Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, del resto la historia es completamente mia.
Capitulo 8: Amiga
Marie POV
Ya ha pasado una semana que no veo a Jacob ni a Edward. Todavía recuerdo cuando Edward me salvo de bailar con el asqueroso señor ese…
FLASHBACK
…Mi madre me agarro con fuerza la muñeca y me llevo adentro de la casa, me llevo a donde las personas estaban bailando y vi al Señor Belletti comiéndome con la mirada y yo asqueada por lo que estaba haciendo.
-Ahí esta tu hombre, anda ha bailar con el, no lo estropees –dijo mi madre-.
El señor Belletti se le ensancho la sonrisa que tenía, después le dijo algo a sus amigos, se acercaba cada vez más y yo me ponía mas nerviosa todavía, sentía que se me iba el color de mi piel. El señor Belletti estando a unos metros cerca de mi alguien se me acerco…
-Me concedes esta pieza –dijo Edward ofreciendo su mano-.
-Edward… -dije con alivio me había salvado por los momentos de no bailar con aquel hombre pervertido. Me arrepentí haberle dicho por su nombre y me disculpe – quiero decir… señor Cullen –dije cogiendo su mano, vi en su rostro que trataba de ocultar una risa, pero no le preste atención a eso.
-Llámame Edward.
-Confesare que soy pésima bailando.
-No te preocupes, te ayudare –tomo mi mano derecha y la puso en su hombro izquierdo, después tomo mi mano izquierda con su mano derecha y la elevo a la altura de sus hombros, por ultimo me acerco mas hacia el deslizando su mano izquierda por mi espalda hasta llegar a la altura de mi cintura. El era demasiado alto para mi pequeña estatura.
La canción empezó a sonar y empezamos a movernos al compás de la música, había veces que lo pisaba, pero el no decía nada. Fui agarrando el ritmo y empecé a bailar mejor. Miraba a Edward con una sonrisa, me había enseñado a bailar un poco. Estaba feliz por aquello, así que le dedique una sonrisa y el me la devolvió.
-No eres tan mala bailando –dijo todavía con su sonrisa en el rostro-.
-Es porque me has enseñado. ¿Me vas a decir la razón por la que me estabas cortejando? –Estaba muy curiosa por lo que me había dicho en el patio-.
-Quien no cortejaría a una chica hermosa como tu y con un hermoso vestido –cuando dijo esto sentí mi rostro caliente, nunca me habían dicho eso, a excepción de Jacob-.
-No me considero tan hermosa –dije mirando hacia otro lado, lo dije mas para mi que para el, en realidad no me veía tan linda y aun así me llovían los pretendientes-.
-Si lo eres, aunque no puedas verlo –cuando dijo esto mi rostro se volvía mas caliente y baje la mirada apenada.
Seguimos bailando, disfrutaba este momento. Edward me había vuelto un poco la felicidad el día de hoy, me había olvidado un poco el dolor que tenia. Durante todo el baile lo miraba siempre a los ojos y sonreía de vez en cuando, cada vez que me devolvía la sonrisa sentía como cosquillas en el estomago. Paro el baile y extendió una de sus manos y la llevo a sus labios, beso dulcemente el dorso de mi mano. Se me salió un suspiro cuando hizo esto.
-Adiós Marie, fue un gusto conocerte. Nos veremos pronto.
Me sorprendió que me dijera eso, como me iba a volver a ver si nada mas me conoció esta noche, me le quede mirando un rato hasta que el Señor Pervertido me toco el hombro.
-Un caballero se me adelanto, espero que aun tenga ganas de bailar –dijo ofreciendo su mano.
No le dije nada, solo pude sonreír falsamente y asentir con la cabeza.
Intente hacer el mismo baile que hice con Edward y lo que hacia era tropezarme muchas veces y pisarlo. Tuvo que desistir el baile y me llevo a tomar algo. Hablamos de tonterías, mas bien el hablaba y yo asentía una que otra vez. Mi mirada iba en busca de Edward pero no lo veía por ninguna parte, estaba triste por eso.
Termino la fiesta y mis padres no me dijeron absolutamente nada por Edward. Lo que mas les alegro fue que haya hablado con el señor Belletti.
Me despedí de mis padres y fui a mi habitación. Me quite el vestido y me quite el montón de ganchos que había en mi cabello, me lo desenrede dejando mi cabello liso. Me puse el pijama y me fui al balcón, me senté y mire al cielo.
-¿Dónde estas Jacob?
FIN DEL FLASHBACK
Cada día que pasaba era triste. Ya había comenzado mis clases en un internado religioso para chicas en Inglaterra, tenia amigas mas no amigas verdaderas, siempre me costaba conseguir una. En la escuela estaban ofreciendo actividades extracurriculares que eran pintura, música, canto y danza. Decidí estar en música, tenia que elegir un instrumento y elegí el Piano.
Me gustaba tocar mucho el piano, muchas veces en mis horas libres pasaba por el salón de música y tocaba el piano, era muy buena tocándolo. Muchas de mis amigas y compañeras querían que les enseñara a tocar un poco el piano o les hiciera una demostración. Un día mi profesora de música se acerco para hablar conmigo mientras estaba sentada en el piano pensando que iba a tocar.
-¿Marie has llegado a componer una canción? –Dijo mi profesora-.
-No. En realidad no se como hacerlo.
-Si quieres te enseño.
-Si por favor.
