Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, del resto la historia es completamente mia.
Capitulo 20: Escapada
Marie POV
Quería salir de la casa, quería respirar un poco de aire fresco para quitarme un poco el pánico que tenia, le pedí a Edward que me sacara de la casa, a la cual el accedió y me pidió que me cambiara, que el me iba a esperar en el balcón.
Me termine de cambiar y vi a Edward asomado en el balcón viendo hacia fuera, me acerque y le abrace la cintura. El se giro y me dio un beso.
-¿Estas lista? –me pregunto Edward
-Si.
Vi que se quito la camisa y la tiro al piso. Edward sin camisa era perfecto, demasiado perfecto, el no era ni tan fornido, ni tan demasiado delgado, estaba como en un termino medio, era demasiado hermoso. Me eche para atrás para que el sacara sus alas, Edward se dio cuenta del porque lo había hecho y no me dijo nada. Cuando saco sus alas negras como el carbón lo veía demasiado atractivo, demasiado hermoso… en realidad no se que definición poner, todas las palabras eran pequeñas en comparación a como lo veía.
Deseaba tanto ese cuerpo que veían mis ojos y más a esa persona que quería más que mi propia vida. Me acerque y me dio la curiosidad de saber como era la textura de aquellas alas negras, vi que Edward le gustaba que acariciara sus alas, me acerque a el y lo bese dulcemente al principio, pero después los besos que le daba empezaban a ser mas apasionados, enrede mis dedos en su cabello para profundizar mas el beso. El me abrazo en la cintura acercándome mas a el. De repente se separo de mí y junto nuestras frentes, me di cuenta de que sus alas me habían rodeado.
-¿Tienes ganas de salir? –dijo con una sonrisa en los labios.
-Cállate y sigue besándome –dije agarrando su rostro con mis dos manos y acercando sus labios junto con los míos.
Estaba desesperada por seguir besándolo, demostrándole mi amor con mis besos y mis caricias. El hizo lo mismo, me beso en donde el tenia alcance para besarme ahí parados. Tantos besos que me daba en mi rostro y en mi cuello me había encendido, entonces lo arrastre hacia mi habitación para hacer el amor por primera vez con el. Sabía los riesgos de hacerlo con un demonio o incubo, podía morir pero si pasara eso moriría feliz.
Edward se sentó en mi cama y yo me puse a horcajadas encima de el, me había dado cuenta de que de que Edward había guardado sus alas y esto me molesto un poco.
-¿Por qué las guardaste? –dije haciendo un pequeño pucherito.
-Son muy grandes para tenerlas en este cuarto –dijo enredando sus dedos en mi cabello haciendo que me acercara a su rostro para besarlo. Le devolví el beso y empecé a moverme sobre su miembro.
–Marie… ¿puedes parar un momento? –dijo Edward, esto me extraño mucho. Me levante y me puse en frente de Edward para mirarlo.
-¿Qué pasa Edward?
-No podemos hacerlo –cuando dijo esto sentí el rechazo.
-¿Por qué?
-Sabes que lo vas hacer con un incubo ¿verdad? ¿Sabes lo que es?
-Se lo que es incubo. Y no me importaría si quedo embarazada de ti. –dije dándole poca importancia a eso. Si tenía un hijo con el seria la persona más feliz del mundo.
-Es malo Marie, puedes morir.
-De acuerdo no lo haremos –dije resignada, me molesto un poco el rechazo que me hizo, ahora quería dormirme y olvidar lo que paso esta noche. Me fui hacia mi cama con la ropa de salir puesta -por si acaso tenia que salir de emergencia- y me acosté, me arrope con la cobija de mi cama, lo mire un rato y después le di la espalda. Sabia que el me lo decía por mi bien, pero me molesto su rechazo.
-Marie yo también quiero hacerlo contigo, pero no de esta manera –dijo mientras sentía que se hundía la cama, se coloco detrás de mi y abrazo mi cintura para estar mas cerca de el-. Marie… el problema no es el hacer el amor contigo, si no lo que vaya a pasar el durante el acto y después del acto. ¿Segura que sabes lo que es un incubo?
-Si se Edward, es un demonio que se acuesta con las mujeres para dejarlas embarazadas. Cuando el incubo esta copulando con una mujer succiona toda su energía corporal, por este hecho la mujer puede acabar enfermiza o… -le estaba explicando dándole la espalda, hasta que completo la frase conmigo
-Morir –dijimos al mismo tiempo –vez porque no quiero hacerlo. No quiero que te mueras en mis brazos o te enfermes mi amor –me decía Edward con preocupación en su voz.
-Pero quiero intentarlo contigo Edward –dije mientras me giraba hacia el.
-Pero mi amor… -estaba diciendo hasta que lo interrumpí.
