Cómo tardo en pasar los caps a la compu!! Quiero mi laptop así los escribo directamente ahí!!! =)
Espero que les guste!!! Gracias a los que me agregaron a favoritos!!! La otra noche me junté con mis amigas y les leí varios caps y les gustaron así que estoy re entusiasmada!!! BESO!!!!
Se podría decir que somos una gran familia feliz… o una versión moderna de los Monsters
(Jake POV)
Esa mañana nos despertó el aullido de un lobo. Cambié rápidamente de fase pensando que algo malo pasaba. Pero era todo lo contrario. El hijo de Sam estaba por nacer.
Fui directamente a la casa de los Cullen. El doc había construído una sala de partos en su escritorio, tal y como lo había hecho para Bella años atrás. Cómo habían cambiado las cosas. Me reí para mis adentros.
– Rachel estaba con Emily cuando las dos rompieron bolsa. – me explicó Alice al abrirme la puerta.
– ¿Rachel? Paul debe estar…
– Para sorpresa de todos Paul está completamente sereno. Aunque no puedo decir lo mismo de Sam. Estoy tratando de tranquilizarlo pero se me hace muy difícil. – me informó Jasper sonando exhausto.
– ¡Es lógico, amor! ¡Es su primer hijo! – exclamó Alice abrazándolo con ternura. – Edward está ayudando a Carlisle y Bella fue a buscar a Charlie y a Sue. Nessie está en el patio con Emmett y Rose. – agregó antes de que pudiera preguntarle.
– ¡Gracias Alice! – le grité mientras me dirigía al patio.
– ¡Hola Ness! – la llamé con una enorme sonrisa.
– ¡Hola Jake! – se dio vuelta para saludarme y me miró con sus hermosos ojos chocolate de una manera diferente, como si fuera la primera vez que me veía. Corrió hacia mí y me dio un beso en la mejilla sonrojándose levemente pero sin dejar de verme a los ojos. Parecía tan grande, segura y madura.
– Ejemm… – se aclaró la garganta Emmett. - Perdón por interrumpir pero, ¿ya te vas a rendir Nessie? – se burló.
– ¡Por supuesto que no! Y más que eso, te voy a ganar tío. ¿Verdad que voy a ganar, Jake? – me preguntó llevándome de la mano hacia la roca en forma plana donde estaba apoyado Emmett.
– ¡Seguro que sí! ¡Eres muy inteligente! – respondí en complicidad y muy orgulloso.
– ¡Acá no sirve de nada la inteligencia! Estamos jugando a las pulseadas… Y ya todos sabemos quién es el más fuerte. – se auto-aduló Emmett.
– ¡No cantes victoria antes de tiempo! – le advertí canturreando y guiñándole un ojo a Ness, a lo que ella respondió con una sonrisa de oreja a oreja y una mirada pícara.
Comenzaron a jugar. Cuando estaba a punto de perder, Ness cerró los ojos y Emmett abrió los suyos como platos, se desconcentró y así perdió.
– ¡¡Eso es trampa!! ¡No es justo que uses tu poder! – se quejaba Emmett. – ¡Además ese color no me sienta bien!
– ¡No seas niño, tío! Tu también usas tu super-fuerza. Es más que justo. – La verdad que parecía una mujer adulta regañando a un nene chiquito. – Y cualquier color te sienta bien. – le dio un beso en la frente mientras él estaba sentado en suelo con los brazos cruzados y el ceño fruncido.
– ¿Qué hiciste, Ren? – quiso saber Rosalie, también estaba bastante entretenida.
– Le mostré una imagen de él todo maquillado, vistiendo el tutú rosa que usó Jake el otro día y bailando clásico.
– ¡Jajaja! ¡Eres la más inteligente! ¿Verdad, Emmett? – Me gruñó y me sacó la lengua. ¡Realmente no le gustaba perder para nada!
