Ro: Bueno... no me aguanté más y subí cap nuevo!!!! Estoy muy inspirada y comencé a escribir mis historias nuevas... De la nada se me ocurren los diálogos o pensamientos... y me están desbordando!! Además puse mi fic en otra pag y me dejaron 16 reviews en dos días... así q me alegré mucho!!!! Y hoy hablé en Radio Meyer!!! Q emoción!!!! Pero ahora esto no me dejaba subir el cap nuevo!!!
S. Meyer: Eso se llama "indirecta-de-fanfiction-para-que-te-pongas-a-estudiar-y-dejés-de-perder-el-tiempo" (sí sí, S.M. habla en español usando "vos" y encima con acento cordobés XD)
Ro: Stephie! (sí sí, nos tratamos con mucha confianza nosotras) Pero es que no quiero defraudar a mis fans!
S. Meyer: Ohh... perdoná "Oh, Gran Escritora llena de fans"... ¡¡Hahaha!! (aún hablando en español, su risa es en inglés)... Pero hablando en serio, está bien que no decepciones a tus fans... ¡Los fans son lo mejor que hay! ¡You rock, guys (and girls)! Pero tenés que estudiar cada tanto... Sino, no te voy a pedir que escribamos juntas la continuación de Amanecer... ¡Y con lo mucho que me gustan tus ideas! (suspiro)
Ro: En serio?!! (carita de emoción descontrolada, como Alice en pleno shopping) Está bien! Prometo que mañana me pongo a estudiar! Pero ahora dejá que suba este cap q aunque no tenga todos los fans del mundo como vos, para mí son muy importantes los pocos que tengo y q se toman la molestia de reviewarme...
S. Meyer: ¡Pero si te leen muchos! ¿Cómo es eso de que no te reviewean... digo, que no te dejan review?
Ro: Y... no tendrán tiempo... estarán estudiando... no como yo... jeje!!
S. Meyer: Pero si tienen tiempo de leerte, un segundito se pueden hacer para dejarte un mínimo comentario...
Ro: Stephie, después soy yo la delirante y utópica... Me conformo con q me lean... Y les guste... ^^
S. Meyer: ¿Y se puede saber cómo te vas a enterar de que les gusta si no te lo dicen?
Ro: Sencillo, si veo q me siguen leyendo es porq por lo menos no detestan mi fic... o... o... vaa... q se yo!!! Dejame quedarme en mi burbuja de pensamiento positivo... (y se quedó mirando al vacío con mirada soñadora)
S. Meyer: Bueno... por lo visto Ro no quiere importunarlos ni insistirles con que dejen un review. Así que tendré que ser yo quien lo haga. ¡DEJEN REVIEW! Ahh y a mí también me gusta RadioMeyer. Así que ¡ESCÚCHELA!
Ro: Awww...^^ Cómo no quererla?? Si nos presentó un mundo lleno de vampiritos y hombres lobos sexies... y encima nos hace propaganda!!!!!
Emboscada
(Nessie POV)
Luego de almorzar, Jake arregló un par de goteras en el techo de Billy, porque éste pretendía arreglarlas solo. Nada podía parar a Billy Black, ni siquiera la silla de ruedas.
– Listo, papá. ¡Como nuevo! – gritó desde afuera.
– Gracias, hijo. Ven a tomar algo antes de que se vayan. Tendrían que haberse ido ayer. Falta poco para los exámenes finales y tienen que estudiar. – lo reprendió.
– Vale, vale. Apenas llegue me tiro de cabeza a los libros. – rodó los ojos mientras entraba a la cocina donde yo le estaba preparando una limonada. Se acercó y me besó.
– ¿Tienes que andar sin camisa todo el tiempo? – le pregunté algo exasperada. Él se rió de algún chiste privado.
– ¿Te incomodo? – me miró con una sonrisa pícara. – Parece que no soy el único baboso.
– Me incomodas bastante. Haces que sea imposible que me contenga como tanto quieres. – respondí fingiendo indignación.
