Bueno... me re super re contra re copé con este cap... mientras lo iba pasando a la compu le agregué un montón de cosas...
Actualizo rápido porque no rindo nada así que aprovecho mi semanita de vacaciones... pero no se mal acostumbren... jaja!!!
Grax a los q me leen!!! Y Kai... nadie se ofreció a ser mi fan nº 1 así q ta el puesto libre... jeje!!!
Revieweenme!!! jaja!!! Acuérdense... S o N!!! nada más!!! Un beso!!!!!
Volvimos a Nessie y a Jake... Asi q los dejo con el cap...


Orígenes

(Nessie POV)

Estábamos todos reunidos alrededor del fuego. Era maravilloso. Los colores de las llamas bailaban para nosotros y todos charlaban y reían.

Me quedé absorta en mis pensamientos mientras Jake me acunaba en su pecho.

Esa tarde había sido un completo lío, pero por suerte todo se había solucionado. Aunque nadie había contestado a mi pregunta.

¿Por qué mi mamá había sido la excepción? Pensé que era porque era la amiga de Jake y para ese entonces ya sabía todo sobre los hombres lobo de La Push. Pero si fuese por eso no habrían eludido mi pregunta.

Billy comenzó a relatar las leyendas. Ya las había oído. Jake me había traído antes. Pero esta vez era su novia. Sonreí mirando a Jake, mi Jakie.

– Toda mía. Y yo todo tuyo. – me susurró. Cómo me conocía. Puse mis manos sobre las suyas y le mostré lo que acababa de pensar, acompañado de un "Shh… tu papá está hablando. No seas irrespetuoso" que lo hizo reír. Lo que provocó que Billy le dedicara una mirada enojada.

– Perdón. – se disculpó avergonzado.

Esa fue la única distracción durante todo el relato de Billy. En realidad, uno llegaba a compenetrarse con las historias. Pero había una en especial que llamó mi atención. Ya la había escuchado antes repetidas veces y siempre me dejaba la sensación de que estaba pasando algo por alto.

Cerré mis ojos para concentrarme, pero estar rodeada por los brazos de Jake, escuchando leyendas al frente de una fogata, era demasiado cómodo y caí inconciente.

Jake me despertó con un beso, parecía más joven. Qué raro. De repente se tensó.

– Es hora. – sentenció sombríamente mi papá que había aparecido de la nada. Tomé su mano y pensé: Lo siento, papá. Me dormí Pero él ni se inmutó, como si no hubiera escuchado mis pensamientos. Sólo miraba a Jake con… ¿odio? Esta vez traté de usar mi don: Perdón. No te enojes con Jake. Fue mi culpa. Pero tampoco me prestó atención. ¿No servía mi don? Me volví para ver a Jake. Estaba temblando furiosamente.

– ¡Chupasangres asesino! ¡No voy a permitir que te la lleves! – gruñó.

– ¡Jacob! – ¿cómo podía hablarle así a mi padre?

– ¡Siempre lo defiendes a él! ¡Yo no te importo nada! ¿Verdad? – soltó amargamente.

– ¿Cómo puedes decir eso? – susurré. ¿Qué pasaba? Ese no era mi Jakie.

– ¡Vamos! – me ordenó mi papá, llevándome hasta su Volvo. Jake nos siguió. Yo estaba por entrar al auto, aunque no quería… pero sí quería… ese o, mejor dicho, esos sentimientos eran difíciles de explicar.

– Siempre lo vas a elegir a él sobre mí, ¿no, Bells? – preguntó triste y enfadado. Me di vuelta confusa:

– ¿Bells? – musité. Me enfrenté a la ventanilla del auto. Mamá me miraba desde atrás. Pero no estaba detrás, estaba en la ventanilla. Era… era yo. Más bien mi reflejo. Yo era ella. Raro. ¡Claro! ¡Estaba soñando!

Sin embargo, no tuve tiempo para pensar en el mensaje que trataba de mandarme mi subconsciente. Una brisa escalofriante volvió todo borroso. Cuando se detuvo, me di cuenta de que papá y Jake se habían ido, aunque el auto permanecía allí. Me miré en la ventanilla… Era yo de nuevo. Uff… ¡Qué alivio! Aunque no duró mucho. Detrás de mí se veía reflejado un hombre con malvados ojos. De hecho, lo conocía. Era Cayo, aunque no tenía los ojos rojos. Era humano. Aterrorizante, sí; pero humano al fin. Un humano… ¿incorpóreo? Era un espectro.