– Vamos, cariño, no te enojes. Nessie te ganó justamente. – le dedicó una sonrisa cálida a su sobrina. Era increíble lo maternal que era la Rubia a veces.
– ¡Quiero la revancha! – soltó Emmett.
Pero antes de que pudiéramos seguir con el juego se escuchó el llanto de dos bebés dentro de la casa y sentí que algo se movía entre los árboles del bosque.
– ¡Vamos Jakie! – Ness me tomó la mano. - ¡Vamos a conocer a los bebés! – pero pude ver que era Leah quien se escondía.
– Ve tú. Yo enseguida te sigo. Voy a buscar a Leah.
– ¿A Leah? – me miró confundida y agarró más fuerte mi mano.
– Necesita mi ayuda. No la puedo dejar sola. ¡Ya entro! – le expliqué. Ella me asintió, me besó en la mejilla sonrojándose un poco, sonrió y entró a la casa.
– ¿Leah? ¿Tienes pensado entrar? ¿O te vas a quedar allí toda la vida? – Estaba apoyada sobre un árbol con los brazos cruzados sobre su pecho mirando al vacío.
– No siento la gravedad. Nada me atrae a esa casa. – dijo más para ella que para mí.
– Sé que Emily te quiere junto a ella. Y tú quieres entrar. Sino no estarías acá. Además podemos poner nervioso a Paul. Me contaron que está demasiado calmado. – logré atisbar una pequeña sonrisa.
– ¡Dios! ¿Qué me ha pasado que logras convencerme con tanta facilidad últimamente? ¡Seguro que estás usando tu poder, oh gran alpha!
Cuando entramos estaban todos rodeando las camas. Jasper estaba algo tenso porque todavía se sentía el olor a sangre, pero Ness lo apoyaba para que se no se descontrolara. Irónico, ¿no?
Fui directo a abrazar a mi hermana y luego a Emily.
– ¡Qué suerte tienes Rachel! ¡Es igualito a ti! No tiene nada de lo feo de Paul. – me burlé acercando mi cara a mi sobrino. Mala idea. Me miró ceñudo y me pegó un manotazo.
– ¡Bien hecho, Sean! ¡Digno hijo de su padre! – se regocijó mi cuñado.
– Ya voy a enseñarte a pelear como la gente. Pero ese fue un buen golpe para empezar, sobrino. – lo felicité y él rió como si me entendiera. Le pedí permiso a Rachel para cargarlo y con mucho cuidado lo levanté.
– Es precioso, Emily. – Todos nos volteamos para ver a Leah, que había entrado a la habitación y ahora miraba otro bebé. – Los felicito, tienen un niño adorable. – añadió viendo a Sam. Una lágrima cayó por su mejilla.
– Harry. Te presentamos a tu sobrino Harry. – dijo Emily llorando y Harry extendió sus bracitos hacia Leah, quien sorprendida pero sonriente alzó a su sobrino y lo arrulló. Me acerqué a ellos, aún con Sean en brazos. Leah lo observó muy concentrada. Me recordó a mí hacía años, cuando había ido en "busca" de mi potencial imprimada. Entendí perfectamente su desesperación y decepción al no imprimarse. Pero lo mismo lo besó en la frente y le dedicó una cálida sonrisa. Cuando tenía esas actitudes hasta linda parecía.
– Me parece que voy a ser yo la que tenga que enseñarte a pelear. Porque tu tío y tu papá no tienen idea. Son sólo fuerza bruta… además de brutos. – le susurró a Sean.
– Vale, vale. – le respondí. Era lindo tener a Leah de vuelta.
Miré a mi alrededor. Estábamos todos. Parecíamos una enorme familia feliz. Es más… lo éramos. Todo gracias a mi Nessie.
Esme nos hizo una cena deliciosa, bueno, deliciosa para quienes comemos. Yo me encomendé a la tarea de hacer sentir bien a Leah, así que me la pasé con ella burlándonos de todos.
