Hola!!! Disculpen las demoras!!! Es que estoy estudiando!! Lo mismo voy a postear mas seguido ahora porque tengo mi notebook!!! Estoy muy feliz!!!! wiiii!!! jajaja!!! Y para colmo estoy re inspirada ultimamente!!! Soñé con toda una historia nueva y ya la empecé a escribir!!!
Espero que les guste el cap!!! Es muy tierno!!! jaja!!! Gracias a los que me dejan comentarios!!! Y a los que me agregaron a favoritos!!! Besote!!!


Los más dulces 16

(Nessie POV)

Estaba muy emocionada por empezar el colegio. Sabía que iba a tener que cambiarme seguido pero no importaba, quería tener la experiencia. Además, hacía esto sobre todo por Jake. No podía permitir que dejara su vida en pausa por causa mía. Ahora que sabía que yo era la causa. Por otro lado, había prometido ayudar a Leah para que ocupara su cabeza en otras cosas y hasta podía llegar a conocer a alguien y enamorarse.

El abuelito Charlie estaba triste porque nos mudábamos, pero mis papás le juraron que íbamos a ir a visitarlos seguido.

– Por lo menos 1 vez al mes. – ordenó con toda su autoridad policíaca.

En ese año me cambié de colegio 3 veces.

No nos quisimos presentar todos juntos siempre porque iba a resultar sospechoso. Llamaríamos demasiado la atención siendo tantos "hermanos" adoptados en un mismo colegio y teniéndonos que mudar tan seguido. Mis tíos y mis papás se fueron turnando para acompañarme dado que yo lo sugerí (prácticamente lo ordené). Me parecía injusto que mis tíos tuvieran que quedarse escondidos en casa durante vaya a saber cuánto tiempo. Y como no querían alejarse de mí y perderse mi desenfrenado crecimiento, esa era la única opción razonable.

Mamá y papá fueron los primeros que asistieron conmigo al colegio. Oficialmente yo era la hermanita menor de papá y mamá era la sobrina de Esme. Bella (así debía llamarla entonces) decidió "quedarse de año" 2 veces para coincidir conmigo en tooodas las clases. Debía admitir que me entretenía bastante porque tenía que hacerse la tonta y le salía terriblemente mal. Nunca fue una buena mentirosa, según papá, mejor dicho según Edward. Mi "hermano" Edward quería hacer lo mismo que Bella para acompañarme también (y sobre todo para estar con mamá, aunque no lo admitiría delante de mí) pero ya era demasiado obvio y especialmente era bastante raro que "hermanastros" salieran entre sí.

– Menos mal que no estamos relacionados realmente. Empezarían a pensar que somos de la Realeza. – comenté un día de camino al cole.

– ¿Perdón? – me miraron extrañados mis padres.

– A la Realeza se los llamaba "de sangre azul". El abuelito Carlisle me contó que era por una enfermedad provocada por casarse entre parientes: la hemofilia. – les expliqué. – Y para colmo sí somos hemo-fílicos etimológicamente hablando*. ¿Quién más hemofílico que un vampiro? – reflexioné. Me miraron sonriendo y sacudiendo sus cabezas. Ya estaban más que acostumbrados a mis reflexiones en voz alta pero seguían entreteniéndose con ellas.

Luego de 3 meses, ya aparentaba unos 15 años, así que nos mudamos de nuevo. Esta vez Rose y Emmett me querían acompañar pero mamá quiso que fuera Alice, así podía estar en algunas de mis clases (a la tía Rose no se le agradaría hacerse la tonta para quedarse de año). Yo lo veía innecesario, pero, como siempre, ellos tenían la última palabra y hasta Rose lo consideró más prudente, aunque sabía que se moría por acompañarme. Por lo que esta vez la tía Alice era mi hermana de 16 años y Jasper era el sobrino huérfano de Carlisle.

Ese colegio fue el que más me gustó (aunque, en realidad, fue lo que pasó durante esos meses, en especial una noche de ese trimestre, lo que más me gustó).