La profesora busco un pentagrama y lo puso encima del piano junto con un lápiz.
-¿Qué sentimientos tienes ahora mismo? –Dijo la profesora- No me lo digas, demuéstralo en el piano.
Mis sentimientos verdaderos eran tristes, porque no había visto mas a Jacob, el me devolvía la felicidad. La felicidad en estos momentos era una manta para cubrir la tristeza. En eso empecé a tocar las teclas del piano y me deje llevar.
Cuando termine la canción la profesora me dirigió la palabra.
-Es melancólica la canción, pero es muy hermosa. Solo le faltan algunos detalles y esta listo. Vuelve a tocar la canción para saber donde hay que agregarle los detalles.
Volví a tocar la canción y veía a la profesora con el pentagrama agregando notas musicales. Cuando terminamos entro una monja al salón llamando a la profesora.
-Nos vemos luego querida, sigue practicando como te dije –dijo la profesora cuando se fue-
Empecé tocar aquella canción que compuse y decidí componer otra canción, me inspire cuando vi a Edward por primera vez. Decidí no insistir más, porque me faltaban varias cosas por agregarle. Así que comencé a tocar la canción que compuse primero. Cuando termine la canción me di cuenta que una persona estaba viendome tocar el piano.
-Es muy bonita esa canción, aunque me gusto mas la canción anterior, la que no terminaste de tocar.
Vi que era una chica un poco mas alta que yo, su color de piel era como el mío, su cabello era de color negro azabache. El efecto de su piel y su cabello hacia ver que su piel era traslucida. Se acerco al piano y se sentó a mi lado, el color de sus ojos eran algo raros, eran de color azul con algo de violeta. Su aura había una combinación de colores llamativos tenia rosa, violeta, bermellón, rojo rosáceo, azul oscuro y habían destellos en su aura. Ella se veía una persona de demasiada confianza, hasta un poco graciosa.
-Me llamo Alice Brandon. –dijo ofreciendo un apretón de manos, yo la agarre.
-Marie Stevens.
-Soy nueva en el internado, te escuche tocando el piano y quise ver. ¿Me puedes enseñar un poco? –dijo con una sonrisa en la cara.
-Claro –le devolví la sonrisa-.
Le enseñe a tocar ciertas notas sencillas y vi la hora, me tenia que despedir de ella.
-Alice me tengo que ir, tengo que ir a clase de Matemáticas.
-Oh –dijo con tristeza, pero después se le quito como si no hubiera pasado nada- esta bien, entonces nos vemos después, yo seguiré aquí practicando.
-De acuerdo, adiós.
Cuando llego la noche nos llamaron a todas las chicas para ir a cenar, en el momento en que fui a coger mi comida, se acerco Alice.
-Hola Marie. –Dijo saludándome con la mano – ¿Podemos comer juntas? Lo que pasa es que no conozco a nadie, a excepción de ti.
-Si.
Cogimos nuestra cena y nos sentamos en una mesa, esperamos que se sirvieran el resto de las chicas.
-¿Y de donde eres?
-Soy de Boston, Massachusetts.
-Uy, ¿y porque estas tan lejos?
-Mis padres quieren lo mejor de lo mejor para mí. ¿Y tú de donde eres?
-Soy de Kostroma, Rusia. Mis padres se mudaron hace unos meses a Inglaterra por asuntos de trabajo de mi padre. –dijo Alice con un acento ingles, pero se le notaba algo el acento ruso.
-Tu apellido Brandon no es ruso. –le dije a Alice.
-Mi padre es inglés y mi madre es rusa. –me respondió aclarándome la duda que tenia por su apellido.
Las dos empezamos a conocernos más y más. Alice era una chica de diecisiete años, me impresiono la edad que tenia, Alice aparentaba de mi edad. Hablábamos de tonterías y nos reíamos mucho, me gusto compartir con ella la cena. Nos despedimos al irnos a dormir.
Pasaron los días y nos volvimos amigas muy cercanas, éramos inseparables. No teníamos secretos, bueno en realidad a ella no le he contado mi secreto todavía y tampoco le he contado sobre Jacob. Ella es muy buena amiga, ella no había dicho a nadie sobre mis secretos. Pero todavía no me sentía capaz de decirle la parte más grande de todo esto.
Estaba en el patio esperando a Alice que saliera de clases, la vi a lo lejos y la salude agitando la mano.
-Marie… ¿puedo hablar contigo? –dijo nerviosa-.
-Claro amiga.
Nos fuimos a nuestro lugar predilecto del patio. Nuestro lugar predilecto era una parte del patio donde había un pequeño laberinto de muros altos hecho de arbusto, muy pocas chicas venían para acá.
Las dos nos adentramos al laberinto, nos sentamos en la grama y recostamos nuestras espaldas en los muros de arbusto. Alice se sentó en el muro que estaba delante de mí.
-Amiga… no estoy segura si decirte esto… -Alice se notaba demasiado nerviosa, me levante a donde me encontraba, me acerque a ella, me arrodille y agarre sus manos.
-¿Qué es amiga? –dije dándole apoyo.
-Creerás que estoy loca… –dijo mirando a otro lado.
-Alice, mírame –cuando dije esto Alice me miro.
-Marie… tengopoderesespeciales –dijo esto muy rápido que apenas la entendí.
-¿Qué? No te entendí Alice.
-Tengo poderes especiales, soy hechicera.
-¡¿Qué?
