Rapunfate
Cap. 2
Nuestras cinco valientes heroínas continúan con su travesía hasta el castillo para rescatar a la princesa. A pesar de algunas inclemencias del clima; como la humedad extrema, arruinando el cabello de las chicas, la lluvia, estropeando el maquillaje, y el calor… malhumorando a cualquiera.
Así y todo, no se rinden y continúan avanzando.
-Lo que no entiendo…- habló Hayate –Es porque si apenas llevamos un día en este bosque, siento que he estado viviendo aquí por años…
Las otras jóvenes mostraban un rostro lleno de cansancio y fastidio, en parte porque sus ropas estaban hechas harapos, arruinando su estilo… en parte porque Yagami se la pasaba quejándose cada cinco minutos y pedía descansar otros cinco después.
-Nyahaha, ¡venga anímense, ya estamos cerca!- animó Nanoha.
-¿Trajo un mapa, Nanoha-san?- preguntó Shamal esperanzada. Es cierto que se había ofrecido a ayudar, pero sentía que se estaban aprovechando de su buena voluntad.
-Ehm… no- sus compañeras cayeron al suelo rendidas. Ninguna esperaba esa declaración -¡Pero miren el lado bueno!
-¿Cuál será esta vez?- rodó los ojos su compañera escudera, sentada sobre la tierra –De la que jamás se había percatado lo cómoda y fresca que resultaba-.
-Hay muchos beneficios de respirar el aire puro con que no contamos en el pueblo, además de conocer la biodiversidad, relacionarnos con otras persona…
-Nanoha, no necesito clases de geografía o lo que sea, deja de adornar el hecho de que estamos perdidas en este lugar…- interrumpió la castaña, recostándose.
-Nanoha-san ¿de verdad estamos perdidas?- se aventuró a preguntar Subaru, temiendo por la respuesta.
-Claro que no- comenzó a reír. Esto más que tranquilizarlas, las hizo temer que a la chica le estuviese afectando pasar tanto tiempo en la intemperie.
-Entonces… ¿Cómo llegaremos al castillo sin un mapa?- cuestionó esta vez Teana, peinando los azules cabellos de su amiga pelicorta recostada sobre sus piernas -¿Algún plan?
-¡Pedir indicaciones!- señaló una cabaña lejos de ahí -¡Miren eso, seguro que ahí vive alguien que pueda ayudarnos!
Sin esperar, Nanoha corrió hasta la pequeña casita de madera, sus compañeras se miraron entre sí y finalmente decidieron levantarse e ir tras ella. Tampoco es que tuvieran alguna otra opción, no conocían el bosque en lo absoluto.
""
-Hey, miren que he tocado varias veces pero nadie contesta- exclamó la cobriza, de pie frente a la puerta.
-Déjame a mi- Hayate se puso delante de todas y llamó un par de veces –Disculpe, estamos promocionando un nuevo catálogo de cosméticos…
Sin respuesta.
Shamal avanzó hasta su lado e intento también, pero con una táctica distinta.
-¡Traemos la pizza que encargó!
Tres pares de ojos curiosos y un tanto tímidos se asomaron a la puerta, aun sin quitar el pestillo de esta. Por seguridad.
-Erio-kun, son humanos- dijo una voz.
-Tienes razón Caro, abrámosles.
Y apenas lo dijeron lo hicieron, cediéndoles el paso a la casa.
-¡Aww, que niños tan lindos!- Nanoha corrió hasta adentro como Juan por su casa, tomando entre sus brazos a una pequeña niña rubia de ojos bicolor. Ante tal observación, la pequeña se sonrojó.
-Hey Nanoha, no seas tan descortés- regañó Hayate –Discúlpenla, no sabe lo que hace.
-Hn, está bien- exclamó un niño pelirrojo –Nos alegra tener visitas humanas de vez en cuando.
-Siento nuestra imprudencia por molestarles. Mi nombre es Shamal, y ellas son Teana, Subaru, Hayate y Nanoha- se presentó, señalando a cada chica conforme mencionaba su nombre.
-Yo soy Caro, y ellos son Erio y Vivio, somos los tres enanitos- se presentó una chiquilla de rosados cabellos.
Tea hizo una mueca, mirando el espacio que ocupaba la cabaña. Si bien era algo pequeña, parecía que viviesen más personas ahí, pero estaba todo tan desordenado y lleno de polvo que no sabría decir si de verdad estuviese en buenas condiciones para incluso alojar a alguna persona. En eso, examinó las palabras de la pequeña niña. ¿Tres?
-Aguarden… ¿no se supone que son Los Siete Enanitos?- preguntó, confundida.
Los tres pequeños agacharon la cabeza, cuando Nanoha liberó a Vivio, ésta caminó hacia la ventana, subiéndose a un pequeño banquito para alcanzar a mirar a través de ella.
-A los otros cuatro… se los comió la malvada loba feroz, Arf…- explicó Erio con un semblante triste.
-¿No se supone… que el lobo es de un cuento diferente?- preguntó Hayate al aire.
-Vivimos con miedo, de que pueda hacernos daño…- los tres pequeños se abrazaron.
-Los ayudaremos.
-Aquí vamos otra vez… -susurró Yagami.
-Los ayudaremos a vencer a esa loba feroz ¡O dejo de llamarme Nanoha Takamachi!