– ¿Un fantasma? – dije irónicamente, riéndome. ¡Guau! ¡Qué originales eran mis sueños! Más tarde me arrepentí de tomármelo tan a la ligera, pues el espectro entró dentro de mi cuerpo. Sentía que me moría. El dolor era insoportable. Me quemaba en vida y allí no había fuego. Mi alma se batía a duelo con el espectro que quería usurpar su lugar. Finalmente el calor cesó. Y el frío ocupó su logar. Me observé en la ventanilla nuevamente. Tenía los ojos rojos. Rojos sangre. Podía sentir mis dientes más filosos que nunca y mi piel era tan blanca como la luna. Daba miedo. Pero no tanto por fuera como por dentro. Sentía poder, fuerza y… sed… mucha sed… demasiada sed… sed de sangre humana. Como nunca en mi vida había sentido. Mi reflejo me sonrió macabramente. No era yo. Lo que sentía, no lo sentía yo. Al igual que antes no era mi madre, ahora no era realmente yo. Bueno, no era realmente esa chica reflejada en aquella ventanilla y al mismo tiempo lo era. Tan raro como espeluznante. Jake apareció de repente y se me pusieron los pelos de punta. Yo no quería atacarlo pero a la vez sí quería… ¡Oh, cuánto odio le tenía! Pero ¿por qué si lo amo? Se preguntó mi otro yo. Mis dos "yos" se cuestionaban el uno al otro provocándome dolor de cabeza. Pero había algo en lo que mis dos yos estaban de acuerdo. Sentían demasiado frío. Y un gran vacío. Querían vivir de nuevo… porque estábamos muertos, no-vivos, para ser exactos… Queríamos que nuestro corazón latiera nuevamente… Que hubiera sangre nuevamente recorriendo mis venas…

– Sangre. – susurré sombríamente. Bebería la sangre de aquél hombre… viviría de nuevo… De repente Jake cambió de fase y corrió a atacarme… ¡Nooo!

Me despertó el beso de Jake. Esta vez me desperté en serio. Lo vi a los ojos con miedo y era él, mi Jake; y yo era un solo yo. Me sonreía con dulzura y adoración como siempre aunque algo preocupado. Lo abracé y lo besé con todo mi amor.

– ¡¡¡Auuu!!! – aullaron los "lobos" a coro. No me había percatado de que estábamos todos reunidos aún. No debían haber pasado más de unos minutos, aunque me parecían horas o años, muchos años. Ya pensaría en la primera parte del sueño luego, en ese momento estaba eufórica con la idea que cruzaba por mi cabeza sobre el significado de la última parte del sueño. Era como sentir el triunfo de recordar algo cuando hace tiempo que tratas y no puedes.

– ¿Qué sucedió con el espíritu de Utlapa? – interrumpí a Billy ignorando los aullidos y risas. – ¿Están seguros que no logró huir? – no sabía porqué no podía creerlo.

– Bastante seguro, Nessie. – respondió sorprendido. – Podré estar viejo pero los Quileutes tenemos buena memoria. – sonrió.

– Tú nunca vas a ser viejo, Billy. – le sonreí de vuelta. – Pero es que si ignoraban la existencia de mujeres lobos, de híbridos y de vampiros buenos. ¿Por qué no se podrían estar equivocando con esto?

– ¿No me digas que le tienes miedo a los fantasmas, Nessie? – se burló Paul intentando sonar macabro. – ¡Auch! – se quejó cuando su hijo, quien estaba sentado a su lado, le pegó.

– No ta bien asutar a la nenas. – lo reprendió en niño. Había crecido mucho en estos pocos meses. Parecía de 2 años. Otro punto a mi favor: Estaba creciendo como si fuera a transformarse en licántropo pero no lo hacía. Y se había imprimado de una vampira sin siquiera haberse convertido en hombre lobo aún. Sin duda, había varios huecos sin llenar en las leyendas.

– ¡Bien dicho, Seannie! – lo felicitaron Rachel y Maggie al unísono. Él sonrió ampliamente cerrando sus ojos miel. Maggie se había mudado a La Push y ya era de la familia. Se llevaba de las mil maravillas con mi cuñada y Siobhan y Liam la visitaban seguido. Se la veía muy feliz.

