesa de que no le dijeran a su hermana, Peter no estuvo de acuerdo al principio pero al pensarlo mejor dijo que Lucy era más frágil que Susan.

Peter y Edmund prepararon un plan para que Lucy no estuviera en casa mientras Caspian y su hijo Rilian partían a Narnia, Susan al enterarse dijo que ella si quería estar presente ya que otra vez no podía ser tan doloroso como la primera y que necesitaba verlo por última vez.

Así la mañana paso rápido Peter y Edmund sacaron a Lucy de la casa llevándola con pretextos de que querían comprar algo al bebé y que solo ella sabía que podía ser.

Cuando llego la hora de partir Rilian le entrego uno de los anillos a su padre, Caspian lo tomo como si le fuera quemar las manos.

-Susan sabes que siempre te amare, este donde este, recuerda que nunca te olvide y cada noche en tus sueños vendré a visitar a nuestra hija –decía Caspian tristemente

-Lo sé mi amor tienes mi corazón en tus manos –decía Susan cuando abrazaba a Caspian como si no quisiera soltarlo

-Hija creo ya es tiempo, sé que no quieres que se valla pero es necesario –decía su padre tratando de consolar a su hija atrayéndola a sus brazos

-Es que… papá no entiendes una vez más me están separando de él –abrazando a su padre

-Susan, necesito que le entregues esto a Lucy, aquí dice todo lo que siento por ella –entregaba Rilian una carta

-Claro –mirándolo tiernamente –te quiero Rilian y por favor cuida a tu padre es un poco distraído –decía Susan

-Si lo sé, si algún día vuelvo espero que el bebé se parezca a su madre porque si no –decía un poco divertido Rilian tratando de no verse triste.

-Chicos no es por apurarlos pero ya es tiempo de partir –decía el señor Pevensie observando el reloj.

Todo iba perfectamente bien hasta que abrieron violentamente la puerta principal, todos los presentes se quedaron petrificados al ver la persona que entro.

-Lucy ¿Qué haces aquí? –preguntaba asustado Rilian

-Te querías ir sin despedirte de mí –decía Lucy con sus ojos llenos de lágrimas

-No… es… no podía –acercándose –no podía decirte adiós para siempre, no podía –decía Rilian tomándole la cara para verla a los ojos.

-No digas nada –callándolo con un beso

Fue un beso amargo pero tierno, un beso de una despedida, Susan pensó que su padre actuaria salvajemente para separar a su pequeña hija pero demostró todo lo contrario dejo que el momento terminara.

En ese momento llegaron corriendo Peter y Edmund con caras de arrepentimiento pero al ver la escena no quisieron interrumpir. Caspian solo veía a Susan con ganas de hacer lo mismo pero él ya no iba a soportar separarse de ella así que solo dejo que su hijo se despidiera.

El adiós llego rápido tanto el hijo como el padre se despidieron con lágrimas en los ojos, se pusieron los anillos, poco a poco se empezaron a disolver hasta desaparecer sin dejar rastro. Las dos jóvenes Pevensie solo se abrazaban tratándose de consolar una a otra ya que sus corazones fueron arrancados de un jalón ese día.


Los dias me pasaron rapido

hoy apenas subo el cap porque

habia estado un poco ocupada

son vacaciones pero aun asi tengo trabajo

espero subir otro rapido