-Por si acaso, a mi me gusta el nombre de Panfila- se burló la castaña.
""
-Bueno… ¿y cuál es el plan?- cuestionó Teana.
Todos estaban tras un laaargo arbusto, lo suficiente como para cubrirlos bien, pero aun así aumentaron su camuflaje pintándose algunas líneas negras y verdes en la cara. Delante de ellos, una trampa que consistía en un agujero tapado con ramas.
-Bien- comenzó Nanoha, usando sus manos sobre los ojos a modo de binoculares –Cuando caiga en la trampa, vamos y le quitamos la máscara.
¿Ah?- todos la miraron, extrañados -Tengo la ligera impresión… de que has confundido esto con Scooby-D…
-Silencio Hayate- siseó la cobriza –Harás que nos descubra.
Miraron hacia el frente, y ahí, estaba una alta chica de cabello largo color melón olfateando los alrededores. Algo pareció llamar su atención y corrió en dirección a su escondite, cayendo de lleno dentro del agujero.
-¡Toma ya!- Takamachi corrió hasta la trampa, emocionada –Bueno mi fiel escudera, descubramos su identidad…
-Sí, sobre eso. Temo informarte que no está usando ninguna máscara.
-¿Que no qué?
Antes de poder decir algo más, Arf salió de un salto, situándose delante de los chicos. Acto seguido, les rugió estruendosamente, haciendo que éstos se quedaran totalmente quietos congelados por el miedo.
-Mejor que digan aquí corrió que aquí quedó…- susurró Hayate, el resto solo asintieron, dispuestos a huir en cualquier momento, dejando a los tres enanitos, después de todo su carne era más suave...
-¡Takamachi Nanoha, no huye!- gritó la chica, mirando desafiante a su enemigo.
-¿Ah no? Bueno, yo soy Hayate Yagami, fue un placer conocerte, ahí nos vemos- inmediatamente salió corriendo, seguida por el resto de sus compañeros, y esperando a que la cobriza solo estuviera bromeando y fuera con ellos. No fue así.
-Así que tu eres Arf…- exclamó la única ahí, intentando que no se notará el miedo en su voz.
-Si… y tu eres mi comida…- se relamió los labios.
-Ehh… ¿sabías que aportó muchas calorías a tu organismo? Y ¿Qué la mayor parte de mi cuerpo es agua así que no te llenarías en lo absoluto?- dijo, con el nerviosismo a flor de piel.
-Pff, como si me importará- de un zarpazo, la mandó a volar lejos de ahí, estrellándola en una cueva.
La pobre joven apenas alcanzó a ponerse de pie, para después huir de su cazadora, quien iba tras de ella a una velocidad sobrehumana.
Dio un par de vueltas dentro de la cueva, esperando perderla. Pronto, llegó a una habitación que parecía ser la de la loba, en ella, había bastantes posters pegados de alguien que… le resultaba un tanto familiar, se parecía a… a…
-¡¿Dónde estás, pequeña rata?- gruñó Arf, mirando a todas partes.
-¡Por aquí!- respondió de pie frente a ella, cargando entre sus manos una foto de Zafira.
-¿Q-que haces tú con eso? ¡Devélamelo!- y estuvo a punto de lazársele encima, de no ser porque Nanoha hizo el ademan de estar a punto de romperlo -¡N-no!
-¿Te gusta?- la aludida solo se sonrojó –Lo sabía… ¿sabes? Yo lo conozco.
-¿E-en serio?
-Claro… digamos que me lo encuentro muy a menudo, si quieres puedo presentártelo.
-¿De verdad?- preguntó, emocionada.
-Claro, solo si prometes no comerme, ni a mí o a alguno de mis amigos.
-¡Lo prometo!
""
-Y bueno, aunque era muy idiota y todo, creo que era buena persona. Donde quiera que estés, rezamos porque hayas saciado el hambre de Arf, por lo menos una temporada. Amén.
-Amén- corearon todos, ante la oración de su locutora, Hayate.
-Bueno, eso fue todo, un placer conocerlos, yo me largo a mi pueblo…
-¡Esperen! –todos reconocieron la voz y les recorrió un escalofrío.
-¡U-un fantasma!- gritó Subaru, abrazándose a Lanster.
-¡¿Dónde?- gimió Nanoha, saltando a los brazos de Arf, quien solo la dejo caer.
-Vaya, cuanta valentía…
-¡Silencio mapache!- se levantó del piso –Quería comprobar… la calidad del piso, eso. Como sea, Erio, Caro, Vivio- miró a los pequeños –Ya no tienen por qué temer, Arf me ha prometido no hacerles daño- la loba afirmó.
-Vaya, lo consiguió de nuevo, Nanoha-san- aplaudió Shamal.
-Debo admitir que eres buena…
-Lo sé, gracias Hayate, Shamal… ahora, solo queda una duda por resolver…
Todos pasaron saliva.
-¿Alguien sabe hacia dónde queda el castillo? Nyahaha.
Continuara…
¡Hey!, bueno, ese ha sido el capitulo dos. Gracias a todos por sus comentarios y críticas, son de vital importancia para mí; espero haber mejorado aunque sea un poco y les siga gustando.
Sigan comentando. Gracias por leer y que tengan un bello día :3
Touko