– No tengo miedo. – le respondí a Paul rodando los ojos. – Y gracias Sean. – le dediqué una sonrisa y él se infló de orgullo. – Es que se me ocurrió que Utlapa pudo huir y entrar en otro cuerpo. – sonaba ilógico dicho en voz alta.

– ¿Qué te hace pensar eso? – preguntó Nahuel intrigado.

– Recién tuve un sueño. – me sonrojé. – Perdón, Billy. No es que estuviera aburrida. Todo lo contrario. Trataba de concentrarme. – él sonrió. – Tengo una teoría sobre el origen de los fríos, digo, de los vampiros. Y podría a ver sido así. Utlapa se puede haber encontrado la forma de introducirse en el cuerpo de otra persona. Alguien que estuviera vivo. Y como el cuerpo no soportaba a dos espíritus, murió. Pero los espíritus no lograron salir. – cada vez sonaba más raro. Todos me miraron confusos y luego estallaron en carcajadas, excepto Jake. Aunque sabía que no creía en mi hipótesis, él nunca lastimaría mis sentimientos.

– ¿Quiénes más que Leah, Nahuel, Maggie y Sean, y Nessie y yo para corroborar que nuestras leyendas no son perfectas? – me defendió. – Tendríamos que actualizarnos un poco, ¿no te parece, papá?

– ¡Claro! – más piezas encajaban a la perfección en este rompecabezas que se iba formando en mi mente. – Si hombres lobo y vampiro pueden terminar juntos, ¿por qué no pueden haberse originado juntos? – agregué emocionada. – Además eso explica porqué se transforman cuando hay vampiros cerca. No es porque sí. ¿Por qué tendrían que hacerse cargo de una responsabilidad que no tiene relación con ustedes? – todo tenía más sentido ahora y a la vez menos. - ¿Nunca cuestionaron el porqué de su deber de controlar a los vampiros? – seguí completamente absorta en mi discurso. – La enemistad comenzó dentro de la tribu con Utlapa y Taha Aki. Este último tuvo que compartir el cuerpo con un lobo para detener al primero, así como lo hicieron sus descendientes para detener a los fríos más tarde. El espíritu de un lobo no es tan complejo como el de un humano. Un humano lucharía por echar de su cuerpo a un espíritu usurpador. Y si ese invasor fuera igual de fuerte, podrían terminar destruyendo el cuerpo…. Y morir, pero continuar con vida a la vez, con dos espíritus en su interior…

– Eso explicaría la constante lucha interna a la que nos enfrentamos la mayoría de los vampiros. Lo difícil que nos resulta controlar la sed, no matar… – me interrumpió Nahuel.

– Exacto. Y el deseo de vivir nuevamente se manifiesta en la sed de sangre… querer que la sangre corra por sus venas de nuevo… sentir el calor en el cuerpo…

– Pero si los híbridos tenemos sangre en nuestras venas y tenemos sed lo mismo. – comentó Nahuel.

– Pero nos cuesta menos. – le respondí.

– Habla por ti misma. – se rió. – Aunque ya no me cuesta casi nada.

– ¿Ves? Igualmente con todos los años que pasaron eso pudo haber ido cambiando. Yo estoy tratando de encontrarle las razones que nos dieron origen. Y por más raras que suenen tienen bastante sentido. Especialmente, la enemistad tan instintiva entre hombres lobo y vampiros.

– ¿Y que no podemos odiarnos porque sí y ya? – comentó Quil burlonamente.

– ¿Tú quieres hacer algo y no saber porqué lo haces? – le pregunté confundida. Todos miraron el fuego en silencio, reflexionando mis palabras.

Nos despedimos de todos antes de que Jake me llevara a casa. Maggie y Nahuel estaban tan eufóricos como yo. Al fin teníamos una posible respuesta sobre nuestro origen y por más descabellada que pareciera tenía cierta lógica. Los demás también estaban pensativos. Aunque les encantaba defender a la manada y a su gente de los malos vampiros, era bueno tener una explicación del porqué de su "obligación". En fin, la teoría de esta medio humana, medio vampira había causado un impacto.