– Yo no quiero que te contengas, en realidad. – me abrazó por la espalda mientras yo enjuagaba la jarra de limonada. ¡Se había acabado 2 litros en cuestión de segundos! Suspiré:
– Pero piensas que me debo contener, ¿no? Y me lo pones extremadamente difícil paseándote así… tan… tan… – lo señalé de arriba a abajo a falta de palabras que puedan describir la belleza de mi Jake. Por supuesto, me sonrojé. Es que era tan hermoso y… tan deseable… Me obligué a calmarme… Ya habría tiempo para dejarme llevar…
Esa tarde nos pusimos en marcha para volver a casa a pesar de la tormenta. Nahuel y Leah conducían delante nuestro, pero en un momento los perdimos de vista. Perfecto. De repente se escuchó una pequeña explosión. Jake se bajó para averiguar qué había pasado.
– Es una llanta. Se pinchó. Voy a buscar la de auxilio así la cambio. – me explicó.
– No la traje. Me olvidé de cargarla. – me encogí de hombros. Jake sacudió la cabeza y rodó los ojos mientras subía al auto.
– ¿Y qué hacemos ahora? No encuentro mi celular por ningún lado. Usa el tuyo para llamar a Leah o a Nahuel así nos ayudan.
– Me quedé sin batería. – suspiré. – ¿Por qué no volvemos a pie? – sugerí. – Hace un par de metros vi una cabaña. Tal vez alguien nos puede prestar un teléfono. – Cambió de fase para llegar más rápido
– Parece que no hay nadie. – advirtió.
– Entremos, por favor. Me estoy congelando.
– No parece abandonada. – comentó Jake cuando entramos al ver que la cabaña estaba limpia y amueblada.
– Probablemente los dueños estén de vacaciones. – me encogí de hombros. – Voy al baño. – me duché y le sugerí a Jake que hiciera lo mismo para cambiarse la ropa mojada. Mientras él se bañaba me cambié… Me miré al espejo. Cuando el agua dejó de correr suspiré u me dirigí a la cama. Jake salió del baño todavía algo mojado y con sólo una toalla alrededor de su cintura. Cuando me vio abrió los ojos como platos.
– ¿Qu… qué… qué haces así? – tartamudeó.
– ¿Así cómo? – me levanté de la cama y caminé hacia él procurando parecer sensual. Lo besé con todo mi amor. Él se dejó llevar, pero luego de unos momentos me apartó y me observó anonadado.
– Tenías todo planeado. – me acusó entornado los ojos e intentando sonar serio, aunque podía notar que trataba de no reírse.
– Casi todo. – admití. – Leah y Nahuel arruinaron mi plan A.
– Por eso es que estabas tan gruñona cuando llegaron. – comentó divertido.
– Pero Leah me ayudó con un mejor plan. Se sentía tan mal por haberse entrometido. Ahora nos va a cubrir. – alcé una ceja. – En teoría nos vamos a quedar los cuatro en un hotel por la tormenta. Leah sabe mentir mejor que yo. Yo ya le confirmé a mamá con un mensaje de texto que estamos bien. – sonreí. – Ahora… ¿En qué estábamos? – me acerqué acariciando suavemente su torso desnudo y luego sus brazos.
– Er… – esbozó una sonrisa y cerró los ojos. Pero luego sacudió la cabeza y volvió a abrirlos. – Estábamos en que te ibas a poner algo arriba de ese… camisón tan revelador. – soltó mirando hacia otro lado.
– Bueno, me cambio si tanto quieres. – comencé a sacarme lentamente el camisón casi transparente. – ¿No quieres ayudarme? – Jake estaba congelado. Me quedé solamente en ropa interior.
– Me estás… tentando… demasiado, Ness. – suspiró todavía desconcertado.
– Bien. – sonreí. – Esa era la intención… – me acerqué más y le susurré al oído. – Te amo.
– Yo también te amo, Ness. – Volvió a suspirar. – Pero… pero…
– Pero… ¿no debemos? – alcé las cejas. - ¿Por qué no? Nos amamos… nos deseamos… y queremos estar juntos por el resto de nuestras vidas, ¿no es así?
– Sí. No tengo ninguna duda de eso. Y por lo visto tú tampoco… Te amo. – me aseguró nuevamente y nos fundimos en un beso pasional. Nos dejamos llevar por el amor y el deseo. Y fuimos uno sólo los dos.