Todas mis compañeras celebraban sus dulces 16. A mí no me entusiasmaba tanto como a ellas tener una gran fiesta de cumpleaños porque en realidad no tenía 16, no tenía ni 5 años de nacida y mentalmente el abuelo ya no podía asegurarlo con exactitud. Sin embargo, Alice estaba como loca organizando mi fiesta. Para ser sincera, yo me puse igual unos días antes de mi "cumpleaños 16" (ni siquiera era la fecha de mi verdadero cumple).

– ¡Tendrías que estar muy emocionada, Renesmee! – me reclamó Alice.

– Vale, vale. – le respondí mientras hacía mi tarea de Matemática. – "Infinito + cualquier nº = Infinito". ¡Ahja! Según la Matemática voy a vivir eternamente. ¿Te das cuenta, Alice? Tenemos una eternidad para organizar mis 16. ¿Por qué hacerlo ahora?

– ¡Porque ahora pareces de 16! Pero, ¿qué es eso que dijiste de los infinitos? No te sigo. – quiso saber mientras se inclinaba sobre mi cuaderno curiosa, dejando de lado, por el momento, una revista llamada "Los más dulces 16" (tan sólo mirar la portada daba dolor de muelas).

– Los vampiros viven eternamente: lo representamos con el Infinito. Los humanos viven una cantidad finita de años: lo representamos con cualquier número. Papá sería el Infinito y mamá (antes de transformarse) sería ese número cualquiera. Los sumamos y sigue siendo Infinito, lo dividimos por 2 y sigue siendo Infinito, ¡que vendría a ser yo! – le expliqué mi razonamiento.

– ¡Qué ocurrencias! Aunque suena lógico. Pero dejemos de hablar de tu muy probable no-muerte, por favor. ¡Vamos a probarte tu vestido! – En ese momento entró Rose con el vestido en las manos.

– ¡Acaba de llegar! Alice, es hermoso. Se va a ver bellísima.

Realmente era precioso. Sin hombros, corte princesa, hecho de distintos tipos de gasas y sedas, rojas y blancas.

– ¡Me encanta, Alice! ¡Es único!

– Como tú. – sonrieron mis tías al unísono junto con mi mamá que acababa de entrar. Si hubiera sido capaz de llorar, seguro lo hubiera hecho.

Me pude imaginar en mi fiesta rodeada de mis amigos y familia. Y Jacob… mi Jakie… ¿Me vería como una mujer ahora? Bailaría toda la noche con él, a la luz de una luna llena brillante bajo una glorieta decorada de montones de luces doradas como velas.

No me di cuenta de que mi mano estaba apoyada sobre el hombro de Alice y que le había transmitido todo lo que había imaginado. ¿Por qué me sucedía esto siempre que mis pensamientos eran tan vergonzosos? Siempre tenía mucho cuidado de no usar mi don con humanos. Pero cuando pensaba en Jake me distraía por completo.

– Eso también es lógico. No puedes evitarlo. – y lo había hecho de nuevo, por suerte sólo Alice se dio cuenta. – Va a estar pendiente de ti toda la noche. – me aseguró en voz baja con un guiño. Yo, por supuesto, me sonrojé por completo.

Escuché un estruendo detrás de mí seguido de una sarta de palabrotas. Era Jake. Había tratado de entrar a la habitación pero Rose le cerró la puerta en la cara. La miré ceñuda.

– Era para que no arruinara la sorpresa viéndote antes de la fiesta. – se justificó con inocencia (fingida, claro estaba).

– Y no podías haberla cerrado cuando no estuviera tan cerca, ¿verdad? – preguntó mamá.

– No hubiera sido tan divertido entonces. – contestó alzando los hombros. - ¿No es cierto, perrito?

– Te juro que cuando menos lo esperes, Barbie. – amenazó Jake. Podía oler la sangre. Me preocupé, aún sabiendo que se sanaba rápido.

– ¿Estás bien, Jake? – alcé un poco la voz. Se escuchó un crack.

– ¡Como nuevo! Pero deja de preocuparte Ness; vas a arruinar tu bonito vestido.

– ¿Qué? – susurré. No me había dado cuenta que estaba torciendo un pedazo de la falda con demasiada fuerza y se había descosido.

– ¡¡Ayyy, NESS!! – me retó Alice.

– Perdón, tía. ¿Pero cómo lo sabías, Jake? ¿Estás espiando?