– ¡Ven más seguido, Nessie! – me invitó Seth. – Son muy interesantes tus conclusiones. A lo mejor la próxima descubres que podríamos estar relacionados con hadas y sirenas. O tal vez con trolls y ogros. Eso explicaría el humor de perros de mi hermana. – se burló.

– O tal vez estamos relacionados con los gremlins. Eso explicaría porqué eres tan molesto y entrometido. – le gritó desde lejos.

– También explicaría porqué no te bañas seguido. – agregó Jake en chiste sacudiéndole el cabello.

– Es razonable. – asintió con la cabeza con fingida seriedad. – ¡Piénsatelo para la próxima, Nessie. Nos vemos! – nos saludó y se fue a molestar a Leah. Mamá siempre me decía que Seth le recordaba a Jake. Era cierto, tenía la misma enorme y envidiable capacidad para reírse de sí mismo y hacer reír a los demás. Pero me quedaba con Jakie infinitas veces más que con cualquier otro ser, llámese hombre lobo, vampiro, híbrido, duende, dios o lo que sea…

En el trayecto a casa le pregunté a Jake (luego de besarlo repetidas veces) sobre lo de mamá siendo la excepción. Se puso un poco tenso y me respondió lo que yo había pensado en un principio: "porque ella era su amiga y ya sabía todo sobre ellos". Por supuesto, no le creí. Y, claro estaba, él lo sabía y yo notaba que no estaba feliz ocultándome lo que sea que estuviera ocultándome. Dio un suspiro. Y cuando estaba por hablar lo besé.

– Más tarde. – susurré sobre sus labios. – Esto es más entretenido. – el rió y me devolvió el beso con mucho entusiasmo. Al fin y al cabo estaba demasiado exhausta para más revelaciones y Jake y yo estábamos solos bajo un cielo perfecto y completamente estrellado, no había que desaprovechar.

***

– ¡Hacía falta una medio humana, medio vampira, imprimada de un hombre lobo para descubrir el origen de los vampiros! – exclamó Emmett cuando les relataba mi teoría sobre nuestro origen. Al abuelo Carlisle y a Jasper les parecía interesantísima. No perdieron ni un segundo en buscar toneladas de libros para encontrar pruebas que la respaldaran.

– ¡Pero si ya has leído todo eso! – se quejó Emmett con pereza. ¡Ni que él fuera el que tuviera que leer! – ¿No crees que si hubieras leído un párrafo donde dijera "los vampiros se originaron de…" no te hubiera llamado la atención tiempo atrás?

– A veces hace falta leer entre líneas. No todo va a estar servido en bandeja, Emmett. Y créeme que sí he leído montones de párrafos que dijeran eso. – se rió el abuelo. – Y cada respuesta ha sido más ridícula que la siguiente. Aunque ha habido teorías interesantes. La de Nessie es una de ellas y lo que la hace tan interesante es que nunca se me había ocurrido ni la había leído en ningún lado. – sonreí orgullosa ruborizándome ante el halago.

– Además es diferente leer cuando quieres encontrar algo en particular. No te imaginas la cantidad de cosas que se nos pasan por alto cuando leemos. Aún siendo vampiros hay detalles que no tomamos en cuenta, cualquiera sea el tema o el objeto de nuestro estudio. – acotó papá sabiamente. Aunque dudaba que a él se le escapara algún detalle si mamá era el objeto de estudio. Jasper estaba feliz por la existencia de una posible explicación a lo difícil que le resultaba ser vegetariano. A pesar de que ya se controlaba muy bien, si estaba expuesto a un humano con una herida llena de sangre su "otro yo" (como habíamos nombrado a esa parte oscura o "invasora" de los vampiros) usurpaba el poder sobre sí mismo.

– ¡Naaa! ¡Es un viaje* leer todo eso! Yo le creo a Nessie, sin necesidad de pruebas. – se dejó caer pesadamente sobre un sillón.

– Tú le creerías a un Vulturi, con tal de no leer. – se burló Jasper.

– ¿Cuánto apostamos a que no encuentran nada?

– ¡Ehh! ¿Y a dónde se fue la fe que me tenías? – me quejé riendo.

– No hay que ver para creer siempre. – dijo solemnemente, sorprendiéndonos a todos. - ¿Ven? Yo también puedo ser profundo de vez en cuando. – dijo arrogantemente.

