Un mundo de cuento, fantasía, acción, romance… y algunas desventuras más. NanoFate.
Rapunfate
Cap. 1
-"Se cuenta que hace mucho, pero mucho tiempo, había un enorme castillo en la punta de la montaña, nadie se atrevía a ir a ese lugar.
Ahí vivía una hermosa joven, de dorados y muy largos cabellos. Tanto, que le llevaba horas lavarlo, y ni hablar de la pesadilla que era el peinarlo. El nombre de aquella princesa encerrada en aquella espantosa prisión, era Rapunfate. Su madre, Precia Testarossa, había decidido aislarla debido al mágico poder de sus cabellos, que eran necesarios para preparar el elixir de la juventud; tan grande era la codicia de su madre, que puso un espantoso dragón carmesí de nombre Signum, para vigilar la entrada. La hermosa chica solo espera a ser rescatada por su príncipe encantador, que la lleve más allá de las montañas, para hacerla libre, y vivir felices por el resto de sus vidas."
-Así que… ¿Tú eres su príncipe?
-Pretendo serlo, sí.
-Nanoha, estas chiflada- resumió Hayate, quien se encontraba recargada sobre la barra del restaurante, escuchando la historia de su amiga. Una vez que terminó con su anécdota, se levantó y caminó hacia la puerta.
-¡O-oye, aun no te he dicho todo!- chilló la cobriza, tomando sus cosas -que consistían en un pequeño bolso y una navaja de hueso amarrados a su cinturón- y dejando algunas monedas sobre la mesa, para después seguir a la otra joven.
-Ya oí suficiente, gracias…
-¡Pero Hayate…!
-Nada- se dio la vuelta para encararla -¿De verdad piensas ir a buscar ese castillo? No me creo que te fíes de solo leyendas…
-¡No son leyendas! Yo misma pase por ahí la última vez que fui a llevarle una cesta de comida a mi abuelita.
-¿Ahora eres Caperucita Roja?- comenzó a reír.
-¡Pues no me creas si no quieres!- se dio la vuelta, cruzándose de brazos.
-A ver… jaja, ya- intentó calmarse -¿Por qué quieres ir?
-Bueno… y-yo- jugueteó con sus dedos, sonrojándose -Esa chica… se veía muy triste en ese lugar y quiero salvarla… porque además es linda y no merece estar en un sitio como ese…
-Ya entiendo- golpeó su palma – ¡Esta buena y te gusta!- estalló en risas.
-¡E-eso no es cierto! ¡Yo solo quiero ayudar!
-Jajaja, si claro… ¡Mírate Nanoha, si estas toda colorada!- continuó con sus burlas.
-¡Ya para el carro contra mí!- reprochó, molesta –Puedo ir sola si no quieres venir- sin esperar respuesta, comenzó a adentrarse en el bosque cercano.
-Ya, ya… ¡Hey, Nanoha, espérame!- corrió detrás de su amiga, cargando con su escudo.
""
-Bien, ¿vas a ayudarme?
-Sí, sí, no creo que dures ni un segundo en el bosque sola- soltó una risilla.
-La vez que se me apareció el lobo Zafira fue un accidente- se excusó.
-Te creería… de no ser porque siempre termina persiguiéndote cada vez que vas a llevarle comida a tu abuela.
-Le he dicho que se mude al pueblo, pero no quiere…
-Bueno, ya ves que las casas son cada vez más pequeñas en Midchilda… y seguro que le ha costado hacerse con su patrimonio- exclamó Hayate seriamente.
-Lo sé, pero mira, tiene el bono de jubilados que…
-Alto…- susurró la castaña, mirando a todos lados –Escuche algunos ruidos… como el rugido de un oso…
-Te juro que si desayune bien- se defendió Nanoha, alzando las manos.
-Ya lo sé- dijo, desesperada- Acabamos de salir del bar ¿recuerdas?
-Oh, cierto… pero entonces, ¿qué fue eso?- temblando, comenzó a agacharse intentando ocultarse detrás de Hayate.