– ¡Jakie, Jakie! – me llamó la atención Ness tirándome del pelo mientras trataba de hablar con Leah.
– ¿Si, Nessie? ¿Qué pasa? – le pregunté con cariño.
– ¡No has jugado conmigo en todo el día! – hizo un pucherito y puso su mano en mi mejilla mostrándome a mí mismo con Leah todo el tiempo. Ness tenía una cara de enojada muy tierna, creo que estaba celosa. Me hizo sentir muy halagado. La alcé y comencé a darla vueltas por toda la sala. Su risa era música para mis oídos.
Más tarde fuimos en silencio a ver a los bebés mientras sus mamás dormían.
– No tienes porqué ponerte celosa de que esté con Leah. ¿Te digo un secretito? – esperé un segundo y enarqué una ceja. – A ti te quiero un millón de veces más, ¿qué digo un millón?... Infinitas veces más. – Sonrió de oreja a oreja, sonrojándose un poco y tomándome de la mano me mostró que ella también me quería. Incluso más, según ella.
– Lo que pasa es que Leah está triste y como su amigo la tengo que ayudar. – le expliqué.
– Eres un muy buen amigo, Jakie. – me felicitó. – Yo voy a ayudar también. Leah sigue triste por la imprimación todavía, ¿no?
– ¿QUÉ? – me agarró desprevenido escuchar esa palabra de su boca. - ¿Qué sabes de eso? – tragué saliva.
– Me han contado muy poco la tía Alice y mamá… - se sonrojó. – y escuché algunas conversaciones también. – me miró apenada. – Bueno, ya sé que está mal, no me mires así.
– ¿Qué se puede esperar teniendo un papá que escucha TODO? – me burlé.
– La cuestión es que saqué algunas conclusiones.
– ¿Se puede saber cuáles? – pregunté algo preocupado.
– Creo que Sam se imprimó de Emily y viceversa. No pudieron evitarlo. Leah, que estaba enamorada aún de Sam, resultó herida. Ahora ella quería imprimarse de… alguien para olvidarlo, pero no se puede forzar a la imprimación. No se puede forzar al amor.
– Pareces una experta en el tema.- puntualicé. - ¿Sacaste alguna otra conclusión? – quise saber. Estaba nervioso por la posible respuesta.
– Shhh. Habla bajito que están dormidos. – me regañó, pero pude ver que se sonrojaba un poco.
– No me evadas. – la miré serio.
– Se podría decir que soy algo joven todavía para llegar a esas conclusiones. – susurró sonrojada.
– Ahh… – me dejó sin palabras.
– Pero bueno, tenemos toda una vida por delante para sacar todo tipo de conclusiones… juntos. – me dedicó una tierna sonrisa. Crecía tan rápido. Me sorprendía cuán madura era.
– E.J. – susurró de pronto.
– ¿Perdón?
– Así me iba a nombrar mamá si hubiera sido hombre. Edward Jacob. E.J. – me explicó viendo a los bebés dulcemente.
– Es verdad.
– Es un bonito nombre. ¿No te parece? – Asentí torpemente. Tomó mi mano y nos fuimos a reunir con el resto de la familia.
***
Más tarde, cuando me di cuenta de que Ness y Leah no estaban, Edward y Bella se acercaron a mí.
– Jacob, queremos hablar contigo y con Nessie. – sentenció Edward.
Lo miré algo asustado. Me iban a matar si había escuchado los pensamientos de su hija.
Me dirigió una mirada seria pero sonrió un poco. Uff… parecía que no me había llegado la hora todavía. Esta vez rió con ganas.
– ¿Qué pasa? – inquirió Bella mirándonos alternadamente.
– Nada, nada… todavía. – respondió Edward sombríamente muy entretenido.
– Bueno, por lo visto no me voy a acostumbrar más a su relación. – suspiró mi amiga sacudiendo la cabeza. – Tenemos noticias.