– Emmett, eres tan profundo como un anillo. – exclamó Jasper. Dejándolo perplejo. – Y anótame para la apuesta. – todos se internaron en sus lecturas. Yo posé mi mano sobre la de mi tío Emmett.

Si lo piensas de otro modo, un anillo puede ser de lo más profundo. Me miró aún más confundido.

Imagínate que estás en el medio de la nada y caes a través de un anillo. Frunció el entrecejo. Pues bien, como no hay nada, sigues cayendo y cayendo y cayendo… Ergo, la profundidad del anillo sería infinita. ¿Entiendes? Me sonrió de oreja a oreja.

– Por eso es que creo ciegamente en ti. Dentro de poco voy a crear la religión Renesmeeísta. – se rió. – Me encanta cuando usas palabras como "ergo". Pensar que una niña de tu edad estaría empezando a leer recién. – suspiró.

– ¿Te has puesto sentimental, tío? – me burlé.

– Debe ser la edad. Además eres mi sobrina preferida, tengo derecho a sentirme un poquito melancólico por tu crecimiento.

– Soy tu única sobrina. No es muy difícil elegir un preferido. – rodé los ojos.

– A ti tampoco te debe resultar difícil elegir un tío preferido. Obviamente soy yo. – respondió con arrogancia. Me hizo reír.

– Es cierto. Eres mi tío morocho preferido.

– ¡Así no vale! – se quejó.

– Con la edad te estás volviendo más quejoso también, tío. – me burlé.

A la tarde fui con Jake a ver al abuelito Charlie. Y nos llevamos una grata sorpresa. Mi abuela Renee, a quien nunca había conocido en persona y quien no estaba ni enterada de mi existencia, había sido invitada a quedarse unos días en lo de mi abuelo y Sue, ya que su marido estaba de viaje y no había podido acompañarlo. Se llevaba de lo más bien con Sue; según mi mamá parecían íntimas amigas.

– ¿Pero quién es esta preciosísima joven? – exclamó Renee.

– Es mi novia, Nessie. – me presentó Jake muy orgulloso. Charlie gruñó bajito. Todavía no se hacía a la idea de que su nieta de no más de 5 años tuviera novio. Pero como adoraba a Jake, no le costaba tanto aceptarlo.

– Me recuerda a alguien. – comentó mi abuela frunciendo el entrecejo.

– A Esme seguramente. – se apresuró a decir Sue. – Es su sobrina.

– Ahh, eso lo explica. Por eso se parece a Edward. Él es sobrino de Esme también, ¿no? – asentí. – Pero él no tiene hermanas. – comentó con astucia.

– No, no Sra. Soy la prima. Estoy yendo con ellos a la Universidad y allí conocí a Jake. – mentí. No con mucho éxito. No me agradaba mentir y me sentía terriblemente mal mintiéndole a Renee. Sólo quería correr a abrazarla y decirle "abuela". Aunque no la conocía, mamá me hablaba mucho de mi abuela y yo la quería.

– Es por su bien, dulzura. – susurró Jake para que sólo yo lo oyera. Suspiré.

El abuelo Charlie sabía que me moría por conocerla. Me pregunté si esta invitación no había sido fríamente calculada**. Bueno, no me importaba. Por lo menos la había conocido. Estreché su mano:

– Bella me ha hablado mucho sobre usted. Me alegra conocerla al fin.

– Cariño, trátame de tú, por favor. No me siento una anciana todavía. – me pidió sonriendo y me dio un abrazo. – Además, en cierta forma somos parientes, ¿no es así? – me miró estudiando mi reacción. Era muy perceptiva como decía papá. Y eso que acababa de conocerme.

– Es cierto. Sería, digo, serías mi tía. O mejor, mi prima, ya que para nada la considero una anciana, Sra. – contesté divertida.

– Llámame Renee, simplemente, Nessie. – rió. – Y hablando de nombres. Qué nombre tan curioso tienes.

– Bastante. Ideas de mamá. – rodé los ojos. – Pero me encanta Renesmee. Es único y muy original.

– ¿Renesmee? – preguntó confundida. - ¿Cómo Renee y Esme juntos? – miró a Charlie como queriendo corroborar algo. Él asintió. Entonces Renee me abrazó como sollozando.