-No lo sé… oye, aguarda un segundo- se movió, destapando a la joven tras ella -¿Qué es esa actitud de "cómansela a ella y no a mí"?
-Bueno es que… tu eres mi fiel escudero, ¡sí, eso!- tronó los dedos índice y pulgar.
-Ahora suenas como El Quijote de la Mancha…
-Shh, aun escucho ruidos… pasos, se acercan- colocó sus manos en sus orejas, intentando escuchar mejor –Más cerca… y más, y más aun…
-Nano…
-Espera Hayate, los escucho demasiado cerca…
-Eso es porque…
-¡Hayate! Intento descubrir de donde proviene el ruido, si te callas, gracias- al dar la vuelta para seguir con su labor, se encontró con un par de ojos mirándola -¡Kyaaa!
-Aaauch, no grites- se quejó una voz femenina.
-Disculpa a mi loca y esquizofrénica amiga, es solo que no te sintió llegar- se disculpó Yagami.
-Está bien, mi nombre es Teana Lanster, llámenme Tea… ¿Qué trae a un par de chicas como ustedes por aquí?- exclamó la joven de cabellos naranjas.
-Eso me gustaría saber a mí… - suspiró la castaña -por cierto, mi nombre es Hayate Yagami, y esa es Nanoha Takamachi.
-¡Oye, que irrespetuoso se escucho ese esa!
-Se ven bastante desprotegidas…
-¿Y tú qué?- le habló al fin Nanoha –No veo que vengas taaan preparada…
Tea sacó una larga pistola detrás de su espalda dándole un sonoro disparo a un árbol cercano, haciendo que este cayera estrepitosamente ante el contacto.
-¿Alguna otra duda inteligente, Nanoha?- regañó Hayate.
-Nyahaha- rió nerviosa –Hey, mira ¡yo tengo una navaja y un escudo de madera!- su amiga se golpeó la frente ante la acción, lamentando no haberse quedado a emborracharse en el bar, era martes de barra libre.
-¿Cómo sea, a ti que te trae por aquí?- preguntó la castaña.
-Vine a detener a la bruja del bosque… se rumora que secuestra personas para devorarlas, y se llevo a mi… amiga, Subaru.
-¿Cómo la marca de coch…? ¡auchh!- gimió Yagami ante el pellizco recibido.
-¿Necesitas ayuda?- preguntó Nanoha, ilusionada.
-Está bien, puedo sola- sin más, dio la vuelta, directo hacia una casa hecha con caramelos y otros dulces –que curiosamente ninguna de nuestras heroínas había notado-.
-Ya la oíste, vamos por tu novia y larguémonos de este bosque, los mosquitos me están comiendo viva…
-No, la ayudaremos, ¿qué tal si esta en problemas?- dramatizó la cobriza.
-O tal vez no quiera que estorbemos, Nanoha, de verdad, en cuanto más rápido salgamos de este sitio, mejor.
-¿…Terminaste?- Hayate asintió- Bueno ¡Sigámosla!
-¡¿Qué no me escuchaste?¡
""
-Creí haberles dicho que no necesitaba su ayuda…
-Nyahaha, no tengas vergüenza, ¡será un placer colaborar con la recuperación de tu novia!
-¡N-no es mi novia!- agitó los brazos, avergonzada.
-Ay amiga, eso dicen todas- la castaña señaló a Nanoha con la mirada, quien por cierto, admiraba embobada una foto mal enfocada de Fate…
-¿De dónde sacaste eso? ¿Qué no estamos en pleno siglo VII?
-¡Hey miren, veo salir vapor de la chimenea de la casa!- avisó Takamachi apuntando con el dedo.
-¡Hay que darnos prisa!- gritó Tea, corriendo en dirección a la casa, jalando la entrada desesperadamente -¡No abre!
-¡Aquí voooy!- gritó la joven de cabello color cobre, tacleando la puerta con todas sus fuerzas, y abriéndola del todo.