A la mañana siguiente desperté y lo primero que vi fue a mi Jakie mirándome con absoluta adoración.
– Hola. – me saludó con una sonrisa.
– Hola. – le sonreí en respuesta.
Nos quedamos contemplándonos el uno al otro por lo que pudo haber sido una eternidad.
– Tenemos que irnos. – anunció finalmente.
– Sí, tenemos. – me reí y lo besé. – Y hay que cambiar la rueda. – me sonrojé. – la de repuesto está en la cocina.
– No te rindes hasta que obtienes lo que quieres, ¿verdad? – rió.
– Y tú no te rindes hasta que me das lo que quiero, ¿no? – me uní a sus risas.
En el auto llamé a mamá. Le dije que iba a ir directamente al colegio porque no teníamos tiempo. Total, lo único que íbamos a hacer allí era ensayar la entrega de diplomas.
Dejé a Jake en la Universidad y me fui para el colegio. No podía dejar de sonreír. Sentía que en cualquier segundo iba a explotar de felicidad.
En el estacionamiento de la escuela me encontré a Alice. Estaba esperándome y parecía preocupada.
– Tenemos que hablar. – me dirigió una mirada severa.
– Tengo que ir al ensayo. – traté de evadirla.
– Tuve una visión. Aunque era muy borrosa, pude llegar a ver a un niño de ojos verdes ensangrentado. – comenzó a explicarme ignorando mi pobre excusa. – Y creo que tú estabas con ese niño.
– No puede ser. Yo no sería capaz de matar a nadie y menos a un niño. – seguía repitiendo en la cafetería sentada junto a Alice.
– Yo sé, Nessie. Pero también sé lo que vi. Aunque no haya sido muy claro. – trató de consolarme mi tía.
– ¿Y cuándo…? – no pude terminar la frase.
– No falta mucho… creo. Vine directamente a hablar contigo. Llamé a Bella y me dijo que venías para aquí. Pero tenemos que contarles a los demás. Así no te quedas sola por si… te descontrolas… er… aunque no va a pasar seguramente. De igual modo, va a ser mejor que yo me aleje un poco de ti y de Jake para poder aclarar la visión.
– Pero… en tu visión… ¿yo realmente mordía a ese niño? – quise saber.
– No estoy segura. Fueron sólo una serie de imágenes. Tú gritando… con sangre en la boca. El niño llorando… cubierto de sangre. No te lo puedo asegurar, pero diría que el niño no es mayor de tres meses. Sólo pude ver con claridad sus grandes ojos verdes. – me explicó. – Pero tranquila que va a estar todo bien.
No lo podía creer. Hacía unas horas era la mujer más feliz del mundo y ahora me iba a convertir en un monstruo. No lo iba a permitir. Yo no era así. Lo sabía. Pero, ¿cómo reaccionarían los demás? ¿Cómo reaccionaría Jake? Él creería en mí. Estaba segura. Una oleada de confianza invadió mi alma y no pude evitar sonreír.
– Nessie, estás… distinta. – intuyó Alice.
– Yo me siento igual. Y no te preocupes que tu visión no va a pasar. Nadie lo va a permitir. Especialmente yo. – sentencié. – Vamos a casa a discutirlo con la familia.
– Eres tan rara a veces. – sacudió la cabeza poniendo los ojos en blanco. – Al lado tuyo yo parezco la persona más pesimista del mundo. Siempre encuentras el lado positivo de todo… a veces no pareces hija de Edward. – se rió cantarinamente. ¡Edward! ¡Papá! ¿Qué iba a hacer? ¿Cómo iba a bloquear mis pensamientos?
Desde el auto llamé a mamá y le pedí que usara su escudo conmigo, relatándole brevemente la visión de Alice.
– ¿Pero cómo, hija? ¿Te encuentras bien? ¿Tienes sed ahora? – preguntaba cada vez más histérica.