-Yo sabía muy bien que si empezaba a tener una relación contigo iban haber riesgos y quiero afrontarlos contigo mi amor.
-Lo se… pero no quiero perderte –dijo con tristeza en su voz.
-Nunca me perderás. Yo siempre estaré aquí y aquí –dije poniendo mis dedos tocando su sien y después puse mi mano en su corazón, agarro mi mano y me beso las yemas de mis dedos.
-Te amo –dijo mientras se iba acercando Edward a mi rostro-.
-Yo igual.
Nos quedamos casi toda la noche acariciándonos y dándonos besos, diciéndonos te amo, hasta que me dormí.
Estaba durmiendo hasta que escuche en la inconsciencia unos golpes y después la voz de Edward y Alice hablando, las voces de ellos se escuchaban algo preocupadas hasta que me asusto un grito que dio Edward.
-¡¿Qué? ¡¿Acaso Jasper esta loco? ¡Como va a traer a un Catabolignes como guardaespaldas sabiendo que estoy con una medio humana!
-Baja la voz Edward despertaras a todos los que están en la casa.
Me levante alterada por el grito de Edward, mire a mi amado que ya tenía la camisa puesta y a Alice. Vi que el rostro de Edward estaba asustado y Alice estaba preocupada.
-Edward ayuda a Marie hacer la maleta. –le ordeno Alice a Edward.
-¿Qué esta pasando? –le pregunte a los dos.
-Marie ponte tu abrigo y tus zapatos. –me ordeno Alice.
Hice lo que me dijo, aun estaba confundida por lo que estaba pasando, preferí quedarme callada. Vi que en mi habitación se movía muy rápido Edward, parecía un borrón en mi habitación, estaba corriendo por todos lados en mi habitación.
-¿Qué esta pasando Alice? –le pregunte preocupada.
-Los ángeles mandaron a sus cazadores mortales a cazarnos a los tres, quieren matarnos. Ellos pasaron por nuestra casa pero conseguí irme de ahí antes de que ellos llegaran, ahora vienen hacia acá.
Cuando me dijo esto me asuste más todavía.
-Cálmate Marie, un amigo nuestro nos ayudara a escondernos –dijo Alice calmándome.
-¿Por qué Edward estaba alterado cuando nombro a… ese nombre extraño que dijo?
-Nuestro amigo idiota va a venir a traer como guardaespaldas a un demonio que come humanos. –Dijo molesto Edward –No se como vaya a reaccionar el demonio cuando te huela. Tu olor es demasiado apetitoso para los demonios, incluyéndome a mí.
-Se están levantando las personas de la casa. –Dijo Alice- Vámonos rápido. –dijo ordenándonos.
-Pero mis padres… -dije preocupada, hasta que Alice me interrumpió.
-No te preocupes por ellos, ahora vámonos. –dijo Alice –Edward. –Dijo llamando a mi amado –Jasper dijo que lo esperaras en el parque de la urbanización, yo me encargo de llevar las maletas.
Edward asintió y me agarro la mano llevándome hacia el balcón. Cuando estuvimos ahí Edward se quito la camisa y se la dio a Alice, me abrazo fuertemente la espalda y yo de su cuello, saco sus alas y emprendió el vuelo.
Llegamos al parque donde conocí por primera vez a Jacob y en donde le di mi primer beso a Edward, y ahora en esta ocasión era mi escapatoria contra los cazadores. Ambos empezamos a caminar por todo el parque hasta que Edward se detuvo y miro a un punto fijo, estaba mirando donde el tenia la mirada hasta que vi dos auras de alguien mas no el cuerpo. En uno su aura decía que era compasivo y generoso, estaba calmado. Pero en cambio el otro era odioso, estaba furioso y excitado. Ambos eran demonios y agresivos. Vi que de la invisibilidad aparecieron los dueños de esas dos auras.
Uno era un hombre más alto que Edward, su color de piel era de color mármol y tenía ojeras, sus ojos eran negros como los de Edward, su cabello era rubio y su cabello le llegaba por la mandíbula. Este era el dueño de la primera aura que vi.
El otro demonio que era el dueño de la segunda, era feo y me daba miedo este demonio, media mas o menos dos metros y algo, tenia enormes cuernos. Cuando se fijo este demonio en mi saco su enorme lengua, supuse que yo era comida para el.
-Hola Edward tiempo sin verte amigo. –dijo el hombre rubio acercándose a nosotros.
-Cierto amigo mío. –respondió Edward.
Hola chicas.
¿Que les parecio el capitulo?
En mi blog puse la foto del Catabolignes, fue la mejor que pude conseguir.
Please comenten.
Besos y abrazos a todas.
Bye.