– Es un hermoso nombre, hija. – cargó la palabra hija con toda la dulzura y el orgullo posibles. Pero no dijo nada más al respecto. Sí que esa invitación había estado fríamente calculada. Sino le hubiera dado un síncope a Renee.

La pasé muy bien esa tarde. Renee, mi abuela-tía-prima, era muy divertida y todas las anécdotas sobre las ocurrencias que había tenido en su vida eran sumamente entretenidas. Sobretodo porque recordaba las que me había contado mamá y compararlas con las versiones de mi abuela era de lo más interesante.

– Ha sido un gusto conocerte, Ren. ¿Te puedo llamar así, verdad? – me despidió.

– Por supuesto. A mamá no le gusta tanto Nessie, aunque ya se acostumbró. – le sonreí y le di un beso luego de abrazarla.

– También ha sido un gusto volver a verte, Jake. Sobretodo tan bien acompañado. Cuida bien de esta adorable criatura. Me hace muy feliz que sigamos siendo familia. – Algo en ese comentario me perturbó más de la cuenta y Renee pareció arrepentirse de haberlo dicho. – Y díganle a Bella que me puede venir a visitar más seguido. Hace meses que no la veo en persona. La última vez que la vi no había cambiado en nada. Se ve que el matrimonio le sentó bien a ella. – Mamá no había podido negarse más a ver a la abuela y la visitaba una vez por año. Alice hacía lo posible por maquillarla y "envejecerla" un poco. Pero Renee no era ninguna idiota, eso era evidente. Yo siempre había querido ir pero no les parecía una buena idea. Yo sabía que no querían que me apegara mucho a la abuela porque iba a llegar el momento de no verla más. Me estremecí. Yo era creyente de la frase "Mejor haber amado y perdido. Que nunca haber amado". Además ya la amaba a la abuela. ¡Qué más daba! – Me recuerdas a mi Bella cuando te quedas pensativa. – saltó Renee.

– Es la convivencia. Una adquiere ciertos hábitos de los demás. Yo casi casi hablo tan bien como Eddie. – bromeó Jake.

– Cierto. Es como tu "vale, vale". Me he dado cuenta que casi todos lo usan. – le comentó la abuela.

– Impongo tendencias, como ves. – dijo Jake en voz de galán. Nos hizo reír a todos.

– Jake, Nessie. Ustedes están invitados a visitarme cuando quieran también. – nos dijo. Sí, claro. Cuando queramos. Cuando mamá y papá quieran. Un viaje sola con Jake. Seguro. Cuando los cerdos vuelen. Me reí de mi chiste trillado. ¿Si los mordiera un vampiro podrían volar? Así aceleraríamos las cosas un poco. Saludé con un abrazo a cada uno y cuando me abrazó Renee por vigésima vez ese día (no es que me quejara, todo lo contrario me hacía feliz) me murmuró al oído:

– En serio. Vengan a visitarme. Bella y Edward vinieron una vez solos cuando eran novios y fui una buena chaperona. – me guiñó un ojo. Gracias, abuela. Ahora tenía un par de cerdos de mi parte para probar suerte (¡Ojo! No llamé a mi abuela cerdo).

***

A mamá no le cayó muy bien que conociera a Renee, pero no por el hecho de conocerla en sí:

– ¡Yo sabía que iba a hacer esto! ¡Y para colmo se hace el inocente! Le acabo de hablar por teléfono y finge que no planeó nada. ¡Increíble! ¿Desde cuándo sabe mentir? – Estaba irritada. Había que admitir que resultaba hilarante verla. Parecía una adolescente enrabietada. – ¡Charlie no entiende que debe consultarnos a nosotros antes de hacer algo así! ¡Pone en riesgo a mamá!

– Cálmate, Bella. Si viene algún vampirito italiano, usas tu super power y listo. Nadie se entera de nada. – comentó Jake. ¿Para qué?

– ¡Ahhh! Porque está de lo más sencillo usar mi poder a kilómetros de distancia. – le respondió con ironía. – ¡Tú tuviste algo que ver! – lo acusó.

– ¿Y por qué me echas la culpa a mí ahora? – se defendió.

– Esto tiene tu marca por todos lados. Es lo mismo que hiciste con papá. – lo siguió acusando.

– Puede que yo haya sido la mente maestra detrás de este maquiavélico plan, amor. – interrumpió papá.

– ¡¿Qué?! – saltó furiosa.