– No, mamá. Tranquila. – la frené. – Estoy un poco confundida y algo alterada. Por eso no quiero preocupar de más a papá. – lo que no era del todo mentira. – Ya sabes cómo es de fatalista. – eso sí que no era una mentira. – Va a encontrar la forma de culparse a sí mismo cuando le contemos. – No me gustaba "manipular" así a mamá, pero sabía que con tal de no causarle dolor a papá haría cualquier cosa. Además la situación no estaba como para echarle más leña al fuego, con mis recuerdos de la noche anterior.
– Tienes razón, Renesmee. No te preocupes. Y tranquila, que ya lo vamos a solucionar.
– Seguro, ma. – afirmé. Al menos había un problema menos por el cual preocuparse.
***
– Cuéntanos de nuevo qué viste, Alice. – pidió el abuelo Carlisle por enésima vez. Y ella procedió a relatar otra vez su visión con lujo de detalles.
– No tiene sentido. Nessie es una de los que más autocontrol tienen en esta familia. – me defendió Rose.
– Nadie lo pone en duda. – afirmó la abuela Esme dedicándome una de sus sonrisas tan maternales.
– Pero dado que Alice casi nunca tiene visiones con Ness. No podemos ignorarlo. – agregó Jazz.
– Tienes razón. Tiene que ser algo importante para que Alice me haya visto. – hablé por primera vez desde que llegué. – Aunque yo estoy segura de que nunca mataría a nadie. Y ni hablar de matar a un bebé.
– Alice, ¿por qué no te vas a recostar? – aconsejó mamá. – Nosotros nos llevaremos a Ren a casa para que puedas descansar un rato. Te vez terrible.
– Sí… Hacía años que no me "dolía la cabeza". Desde… – se detuvo en seco. Papá la miró y luego a mí con los ojos como platos:
– Bella, ¿por qué me estás bloqueando la mente de Renesmee? – Preguntó contornando los ojos.
– Es que… er…
– Yo se lo pedí. – la interrumpí.
– ¿Por qué? – se me acercó intimidadoramente.
– Para que no te preocupes de más. – desvié la mirada.
– ¿Y por qué me iba a preocupar? Si, por lo visto tú estás tranquila, hija. ¿O me equivoco?
– No… – susurré.
– ¿Por qué no llamamos a Jacob? – sugirió mamá ahora usando el mismo tono que papá, como si hubiera entendido porqué él me interrogaba así.
– ¡¡No!! – salté de repente. Todos me clavaron la mirada.
– ¡Lo voy a matar! – exclamaron Bella y Edward al unísono. Hubiera resultado chistoso, de no ser por sus tonos amenazadores. Finalmente todos comprendieron a la perfección y ¡comenzaron a hablar al mismo tiempo sobre mi vida amorosa con Jake! Lo único que pensé fue Trágame tierra.
– ¡Es una niña! – se quejaban Rosalie, papá y mamá, como peleando entre ellos. Alice estaba que no cabía de la emoción, quizás organizando nuestra boda ya. Emmett estaba silencioso, probablemente debatiendo entre enojarse o hacer alguna broma al respecto. Carlisle y Jasper trataban de calmar la situación, ¡benditos sean! Y Esme me abrazó con calidez para luego observarme como con nostalgia, alegría y preocupación.
– ¡Bueno, BASTA! – grité. – Si ya terminaron de discutir sobre mi vida. Me gustaría que me explicaran porqué se alteran tanto. Yo ya no soy una niña y esto iba a suceder tarde o temprano. Y, ¡por todos los cielos! Ni que Jake fuera cualquiera. Es de la familia desde antes que yo naciera. Así que ¿por qué tanto escándalo? – Y por toda respuesta, sentí una patadita en mi vientre.
Chan Chan Chan!!!! Bueno. como si no se lo hubieran imaginado... Sino cómo sigo con una historia de 40 caps?? jaja!!!
Y les afirmo... cuando a Nessie se le mete algo en la cabeza, es igual a Bella, nadie se lo saca!!!
Ojalá les haya gustado y tmb mi chat con Stephie!!! La idea la saqué de varios fics q hacen lo mismo!! Espero q no se molesten... creo son de esas "ideas de uso público" q no tienen dueño, o q ya no se sabe quién es, y todos lo pueden usar ... XD
Bue... Besos!!!!