-Wow… buen trabajo- ambas chicas entraron… encontrándose en una hermosa sala color beige.
-¡Tea, ayúdame!- reconoció la voz de inmediato, la aludida subió las escaleras y ahí se encontró con su nov… amiga, pendiendo de una cuerda sobre una caldera hirviendo.
-¿Dónde está Nanoha?- cuestionó Yagami, encontrándola a pocos metros de ahí, intentando quitarse de la cabeza un yelmo que se le había atorado –Típico…
-¡Muahaha!- escucharon unas risas, pertenecientes a una mujer rubia, con un sombrero y vestido típicos de una bruja, solo que en color verde- ¡Muahaha…! coff, coff, debo bajarle la lumbre a esta olla…
-¡Déjala huir, vieja bruja!- exclamó Teana.
-¡Oye! Que sepas que aun no llegó ni a los treinta, así que más respeto- se aclaró la garganta- ¡Soy la gran bruja Shamal, temblad!
Y de pronto, salieron varios entes hechos de jengibre, bailando y cantando al estilo de un musical barato, mientras la mujer hacía su presentación.
-Esta distraída Tea, dispárale- aconsejó Hayate.
-Eso hare- apuntó con el arma- ¡Muere!- jaló el gatillo y… nada ocurrió- Oh, parece que la única bala que tenía la use contra el árbol…
Hayate volvió a golpear su frente, preguntándose porque de repente estaba rodeada de idiotas.
-¡Así que queríais dispararme! – Detuvo la música y el hechizo que hacía a las galletas moverse, sacando un báculo de entre sus ropajes -¡Morid!
-¡Alto vie… joven bruja Shamal!- intervino Takamachi… aun con el yelmo atascado.
-¿Y vos quien sois, guerrera cobriza?
-Takamachi Nanoha –al fin se quito el objeto -y voy a salvar a la hermosa Fate de su prisión, pero antes, ¡me encargaré de detenerte!
-Me gustaría saber cómo pensáis hacerlo- se mofó la rubia.
-A nosotras también- exclamaron las otras jóvenes.
-Psicología….- murmuró- Señorita Shamal ¿no le hubiese gustado ser algo más que una devoradora de niños, y pésima interprete del acento castellano?
-Bueno…- bajó su arma –La verdad es que, vivir en este sitio hecho con dulces es muy incomodo, el solo verlo todos los días siento que me producirá diabetes. Por eso, cuando me comí a un repartidor de muebles vi su catalogo y compre mi actual sala de estar.
-Pues deje este lugar- se acercó a ella, pasando un brazo por sus hombros- mire que conozco a una excelente compañía de bienes raíces…- mientras conversaba con la bruja, sus compañeras aprovecharon para desatar a Subaru.
-Tea, pensé que no vendrías- la pelicorta se lanzó a abrasarla.
-Subaru… tonta- correspondió el gesto, conformando una hermosa estampa.
-Bueno chicas, asunto arreglado- intervino Nanoha.
-Siento lo que les hice, pero si estuvieran comiendo solo dulces en mi lugar, los seres humanos les serían una verdadera delicia- se disculpó Shamal.
-No importa- le sonrió Tea, abrazada a la cintura por Subaru –Y Nanoha, muchísimas gracias por todo.
-No ha sido nada, nos vemos- se despidió.
Subaru, le susurró algo al oído a su amiga, y después a la bruja, ambas asintieron, y fueron tras la guerrera y su escudera.
-Espero que no les moleste si vamos con ustedes- exclamó la rubia.
Los ojos de Nanoha brillaron.
-¡Si, si, si, mientras más mejor, gracias!- gritó de alegría, y junto con sus nuevas camaradas, siguió su camino hacia la torre para rescatar a la princesa Rapunfate.
Fin del capítulo uno, no creí lograrlo xD
En fin, espero les haya gustado y dejen comentarios, así me animo a subir lo que sigue :b ¡Saludos, buen día!
Touko