– Cuando hablé con Charlie hace unos días para contarle que veníamos, él me comentó que Phil estaba de viaje y que Renee se quedaba sola. Así que le sugerí que la invitara. – se disculpó con la mirada. – Lo importante es que Nessie es feliz. – la calmó. – Sabes que ella deseaba conocer a su abuela.

– Sí. Tienes razón. – aceptó.

– ¡Ehh! ¡No es justo! ¡Bien que se armaba la gorda si hubiera sido yo la mente maestra! ¡Siempre lo defiendes a Edward! – se quejó Jake como nene chiquito. Dèja vu. ¿Pero de dónde?

– En fin, estoy contenta de que conocieras a Renee. – me dijo ignorando los murmullos de Jake. – Si te hace feliz verla. Eso es lo que importa. – me abrazó. Mmmm, me pareció el momento adecuado para empezar a morder cerdos y ver si le crecían alas.

– La abuela nos invitó a Jake y a mí a visitarla cuando queramos… – comencé inocentemente.

– Ni se te ocurra. Eres muy chica para ir sola. – dijeron al unísono.

– Pero Jake es mayor. Él me puede cuidar. – contraataqué.

– Me retracto. – mamá sentenció. Comencé a sonreír. – Ambos son demasiado chicos para ir solos. – Ahora yo estaba irritada. ¿Es que no confiaban en mí?

– Tú y papá fueron solos cuando estaban de novios. – saqué un cerdo de la manga. – Y no me digan que eran mayores porque papá tiene más de 100 años, porque eso Charlie no lo sabía. – ¡Aja! Me iban a decir eso. Se quedaron en silencio. – Yo tampoco soy una cualquiera, saben eso, ¿no? Hace poco que salgo con Jake. – El silencio fue de cementerio. Me puse colorada como un tomate. ¡Estaba discutiendo mi vida o posible vida sexual con mis papás y enfrente de mi novio! No era la situación más cómoda para tener la charla. Luego papá miró a mamá y los dos comenzaron a reírse de uno de sus tantos chistes privados. Me dejaron perpleja. Creo que, si hubiera podido, mamá hubiera estado igual de roja que yo en ese momento. Tomó el teléfono y se fue a otra sala para seguir reprendiendo a Charlie.

– Lo sabemos, hija. – me calmó papá. – Pero tienes que entendernos. Es difícil para nosotros verte tan grande. Y sigues creciendo tan rápido.

– En realidad no tanto. – interrumpió Carlisle entrando a la sala. – Hace semanas que no crece nada. Es muy temprano para asegurarlo, pero creo que ya dejó de crecer.

– Pero han pasado poco más de 5 años. – se quejó mamá con tristeza cuando regresaba a la sala. Cómo no entenderla. Aunque no quería comprenderla, lo hacía. 5 años era muy poco para "dejar volar" a un hijo. Y mamá ya venía sufriendo el síndrome del nido vacío desde que nací. Suspiré derrotada. Papá sonrió orgulloso.

– Ser tan madura me da unos puntos, ¿no? – le susurré haciéndome la inocente.

– Creo que escucho algo. – acercó su mano al oído.

– ¿Qué? – inquirí emocionada.

– Está en otro idioma. Deja que te traduzca. Ahh, sí. Dicen: "oink, oink, oink", o sea: "Todavía no volamos". – se burló. Para mi pesar, me hizo reír.

– ¿Quién es el inmaduro ahora? – comenté entre risas. Todos nos miraban como si estuviéramos locos.

– Es la influencia de Jake. – sonrió.

– Ahh, porque yo tengo la culpa de todo. – se volvió a quejar el aludido.

– Nunca dije que seas una mala influencia. – papá lo halagó, o algo así. Cerdo asomando su cabeza. – "Todavía no volamos". – me recordó arqueando una ceja. Bueno, por lo menos había dicho todavía.

Algún día. Pensé.


NOTAS:

*"Es un viaje" es una expresión que me encanta. Es para cuando estás re vago para hacer algo y te da pereza hacerlo. También uso mucho el "0 ganas".

** Por el Chavo del 8. XD

Esta teoría sobre el origen se me ocurrió hace una banda de tiempo!!! Antes q toda la historia... Y la verdad q siento q re concuerda... pero bue... cada uno con sus gustos...