– Te conozco. Simplemente eso. – afirmó con dulzura. – Y sé que el vestido es bonito porque Alice tiene buen gusto.

– ¡Anótame para la venganza contra Rose! – exclamó mi tía.

– ¡¿Te alías con el perro en contra de tu propia hermana sólo por un halago?! ¡Yo también dije que el vestido era hermoso!

– Tienes razón, Rose. No cuentes conmigo Jake, disculpa.

– Vale, vale. La intención es lo que cuenta. – comentó mientras todos reían de la facilidad de cambio de bandos de Alice, excepto yo que estaba absorta en lo detallista que era Jake y la ternura de su voz al decir "te conozco".

***

El día de mi fiesta llegó lentamente. La espera se me hizo eterna.

– ¡Estás divina! – exclamó Alice al terminar de maquillarme. Un poco de rimel, algo de rubor y brillo labial. Sugerencia de papá (le costaba bastante ver a su niñita tan grande), pero yo estaba muy de acuerdo. Me miré en el espejo enorme de Alice.

– Tía Rose, ¡me fascina el peinado! ¡Gracias! – estaba trenzado en la parte superior de la cabeza, excepto un flequillo lacio hacia el costado derecho y el resto del pelo caía en una cascada de tirabuzones cobrizos sobre mis hombros y espalda. Todo cubierto de purpurina para darle brillo. – Tía Alice, ¡gracias por el vestido y el maquillaje! ¡Es maravilloso! – le dediqué una sonrisa de oreja a oreja. – Mamá, ni siquiera es mi cumpleaños de verdad. No tenías que haberte puesto a gastar. ¡Los accesorios son sencillamente perfectos! – Una delicada tiara de brillantes se posaba en la unión de las trenzas con la cascada de rulos, y una fina gargantilla de diamantes con un rubí en el medio hacía juego con unos pendientes largos y una pulsera del mismo material.

KNOCK KNOCK

– ¿Se puede? – pidió permiso mi papá.

– Sí. Está lista. ¡Está hermosa, mi amor! – respondió mamá.

– ¡Todos están exagerando! Estoy bien, nada más. Es por tanto adorno…

– Estás lindísima, hija. – interrumpió papá y besó mi frente. - ¿Lista? Ya están todos los invitados.

– Si. – fue todo lo que pude decir. Estaba muy nerviosa.

– Jasper se va a encargar de eso. No te preocupes. – me tranquilizó papá.

– Enseguida bajo. – suspiré y todos salieron de la habitación.

Respiré hondo un par de veces antes de salir.

Bajé por la escalera de mármol blanco. Estaba todo hermosamente decorado, como era de esperarse. No se podía pedir menos de Alice. Mientras descendía, papá tocaba en el piano la melodía que había compuesto para mí cuando nací.

Estaban todos aplaudiendo. Mis amigos del colegio, el abuelito Charlie, Sue, Seth, Leah, Quil, Claire, Embry, Billy, Sam, Emily, Rachel, Paul… en fin, toda la manada y sus imprimadas. Harry y Sean vestían unos mini smokings sumamente adorables (obra de tía Alice, de seguro). También tenía invitados vampiros. Nahuel y su tía; Tanya; su hermana, Kate, con su pareja, Garrett; Benjamín y Tía; las hermanas amazonas: Kachiri, Senna y Zafrina (mi preferida). Todos portadores de cálidos ojos dorados, excepto Liam, Siobham y Maguie (aunque Alice no la había "visto" venir), cuyos ojos tenían un tono anaranjado. Mi familia pensaba que podría ser peligroso que vinieran, pero yo confiaba en ellos. No iban a lastimar a nadie.

Estaban todos mis seres queridos. Pero… Jake… no lo veía. Sentí una ola de tranquilidad caer sobre mi naciente angustia. ¡Gracias Tío Jasp!

Terminé de bajar las escaleras y comencé a saludar a todos.

– ¡Qué grande estás!

– ¡Estás tan linda como siempre!

– ¡Estás bellísima, Nessie!

Sonreí a todos agradeciéndoles por los cumplidos y por haber venido. Pero mi mente estaba en otro lado. No había rastros de Jake por ninguna parte.