– ¡Voy a ir al colegio! ¡Nos mudamos! – interrumpió Ness entrando con Leah de la mano y el mundo se me vino encima. Estaba feliz por su felicidad, por supuesto. Pero no podía creer que le entusiasmara tanto alejarse de mí. Entonces, había entendido cualquier cosa sobre sus conclusiones. Claro, por eso Edward no me había clavado los colmillos…
– No fue por eso. Y antes de sacar tus propias conclusiones apresuradas deja que te expliquemos bien. – respondió a mis pensamientos.
– ¡¿Qué quieren explicar?! ¡¿Que se van?! ¡¿Que se mudan y me alejan de Ness?! – no me pude contener.
Nessie me abrazó sorpresivamente, casi posesivamente.
– ¡Jakie tonto! – me dijo cuando me soltó mirándome con una sonrisa que dejaba ver todos sus dientes. – ¡Te dije que nos mudamos porque nos mudamos todos! ¡Tú también! ¡Hasta Leah! – me abrazó nuevamente mostrándome todas las expectativas que tenía y todas sus ideas de cómo nos íbamos a divertir cuando nos mudáramos.
– ¡Vale, vale! ¡Mucho abrazo! – interrumpió Bells.
– ¿Leah? ¿Qué tiene que ver Leah? – pregunté muy intrigado viéndola. Ella se encogió de hombros y suspiró mirando a Ness.
– Tú y Leah enviaron solicitudes a varias Universidades, ¿no? – preguntó misteriosamente Bella. Asentí aún más intrigado. – Bueno, te cuento que también enviaron una solicitud a la Universidad de Winterfalls y ¡fueron aceptados! Alrededor de esa Universidad hay varios pueblos y ciudades con excelentes colegios para Ren, ni muy lejos para que no se puedan ver, ni muy cerca para que nos puedan reconocer cuando nos mudemos. Es perfecto y ya están inscriptos.
– ¡¡Pero eso es carísimo!! – exclamé.
– La felicidad de la familia no tiene precio. – acotó Edward.
– ¡Jaja! Sonaste igual que El Padrino papá. – se burló Ness.
– Pero no puedo aceptar eso. Es demasiado.
– Entonces, ¿te quedas? – preguntó suspicazmente Bella. Suspiré.
– ¡Uyy Dios! Lo que uno hace por a… ¡auch! – me pisó Edward disimuladamente.
– ¿Vienes Jake? ¿A que sí? – me pidió Ness con la carita más dulce y compradora.
– Está bien. – acepté. ¿Cómo negarme a ese angelito?
– ¡Wiiii! – aplaudió ella.
– Pero dudo que Leah acepte, ¿o si? – enarqué una ceja dirigiéndome a ella.
– ¡Ya la convencí! – cantó Ness muy pagada de sí misma.
– Es imposible negarle algo a esta criaturita. – agregó Leah alzando los hombros, luciendo entre derrotada y feliz. Y Nessie sonrió de oreja a oreja. Mi objetivo en la vida era que lo siguiera haciendo por el resto de la eternidad.
– ¡Nos vamos a Winterfalls entonces!
Cuando Leah se estaba yendo Ness la quiso acompañar para seguir hablando de la mudanza. Yo la estaba por seguir cuando Edward me detuvo.
– Con ese arranque de antes le confirmaste todas sus conclusiones a la pequeña Nessie – me dijo haciendo un especial e innecesario énfasis en pequeña. – Así que más vale que seas más cuidadoso de ahora en más. – me advirtió amenazadoramente pero sólo logró ponerme más eufórico.
Ness me aceptaba, no se sentía obligada a estar conmigo por la imprimación. Quería estar conmigo. Al menos por ahora. Pero eso me hacía la persona más feliz del mundo.
Nota: Winterfalls es ficticio, creo... porque no tengo idea de las Universidades de EEUU y 0 ganas de investigar.