Finalmente, todos se hicieron a un lado. Ahí estaba. Con una camisa blanca no del todo abotonada, pantalones negros y una chaqueta de vestir negra abierta. Con zapatillas negras. Eso me hizo reír. Seguro a Alice le estaba dando un síncope. A mí me encantaba así: Desalineadamente hermoso. Era mi Jake. Corrí hacia él pero me tropecé (¡gracias mamá por tus genes!) y casi caigo sino fuera porque Jake me agarró por la justo. Quedamos cara a cara separados por una distancia de no más de 2 cm. (¡Gracias mamá por tus genes! ¡Sin ironía esta vez!).

– Eres preciosa, Ness. – me dijo sonrojándose al igual que y.

– Gracias, Jake. Tú también. Estás muy lindo. Te sienta el negro. – tartamudeé.

– Te traje un regalo.

– No hacía falta. No es mi cumpleaños de verdad Jake. – le recordé en voz baja.

– Pero quería hacerte un regalo lo mismo. – y buscó en sus bolsillos un pequeño paquetito. Era un anillo similar a la pulsera que me había regalado en mi primera navidad y que descansaba en mi muñeca izquierda (aunque Alice se había hartado de insistir en que me la quitara hoy).

Me miró vacilante hasta que extendí mi mano izquierda. Lo miré a los ojos, segura, tranquila. Y no me sentía así por ayuda de Jasper, era por el mismo Jake. Me sentía completa y feliz con él a mi lado.

En ese momento, que pudo haber durado una eternidad o bien unos segundos, Rose comenzó a tocar en el piano un dulce vals y papá me agarró para bailarlo. Luego los abuelos, Jake, los tíos, Jake, los primos postizos, Jake, amigos, Jake. Con Nahuel bailé un segundo nomás porque Jacob me alejó de él rápidamente gruñendo bajito. Pude alcanzar a darle una sonrisa a modo de disculpa a lo que Nahuel respondió sonriendo y cerrando sus ojos. Miré a Jake ceñuda pero no me podía enojar con él. Debía admitir que me encantaba que se pusiera… celoso. Me reí ante la palabra.

– ¿Qué te parece tan chistoso? – preguntó sonriendo mientras bailábamos.

– Que te pongas tan celoso de Nahuel. ¿O, a caso, no estás celoso? – me animé a confesarle, no sin ponerme colorada como un tomate. Se paró en seco atónito. Me reí. ¡Ven, acompáñame! – lo llevé al patio. Alice había decorado una glorieta como en mis pensamientos de hacía unos días. – ¿Los vampiros te comieron la lengua? – me burlé abrazándolo muy cerca de mí para retomar el baile.

– Err… no sé… es que… eres tan chica. – soltó por fin.

– Tengo 16 ya. – me reí. – Quién sabe cuántos años tendré en realidad. Sólo estoy segura de que te amo. Siempre has sido lo mas importante y siempre vas a ser todo lo que necesito. – confesé finalmente, para mi sorpresa, con un naturalidad y tranquilidad envidiables. Me miró con ternura y una sonrisa de oreja a oreja. Tomó mi rostro entre sus manos y sus labios me dijeron todo lo que sentía sin necesidad de palabras, con un beso cálido, dulce y lleno de amor.

– Te amo, Ness. Soy tuyo desde que naciste, incluso desde antes**. Y quiero que sepas que… eres libre para ser feliz con… quien desees. No, no… no debes sentirte atada a mí. Mi imprimación no significa nada, nada… para mí en comparación con tu… felicidad. – me confesó tartamudeando. Parecía él el niño.

– Tonto Jakie. – fue lo único que susurré antes de volver a besarlo con vehemencia. Tomé su rostro con ambas manos y le mostré todos y cada uno de los momentos más felices de mi vida, en donde él ocupaba un lugar de honor siempre. Pude sentir que sonreía mientras me envolvía con sus brazos delicadamente. Yo también era suya.


NOTAS:

* Hemo: sangre. Filia: afinidad. Se puede interpretar como "afinidad por la sangre".

** No es que Jake mienta, ese "antes" hace referencia a que ya se sentía más atraído hacia Bella cuando estaba embarazada (y era por Nessie).